[Presente Relativo] A las chicas de verdad les gusta el pollo frito.
#1
Otro día más en aquella isla llena de almas femeninas. El viento invernal era suave, lo suficientemente fresco como para necesitar una chaqueta, pero no mucho más allá de eso. Agradecía la temperatura, mucho, muchísimo mejor que el calor infernal que pasé cuando estuve en Toko. Ah... Qué recuerdos me traía aquella isla. Allí fue donde conocí a la división 21, aunque en aquel momento había dos personas más. El joven, bello y enérgico Tenma, y el gigante risueño Daisen. A menudo me preguntaba que tal les iría a ambos por Impel Down, pero no había reparado en llamarles todavía. Suponía que si ellos tampoco lo habían hecho era porque no tenían interés en mí. Aunque eso era improbable, probablemente lo que sucedía era que les daba demasiada vergüenza llamarme. Reí mientras caminaba por la ciudad de camino a la playa al imaginarlos a ambos con el Den Den Mushi en sus manos, sonrojados sin llegar a ser capaces de llamarme. 

Outfit del día


Una vez más, me había despertado temprano, desayunando un caldo de miso picante y unas nueces caramelizadas con pimienta de Szechuan. Nada daba más energía a un cuerpo que un buen desayuno picante como el fuego. ¿Tal vez era por eso que siempre tenía calor? Deseché esa idea casi al instante en el que surgió en mi mente. Me gustaba entrenar en la playa desde que había llegado a la isla, no me parecía del todo adecuado hacerlo en mitad de una ciudad donde había revolucionarios escondidos. Si querían mirarme, que se entregasen. Así de simple. Paseé tranquilamente hasta llegar a mi sitio, pero cuando miré a mi alrededor, la playa se transformó en un tupido bosque rosáceo. "¿Pero qué clase de espejismo es este?" me pregunté sin dar crédito a lo que mis ojos veían. Había tomado el camino correcto, estaba segura al cien por cien de ello. A veces me preguntaba si tal vez podía ser que alguna clase de duende invisible, usuario de la Nikyu Nikyu no mi se había enamorado de mí y me perseguía para llevarme a otro sitio que no era al que yo quería ir. "Hmmm. Sí, es lo más probable."  

Total, que de alguna forma desconocida para mi mente, ahora estaba en mitad de un bosque. Mirara a dónde mirara no veía más que árboles y arbustos rosas. Incluso algún que otro insecto, del mismo color, por supuesto. No sabía ni siquiera si estaba muy profundo en el bosque o nada más en la entrada de esté. Suspiré, con una sonrisa ladeada en la cara y me coloqué los brazos sobre las caderas. "Ojalá aquí hubiese unas nubes como las del gatito, para poder subir y ver dónde demonios me ha metido el duende ese." pensé con cierto deje de añoranza. Todavía no había noticias al respecto, y tampoco es que pudiera ir preguntando como si nada por un pirata a mis compañeros. "Aunque supongo que no tener noticias, son buenas noticias al fin y al cabo." me dije a mí misma, suponiendo que con su recompensa se sabría algo si... si lo que fuera. Intenté cambiar el foco de mi mente y busqué algo con lo que entretenerme. Así pues, vi un árbol a unos pocos metros que parecía bastante robusto y con unas ramas gruesas que sobresalían bastante. Me acerqué a él y, desde abajo, alcé la vista a su copa sonriendo. Debía medir como cuatro o cinco veces yo, pero era suficiente. Flexioné las piernas y pegué un pequeño salto hasta agarrarme a una de sus ramas más bajas, me balanceé durante varios segundos, jugando como si fuese un columpio, y después recogí los brazos levantando mi propio peso hasta subirme sobre ella. Una vez allí, con cuidado de no caerme, busqué otra rama y repetí lo mismo. Así lo hice dos veces más, hasta estar a unos seis metros de altura sobre el suelo. Tenía que entrenar, pero ya no tenía tantas ganas como antes. Suspiré de nuevo, apoyando la espalda en el tronco y dejándome resbalar por la espalda hasta quedar sentada en la rama, con las piernas colgando a cada lado de ella. Puse morritos y me estiré boca abajo sobre el tronco, apoyando ambas manos en la madera a modo de cojín sobre el que apoye mi cabeza ladeada. 

—Me. A. Bu. Rro. —silabeé cerrando los ojos y exhalando sonoramente— Necesito un poquito de algo que me divierta, aunque sea un rato, ¿sabes? Señor árbol, ¿por qué no te conviertes en un pirata malvado contra el que poder combatir?

Abrí los ojos nuevamente, paseándolo por el bosque, demasiado tranquilo para mi gusto, esperando a ver si un pirata, o tal vez una bestia, aparecía para darme un poco de juerga. Mis compañeros estaban cada uno a lo suyo y hacía mucho que no hablaba con ellos siquiera. Ni tan solo con Karl, a la cual echaba de menos mucho. Pero claro, no se tomó bien la broma que le había hecho y no sabía si me odiaba o qué. ¿Pero cómo odiar a una persona tan maravillosa y hermosa como yo? Una diosa en la tierra. Solo mirarme era un regalo, ¿no le servía con eso? Debería, sí. ¿Pero entonces por qué no me había llamado o dicho algo al menos? Suspiré. Ser tan perfecta a veces era complicado.

Karmas

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[Presente Relativo] A las chicas de verdad les gusta el pollo frito. - por Ikirami - 27-06-2024, 03:07 AM

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