[Presente-relativo]¿Respuestas o más enigmas?
#11

Kisuke percibió como su úrsido amigo arrugaba el morro cuando cuestionó la comunicación de la Armada Revolucionaria y sonrió ligeramente ante aquella reacción, que, por otra parte esperaba de su peludo compañero. Panda era un tipo increíble, culto, versado, poderoso, muy amable y atento, pero si era demasiado rígido en la imagen que tenía de la Armada, y quizá por eso no lograba ver los errores que esta cometía. Toda organización tenía sus fallas y sus puntos a mejorar y el mink idolatraba tan férreamente la Revolución, que muchas veces no era capaz de ver aquellas situaciones. Si bien es cierto que Kisuke era totalmente leal a la Armada y no se cuestionaba ni sus objetivos ni su manera de hacer las cosas de manera general, si era capaz de ver las cosas que no se hacían del todo bien y podían ser susceptibles de mejorarse, mientras que el Mariscal muchas veces no era capaz de ver de manera crítica algunos de los procedimientos que tenían establecidos en la Revolución.

"Bueno... en esto es algo en lo que no nos pondremos de acuerdo el peludo y yo... kuhahahaha..."

Entonces Panda mencionó el nombre de la isla donde tenía su sede central el Banco Goldreich, que era allí en el Nuevo Mundo, casualmente, en la isla de Foodvalten. Miró su muñeca buscando las agujas de su log pose triple para cerciorarse de que podían ir hacia allí, repasando mentalmente los mapas que había visto en la biblioteca de aquellas aguas. No quedaba especialmente lejos, quizá a una semana de navegación a lo sumo, por lo que podrían irse pronto para allá y dejar aquel asunto zanjado. Kisuke detestaba deberle nada a nadie, y, más aún, a gente que no le caía bien, como el propio Ashura o aquellos tipos del Goldreich. Pudo ver como el rictus del mink se iba endureciendo, ante la mención a Sohem, y ese detalle no se le escapó al antiguo pescador, que no pudo evitar reirse.

-Kuhahahahaha... quizá sea buena idea que tú no aparezcas por el banco, Peluchito... Visto lo bien que te cae el cabrón de Sohem, casí mejor nos ahorramos un emotivo encuentro con abrazos de oso y kanabazos ardientes... kuhahahahaha...

Lo que menos quería el Comandante de la Armada Revolucionaria, era meterse en jaleos también con Sohem después de haberse dado de machetazos con Ashura, por lo que sería mejor tratar de evitar cualquier confrontación, eso sin duda. Reflexionó un momento sobre la ruta a seguir y su mente ya estaba trabajando en un plan de viaje para establecer el camino más óptimo para sus planes de acción más próximos.

-Nos iremos para Foodvalten en cuanto salga de este sitio y esté al cien por cien... No es buena idea meterse en territorio potencialmente hostil, y más siendo de quien es, estando a medio gas...


Lo que si pareció entusiasmar, y bastante de hecho, al mink fue la idea de ir después de la visita de cortesía a las tierras de Sohem, al bueno (y marrano) de Garnet junto a los Alas Negras, que se suponía estaban en Punk Hazard. Hacía mucho tiempo que no se veían con aquellos piratas y realmente Kisuke tenía ganas de verlos, y conocer a los que le faltaban, por supuesto. Su buen amigo oso, le había hablado muy bien de todos ellos, y el antiguo pescador, más allá de volver a ver a su compañera de armas Triana, que le había ayudado mucho en su batalla contra Dimípalo, y volver a ver al excéntrico Garnet, después de aquella legendaria juerga en una taberna del Distrito Gyojin; poder conocer a Tobías Murray y Jolyne Jones, los míticos tiradores de los Alas Negras; al que compartía la D en el apellido con Panda, el muchacho Kenzo, y como no, al archiconocido, capaz de fugarse de Impel Down e hijo de una de las Manos de la Revolución, Yojimbo. Sin lugar a dudas, iba a ser un viaje muy interesante, y además sería una experiencia única para los Terneritos, que aún estaban muy verdes. Panda, por su parte, ya se había imaginado en su mente combates contra todos ellos. De nuevo, una sonrisa se dibujó en el rostro de Kisuke, que sabía de sobra lo que amaba luchar y ponerse al límite su querido amigo.

-Kuhahaha... entiendo tu entusiasmo... pero no te emociones tanto, si alguien luchará con Triana seré yo que para eso somos espadachines ambos... Además que será más amistoso que todo el tema con os Mushoku... Aunque he de decir que Korg y Quez... Quel... el de la máscara, coño... no me caen mal, parecen buenos tipos, y el tontatta me hace mucha gracia el humor que tiene...

Entonces Panda, que seguía pensando en darse de palos con todos los Alas Negras solo por las jajas, le preguntó directamente por su "evento canónico". La pelea de los tres espadachines contra el Almirante Yugu Dimípalo. Realmente, el úrsido en su infinita curiosidad, como buen erudito, no había mostrado nunca mucho interés en saber lo que había pasado, y parecía que las explicaciones que dio al resto de Comandantes cuando llegaron a la Isla Gyojin habían sido suficientes para él, pero ahora, ante la perspectiva de encontrarse con una de los tres, como era Triana Tempesta, al mink le había picado la oruguilla de la curiosidad. Kisuke sacó otro cigarrillo, dando una profunda calada. No era por nada en particular, pero para él aquello era más casi una derrota que una victoria en su historial, por más que se tratase de un Almirante, y él seguía convencido que aquel crío podría haberles matado a los tres rápidamente de habérselo propuesto. Al menos, en aquel momento vaya. De hecho, estaba seguro que de haber continuado la pelea, él por lo menos no habría llegado nunca a la isla Gyojin, y, solo el hecho de que apareciese una amenaza mucho mayor y más real para la Marina que ellos tres, como era el Yonko Akahige, había sido el motivo de que estuviesen vivos para contarlo.

-Bueno... Sí, ella estuvo con Ashura y conmigo contra ese crío cabrón... De hecho, ella me atendió lo mejor que pudo la herida que tenía para poder combatir, o al menos, plantarle cara al estirado de Dimípalo...

Dio otra calada a su cigarrillo y le miró arqueando una ceja con una sonrisa pícara en su rostro.

-No sabía que te interesen los duelos de espadachines, Panda... ¿Qué puedo decir? Básicamente se siente como estar cruzando por un hilo un precipicio del que no ves el fondo... un paso en falso y significa la muerte... Su poder de viento es abrumador y apenas nos dejaba movernos... ¿Qué es lo que quieres saber del tema, Peluchito?
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