Con todos un poco más calmados, Nadja intentó pensar fríamente. Las avispas no volverían a atacarles, al menos no de momento, pero la estancia en la isla de repente se transformó en una cuenta contrarreloj. El den den mushi de su bolsillo empezó a sonar, lo descolgó y al otro lado de la caracola recibió la voz de Don Bambú, que remarcaba lo que parecía ya una evidencia. — Estamos bien, pero sí, lo que sea que nos han inyectado esas avispas nos ha debilitado, bastante... — Respondió, observando como Enma no controlaba bien el poder de su fruta y cómo a Kovashi le costaba más tiempo de lo normal crear sus cubos.
Tanto Don Bambú como el Shimatsu dieron la idea de refugiarse en algún lado, el peliblanco concretó alguna cueva, lo que sea mientras no fuera en aquel barco, la verdad es que ahora mismo no era un lugar muy seguro. Habló por el den den mushi, para asegurarse de que Bambú también escuchaba la conversación, al parecer no estaba seguro de poder volver a subir al barco de un salto debido a su debilitada situación. — Harremos lo que dise Kovashi, encontrrarr algún rrefugio, y como ha dicho Enma, seguirr juntos. El plan de separrarrse... tendrremos que aplasarrlo de momento. — Dijo con todo el dolor de su corazón, mientras su mirada se fijaba de reojo en el torso desnudo de Kovashi. Madre mía. ¿Estaría empezando a subirle la fiebre?
Colgó el den den y volvió a guardarlo en el bolsillo de su pistolera. Su cuerpo también se sentía extraño, si intentaba transformarse usando su fruta, tenía la sensación de que tardaría mucho más tiempo en terminar el cambio de forma. Menuda molestia. Se encendió un cigarro. Lo más extraño de todo era que según las palabras de Enma, la medicina no surtía efecto contra el veneno de esas avispas... Nadja se fiaba de su conocimiento, al fin y al cabo era médico y uno bastante bueno. Dio una calada. El Grand Line nunca dejaba de sorprender a uno. Se acercó al lateral del barco, se subió a las redes que enganchaban la barandilla con el palo mayor y aprovechó la altura para dar un salto hasta la playa. Aterrizó sobre la arena sin demasiada complicación, estaba alto, pero no se hizo más daño del que ya sentía. Allí se encontró con Panda, delante de ella. Dio otra calada. — Prrimerro casadorres, ahorra avispas... No sé qué prrefierro, la verrdad. — Bromeó un poco mientras comenzaba a caminar hacia él.
Un ruído extraño surgió de la nada... El Den Den Mushi de Nadja. Era Panda. Con sus ansias por entrenar y ante la aceptación de su propuesta por parte del pelirrojo, comenzó a avanzar sin echar la vista atrás, hasta tal punto que se vio sólo en medio de aquella nueva isla. Según decía, también le habían inyectado veneno aquellos avispas. Por su tono de voz parecía estar bien, al menos no tan dolorido como algunas de las personas que estaban en la cubierta, y coincidía con el resto del grupo en tener que abandonar aquel lugar cuanto antes. Pero Nadja ya les había advertido que la ida no podría ser tan rápida como quisieran, así que habría que hacer guardia en algún lugar. Dentro o fuera del barco, eso habría que debatirlo. Kovashi era de la opinión de que había que salir del barco. – Creo que... el barco también puede ser peligroso... Si han podido atacarnos aquí... Somos un objetivo... demasiado visible... – El veneno le había afectado hasta tal punto que estaba de acuerdo con Kovashi en algo. Decía estar bien, aunque su habilidad también parecía haberse visto afectada por el veneno; y por su comentario sobre la temperatura ambiente, seguramente también le estuviera subiendo la fiebre. Enma se acercó a su mochila y agarró un par de hojas que tenía en uno de los bolsillos. - Toma... - Se acercó a Kovashi y extendió su mano. - Mastica esto... y te bajarán... los síntomas... - Aunque no hubiese dicho nada, era evidente que tenía fiebre. No hacía calor y no estaba lo suficientemente borracho como para tener esa percepción, aunque ya empezara a beber. El pelirrojo optó por no hablar de la fiebre de forma directa para que el ego de Kovashi no se viese más afectado. - Si podemos escondernos en algún sitio... y calentamos agua... con esto... nos bajarán los síntomas... - Hablaba en general. Era piper auritum, una planta que Lillian solía utilizar para hacer 'agua medicinal' cuando se encontraba mal, débil y con síntomas de gripe, resfriado o fiebre. Al no hervirse perdía algunas de sus cualidades, pero ahora mismo era lo único que podía hacer. - Si encontramos... un sitio tranquilo... podré investigar sobre este... veneno... - Expresó, con cierta rabia en sus palabras, aunque seguramente un hecho imperceptible para el resto por la invariabilidad de su tono al hablar. Enma estaba cabreado, molesto. Hasta ahora no había mostrado habilidades físicas suficientes para el combate y la ofensiva, más allá de su intangibilidad, y su punto fuerte eran sus conocimientos y dotes médicas, como había demostrado con el cuidado y la atención a Caoba. Pero ahora había perdido su intangibilidad y su capacidad de curar. Había perdido sus dos únicas fortalezas que podían ayudar al grupo. ¿Quién era él ahora? ¿Para qué servía? Inevitablemente, con estos pensamientos... una lágrima descendió desde su ojo derecho.
Volvió a coger su mochila y la puso sobre su hombro derecho. Nadja también estaba de acuerdo con Kovashi en la idea de abandonar el barco y suscribía las palabras de Enma de no separarse. Cada miembro del grupo tenía inicialmente unos planes, pero era hora de cambiarlos y adaptarlos a este nuevo contexto. La situación lo demandaba. Siguió los pasos de la navegante hacia el extremo de la cubierta y saltó hacia la arena. Afortunadamente no había perdido su característica de 'ser liviano' gracias al hollín, aunque el hecho de no ser capaz controlar su poder a la perfección se hizo más evidente con cada metro descendido. Nada más posar los pies sobre aquella arena, sus extremidades inferiores se deshicieron y se convirtieron en hollín, provocando que Enma cayese de frente y de bruces. - Ouch... - Murmuró, mientras intentaba recomponerse. Sus piernas tardaron un poco más de lo habitual en transformarse y volver a la normalidad pero, al cabo de unos segundos, volvió a ponerse en pie. - Esto va a ser... difícil... - Volvió a murmurar. Tenía que intentar encontrar una cura cuanto antes. Levantó la mirada y observó sus alrededores. - ¿Hacia dónde vamos a ir? - No parecía haber nada.
Aclaraciones
Roleo cómo debatimos la situación, le doy una planta medicinal a Kovashi para la fiebre y hablo sobre buscar un sitio tranquilo para investigar sobre el veneno. Sé que es imposible, pero él no; y ya que Enma es médico y no puede curarlos y ha perdido sus poderes... pues algo tiene que decir el pobre.
09-12-2023, 10:14 PM (Última modificación: 09-12-2023, 10:14 PM por Max D. Bambú.)
Atributos Personaje
Estadísticas de Don Bambú:
185 FUE
155 RES
43 DES
43 PRE
120 AGI
132 REF
77 INT
93 VOL
20 CH
100 CA
Vitalidad: 2910 / 2994
Energía: 1487 / 2777
Espirítu: 93 / 339
Nivel: 13
La voz de su camarada le respondió a través del caracol. Estaban bien, pero también debilitados ante el ataque de las avispas. Kovashi sonaba raro, como si le hubiera afectado bastante. Enma era prácticamente un hilo de voz. El chaval parecía haber sufrido las peores consecuencias, pero el panda no dijo nada al respecto. Esperó pacientemente la llegada de sus compañeros y recibió a Nadja con un saludo. Era la que mejor estaba de todos. Khruner debía de seguir durmiendo, aunque bien podría haber muerto y no se estaban dando cuenta, pero no podían cargar con un oso de tres metros hasta una guarida que no sabían ni si era segura, tendrían que arriesgarse a dejarle ahí hasta que encontrasen un sitio seguro. Enma hablaba de estudiar el veneno, quizás fabricar algún remedio, pero Don Bambú no veía la solución por ese camino. Tenían que recargar el log pose y salir de allí cuanto antes. —Prefiero los cazadores, la verdad. —Concluyó el panda ante lo que Nadja le había dicho. Aquellos bichos habían alterado ligeramente su percepción de las avispas. Era terrorífico lo molestas que eran. —Bueno, si está decidido vamos a las cuevas. Creo que todavía puedo hacernos un espacio bajo tierra si lo necesitamos. Yo voy delante y tú detrás, Nadja. —Asumió que sería él el que fuera delante. Se le daba bien encontrar el camino a cualquier sitio y Nadja era mejor en la retaguardia, ya que tenía muy buena vista y entre los dos podrían ser capaces de cubrir a Enma y Kovashi, que parecían los más afectados. Enma ni siquiera podía mantener su forma física correctamente, era muy raro.
Empezó a caminar hacia las profundidades selváticas, pero por un camino diferente esta vez. Más directo hacia aquellas enormes calaveras. Todavía era capaz de aplastar la maleza a su paso y facilitar el camino a sus compañeros, pero tenía que hacerlo más despacio porque ya no se sentía tan fuerte como antes. A lo largo del camino aparecieron algunos grupos pequeños de avispas, pero nada tan peligroso como las incesantes hordas que dieron comienza a esta odisea.
Resumen
Concuerdo con el plan de mis compañeros y emprendo la marcha hacia las cavernas. Me sitúo delante del grupo para allanarles el camino.