[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Triana, Ashura y Kisuke
#31
Surcando las olas próximas a Sabaody se abría paso de forma imparable "El Bravo". El navío más armado de todos los mares del mundo. Mi Navío. Un barco con la madera rojiza, tres palos y enormes velas blancas con la Jolly Roger que me representaba. La Jolly Roger de los Piratas Armados. El buque de guerra de un Emperador.

[Imagen: cKKdWfA.png]

Los periódicos habían hablado de ello. Ese nuevo "arma" de la Marina. Había que ser un zoquete, un completo idiota, un tontaco, un gilipichi, un pimpinela... ¡un mongolo! como para no darse cuenta de que su operación militar perpetrada, anunciada y más que proclamada - y es que hay que ver cuánto les gusta hacerse los chulos a estos del uniforme blanco... - por los medios de comunicación convencionales, estaba avisando de que iban a hacer una purga de novatos en el archipiélago. Pero nosotros no éramos unos patanes, unos mequetrefes, unos pijolinos, unos tontainas... ¡no! ¡Yo era el temido Barbarroja! ¡Y era mucho más listo que todos ellos!
—  ¡¡Buuuu kikikiki!! — reí con mi estruendosa voz golpeándome la barriga, haciéndola sonar como un tambor, sentado en mi gran sillón en cubierta —  ¿Cuánto queda? ¿estamos cerca? — pregunté al más cercano en ese momento de mi tripulación y di un buen trago al barril de ron que había junto a mi, agarrándolo con una sola mano y eructando después armando un escándalo —  ¡Ese ha sido bueno! ¡Buuu kikikiki! — reí de nuevo, enorgulleciéndome de mi mismo y mi capacidad pulmonar, limpiándome con el antebrazo los restos de alcohol de la boca y mirando hacia el frente. A lo lejos, se podía ver a aproximadamente mil metros, se veía el inconfundible Archipiélago Sabaody.
Los ojos se me abrieron como platos y brillaron como los de un niño. Estábamos lo suficientemente cerca.

—  ¡¡BUUU KIKIKIKIII!! — reí de nuevo poniéndome en pie —  ¡Camaradas! — anuncié, mientras las risas de mis subordinados y el jolgorio del ajetreo en cubierta se hacía notar —  ¡Parece que ya estamos llegando! ¡Ahí está el nido de mariquitas que ha reunido el Gobierno para hacer una caza de novatillos! — llevé mis nudillos a mis ojos para fingir que lloraba —  ¡Buaaah buaaaah! — sollocé, fingiendo el llanto de un bebé —  ¡Un despliegue militar para parar moscas! — sentencié y volví a golpearme la barriga haciendo resonar aquel gong y riendo de nuevo —  ¡Buuuu kikikiki! — y entonces chasqueé los dedos girando la cabeza hacia la derecha, haciendo que un hombre se apresurase a levantar un saco y acercarse hacia mi —  Creo que estamos a la suficiente distancia como para poder saludarles ¿no os apetece? — pregunté retóricamente mientras aquel hombre dejaba el saco a mi lado y yo introducía mi mano en su interior, sacando de él dos monedas, lanzando una a mi otra mano y alzando la que quedaba a la vista de todos.

—  ¡¡Me apuesto con todos vosotros una de estas, para cada uno, a que llego desde aquí a un manglar!! — y los vítores y júbilo de los presentes no tardaron en acompañar mi declaración, haciéndome sonreír y entrecerrar los ojos, mirando hacia Sabaody y lanzándole la moneda a quien había traído el saco —  Sujeta eso, Erik... — dije con una voz algo más baja y tras lanzar hacia arriba un par de metros la moneda que me quedaba, la atrapé al vuelo y la apreté con fuerza, comenzando a acumular mi energía en ese punto, cogiendo todo el aire que me era posible de una bocanada y gritando a pleno pulmón.

—  B A T S U  —

Entonces abrí la mano y la diminuta moneda se había convertido en una bala de cañón ovalada, más bien una ojiva militar y sobresalía de las dimensiones que podía asumir mi mano. Este era el poder de mi akuma no mi... el poder de poder convertirme yo mismo o cualquier parte de mi cuerpo ¡en un arma! ¡pero mi habilidad estaba despertada y podía afectar el entorno con ella! ¡Había convertido una moneda en una bomba de un potencial desconmensurado —  ¡Voy a saludar a los Marines, vamos a asaltar el Archipiélago y a hacernos con esas armas nuevas del Dr.Omph! ¡Con todos! ¡Y después nos comemos unas papas aliñás! ¡¡Buuuu kikikiki!! — sentencié con alegría y otra fuerte risotada, cargando mi brazo hacia atrás mientras mis hombres me daban espacio y con un soberano y potente movimiento de mi diestra, lancé el proyectil con la fuerza de mil demonios hacia delante.

—  ¡ G A I D E N ! —

La bomba silbó recorriendo los ochocientos metros que nos separaban de aquel manglar, el más costero de todos cuyo número no era capaz de discernir desde mi posición, y cuando - en un instante - recorrió toda la distancia la luz precedió una explosión colosal que iluminó nuestros rostros y sacudió nuestros cabellos aun estando a esa distancia. Un sonoro 'bum' enorme que enorgullecía a mis viejos huesos.

—  ¡¡Buuuu kikikiki!! ¡Me debéis todos un berrie! — grité con alegría sabiéndome ganador de mi apuesta, mientras mis hombres gritaban de emoción y reían ante mi demostración de poder. Todo lo que había que hacer era esperar a que los Marines vinieran a recibirnos y trajeran a sus nuevas armas para detenerme.. y entonces, como buen coleccionista y recolector de armas, hacerme con todas ellas.





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#32
Un colosal estallido acompañado de un poderoso estruendo y un gigantesco flashazo sacudió el Archipiélago y atrapó completamente mi atención en este enfrentamiento. Algo abrupto y sorpresivo, cuya potencia destructiva captó por completo mi atención. Ninguno de nuestros Patriotas podían hacer algo así, y dudaba que alguien de los presentes, del lado de la justicia o no, tuviera semejante poder. De hecho, ni tan siquiera el hombre con la fruta que habíamos recibido orden de obtener podría hacer algo así, pues una explosión era una forma diferente de destrucción que la que la Gura Gura no mi podía provocar... No, era algo más.

Activé mi Haki de la Observación al más alto y lejano rango que era capaz de procesar, un total de ochocientos diez metros de distancia desde donde yo estaba. Y lo sentía todo.
Sentía la presencia de Joe Joestar, casi intacta, así como la de otros dos individuos en pie en plenas condiciones. Dos auras prometedoras, una gélida y azulada, y la otra alborotada y rosada. Ellos tres eran los más notoriamente fuertes en el archipiélago, pero ninguno de ellos había realizado tal proeza. Cuando mi haki se aventuró al mar y recorrió este hasta dar con las presencias en un navío que se aproximaba, un nudo se me cerró en el estómago. Esa presencia... ese aura roja y vibrante, explosiva y cambiante, era inconfundible. El Emperador Odki "Akahige" Murray. Barbarroja, como lo llamaban comunmente.

Por un momento casi maldije mi suerte y mi modestia enfrentando enemigos, pues si de verdad un Yonko estaba aquí, no había tiempo que perder tratando de derrotar a estos tres, y no podría reducirlos rápidamente sin matarlos. Tendría que abandonar la misión. Y tendría que actuar rápido — No sabría deciros si habéis tenido suerte o no — dije a mis contrincantes — Volveremos a encontrarnos — sentencié y convertí mis piernas en un vendaval, propulsándome hacia el cielo abandonando a la tríada funesta, envainando mi espada y pulsando el botón exterior del auricular de control de los Patriotas, tres veces, manteniendo el último pulsado unos segundos. Esa frecuencia realizaba una llamada a un Den Den Mushi en mi navío, conectado a un repetidor que rebotaría la llamada a todos los Den Den Mushi afiliados a la Marina en un par de kilómetros a la redonda, por lo que tendría que volver a hacer otra llamada más para pedir refuerzos.
— Aquí el Almirante Gukuro. Estamos siendo atacados por un Emperador y tenemos que evitar que logre desembarcar o el Archipiélago estará perdido. Todas las unidades al Manglar Treinta y tres. Repito. Todas las unidades al Manglar Treinta y tres. Abandonen su cometido actual sea cual sea y preséntense en el Manglar Treinta y Tres. Es una orden — dije con seriedad ordenando a todos los presentes desistir de lo que fuera que estaban haciendo y acudir a mi llamado. Esto era un tema serio y no podíamos andarnos con medias tintas. Teníamos que dar todo por el todo, y usar todas las armas a nuestro alcance. Había sido demasiado permisivo y demasiado flojo... había cometido un error —  Autorización de código "Búho Gris", misión "Árboles Burbuja". Activación, Patriota cero cinco, Patriota cero seis, Patriota cero siete, Patriota cero ocho, Patriota cero nueve, Patriota uno cero, Patriota uno uno, Patriota uno dos, Patriota uno tres, Patriota uno cuatro y Patriota uno cinco — ordené activando diez unidades Patriota de los recursos de mi buque — Central solicito permiso gubernamental para iniciar las hostilidades contra un Yonko al igual que solicito refuerzos, necesitamos a Aoyagi o a Akasaru. Lo contendré todo el tiempo que pueda hasta entonces. Corto y cierro — y levanté el dedo del interruptor.

Esperaba que todos en la isla obedecieran mis órdenes y se pusieran manos a la obra para poder agruparnos en la costa y tratar de frenar a Murray el tiempo suficiente hasta que este se cansase y se fuera. E iba a necesitar de todos ellos y de todo el apoyo que pudieran conseguir, al precio que fuera, pasase lo que pasase. La diferencia entre evitar la destrucción del único lugar de paso hacia el Nuevo Mundo, y capturar a cuatro novatos era demasiado abismal como para ignorarla.




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#33
OST


Kisuke estaba concluyendo de darse los primeros auxilios a sus heridas, a su manera, torpe y tosca, cuando vio que Triana se acercaba a él y sacaba un botiquín enorme para tratarlo también. Debía de parecer peor de lo que se sentía, o tal vez fuese la situación en la que se encontraban, enfrentando a un Almirante de la Marina, dado que no es habitual que te molestes en curar a un completo desconocido. Ella al menos parecía saber bien lo que hacía puesto que estaba tratándolo mucho más eficientemente de lo que lo había hecho el antiguo pescador consigo mismo, por lo que sonrío agradecido.

-Gracias, Triana...

No había nada más que añadir, y tampoco es que pudiesen hacerlo porque cuando apenas acababa de pronunciar el nombre de la pirata, que aún no había terminado de tratarle, el Almirante se materializó en la mano de Ashura y le asestó dos cortes terribles en los ojos, tras lo cual se encaró con ellos, dispuesto, al parecer a terminar con el combate de una vez por todas. Sin pensárselo dos veces, se llevó la mano derecha a la empuñadura de Onikiba, atento a los movimientos del marine.

"Espero poder aguantar...."

La herida del costado seguía sangrando, no se cortaba la hemorragia, pero al menos ya no le dolía ni se sentía tan mal después de tratarse él y de que le atendiese Triana. Realmente solo había conseguido un poco más de tiempo para resistir, puesto que tenía que cortar el flujo de esa herida cuanto antes, pero justo cuando estaba pensando en atacar de nuevo al marine, un fogonazo de luz y un atronador ruido resonaron por todo el Archipiélago.

"¿Qué cojones pasa ahora?"

Tras esos segundos iniciales de desconcierto, ocurrió algo todavía más desconcertante. El joven marine, tras decirles que no sabía si eran afortunados o no y que volverían a verse, en una suerte de promesa o amenaza, convirtió sus piernas en viento y se alejó a toda velocidad, tanta, que ni siquiera fue capaz de verle marcharse. Kisuke no disponía del Haki de Visión, al menos no lo dominaba como para usarlo aún, por lo que, tras unos segundos de incertidumbre, mirando a los lados sin soltar la empuñadura de su katana, se dejó caer de culo quedando sentado y respirando pesadamente. No las tenía todas consigo por lo que siguió manteniendo activo el haki de armamento, pero se atrevió a lanzar un comentario a sus compañeros.

-Os apuesto 20000 berries a que se ha ido a por una presa mejor que nosotros tres... kuhahaha.

La adrenalina todavía recorría su cuerpo tras el combate, por lo que soltó esa risa con cierto tono histérico; había enfrentado a un Almirante de la Marina, con más gente, desde luego, pero había sobrevivido y libre para contarlo, no era algo menor, ni mucho menos. No obstante, aquella fuerte detonación que se había escuchado podía significar muchas cosas y no necesariamente buenas, por lo que sería mejor que se reagrupase con sus compañeros y decidiesen que era lo que habían de hacer. Miró a sus compañeros de batalla una última vez mientras se ponía en pie.

-Una vez más gracias por curarme, Triana. Te invitaré a una buena jarra de cerveza cuando volvamos a vernos, por las molestias... kuhahaha.

No tenía muchas ganas de hablar con Ashura, pero le dijo desde lejos:

-Tú estás que te desangras por los ojos y a mi se me puede salir una tripa en cualquier momento; no es el duelo que queremos ni tú ni yo, Ashura. Nos veremos de nuevo, no tengo dudas.

Y dicho esto echó a correr buscando una salida de aquel manglar, mientras sacaba su den den mushi blanco y llamaba a su compañero Max D. Panda. Esperaba que tanto él como el mega-marrano estuviesen bien y a salvo, porque no había tenido mucho tiempo de preocuparse por ellos mientras combatía, pero ahora de nuevo la preocupación le asaltaba, más teniendo en cuenta, el estado en el que él mismo se encontraba.

resumen de turno

karma

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#34
- Hijo de - Pero mi frase se quedo en el aire, cortada por el filo del mismo trofeo que iba a recibir o que pensaba que iba a recibir, o que del que me habían privado o... Mira da igual.

El puto almirante de mis cojones humeantes se personificó desde la etérea esencia de su forma. Después dolor, mis piernas asieron el suelo perdiendo su forma. Noté la calidez de la sangre formarse como lágrimas y gotear en mi barbilla para unirse a la hemorragia de la herida anterior que tenía. Al final oscuridad. 

Mi cabeza empezó a dar vueltas por unos largos segundos me sentía torpe. Después una explosión, enorme, de las más grandes que había oído en mi vida. 

- ¡NOS HAN MATAO CHURRITA! - Gritaba Nicolás con un tono estridente casi metálico - ¡NOS HAN MATADO HIJO DE PUTA! AY DIOS MIO QUE VOY A VERTE SAN PEDRO, MAMÁ PALLA QUE VOY DESPUÉS DE TANTO TIEMPO ¡QUE NOS HEMOS MURIO, HEMOS SIDO ASESINADOS!  - Respiré profundamente, sentí el mundo a mi alrededor ¿Habíamos muerto?  Nunca antes había recibido un golpe semejante, pero era imposible, no podía haber muerto. No. 

Recuperé la vista mientras parpadeaba con fuerza, la sangre nacía de mis ojos sin control, estaba herido, podría aguantar, me encaré hacia el almirante. 

- AY menos mal que susto mellevao - 

- Yo me cargo a este hijo de puta - murmuré mientras preparaba mi golpe, lanzándolo con toda la energía que me quedaba, mi espada le traspasó como si nada. Puto haki, putos logias y puto almirante. Esquivo sin inmutarse mi acero  mientras el hablaba de suerte o no sé que pollas y se proyectaba hacía el cielo a un velocidad enfermiza que no fui capaz de seguir - ¡NO HUYAS! - Grité con todas mis fuerzas - ¡ME VOY A HACER UN ABRIGO CON TU PIEL, ZORRA INDESEABLE! - La impotencia dolía más en mi pecho que las heridas - ¡YUGUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU! ¡VUELVE AQUÍ! - Grité al cielo, pero no podía ver ni por dónde se había marchado ni por dónde coño seguirle - Me cago en dios - No sé que hostias estaba diciendo Kisuke - Cállate coño - Grité mientras le amenazaba levantando la espada hacia él y seguía escuchando el ulular del viento intentando identificar a dónde coño había ido el puto mierdas del almirante.  

Nada, era imposible. No sabía por dónde coño se había marchado. Estaba enfadado, muy enfadado. Me había quitado la espada y se había marchado sin inmutarse y lo peor de todo se había marchado sin que le matase. 

- Yo me cago en dios - Me giré hacia Triana y Kisuke - No va a ser ni divertido - Murmuré mientras pensaba en matarlos, la idea se arremolino por unos segundos en mi mente mientras saltaba con mis ojos del uno al otro mientras se proferían algunas palabras. Pero mi mente seguía centrada en el puto almirante. Esto había sido una derrota total. Una lección inolvidable y que se grabaría a fuego en mi mente, las únicas batallas divertidas son las que puedes perder. Desde la lejanía Kisuke me dijo algo. Le ignoré.  Imbécil. Puto comunista. Me cago en sus muelas petrificadas - Ya te pillaré, ya - Dije casi sin pasión en la voz. No esperaba ni que me escuchara. Pase el antebrazo por mis ojos y me quité la sangre que nacía a borbotones, escocía bastante. Miré a Triana y me giré, no creo que esa mujer tuviera lugar bajo mi mando y tampoco era un peligro por lo que había visto, así que, ni si quiera merecía la pena perder mis energías intentando reclutarla. El humo explotó en mi tren inferior y salí despedido por encima del muro por el que había llegado. Solo entonces me di cuenta de que el caracolófono llevaba un rato sonando, pero cuando le fuí a echar mano se apagó. 

Quién coño sería, desde el cielo seguí buscando a Yugu y me fijé que dónde me había separado de mi tripulación se había dado un combate, había sangre y zonas destrozadas. 

- Espero que no sea de esta panda de inútiles - Murmuré mientras seguía avanzando. 

De nuevo el caracalófono empezó a sonar. esta vez siendo pude descolgar y recibir la llamada. 

Cita:Señor del Machete Ponzoñoso, aquí Paco, de la charcutería Machete Ponzoñoso. Tiene una entrega urgente a realizar en los astilleros, en un barco con velas morado morado

Colgué instantáneamente.

- ¿Quién coño es Paco? - Preguntó Nicolás. 

- ¿No era la voz de Korg? - Le contesté mientras seguía avanzado por el cielo. 

- Sí, pero coño, hubiera dicho que es Korg no Paco - 

- Tienes razón - Un leve silencio fruto de la sinapsis - ¡ATACAN EL BARCO! ME CAGO EN LA PUTA ¡CORRE! - 

- Pero como voy a correr yo. Corre tu coño. ¡EL BARCO! - 

A medida que seguía avanzado por los manglares me di cuenta de algo. No había dado ni un misero golpe a la casa de subastas. 

- Esto ha sido una completa perdida de tiempo - Murmuré mientras me apresuraba a llegar al niebla de guerra. Estaba bastante enfadado. 


off rol


Bélico



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[Imagen: 51pnN8x.png]
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Energia: 2060 - 25 = 2035
Espiritu: 999 + 0 = 999
#35
En todo momento tenía en mente que el Almirante podría atacarnos aprovechando que curaba a Kisuke. El otro pirata no parecía el tipo de persona que ayudaba desinteresadamente a los demás, especialmente con el odio que parecía tenerle a Kisuke, así que no contaba con él para ayudarnos. De todas formas, nos fue de ayuda quisiera o no. El Almirante nos ignoró durante unos segundos para atacarle a él, lo cual me dio tiempo para poder terminar de curarle y colocarme en posición. Ni siquiera era capaz de verle, pero tenía que intentar adelantarme como fuese y evitar que volviese a golpear a Kisuke, aunque no era mi prioridad. No quería dejarle morir, pero lo más importante era conseguir pillarle desprevenido y rematarle como fuese. Éramos nosotros o él.

En ese momento, un sonido ensordecedor seguido de un gran fogonazo resplandeciente nos cegó durante un instante e hizo que enmudeciéramos. Lo primero que se me pasó por la cabeza era que aquello era obra de los marines. Sin embargo, la reacción del Almirante me confirmó que podía estar equivocada. No daba la impresión de que tuviese la situación bajo control. De repente, tenía prisa por largarse, ahora que nos encontrábamos tan cerca del final del combate, ya fuese para bien o para mal nuestro. —¡Oye! ¡Ni se te ocurra huir! —le grité en vano mientras se transformaba en su elemento para salir volando a toda velocidad hacia quién sabía dónde. Según Kisuke, seguramente hubiese ido a por una presa mayor que nosotros, pero a mí me parecía que lo que estaba intentando era evitar un desastre monumental. No importaba quién fuese el artífice de la explosión, todos estábamos en peligro. Si se trataba de los marines estábamos jodidos, pero si se trataba de otra persona, apostaba lo que fuese a que no era alguien que se preocupase por el bienestar de los demás. A saber qué desastres, cuántos muertos y heridos había dejado aquella explosión.

Kisuke, tras agradecérmelo y despedirse, se largó corriendo. Chico listo. Más le valía cumplir su promesa e invitarme a esa cerveza. Por su parte, el otro pirata tampoco parecía nada contento de la huida del Almirante. Incluso le había sentado peor que a mí que nos hubiese dejado a medias. Antes de que pudiese decirle nada, aunque tampoco tenía nada que decir, se largó de forma similar al Almirante, convirtiendo parte de su cuerpo en humo. ¿Yo también podría volar utilizando el fuego? Ahora no era momento de ponerse a pensar en ello. Antes de que pudiese salir corriendo a buscar a los demás, el den den mushi comenzó a sonar. Lo saqué del bolsillo de mi chaqueta y lo descolgué a toda prisa. La voz de Garnet dejaba entrever su preocupación. Por sus preguntas, deduje que él también estaba solo y se había separado de los demás. —Estoy bien. No sé dónde están los demás, yo estoy frente a la casa de subastas, en el manglar cincuenta y algo. No me he fijado —dije intentando recordar alguna referencia más. Aunque quería seguir adelante con nuestro plan, si queríamos seguir vivos tendríamos que reagruparnos y ponernos a salvo en aquella isla de locos, pero primero tenía que comprobar en qué estado se encontraban los demás. Garnet parecía estar herido y necesitaba que le atendiese lo antes posible. —Tenemos que reaguparnos. Ven hacia donde estoy, voy a llamar a Jolye —dije justo antes de colgar para llamar a la tiradora. Si teníamos suerte, podía ser que los demás estuviesen juntos. Si no era el caso, no me preocupaban tanto Sasha ni Tobías como Jolyne y Kenzo. Confiaba en que los dos primeros eran capaces de valerse por sí mismos gracias a su sentido común y sus frutas, pero entre que Jolyne no se enteraba de nada (por muy buena tiradora que fuese) y Kenzo era un kamikaze, no sabía en qué líos podrían haberse metido.

—¿Jolyne? Vente con los que estés hacia la casa de subastas. Nos reagruparemos aquí antes de largarnos.

Resumen

Inventario
[Imagen: 8Rsjucn.png]

❝

Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5927 + 0 = 5927
Energia: 1954 + 52 = 2006
Espiritu: 1599 + 0 = 1599
#36
Según la guía de Reputación, Yugu se ha retirado del combate por lo que, tanto Triana como Ashura y Kisuke, obtienen el nivel de su adversario x4. Se tendrán en cuenta los karmas que aumenten dicha reputación.

Cita:Triana Obtiene:
  • Calidad del rol: 1,75
  • Personaje: 2
  • Estrategia: 1,25
  • Rolear acorde a las guías: 1,5
  • Total: 6,5

  • Reputación conseguida: 40 x 4 = 160 + 15 (karmas) = 175 Reputación
  • Mugiwaras conseguidos: [(26 + 5) x (6,5 / 2) / 1,5] = 67 Mugiwaras

Ashura Obtiene:
  • Calidad del rol: 2
  • Personaje: 1,75
  • Estrategia: 2
  • Rolear acorde a las guías: 2
  • Total: 7,75

  • Reputación conseguida: 40 x 4 = 160 + 15 (karmas) = 175 Reputación
  • Mugiwaras conseguidos: (25 + 5) x (7,75 / 2) / 1,5 = 78 Mugiwaras

Kisuke Obtiene:
  • Calidad del rol: 1,75
  • Personaje: 1,5
  • Estrategia: 0,75
  • Rolear acorde a las guías: 1,5
  • Total: 5,5

  • Reputación conseguida: 40 x 4 = 160 + 15 (karmas) = 175 Reputación
  • Mugiwaras conseguidos: (27 + 5) x (5,5 / 2) / 1,5 = 59 Mugiwaras
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