Kael Omuyaga
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21-05-2026, 03:41 PM
(Última modificación: 21-05-2026, 03:42 PM por Kael Omuyaga.)
La primera respuesta...una cargada de una emoción diferente. Al menos, así se había sentido tras escuchar algo que le parecía tan sencillo, tan correcto, tan...fácil de entender. No necesitó pensar ni un solo segundo extra aquella respuesta tan jovial. Nyra había sido la persona con la que aprendió unos muy pequeños trucos de cocina, y eso le permitió a él no morirse de hambre cuando tuviese que apañárselas solo, a pesar de que la comida nunca le supiese a nada por más que lo intentase.
Los años que le sucedieron le hicieron buscar alimentos que fueran nutritivos, que no tuvieran una textura desagradable, y que le permitiesen aguantar sin comer más tiempo gracias a su saciedad. Una pequeña "ayuda", y con eso tuvo suficiente. Gran parte de lo que sabía hacer en la cocina, sino era todo, era por lo que recordaba de aquel día.
—Hm, ¿las cartas? Eso suena mucho más interesante para mí que los dados. Jugar a los dados y apostar algunos berries o alguna tontería dependen puramente de la suerte, pero en las cartas siempre puedes encontrar una estrategia.—Al final, siempre entraba en lo mismo. Su cabeza siempre le lleva a pensar.—Bailar...
—. Perdona, son muchas cosas. ¿Qué te gusta hacer a ti?
A su mente no llegaron palabras. Imágenes de pequeñas clases de baile antes de unirse a la marina le fueron llegando con claridad, casi como si estuviese viendo esas mismas escenas delante de sus ojos. Aprender el arte de la etiqueta siempre era algo forzado, casi aburrido. Mantener la rectitud pasó a ser un hábito que tomó con naturalidad, una parte de su responsabilidad, pero nunca lo hizo como un verdadero gusto personal.
La danza, por el contrario, era una particular excepción en su forma de ser que lo enlazaba a lo que él, profesionalmente o no, se podía permitir siempre.
—Me has hecho recordar algo.—Un pequeño sentimiento aligeró su pecho, consiguiendo que su guardia flaquease, permitiéndole estar más tranquilo.—A mí también me gusta bailar. Llevo muchos años tomando lecciones, aunque tendría que volver a practicar para acordarme de...—la última palabra se le anudó en la garganta, buscando cómo hacerse entender.—lo bien que se sentía.
Su mente desconectó del lugar en el que estaban por unos segundos, dejándose llevar suavemente por la idea de volver a intentar escuchar una melodía, y dejar que su cuerpo se moviese al ritmo de la misma.
—No sabría bien que responderte sobre lo que me gusta. Hace mucho que dejé de pensar en eso, y me centré en lo que sería útil.
En su cabeza aquello siempre ha sido lo correcto. Giró un poco la cabeza buscando a su compañera. Pudo intuir que no iba a estar cómoda, que aquella podría ser una respuesta amarga para alguien tan distinta al que la acompaña, pero entregó sinceridad en ella una vez más.
Simplificar los pensamientos.
—No creo conocerte lo suficiente cómo para asegurarlo, pero puedo estar de acuerdo en que eres una chica lista. Al final, existen distintos tipos de inteligencia, y que no se te den bien los números no significa que no seas mucho más espabilada en otro tipo de cosas.
No era posible saber hacerlo todo bien; uno no nace con esa clase de dones, y la clave siempre ha sido centrarse en lo que mejor es capaz de hacer para seguir adelante por los caminos que ello le brinda. Quizás ambos podrían aprender un par de cosas el uno del otro, si se daba la oportunidad.
La sonrisa de la morena, intensa como la primera luz del sol en la mañana le resultó desconocida. ¿Hace cuanto que no veía a nadie sonreír de esa manera? No se trataba de verla alzar los labios dibujando aquella expresión en su rostro. Aquello parecía genuino, sin nada que ocultar...y eso no entra en su normalidad.
—Ehm...—Se quedó pensativo, agachando la mirada lentamente hacia la arena, buscando respuestas en un mar de tierra baldía. Definirse de una forma poco profesional no era algo que tuviese precisamente practicado.—Soy alguien paciente. Es difícil que algo me saque de mis casillas por muy incorrecto que me parezca. Soy una persona con muy poca capacidad de improvisación, pero se me da bastante bien analizar, cómo si todo fuese una partida de ajedrez. Es por eso que normalmente no me asusto con nada.—Aunque tras los recientes sucesos fuera de las corrientes, aquella respuesta no parecía respaldada por un buen historial.—Y...bueno, en general soy bastante desconfiado. Siempre hay gente buscando aprovecharse de ti, por lo que me cuesta ofrecerles mi confianza.—Tiene las mejores evidencias del mundo para pensar en aquello.—No se me ocurre que más podría decir ahora mismo.
Y finalmente... cuando sus pasos dejaron de sucederse uno tras otro, sin detener la marcha hasta haberse alejado lo suficiente, el hombre apenas pudo darse cuenta de que, frente a ellos, el oasis descarnado finalmente había aparecido. Dejó de ofrecer pasos a la arena, para poder entregarse a la única zona con algo de vegetación, y especialmente conocida por ser el único lago en toda la isla.
Pero todo estaba especialmente tranquilo.
—¿Has llegado a formar una opinión de los demás? En todo este tiempo...la verdad es que sigo sin saber que pensáis los unos de los otros. Si vamos a trabajar juntos durante tanto tiempo, quizás sea buena idea eso de conocernos para ser compañeros.—¿Confundido? Incluso él lo estaba.
Improvisar tanto termina jugándole malas pasadas con lo que ha llegado a expresar.
Nyra Kuroshiro
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En mi respuesta, él separó los juegos entre los que tenían estrategia y los que solo existían por diversión.
En las suya, a aquella misma pregunta que él había formulado, veía una más el mismo patrón.
El baile, como única excepción, le vino como un recuerdo más el presente. Yo ya sabía que le gustaba bailar, lo noté en aquella misión en Samba, y justamente por eso lo mencioné. Sin embargo, yo era capaz de dar toda una lista, y él sólo había mencionado una única actividad que había traído a colación yo primero.
Y todo ello, bajo la confesión que resumía lo que yo ya intuía: su obsesión por el trabajo lo había llevado a olvidarse de quién es.
Quizás, en el fondo, sí que era un poquito lista, aunque fuera de manera muy diferente a como lo era él.
—Gracias —sonreí felizmente ante su halago.
Mientras tanto, mi mente giraba sobre la misma rueda. Una cuestión reveladora en una pelota que reboté para que tuviera que devolver el golpe, y esta caía una vez más contra una pared. Paciencia, estrategia, alerta… Casi parecía que hubiera calcado su personalidad de la del manual del marine perfecto.
Incluso aquella pregunta, que es la que más información podría darme sobre él, no mostraba nada en absoluto.
Cuando nuestros pies dieron con algo de vegetación justo con una pregunta que me permitía mostrar lo que veía. Mi sonrisa se amplió al responder.
—De Choi aún no he visto gran cosa, pero sé que es una persona que siente más de lo que muestra y que es leal a la gente que le importa. —El cómo le afectó la marcha de Dravenia así me lo dejó ver—. A Dimitri lo conocí hace años. En aquel entonces era un civil y me ayudó a resolver un caso. Le importan las personas de verdad. Creo que eso es lo que lo mueve y lo que lo hace unirse a otros. No creo que soportase fácilmente ver una injusticia sin poder intervenir. —¿Por qué si no dejarse golpear por un tipo aún más grande con tal de defender a una mujer que no conocía?—. A Shin lo conozco desde hace bastante poco, pero siento una gran complicidad con él. ¡Es muy divertido! —Por un instante casi se me escapa una risita al recordar el reto contra el faro, aunque por supuesto aquel era un secreto que no revelaría jamás—. Pero tiene también un objetivo muy fuerte y no se detendrá hasta conseguirlo, y sé que tratará de proteger a todos por el camino.
Sólo entonces mis aguamarinas se giraron a los ónices de él.
—¿Y sobre ti? Siempre tan recto, tan contenido y controlado, tan perfecto… ¿Me equivoco si adivino que ni siquiera habrías pensado en el baile si yo no lo hubiera mencionado o hubiéramos tenido aquella misión en Samba? —inquirí, tratando de descifrar su mirada—. Por más que aquello fuera una misión, apuesto a que te lo pasaste aunque fuera un poquito bien~ —me burlé un poquito con una sonrisa ladina antes de continuar la conversación—. ¿Y antes de eso? ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo solamente porque te apetecía?
Miré un instante al frente, ofreciéndole unos segundos de reflexión mientras observaba el camino por el que avanzábamos.
—Tu problema, Kael… es que apenas pareces saber de ti más de lo que muestras en el trabajo. ¿Cómo esperas que los demás podamos conocerte de verdad si ni tú mismo sabes quién eres?
¿Quizás podría ponerle algunos ejemplos? ¿Eso lo ayudaría?
—¿Y si probaras cosas nuevas o que hace mucho que no haces, sólo por ver si te gusta o no? —Pregunté girando el rostro hacia él una vez más—. Yo misma quiero pedirle un día de estos a uno de los comerciantes una vuelta en camello y que me enseñe a montar. O también podría practicar con los soldados algún otro estilo de combate. Si algo no me gusta, simplemente dejaré de hacerlo. ¡No se pierde nada por probar!
Kael Omuyaga
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Tan solo prestó atención a sus palabras. Una parte de él comenzaba a tener cierta reticencia a responder sus preguntas. Quizás no se trataba de no dejar ver más allá de él, sino algo distinto, algo que no sabía de explicar de sí mismo ya que...al final ese parece ser el problema.
Ni siquiera sabe quién es él mismo.
Nyra parece tener una opinión muy similar sobre la de cabello plateado. No parece muy entregada a exhibir sus cualidades, pareciendo así una persona más reservada. Quizás contiene más de un secreto que desea mantener a solas con su pareja, y que hace lo posible por interactuar lo mínimo posible, mientras eso mantenga al resto protegido, temerosa de lo que pueda llegar a suceder. Al final, esa idea es tan solo una teoría que solo se fundamenta en sus propios pensamientos.
Pero por poder, podría darse ese caso.
La respuesta de Dimitri se le hace más satisfactoria. Refuerza su idea sobre lo que puede opinar de ese compañero, un marine modélico que detesta la injusticia y se comporta como un caballero. Un civil decidido a alistarse a la Marina.
—¿Fue cosa tuya?—Preguntó, sin dar a entender bien a lo que se refería, cosa que tuvo que aclarar.—Me refiero a si tuviste algo que ver en que Dimitri se uniese a la Marina.
Una simple curiosidad nacida de entender un poco más el pasado de su compañero a través de alguien que tuvo la capacidad de conocerlo mucho antes que el de cabello azabache.
Y Shin...
¿Su mejor amigo es muy divertido? Sí, esa era una respuesta muy usual entre aquellos que empiezan a conocerlo. Una persona que se muestra extrovertida, graciosa y divertida. No había ni punto de comparación entre ambos si hablaban de quién era "el alma de la fiesta", y eso los hacía buenos compañeros. La noche y el día, los polos opuestos que se acompañan los unos a los otros cuando necesitan una opinión distinta.
"Me pregunto...como será todo esto para él."
Pero borró ese pensamiento de inmediato, dejándolo caer en el olvido. Hay una infinidad de cosas que considera más importantes, y esa, desgraciadamente, no sería puesta entre sus pensamientos acuciantes en aquella noche.
Al final, sus objetivos dejaron de ser los mismos mucho tiempo atrás.
Negó con la cabeza.—No, la verdad es que para mí resulta impensable. La diversión es solo un sentimiento que puedo llegar a sentir si todo parece ir sobre ruedas, y nuestras vidas no parecen correr peligro alguno.—Pero en una cosa ella tenía razón.—Supongo que la misión pude sentir eso que mencionas...supongo que porque tuve una buena compañera que supo seguirme el juego, al igual que yo a ella.
Incluso si nunca habían compartido escenario en otra ocasión, parecieron entenderse lo suficiente como para realizar esa misión a la perfección, recabando toda la información que estuvo a su alcance, para finalmente entregar esos datos al contacto de la Marina, y ayudar a acabar con la red de narcotráfico que asolaba absolutamente todo el south blue, tierra natal de todos ellos.
—Si...y por eso he querido pedirte ayuda. Dejar de ser un marine no es algo que entre dentro de mis planes, pero si quiero poder avanzar, necesito también conocer de mí todo lo que no sea relacionado con el trabajo. No sé por dónde podría empezar, pero creo que por eso tú podrías ayudarme.—Quizás, en el fondo, busque decir algo más, pero tal vez esas palabras pudiesen llegar a ser suficientes.
Montar en camello, aprender un nuevo estilo de combate, vestir ropa nueva y diferente...cualquier cambio de aires podría ser un pequeño paso que marque la diferencia, incluso si esa misma sensación no le gusta, simplemente por abrir sus horizontes, abrir las puertas de la fortaleza, y dejar entrar aquello que durante tanto tiempo ha evitado...mientras todo sea de forma moderada.
—Puede que te suene irónico pero...no se me ocurre que puedo hacer, que actividades puedo probar. Es...como si tuviera la mente completamente en blanco. No tengo ideas propias. ¿Escalar montañas? ¿Correr en la playa? Eso son cosas que la gente dice que hace por diversión, pero nosotros las hacemos como parte de nuestra instrucción militar. Desconozco como algo así puede ser..."divertido", francamente.
Sólo existen tres ideas en su mente ahora mismo, y todas ellas han sido sugeridas por su compañera...
de las cuales solo una parece rondar por su mente más de lo habitual.
—Puede...que haya algo que me gustaría probar. Algo diferente, sin misiones, sin órdenes, sin uniforme...algo que quizás se pueda hacer por diversión.
Expresar aquella idea en palabras era como pedir a un analfabeto que leyera un libro tras una explicación de cómo se pronuncia cada letra.
—Va a sonar tremendamente repentino.—A pesar de su voz siempre formal, aquella forma de hablar resultó ligeramente distinta, casi formal, pero...no con un estilo militar.—Nyra, ¿bailarías conmigo una vez más?
Aquella pregunta había dejado sin saberlo tantas interpretaciones en el aire como granos de arena poseía ese desierto. El lago era el único testigo de aquellas palabras, y en su desconocimiento, tan solo esperó una respuesta, algo que le hiciera ver qué es lo que verdaderamente estaba haciendo, y que podía generar al respecto.
Nyra Kuroshiro
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(Última modificación: 28-05-2026, 06:36 PM por Nyra Kuroshiro.)
—¿Fue cosa tuya? —Ladeé ligeramente la cabeza, sin comprender.
—¿Eh? ¿Mía? ¿El qué?
—Me refiero a si tuviste algo que ver en que Dimitri se uniese a la Marina.
Una suave risa surgió de mis labios, halagada por la idea.
—¡Qué va! Bueno, nunca me ha contado por qué entró en la Marina exactamente, pero no creo haber sido tan relevante para alguien que sólo vi una vez. Aunque sí que creo que aquel caso pudo haber tenido bastante que ver en su decisión. ¡Se involucró mucho!
Terminé de definir a todos nuestros compañeros y procedí a exponer mi conclusión. Una que él compartía conmigo. Sonreí cuando mencionó el buen equipo que hicimos durante el baile, pero aún me costaba imaginar cómo sería una vida con el trabajo como único centro. Espera, ¿por qué pensó que yo podría ayudarle?
—Pues… no se me ocurre bien cómo podría hacerlo… —comenté pensativa. ¿Cómo ayuda una persona a que otra distinta se conozca a sí misma? Enseguida lo miré de nuevo—. ¿Tú tienes alguna idea?
Intenté sugerir actividades que me gustaría probar a mí, simplemente como ejemplo, pero no estaba segura de si iban a servir. Él dio sus propias propuestas pero, de nuevo, desde el prisma del trabajo.
—¿Y si cambias el enfoque? Podrías comprar un Den Den Visual para, cuando vayas a escalar montañas, tener imágenes de los sitios más bonitos que encuentres. O podrías correr por la playa para devolver el golpe a una pelota y evitar, entre todo un grupo, que pueda caer al suelo. ¡O haciendo una carrera!
¡Oh, al fin se le había ocurrido algo que probar! Algo diferente, decía. Lo observé con curiosidad. ¿Qué podría ser…?
—Nyra, ¿bailarías conmigo una vez más?
La sorpresa se hizo evidente en mi rostro. ¡Eso no es diferente! No sólo lo ha probado, ¡es literalmente lo mismo de lo que acabamos de hablar no hace ni un minuto! ¡El único ejemplo de algo que ha probado! ¡Incluso él mismo ha dicho una vez más!
Sonreí de nuevo, divertida ante la extremadamente nula imaginación del moreno a pesar de constantes y variados ejemplos. Bueno, suponía que alguien como él tenía que empezar por algo que sí conociera, por extraño que fuera su concepto de “diferente”, ¿no?
—Claro, ¿por qué no~?
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