Un choque de (Eros)egos. [Presente Relativo - Eros]
#11
[Imagen: 543cea8d1f523fc0795ff3bad94888ba.jpg]
-Cuando te ponga las manos encima...cojones...-

Owen seguía abrumadoramente distraído por aquella sustancia que, una vez que entró en contacto con su estómago y empezó a ser sintetizada, reaccionó violentamente, provocándole una marabunta de emociones y distracciones que estaba siendo incapaz de manejar. Con la vista borrosa y completamente distraído producto de la confusión en la que incrementaba un dolor de cabeza recalcitrante, el muchacho buscaba con su vista al tal Eros, aquel que (Según su propio cinismo) le había envenenado para así, tal vez, hacer más justa la batalla que tendrían. No Owen, no, deberían buscar lugares menos de mala muerte, es lo que tiene pagar tres berries por una cerveza -¿Dónde...se fue...?- miraba en todas direcciones, el sol destellaba, pestañeaba con molestia y dolor.

Y ahí fue cuando bajó su rostro.

Había un topo.

Un topito de ojos amarillo brillante, de pelaje algo oscuro, apareció de forma repentina exactamente en su misma posición.

-Qué.-

— Joven Owen, no puedo verlo ¿Sigue ahí? Siento su aroma... No obstante si se ha descompuesto considero que deberíamos dejar esto para cuando se sienta mejor. Pero yo no lo he envenenado, ni nada, creo... Espero... —

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-¿¡QUÉEEEEEEEEEE!?-

No podía creerlo. El topo podía hablar, tenía exactamente el mismo aspecto que aquel muchacho, Eros, pero de forma animal y tan pequeño que la situación era hasta escalofriante -¿C-cómo...cómo lo has hecho?- era increíble, ¿La gente no era que tener componentes de animal, sino, delimitar que tanto podían convertirse en uno? Parecía una absoluta fantasía, incluso, incredulidad -¿Le metiste drogas a la cerveza también?- se mostró molesto nuevamente, esto tenía que ser un efecto secundario obligatorio de la sustancia ingerida por el pelirrojo -Eres un cabrón, me estás haciendo enojar.- sí, tenía que ser imposible el planteamiento de tener una versión topo del muchacho que había conocido y que había resultado ser tan tímido como acomplejado.

Pese a la impresión de la situación -¡Agh!- fue inevitable para Owen, ciertamente, llevar una de sus manos para taparse uno de los ojos; El dolor de cabeza se ejercía con una presión atronadora en su cabeza, distrayéndole por completo y dejando de prestar atención al pequeño topo-Eros a esos cinco metros que aún le diferenciaban. Empezando su marcha y corriendo hacia el animal no dudó en abalanzarse hacia el para intentar propinarle una patada: En caso de ser Eros, ciertamente, la patada tendría que pegarle en la pantorilla y no en ese pequeño animalito que había aparecido muy próximo a Owen -¡GOLAZOOOOOOO!- Aún, la adrenalina, brotaba en todo su cuerpo con una intensidad abrumadora, quedándose en la posición donde el animalito apareció.

Librito
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[Imagen: Fusaneitor.gif]
#12
Tan súbitamente como un animal ciego podría haber anticipado Eros sintió el golpe de la pierna del muchacho que podría ser el delantero de Rosario Central contra su cuerpo, el impacto fue total y rápido. No lo vio venir, pues no veía en general pero su respuesta fue casi instintiva, sintiendo el impacto contra su cuerpo. Se agarró de la pierna del muchacho como pudo buscando que el impacto no lo sacase volando más no había réparado en que la fuerza entre ambos no estaba tan dispareja como él lo pensó en un primer momento, escalando rápidamente desde su pie, hasta su tobillo y entonces subiendo hasta su tibia derecha en un instante. Pese a ser un topo, un animal no mucho más grande que un pie humano en esa forma Eros podía notar que su fuerza no se veía disminuida, de hecho todo lo contrario. Contrajo sus musculos con fuerza impulsándose dos metros para atrás, y al caer elevó su naricita en dirección al colorado

— Joven Owen, le pido que reconsidere ésta situación de una forma que no nos veamos funestos escalando en violencia innecesaria... Porque yo no lo intoxiqué, y me pone triste que me acusen de cosas que no he hecho

Explicó tan civilizadamente como pudo desde la distancia que había formado antes de ponerse a cavar antes de ponerse a cavar ¿Por que cavaba? Con 50 centímetros en el agujero avanzó aproximadamente tres metros por debajo de la tierra entonces saltando desde la espalda de Owen para agarrarse de su cuello desde la espalda, sus bracitos se agarrarían alrededor del mismo buscando ejercer presión con sus garras alrededor de la yugular interna, exterior y anterior. Desde el criterio de Eros, si Owen ahora mismo había sido envenenado, lo mejor que podría hacer sería cortar su circulación el tiempo suficiente para que veneno no fuese al cerebro.

Preparándose para un posible contra-ataque de parte de Owen, todos sus músculos se tensaron poniéndose duro como una piedra, tan duro como podía si íbamos al caso.


Off
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Vitalidad: 548 - 95 = 453
Energia: 539 - 14 = 525
Espiritu: 87 + 0 = 87
#13

En cuanto la patada del pelirrojo fue directamente propinada, el Eros-topo, automáticamente, no dudó ni un solo segundo en aferrarse como un ancla hacia su pierna derecha. El adulto convertido en animal, encima, con una súbita resistencia y una fuerza impresionantemente grande que le apretaba los músculos del talón y gemelos, comenzó a escalar con una velocidad criminal -¡¿EH?!- mientras él, todavía alucinado por los efectos de aquella estroboscópica bebida, con una fuerza atronadora, el pequeñajo dio un fuerte saltó mientras usaba su pierna de trampolín -¡¡!!- el movimiento fue tan intenso que, ciertamente, le tiró la pierna para atrás, haciéndole trastabillar en el proceso mientras escuchaba como claramente caía dos metros más lejos de la posición del muchacho envenenado.

— Joven Owen, le pido que reconsidere ésta situación de una forma que no nos veamos funestos escalando en violencia innecesaria... Porque yo no lo intoxiqué, y me pone triste que me acusen de cosas que no he hecho

[Imagen: 1d03484d84770e3b4181ec022a4e4c2e.jpg]
-¿¡QUÉ SIGNIFICA FUNESTO!?-

Owen, estás peleando contra literalmente un hombre-topo, ¿Y todo lo que te interesa es el léxico que usa? En fin: Cuando el muchacho quiso percatarse de la situación, automáticamente Eros había sido capaz de excavar en aquel suelo pavimentado -...joder.- y eso sí era muy impresionante; La superficie era realmente resistente, crujiendo con fuerzas con cada garraso que el pequeño animal había hecho, ¿Acaso él, por muy pequeño que pareciera, tenía una fuerza compacta y elevada? Owen lo desconocía completamente ya que le había perdido total y completamente de vista -¡¿Dónde estás?!- miraba en todas direcciones, atento y preocupado de donde pudiese aparecer. Los oídos del muchacho pelirrojo, ciertamente, eran lo suficientemente buenos como para poder estar atento ante lo inminente: La aparición del bichito.

A su espalda, repentinamente, puso escuchar el crujir del suelo -¿¡Eh!?- pero era demasiado tarde: Aquel monstruito era, aparte de fuerte, rápido, -¡AGH!- se abalanzó hacia él para comenzar a atrofiar las vías respiratorias de su garganta y, cerrando uno de sus ojos, tensar su garganta -¿¡Qué...mierd...a...haces!?- intentaba girarse, era absolutamente anonadante la fuerza que tenía Eros en ese estado. La frustración fue lo suficientemente fuerte como para, mientras que una mano intentaba liberarse, la otra le lanzaba un puñetazo directamente hacia su rostro, más específicamente, hacia la nariz, ya que llegaba a divisarla mientras sentía el pelaje del animalito en su nuca ahorcándole -¡Suel...ta...me!- y, como un loco, comenzó a agitarse en todas las direcciones posibles hasta empezar a frustrarse por la sofocación y el mareo implícito anterior y, de forma algo desesperada, se lanzó de espaldas hacia el suelo, buscando aplastarlo con su propia espalda -¡SUEEEEEEELTAMEEEEEEEEEEEEEEE!- Y, buscando aplastarle con su propio cuerpo, ¡PLASH!, la espalda de Owen impactó directamente contra el pavimento, a todavía un metro del agujero anteriormente cavado -¡AGH!- y bueno, él sufriendo el fuerte daño en el proceso por la auto-flagelación.

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Vitalidad: 1605 - 100 = 1505
Energia: 1404 + 0 = 1404
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#14
La situación iba de Guatemala a Guatepeor para esos dos ¿Pero no era eso un día divertido acaso? Cuando Owen usó su golpe para intentar atacar al topo, el mismo pudo sentir el aroma del mismo. Sus reflejos no fueron lo suficientemente ávidos para interceptarlo, no, pero apenas sintió el impacto contra su tierno cuerpo sus dientes mordieron con fuerza la mano del muchacho buscando sostenerlo. Ahora no solo tenía su cuerpo agarrado, si no también que sus dientes estaban sosteniendo la mano que lo había golpeado dejando tan solo una mano para que el muchacho tratase de liberarse. ¿Cómo podría empeorar la situación? Al caer ambos al suelo, Eros usaría su cercanía al suelo mientras sostenía el cuello del muchacho para clavar sus patitas traseras.

Un pequeño topo de 25 centímetros tenía una mano firmemente aferrada con sus dientes, sus dos patas alrededor del cuello del chico que ahora yacía derribado intentando girar en el suelo más vería sus intentos imposibilitados por la fuerza del mamífero insectívoro que ahora se mantenía ligeramente por debajo de la nuca del muchacho, entre él y el suelo, sosteniéndolo boca arriba. Con su trompa virada hacia el costado derecho sostenía la mano con fiereza mientras gruñidos podían escucharse emitidos por parte del voraz animalejo que podría perfectamente tener rabia.

Las patas traseras de Eros se clavaron en el suelo buscando tener mayor estabilidad mientras esta escena recordaba no solamente a David y Goliat, sino también a Hercules contra el Leon de Nemea, referencias literarias que por supuesto el topo desconocía. Parte de él se lamentaba por éste espectáculo de proporciones bochornosas para ambos, pues no muy lejos de ambos la gente comenzaba a pasar observando lo que parecía ser un pelirrojo convulsionando en el suelo ya que desde su perspectiva, el pequeño topo no estaba, cubierto por la nuca del joven.

Consciente de que el muchacho solo podría usar la zurda para zafarse, Eros ladeó el cuello del mismo para cubrirse usando la cabeza de Owen a modo de escudo para prevenir el único contra-ataque posible del muchacho para librarse de esa situación.


Off
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Vitalidad: 453 - 116 = 337
Energia: 525 - 4 = 521
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#15

La desesperación del pelirrojo hacían que el escándalo montado justo en la trastienda del bar, ciertamente, comenzase a escalar con una violencia demasiado agresiva, ¿Cómo es que ambos estaban tan ensañados el uno con el otro? Owen sabía que Eros era bueno, él jamás subestimó a un rival y, ciertamente, desde que abandonó su forma topo-humana pareció volverse, incluso, muchísimo más fuerte de lo que lo era antes; Era como si la fuerza de cinco hombres se hubiese condensado en un tierno pero muy violento animalito de cuarto de metro de pelo violeta y ojos ámbar fosforescente, ¿Estaba ciego? Owen creía que si, pero poco podía hacer con la opresión en la que adulto capaz de convertirse en animal lo había sometido.

[Imagen: LJI7g0W.png]
-¡Pero...hijo de...suel...!-

Era impresionante. Increíble, ¿Cómo un animalito tan pequeño condensó tantísimo su fuerza? Dentro de una lógica enrevesada podría decirse que se compactó y, no solamente eso, sino que parecía tener la fuerza suficiente para capturarle el puño que lanzó hacia su cara -¡¡!!- mordiéndolo con uno de sus dientes, sin soltarle ni un ápice y generándole un fuerte picor: Aquellos dientes eran muy puntiagudos y pellizcaban durísimo, tanto, que no podía zafarse ni queriendo -¡¿PERGO...QUÉ...MIERDG...?!- La asfixia comenzaba a hacerse presente mientras el dolor de cabeza previo a su ser le atolondraba. Buscaba retorcerse, pero parecía estar casi inmovilizado por varios frentes, ¿Qué es lo que estaba buscando hacer Eros? ¿Asfixiarlo del todo? Le buscaba con la mirada pero por culpa de su posición era difícil, más no imposible; Su pelaje, felpudo y frondoso, se frotaba de manera accidental constantemente justo a la altura de su nuca. Allí estaba, haciéndole una llave que, en un universo paralelo, podría ser propia de personas especializadas en el combate cuerpo a cuerpo en un espectáculo lleno de virotes, máscaras, trajes extraños, nombres como "Undertaker" (Que le vendría ni pintado al sepulturero-topo) y un sinfín de personajes muy comercializables a lo largo del globo.

Sabía que no iba a poder atraparlo, golpearle sería aún más difícil porque yacía justo detrás de su cabeza con su puño derecho alzado hacia atrás, generándole fuerte tensión en su axila -Necesito...pararlo.- la posición del ruedor era muy fácilmente apreciable debido al roce constante del cuello desnudo de Owen con el pelajito del topo, por lo que tuvo una maniobra llena de desesperación, lucha, brío, fervor. Uno de sus ojos estaba cerrado, sus dientes se apretujaban, progresivamente su visión empezaba a tornarse levemente borrosa, más todavía permanecía consciente y acalambrado en la totalidad de su cuerpo. Iba a vencer. Iba a derrotarle. Iba a evitar que el tal Eros le humille. Esto NO IBA a quedarse así. Por lo que...llevando su mano izquierda libre, y sintiendo cómo su nuca protegía al animal casi como si fuese una cueva pegada al suelo, apretó su puño con firmeza, con intensidad, y

comenzó a hacerle cosquillas.

-¡POR MUY...TOPO QUE SEAS...- Sus dedos índice, del medio, gordo y anular comenzaron a sentirle por sobre todo su cuerpo. Fue muy fácil identificar donde estaba su rostro sin verle ya que, teniendo aún apresada su mano derecha y viajando justo hacia la fuerte sensación de pellizco tan palpable, los dedos índice, anular, y gordo del pelirrojo empezaron a moverse de forma errática justo a la altura de la nariz y rostro del animalito -...SEGURO...QUE SIENTES...COSQUILLAS...CABRÓN!- y por muy asfixiado que Owen estaba, buscaba que le soltase de una vez e invitarle a ceder en aquel fuerte agarre que invitaba a que, de forma inminente, terminase colapsando producto de la terrible diferencia de fuerzas que ambos tenían. El muchacho tumbado en el suelo desconocía total y completamente la sensibilidad del animalejo a la altura de su nariz y fosas nasales, pero no tenía la inercia suficiente para poder aplicarle un puñetazo lo suficientemente violento y, así, detenerle.

[Imagen: vLoVcKE.png]
-O...me desmayo yo...o...me sueltas tú...cabron...azo.-

Si con esa treta podía ganar unos segundos para soltarse de cualquier tipo de agarre, ciertamente, el combate podría seguir. Aunque sabía que la cosa se había puesto áspera, MUY áspera.

No volvería a beber cerveza en su vida.

Mentira.
-¿¡Y...QUÉ COJONES...SIGNIFICA FUNESTO!?-

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Vitalidad: 1505 - 128 = 1377
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#16
Era increíble como dos personas que no se conocían de nada hace veinte minutos podían terminar en ésta situación, más conociendo la suerte de Eros no era impensado para nada. Con firmeza sostenía la mano de Owen entre sus dientes procurando no morder demasiado fuerte pues ante todo no quería herir al muchacho ni por accidente, más cuando sintió la mano de Owen acercándose cómo esta pudo comenzó a darse cuenta de situaciones para las que quizás no estaba del todo preparado. Sin ningún tipo de respeto por su carencia de vista, y sin considerar que su olfato estaba aumentado Owen acercó la mano a su nariz para intentar hacerle cosquillas en algo que Eros solo podría definir como raro.

Estaba tenso, más tenso que de costumbre pues el contacto físico partiendo de la base no era algo que le encantase. Finalmente mordió con más fuerza en respuesta cuando su mandíbula se cerró hincando aun más sus dientes en la mano derecha del pelirrojo. No tardaría más que unos segundos de contacto indeseado antes de escupir la mano de Owen, soltar su cuello dejándolo ir y meterse bajo tierra una vez más para intentar escapar del momento de acoso sexual que había recibido gratis por parte del muchacho.

Se metió bajo tierra recorriendo aproximadamente un metro de profundidad y tres metros a lo largo para salir del agujero a tres metros de la espalda del colorado degenerado.

— Dijo que iba a tomárselo en serio, y comenzó a manosearme. Quiero que sepa que su conducta es cuanto menos reprochable, y que no está autorizado a tocar mi nariz de ninguna forma.

Explicaría finalmente con su vista en dirección al muchacho, y ambas patas alrededor de su cintura de pie sobre sus patas traseras de forma bípeda. El fervor del combate genuinamente ya había pasado para el topo que consideraba que, visto lo visto, esa situación ya había escalado lo suficiente para ambos.


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#17
El contacto había sido efectivo, furtivo, lo había logrado: El topo parecía ceder lenta y progresivamente ante aquel manoseo cosquilludo sobre esa naricita sensible. Honestamente, Owen no sabía para nada la fragilidad nerviosa de esos animales terrestres sobre las cosquillas, pero era el único lugar al que pudo alcanzar debido a tener la trompa al descubierto en aquel agarre tan firme. Escupió su mano -¡IUGH!- ya que la misma, aparte de tener aquellas dos líneas fuertemente marcadas de esos dientes alargados como palillos y encorvados como una señora vieja habían quedado ensañados justo en la parte posterior de su palma. Fue soltado -¡AAAAAAAAGH!- haciendo que el pelirrojo, inevitablemente, llevase su mano ahora liberada hacia el cuello para frotárselo una y otra vez con mucho dolor mientras escuchaba, justo detrás de él, nuevamente, el sonido del crujir del pavimento. Aquel Eros topo, ciertamente, era un hueso durísimo de roer.

-Agh...qué puto cabronazo...¿¡PORQUÉ HICISTE ES- no lo veía por ningún lado, poniéndose de pie a los pocos segundos de haber escuchado como justo a sus espaldas el concreto, ciertamente, crujía con fuerzas. Ya eran varios los agujeros que había creado en todo su alrededor, pero, ciertamente y con facilidad, no divisó al Eros topo por ningún lado y así lo expresaba con una mirada perdida en todas direcciones -¿Dónde cojones se fue?- el dolor de cabeza seguía siendo atronador, provocándole cerrar los ojos con fuerza durante unos segundos, como quien busca enfocar la mirada. Hasta que, justo a su espalda, -¡!- No solamente escuchó el concreto romperse como ya lo había hecho anteriormente, sino, que ahora veía a un ofendido Erosito-topito que parecía sentirse fuertemente acosado por el pelirrojo producto de su manoseo a exactamente tres metros de distancia.

— Dijo que iba a tomárselo en serio, y comenzó a manosearme. Quiero que sepa que su conducta es cuanto menos reprochable, y que no está autorizado a tocar mi nariz de ninguna forma.

[Imagen: 2eb184ff4b02231551fd4d6bd64c6de2.jpg]
-¡PERO SI ME EMPEZASTE A AHORCAR HIJOPUTA!-

Lo miraba hacia abajo, ofendidito, al igual que el propio Owen que, con su ceño fruncido, empezó a criticar sus métodos cuestionables para buscar inmovilizarle -¿¡Y porqué cojones no me explicas qué significa funesto!?- y él sigue con sus obsesiones y manías. No puede evitarlo, es más fuerte que él -¿Porqué no me explicas qué le metiste a la bebida? ¿O eres venenoso, como los bichos esos que no parecen venenosos?- le miró detenidamente, aunque su vista se desenfocaba una y otra vez producto de la extraña y envenenada bebida que habían tomado -¿Ornitocorto? ¿Ornitorico? ¿Ortitorico? ¿Cómo es?- su vista divagaba hacia el cielo, tratando de recordar el complejo nombre de aquel animal tan estrafalario que solamente había visto en libros, al igual que, por primera vez, veía a un topo justo delante de sus narices -¿Cómo lo haces?- ahora, el pelirrojo, estaba fuertemente intrigado mientras observaba a Eros. Sabía que todavía estaban en combate y nuevamente podría sorprenderle, es más, tal vez aquel contacto le hubiese alterado un poco más, pero, ¿Qué más daba? Era la primera vez que veía a un humano convertirse en animal en su bendita vida.

Se aproximó hasta él, reduciendo velozmente aquellos tres metros de distancia. Aquel animalejito tan chiquitito pero evidentemente decorado como si fuese el propio Eros. Era muy diferente al mestizaje humanoide de antes, ahora sí parecía un topo hecho y derecho pero aquellos orbes, ámbar brillante, eran exactamente los mismo que conoció del sujeto con el que combatió. Se sentó justo frente a él, vendiéndose a un posible y nuevo ataque, casi olvidando el hecho de "haber sido envenenado" por el propio hombre-topo y estando fuertemente interesado en él. Buscó agarrarlo del cuerito con la mano izquierda mientras juntó las piernas y estaba ligeramente encorvado, levantando al topito que no era para nada pesado -¿Cómo te sientes siendo un topo?- estaba invadiendo su espacio personal otra vez, pero el hombre probablemente debería empezar a acostumbrarse que Owen era demasiado animal como para tener un mínimo de cortesía, decencia o a veces aprecio al espacio personal ajeno. Su rostro parecía el de un niño que analizaba algo tan curioso como extraño -¿Cómo sientes el cuerpo? ¿No es que los topos no ven un carajo porque no les hace falta, o algo así?- no lo tenía demasiado claro, pero sería lógico que, al ser animales que se manejan por el fondo de la tierra tuviesen la vista deteriorada. Empezó a moverlo un poco de izquierda a derecha, era ciertamente muy suave al tacto, extremadamente, ¿Eros usaba algún shampoo especial? -¿Cómo era...la fruta que te comiste?- entre-cerró los ojos, queriendo estar muy atento a la respuesta que daría finalmente.

Eso sí, empezaba a sacudir su mano derecha una y otra vez. Aquellos dientes apretaron demasiado fuerte y dejaron marcados esas dos líneas mínimamente torcidas.

¿Acaso existía más de una fruta distinta que otorgue poderes?

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#18
Eros seguía colgando del cuerito como un llavero cuanto menos peludito, con sus cuatro patas suspendidas en el aire mientras Owen lo zarandeaba de aquí para allá con poca suavidad, espetando la misma curiosidad inquisitiva y violenta que tendría quizás un prescolar. Eros mantenía su rostro estoico con la trompa apuntando a Owen a medida que era mecido como el viento, claramente irritado aunque llevando ese proceso más bien por dentro, inspiró con profundidad entiendo que como los niños él debía ser el adulto de esa situación.

— Joven Owen… su conducta no hace más que dejar que desear. Le sugiero que detenga su accionar, tomarme del suelo es cuanto menos una falta de respeto... Especialmente cuando le estoy hablando

Si quería respuestas, iba a dárselas. Todo con tal de que dejase de hacer tanto espamento, pero estaba bien, despues de todo el era un sepulturero que disfrutaba de aprender y entendía la necesidad de muchos de relacionarse con el mundo a través de la curiosidad.

Carraspeó tratando de aclarar su garganta. — Primero —alzó una patita con un tono de voz serio y parsimonioso — El animal que usted menciona se llama ornitorrinco. No ornitorico, no ortitorico, no ornitocorto. Ni mucho menos ortitorrico. Or ni to rrin co Tres erres. Es venenoso, pone huevos y tiene pico, aunque es un mamífero. Yo no soy nada de eso. Yo solo… Cavo, soy ciego, tengo garras —Explico.

Sus bigotes se relajaron ahora que estaba pudiendo comunicarse con quien esperaba fuese un adulto en todas sus facultades, y no un niño superdesarrollado como su conducta denotaba, levantando la segunda garra de su pata.

— Segundo —Aclaró su garganta. — Funesto significa algo triste, desgraciado, aciago, algo trunco desde el inicio... Algo que va a llevar a un final terrible e inevitable, como la idea de usted intentando combatir mientras huele a cerveza que claramente le pegó mal. O como todo desde que lo he conocido, como mi dignidad ahora mismo.

Había resignación en su tono, estaba cansado y molesto. Eros era un hombre paciente, pero la paciencia de todo hombre tenía un limite.

— Y tercero. No, no lo envenené. Me gusta el combate desde que tengo memoria, me gusta medirme con gente que considero un desafío es quizás la única faceta de mi ego que dejo vivir sin ser reprimida, por ende y consiguiente nunca envenenaría a nadie. Voy de frente, siempre.

Guardó silencio, ya había respondido todo. Estaba con una rigidez serena, pero de la nada giró sobre si mismo sin dificultad denotando que podría haberse liberado en cualquier momento escalando la mano que lo sostenía y usándola para impulsarse con un salto diez metros hacia atrás.

El topo en un parpadeo recorrió la duplicidad del campo de batalla que habían establecido en un comienzo, volviendo a su forma humana apenas cayó para hacer sonar su cuello. — La fruta que comí desconozco cómo se llama pero como puede ver... Oh... Puedo ver —Estaba sorprendido, parpadeando un par de veces para observar sus alrededores. De forma que su fruta no lo había dejado permanentemente ciego, eso era importante notarlo.

Pese a su sorpresa, devolvió su atención a Owen. —Cómo le decía lo que me he comido creo que era una de esas llamadas frutas del diablo, en éste caso me permite convertirme en un topo. Ni más, ni menos. No es nada sorprendente, y yo personalmente no se nada al respecto de éstas frutas malditas pero si sé que de haber sabido que me convertiría en algo que pierde su vista... No lo hubiese hecho —Negó con la cabeza, pues le parecía una falta de respeto para cierta amiga. Aunque quizás, quizás ahora podía entender el mundo de la misma forma que ella aunque sea solo un rato.
#19
— Joven Owen… su conducta no hace más que dejar que desear. Le sugiero que detenga su accionar, tomarme del suelo es cuanto menos una falta de respeto... Especialmente cuando le estoy hablando

[Imagen: 675acbc0262c6c7289a1b8cb7b63f4cd.jpg]
-No seas señora y no me trates de usted. Aparte que cómo carajo eres tan fuerte siendo tan pequeño. Está guapo.-

Su respuesta fue casi automática, sintiéndose extraño por cómo el Eros-topo, ciertamente, decidía tomar un poco de distancia al no tutearle ni tratarle con las suficientes confianzas; En la cabeza del pelirrojo, al menos bajo su análisis, ya podían pasar por "conocidos con buen trato" al haber intercambiado unos cuantos golpes. Aunque seguía suma y llamativamente intrigado por esas impresionantes capacidades que un animal tan chiquito podía tener, una fuerza en demasía superior a la de él mismo -¿No era ortitorrico? Estaba gracioso así.- Sonrió con picardía, era evidente que nadie podría ponerle "ortito rico" a un animal bajo ningún concepto. Bueno, algún biólogo degenerado, tal vez.

— Funesto significa algo triste, desgraciado, aciago, algo trunco desde el inicio... Algo que va a llevar a un final terrible e inevitable, como la idea de usted intentando combatir mientras huele a cerveza que claramente le pegó mal. O como todo desde que lo he conocido, como mi dignidad ahora mismo.

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-...tío, tienes que buscarle una solución a la tristeza esa que manejas. Conozco a un buen doctor, te lo puedo presentar para que no te termines matando.-

Si bien su comentario sonaba sarcástico e hilarante, ciertamente, la imagen que denotaba Eros era lúgubre, algo oscura, pero cambiaba de manera explosiva en un combate y así lo había demostrado. Aún así, él seguía girando sobre la muñeca girada hacia abajo de Owen como si fuese un peluche atrapado por una máquina de pinza y, al mismo tiempo, dejaba señalado a aquel médico que, algunos días atrás, le había permitido realizar cierta introspección no solamente sobre sí mismo, sino, sobre la chica por la que estaba profundamente enamorado. La intuición del pelirrojo con respecto a ese belicismo que había sentido con el hombre-topo no había fallado y, no solamente eso, sino que en su mente se sentía victorioso al no haber fallado -Me lo imaginé. Peleas demasiado bien para ser un simple hombre triste y apagado.- sonrió con efusividad, pese a lo mucho que le gustaban, también, las peleas al propio muchacho de ojos celestes, realizando contacto visual sobre el topito -Como la pelea se hubiese estirado un poco más me ibas a desmayar, cabrón. No me vi venir pero para nada la gigantesca fuerza que tienes.- y no lo estaba halagando simplemente para caerle bien: Literalmente, si el combate si hubiese estirado por tres minutos más, tal vez, el joven sepulturero tendría otro cuerpo del cual encargarse.

-¿Y cómo hac-EY!- ¡PUMB! -¡AGH!- era increíble lo fuertísimo que era Eros en su estado animal. Había utilizado la mano que le había agarrado de Owen y, realizando un impulso, le empujó con tantísima fuerza que le estrelló no solamente la palma contra el suelo, sino, que le volvió a derribar -¿¡Cómo...coño eres tan fuerte!?- era una pregunta genuina, viéndolo alejarse en el aire una distancia mínima de diez metros sin quitarle el contacto visual al caer lenta y progresivamente mientras parecía estar volviendo a su estructura original del muchacho alto de ojos apagados aunque ambarinos y exactamente el mismo tono de cabello que de pelaje. El pelirrojo, derrumbado mientras volvía a enderezarse y comenzaba a ponerse de pie usando su mano izquierda sobre la rodilla y, con un impulso, quedarse erguido. Había una mezcla de confusión y extrañeza, ¿Cómo alguien tan pequeño, que tampoco se veía tan musculado o gigante, podía ser tan superior en fuerza a él? Resultaba un poco frustrante en su cabeza -Nch.- generando un chasquido con la lengua mientras fruncía su ceño.

Su rostro mezclaba intriga, frustración, confusión, con un ceño algo fruncido mientras hacía crujir su cuello hacia el lado izquierdo, tensándolo durante medio segundo para que los tendones y músculos suenen...aunque, automáticamente escuchó lo posterior, sí quedó entre perturbado y intrigado -¿Frutas...del diablo?- lo lanzó en un suspiro, exactamente en el medio del diálogo del propio Eros. Parecía hablar de aquella con muchísima naturalidad y tranquilidad, casi como si fuese completamente normal calificar a un objeto que te da un poder como perteneciente a un "ente malvado" dentro del coloquio más religioso o popular. Ya esa mirada de joven brillante y chispeante parecía haberse ligeramente calmado, y ahora utilizaba la memoria para recopilar toda la información que consiguió con respecto a estos extraños objetos comestibles que parecen invaluables -Pero, escúchame una cosa.- dio un paso hacia adelante, manteniendo esa expresión ligeramente a la defensiva.

[Imagen: 36f50276440487f5f2ca0430ecb711ce.jpg]
-¿Cómo es que en todo este tiempo nunca supe nada sobre esas frutas del diablo de no sé cuánto? Yo he sido trafica-comerciante toda mi vida y es la primera vez que escucho de algo así.-

Tuvo que corregirse a mitad del discurso, ya no era ese tipo de individuo. Bueno, habían matices -Si hubiese sabido de algo así hubiese buscado pillar uno a diestra y siniestra, ¿Cómo es que la gente accede a él? ¿Están escondidas?- le resultó total y completamente inevitable no verse la mano, la misma que quedó marcada con los dientitos sumamente filosos del propio Eros. La abrió y cerró, con la mirada baja mientras la giraba.

Se sintió débil, normal.

-Me...siento frustrado por la pelea que tuvimos.- comentó, sin dirigirle la mirada, entre-cerrando los ojos -Eres un tipo que puede convertirse en topo, o en humano topo. Eso te vuelve tremendamente distinto al resto, fuerte, capaz...y yo,- cerró su puño, con fuerzas -soy un simple humano común. ¿Cómo...- levantó la vista, pidiendo consejo; No hay que olvidar que, por muy valiente y fuerte de mente que pueda ser Owen, realmente, sigue siendo muy joven, teniendo que lidiar con una enorme cantidad de conflictos emocionales y personales total y completamente solo -...consigo una fuerza así? ¿Cómo consigo una fuerza como la tuya, Eros? ¿Cómo aguantaré en el mar,- su mirada se desvió, sin siquiera moverse en la distancia que les separaba -con gente como tú, rondando por ahí?- era un miedo realmente honesto; Kiyoshi, su médico, si bien manejaba burbujas, una de ellas le había dejado completamente desmayado debido a un somnífero que contenía. Gwen le había dejado una cicatriz que todavía le costaba sanar en su pecho debido a un frío extremo que le había quemado hasta la propia piel, y ahora, ¿Alguien capaz de volverse animal? -¿Qué voy a hacer cuando me encuentre a alguien que se pueda convertir en, no sé, un león, un elefante?- de solo imaginarse tremendo enfrentamiento no dudaba que sería derrotado en una décima de segundo -Tengo que presentarte a un tío que me ayuda mucho cuando tengo dudas así, también maneja una fruta como la tuya, pero él controla burbujas. Tal vez no es tan épico como ser un topo antropomórfico, pero su poder es super útil. También puede ayudarte- le señaló al muchacho topo mientras daba algunos pasos hacia adelante, reduciendo la distancia entre ambos a la mitad -con esa tristeza clínica que pareces tener, ¿O es que eres así, nada más?- a veces Owen carecía de tacto, pero su cabeza estaba hecha un lío luego de ver la diferencia de capacidades y experiencia entre aquellos dos futuros rivales.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
#20
Cuando Owen le ordenó que no sea "señora", Eros pareció extrañado ladeando la cabeza hacia un lado sin entender la comparativa ¿Estaba aludiendo a la diferencia de edad entre ambos acaso? ¿O es que estaba insinuando que Eros no era varón? Por un momento pareció más ensimismado en intentar entender a que se refería que en lo que prosiguió, pero no tardó en mover la mano hacia ambos lados tratando de desestimar las palabras del muchacho. — A decir verdad tampoco entiendo cómo funciona esto, como le... te... comente previamente es la primera vez que la uso —Explicó notando como sus heridas poco a poco comenzaban a cerrarse, al menos los pequeños rasguños y moretones más superficiales que había contraído en la contienda ¿Se debía quizás a sus habilidades? Contempló su muñeca previamente hinchada sorprendido, antes de suspirar para devolver su mirada dorada al muchacho. — Me gustaría pensar que, en general, soy una persona por encima del promedio en lo que a pelear respecta. Desconozco, no obstante, cuanto aumentan mis capacidades físicas pero es cierto que uno pensaría que al perder masa debería perder fuerza... Es contraintuitivo, el asunto de la fruta —Finalizó sentenciando para moverse con pasos serenos más cerca del muchacho.

— De la misma manera, usted está... tú estás asumiendo depresión en mi persona más no siento angustia en general si es a lo que alude al llamarme triste —Aclaró mientas sus palmas quitaban la tierra de su ropaje antes de devolver su atención a Owen. — Puedo ser tímido, pensativo e introvertido más no soy una persona que se angustie o sufra, en general. Han pasado cosas en mi vida que hacen que mantener un estado de ánimo "alegre" sea más dificil hoy por hoy, pero dudo que un médico lo solucione —Levantó sus dedos para acentuar las comillas de la teórica alegría que Owen esperaba de él, simplemente suspirando en respuesta. No podía complacer a todos, de hecho muchas veces el mismo consideraba que no se podía complacer a si mismo. Por supuesto que la vida seria mucho más siempre si el fuese alguien risueño, simpático, extrovertido y jovial pero no le habían tocado esas cartas cuando repartieron las personalidades.

Owen parecía preocupado ante los ojos de Eros, analizó en silencio su conducta. La cadencia de sus palabras, el ritmo de sus silencios. Definitivamente el muchacho podía ser de esas personas que mostraban jovialidad cargando mucho dolor por dentro, quizás viéndose reflejado a si mismo quien vivía reprimiendo sus emociones con tal de que nadie viese que había verdaderamente dentro suyo.

— Cuando se encuentre a alguien que se vuelve un león, un elefante o un rinoceronte... Lo golpea como me golpeó a mi, y despues me cuenta como le fue —Levantó su puño haciendo sonar sus huesos cuando aplicó presión en el mismo. — No necesita una fruta del diablo para ser fuerte, solo determinación. Despues de todo usted ya es mucho más fuerte que yo, aún siendo más joven y careciendo de la trampa que yo tengo en forma de fruta. Mi fuerza es mi fuerza, su fuerza es su fuerza. Sepa jugar sus cartas, Joven Owen —Definitivamente a Eros le costaba tutearlo.


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