03-07-2024, 01:19 PM
Esto era más difícil de lo que yo pensaba y tras el grito para evitar dormirme me llego un pequeño rapapolvo por parte de Joe, aunque no era el único, a Sephirot también le estaba costando realizar el ejercicio. Ikirami, sin embargo, parecía que ya estaba más cerca de lo que nos pedía Joe para aprender a sentir lo que había a nuestro alrededor. - ¡Es más difícil de lo que parece Joe! exclame entonces.
No obstante, Joe era consciente de ello, nos dijo que era difícil y que nos quitáramos los malos pensamientos de encima y no abriéramos los ojos, que lo volviéramos a intentar, pensando primero en cosas buenas y después poco a poco, dejar que desapareciera todo, por las palabras que nos había dedicado a cada uno, parecía casi que gracias al poder del waki, podía sentir lo que sentíamos el resto, era casi como si pudiera meterse en nuestra mente, un poder desde luego la mar de útil.
No iba a desistir, Joe confiaba en todos nosotros y yo sabía que aunque me echara la bronca, él confiaba plenamente en mí y en mis capacidades, cada vez le sentía más como al padre que nunca tuve, así que tocaba volver a intentarlo, ya estaba cerca y estaba seguro de que esta vez lo conseguiría.
Cerré de nuevo los ojos y esta vez pensé en eso, en mi relación con Joe, en lo amable que era, en como siempre estaba allí para darme la mano, en lo bien que le salía el ramen picante y lo bien que lo pasábamos juntos, en que cada vez, aunque él también era joven, nuestra relación más que la de un jefe y un subordinado, era como la de un padre y una hija, como él era para mí el padre que nunca tuve. También pensé en Sephirot y como a pesar de lo mucho que discutíamos y nos insultábamos, tenemos realmente una relación de afecto también especial, como luchamos codo con codo para liberar a aquellos aldeanos de la trampa de los esclavistas. Y también pensé en Ikirami, mi primera amiga y como nos reíamos de todo juntas en aquel bar, las dos bebiendo como animales, aunque ella aguantando mucho menos el alcohol. Por último pensé en Joseba y en como todas las mañanas se tumbaba sobre mi pecho para dormir conmigo y me lamía la cara por las mañanas pidiendo atún, en como me protegió y estuvo conmigo el tiempo que estuve inconsciente tras los eventos de la isla del cielo y en como podía querer tanto a algo tan pequeñito. Solo buenos pensamientos que hicieron que me relajara completamente, ahora estaba preparada para dejar ir mi mente con ellos.
Suspire, ya no escuchaba las olas, ni las gaviotas, ni a Joe, ni a nadie, poco a poco fui dejando ir esos sentimientos para acabar quedándome en la nada. Deje ir a Joseba, luego a Iki, a Sephi y por último a Joe, todos con una sonrisa en la cara y solo quede yo. Sola, sin nada que me molestara, completamente en paz. No importaban ya los piratas, ni mi madre, ni Gortash, ni los revolucionarios, ni mis mayores inseguridades, no había odio en mí, ni rencor, ni nerviosismo. No tenía sueño, ni frío, ni calor. Solo estaba yo. Completamente en paz. Me preguntaría si lo habría conseguido, pero ahora no. Ahora no hay nada.
No obstante, Joe era consciente de ello, nos dijo que era difícil y que nos quitáramos los malos pensamientos de encima y no abriéramos los ojos, que lo volviéramos a intentar, pensando primero en cosas buenas y después poco a poco, dejar que desapareciera todo, por las palabras que nos había dedicado a cada uno, parecía casi que gracias al poder del waki, podía sentir lo que sentíamos el resto, era casi como si pudiera meterse en nuestra mente, un poder desde luego la mar de útil.
No iba a desistir, Joe confiaba en todos nosotros y yo sabía que aunque me echara la bronca, él confiaba plenamente en mí y en mis capacidades, cada vez le sentía más como al padre que nunca tuve, así que tocaba volver a intentarlo, ya estaba cerca y estaba seguro de que esta vez lo conseguiría.
Cerré de nuevo los ojos y esta vez pensé en eso, en mi relación con Joe, en lo amable que era, en como siempre estaba allí para darme la mano, en lo bien que le salía el ramen picante y lo bien que lo pasábamos juntos, en que cada vez, aunque él también era joven, nuestra relación más que la de un jefe y un subordinado, era como la de un padre y una hija, como él era para mí el padre que nunca tuve. También pensé en Sephirot y como a pesar de lo mucho que discutíamos y nos insultábamos, tenemos realmente una relación de afecto también especial, como luchamos codo con codo para liberar a aquellos aldeanos de la trampa de los esclavistas. Y también pensé en Ikirami, mi primera amiga y como nos reíamos de todo juntas en aquel bar, las dos bebiendo como animales, aunque ella aguantando mucho menos el alcohol. Por último pensé en Joseba y en como todas las mañanas se tumbaba sobre mi pecho para dormir conmigo y me lamía la cara por las mañanas pidiendo atún, en como me protegió y estuvo conmigo el tiempo que estuve inconsciente tras los eventos de la isla del cielo y en como podía querer tanto a algo tan pequeñito. Solo buenos pensamientos que hicieron que me relajara completamente, ahora estaba preparada para dejar ir mi mente con ellos.
Suspire, ya no escuchaba las olas, ni las gaviotas, ni a Joe, ni a nadie, poco a poco fui dejando ir esos sentimientos para acabar quedándome en la nada. Deje ir a Joseba, luego a Iki, a Sephi y por último a Joe, todos con una sonrisa en la cara y solo quede yo. Sola, sin nada que me molestara, completamente en paz. No importaban ya los piratas, ni mi madre, ni Gortash, ni los revolucionarios, ni mis mayores inseguridades, no había odio en mí, ni rencor, ni nerviosismo. No tenía sueño, ni frío, ni calor. Solo estaba yo. Completamente en paz. Me preguntaría si lo habría conseguido, pero ahora no. Ahora no hay nada.
![[Imagen: 9GdOzk1.png]](https://i.imgur.com/9GdOzk1.png)
