25-06-2024, 06:19 PM
Don Bambú estaba listo para empezar con la meditación inmediatamente. Cuando él entrenó el Kenbunshoku lo cierto es que se guardó la mayoría de sus preguntas e hizo caso a su maestro a la hora de comenzar sin dilación. No veía la luz al final del túnel con aquel entrenamiento, pero lo cierto es que había dado soberbios resultados. Kisuke, sin embargo, parecía tener dudas que le impedían comenzar. No sabía en qué ayudaría la meditación. Don Bambú le escuchó en silencio, todavía con los ojos cerrados, al tiempo que articulaba una respuesta coherente en su cabeza. ¿Por qué era importante meditar? Sin embargo, antes siquiera de poder abrir la boca, Zorak se adelantó dando una explicación muy competente del objetivo de la meditación. A grandes rasgos la idea era que ambos mantuviesen la calma y no dejasen que ninguna distracción enturbiase las aguas de su espíritu. —El haki de observación se manifestará más fácilmente en una mente en calma. Así fue en mi caso, por lo menos. A través de la meditación alcancé una percepción que va más allá de los confines de los cinco sentidos. No es que la meditación sea un paso imprescindible. Según tengo entendido hay personas que, sin realizar ningún tipo de ejercicio espiritual, despiertan el haki repentinamente y creen estar volviéndose locos al escuchar voces y percibir presencias en su cabeza. En vuestro caso la intención es facilitar el proceso por medio de la meditación. Esta es la primera parte del entrenamiento. —Concluyó el panda, sugiriendo que habría diferentes ejercicios en aquella sesión de entrenamiento. Tenía la esperanza de que aquella explicación fuera suficiente para satisfacer la curiosidad de Kisuke y cualquier duda que pudieran tener ambos, aunque Zorak parecía verlo bastante claro. —Y ahora, si gustáis... —El panda les invitó de nuevo a sentarse con él y meditar. Ya había planeado algunas actividades que podrían resultar increíblemente edificantes en el ejercicio de aquel haki y que a él le hubiera gustado practicar en su momento. Era por esto que Don Bambú estaba deseoso de que sus alumnos progresasen en la etapa del despertar.
Pero no había que meter prisa, no. Eso era contraproducente, después de todo.
Pero no había que meter prisa, no. Eso era contraproducente, después de todo.
Resumen
