[Pasado] (+18) El baboso, macarra, ruidoso, sensible y felino Pirata.
#12
Nada más decirle lo que pensaba con sinceridad y preguntarle al respecto, me di cuenta de que había cometido un error. “¿Debería haberle mentido?” me pregunté, paseando con miedo la mirada por su rostro. “Claro… Habría sido lo más lógico dada la situación.” pensé al ver como clavaba sus ojos sobre nuestras manos, con la respiración agitada, parecía que lo había enfurecido. Me entristecí momentáneamente, sintiendo que había cometido un grave error al expresar mis dudas respecto a sus compañeros. Entonces, el gatito cerró los ojos y lentamente separó sus manos de las mías. En ese momento supuse que se había acabado todo, cortándome la respiración incluso sabiendo lo que se venía. No había sido posible, éramos demasiado distintos. O eso pensaba. Garnet se abofeteó las mejillas, lo que me hizo abrir los ojos por completo. Se disculpó conmigo y juntando las manos de nuevo con las mías. Negué con la cabeza, sonriendo levemente, agradecida.

—No pasa nada, es normal, minino. —respondí acariciando sus manos.

Continuó diciendo que le había cegado que, al ser su nuevo lugar seguro, no aceptara a su otro lugar seguro. Me sonrojé, atontada por sus palabras. Además, entendió que estaba intentándolo, a pesar de todo lo que había pasado y lo agradeció. Usaba unas expresiones raras todo el rato, y es que me parecían jodidamente adorables. No podía echarle nada en cara, encima me dio un beso en la frente y sentí que me derretía por un momento. Era superior a mis capacidades emocionales, me superaba por completo y me quedaba tonta. Después, volviendo a la conversación y dispuesto a responder a las preguntas, comenzó negando que ni Bepso, Xas ni Nekah hubiesen cometido ningún crimen como piratas. Me descolocaba, pero le creía, ya que había dicho, a su manera, que iba a ser sincero. Se entristeció sobre todo al hablar de ese tal Nekah, enseñándome su laúd a la vez que decía que Finn fue quien lo mató, abriéndole el pecho frente él. Lo miré con pena, sabiendo muy bien lo que significaba perder a alguien importante frente a ti, pero fui incapaz de decir nada. Levanté mi mano derecha y acaricié su cabeza, bajando hasta posarla en su mejilla y masajearla con el pulgar mientras apretaba los labios, frustrada por no saber como ayudarlo más. Él inspiró, mostrándome una pluma que colgaba del mástil de su instrumento. Era una pluma de Nekah, le gustaba pensar que con ello seguía vivo dentro de su instrumento.

—Es un detalle precioso, Garnet. —confesé dedicando una tierna sonrisa mientras él recuperaba mis manos.

Tras eso, comentó que Xas también había muerto, ahogado por alguna razón que desconocía. Incluso Bepso, el cual decía que era demasiado inocente para este mundo, murió a manos de un “chochobukake” intentando ayudar a alguien. Tras el rato hablando con él, comenzaba a entender mejor su extraño y adorable lenguaje, por lo que supuse que se refería a un shichibukai, como Zarutsuki.

—Esos malditos shichibukai… —murmuré arrugando la frente, odiándolos todavía más por lo que había hecho quien fuera el de los rayos láser.

Depsués siguió comentando que en los Cabos Gemelos se les unió Kuraku, el usuario logia de la magu magu no mi. Apreté un momento los dientes, pero me forcé a relajarme justo después. “Le estoy dando una oportunidad para explicarse, tranquila. Por ahora todo va bien. No han hecho nada.” me repetí a mi misma, buscando tranquilizar y abrir la mente para escucharlo. Lo siguiente fueron otras tres nuevas uniones en isla Toko.

—Yo estu… —me interrumpí al escucharle terminar la frase, en la cual comentaba que allí habían cometido un crimen.

Me preparé, aferrándome a sus manos con más fuerza y mordiéndome el labio inferior algo nerviosa. Garnet, con el rostro serio comentó que los otros tres que se unieron eran una gyojin llamada Ariel, otro mink ornitorrinco llamado Sage, y por último, Aurora. Pareció avergonzado al comentar que ella su anterior amada. Ese breve momento hizo que parte de mis nerviosos se perdiesen, pues podía más en mí el querer reconfortar a mi gatito en ese momento y simplemente asentí con la cara más relajada, escuchando atentamente mientras él me acariciaba las manos generándome un cosquilleo muy agradable. Pero es que además, justo después, al comenzar a explicar el supuesto crimen, en el que Gronn se encontró una explotación minera, se equivocó con la palabra. Alzó la vista al cielo de morritos y me miró preguntando si lo había dicho bien. Sonreí mirándolo sonrojándome. No podía ser más mono, me iba a morir de amor. ¿Cómo podía ser alguien tan guapo y tontito y adorable a la vez?

—Se dice explotación. Shshshsh. —respondí riéndome suavemente y mirándolo con ternura.

Y es que para rematarlo, volvió a decirlo mal después. No podía con ello, me gustaba demasiado esa forma de hablar que tenía. Tanto era así, que los nervios que sentía apenas un momento antes se me habían pasado y ahora simplemente escuchaba como si me contase una historia. Al parecer, Gronn encontró una “palabritamona” minera en la que maltrataban a los animales y trabajadores, en la cual se colaron y dieron una paliza a los dueños para liberar a los oprimidos. Alcé las cejas sorprendida y parpadeé repetidamente, no era para nada lo que me esperaba de un grupo de piratas. Suspiró para decir que tampoco eran justicieros y que robaron algo de la mina. Aunque luego se puso de morritos otra vez, adorablemente como solo él podía serlo, diciendo que como liberaron a toda la gente, los trataron de héroes y les regalaron el oro como recompensa. Comentó que había salido en el periódico, pero que no fue hasta lo de Finn que subió su recompensa. Esto último lo dijo sujetando mis manos con más fuerza, por lo que supuse que el recuerdo de la batalla le dolía. Y por supuesto que lo hacía, todo lo que me había contado, todas esas muertes, habían sucedido en el último año, era todo muy reciente. Dijo que no eran unos santos, pero que no podían permitirse quedarse mirando mientras la sociedad pisoteaba a gente inocente. Esas simples palabras me dijeron mucho más de lo que había esperado escuchar. Al parecer, el sueño del gyojin era crear un sindicato de trabajadores para que tuvieran derechos y una vida más digna, por lo que entendí, y que no pudieron negarse a ayudarlo cuando les contó lo que sucedía en Toko. Finalizó con un suspiro y diciendo que ese era el único “crimen” que habían cometido los Shogun Gari, disculpándose conmigo.

Acerqué mi cara a la suya para darle un beso, agradecida y sintiendo un alivio absoluto. Rodeé con mis brazos su torso y lo abracé, apoyando mi barbilla en su hombro y negando con la cabeza.


—No, amor. Perdóname tú a mí, por haber duda por un momento de tus amigos, ¿sabes? —me disculpé con sinceridad y con alegría— Yo hubiese hecho exactamente lo mismo si hubiese estado allí. Bueno… —me interrumpí para reír un momento— Shshshsh. Tal vez no habría intentado robar, pero lo que importa es que ayudasteis a personas que lo necesitaban.

Me alejé de nuevo recuperando sus manos y jugueteando con ellas mientras las miraba sonriente. Cuado a continuación, sacó el tema de Sasha, tenía el corazón algo más tranquilo. Según él, su recompensa había subido por las mismas razones que las de mi minino bonito. Decía que era inocente, buena, valiente y con un gran corazón, a pesar de su fruta y de ser muy fuerte y algo bruta. Hablaba de ella con cariño, y se me hacía raro que la llamara “hermanita”, pues aunque más joven, era gigantesca, como Karl. Lo cierto es que su descripción me recordaba bastante a ella, y no solo por su raza. Así que bueno, si se parecía algo a Karl podía entender el porqué de su cariño. En ese momento, mientras pensaba sobre mi amiga, el minino levantó la vista al cielo estrellado y alcé la vista también. Al parecer, su colegui (supuse que Sasha) le contó que la gente que muere no desaparece del todo, sino que suben al cielo y se transforman en estrellas. Él creía en un principio que era algo de niños, pero tras todas las muertes que había visto le gustaba pensar que era verdad y que todos a quienes había perdido ahora estaban en el cielo de las “perrakas”, observando desde allí a sus seres queridos. Asentí en silencio, sonriendo con nostalgia. Aquella historia me recordaba demasiado a una que yo había escuchado. Sí, demasiado. Noté su tacto en mi mejilla, haciendo que volviese a depositar la mirada en él. Me dijo que me quería, cosa que no pudo evitar que un rubor se acentuase en mi piel bajo la noche estrellada, y me dijo con sinceridad que, aunque le doliese, no me iba a pedir que aceptase a su familia, por el momento. Con determinación en su mirada, me pidió, pero, que al menos les diese una oportunidad, que no tenía que ser en ese momento ni en uno cercano, pero que no desistiese igual que no lo había hecho con él. Terminó de decirlo con una sonrisa que me quitó el aliento.

—Gracias por entenderlo, y por ser sincero, minino. —contesté acercándome para darle un beso en los labios.

Pasé mis brazos sobre sus hombros y me quedé con la nariz tocando la suya, rozándola suavemente con la punta en una suave caricia con los ojos cerrados.

—Pero solo por ser tu familia, ya se han ganado una oportunidad conmigo, ¿sabes? Me importas demasiado como para no hacerlo. Y después de lo que me has contado, todavía más. —dije retirándome de nuevo con una sonrisa de amor— Que esto no salga de aquí, minino, o te las verás conmigo enfadada de verdad. —le dije con la misma expresión que cuando un niño confiesa un travesura, desviando la mirada a un lado— Pero lo cierto es que, durante una época, antes de entrar en la Marina… Yo… Tuve que robar alguna vez que otra. Así que bueno, puedo entenderlo, ¿sabes? —aclaré, devolviendo la vista a él asintiendo— Algo así, puedo tolerarlo. Ni siquiera me parece un crimen prácticamente, siempre que no hagáis daño a personas que no lo merecen, claro está. Asesinar, esclavizar… Era algo por el estilo lo que me daba miedo que me contases, y de ser así no sé del todo bien si podría aceptarlo, ¿sabes? Hmmm. Realmente, no acabo ni de entender que tengáis tal recompensa, es algo que me gustaría investigar más a fondo, pero todo a su tiempo.

Suspiré aliviada y jugué con su pelo mientras pensaba en todo lo que me había contado. Habían pasado muchas cosas en apenas un año para él. Yo había perdido a mis seres queridos, pero de aquello hacía más de una década.

—Te quiero, ¿sabes? —diciéndolo esa vez, no me sonrojé, y mantuve la mirada firme en él al hacerlo, acercando la mano para reposar la palma derecha donde debería estar su corazón— Puedo hacerme una idea de lo que has sentido al perder a tus amigos, a la familia que escogiste, y créeme que comparto ese dolor. —continué, con la mirada llena de compasión y entendimiento, después levantando la vista a la estrellas— No me voy a ir, no vas a perderme. Haré todo lo posible para evitar que tengas que alzar la vista al cielo para verme a mí también. —sonreí con nostalgia y devolví la mirada a mi amado gatito— Yo creo que tu “colegui” tiene razón, y las personas que queremos y se fueron, cuidan de nosotros desde ahí. Mi madre de pequeña me contaba una historia que se parecía un poco, cuando me lo has dicho me la has recordado. Trataba sobre dos amantes prohibidos, que se negaron a dar por perdido su amor y por ello fueron perseguidos hasta lo alto de una montaña. Allí, bajo las estrellas, se juraron amor eterno y cuando finalmente sus perseguidores los encontraron, al atravesarlos con sus lanzas, los dos enamorados se volvieron haces de luz y subieron al cielo, convirtiéndose en estrellas. —me pausé un momento sonrojándome y mirándolo de reojo— Esto… Y bueno, también me decía que si prometes algo bajo esas estrellas, se cumplirá tu deseo. Shshshsh. —reí avergonzada un par de segundos— Sé que es algo tonto e infantil, pero siempre me ha parecido bonito, ¿sabes?
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RE: [Pasado] El baboso, macarra, ruidoso, sensible y felino Pirata. - por Ikirami - 26-06-2024, 10:29 PM

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