14-06-2024, 10:33 AM
Tras la señal que Kevin le lanzó a Gideon, el skypiean entendió al instante que había llegado el momento decisivo y la más épica de las batallas finales. Con sumo cuidado, el cazador extrajo al pequeño hurón de las sábanas que lo apresaban, saliendo de allí con una cara de pocos amigos que hizo encoger el corazón del oficinista.- L-lo siento, señorito Omi... E-esto es por tu bien...- Se lamentaba a sus adentros el pluriempleado. Gideon, al sacar a Omi, le dijo que si se portaba bien le darían su comida favorita. No sabía muy bien si había sido a causa de esas palabras, pero podía ver como el mamífero no parecía poner demasiadas trabas e intentar huir tal y como había hecho en anteriores ocasiones. Sin embargo, la mirada que le echó su amigo cineasta, le hizo ver que no se fiaba del todo de la actitud del hurón, hasta el punto de pensar, con casi total seguridad, que la mascota estaría tramando algo para salirse con la suya. Aún así, Gideon descendió a Omi hasta el lavabo, que ya estaba preparado y lleno, de antemano, con agua tibia. El gruñido que pegó el mamífero después de que sus patitas entraran en contacto con el agua hizo que Kevin sintiera más lástima aún por el pequeño. Pero no, debía ser fuerte y resistir. La parte positiva es que no pareció ofrecer resistencia ni escabullirse.
Con la ayuda de un pequeño cuenco lleno de agua, el skypiean le iba echando agua por encima para lavarlo, a la par que enjabonaba su cuerpecito para dejarlo limpito con una patena. Cuando observo desde la distancia como se le había quedado un pequeño pegote de espuma encima de su cabecita, a Kevin se le escapó una pequeña risa. Risa que se desvaneció en unos instantes cuando, tras aclararlo y darle un segundo lavado con gel, Kevin observó como Omi le miraba con molestia. Al ver esto, Kevin se estremeció, juntando, de manera inmediata, la palma de sus dos manos, posicionándoselas por delante de su cara, para después inclinarse levemente.- R-ruego que me perdones, s-señorito Omi.- Le imploró que le perdonara, volviendo a enderezarse y aproximándose, lentamente, hacia el lavabo. Se situó a la izquierda del skypiean, y frente al hurón.- P-parece que al final ha salido todo a pedir de boca, ¿no?- Colocó su mano izquierda sobre el hombro derecho de Gideon. Era cierto que Kevin no había hecho demasiado para cumplir tal hazaña, pero aún así sentía que juntos hacían un equipo imparable.
Con la ayuda de un pequeño cuenco lleno de agua, el skypiean le iba echando agua por encima para lavarlo, a la par que enjabonaba su cuerpecito para dejarlo limpito con una patena. Cuando observo desde la distancia como se le había quedado un pequeño pegote de espuma encima de su cabecita, a Kevin se le escapó una pequeña risa. Risa que se desvaneció en unos instantes cuando, tras aclararlo y darle un segundo lavado con gel, Kevin observó como Omi le miraba con molestia. Al ver esto, Kevin se estremeció, juntando, de manera inmediata, la palma de sus dos manos, posicionándoselas por delante de su cara, para después inclinarse levemente.- R-ruego que me perdones, s-señorito Omi.- Le imploró que le perdonara, volviendo a enderezarse y aproximándose, lentamente, hacia el lavabo. Se situó a la izquierda del skypiean, y frente al hurón.- P-parece que al final ha salido todo a pedir de boca, ¿no?- Colocó su mano izquierda sobre el hombro derecho de Gideon. Era cierto que Kevin no había hecho demasiado para cumplir tal hazaña, pero aún así sentía que juntos hacían un equipo imparable.
