[Presente relativo] A un kilometro del orgullo
#1
Por fin teníamos tierra a la vista, había pasado tanto tiempo que ya ni me acordaba de lo que era sentir la arena entre los dedos de mis pies, incluso sentir aquella humedad en el ambiente se me hacía extraño, pero ahí estábamos, a un kilometro de una isla toda rosa en un barco que se caía a pedazos y que si se hundía en este mismo instante igual le hacíamos un favor. Me encontraba sentado justo detrás del mascarón de proa, una imponente mujer alada mirando hacia el cielo, como si estuviera a punto de salir disparada hacia las nubes. Estiré mi brazo izquierdo y le pegué un par de golpecitos en el casco que llevaba.

-Gracias por llevarnos tan lejos. -le dije con tranquilidad.

De alguna manera sabía que tarde o temprano esto iba a ocurrir y me quería despedir del barco, gracias a él habíamos visto sitios impresionantes y gracias a nosotros había tenido una vida de aventuras.

Crucé las piernas y cogí el periódico que tenía arrugado en el bolsillo, era de hacía unos días pero serviría. Miraba los dibujos, iba pasando páginas y luego llegaba a mi parte favoritas, los carteles de “Se Busca”. Quizá no sabía leer lo que ponía en el apartado de las noticias, pero si que sabía cuál era el número más alto de los de mi tripulación y seguía siendo yo.

-Kikikikiki…
-me reía entre susurros.
  Responder
#2
Por fin habíamos conseguido atisbar tierra firme. Con ese pedazo de chatarra que teníamos por barco no me habría extrañado que hubiésemos acabado en el fondo del mar como comida para peces. Era una pena, nos había acompañado a lo largo de todo nuestro viaje, pero ya no podía dar más de sí. Todavía nos quedaba un poco para llegar, pero contaba con que, si el barco se hundía en este mismo instante, podríamos llegar a la orilla nadando o volando. Al menos Yamamura y yo. Vi cómo le daba unas palmaditas al barco, imaginaba que a modo de agradecimiento, y cogía un periódico para sentarse a ojearlo tranquilamente antes de pisar tierra firme. El lugar al que nos aproximábamos era de lo más peculiar, tenía un tono rosado que se expandía por toda la isla. Tal vez fuese cosa del sol, sería demasiado extraño que realmente todo en aquel lugar fuese de aquel color, pero teniendo en cuenta todo lo que habíamos visto hasta ahora tampoco me extrañaba demasiado.

Me acerqué hacia dónde se encontraba el capitán y me quedé detrás de él en silencio mirando por encima de su hombro las hojas del periódico que iba pasando. Era de hacía un tiempo, pero no me sonaban los titulares. Hacía bastante que no leía el periódico, estaba algo desconectada de lo que ocurría en el mundo. Me quedé allí leyendo de forma superficial los titulares y algunas partes de las noticias. Yamamura pasaba las páginas con rapidez. Sabía que no las leía, no era capaz. Lo único que hacía era mirar las imágenes y preguntar cuando alguna le llamaba la atención, lo cual no ocurría con asiduidad. La parte a la que prestaba más atención era la de las recompensas. Antes de llegar a ella, una noticia captó mi atención. Sin darle tiempo a que pudiera pasar de página, metí mi mano de forma repentina para evitar que lo hiciera sujetando su muñeca. —Un momento —le dije para que no se resistiese.

Me había parecido leer mi apellido en un titular junto una imagen de lo que fue mi hogar. —¿Qué narices...? — se me escapó en voz alta mientras leía la noticia lo más rápido que podía. Era extremadamente corta y apenas daba información. ¿Como que mi familia había concebido un nuevo heredero? ¿Quién? ¿Cómo? Esa noticia era una mierda que no aportaba ningún dato. No me importaba en absoluto qué le ocurriese a mi legado, ya había renunciado a él hacía mucho y, si mantenía mi apellido, era por fastidiar. Siempre creí que mi hermano se convertiría en el gran heredero de la familia, pero teniendo en cuenta las noticias de los últimos años, no me extrañaba que mi familia hubiese tomado una decisión tan radical. Ahora que él también era un pirata con recompensa nuestro apellido quedaría completamente manchado si no hacían nada por limpiar su reputación. Eso es lo que estarían intentando conseguir con este nuevo heredero. Me quedé en silencio con el ceño fruncido sin despegar la vista de la noticia. Quería saber más detalles, no solo sobre esto, también sobre la nueva vida de mi hermano, pero por el momento no era algo que estuviese a mi alcance. 

Periódico
[Imagen: 8Rsjucn.png]

❝

Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

  Responder
#3
Los dibujitos no eran muy esclarecedores y eran bastante aburridos, edificios y paisajes. Arrugué el morro al igual que la frente y me dispuse a pasar de página para ver que me encontraba, pero un brazo apareció de ninguna parte y una manos fuertes y curtidas agarraron con fuerza parte de mi muñeca. Abrí los ojos de par en par y estiré mi rostro, completamente asustado por lo que acababa de pasar, ¿acaso se había generado un brazo de la nada y ahora me estaba reteniendo? Hubiera pensado eso ni fuera por la voz que acompañaba aquel agarre, era Triana, tan terrorífica como siempre.

-Me lo podías haber pedido, ¿sabes? -le dije casi susurrando y algo enfadado mientras mi rostro volvía a la normalidad y las pulsaciones se estabilizaban. Parecía que algo de lo que aparecía en esa página le llamaba mucho la atención. ¿Sería aquel enigmático bosque o la gigantesca mansión? ¿Y por qué le llamaba tanto la atención? Quité su mano de mi muñeca y me giré para poder mirarla directamente, parecía enfadada. Y estaba sin duda mucho más callada de lo normal. Arrugué el periódico y golpeé su cabeza con suavidad, tras eso volví a desplegar las hojas del periódico.

-¿Pasa algo? -le pregunté interesado y algo preocupado por su reacción. -Parece que hayas visto a un fantasma…

Triana no respondió de inmediato. Su silencio era más elocuente que cualquier palabra. Sus ojos seguían fijos en la página del periódico, como si allí se encontrara la respuesta a algún enigma profundo. Yo también miré nuevamente la página, tratando de entender qué podía haberle afectado tanto. Me debatí entre la curiosidad y el respeto por su aparente necesidad de silencio. Sentía que estábamos al borde de descubrir algo importante. Sin embargo, en ese momento, lo único que podía hacer era esperar y darle el espacio que parecía necesitar.
  Responder
#4
No escuché lo que me dijo, seguía demasiado enfrascada en aquella noticia. Si no fuese por todo el viaje que nos quedaba, daría media vuelta para rendir cuentas con mi madre y poner orden en mi isla natal. Aunque me conformaba simplemente con lo primero. Ahora solo quería reducir a cenizas la mansión que veía en el periódico. Cuando Yamamura volvió a hablar me sacó de mi ensoñación. Parecía no comprender nada a pesar de tener la noticia delante de sus narices. —Esto es una mierda. ¡¿Es que no lo ves?! ¿No sabes leer? Ah… —dije recordando que, efectivamente, no sabía leer. Además, ahora que lo pensaba nunca le había hablado sobre mi familia, así que aquella noticia a priori tampoco parecía tener nada de malo.

Jolyne siempre hablaba de su infancia y su isla, podría escribir su biografía. Para saber sobre Aspros tan solo teníamos que leer las revistas del corazón y Yamamura nos había contado lo mejor que pudo sobre él. Parecía un tema complejo que el resumía diciendo que había nacido de una palmera en llamas y que se trataba de un tipo de quimera. A mí nunca me habían preguntado y tampoco había visto nunca oportuno ponerme a contarles mi vida. Ya no importaba lo que hubiese ocurrido en el pasado, pero ahora volvía para perseguirme y martirizarme. Esa mujer no podía conformarse con perder a sus hijos por su ineptitud y seguir con su vida, tenía que empeñarse en perpetrar un legado absurdo. No sabía de qué iba mi hermano, pero me alegraba de que también se hubiese largado.

Suspiré cogiendo fuerzas para explicarme. Seguramente a Yamamura no le interesase, aunque era posible que el tema nos terminase salpicando y no quería que les pillase por sorpresa. —No te lo había dicho porque no tenía importancia, pero mis padres eran marines, al igual que mis abuelos. Yo casi lo fui, pero conocí a un pirata que me hizo cambiar de idea. El resumen de todo es que acabé enfrentándome a mi madre y huyendo de casa. Mis cicatrices me las hizo ella. No tienes ni idea de cómo eran. Creí que mi familia se había acabado ahí, pero esta noticia anuncia que hay un nuevo heredero. Es una tontería. Lo que me fastidia es que siempre tengan que salirse con la suya. 
[Imagen: 8Rsjucn.png]

❝

Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

  Responder
#5
Tardó en volver en si misma pero preferiría que no lo hubiera hecho porque me dio una contestación al más puro Tempesta. Fruncí el ceño ofendido por sus palabras porque creo estaba bastante claro que no es que no supiera leer porque no podía, sino porque no quería… hombre ya. Me crucé de brazos y esperé que comenzara a contarme sobre lo que estaba pasando. Por lo visto Triana Tempesta venía de una tradición militar afiliada a la Marina, así que supuse que no estarían muy contentos con el camino que había tomado. Estuvo a punto de unirse también a la marina pero entonces se empezó a juntar con piratas y su madre le hizo todas esas cicatrices que adornaban su cuerpo, un recuerdo amargo de un pasado complicado que volvía como una mala noticia.

-Vaya… -susurré mientras me rascaba la barbilla, pensando en lo que me había dicho. -Entonces casi eres Marine, ¿eh? Kikikiki -me reí al imaginármela con el uniforme. -Estarías muy graciosa kikikiki. -reí de nuevo. -Ay… perdón, ahora en serio, te conozco y se lo fuerte que eres. Tu madre debe ser alguien tremendamente capaz si te hizo todas esas cicatrices, pero tu eres mucho más fuerte que todo eso. No sólo has sobrevivido a sus ataques, sino que has decidido por ti misma y eso tiene todo mi respeto. La libertad no se consigue, se toma. Ahora eres la espadachina y médico de la tripulación del futuro Rey de los Piratas. Tus padres y el nuevo heredero ese, que a saber lo que significa, tienen que estar tirándose de los pelos… -dije aguantándome la risa mientras me ponía la mano derecha sobre la boca. -¡Kiiiiiikikikikiki! -estallé a reír. -Ellos no han conseguido nada, tu has hecho lo que has querido. Si me preguntan a mí… -dije antes de dar una pausa. -Eres tú la que se ha salido con la suya, ¿no crees? -le pregunté mientras la miraba serio a los ojos.
  Responder
#6
Su primera reacción a aquella oleada de información fue reírse por la idea de que estuve a punto de alistarme a la marina. No sabía qué se estaba imaginando, pero le parecía que sería muy gracioso. Entendía la ironía de la situación, pero no le veía la gracia. Me había probado varias veces a escondidas el uniforme de mi madre y no me quedaba nada mal. Aparte de eso, también mostró su admiración por lo que había hecho. En estas ocasiones daba la impresión de que Yamamura pensaba más las cosas de las que parecía. Eran pequeños momentos, pero reflejaban a la perfección las convicciones más fuertes del capitán. Tal vez tuviese razón. Al fin y al cabo, yo había tomado las riendas de mi vida e hice en todo momento lo que me dio la gana. Aunque eso no quitaba que la loca de mi madre, en su obsesión por continuar el legado familiar, hubiese decidido traer a otro hijo al mundo. No sabía nada de ese niño y ya me daba lástima.

Tan pronto como me sorprendió con sus palabras por su aparente profundidad, volvió asombrarme su desconocimiento sobre el mundo. No tenía ni idea de lo que era un heredero. Tampoco hacía falta. Me dijo justo lo que necesitaba escuchar. —Supongo que tienes razón. Mi padre tiene que estar revolviéndose en su tumba y mi madre en el sillón de su despacho, sobre todo después de haber visto a… —esbocé una media sonrisa cuando recordé el wanted de mi hermano. Eso sí que tenía que haberle fastidiado. Antes de terminar la frase recordé que tampoco les había contado a los demás nada de esto. Dudaba mucho que llegásemos a encontrárnoslo, el mundo era demasiado grande, pero no estaría mal ponerles sobre aviso.

—Se me había olvidado decíroslo. También tengo un hermano mayor. Pensaba que iba a seguirle el juego a mi madre y ser marine, pero hace poco vi esto en el periódico —dije sacando de uno de los bolsillos interiores de mi chaqueta una página de periódico. Era de hacía bastante, desde el día que la vi decidí guardármela sin ningún motivo. Extendí la hoja, plegada en dos partes, y se la mostré a Yamamura. —No tengo ni idea de qué ha hecho ni por qué tiene esta recompensa, pero si no los cruzamos deberíamos tener cuidado. También te enseñaría una foto de mi madre, con esa arpía sí que hay que llevar cuidado, pero no tengo ninguna.

Hoja de periódico
[Imagen: 8Rsjucn.png]

❝

Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

  Responder
#7
Por sus palabras parecía ser que su padre no estaba con vida. Sabía que Triana era una persona con un carácter reservado y con una forma de actuar contundente y radical en muchos casos.  Pero bien era cierto que todo eso, que esa forma de exigirse la perfección venía, o al menos bajo mi punto de vista, por un pasado que aun la atormentaba. Ella era el claro ejemplo de la frase que había dicho antes: “La libertad no se consigue, se toma”, Triana era una persona libertad de decisión y que aunque su familia hubiera intentado guiar sus pasos hacia lo que ellos creían correcto no lo habían conseguido. Una persona con carácter, con decisión y con libertad, como todos los marineros que viajábamos bajo la bandera de los “Alas Negras”.

Sonrió con suavidad y comentó que ella tenía un hermano mayor que por lo visto también tomó otro camino al que le intentaron encaminar sus padres. Sacó un arrugado cartel de “Se Busca” de su abrigo y me advirtió de que teníamos que tener cuidado si nos cruzábamos con él, y mucho más cuidado si nos encontrábamos con su madre.

-¿Por qué? -pregunté completamente confundido. -¿Tan mal te llevas con ese tipo? -pregunté de nuevo mientras me fijaba en el cartel de recompensa. Aquel desgraciado también tenía la cara marcada, ¿habría sido también a causa de su madre? -Si tú lo dices tiene que ser muy temible también, aunque por lo que a mi respecta ya puede venir con un ejercito si quiere, lo machacaré igualmente, kikikikiki. -reí mientras golpeaba la palma de mi mano derecha con el puño izquierdo.
  Responder
#8
Yamamura no comprendía los motivos por los cuáles le advertí sobre el peligro que podía suponer mi hermano. Tampoco es que le hubiese dado demasiadas explicaciones, pero no hicieron falta. Me recordó que estaba dispuesto a acabar sin piedad con cualquiera que se interpusiera en nuestro camino. Imaginaba que mi madre ya habría renegado de nosotros, que preferiría ignorar nuestra existencia, sobre todo ahora que nos encontrábamos tan lejos de ella, así que no sería un problema siempre y cuando no nos aproximásemos al East Blue. En cuanto a mi hermano, lo que más me preocupaba era no conocer sus intenciones ni sus objetivos. Ahora mismo, era como un extraño para mí. Lo único que sabía era que su carácter era fuerte y que era extremadamente tenaz y diestro en combate.

Nunca había tenido problemas serios con él. Al ser su hermana pequeña, nunca me había visto como una amenaza, más bien como un incordio. Pero sí que había visto cómo era con sus enemigos. Por el momento, también dudaba que fuese a suponer un problema para nosotros. Ya se habría olvidado de mí y estaría centrándose en cumplir con sus metas, fueran cuales fuesen. Sin embargo, si en algún momento nos entrometíamos, tampoco tendría reparos en enfrentarse a nosotros.

—No me llevo especialmente mal con él —le aclaré a Yamamura —. Pero su temperamento puede ser algo inestable, así que mejor si no nos lo cruzamos nunca. En cuanto a mi madre, si la ves más te vale que salgas corriendo. ¡AAARRAARRAAAHA! —reí tan solo al imaginar aquel encuentro. Sabía perfectamente que Yamamura no huiría, ni yo tampoco. Si volvía a ver a esa bruja le pensaba devolver el favor que me hizo al regalarme mis cicatrices.

—Yamamura. Si volvemos al East Blue pienso volver a mi casa a por lo que es mío. Quiero esa isla y quiero librarla de los marines, especialmente de mi madre. No os quiero arrastrar hasta allí, son mis problemas, así que me tendré que ausentar un tiempo de la banda, pero tan pronto como termine volveré. Tal vez, si él quiere, incluso con un pequeño nuevo integrante para la banda —dije pensando en mi hermanastro, aquel niño que ahora era el futuro de mi familia.
[Imagen: 8Rsjucn.png]

❝

Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

  Responder
#9
Triana no tardó en contestar, pero a medida que las palabras salían de su boca, se podía sentir cómo las forjaba en su mente. Me habló de su hermano, un hombre de carácter indomable, y no me sorprendió en absoluto. Conociendo a Triana como la conocía, la Dama de Acero, era lógico que la sangre de su familia tuviera el mismo espíritu incontrolable. Sin embargo, sus palabras vinieron acompañadas de una gran advertencia: era mejor evitar cualquier encuentro con él, y sobre todo, tener especial cuidado con su madre. Fui a contestarle inmediatamente después de escuchar aquello, pero entonces, como un trueno inesperado en un cielo despejado, una carcajada explosiva salió de lo profundo de Triana. Me quedé ojiplático durante cinco largos segundos... hasta que yo también sucumbí. La seriedad de la situación se desvaneció, y estallé en una risa tan intensa que me hizo derramar lágrimas.

-¡¡¡KIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIKIKIKIKIKIKIKIKI!!! ¡¡¡TRIANA!!! -grité entre jadeos de risa, incapaz de contenerme, retorciéndome de hilaridad, sintiendo cómo mis fuerzas se escapaban entre carcajadas.

Pero tras aquel fugaz momento de alegría, la espadachina recuperó su postura imponente. Su mirada se endureció mientras me decía, con la calma propia de quien ya ha decidido su destino, que si regresábamos a su tierra natal, iría sin titubear a reclamar lo que era suyo por derecho. "Son mis problemas, así que me tendré que ausentar un tiempo de la banda", añadió, como si quisiera distanciarnos.
Mi expresión se oscureció. Me acerqué lentamente y coloqué mi mano firme sobre su hombro, expresando un gesto que era tanto de apoyo como de advertencia.

–No. –dije con una gravedad que llenó el aire, mientras nuestros ojos se encontraban. –Hemos sangrado juntos –continué, mi voz sonaba cada vez más seria. -Hemos visto las estrellas reflejarse en los océanos más oscuros, hemos luchado contra fuerzas que intentaban hundirnos y nos hemos mantenido en pie, espalda con espalda. ¿Crees que todo eso lo hemos hecho porque cada uno sigue su propio camino? ¡No! -grité enfurecido. -Lo hemos hecho porque compartimos algo que va más allá del deber, más allá de los sueños. No vuelvas a decir algo así. Es una orden de tu capitán. No estamos aquí sólo para cumplir mi sueño. –dije más calmado mientras retiraba la mano de su hombro, pero dejando el peso de mis palabras sobre ella, mientras me giraba hacia la proa del maltrecho "Tango de la Sultana". -¿Tan poco te importamos que pretendes apartarnos de tu vida? No son tus problemas, son los nuestros. -mis palabras eran firmes, pero no duras, cargadas de una calma que venía de lo más profundo de mi ser. -Somos nakamas. No sois simplemente mi tripulación... sois mi familia.

Finalmente, me giré de nuevo hacia Triana, con una sonrisa asomando en mi rostro, suave pero decidida, como la de alguien que ha encontrado su lugar.
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)