[Pasado-FIC] Introspección. El camino de la espada.
#11
Al parecer, la pelea se estaba igualando, o al menos, eso es lo que parecía. Kisuke era capaz de responder a todos los ataques de Onikiba, que eran feroces y potentes, y estaba consiguiendo, poco a poco, pudiendo contratacar de manera cada vez más certera. El intercambio de golpes estaba siendo, ciertamente, feroz y el sudor estaba haciendo acto de presencia en la frente y los brazos del antiguo pescador. No obstante, a pesar del esfuerzo físico, el capitán revolucionario estaba consiguiendo mantener la concentración en su espada con el haki de armamento, mientras que controlaba a la perfección la respiración, para no agotarse más de la cuenta.

-Parece que estás mejorando lanzacañas... al menos ahora no haces movimientos inútiles... pero aún no es suficiente...

Onikiba dio un par de pasos hacia atrás, y de repente, desapareció de la vista de Kisuke apareciendo a los pies de este, agachado y cargando un ataque en vertical, ascendente ante el que apenas pudo interponer su katana blanca el revolucionario, saliendo despedido un par de metros en vertical y hacia atrás. Pero el instinto de Kisuke estaba a flor de piel, con lo que dando una voltereta hacia atrás, en cuanto tocó el suelo, tomó impulso y se lanzó con todas sus ganas hacia Onikiba lanzando un ataque horizontal rapidísimo ante el que la guardia de Onikiba no fue suficiente, flaqueando por un breve instante, y realizando un corte superficial desde el costado hasta el ombligo a la materialización de su katana. Sonrió a este burlonamente.

-Bueno, parece que he conseguido herirte, y si puedo hacerlo, puedo luchar... y, si puedo luchar... puedo vencer...

El otro frunció el ceño ante aquella declaración y escupió a un lado, quitándole hierro al asunto de que el antiguo pescador había conseguido romper su guardia.

-No cantes victoria tan rápido, folla sardinas... Aún confundes las cosas, pero no tiene sentido decírselo a alguien tan apegado a su moralidad como tú... además, un arañazo no me va a convencer de someterme a ti, ni mucho menos...

Kisuke lo miró extrañado. ¿Qué había querido decir con eso?¿Aún no había entendido el qué?¿Qué era lo que aún le faltaba para poder vencer a Onikiba? Trató de encontrar una respuesta rápidamente... Pensándolo bien, lo que llevaba insistiendo en todo este tiempo era en la voluntad, el instinto para luchar, para derrotar a sus enemigos, para cortarlos y destrozarlos... Su declaración era una declaración de intenciones, pero seguía siendo una declaración que albergaba dudas, que dejaba espacio a la posibilidad de la derrota... ¿Era aquello a lo que se refería?

-¿En serio crees que me vas a desconcentrar por un error de expresión?

Sonrió al ver que Onikiba daba un ligero respingo ante su pregunta y se lanzó hacia él lanzando una ligera finta de golpe vertical pero girando la muñeca se convirtió en un tajo diagonal descendente que aunque logró clavar el filo en el hombre derecho de Onikiba, este consiguió detener la hoja de Sode no shirayuki y no permitió que terminase el movimiento.

-¿Por fin se ha agudizado tu mente? ¿O ha sido mera casualidad?

Kisuke forcejeando sonrió de nuevo burlonamente a Onikiba, viendo que había dado en el clavo.

-No te preocupes, Onikiba, voy a herirte, voy a luchar y voy a vencer. Sin ninguna duda.

Un destello verde, de un tono oscuro como el bosque de coníferas más profundo, se vislumbró por un instante en los ojos grises de Kisuke, que retiró la espada para, sin dar tiempo a Onikiba a recomponer su guardia, asestó un corte vertical que alcanzó la cabeza de la materialización de su katana, haciendo que se disolviese y quedando únicamente Onikiba clavada en el suelo. Aún se podía escuchar a la katana susurrando.

-Muy bien Kisuke, has demostrado que tienes instinto de lucha, pero no te relajes, si en algún momento tu espíritu flaquea, yo mismo seré el que te mate... no lo olvides...

Kisuke suspiró y abrió los ojos, retornando su conciencia a la realidad. Estaba en la misma posición pero empapado de sudor y podía notar el cansancio del combate, ahora que ya había terminado. Sacó un cigarro y se lo prendió dando una calada y respondiendo a Onikiba, mirando la hoja de la katana:

-Ni siquiera te daré chance de eso, imbécil...
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#12
Se le había ido toda la mañana con aquella "escaramuza" con Onikiba, pero al final había conseguido meter en vereda a la katana, sometiendo a su materialización. Parecía que había quedado claro que no podría relajarse ni medio momento con una espada como aquella, y tendría que seguir mejorando de manera constante sus habilidades y su capacidad de combate. Sin lugar a dudas, el era un espadachín, y como tal, su principal fuente de poder eran sus katanas y sus habilidades como espadachín, pero estaba convencido de que sus otras habilidades iban a jugar un papel fundamental en el futuro que se abría ante él.

"Soy un miembro del Ejército Revolucionario, no todo es el camino de la espada... pero, tengo que encontrar como apoyarme en mis otras habilidades para avanzar en la senda."

Reflexionó mientras comía sobre estas cuestiones. Poco a poco parecía que iba acostumbrándose a su nuevo poder como usuario de Akuma no mi, aunque no era sencillo; una habilidad del tipo logia no era algo simple y controlarlo era algo complejo que le requeriría más esfuerzo y entrenamiento. Aún era pronto para poder emplear su poder del hollín de una manera eficiente y útil en el combate, aunque había pensado en un par de utilidades que podrían servirle para completar misiones. No obstante, su fruta parecía más enfocada a otras cuestiones más allá del combate, pero encontraría la manera de poder utilizarla también en la lucha propiamente dicha.

"De momento, solo se me ocurren cosas para infiltraciones, comunicaciones y espionaje, pero debo ser capaz de sacar el jugo a la fruta para poder usarla en combate..."

Por otro lado, estaba el haki. Tenía muy claro que el haki de armamento iba a jugar un papel crucial en su estilo de combate, pero tenía que mejorar su uso, lograr alcanzar esa armadura azabache era el siguiente paso, puesto que, por lo que había podido comprobar en sus propias carnes, potenciaba tanto el ataque como la defensa en aquellos que dominaban aquel arte. Además permitía contactar con usuarios de tipo logia que en principio parecían intocables, pero eso ya podía lograrlo con su nivel de busoshoku. Pero el kenbunshoku era otra historia. El haki de visión era algo que le había dado problemas desde que descubriese sobre aquel poder basado en la voluntad del individuo. Tenía claro que si el haki de armamento era algo que podía mejorar aún y alcanzar nuevos niveles de uso, para el kenbunshoku debía de ser lo mismo, pero no tenía idea de que podía ser el siguiente paso en el dominio de ese poder.

"Tendré que investigar esto y ver si puedo conseguir otro nivel para el kenbun también"

Tras el descanso reflexionando, había llegado el momento de seguir con su introspección, haciendo una ligera mueca de disgusto... Era el turno de Sode no shirayuki, y el antiguo pescador sabía muy bien lo que ello implicaba...
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#13
Kisuke se sentó de nuevo en la posición de la flor de loto, con Sode no Shirayuki, en esta ocasión, apoyada en el regazo. La verdad le incomodaba pensar en lo que estaba por venir, sabía lo que le esperaba con aquella katana, y, por eso mismo, estaba algo preocupado por lo que podría acontecer y como podría afrontarlo. La única vez que había conversado con ella en su mundo, había sido una experiencia de lo más vergonzante e incómoda, por lo que tener que lidiar de nuevo con ella podría ser algo bastante más complicado que liarse a mamporrazos con la materialización de Onikiba. No obstante, tenía que hacerlo, superar sus límites era una de sus máximas y siempre era lo que buscaba, con cada práctica, con cada entrenamiento, con cada libro que leía.

"No lo demoremos más... vamos a ello..."

Cerró los ojos y volcó su mente hacia la blanca katana. Podía sentir como la temperatura iba descendiendo paulatinamente a su alrededor, su piel se erizaba ante la gélida atmósfera que se estaba creando a su alrededor, y el vaho, producido por su respiración, se hacía cada vez más denso y visible. Abrió los ojos y vio el suelo nevado, rodeado de árboles sin hojas con las ramas cubiertas de una prístina nieve blanca, pero no había nadie. Kisuke frunció el ceño, y trató de activar su kenbunshoku. Con ello pudo sentir la presencia de Sode no Shirayuki, pero era demasiado dispersa, estaba en todos lados y, a la vez, en ninguno. Al parecer la mujer que personificaba el alma de la katana, estaba juguetona y quería hacerle desesperar, lo cual no era demasiado complicado teniendo en cuenta la impaciencia natural del antiguo pescador.

-Blanquita, no tengo tiempo para tus chorradas... ya estoy aquí como querías.

La gélida brisa invernal se intensificó unos segundos arremolinando la nieve en torno al fornido cuerpo de Kisuke, y entonces la presencia de Sode no Shirayuki se hizo material, detrás del revolucionario que pudo sentir como unos fríos brazos blancos le rodearon el cuello y una melosa y suave voz femenina le susurraba al oído.

-Tranquilo, fortachón, no tengas ninguna prisa... Llevo mucho tiempo esperando este momento y no vas a salir tan fácilmente de aquí... porque vas a ser mío, Kisuke Kageyama.

Pudo sentir el pecho de ella apretándose contra su espalda y un escalofrío recorrió su cuerpo, sintiendo el frío que emanaba de ella. Kisuke chasqueó la lengua, evidentemente incómodo. No había tenido un contacto femenino tan cercano nunca, sin contar a su madre cuando lo abrazaba por las noches cuando tenía pesadillas de niño, por lo que no estaba para nada acostumbrado a este tipo de cosas. Se avecinaba una prueba para Kisuke mucho más dura que las que había afrontado hasta ahora.
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#14
Kisuke se apartó bruscamente y la encaró viendo la sonrisa divertida que se dibujaba en el rostro de la mujer que representaba el alma de su katana, Sode no Shirayuki. No cabía duda que era una mujer atractiva, de rostro refinado, pelo largo, muy largo blanco-azulado y con unos ojos fríos grises azulados que lo miraban con diversión. Sin duda para ella. esa situación era muy divertida aunque el antiguo pescador no pudiese entender del todo por qué. Supuso que le divertía ponerle en vergüenza.

-¿Por qué haces estas cosas, Blanquita?¿No sería más sencillo que me hicieses caso y ya está?

La mujer soltó una risa sonora y cristalina, tapándose la boca con el dorso de su nívea mano, que levantó una ráfaga gélida de aire, que arremolinó la nieve en torno al revolucionario. Kisuke frunció el ceño contrariado sin verle la gracia a aquello por ningún lado, pero ella le miró de nuevo con una sonrisa traviesa dibujada en su rostro, y le guiñó un ojo mientras le decía:

-Vamos, Kiuske, le quitas lo divertido a la vida... No me explico como un hombre como tú puede ser tan inocente y tierno como un niño prepúber... Aunque bien es cierto, que es parte de tu encanto... jijiji...

Kisuke seguía con el ceño fruncido. No acababa de entender que tenía que ver aquello con su entrenamiento o con su destreza como espadachín. No era capaz de entender como podía guardar relación su manejo de las situaciones sociales con el sexo opuesto con blandir su katana. Una vez más, Sode no Shirayuki se puso a reír de nuevo, con fuerzas renovadas, haciendo que la nieve se arremolinase aún más, y levantando la mano, la nieve se juntó en torno a su mano adoptando la forma de la propia katana blanca. Haciendo una floritura con la espada, se puso en una pose de guardia y le miró de nuevo directamente con una sonrisa coqueta.

-No comprendes qué es lo que domina la mente en el campo de batalla, y por ese mismo motivo, tu avance es lento... Mientras no aprendas eso, llegará un punto en el que no puedas avanzar más, mi querido Kisuke...

El antiguo pescador estaba aún más confundido, pero al verla desenvainar su katana, el se dispuso a hacer lo propio con Onikiba, que inmediatamente pudo sentir como la voluntad de la espada le exigía activar su haki de armamento, como si demandase el haki del propio Kisuke. Aquello podría hacerse duro, y no tenía ni idea de qué pretendía Sode no Shirayuki... Tendría que combatir para averiguarlo...
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#15
La cosa pintaba fea. Kisuke no entendía que era lo que pretendía Sode no Shirayuki, que era lo que estaba tratando de enseñarle, pero lo cierto es que estaba recibiendo bastantes cortes, superficiales y ligeros, pero cortes al fin y al cabo, que resultaban molestos y escocían al moverse. La mujer, que representaba el espíritu de su katana, estaba jugando con él, utilizando la ventisca y la nieve para ocultarse, para dificultar las reacciones del antiguo pescador, y eso estaba resultando en una contienda de un solo lado. El revolucionario apenas había conseguido tratar de lanzar un par de contraataques pero habían quedado en intentos inútiles, puesto que apenas habían cortado la nieve que se arremolinaba en torno a él, cada vez que ella se acercaba.

"No me gusta esta manera de combatir, pero cada uno tiene su estilo y puedo encontrarme con alguien que pelee de esta manera en el futuro... supongo que de eso se trata".

Para mayor frustración del propio Kisuke, de cuando en cuando, escuchaba la risa cantarina y juguetona de Sode no Shirayuki, cuando trataba sin éxito de localizarla. Si hubiese conseguido dominar del todo el Kenbunshoku, esto no sería tan complicado, pero aún apenas era capaz de sostenerlo estando completamente estático. Por lo que había entendido de la explicación de Kihira, el nivel de haki de visión que él había obtenido entrenando con ella le permitiría detectar presencias, pero nada más, así que tampoco es como si aquello solucionase del todo su problema, pero estaría en una mejor situación, eso sin duda.

-Ay, Kisuke, cariño, mira que todo lo que tienes de guapo lo tienes de obtuso...

Kisuke frunció el ceño... ¿Qué pretendía? Analizando la situación, ella se estaba limitando a usar la nieve como un velo para ocultarse, para atacar de maneras inesperadas y sorprender a su enemigo, pero él no tenía forma de hacer algo así, era un tipo alto y fornido, y no era especialmente ágil ni sigiloso. ¿Cómo podría él hacer algo como lo que le estaba mostrando la encarnación de su katana?

-Parece ser que ni siquiera recuerdas lo que comiste hace poco... No saldrás de aquí hasta que te hayas dado cuenta, cariño...

Kisuke sacó un cigarro y se lo prendió. Necesitaba humo para reflexionar, y entonces reparó en que la última frase que había dicho ella no tenía mucho sentido. ¿Se trataba de una pista? Pero, de ser así, ¿qué era lo que quería decir? No podía recordar en ese momento nada que pudiese estar relacionado con comida y el combate. Tendría que seguir haciendo trabajar a su cerebro.
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