[Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas II
#11
El combate continuaba y yo luchaba con todas mis fuerza spor obtener mi venganza, pero esta se me nego. Tras soltar un par de veces mas comentarios de mierda misoginos, mi rival, del cual no sabia ni el nombre, decidio acabar el mismo con su vida.

 Dijo que no entendia nada y la verdad es que no. No lo entendia. No entendia porque alguien era tan cruel e imbecil. 

Tambien dijo que preferia desvivirse el mismo a que una mujer acabara con el, sin asumir que ya le habia derrotado, que obviamente no podia conmigo y con mi determinación, pero si que dijo algo que me preocupó, dijo que estabamos con el agua al cuello, a pesar de haberle ganado la batalla.

Podia haberle detenido, podia detenerle e intentar que me dijera de que cojones hablaba y que queria decir con eso, pero todo en el me decia que seria intil y solo serviria para deleitarme con su sangre caliente. Queria hacerlo, queria hacerle sufrir, queria que se viera humillado por una mujer y que se arrepintiera de sus actos, queria que se redimiera traicionando a su jefe y que me diera información valiosa, pero habia algo que me lo impedia. No le iba a perdonar jamas la vida, aún asi, era mi deber como marine el intentar salvarlo.

Intente detenerle, cuando iba a quitarse el mismo la vida el mismo, avance hacia el y agarre su brazo izquierdo con mi pezuña derecha.

- Maldita sea porque hago esto. No mereces vivir, pero no puedo dejarte morir así


Lo decia aún enfurecida, mis contradicciones eran constantes, pero algo me obligaba a intentar defender a ese hijo de la gran puta de si mismo. En ese momento una grieta estallo en la sala, haciendo que el agua empezara a correr por toda ella.

- Asi que a esto te referias a con el agua al cuello ¿eh? Muerete aqui si quieres, pero al hacerlo todos estos esclavos moriran contigo. Y te aseguro que tu jefe tambien, no soy la mas fuerte de aquí, ni mucho menos, me acompañan  como sabras un Shichibukai, un Gyojin, que no morira ahogado y es mas fuerte que yo y el usuario de una logia capaz de convertirse en arena. Todos ellos hombres. Tu jefe no podrá con todos ellos.  Dime como salir de aquí y prometo que les ordenaré atraparle con vida. Y tu tambien viviras. Aunque sea entre rejas. Es tu ultima oportunidad.


Mis palabras eran sinceras, tenia ganas de venganza y tenia ganas de matar a ese putisimo desgraciado, pero si mis compañeros estaban en peligro estaba dispuesta a dialogar. Por ellos. Porque eran necesarios para mi plan, para impartir justicia.

- ¡¡¡ VAMOS HABLA MALDITA SEA !!!


Habia desactivado mi Waki de armamento. Mantenia el de vision 100 metros, miraba alrededor de la sala por si habia alguna salida en la que no me hubiera fijado. Intentaba calmarme. Intentaba ser practica. Temia por la vida de mis compañeros, pero era sincera. Cumpliria con mi palabra si el pirata me ayudaba, si no lo hacia intentaria huir de alli sin el. Me la traia al pairo que el quisiera morir y no lo entendia.

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[Imagen: 9GdOzk1.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 10959 + 396 = 11355
Energia: 3831 + 128 = 3959
Espiritu: 1117 - 4 = 1113
#12
Mi rival se disponía a volver a castigar mi cabeza y con el haki de observación medio expandido a diez metros como único sustituto fiable de una visión que el lago había dejado parcialmente dañada pude seguir cada uno de sus movimientos en el instante previo al impacto con una precisión que mis ojos no hubieran podido darme en ese momento, siendo esa información lo que me permitió confiar en que el haki de armadura que recubría mi cabeza y el tekkai que tensaba cada músculo desde los pies hasta la cúspide de mi calva serían suficientes para absorber lo que venía. El cabezazo llegó cargado de una electricidad que achicharró y electrocutó cada centímetro de mi cuerpo empapado confirmando que había calculado bien porque no fue el final, pero me quede completamente inmóvil en el agua con la mirada ensombrecida y los ojos cerrados al instante siguiente del impacto mientras aquel gyojin exhibicionista me soltaba de ambos antebrazos y se alejaba diez metros de mi posición confiado en que la brutalidad de su ataque había sido suficiente para darle la victoria.
 
Lo oí hablar mientras recorría esa distancia con la nitidez que solo dos gyojin podían compartir bajo el agua, diciéndome que era un fraude y que no podía protegerme a mí. Algo en mi interior procesó cada una de esas palabras de una manera que no esperaba, no como insultos sino como gasolina, porque había algo profundamente irónico en escuchar a un gyojin que servía a piratas hablar ser un fraude mientras yo permanecía inmóvil con la mirada ensombrecida canalizando todo el coraje acumulado desde que entramos a esta guarida, desde los cadáveres de los marines cuyas chapas seguían guardadas en el bolsillo interior izquierdo de mi gabardina, desde el mensaje en sangre, desde este mismo gyojin que había elegido ponerse al servicio de quienes destruían familias, concentrándolo todo en mi puño derecho mientras el haki de armamento medio teñía mis nudillos de negro metálico y el veneno chorreaba desde ellos mezclándose con el agua a mi alrededor en una nube oscura y silenciosa que no podía ver desde donde estaba porque yo seguía sin moverme, con los ojos cerrados, con la mirada ensombrecida, como si el combate ya hubiera terminado a su favor.
 
“Lo único fraudulento es tu apreciación de los de tu raza” – respondí con una voz que no necesitaba ser un grito para llegar hasta los oídos de mi rival quien empezaba a darse la vuelta para seguir insultándome, encarándome y diciendo que era una vergüenza para nuestra raza, pero no llegó a terminar la frase porque en el instante en que su cuerpo completó el giro recorté los diez metros que nos separaban a una velocidad que seguramente no esperaba viniera de alguien que había recibido aquel castigo que yo había recibido. Mi puño derecho salió disparado hacia su cara, siendo ese el punto exacto donde toda la rabia acumulada encontró su cauce natural, sin contenerme de ninguna manera, golpeándole a la altura del tabique y entre los ojos con una técnica que combinaba todo mi conocimiento sobre el gyojin karate y el rokushiki y que en ese momento era el epítome de mi poder y la muestra de que era capaz de aprovechar al máximo los años de entrenamiento y combates sin fin, saliendo mi rival disparado en dirección contraria recorriendo treinta y dos metros a través del agua de la sala esférica mientras yo procesaba en el instante posterior al impacto que no era el único capaz de alcanzar velocidades inimaginables para los humanos porque por algo también era un gyojin.
 
Sin detenerme en una única ofensiva y recortando nuevamente la distancia antes de que se recuperara llevando mi puño izquierdo recubierto en haki de armamento y chorreando veneno a mis costados, castigué su cara en la misma zona donde había golpeado inicialmente con un segundo puñetazo esta vez con mi mano izquierda. El mismo evocaba en mí gran dolor y tristeza al mismo tiempo que lo lanzaba porque recordaba a aquellos compañeros cuyo final había sido el mismo al de aquellos cuyas chapas guardaba en el bolsillo y cuya masacre había sido el detonante de todo lo que estaba ocurriendo en esta sala. Haciendo con el impacto crujir el cráneo de aquel pirata de tal forma que el agua engulló el sonido con su densidad dejándome únicamente el sentido del tacto en el momento del impacto para aseverar que aquel puñetazo le había destruido la cabeza, aquella con la que había atacado y de la cual seguramente se sentía tan orgulloso, confirmándomelo mi haki de observación expandido a diez metros instantes después mientras el veneno de mis nudillos seguía disolviéndose en el agua entre los dos, aquel gyojin exhibicionista salió disparado otros diez metros de distancia.
 
“Quebraré tu determinación tanto como he hecho ahora con tu cabeza si insistes en seguir” – le dije con una voz incapaz de ocultar mi ira mientras el haki de armamento medio seguía tiñendo de negro metálico ambos puños y mi cabeza, esperando su respuesta sin bajar la guardia ni un instante y acercándome hasta donde se encontraba acortando la distancia cinco metros – “Ríndete ahora, o atente a las consecuencias, pirata.”
 

 
Resumen

Haki, Pasiva y Karmas

Belico

Gastos
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 13967 - 4303 = 9664
Energia: 9098 - 4044 = 5054
Espiritu: 2593 - 247 = 2346
#13
Situación de Apolo. Taller de armas

Apolo, cual jugador del deporte endémico del Reino Samba, el Furfrou, no dejó pasar la oportunidad de marcar a portería vacía una vez que la música empezó a sonar. Aún con el taller de armas inundándose a un nivel inexorable - comenzando a que un chorro de agua descendiera a través del agujero del techo -, el vicealmirante de la marina interpretó una obra artística de niveles insospechados, teniendo de testigos a tan sólo los caballos que acababa de liberar. Cada paso, cada movimiento y cada expresión - acompañado por su muñeco hecho de arena - era arte en estado puro algo que, aunque Apolo no fuera consciente, Viktor ni fue capaz de evitar seguirle el rollo desde la sala del Tiburón.

Los caballos, habiendo captado la señal del rubio bailarín, comenzaron a nadar hacia la salida antes de que fuera lo suficientemente tarde como para que el agua sepultara todas las vías posibles. Por fortuna para ellos, aprovecharon la última oportunidad que tenían para dirigirse hacia el pasillo que les llevaría hacia el salón de juegos - todavía intacto, sin contar la explosión previa - y, así, ponerse a salvos.

Para desgracia de Apolo, a pesar de su increíble interpretación - y una vez que los caballos habían abandonado ya la sala del Taller -, cuando se quiso dar cuenta todas las entradas y salidas de la habitación estaban inundadas. Sólo el agujero del techo seguía sin estar inundando aunque, en cambio, circulaban litros de agua a través de él y de forma continua. Quedaban unos 5 metros a lo alto para que el agua terminará de zamparse la habitación por completo. ¿Qué harás ahora, Apolo?



Situación de Karlglass. Túnel del techo

Con el tiempo jugándoles el contra, y frente a un Jimmy dispuesto a terminar con su propia vida, todo por su capitán Nimda. Pero antes de que Jimmy pudiera quitarse la vida, la vicealmirante Karlglass, llevando a cabo el trabajo que el logo de su facción esperaba que hiciera - idílicamente -, buscó detener el suicidio del pirata, intentando pararle por completo agarrando su brazo izquierdo. Sin embargo, su fuerza era no era lo suficientemente grande como para detener el movimiento de su brazo partiendo su cuello, cayendo de manera inerte hacia el suelo, salvo su brazo izquierdo, que seguiría agarrado por la pezuña de Karl. Para bien o para mal, la semioni había podido ser testigo de como el vil y misógino pirata perdía su vida bajo su propia mano, al igual que el resto de esbirros que se encontraban picando en la mina.

El agua se seguía filtrando y, por fortuna o desgracia, el agujero del suelo - que daba lugar al taller de armas -, seguía haciendo de sumidero, haciendo que el nivel del agua en la caverna subiera lentamente, a costa de acelerar el ritmo de subida en la habitación en la que creaban armas. Una vez que el taller de armas quedara sepultado bajo el agua, todas las posibles vías de escape para Karl quedarían reducidas a la nada. Podría atreverse a bajar a través del tobogán acuático que suponía el agujero del suelo o, buenamente, esperar pacientemente en la mina, al ser el punto más alto de la guarida. ¿Qué haras Karl? ¡Date prisa, Gokú!



Situación de Fuguwu. Pasaje de agua

No todo estaba acabado para el marine quién, antes de recibir siquiera el cabezazo de Zap, hizo uso de su experiencia en las artes marciales y espirituales para poder amortiguar aquel cabezazo megatón. El sonido del impacto resonó gravemente en la profundidad del agua estancada, pero el hecho de que el esbirro de Nimda se sintiera como un ganador no cambiaba nada en lo más absoluto.

Quedando a una distancia de 10 metros, Zap pudo escuchar la furia ahogada de Fuguwu, quién recriminaba lo errónea que estaba la concepción que tenía el pez anguila sobre los otros gyojin. Iracundo, ante aquellas sibilinas palabras, se dio media vuelta.- ¿¿Cómo dices?? - Preguntó, parcialmente molesto, más que por las palabras del marine, por el cómo seguía en pie a pesar de la tremenda descarga eléctrica que debería haberle azotado. Se proponía a soltar toda clase de insultos e improperios cuando, a una velocidad de vértigo y a la que no pudo ser capaz de reaccionar, el vicealmirante gyojin se lanzó hacia el gyojin exhibicionista, asestándole un puñetazo en la cabeza, con tanto poder que hasta sus nudillos con pinchos se clavaron en su rostro, haciendo que de la boca de Zap salieran algunas burbujas, a la par que salía disparado hacia atrás, aproximadamente una treintena de metros para, en ese mismo instante, recibir otro puñetazo en su cabeza que, en esta ocasión, iría acompañado de un grave crujido que se ahogaría y dispersaría en el agua.- ¡GAAAAAAAGHHHHHHHHH CABRÓN! - Comenzó a retorcerse del dolor, llevando sus dos manos hacia la cabeza. Fuguwu había conseguido fracturarle el cráneo. La electricidad que emanaba a través de la cresta del gyojin anguila se disipó, causando que la caverna sub-acuática de oscureciera lo suficiente como para que sólo se pudiera apreciar la silueta del uno al otro.

Ante el dolor inconmensurable que afligía a Zap, Fuguwu se mostraba impasible mas algo enojado, posiblemente por todo lo que había acontecido desde que habían entrado en la guarida de Nimda Leyos. El vicealmirante comenzó a alegar que su voluntad sería capaz de quebrar su determinación, implorando al pirata que se rindiera o se atuviera a las consecuencias. Zap quería partirle la cara al marine pero, para su desgracia, sentía que su consciencia se iba a desvanecer paulatinamente. No podía activar ni su haki, ni su electricidad. Ni siquiera sus músculos respondían adecuadamente. Simplemente, había perdido.

- Podrás romperme el cráneo marine… Pero no romperás mi determinación. - Respondió, débilmente, expulsando burbujas - en esta ocasión -, de sangre. Zap jadeaba con pesadez, recordando el momento en el que decidió unirse a NImda.- Piensa lo que quieras, marine, pero esos a los que llamas aliados… Ese Gobierno Mundial… Son tu mayor enemigo… No te equivoques. - Esbozó una sonrisa debilitada, tendiendo su cuerpo en el agua - como si estuviera tumbado -  con los brazos abiertos. - No tengo más que decirte… Si me arrestas, pienso suicidarme cuando tenga la más mínima oportunidad… Así que date prisa y mátame. - Imploró al marine, expectante de que este cumpliera su última voluntad.

INFO

[Imagen: Tb4Z3O3.png]
#14
La canción que sonaba en bucle desde el aparato que había encontrado, el vaivén hipnotizante de la mesa sobre el agua que me servía como tabla improvisada y mi pequeño show privado, me habían aislado completamente de la realidad. Cuando volví en mí, pude darme cuenta de que ahora me encontraba solo en el taller, ya que los caballos se habían ido por dónde los había dirigido mi danza arenosa. Volví a analizar la sala subido a la mesa que seguía ascendiendo poco a poco, dándome cuenta de que todas los pasillos que daban a las habitaciones eran inaccesibles. — ¡Kakahaha! — comencé a reírme sin saber por qué. — ¿Voy a morir?. — Ya no había opción a escapar por ningún lado, por culpa de mi akuma no mi no podía bucear. — ¿ESTÁN TODOS MUERTOS? — Me llevé mi mano diestra a la cabeza ligeramente preocupado, mientras sostenía el radio casette con mi zurda. — No, no puede ser... Fuguwu respira bajo el agua. ¿¡FUGUWU!? — grité con todas mis fuerzas, haciendo que el nombre de mi compañero resonase una y otra vez en la cueva por el eco que las paredes y el agua producían. — ... Pero Karl y Viktor sí que no pueden nadar... ¿entonces ellos sí que han muerto? — intentaba reflexionar como un loco que habla consigo mismo. — Aún no está todo perdido, ¿me sigues?. Claro que te sigo. — Me acerqué al borde de la mesa de madera, metiendo mi mano diestra dentro del agua. Llevé toda mi energía y mi concentración hacia la palma de mi mano, de la misma forma que hacía cuando convertía a piratas en momias. Si mi poder estaba en secarlo todo, no podría ser muy difícil vaciar esa sala antes de que todos se ahogasen. ¿Verdad?. — ... Esto sí que es un problema... estamos perdidos, perdiditos. — tras unos segundos intentándolo sin poder vaciar ni un litro, saqué mi mano del agua para luego sacudirla, ya que desde que era un usuario no me gustaba mojarme. — Me temo que no puedo serviros de ayuda, compañeros. Siempre os llevaré en mi recuerdo y mi corazón. — Tras ello me cuadré mirando al fondo de la sala. Era triste pensar que mis amigos estaban ahí abajo ahogándose cuando en mi tabla había espacio suficiente para que nos subiésemos todos.

Tras haberme resignado a la incapacidad de ser útil, pude darme cuenta cómo en el mismo taller podía oír agua caer desde una altura. Una pequeña cascada formada por agua que se estaba filtrando de algún otro lado caía en el taller, acelerando el proceso de inundación que me dejaba cada vez menos tiempo para actuar. Volví a transformar mis piernas en arena para alzar el vuelo, al mismo tiempo que sostenía con mis dos manos el radio casette en el aire que no paraba de reproducir en bucle la legendaria canción del Ayuwoki. Me acerqué al agua que caía y elevé mi mirada al techo, pudiendo descubrir que había un agujero bastante grande que me podía servir de escape. — Si ya lo decía la canción... volando, volaaaandoooo, siempre arriiibaaa, siempre arriiiibaaa ♫ — Me sostuve en el aire debajo del agujero, analizando sobre si la mejor idea era subir mientras la canción del Ayuwoki se colaba por el túnel ascendente.


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Bélico

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Karmas aplicados
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11653 + 0 = 11653
Energia: 7935 + 33 = 7968
Espiritu: 2819 + 0 = 2819
#15
Avancé hacia él mientras cambiaba de arma en los puños a la vez que procesaba sus palabras, siendo la oscuridad que había dejado la disipación de su electricidad lo suficientemente densa como para que solo pudiera distinguir su silueta y me obligara a seguir guiándome a través del haki de observación básico que mantenía expandido a cincuenta metros, el único sentido que funcionaba con fiabilidad en este momento dado que mis ojos seguían pagando el precio del lago, moviéndome con calma y sin prisa porque el combate estaba ganado y ambos lo sabíamos, siendo la distancia entre nosotros cada vez menor mientras él me decía que podría romperle el cráneo pero no su determinación, que pensara lo que quisiera sobre sus aliados, y que el Gobierno Mundial era mi mayor enemigo, que no me equivocara, esbozando una sonrisa debilitada antes de tenderse en el agua con los brazos abiertos y pedirme que le matara porque si le arrestaba se suicidaría en cuanto tuviera la mínima oportunidad.
 
Me detuve frente a él mientras sus palabras sobre el Gobierno Mundial calaban en mí. No era ingenuo: sabía que no todos los que llevaban el emblema de la justicia en la espalda eran dignos de él, que el mundo no era tan simple como blanco o negro, y que un gyojin podía acabar sirviendo a piratas por razones más complejas que la cobardía o la traición. – “Tendré en cuenta lo que dices sobre el Gobierno Mundial” – respondí, con menos ira que antes, observando su silueta desde menos de un metro – “No soy tonto. Sé que no todos son buenos.” – Sin más preámbulo, hundí mi puño derecho, recubierto de haki de armamento, en su estómago con un golpe seco y preciso. Luego otro. Y otro. Y un cuarto. Cada impacto estaba calculado para doblegar sin matar, para desmayar sin destruir. Era la única justicia que podía ofrecerle en ese momento y la única que me permitía seguir siendo quien era. A través del haki de observación sentí cómo su presencia se debilitaba con cada golpe, hasta que su cuerpo dejó de responder y quedó suspendido en el agua, dentro de la sala esférica de cincuenta metros de radio, rodeado por la oscuridad que él mismo había creado al apagarse su electricidad.
 
Guardé de nuevo aquellos puños que no mostraba a nadie en los bolsillos de la gabardina, tomé a mi rival de las manos y comencé a arrastrarlo por el pasillo acuático de cien metros que llevaba de vuelta a la sala de armas donde nos habíamos separado. Avancé despacio, guiado por el haki de observación básico expandido a cincuenta metros, mientras el agua mineral que antes había aliviado mis ojos me acompañaba ahora en silencio: sin corriente, sin vida, sin más sonido que el movimiento que dejaba a mi paso. Arrastraba conmigo a aquel gyojin inconsciente, alguien que había elegido el bando equivocado pero que, quizá en otro mundo o en otra vida, podría haber sido un marine.
 

 
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Haki y Pasiva

Belico

Gastos
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 9664 + 0 = 9664
Energia: 5054 + 44 = 5098
Espiritu: 2346 + 3 = 2349
#16
A pesar de que intente salvar a ese desgraciado, no pude hacerlo. Eran tan imbécil que eligió la muerte. - En fin, tampoco es que me de pena, era un asesino y un misógino, ni siquiera supe su nombre, que desperdicio. Era tan virgen que prefirió morir antes de que le tocara una mujer. ¿Con quien cojones hablo? 

Ya mas calmada vi en la situación en la que estaba. Joder. Había armado una buena alli, cientos de cuerpos a mi alrededor, a los que había apalizado y el agua corriendo, antes de que el agua los arrastrara tenia que volver con mis compañeros - ¡ Mis compañeros ! Fugu, Apolo, Viktor, el agua esta bajando y esto es una ratonera, tenemos que salir de aqui ya ¿Pero porque hablo sola?

No había salida por aquí arriba, asi que tocaba volver a por ellos abajo y ver si teníamos escapatoria, me negaba a morir aquí, frente a una panda de insignificantes piratas suicidas. Tenia mucho por lo que vivir, mucho que hacer aún. Transformada en mi forma normal de nuevo, para ganar velocidad y perder tamaño, descendí con las alas plegadas a toda velocidad por el mismo agujero por el que había ascendido , por la parte por la que no venia el agua, aunque ya estaba llenando toda la sala, caía por un lado y salpicaba el otro, pero mantenía una parte de la sala aún sin inundar. Tenia que encontrar a mis compañeros y una salida.

Cuando estaba llegando abajo desplegué mis alas para frenar bruscamente, cuando sentí el aura de Apolo, no podia frenar, aun no - Apolooooo que vooooooooy pero atravese a mi compañero, menos mal que era una logia o los dos nos habriamos ido al agua. Frene justo a tiempo tras atravesar a mi compañero que tambien me hizo aminorar la marcha y vole un poco por encima del agua que estaba inundando toda la sala.

- ¿ Donde esta Fuguwu ? ¿ Y VIktor ? Joder, siento que lo ultimo que haya hecho en la vida haya sido atravesarte Apolo, no queria, no sabia. Apolo, Tenemos que salir de aquí, Pero no nos iremos si no estamos todos. Seguro que encontramos una salida. Arriba solo hay agua, como aquí, se ha abierto una grieta. No podemos morir aquí.


No sabia que le había pasado a mis compañeros, pero seguro que estaban bien, tenían que estarlo, tenia que ser valiente. Mi corazón me decía que estaban bien, pero al ver solo a Apolo, sentí un nudo en el estomago.

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Haki


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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11355 + 528 = 11883
Energia: 3959 + 128 = 4087
Espiritu: 1113 + 43 = 1156
#17
Situación de Apolo y Karlglass.

Descontrol, caos y pánico. Ante un agua que seguía ascendiendo y llenando cada metro cúbico que había en la guarida de Nimda Leyos, ni Apolo ni Karl sabían demasiado que hacer ante aquella tesitura.

El vicealmirante procedente de Samba, en una primera instancia, probó a utilizar sus poderes arenosos para absorber y secar el agua que estaba filtrando, cada vez, a mayor velocidad pero, ciertamente, fue fútil. Con esto en mente, a Apolo sólo le quedaba una opción. Ascender por el agujero del techo - del cuál seguía precipitándose agua salada de manera torrencial y, de esta forma, llegar a la parte más alta de aquella granja de hormigas a gran escala y, así, esperar mejor a que llegaran los refuerzos. No dejaba de ser una apuesta, lanzar una moneda al aire, pero era su decisión más segura por el momento.

Por el otro lado, Karlglass, observando en todos los cuerpos inconscientes e inertes de los hombres que trabajaban para Nimda Leyos, podía sentir como, quizás, el nerviosismo se podía apoderar de ella, llegando hasta el punto de hablar con la nada misma. En aquella caverna, el nivel del agua no ascendía como podía hacerlo en otras, al ir todo el caudal directo hacia el nivel inferior. Por el momento, aquel lugar era el más seguro en el que la semioni podía estar y, sin embargo, quizás por preocupación ante como podía estar sus demás compañeros, la semioni transformada en su forma de ave celestial, fue presto a descender por el mismo lugar por el que había llegado a la mina, cruzándose por el camino a un Apolo - contra el que chocó, transformándolo en una nube de arena - y frenando a tiempo para su fortuna pues, una vez que se detuvo, pudo ver como el agua ya había cubierto todo el taller de armas, teniendo ya una única salida de escape. Volver a subir de vuelta hacia la zona de la mina de cristales de sal.

A partir de ese punto, la rapidez a la que se filtraría el agua aumentaría exponencialmente, quedando ya menos lugares en los que distribuirse el propio líquido.



Situación de Fuguwu

Siguiendo con un código de honor no escrito, Fuguwu, con una voluntad y determinación inquebrantable y consciente de las muchas sombras que podía tener el Gobierno Mundial, decidió noquear a uno de los lugartenientes de Nimda en vez de matarlo pensando en, quizás, una posible reinserción o redención por parte del exhibicionista gyojin.

Habiéndolo dejado completamente inconsciente, el vicealmirante pez globo decidió cargar con el criminal, nadando en ese momento hacia la salida de la sala sumergida, cruzando el pasaje acuático sin ser plenamente consciente de que estaba pasando en el resto de habitaciones y al resto de sus compañeros.
Tras un tiempo prudencial, en el que Fugwu recorrió todo el trayecto que le llevaría hasta el propio taller de armas, fue que el marine pudo darse cuenta de que era lo que estaba pasando realmente. La habitación, completamente sumergida en un agua que seguía aumentando su volumen dentro de la guarida, era un peligro total hacia el resto de sus compañeros, al ser todos usuarios. Por suerte para él, en la habitación no había rastro de ninguno de ellos ahogándose, por el momento.

La puerta que llevaba hasta la sala del tiburón seguía completamente cerrada y, por el otro lado, el agua que se iba adentrando en el complejo comenzaba a ascender hacia el túnel del techo, estando obligado a esperar a que este siguiera llenándose si quería alcanzar la cámara superior. Cargando ya con el criminal de Zap, Fuguwu debería estar lo suficientemente avispado como para hacerlo con el resto de sus compañeros pues, por más fuerte que pudiera ser, no podría llevar a todos a la vez. La situación, era cada vez más crítica.



INFO
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
#18
A medida que meditaba si seguir ascendiendo por el túnel del techo, podía notar como el llenado del taller se estaba acelerando, dejándome con menos margen de maniobra a la hora de tomar una decisión. De pronto oí una voz en lo lejos que parecía reclamarme, como si estuviésemos en la cueva maldita de Mystoria. Las cacofonías rebotaban por las paredes haciendo que me fuesen complicado reconocerlas por la dureza de mi oído, complicándose además por la mezcla que hacía la canción del Ayuwoki que no paraba de sonar. — ¿Eh? — Miré hacia arriba extrañado. Tener menos reflejos que los que un espejo proporciona a un vampiro me despistó, ya que tras una explosión sorda mi cuerpo estaba deshecho en partículas de arena. — ¡MI CACHARRO! — dije más preocupado porque el radio casette no se cayese al agua que porque yo pudiese ahogarme, recuperándolo gracias a que mis brazos seguían flotando. Mi cuerpo volvió a reunirse y tras ello vi a Karl derrapando para no atravesar el agua con su vuelo.

Cuando ella me preguntó por los demás, no pude evitar poner una expresión agria a sus palabras, apretando mis labios y mis ojos como si estuviese chupando un limón. Sin saber por qué, comencé a reírme. — ¡Kakahaha! — Apoyé el radio casette sobre mi cabeza. — ¡Kakahahahahaha! ¿No están contigo? ¡Kakahahahaha! — No sabía si era por los nervios o por perder la cabeza, pero no podía dejar de reírme. — Eso quiere decir que mis sospechas eran ciertas. Viktor se ha ahogado y Fuguwu se ha perdido. ¡Karl! ¡kakahahahahaha! ¡VAMOS A PALMAR! — El agua seguía subiendo arrinconándonos dentro del túnel que ascendía y, por las palabras de mi compañera, arriba tampoco había una escapatoria posible. Tras unos segundos riéndome como si hubiese perdido la cabeza ante esta situación, volví en mí mismo para recapacitar y mantener la calma. — Registré las habitaciones de abajo y lo único que encontré fueron los caballos que robaron en el pueblo. Luego noté un temblor y todo empezó a llenarse de agua, así que llamé al sheriff, ¿me sigues?. Le dije dónde estábamos y le ordené que se moviese rápido porque no podemos nadar... pero no he visto a nadie más. ¡Ah, cierto! También me encontré este cachivache con música... pero no sé qué le pasa que sólo conoce una canción. — El bucle seguía con la canción reiniciándose una y otra vez. El cacharro sólo hablaba de Annie y del Ayuwoki una y otra vez, haciendo que empezase a sonarme como un pájaro carpintero taladrando un árbol. — Rezaré porque ocurra un milagro, pero yo aquí no me quedo y más te vale que me sigas. Si arriba no hay salida, la crearemos aunque sea a puñetazos — Acto seguido alcé el vuelo para ascender retomando la canción que estaba cantando antes de que la fénix me llevase por delante. Actuaba como un gato asustado cuando le toca bañarse. Después de casi ahogarme en Momoiro, no quería volver a sumergirme en ningún otro lado. — Volando, vooolaaandooo, siempre arriiiiiba, siempre arriiiiiiba ♫


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Karmas aplicados
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11653 + 0 = 11653
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Espiritu: 2819 + 0 = 2819
#19
Salí del pasillo acuático arrastrando a mi rival inconsciente de las manos y lo primero que encontré al llegar al taller fue agua, agua a pleno, el espacio que había sido un taller de fabricación de armas completamente sumergido con las cajas de madera flotando en distintas posiciones y los materiales dispersándose lentamente por la corriente que el propio volumen creciente del agua generaba dentro de la guarida. Lo primero que pensé no fue en mí sino en ellos, en Karl, Apolo y Viktor, porque yo podía estar aquí todo el tiempo que hiciera falta sin que el agua supusiera ningún problema pero ellos no podían, ninguno de los tres podía, siendo usuarios de aquellos poderes extraños cuyo contacto con el agua significaba perder todo lo que les hacía temibles y en el peor de los casos ahogarse. Esa posibilidad, por remota que fuera, era suficiente para que algo en mi interior se tensara de una manera que el combate con mi rival inconsciente no había conseguido tensar, porque podía perder una pelea y recuperarme, pero no podía permitirme perder a ninguno de ellos.
 
Expandí mi haki de observación desde los cincuenta metros donde lo había mantenido durante el combate hasta los trescientos metros, sintiendo cómo la expansión se extendía atravesando roca y agua y madera y el propio volumen creciente que seguía llenando la guarida hasta alcanzar cada rincón que cabía dentro de ese radio, y el alivio que sentí al detectar a Karl y Apolo juntos en algún punto por encima de mi posición fue tan genuino como inmediato, vivos, con presencias que no proyectaban la desesperación de alguien que se está ahogando, y luego Viktor en otra sala acompañado de una presencia que no reconocía pero que era extraordinariamente poderosa y que sin embargo no mostraba intención hostil hacia mi equipo, siendo suficiente para asumir que quien quiera que estuviera con él era un aliado o al menos no una amenaza en este momento, y no detectando a Leyos ni a ningún otro enemigo dentro de ese radio aunque eso no significaba que no estuviera, simplemente que de momento no lo sentía, guardando esa información en algún lugar de mi cabeza junto con las palabras que mi rival me había dicho antes de perder la consciencia sobre el Gobierno Mundial y sus sombras. Miré hacia el techo del taller completamente sumergido donde el agua seguía ascendiendo hacia el túnel de las diez y media, el único camino hacia arriba desde aquí salvo la puerta con forma de cabeza de tiburón que seguía completamente cerrada al fondo de la sala, y comprendí que la situación era cada vez más crítica no solo para mis compañeros sino para la propia estructura de la guarida, porque el agua no iba a dejar de subir y con ella subirían también los problemas para quien no pudiera respirar bajo ella.
 
Sacando el Den Den Mushi del bolsillo interior de la gabardina verde esmeralda con una mano mientras con la otra mantenía agarrado a mi rival inconsciente de las manos y marcando la frecuencia de Karl desde el agua – “Karl, soy Fuguwu. ¿Cuál es tu situación? Yo cargo conmigo a un esbirro de Leyos. Entiendo que estas con Apolo.” – pregunté por ellos y, mientras esperaba respuesta, mantuve a mi rival agarrado de las manos, sintiendo el peso de aquel gyojin inconsciente moviéndose con la corriente del agua que seguía llenando la guarida.
 
Algo en mi interior procesó por primera vez desde que había entrado a esta sala esférica que aquel ser que flotaba inerte frente a mí había elegido este camino por razones que yo no conocía del todo, que había gyojin que llegaban a servir a piratas por hambre, por miedo, por haber perdido todo lo que les importaba, y que quizás sus palabras sobre el Gobierno Mundial no eran solo las palabras de alguien intentando sembrar dudas en el último momento sino las de alguien que había aprendido algo por el camino difícil, algo que yo tendría que seguir cargando junto con su peso físico hasta que encontrara la manera de sacar a todos de aquí.
 

 
Resumen

Haki y Pasiva

Gastos
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 9664 + 0 = 9664
Energia: 5098 + 44 = 5142
Espiritu: 2349 - 145 = 2204
#20
Mi choque con Apolo me impidió volver sobre mis pasos, sus palabras no eran alentadoras, no sabia donde estaban Fuguwu y Viktor, me contó todo lo que había hecho, convencido de que íbamos a morir - Apolo no vamos a morir aquí, no vamos a morir ninguno me cago en Dios. Arriba tendremos un poco mas de tiempo, el agua aún no, sigamos volando de nuevo hacia arriba ten cuidado con el agua ...

Subimos de nuevo y me mantuve volando, entonces sonó mi Denden Mushi ¡ Era Fugu ! ¡ Gracias a Dios estaba vivo ! Me conto también su situación

- ¿Cargas con un esbirro de Leyos vivo ? Os informo a los dos, ya que me acabo de encontrar con Apolo, La situacion es critica, subí por un agujero y me encontré con una horda de hombres del tiburón y un tío muy fuerte, los vencí a todos...y el se suicido sin que pudiera evitarlo, que se pudra en el infierno. ¿Donde esta Viktor? Fugu, eres el único que nos puedes sacar de aquí, pero hay que encontrar a Viktor, malditos putos hijos de puta piratas suicidas de mis cojones joder.

No teníamos mucho tiempo. Estábamos vivos, al menos toda la división, sin saber que había pasado con el Chichibukai.

- Fugu, eres el unico que puedes nadar, busca a Viktor y sacanos de aqui por Dios, Apolo pidió ayuda al sheriff, hay que salir de aquí, todos, ya buscaremos a ese puto tiburón cuando salgamos vivos de su trampa.

Por muy valiente que fuera, empezaba a temer por mi vida, éramos muchos como para que Fuguwu pudiera sacarnos de aquí.

- Y si todo esto se inunda antes de que llegues, por favor, saca a Apolo antes que a mi, aguantare, os lo prometo.

Si este tenia que ser mi final, al menos quería que Apolo se salvara, yo cargaba ya con demasiados muertos en la mochila y no podría cargar con ninguno mas. Apolo y Fuguwu heredarian mi voluntad.

resumen

fruta

gastos


[Imagen: 9GdOzk1.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11883 + 528 = 12411
Energia: 4087 + 180 = 4267
Espiritu: 1156 + 143 = 1299


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