29-06-2024, 10:53 AM
En el fragor de la batalla, Suna comenzó a gritar que los dos cazadores eran demasiado listos al no haber caído en su ingeniosa trampa, declarando que aún guardaba aún más sorpresas, todo esto mientras se preparaba un par de bolas de nieve. ¿Más sorpresas? Kevin debía estar atento de los movimientos de la rubia, eso estaba claro, pero, por el otro lado, no podía dejar sin atender a la skypiean y al pequeño Omi. Sin duda, ese par superaban el factor locura de Suna como contrincantes en aquella inofensiva batalla. Por ello, se enfocó, esta vez, en observar que era lo que hacían Gideon y el hurón, pero al estar tras una trinchera de nieve, le era difícil entender que tramaban esos dos.- T-tal y como suponía, me lo vas a poner complicado Gideon... He he...-
Sin embargo, al haber estado tan concentrado en Gideon, se olvidó casi por completo de Suna, que comenzó a correr como una exhalación hacia el pluriempleado, todo mientras se le caían de su abrigo unas cuantas bolas de nieve que la rubia habría preparado con anterioridad. Al mismo tiempo, también, se inventó una de sus muchas historias introduciendo, en esta ocasión, una subtrama de venganza por amor, al declarar que Kevin le hizo algo a su amado, Juanolo, haciendo que al oficinista, por un momento, se le olvidara que estaban en mitad de una pelea de bolas de nieve y que se le escapara una risa. Gracias a la imaginación que tenía su nueva amiga, llegó a pensar en que, esas historias, podrían servir para el guion de una futura película dirigida por Gideon. Quizás luego se lo contaría, pues ahora no era el momento de aquello. Suna estaba demasiado cerca a Kevin y eso era un completo peligro.- M-m... ¡Mecachís! ¡S-suna!- Pensó asustado el joven Fojobs.
Por fortuna, un par de conejos aparecieron en el momento ideal. Gracias a su fruta, consiguió animarles a participar en la batalla y luchar a su lado, agarrando un par de bolas y caminando entonces los dos hacia Suna. ¿Quiénes iban a malpensar de esos dos adorables chiquitinas? Suna desde luego que no, pues cayó de lleno en la trampa que le había tendido, diciendo que eran super bonitos y preguntando hacia donde se dirigían. Justo en ese momento Gideon y Omi, que habían conseguido pasar desapercibidos, ejecutaron su ofensiva, arrojando el primero una bola de nieve a la espalda de la chica y, el mamífero, lanzándose hacia la cabeza de Suna para endiñarle otras tres minibolitas, de las cuáles solo una llegó a impactar. Al presenciar esto, Kevin no pudo evitar poner pucheros.- S-señorito Omi... ¡Eres tan adorable y tan guay!- Pero no era tiempo para contemplaciones así que, aprovechando el ataque de sus otros dos contrincantes, Kevin agitó su corbata, aún agarrada por su derecha.- S-señoritos conejos, ¡ahora! ¡Atacad a Suna!... Si queréis claro... He he...- Ordenó - a medias - el tímido humano, escondiéndose tras el tronco, captando los conejos su comanda a la perfección y lanzando cada uno una bola de nieve a una rodilla de Suna. Con la de bolazos que había recibido Suna, presupuso que el verdadero reto de la batalla, tal y como había estimado anteriormente, radicarían en Gideon y Omi. Entonces, Kevin, le tendió la mano izquierda a la rubia.- S-señorita Suna... Heheheheh.- Se puso serio por un momento, aunque le era imposible contener la risa por lo que estaba a punto de decir.-Y-yo soy... Juanolo... ¡Ú-únete a mí! Hehehhehehe- Le ofreció una alianza a su amiga rescatando la última subtrama de su imaginario largometraje.
Sin embargo, al haber estado tan concentrado en Gideon, se olvidó casi por completo de Suna, que comenzó a correr como una exhalación hacia el pluriempleado, todo mientras se le caían de su abrigo unas cuantas bolas de nieve que la rubia habría preparado con anterioridad. Al mismo tiempo, también, se inventó una de sus muchas historias introduciendo, en esta ocasión, una subtrama de venganza por amor, al declarar que Kevin le hizo algo a su amado, Juanolo, haciendo que al oficinista, por un momento, se le olvidara que estaban en mitad de una pelea de bolas de nieve y que se le escapara una risa. Gracias a la imaginación que tenía su nueva amiga, llegó a pensar en que, esas historias, podrían servir para el guion de una futura película dirigida por Gideon. Quizás luego se lo contaría, pues ahora no era el momento de aquello. Suna estaba demasiado cerca a Kevin y eso era un completo peligro.- M-m... ¡Mecachís! ¡S-suna!- Pensó asustado el joven Fojobs.
Por fortuna, un par de conejos aparecieron en el momento ideal. Gracias a su fruta, consiguió animarles a participar en la batalla y luchar a su lado, agarrando un par de bolas y caminando entonces los dos hacia Suna. ¿Quiénes iban a malpensar de esos dos adorables chiquitinas? Suna desde luego que no, pues cayó de lleno en la trampa que le había tendido, diciendo que eran super bonitos y preguntando hacia donde se dirigían. Justo en ese momento Gideon y Omi, que habían conseguido pasar desapercibidos, ejecutaron su ofensiva, arrojando el primero una bola de nieve a la espalda de la chica y, el mamífero, lanzándose hacia la cabeza de Suna para endiñarle otras tres minibolitas, de las cuáles solo una llegó a impactar. Al presenciar esto, Kevin no pudo evitar poner pucheros.- S-señorito Omi... ¡Eres tan adorable y tan guay!- Pero no era tiempo para contemplaciones así que, aprovechando el ataque de sus otros dos contrincantes, Kevin agitó su corbata, aún agarrada por su derecha.- S-señoritos conejos, ¡ahora! ¡Atacad a Suna!... Si queréis claro... He he...- Ordenó - a medias - el tímido humano, escondiéndose tras el tronco, captando los conejos su comanda a la perfección y lanzando cada uno una bola de nieve a una rodilla de Suna. Con la de bolazos que había recibido Suna, presupuso que el verdadero reto de la batalla, tal y como había estimado anteriormente, radicarían en Gideon y Omi. Entonces, Kevin, le tendió la mano izquierda a la rubia.- S-señorita Suna... Heheheheh.- Se puso serio por un momento, aunque le era imposible contener la risa por lo que estaba a punto de decir.-Y-yo soy... Juanolo... ¡Ú-únete a mí! Hehehhehehe- Le ofreció una alianza a su amiga rescatando la última subtrama de su imaginario largometraje.
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