23-06-2024, 05:30 PM
Su mente estaba cubierta por una gran sombra, ese había sido el precio a pagar por la intensa y dura pelea que tuvieron en la mansión de Griffith, en Akarui, días atrás. Aunque sus heridas habían sido tratadas y ya apenas dolían, el dolor y la congoja que su mente sufría eran bastante más difíciles de tratar. Kisuke era una persona de fuertes convicciones y mentalidad férrea, siempre había sabido lo que tenía que hacer y cómo debía actuar, pero ahora era un mar de dudas y sentía que sus fuerzas flaqueaban al pensar en que quizá había errado su camino.
"Esto no puede seguir así, necesito aclarar mi mente."
Debido a su aspecto, a que era un tipo grandote y musculoso, la gente solía pensar que era alguien inculto, estúpido e insensible, pero nada más lejos de la realidad, el antiguo pescador era alguien que amaba la lectura, le gustaba aprender cosas y siempre intentaba entrenar tanto su cuerpo como su mente. Además el hecho de que perdiese prematuramente a sus padres, le había hecho crear una coraza en torno a él, a la hora de mostrar sus sentimientos, pero eso no quería decir que fuese insensible. Siempre tenía en cuenta las situaciones y como se sentían los demás a al hora de actuar, aunque en varias ocasiones, su aislamiento social le pasaba factura y no trataba a la gente con la deferencia o de la manera adecuada.
"No pensé que esta misión fallida fuese a hacerme dudar."
Esa era una de las razones de sus dudas. Cuando era pescador su tarea era sencilla, salía al mar pescaba todo lo que podía y volvía a tierra a vender lo que había conseguido. Era algo simple, pero honrado y que le permitía sobrevivir. Llevar alimento a la gente era algo que le hacía sentirse bien. Además, como sabía que había gente que no tenía recursos suficientes para pagarse el pescado fresco, él mismo se encargaba de llevárselos a un precio aceptable que, en muchas ocasiones, consistía en el intercambio con algún guiso u objetos útiles para su trabajo; también alguna señora le pagaba manteniéndole las velas de su pequeño pesquero a punto o le preparaban redes para atrapar más peces. Al final, cuando era pescador su vida era simple y tranquila.
"Pero los sueños de un niño ignorante al final se impusieron a la comodidad de una vida tranquila.
Ahora se había enrolado en el Ejército Revolucionario, y tenía una tarea altruista y encomiable, sin duda, ayudar a la gente oprimida por el corrupto sistema del Gobierno Mundial, que permitía a los gobiernos locales oprimir y aprovecharse de aquellos cuya vida ya es dura de por si, beneficiando a los ricos, a los que tienen poder e ignorando y subyugando a los que cada día tenían que batallar contra su propio destino para poder sobrevivir. Eso era lo que le había impulsado a enrolarse, pues era un motivo de peso y poderoso por el que blandir su espada.
"Pero ahora me pregunto si es suficiente con eso para acabar con la vida de personas desconocidas."
Ciertamente, tenía un motivo para haber acabado con aquellas personas, y era la supervivencia propia, pero no podía dejar de pensar en que no conocía a aquellos tipos, no sabía nada de ellos y él simplemente los había matado. Le había costado sin duda, habían presentado batalla y les habían puesto las cosas realmente difíciles a los dos, pero eso no quería decir que lo que hicieron estuviese bien. ¿Y si sólo eran guardaespaldas haciendo su trabajo para Griffith?
No tenía respuesta para ello, y por eso su mente estaba atribulada, pero necesitaba terminar con aquellas dudas.
"Esto no puede seguir así, necesito aclarar mi mente."
Debido a su aspecto, a que era un tipo grandote y musculoso, la gente solía pensar que era alguien inculto, estúpido e insensible, pero nada más lejos de la realidad, el antiguo pescador era alguien que amaba la lectura, le gustaba aprender cosas y siempre intentaba entrenar tanto su cuerpo como su mente. Además el hecho de que perdiese prematuramente a sus padres, le había hecho crear una coraza en torno a él, a la hora de mostrar sus sentimientos, pero eso no quería decir que fuese insensible. Siempre tenía en cuenta las situaciones y como se sentían los demás a al hora de actuar, aunque en varias ocasiones, su aislamiento social le pasaba factura y no trataba a la gente con la deferencia o de la manera adecuada.
"No pensé que esta misión fallida fuese a hacerme dudar."
Esa era una de las razones de sus dudas. Cuando era pescador su tarea era sencilla, salía al mar pescaba todo lo que podía y volvía a tierra a vender lo que había conseguido. Era algo simple, pero honrado y que le permitía sobrevivir. Llevar alimento a la gente era algo que le hacía sentirse bien. Además, como sabía que había gente que no tenía recursos suficientes para pagarse el pescado fresco, él mismo se encargaba de llevárselos a un precio aceptable que, en muchas ocasiones, consistía en el intercambio con algún guiso u objetos útiles para su trabajo; también alguna señora le pagaba manteniéndole las velas de su pequeño pesquero a punto o le preparaban redes para atrapar más peces. Al final, cuando era pescador su vida era simple y tranquila.
"Pero los sueños de un niño ignorante al final se impusieron a la comodidad de una vida tranquila.
Ahora se había enrolado en el Ejército Revolucionario, y tenía una tarea altruista y encomiable, sin duda, ayudar a la gente oprimida por el corrupto sistema del Gobierno Mundial, que permitía a los gobiernos locales oprimir y aprovecharse de aquellos cuya vida ya es dura de por si, beneficiando a los ricos, a los que tienen poder e ignorando y subyugando a los que cada día tenían que batallar contra su propio destino para poder sobrevivir. Eso era lo que le había impulsado a enrolarse, pues era un motivo de peso y poderoso por el que blandir su espada.
"Pero ahora me pregunto si es suficiente con eso para acabar con la vida de personas desconocidas."
Ciertamente, tenía un motivo para haber acabado con aquellas personas, y era la supervivencia propia, pero no podía dejar de pensar en que no conocía a aquellos tipos, no sabía nada de ellos y él simplemente los había matado. Le había costado sin duda, habían presentado batalla y les habían puesto las cosas realmente difíciles a los dos, pero eso no quería decir que lo que hicieron estuviese bien. ¿Y si sólo eran guardaespaldas haciendo su trabajo para Griffith?
No tenía respuesta para ello, y por eso su mente estaba atribulada, pero necesitaba terminar con aquellas dudas.
