02-07-2024, 04:40 AM
La bronca puede estallar en cualquier momento. Ashura está deseoso de matanza y yo ansioso por pelear a muerte. Prometí un desenlace fatal más allá de las nubes, pero quizá Horus tiene pensado adelantar los planes. No ha sido el caso.
Cuando me he querido dar cuenta, una jauría de lobos ha invadido nuestro territorio de forma hostil, imprudente y sin pedir permiso. Grave error por su parte. Estos empiezan a rodear a Ashura. Ya deben estar desesperados o hambrientos para intentar cazar una presa así. Deben de tener el instinto jodidamente roto, aunque no lo suficiente como para saber que yo soy una presa imbatible, sHIAHAhahHah. Lo que podía haber sido una riña se esfuma rápidamente para centrarnos en los estúpidos animales y desahogarnos con ellos. Me coloco en posición de batalla, con una postura más salvaje que la de los propios cánidos, con las manos por delante y un rostro ansioso por sangre. Sin embargo, mi compañero se me adelanta con un movimiento tan elegante como destructivo. Un corte horizontal le pone final a la más breve de las batallas hasta la fecha y me deja con toda la sensación de haber tenido un gatillazo, sin haber lanzado un triste puñetazo o patada.
Lo que en un inicio era una sonrisa ácida, se torna rápido en una mueca amarga. Ni un solo lobito me ha dejado, todos pedazos de carne inerte. Bajo la guardia y me dedico a revisar los cuerpos cercenados en busca de algún desgraciado agonizando, sin éxito. Ni corto ni perezoso, Ashura no tiene suficiente con cortarme el rollo, que encima se mofa de mí sobre su proeza y se jacta en mi cara agarrándose los genitales. Encima el tío sigue buscando bronca conmigo. Sin duda soy un amante de los combates, pero no solo teníamos una alianza y un trato, sino que ambos estamos en jaque el uno para el otro, así que pelear es absurdo. Aunque el capullo me lleva los límites constantemente. Haciendo caso omiso a su invitación, me acerco a él y le respondo con una queja y una amenaza.
-Cabronazo, hijo de puta, no me has dejado ni uno. ¿A esto lo llamas trabajo en equipo? Te los has cargado a todos sin mi.- piso una de las cabezas de uno de los muchos lobos, lleno de frustración, estallando el cráneo bajo mi pie. Señalo entonces a Ashura con rabia. -El próximo malnacido que se nos plante en el camino será mío, o te juro por Horus que me follaré ese coco con el que hablas por cada agujero coquil que me encuentre.-
Con la horda eliminada, ya solo quedaba volver a reposar y continuar mañana en busca de algún navío o civil que nos lo ofreciera. Poco más. Me vuelvo a acercar a la orilla de estanque, pero está vez arrastrando medio cuerpo de lobo por la pata. Ya más calmado, invito a Ashura a sentarse a mí lado. -Vamos imbécil, esto no es lo único que va a querer comernos.- comento sin apenas mirar a mi espalda y esperarlo. Una vez sentado, me hago con un par de ramas mínimamente secas en mí proximidad. Una de ellas la extiendo en el suelo, mientras que la otra la cojo desde un extremo y la apoyo con el otro en la primera rama. Con mis poderes, hago que mi muñeca se convierta en mochi y empiece a rotar a altísimas velocidades, generando fricción entre los dos palitos y unas hierbas que he añadido después. Con esto genero unas chispas y unos segundos después un fuego sencillo. -Naisuuuuu, sHIAHAhahHah...- la estancia se ilumina en la profunda noche. Apoyo la carne encima del fuego, creyéndome el cocinero supremo. -Seguro que me sale de coña, ven Ashura, vas a flipar con esta mierda, SHIHahaHAHaH...-
Cuando me he querido dar cuenta, una jauría de lobos ha invadido nuestro territorio de forma hostil, imprudente y sin pedir permiso. Grave error por su parte. Estos empiezan a rodear a Ashura. Ya deben estar desesperados o hambrientos para intentar cazar una presa así. Deben de tener el instinto jodidamente roto, aunque no lo suficiente como para saber que yo soy una presa imbatible, sHIAHAhahHah. Lo que podía haber sido una riña se esfuma rápidamente para centrarnos en los estúpidos animales y desahogarnos con ellos. Me coloco en posición de batalla, con una postura más salvaje que la de los propios cánidos, con las manos por delante y un rostro ansioso por sangre. Sin embargo, mi compañero se me adelanta con un movimiento tan elegante como destructivo. Un corte horizontal le pone final a la más breve de las batallas hasta la fecha y me deja con toda la sensación de haber tenido un gatillazo, sin haber lanzado un triste puñetazo o patada.
Lo que en un inicio era una sonrisa ácida, se torna rápido en una mueca amarga. Ni un solo lobito me ha dejado, todos pedazos de carne inerte. Bajo la guardia y me dedico a revisar los cuerpos cercenados en busca de algún desgraciado agonizando, sin éxito. Ni corto ni perezoso, Ashura no tiene suficiente con cortarme el rollo, que encima se mofa de mí sobre su proeza y se jacta en mi cara agarrándose los genitales. Encima el tío sigue buscando bronca conmigo. Sin duda soy un amante de los combates, pero no solo teníamos una alianza y un trato, sino que ambos estamos en jaque el uno para el otro, así que pelear es absurdo. Aunque el capullo me lleva los límites constantemente. Haciendo caso omiso a su invitación, me acerco a él y le respondo con una queja y una amenaza.
-Cabronazo, hijo de puta, no me has dejado ni uno. ¿A esto lo llamas trabajo en equipo? Te los has cargado a todos sin mi.- piso una de las cabezas de uno de los muchos lobos, lleno de frustración, estallando el cráneo bajo mi pie. Señalo entonces a Ashura con rabia. -El próximo malnacido que se nos plante en el camino será mío, o te juro por Horus que me follaré ese coco con el que hablas por cada agujero coquil que me encuentre.-
Con la horda eliminada, ya solo quedaba volver a reposar y continuar mañana en busca de algún navío o civil que nos lo ofreciera. Poco más. Me vuelvo a acercar a la orilla de estanque, pero está vez arrastrando medio cuerpo de lobo por la pata. Ya más calmado, invito a Ashura a sentarse a mí lado. -Vamos imbécil, esto no es lo único que va a querer comernos.- comento sin apenas mirar a mi espalda y esperarlo. Una vez sentado, me hago con un par de ramas mínimamente secas en mí proximidad. Una de ellas la extiendo en el suelo, mientras que la otra la cojo desde un extremo y la apoyo con el otro en la primera rama. Con mis poderes, hago que mi muñeca se convierta en mochi y empiece a rotar a altísimas velocidades, generando fricción entre los dos palitos y unas hierbas que he añadido después. Con esto genero unas chispas y unos segundos después un fuego sencillo. -Naisuuuuu, sHIAHAhahHah...- la estancia se ilumina en la profunda noche. Apoyo la carne encima del fuego, creyéndome el cocinero supremo. -Seguro que me sale de coña, ven Ashura, vas a flipar con esta mierda, SHIHahaHAHaH...-
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