19-06-2024, 11:01 AM
Zarek rio, todo le parecía gracioso. Como se nota que el Pequeño Nicolás no la había cogido con él, no creo que se riera tanto cuando un puto fruto veraniego caído de un árbol se dedicaba a inflarte los cojones cada 2 segundos. Como en casa dijo... Como en casa... ¿Dónde quedaría mi hogar? ahora era humo como yo, entonces asumía que yo podía ser mi hogar. Por un momento captó toda mi atención, aquellas palabras traían un misticismo y aroma a sangre indudable, si eso es lo que íbamos a hacer juntos estaba dentro de sus planes y no iba a hacer ningún tipo de pregunta.
- Cotton Candy - Repetí tras el mientras asentía, sonaba empalagoso pero peligroso.
- No ha dicho eso retrasao - Replico Nicolás, chisté con la lengua.
- Shhhhhh - Le contesté enfadado a Nicolás mientras me llevaba la mano izquierda, ahora libre ya que no estaba bebiendo nada y lo tapaba por completo. La verdad que con eso de la guerra y la ira había dado de lleno en mi monstruoso corazón.
- ¿Sabes que no tengo boca y puedo hablar igual? Imbécil - Nicolas tenía una mala hostia de cojones. Entonces con mi palma empecé a apretar - Vale, vale, tampoco hace falta que te pongas así churrita - Dijo, a su vez yo paré de emitir fuerza.
Se levantó, y se alejó un poco. No llegué a entender muy bien lo que dijo, pues yo seguía con lo de Cotton Candy en mi cabeza ¿Qué cojones significaba eso? Volvió hacia mi con unas telas y unos huesos e hizo una macabra exhibición artística. Sin saberlo aquella era la primera vez que veía la bandera de la tripulación. Me quedé pensativo. Agarré mi espada con la diestra y me levanté para verla de cerca mientras él comentaba el nombre, dijo unos cuantos, como es costumbre en él cuando se arrancaba a hablar lo hacía con ganas. Yo asentía mientras miraba el boceto de la bandera, le faltaba algo. Solté el agarre de Nicolas y con la izquierda agarré el cráneo. Por un momento sentí las inevitables ganas de cambiarlo por Nicolás y dejar allí a ese puto coco de los cojones.
- Ni se te ocurra - Me advirtió. ¿Cómo coño sabía ese coco en lo que estaba pensando todo el rato?
Con el dedo pulgar tiré para abajo de la funda de mi katana. Cayó en la arena. Puse la katana en diagonal sobre la tela. Y después puse la calavera encima. Me llevé la mano al mentón pensativo, contemplando la bandera.
- Mucho mejor - Dije satisfecho por mi obra. Con que Piratas Mushoku, vale, me parecía bien, ya le había dicho que todo eso me sudaba lo que viene siendo la honorable, así que como si hubiera querido llamarnos Cotton Candy, la verdad que sonaba peligroso. Zarek me extendió la mano - Bien me parece bien, así será - Volví a agacharme para agarrar mi katana desenvainada, pero la dejé allí por un momento, entonces me acerqué a Zarek - Pero no lo olvides. Volveremos a enfrentarnos - dije con un voz intimidante. Yo no pierdo una pelea. Acto seguido le sonreí, con una sonrisa completamente malévola y llena de locura - Pero hasta entonces sumamos el mundo en el caos - Dije completamente serio y apático. Extendí mi mano y espere su apretón. Volví mi mano tangible por un momento y en caso de que la apretase le dejaría tener contacto conmigo. Sería la primera persona capaz de hacerlo en mucho tiempo.
- Cotton Candy - Repetí tras el mientras asentía, sonaba empalagoso pero peligroso.
- No ha dicho eso retrasao - Replico Nicolás, chisté con la lengua.
- Shhhhhh - Le contesté enfadado a Nicolás mientras me llevaba la mano izquierda, ahora libre ya que no estaba bebiendo nada y lo tapaba por completo. La verdad que con eso de la guerra y la ira había dado de lleno en mi monstruoso corazón.
- ¿Sabes que no tengo boca y puedo hablar igual? Imbécil - Nicolas tenía una mala hostia de cojones. Entonces con mi palma empecé a apretar - Vale, vale, tampoco hace falta que te pongas así churrita - Dijo, a su vez yo paré de emitir fuerza.
Se levantó, y se alejó un poco. No llegué a entender muy bien lo que dijo, pues yo seguía con lo de Cotton Candy en mi cabeza ¿Qué cojones significaba eso? Volvió hacia mi con unas telas y unos huesos e hizo una macabra exhibición artística. Sin saberlo aquella era la primera vez que veía la bandera de la tripulación. Me quedé pensativo. Agarré mi espada con la diestra y me levanté para verla de cerca mientras él comentaba el nombre, dijo unos cuantos, como es costumbre en él cuando se arrancaba a hablar lo hacía con ganas. Yo asentía mientras miraba el boceto de la bandera, le faltaba algo. Solté el agarre de Nicolas y con la izquierda agarré el cráneo. Por un momento sentí las inevitables ganas de cambiarlo por Nicolás y dejar allí a ese puto coco de los cojones.
- Ni se te ocurra - Me advirtió. ¿Cómo coño sabía ese coco en lo que estaba pensando todo el rato?
Con el dedo pulgar tiré para abajo de la funda de mi katana. Cayó en la arena. Puse la katana en diagonal sobre la tela. Y después puse la calavera encima. Me llevé la mano al mentón pensativo, contemplando la bandera.
- Mucho mejor - Dije satisfecho por mi obra. Con que Piratas Mushoku, vale, me parecía bien, ya le había dicho que todo eso me sudaba lo que viene siendo la honorable, así que como si hubiera querido llamarnos Cotton Candy, la verdad que sonaba peligroso. Zarek me extendió la mano - Bien me parece bien, así será - Volví a agacharme para agarrar mi katana desenvainada, pero la dejé allí por un momento, entonces me acerqué a Zarek - Pero no lo olvides. Volveremos a enfrentarnos - dije con un voz intimidante. Yo no pierdo una pelea. Acto seguido le sonreí, con una sonrisa completamente malévola y llena de locura - Pero hasta entonces sumamos el mundo en el caos - Dije completamente serio y apático. Extendí mi mano y espere su apretón. Volví mi mano tangible por un momento y en caso de que la apretase le dejaría tener contacto conmigo. Sería la primera persona capaz de hacerlo en mucho tiempo.
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