13-06-2024, 07:20 PM
(Última modificación: 13-06-2024, 07:30 PM por Kisuke Kageyama.)
Kisuke sentía bastante frustración; al tener tan sobrecargados los músculos del día anterior, le costaba moverse con la fluidez y velocidad habituales. Ciertamente su coordinación y sus sensaciones habían mejorado mucho con respecto al inicio del entrenamiento del día anterior cuando intentó con las dos katanas de primeras.
"Mierda, el sobreesfuerzo de ayer me está pasando factura."
Paró unos minutos se sentó con la espalda apoyada en un árbol, prendiéndose un cigarro. Fumó mientras se masajeaba torpemente las piernas. Notaba la rigidez en sus cuádriceps y como aullaban de dolor, al flexionar las piernas, mientras que, al estirarlas, eran los isquiotibiales los que se quejaban y se ponían tremendamente rígidos.
"Quizá sea mejor hacer más estiramientos para ver si mejora la sensación."
Pasó los siguientes diez minutos haciendo todos los ejercicios que se le ocurrieron para estirar hasta los músculos de los párpados si era necesario. Según iba haciendo más ejercicios, los músculos empezaron a acostumbrarse al esfuerzo y dejaron de aullar, mas no aún de ponerse rígidos.
"Bueno, aún hay riesgo de sufrir algún desgarro, pero creo que irá mejor de momento."
Tras concluir el calentamiento, desenvainó tanto a Mangetsu como a Yamigiri, miró ambas katanas, cerró los ojos y cogió aire profundamente. Comenzó su ritual de imaginar enemigos imaginarios, y en seguida comenzó con su rutina de movimientos eliminando aquellos seres de su mente con sus katanas. Sí, esa era la sensación, la naturalidad en su movimiento que buscaba; estaba lográndolo. Su respiración inalterada, sus movimientos fluidos y firmes, apenas arrancó a sudar; no había desperdiciado ni un solo movimiento.
"Eso es, voy por el buen camino."
Siguió durante diez minutos más sin parar, tajando, apuñalando, moviéndose y acostumbrándose a llevar un arma en cada mano. Ya no sentía aquella sensación antinatural que le producía tanto el empuñar las katanas con una sola mano, como la propia Mangetsu, que ya no sentía como algo ajeno a él, ya era su katana. Una sonrisa se dibujo en su rostro, al notar el progreso.
Y quizá fuese por eso, por la caída repentina de la concentración, o por algún movimiento que pudiera haberse ido un poco de su control, pero en aquel momento, el isquiotibial de su pierna izquierda se puso más rígido que nunca y Kisuke tuvo la sensación de que el músculo tenía vida propia y ascendía por su pierna hacia el glúteo.
-¡¡Pero, ¿que cojones?!!
Cayó inmediatamente al suelo con la pierna izquierda totalmente estirada, sujetándose y masajeando como buenamente podía y sabía el pescador, el músculo hacia abajo. Había sufrido calambres alguna vez, como todo el mundo, pero siempre había sido en los gemelos, nunca en isquios, o en el cuádriceps. El dolor era mucho más intenso y la sensación más desagradable aún.
Tras unos minutos esperando de aquella guisa, el músculo se relajó y Kisuke recuperó poco a poco el aliento.
"Esto es un aviso, no debo excederme, y mi concentración debe ser máxima mientras entreno, no debo distraerme."
Se puso en pie y se fue de vuelta a la cabaña, apenas serían las diez de la mañana, pero ya era suficiente, no quería arriesgarse a romper el músculo, así que decidió tomarse aquel día de descanso. En función de como se encontrase al día siguiente, volvería a intentarlo. Tenía que salir de Ohara con el nitoryuu bajo control, era imperante que eso fuese así.
"Mierda, el sobreesfuerzo de ayer me está pasando factura."
Paró unos minutos se sentó con la espalda apoyada en un árbol, prendiéndose un cigarro. Fumó mientras se masajeaba torpemente las piernas. Notaba la rigidez en sus cuádriceps y como aullaban de dolor, al flexionar las piernas, mientras que, al estirarlas, eran los isquiotibiales los que se quejaban y se ponían tremendamente rígidos.
"Quizá sea mejor hacer más estiramientos para ver si mejora la sensación."
Pasó los siguientes diez minutos haciendo todos los ejercicios que se le ocurrieron para estirar hasta los músculos de los párpados si era necesario. Según iba haciendo más ejercicios, los músculos empezaron a acostumbrarse al esfuerzo y dejaron de aullar, mas no aún de ponerse rígidos.
"Bueno, aún hay riesgo de sufrir algún desgarro, pero creo que irá mejor de momento."
Tras concluir el calentamiento, desenvainó tanto a Mangetsu como a Yamigiri, miró ambas katanas, cerró los ojos y cogió aire profundamente. Comenzó su ritual de imaginar enemigos imaginarios, y en seguida comenzó con su rutina de movimientos eliminando aquellos seres de su mente con sus katanas. Sí, esa era la sensación, la naturalidad en su movimiento que buscaba; estaba lográndolo. Su respiración inalterada, sus movimientos fluidos y firmes, apenas arrancó a sudar; no había desperdiciado ni un solo movimiento.
"Eso es, voy por el buen camino."
Siguió durante diez minutos más sin parar, tajando, apuñalando, moviéndose y acostumbrándose a llevar un arma en cada mano. Ya no sentía aquella sensación antinatural que le producía tanto el empuñar las katanas con una sola mano, como la propia Mangetsu, que ya no sentía como algo ajeno a él, ya era su katana. Una sonrisa se dibujo en su rostro, al notar el progreso.
Y quizá fuese por eso, por la caída repentina de la concentración, o por algún movimiento que pudiera haberse ido un poco de su control, pero en aquel momento, el isquiotibial de su pierna izquierda se puso más rígido que nunca y Kisuke tuvo la sensación de que el músculo tenía vida propia y ascendía por su pierna hacia el glúteo.
-¡¡Pero, ¿que cojones?!!
Cayó inmediatamente al suelo con la pierna izquierda totalmente estirada, sujetándose y masajeando como buenamente podía y sabía el pescador, el músculo hacia abajo. Había sufrido calambres alguna vez, como todo el mundo, pero siempre había sido en los gemelos, nunca en isquios, o en el cuádriceps. El dolor era mucho más intenso y la sensación más desagradable aún.
Tras unos minutos esperando de aquella guisa, el músculo se relajó y Kisuke recuperó poco a poco el aliento.
"Esto es un aviso, no debo excederme, y mi concentración debe ser máxima mientras entreno, no debo distraerme."
Se puso en pie y se fue de vuelta a la cabaña, apenas serían las diez de la mañana, pero ya era suficiente, no quería arriesgarse a romper el músculo, así que decidió tomarse aquel día de descanso. En función de como se encontrase al día siguiente, volvería a intentarlo. Tenía que salir de Ohara con el nitoryuu bajo control, era imperante que eso fuese así.
