30-06-2024, 12:31 PM
Suna estaba durmiendo de maravilla esas noches bien tapada con mantas para soportar el frío, eso le daba una comodidad extrema, por lo que, como estaba siendo habitual, despertó encantada y llena de energía. Además, debía prepararse, ya que hoy saldría a dar una vuelta con Gideon. Se puso sus ropajes habituales y se aseó para poder salir por ahí con el skypiean.
Cuando salieron fuera, Suna volvió a recordar lo frío que es Drum y lo poco acostumbrada que está ella a este tipo de climas, así que se puso a pensar en buscar alguna tienda de ropa para comprarse aunque sea un abrigo barato y así no tener que necesitar siempre la chaqueta del pobre Kevin.
Aun con ello, la isla le seguía asombrando cada día más. Esta vez fueron al pueblo de Bighorn, un pueblo cuya arquitectura fusionaba estilos orientales y occidentales. Suna no entendía nada de esas cosas y le parecían palabras demasiado largas como para escucharlas enteras, pero ahí estaba el dato, chocándose en su cabeza como una gallina decapitada.
Pasaron por un banquito cubierto de nieve por encima, y Suna se paró unos segundos a dibujar algo con el dedo en la nieve. Trató de dibujar un conejo de los que había visto alguno de estos días en Drum, pero la verdad que le salió algo muy extraño y feo, más parecido a un cocodrilo.
-Oye, oye, he hecho una pequeña alimaña, ¡sasasasa! - Se rió ella sola de la criatura tan horrenda que había creado y siguió caminando con su compañero.
En un momento dado, Gideon puso la mano en el hombro de la joven y le propuso hacer la mejor película jamás hecha del día de compras que iban a tener. Suna sonrió emocionada, hasta se puso algo colorada de que Gideon contase con ella para eso, así que asintió encantada.
-¡Superfabu!.
Cuando salieron fuera, Suna volvió a recordar lo frío que es Drum y lo poco acostumbrada que está ella a este tipo de climas, así que se puso a pensar en buscar alguna tienda de ropa para comprarse aunque sea un abrigo barato y así no tener que necesitar siempre la chaqueta del pobre Kevin.
Aun con ello, la isla le seguía asombrando cada día más. Esta vez fueron al pueblo de Bighorn, un pueblo cuya arquitectura fusionaba estilos orientales y occidentales. Suna no entendía nada de esas cosas y le parecían palabras demasiado largas como para escucharlas enteras, pero ahí estaba el dato, chocándose en su cabeza como una gallina decapitada.
Pasaron por un banquito cubierto de nieve por encima, y Suna se paró unos segundos a dibujar algo con el dedo en la nieve. Trató de dibujar un conejo de los que había visto alguno de estos días en Drum, pero la verdad que le salió algo muy extraño y feo, más parecido a un cocodrilo.
-Oye, oye, he hecho una pequeña alimaña, ¡sasasasa! - Se rió ella sola de la criatura tan horrenda que había creado y siguió caminando con su compañero.
En un momento dado, Gideon puso la mano en el hombro de la joven y le propuso hacer la mejor película jamás hecha del día de compras que iban a tener. Suna sonrió emocionada, hasta se puso algo colorada de que Gideon contase con ella para eso, así que asintió encantada.
-¡Superfabu!.
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