14-06-2024, 12:05 AM
(Última modificación: 14-06-2024, 06:12 PM por Kenzo D. Fujiwara.)
Día 44 de invierno, año 12.
Me habían dejado completamente abandonado en aquella isla, y claro, ya que estaba allí, porque no disfrutar y explorar como un verdadero aventurero. Vestía con unos pantalones oscuros, unas sandalias y una camisa blanca abierta hasta debajo del pecho. El pelo totalmente despeinado, como venía siendo costumbre, y mi bolsa llena de ropa y mis objetos personales colgada a la espalda. Había estado acampando en aquella playa durante unos días, alimentándome de cangrejos rosáceos que cocinaba burdamente en una hoguera, y bebiendo agua de los cocos que se caían de la vegetación que me rondaba. Siendo sinceros, no había explorado una mierda, pero aquel día, era el día. No se, había algo que me empujaba hacia ello aquel día, y claro... ¿Porque no? Al fin y al cabo, no tenía mucho más que hacer.
Sin pensarlo mucho, me adentré en aquel bosque de tonos rosas y de bella apariencia. No había mucha fauna, pero me percaté que había pequeños insectos, también de color rosa, lo que me dió una idea... ¿Habría un escarabajo rinoceronte de color rosa? Mi lógica me decía que si todo era de color rosa, habría uno de color rosa. Y eso tenía que verlo e investigarlo. Mi corazón comenzó a latir con fuerza por la emoción. Me fijaba en la planta de los árboles, para ver si había alguno por allí. Agarré un palo grueso y lo astillé un poco, para perforar uno de los árboles y provocar que saliera savia de allí, para que fuera un reclamo para los bichos. Luego perforé como tres o cuatro más, y me senté en el medio, con las piernas y brazos cruzados, esperando ver como alguno picaba.
Mientras tanto, cerré los ojos, y comencé a meditar. Aquel bosque aunque pareciera silencioso, era todo lo contrario. Podía escuchar el piar de pequeños pájaros, las pisadas de algunos animales, el débil aleteo de algunos insectos, y como no, el movimiento de las hojas de los árboles provocado por el viento. Mientras escuchaba todo eso, en mi cabeza surgía la duda. ¿Como podría marcharme de aquella isla? ¿Pasaría algún otro barco mercante en el que me pudiera meter de polizón? ¡Pero otra idea recorrió mi cabeza! ¡ERA UN PIRATA! ¡Y RECONOCIDO! ¡ERA EL MOMENTO DE CREAR MI PROPIA TRIPULACIÓN! Seguramente podría encontrar a alguien que quisiera formar parte de mi tripulación y que me ayudara a encontrar a mi maestro. ¡El destino me había abandonado a mi suerte para encontrarla! ¡Era eso! Abrí los ojos y me levanté, revisé los árboles, y por supuesto, ningún tipo de rastro del escarabajo. ¡Había esperado al menos tres minutos!
Seguí adentrándome en el bosque, en busca de algún pueblo, aldea o ciudad en la que conocer gente para que entrara en mi tripulación.
![[Imagen: oSgdXs8.png]](https://imgur.com/oSgdXs8.png)
Alas Negras
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