[Presente relativo] Una disputa contundente
#21
Allí estaban los tres, Kovashi, Bambú y Derya, buscando la manera de apartar al perrete que de repente se había plantado en medio de la pelea. Kovashi dijo algo de un tal Cesarius, Derya no sabía a qué se estaba refiriendo, parecía haber pronunciado una técnica milenaria, pero realmente no ocurrió nada. ¿Igual el perro era demasiado poderoso? No podía ser, solo era un perrete. Derya vio como el palo que había tirado esperaba en su sitio, pues el perro no hizo ninguna intención de ir tras él. Por un momento pensó, "¿y si lo subo en brazos y lo alejo yo misma?", lo habría hecho, pero entonces el perro habló. Y no solo habló, sino que empezó hablando un idioma extraño que Derya no había escuchado nunca.

La gyojin enseguida se puso de pie y se alejó una zancada hacia atrás. ¿Cómo podía ser? Lo que la dejó ya muerta fue que encima le soltó una frase de ligoteo que dejó a la chavala patidifusa en el sitio. ¿Era un mink, o acaso aquello era obra de una fruta del diablo? O igual simplemente era un perro que hablaba, en ese mundo lleno de locura, nunca podías descartar la opción más rocambolesca. Se quedó quieta en silencio, porque quería escuchar bien la conversación que había continuado Don Bambú con él. Al parecer, aquel extraño chucho tenía una oferta que hacerles. Aunque primero quería saber qué les pasaba para estar peleando. Sinceramente, menos mal que Don Bambú lo recordó en voz alta, porque a Derya ya se le había olvidado, encima con el alcohol que llevaba en el cuerpo todavía.

Le pareció bien por donde había llevado el panda la conversación. Ella también quería escuchar aquella oferta, podrían seguir pegándose luego, aunque la verdad que si seguían a ese ritmo podrían estar peleando hasta la noche del día siguiente. El perro cada dos por tres la miraba y una vez juró ver que le había guiñado un ojo. Qué cojones. Entonces se acercó a ella y empezó a mover la cola, clara señal de que quería ser acariciado. A Derya le daba un poco de yuyu, no vamos a mentir, porque por un lado pensaba que podía ser una persona con fruta del diablo, y claro, acariciar a una persona es raro, por mucho que esté en forma de perro. Pero por otro lado, ¿y si solo era eso, un perro un poco raro que también le gustaba jugar y ser acariciado? Ante tal debate, Derya optó por acariciarle, un poquito solo, por la espalda. — Yo también quiero saber qué oferta es esa. — Pelear estaba bien, pero podían continuar la lucha en cualquier otro momento, nada les impediría eso.

Bueno, menos Khruner, que parecía tener ganas de irse bien rápido. Bueno, pues uno menos para competir sobre quién era el mejor revolucionario de los cuatro. Derya ya sabía que no podía ser él, se acababa de unir hace dos días y encima se olvidaba de ellos cada dos por tres. Aunque en una pelea entre Kovashi, Don Bambú y ella, se vería en una encrucijada bastante interesante, porque por lo que había podido ver, ambos eran muy buenos, y si estaban peleando les daba igual que fueran amigos o no, iban con todo. Eso para ella era un poco más difícil. Se quedó ahí, acariciando al perrete mientras miraba hacia Kovashi, buscando su respuesta.
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#22
El Shimatsu se sacó la camisa, dejando al descubierto su tatuado torso, al igual que malherido. Enseguida sintió el frío de las gotas de lluvia, que le empaparon enseguida, no había tardado mucho en ponerse a llover con ganas. Se pasaría varias veces la camisa por la cara como si fuera un paño y así se limpiaría la sangre que no cesaba de salir por la nariz. "Me ves cara de comer perros" no quiso responder, aunque sí lo pensaba. Khruner no se los comía, pero Kova contempló a varios mink de la tributo del oso pardo que se zampaban lo que fuera comestible, algo que no juzgaría jamás el espadachín, pues él gustaba de la caza para consumo propio e incluso muchas veces de rituales religiosos que le brindaba la propia muerte del animal al que daba fin. Uno no podía meterse en los gustos culinarios de otros cuando los propios ya de por sí eran extraños.

Pronto la situación daría un ligero vuelco al escuchar aquel perro hablar. Panda expresó de manera algo cómica su sorpresa, pero Kovashi no estaba para nada sorprendido.
— Un familiar tuyo, Caló. — Le comentó a su compañero con ironía mientras comenzó a caminar hacia él, alejándose unos pasos de la escena, obviando por completo a Derya, Panda y el perro de los cojones. No sé qué de un trabajo, no sé qué de que querrían terminar aquello, en fin, Kovashi llegó hasta Khruner.
— Sí, no tardaremos en irnos. —  Respondió secamente. Se llevó las manos a la pata de su amigo, prácticamente hermano mink, contemplando la herida que le ocasionó la mujer tiburón. No se le podía reprochar nada, era una batalla y dentro de la misma valía casi todo. Le palpó la extremidad, que sangraba ligeramente. — No es nada. —  Analizó, como si supiera del tema. Khruner era médico o por lo menos sabía de movidas así, pero también era ingenuo, muchas veces mentirle no costaba mucho y el efecto placebo ayudaba. Kovashi se fundió en un abrazo con su amigo tras darle este algo que no recordaba que tuviera, la petaca de reserva, una de ellas. Finalizó su acercamiento y después abrazó a la propia petaca, estaba sediento, pero solo le quedaba aquello así que se la metió dentro del pantalón, asomaba por su cintura, de allí no se caería. 

— Qué coño le estás contando al chucho, la única realidad que hay aquí es que alguien tenía que bajarte los humos.— Estaban Derya y Caló, pero no los mencionó, dándose todo el crédito de aceptar una pelea directa. — ¿Ah, sí? — Se giró bruscamente, mirando hacia el panda. —  Es un puto perro, por el amor de dios, ¿qué misión te puede ofrecer? — Personificaba la burla con las manos. — ¿Buscar un hueso? —  Hizo el ademán de lanzar un palo. — Igual quiere que lo subas a caballito para poder hacerse a Derya. — Se le escapó una pequeña risa, que logró aparcar al darse la vuelta para mirar hacia Khruner. — Vale, sí, habla, pero vosotros también habláis y no deberíais poder hacerlo. —  Alzó la katana hacia Don Bambú. —  ¿O puede que no quieras continuar la pelea porque te estaba dando un palizón? — Mentira. Lo cierto es que de todos los ataques de Kovashi, todos, habían acertado, pero la defensa natural impenetrable que tenía se le hacía cuesta arriba a su hierro. Eso sí, el peli blanco ya barajaba varias opciones más para usar ofensivamente.



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#23
El panda estaba muy atento al animal parlante, esperando una respuesta, una oferta que justificase el tiempo que le estaba dedicando a una criatura tan... canina. Sin embargo, por desgracias para él, el perro había enmudecido por algún motivo que al panda se le escapaba. Quizás era por la presión de tener a tantas personas haciéndole caso al mismo tiempo, aunque le parecía un poco raro. Su actitud había sido de alguien que no tenía problemas en hablar en público y que incluso le gustaba. Derya estaba de acuerdo con Don Bambú en que quería escuchar la oferta del animal. Sin embargo, tanto Khruner como Kovashi querían pasar del tema, siendo Khruner el que más ganas tenía de irse de aquel lugar. Kovashi renegó de los motivos de la pelea y afirmó que el objetivo de la misma era bajarle los humos al panda. La verdad, inicialmente le dio bastante igual la provocación. Llevaba siendo el mismo tira y afloja desde el principio y ya se estaba acostumbrando, pero le tocó un poco los cojones que dijese que 'ellos no deberían poder hablar'. —Un mink no es lo mismo que un perro. Lo que es sorprendente es que tú sepas hablar. —'tan bien', pensó el panda inmediatamente. Esa voz tenía un algo... Y el desafío continuaba. Por supuesto que estaba más que dispuesto a seguir dándose de hostias. Se giró hacia el peliblanco y se crujió los nudillos ensangrentados. —Nos seguimos dando de hostias si quieres, ¿eh? No tengo ningún puto problema. —El panda se estaba contagiando de la manera de hablar de su rival. Era como si él sacase su lado más agresivo a relucir con muy poco esfuerzo. Le tenía manía, para qué mentir. Era del tipo de gente que resultaba más agradable como un amasijo sanguinolento en el suelo que como una persona con capacidad de decirte lo mierda que le parecías.
 
Pero cuánto llovía... Al panda no le quedaban ganas de pelear ya, y lo único que le apetecía en ese momento era irse a dormir. Empezó a cuestionarse por qué le estaba dando tantas vueltas a formar un equipo con aquella gente. Derya estaba bien, podría ser una buena compañera. Pero Khruner seguía pensando que el panda era su primo y Kovashi no parecía entender para nada cómo funcionaba el ejército revolucionario


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#24
Odiaba la lluvia. Es decir, la sensación de estar mojado no siempre estaba mal; de hecho, a veces era refrescante. Lo peor era el olor que el pelaje desprendía después de un buen remojo. No me quería ni imaginar cómo olerían los dos gigantones peludos después de esta lluvia repentina. A pesar de que el conflicto se había pausado por mi culpa, al menos temporalmente, aquellos tipos parecían estar muy interesados en continuar dándose leches. No quería ser yo quien siguiese impidiéndoselo, así que dejé de interponerme entre ellos y me alejé unos pasos para buscar un lugar donde sacudir mi pelaje empapado.

Mientras discutían no pude evitar observarlos detenidamente. Eran un grupo de lo más extravagante: dos osos, un pez andante y un pirado con ganas de hacerse el gracioso. Sus palabras sarcásticas no me afectaron en lo más mínimo. Después de todo, era un perro que había visto y oído cosas extrañas en este mundo y las provocaciones verbales eran lo mío. A estas alturas me parecía imposible sorprenderme o alterarme por algún comentario.

Curiosamente, los que no eran humanos parecían los más inteligentes en ese momento. Evidentemente, todos se interesaron por mi propuesta. No era por echarme flores, pero me consideraba un chucho interesante y que solía despertar pasiones, incluso entre los más escépticos. El único que no valoró mi propuesta fue el mono de dos patas. Durante todo este tiempo me había estado fijando en sus caras y, a pesar de sus pintas y de su actitud de macarras, no me sonaban de nada. Buena señal para ellos. Además, el panda me había caído bien. Habría sido una pena tener que dar el chivatazo para detenerlos.

—¿Sabéis qué? —dije con un tono sarcástico y una sonrisa canina—. Dejadlo. Acabo de recordar que tengo que lamerme un rato las pelotas y eso es algo que me lleva mucho tiempo.

Hice un gesto como si estuviera rascándome detrás de la oreja con la pata trasera, tratando de mantener la situación un tanto ligera. Después de todo, a veces un toque de humor era lo que se necesitaba para romper la tensión en el aire.
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#25
Seguíamos en el mismo lugar y la verdad ya ni me acordaba porque pollas estábamos ahí, a mí lo que me apetecía era comer unos putos pescados, y la única que olía a pescado, pues era…, pero bueno Kova se sacó la camisa y le dio un sorbo a su bebida y ahí fue cuando empezó su pre show. No sé cómo podría ocurrir auqnue sí sabía que cuando sus labios tocaban ese asqueroso sabor, y llegaba a pasar su lengua, él se transformaba, como si su confianza subiera al máximo posible.

Por otro lado, el primo seguía con su valentía, y se crujió todos los nudillos, -Anda déjate de hacer eso que de mayor vas a tener artritis y tu mamá te va a pegar achinado-, la verdad no sabía que le ocurría, o que le había pasado, pero había cambiado mucho, y diría que mal.
La otra iba a su rollo como si nunca hubiera visto a un puto animal hablar, - pescado no pongas caras raras-, será que todo esto le superaba a ella?.

El perro seguía siendo el punto de atención, y a mí me la pelaba demasiado la verdad, pero no por lo que decía, sino por su actitud, era como de superioridad, y a mí eso sencillamente no me gustaba. El perro se alejó unos metros hacia atrás, sacudió su cuerpo pulgoso, y empezó hablar sobre sus huevos, que ya me dirás que huevos debe de tener, - Oye tú!, come pelotas, una pregunta, cómo coño has venido hasta este pueblo?-.

La pregunta era sencilla, aunque muy interesante, le guiñe el ojo a Kova para que estuviera al tanto. La lluvia seguía con su costumbre de abundancia, ese olor era el mejor que se podía oler, olor a lluvia y a las plantas recién mojadas, era tan satisfactorio, que me salió una leve sonrisa.

Ya no había nada que hacer ahí y mi barriga seguía sonando cada vez más fuerte, la verdad es que tenía un problema con el tema este de la comida, a tal punto que si no comía en mucho tiempo el estómago no para de sonar, y todavía había algo peor me volvió muy pesado, y en algunas ocasiones hasta violento me podría volver, y no tenía muchas ganas de volver así,
- Señores, tengo hambre!!, quiero comer argo chacho!-. Mis ojos miraban a una sola persona, ya estaba avisando lo siguiente era comerme a la pescadito.

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#26
¡Entrenamiento Completado!

Cita:Según la guía de Reputación, al no haber un vencedor se cataloga que estáis en empate y el multiplicador será x4. También se tomarán en cuenta los Karmas que aumenten vuestra reputación.

Kovashi obtiene:
Calidad
del rol: 2
Personaje: 2
Estrategia: 1,5
Rolear acorde a las guías: 2
Total: 7,5
  • Reputación conseguida: (4x4)+5+10= 31 de reputación
  • Mugiwaras conseguidos: ((4+0)x(7,5/2))/4=3,75= 4 Puntos Mugiwara


Derya obtiene:
Calidad del rol
: 2
Personaje: 2
Estrategia: 1,4
Rolear acorde a las guías: 2
Total: 7,4
  • Reputación conseguida: (4x4)= 16 de reputación
  • Mugiwaras conseguidos: ((4+0)x(7,4/2))/4=3,7= 4 Puntos Mugiwara


Don Bambú obtiene:
Calidad del rol: 2
Personaje: 2
Estrategia: 1,5
Rolear acorde a las guías: 2
Total: 7,5
  • Reputación conseguida: (4x4)= 16 de reputación
  • Mugiwaras conseguidos: ((4+0)x(7,5/2))/4=3,75= 4 Puntos Mugiwara

Khruner obtiene:
Calidad del rol: 1,7
Personaje: 2
Estrategia: 1,2
Rolear acorde a las guías: 2
Total: 6,9
  • Reputación conseguida: (4x4)= 16 de reputación
  • Mugiwaras conseguidos: ((4+0)x(6,9/2))/4=3,45= 3 Puntos Mugiwara
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