23-06-2024, 01:14 PM
Hacía meses que no veía a Kevin pasárselo genuinamente bien, desde luego había sido una sabia decisión relajarse un poco y, sobre todo, invitar al equipo a Suna. La rubia les estaba dando momentazos con su locura y espontaneidad, les había devuelto un poco las ganas de continuar hacia delante.
El hombre trajeado había amenazado con desplegar toda su balística, mientras se alejaba y se posicionaba detrás del tronco de uno de los cerezos allí cercanos. Gideon empezó a juntar nieve para hacerse una pequeña trinchera desde la que liderar sus ataques y Omi había salido a la fría nieve y ocultando su cuerpo había intentado lanzar una pequeña bola de nieve hacia Kevin, sin embargo, no tenía la fuerza suficiente como para alcanzarle. Gideon sonrió ante su fiel amigo.
Mientras tanto, Suna interpretaba cómo hablaba con su ejército y esta misma se contestaba, a pesar de anunciar una retirada la chica se había quedado quieta y lanzaba bolas a sus, ahora, enemigos, Gideon consiguió taparse con su montículo, pero la bola de nieve le dio a una de sus antenas, sintió el frío recorrer un poco su cuerpo.
Entonces Suna anunció su “segunda transformación” que a saber que era eso, así que Gideon se asomó por su montículo, Omi le siguió. Pudieron ver a la chica lanzar una bola a la nada y reír como una desquiciada.
— Chosososososo, ay no puedo más, qué chica tan divertida, Omi preparemos una estrategia —dijo mirando a su mascota. Omi asintió con firmeza.
Suna les pidió, después de mirar hacia el suelo y hacer como que hablaba con alguien, que se acercaran a ella. Gideon se haba preparado un par de bolas de nieve y Omi también, desde detrás de su montículo le habló.
— ¡No nos fiamos de ti malvada general del ejército! No caeremos en tu trampa, illo. —Gideon sonreía, que gran día iban a echar. Quizás luego podrían irse a comer todos juntos como una pequeña y alocada familia. El ojo de Gideon parpadeaba excesivamente, probablemente pidiéndole un cigarrillo, pero no era momento de encendérselo. Las travesuras de Suna tenían demasiado ocupada y entretenida a la skypiean.
El hombre trajeado había amenazado con desplegar toda su balística, mientras se alejaba y se posicionaba detrás del tronco de uno de los cerezos allí cercanos. Gideon empezó a juntar nieve para hacerse una pequeña trinchera desde la que liderar sus ataques y Omi había salido a la fría nieve y ocultando su cuerpo había intentado lanzar una pequeña bola de nieve hacia Kevin, sin embargo, no tenía la fuerza suficiente como para alcanzarle. Gideon sonrió ante su fiel amigo.
Mientras tanto, Suna interpretaba cómo hablaba con su ejército y esta misma se contestaba, a pesar de anunciar una retirada la chica se había quedado quieta y lanzaba bolas a sus, ahora, enemigos, Gideon consiguió taparse con su montículo, pero la bola de nieve le dio a una de sus antenas, sintió el frío recorrer un poco su cuerpo.
Entonces Suna anunció su “segunda transformación” que a saber que era eso, así que Gideon se asomó por su montículo, Omi le siguió. Pudieron ver a la chica lanzar una bola a la nada y reír como una desquiciada.
— Chosososososo, ay no puedo más, qué chica tan divertida, Omi preparemos una estrategia —dijo mirando a su mascota. Omi asintió con firmeza.
Suna les pidió, después de mirar hacia el suelo y hacer como que hablaba con alguien, que se acercaran a ella. Gideon se haba preparado un par de bolas de nieve y Omi también, desde detrás de su montículo le habló.
— ¡No nos fiamos de ti malvada general del ejército! No caeremos en tu trampa, illo. —Gideon sonreía, que gran día iban a echar. Quizás luego podrían irse a comer todos juntos como una pequeña y alocada familia. El ojo de Gideon parpadeaba excesivamente, probablemente pidiéndole un cigarrillo, pero no era momento de encendérselo. Las travesuras de Suna tenían demasiado ocupada y entretenida a la skypiean.
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