[Pasado] (+18) El baboso, macarra, ruidoso, sensible y felino Pirata.
#6
¿Cómo podría haber imaginado que, además de ser apasionado y un amante excepcional, Garnet también podía ser tan romántico? En verdad, parecía una escena sacada de una de esas novelas de amor que las mujeres solitarias leen por las noches mientras se relajan en un baño. Bajo un cielo estrellado, en una noche de luna llena, flotando sobre una nube en un reino celestial. Todo era perfecto, ¿quizás demasiado perfecto? Puede, pero estaba rebosante de felicidad y ese calorcito al que me podría acostumbrar, uno que no me disgustaba para nada. Y por si aquello no fuera suficiente, cuando dejé volar mis sentimientos convirtiéndolos en palabras, mi minino me concedió un beso en la mejilla acompañado de un abrazo al cual me aferré con una ligera sonrisa. Me bañé en su contacto sintiendo mariposas en el estómago y suspiré, satisfecha. Él probablemente no lo sabía, pero había podido sentir algo real gracias a él, y reconocerlo. Para alguien que se engañaba a sí misma más incluso que al resto, aquello era toda una proeza. Como si alguien que toda su vida ha sido muda, consigue al fin decir una palabra. Para alguien que careciera del conocimiento de su mudez, podía ser simplemente alguien que había hablado, pero con el contexto correcto la situación cambiaba drásticamente. Satisfecha conmigo misma todavía, Garnet se separó observándome para, con su piel de la misma tonalidad que su pelo, en un esfuerzo por sacar lo que habitaba su mente, decir que me amaba con las luces danzando a nuestro alrededor. Lo más maravilloso en la vida que puede sucederte, es amar y ser correspondido, estoy segura de ello. No podía contener una insuperable sonrisa, fruto de la emoción de escuchar aquello, emerger en mis labios y me lancé a juntar mis labios con los suyos, apresando sus mejillas entre mis manos con delicadeza mientras lo hacía. Mi corazón latía con un ritmo simplemente perfecto. Cerré los ojos un momento y posé mis labios en su frente para después liberarlo alejándome para sentarme junto a él. Finalmente, el dulce gatito volvió a hablar, dispuesto a contar su historia. Ladeé la cabeza, manteniendo una suave sonrisa en el rostro todavía y asentí. Me moría de ganas por descubrir cada rincón de su mente como si se tratase de un libro que contiene los secretos del mundo. De mi bolsa, saqué una goma de pelo, para hacerme un moño. Siempre me ayudaba a concentrarme y quería estar atenta y recordar cada uno de los detalles. Así pues, comenzó a narrar su vida, empezando, cómo no, por donde nació. Al igual que yo, provenía del North Blue, me pareció una coincidencia agradable, aunque se tratara de un mar enorme. Pero abrí los ojos cuando mencionó precisamente el nombre del Reino Lvneel, en la Isla Oykot. Sonreí cuando me guiñó el ojo al decir que con lo lista que era seguro que me sonaba todo aquello.

—Sí, es. Lo conozco. —reconocí con una tierna sonrisa que cargaba con algo más que su comentario sobre mi inteligencia.

¿Sería casualidad que las mismas costas que me salvaron la vida fuesen también de las que él partió a navegar? ¿Habría querido el destino que nos encontráramos incluso antes? Pasé varios años viviendo en aquella isla tras mi “naufragio”, antes de alistarme en la marina. Era una ínfima posibilidad, pero mi mente navegaba calculando cuantas posibilidades había de que en un pasado nos hubiésemos cruzado, sin saberlo, durante aquel tiempo. O tal vez partió antes de mi llegada, no lo sabía, así que seguí escuchando atentamente cogiendo su mano para apresarla. Con cierta confusión, comentó que sus padres le dijeron que antes vivían en otro lugar, que prácticamente era un recién nacido cuando se marcharon por motivos que desconocía. Él tenía la corazonada de que Skypiea podía ser el lugar, pero no estaba seguro.

—Tendría sentido, ¿sabes? Aquí hay muchos Skypieanos, y estoy bastante segura que de ahí viene el nombre. Shshshsh. —recalqué brevemente, sin intención de interrumpirlo.

Lo siguiente que mencionó, es que había vivido allí toda su vida, lo cual me dio a entender que sí que podríamos haber coincidido. Noté como aferraba mi mano con más fuerza, con una sonrisa incómoda al añadir que, en comparación con la mía, su infancia había sido normal. Me alegraba de corazón escuchar aquello, imaginar a un pequeño Garnetito pasándolo mal me rompería el alma. Y justo entonces, me compartió que, de hecho, por sus antenas y alitas se habían burlado de él. Alcé las cejas sorprendida, no me parecía para nada un motivo para mofarse de él, además que eran detalles muy monos. Su madre le había dicho que debía sentirse orgulloso y no ocultarlas, coincidía con ella. Los ojos me hicieron chiribitas, brillando con fuerza al escuchar como comió su fruta siendo pequeño. “Seguro que estaba monísimo…” pensaba imaginando al gatito chiquitín, debía de ser tan adorable que me moría al ponerlo en mi mente. Después, resultó que fue su madre quien le regaló su primer instrumento, tras tocarle una melodía que decía que no olvidaría jamás. Me pregunté como debía ser aquella melodía, seguro que era muy bella. Me reconfortó saber que tenía unos padres que parecían agradables por lo que comentaba, a pesar de decir que su padre trabajaba mucho. Y precisamente aquel acto de su madre fue lo que hizo que decidiera ser músico, que su alma gritaba que tenía que serlo, pasara lo que pasara. La determinación que mostraba en el rostro al mencionarlo me pareció preciosa.

—Y así ha sido, ¿no? —pregunté retóricamente— No he conocido a nadie que toque tan bien como tú jamás. Y tampoco una música que cale tan hondo… —comenté recordando cómo su música me había ayudado tanto aquel día— Me alegro mucho de que tu madre te hiciese ese regalo, y se lo agradezco, ¿sabes?

Levanté su mano para plantar un suave beso acompañado de una sonrisa agradecida y acariciándola antes de bajarla de nuevo. Había hecho mucho más por mí de lo que se imaginaba.

—Y sobre lo que comentabas que te hicieron, seguro que sentían envidia porque pareces un ángel. La gente puede ser muy cruel a veces, lamento que te pasase eso, dulce minino. —comenté absolutamente segura de que aquel era el motivo.

Por el momento, todo lo que había comentado, sin duda no cuadraba con la infancia de un pirata. Tenía verdadera curiosidad por saber como había terminado lanzándose a los mares y acabando en el lugar en el que estaba.
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RE: [Pasado] El baboso, macarra, ruidoso, sensible y felino Pirata. - por Ikirami - 23-06-2024, 01:41 AM

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