18-06-2024, 02:33 PM
Era una mañana muy feliz, los Pirate Busters habían pasado tres semanas en la fría isla de Drum, y a Suna le pareció un lugar precioso, a pesar de lo difícil que le estaba resultando acostumbrarse al frío. Los paisajes eran hermosos y se respiraba una calma en el ambiente que le vino fenomenal al grupo. Además, ese día en concreto, salieron a dar una vuelta bien pronto. Tras pasar por varios cerezos que dejaban embobada a la joven Suna, llegaron a una explanada donde la nieve les cubría hasta los tobillos. Kevin se quedó maravillado y preguntó a sus compañeras si les parecía bonito el lugar también.
-¡Oye, oye! Sin duda es un lugar muy bonito. Jamás había visto un lugar así, pero no deja de sorprenderme en cada rincón que visitamos. - Miró hacia abajo y al ver tanta nieve se le ocurrió una idea increíble. Se arrodilló y empezó a manipular la nieve creando dos bolas, una más grande que la otra, pero que juntas no serían mucho más grandes que un conejo. Colocó la pequeña encima de la grande y luego usó piedrecitas para ponerle dos ojitos a esta pequeña criatura nívea que había creado.
-Jejeje, qué feo. - Volvió a coger otro montoncito de nieve para hacerle un bulto en la cabeza, así que empezó a moldearlo para hacer una bola, pero coger la nieve con las manos desnudas le estaba empezando a molestar. -Hmm, no quiero tener esto más en la mano, ¿qué hago? - En ese momento vio a Kevin de espaldas, distraído mirando el paisaje y volvió a venirle otra de sus grandes ideas. Sigilosamente se levantó, se acercó un poco a su querido compañero y amigo y le lanzó, con una fuerza contenida, la bola de nieve a su espalda, haciendo que al estallar le entrasen unos pequeños trocitos de nieve por dentro de la camisa y le cayeran por la espalda.
-¡Oye, oye! Sin duda es un lugar muy bonito. Jamás había visto un lugar así, pero no deja de sorprenderme en cada rincón que visitamos. - Miró hacia abajo y al ver tanta nieve se le ocurrió una idea increíble. Se arrodilló y empezó a manipular la nieve creando dos bolas, una más grande que la otra, pero que juntas no serían mucho más grandes que un conejo. Colocó la pequeña encima de la grande y luego usó piedrecitas para ponerle dos ojitos a esta pequeña criatura nívea que había creado.
-Jejeje, qué feo. - Volvió a coger otro montoncito de nieve para hacerle un bulto en la cabeza, así que empezó a moldearlo para hacer una bola, pero coger la nieve con las manos desnudas le estaba empezando a molestar. -Hmm, no quiero tener esto más en la mano, ¿qué hago? - En ese momento vio a Kevin de espaldas, distraído mirando el paisaje y volvió a venirle otra de sus grandes ideas. Sigilosamente se levantó, se acercó un poco a su querido compañero y amigo y le lanzó, con una fuerza contenida, la bola de nieve a su espalda, haciendo que al estallar le entrasen unos pequeños trocitos de nieve por dentro de la camisa y le cayeran por la espalda.
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