02-07-2024, 06:50 AM
Ikirami respondió con entusiasmos, con un si rotundo y añadiendo que le llamase vía Den Den mushi para concretar cuándo y dónde empezar el entrenamiento. Sonreí ¡Por supuesto! Estate atenta, te llamaré. Estaba contento y animado, iba a aprender otro haki más y encima tendría un momento a solas con la pelirroja ¿Qué más podía pedir?
Yo no era el único que parecía estar alegre, Joe se mostraba bastante contento por cómo se estaba desarrollando todo, comenzó a explicarnos los conceptos básicos del entrenamiento y para ello quería que nos colocásemos a modo de cuadrado y despejásemos la mente. Y así fue como hicimos, estábamos todos sentados formando una figura cuadrada imaginaria, a mi izquierda tenía al propio Joe, a mi derecha a la diosa pelirroja y enfrente de mi a Karl, esto no parecía que fuese a dárseme mal, mientras me escondía en aquella gruta, cuando los piratas atacaron y destruyeron mi aldea, haciendo que me quedase solo en este mundo, pase muchos días, meditando intentado borrar de mi mente todos aquellos recuerdos que se me venían a mi cabeza. Era la única manera, mi única defensa ante los horrores de mi pasado, si no hubiese aprendido a despejar mi mente, no podría haber sobrevivido, la culpa, el miedo, los gritos de la gente pidiendo auxilio. Todo era algo que no me dejaba dormir por las noches y si no hubiese aprendido a vivir con la mente en blanco jamás hubiese llegado a donde estoy hoy en día, me habría cortado en dos. Solo tuve que sentarme, comencé a respirar hondo, pero un pensamiento empezó a ocupar mi mente. “¿Por qué acepto tan rápido y con tanto entusiasmo? ¿Acaso ella también quería estar a solas conmigo? ¿Será esto lo que llaman una cita?” Va Sephi deja de pensar tonterías, solo es una compañera, está feliz porque le gusta que le pidan ayuda y demostrar que sabe más que los demás. Volví a respirar hondo, no tarde mucho en despejar mi mente, estaba allí sentado, notando la brisa marina en mi cuerpo semidesnudo, mis pies sentían el contacto con la arena cálida. Estábamos solos yo y la naturaleza, fue entonces como un pequeño sonido de ropa rozando la piel llego a mi mente, no pude resistir la tentación, levanté la ceja izquierda, mientras abría el propio ojo y ahí estaba ella, Ikirami quedándose en bikini, era rosa. “¡A tomar por culo la respiración!” mi mente empezó a agitarse, era tremendamente sensual, pero no estaba allí para esto, debía volver a concentrarme. Cerré el ojo esperando que nadie me hubiese visto observarla, no me costó mucho volver a entrar en trance, cuando una voz molesta y conocida volvió a interrumpir mi concentración. Era la voz de Karl, parecía que le estaba costando mantenerse alejada del resto del mundo. Sabía que le iba a costar, era inquieta y no sabía mantenerse callada. Suspiré, necesitaba aprender por lo que me abstuve de hacer ningún tipo de comentario, no iba a regañarla, sabía que no lo hacía aposta por lo que lo deje pasar. Por fin se hizo el silencio absoluto. Ya no escuchaba ni el romper de las olas en la arena, estaba flotando, mi mente sabía dónde estaban mis compañeros pero yo no parecía estar allí.
Yo no era el único que parecía estar alegre, Joe se mostraba bastante contento por cómo se estaba desarrollando todo, comenzó a explicarnos los conceptos básicos del entrenamiento y para ello quería que nos colocásemos a modo de cuadrado y despejásemos la mente. Y así fue como hicimos, estábamos todos sentados formando una figura cuadrada imaginaria, a mi izquierda tenía al propio Joe, a mi derecha a la diosa pelirroja y enfrente de mi a Karl, esto no parecía que fuese a dárseme mal, mientras me escondía en aquella gruta, cuando los piratas atacaron y destruyeron mi aldea, haciendo que me quedase solo en este mundo, pase muchos días, meditando intentado borrar de mi mente todos aquellos recuerdos que se me venían a mi cabeza. Era la única manera, mi única defensa ante los horrores de mi pasado, si no hubiese aprendido a despejar mi mente, no podría haber sobrevivido, la culpa, el miedo, los gritos de la gente pidiendo auxilio. Todo era algo que no me dejaba dormir por las noches y si no hubiese aprendido a vivir con la mente en blanco jamás hubiese llegado a donde estoy hoy en día, me habría cortado en dos. Solo tuve que sentarme, comencé a respirar hondo, pero un pensamiento empezó a ocupar mi mente. “¿Por qué acepto tan rápido y con tanto entusiasmo? ¿Acaso ella también quería estar a solas conmigo? ¿Será esto lo que llaman una cita?” Va Sephi deja de pensar tonterías, solo es una compañera, está feliz porque le gusta que le pidan ayuda y demostrar que sabe más que los demás. Volví a respirar hondo, no tarde mucho en despejar mi mente, estaba allí sentado, notando la brisa marina en mi cuerpo semidesnudo, mis pies sentían el contacto con la arena cálida. Estábamos solos yo y la naturaleza, fue entonces como un pequeño sonido de ropa rozando la piel llego a mi mente, no pude resistir la tentación, levanté la ceja izquierda, mientras abría el propio ojo y ahí estaba ella, Ikirami quedándose en bikini, era rosa. “¡A tomar por culo la respiración!” mi mente empezó a agitarse, era tremendamente sensual, pero no estaba allí para esto, debía volver a concentrarme. Cerré el ojo esperando que nadie me hubiese visto observarla, no me costó mucho volver a entrar en trance, cuando una voz molesta y conocida volvió a interrumpir mi concentración. Era la voz de Karl, parecía que le estaba costando mantenerse alejada del resto del mundo. Sabía que le iba a costar, era inquieta y no sabía mantenerse callada. Suspiré, necesitaba aprender por lo que me abstuve de hacer ningún tipo de comentario, no iba a regañarla, sabía que no lo hacía aposta por lo que lo deje pasar. Por fin se hizo el silencio absoluto. Ya no escuchaba ni el romper de las olas en la arena, estaba flotando, mi mente sabía dónde estaban mis compañeros pero yo no parecía estar allí.
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