03-07-2024, 11:05 PM
Suna estaba claramente ilusionada con todo el tema de ser una estrella y eso a Gideon le hacía infinitamente feliz. Aunque no saliese bien, cosa que dudaba, se lo pasarían en grande y tendría un bonito recuerdo de uno de sus paseos a solas.
El skypiean había ofrecido que Suna eligiese la tienda a la que ir, pero antes de eso la rubia se quedó prendada del Den Den visual que llevaba en sus manos. Además de decir que le encantaba el cachivache, dijo que le gustaría tener uno como pinche.
— Chosososo, illo pues oye suena bien, pero no sé hasta donde llegan estas cosas, seguro que Kevin lo sabe, luego le preguntamos —Gideon ya había calibrado todo lo que necesitaba para grabar a la chica y esperaba a su señal.
Con una cuenta atrás un tanto especial, Suna dio el pistoletazo de salida. Con una sonrisa miraba hacia cámara para luego girarse y caminar por el pueblo de Bighorn. Aquella sonrisa que había podido capturar por unos pequeños instantes había sido la más preciosa que había visto en mucho tiempo. Gideon llevaba mucho sin ver una sonrisa por parte de un rostro tan delicado y tierno, echaba de menos a Gwen… Sin embargo, esto solo hizo que seguir a Suna fuese incluso más interesante. El skypiean necesitaba saber qué más podía capturar de aquella menuda chica que andaba ligera por las calles en busca de una tienda donde probarse un par de modelitos.
Por su carácter y personalidad, Gideon pensó que Drum era el sitio perfecto para capturar la esencia de Suna, sin embargo su piel morena y el contraste que esta tenía con el pelo rubio, destacaba entre las flores de los cerezos y la nieve que rodeaban el pueblo. Era la extranjera perfecta en aquellas calles de ensueño. Algunos pétalos sobrevolaban por encima de Suna y hacían que todo fuese incluso más delicado. Lo que había empezado como una típica comedia adolescente, se tornaba casi onírico.
En ese momento Suna se paró frente a una tienda de juguetes y miró detalladamente todo lo que había en el escaparate. Gideon aprovechó para grabar un poco los juguetes y a la chica de perfil, miraba con ilusión cada pieza hecha a mano que se podía apreciar a través del cristal.
Como si algo se hubiese apoderado de ella afirmó que buscaría un abrigo rojo, Gideon simplemente asintió ante esto. La chica caminaba alegremente por las calles hasta toparse con la tienda “La ropa rota roza rocas”, parecía sacado directo de un guion. Ni hecho a posta habría encontrado un sitio tan concreto que sólo a Suna le pegaba. Anunció que allí sería, mirando directamente al skypeian, lo que le daba un toque a aquella grabación, podría participar hablando desde fuera… Era algo interesante.
Entraron, tras el sonido de una campanilla, la tienda estaba llena de un montón de percheros y burros llenos de ropa, había algunas mesas con montones de ropas repartidas por ellas y mucha decoración por todas partes. Desentonaba totalmente con lo puro del exterior. A los pocos segundos la dependienta, una mujer de mediana edad con un sombrero muy estrambótico les atendió. El sombrero eran diferentes tipos de sombreros, gorras y demás accesorios de la cabeza apilados unos encima de otros. Su vestido era de un verde oscuro muy sencillo y llevaba unos labios pintados de un rojo muy intenso. Si a Gideon le dijeran que se encontraba en uno de los sueños de su amiga rubia, lo creería totalmente. En ningún momento dejó de grabar y, por fortuna, la dependienta no se molestó en prohibírselo.
— Buenas, buenas, ¿en qué puedo ayudarles? —habló la mujer, mirando a ambos varias veces, fijándose en el escarabajo de Suna— ¡Qué preciosidad! ¿De dónde has sacado algo como eso muchachita?
El skypiean había ofrecido que Suna eligiese la tienda a la que ir, pero antes de eso la rubia se quedó prendada del Den Den visual que llevaba en sus manos. Además de decir que le encantaba el cachivache, dijo que le gustaría tener uno como pinche.
— Chosososo, illo pues oye suena bien, pero no sé hasta donde llegan estas cosas, seguro que Kevin lo sabe, luego le preguntamos —Gideon ya había calibrado todo lo que necesitaba para grabar a la chica y esperaba a su señal.
Con una cuenta atrás un tanto especial, Suna dio el pistoletazo de salida. Con una sonrisa miraba hacia cámara para luego girarse y caminar por el pueblo de Bighorn. Aquella sonrisa que había podido capturar por unos pequeños instantes había sido la más preciosa que había visto en mucho tiempo. Gideon llevaba mucho sin ver una sonrisa por parte de un rostro tan delicado y tierno, echaba de menos a Gwen… Sin embargo, esto solo hizo que seguir a Suna fuese incluso más interesante. El skypiean necesitaba saber qué más podía capturar de aquella menuda chica que andaba ligera por las calles en busca de una tienda donde probarse un par de modelitos.
Por su carácter y personalidad, Gideon pensó que Drum era el sitio perfecto para capturar la esencia de Suna, sin embargo su piel morena y el contraste que esta tenía con el pelo rubio, destacaba entre las flores de los cerezos y la nieve que rodeaban el pueblo. Era la extranjera perfecta en aquellas calles de ensueño. Algunos pétalos sobrevolaban por encima de Suna y hacían que todo fuese incluso más delicado. Lo que había empezado como una típica comedia adolescente, se tornaba casi onírico.
En ese momento Suna se paró frente a una tienda de juguetes y miró detalladamente todo lo que había en el escaparate. Gideon aprovechó para grabar un poco los juguetes y a la chica de perfil, miraba con ilusión cada pieza hecha a mano que se podía apreciar a través del cristal.
Como si algo se hubiese apoderado de ella afirmó que buscaría un abrigo rojo, Gideon simplemente asintió ante esto. La chica caminaba alegremente por las calles hasta toparse con la tienda “La ropa rota roza rocas”, parecía sacado directo de un guion. Ni hecho a posta habría encontrado un sitio tan concreto que sólo a Suna le pegaba. Anunció que allí sería, mirando directamente al skypeian, lo que le daba un toque a aquella grabación, podría participar hablando desde fuera… Era algo interesante.
Entraron, tras el sonido de una campanilla, la tienda estaba llena de un montón de percheros y burros llenos de ropa, había algunas mesas con montones de ropas repartidas por ellas y mucha decoración por todas partes. Desentonaba totalmente con lo puro del exterior. A los pocos segundos la dependienta, una mujer de mediana edad con un sombrero muy estrambótico les atendió. El sombrero eran diferentes tipos de sombreros, gorras y demás accesorios de la cabeza apilados unos encima de otros. Su vestido era de un verde oscuro muy sencillo y llevaba unos labios pintados de un rojo muy intenso. Si a Gideon le dijeran que se encontraba en uno de los sueños de su amiga rubia, lo creería totalmente. En ningún momento dejó de grabar y, por fortuna, la dependienta no se molestó en prohibírselo.
— Buenas, buenas, ¿en qué puedo ayudarles? —habló la mujer, mirando a ambos varias veces, fijándose en el escarabajo de Suna— ¡Qué preciosidad! ¿De dónde has sacado algo como eso muchachita?
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