[Presente Absoluto] T3 Auto narrada, El Saint Fermín.
#1
Día 60 de verano, año 13
Báltigo


El día había comenzado como uno cualquiera, despertarme antes de que saliera el sol, disfrutar de una buena ducha y su consecutivo café mientras repasaba mis apuntes en el campo de la medicina, incluso me dio tiempo para un pequeño entrenamiento matutino antes de atender mis obligaciones para con la base, la mañana había pasado volando y ahora mismo me encontraba en el comedor principal de la base, las gachas que servían tenían un aspecto horrible aunque en estos casos mi condición de no poder distinguir más allá del sabor del tabaco y el café era como un regalo de los dioses. Estaba poniéndome al día de lo que había sucedido en el mundo este último año, pues había disociado totalmente del exterior al centrarme en entrenar y aprender medicina, pero por más periódicos que leía, no encontraba lo que estaba buscando inconscientemente. El nombre de Maeve no aparecía por ningún lado, la conocía lo suficiente como para estar seguro de que no es el tipo de mujer que lleva un perfil bajo. Llegue entonces a la edición del día 30 de primavera de este mismo año, una noticia sobre algo llamado Levely se celebraba, mis ojos se abrían mientras leía que varios reyes se juntarían en un mismo punto a debatir sobre el futuro del mundo. No entendía del todo bien lo que era ese Levely, pero estaba seguro de que Kisuke o Panda estarían al tanto así que ya les preguntaría sobre el tema, seguí leyendo y vi una noticia sobre una pelea entre bandas piratas la cual no me importaría si no fuera por el pequeño detalle de que la gente no sabía cuanto tiempo podrían mantenerse con vida, me llevé la mano izquierda hacia el pantalón y del bolsillo saque el paquete de tabaco, me lo lleve a la boca y lo encendí dando una profunda calada y manteniendo el aire por un momento en los pulmones antes de dejarlo salir por las agallas de mi cuello, la noticia que estaba a la derecha de esta última me gustó mucho más "El tesoro de la revolución" rezaba, hablaba sobre un tal Gol D. Ick el cual había saqueado varios barcos de piratas creando una gran confusión seguida de una batalla campal, me gusta su estilo ojalá poder conocerle pronto. La ultima noticia del periódico que llamó mi atención fue la de Little Garden, recordando a mi compañero mink al leer el nombre de la isla. Fue entonces cuando el denden mushi de mi bolsillo comenzó a sonar, lo saque del bolsillo con la mano derecha y tras dar una profunda calada respondí.

"Quien va?"

La voz de Krano respondió al otro lado.

"Mariscal, está listo. Quiere venir a verlo?"

Por fin, después de esperar durante toda una estación por fin estaba listo.

"Ahora mismo voy."

Dije y cuelgue el den den mushi, apuré las gachas que quedaban en el plato y apague el cigarro en el mismo, me levante y comencé a caminar dirección a la entrada de la base, el barco que me entrego Nilats ya estaba acabado, pues le habia pedido a Krano hacer ciertos arreglos estéticos en el mismo. Los guardias de la puerta principal se cuadraron al verme pasar y les devolví el saludo mientras salía de la base, el fuerte viento me dio la bienvenida al exterior, un viento que cuando llegue lo tildaba de infernal y en el cual ahora mismo, tras el entrenamiento en el ryosuken y sobre todo su comienzo meditando con estas fortísimas corrientes de aire, me trasmitían una paz difícil de explicar incluso después de tanto tiempo, el viento movía con violencia la pequeña capa que portaba colgada al cuello, así como mis cabellos, sería un camino largo hasta la costa. No tarde mucho en llegar al imponente cañón de marfil, la idea de que el nombre de Maeve no apareciera me acompaño gran parte del camino, el cual estaba haciendo con la mano derecha metida en el bolsillo, acariciando el mechón de pelo que la misma Maeve me entregó.

Una vez bien introducido en el cañon, saque el paquete de tabaco de mi bolsillo izquierdo y me lo lleve hacia la boca, para con un juego de muñeca hacer que un cigarro asomara y agarrarlo con los dientes para seguidamente encendérmelo, poco había que destacar en el trayecto por el cañón, rocas y más rocas hasta donde alcanzaba la vista, pero que el barco estuviera fuera de la vista del resto de la base fue una decisión que tomemos por seguridad, tras una hora de camino que parecía un siglo salí del cañón por fin. Puse rumbo a la pequeña cala escondida que me enseño Krano cuando Nilats nos dio el barco, resultaba que el joven mestizo disfrutaba de bucear alrededor de la isla, un hábito que con mi condición de usuario de akuma no mi había perdido, mientras caminaba pensaba lo mucho que añoraba la fría sensación del agua rodeando mi cuerpo, pero la vida es la vida y normalmente es una perra a la que le gusta jugar con el destino y reírse de la gente. Estaba ya cerca de la pequeña cala, pude ver en la orilla a Krano bebiendo mientras estaba sentado. Cuando llegué donde él apenas podía ver la popa que asomaba tras unas rocas, tenía que reconocer que el barco estaba bien escondido.

"Mariscal! El Saint Fermín está listo."

Dijo mientras se ponía de pie y apuraba su refresco de cola, chasqueando la lengua después de que el gas pasara por la misma.

"Como pidió fuimos trayendo de a poco sus pertenencias, así como las del Capitán Kageyama y Don Bambú."

Comenzó a encaminarse hacia el barco mientras me hacía una seña para que lo siguiera y eso mismo hice, conforme nos acercábamos el barco se comenzaba a mostrar en todo su esplendor y tras subir a unas rocas con un par de saltos de ambos, el Saint Fermín se mostraba glorioso. Una carabela con una mezcla de colores en la preciosa madera de cedro que jugaba con un marrón casi pálido y negro, con tres mástiles sobre la cubierta coronada con tres velas de color blanco y negro, coronando las mismas con pequeñas banderas rojas, la mejor parte era sin duda lo que más trabajo le había llevado al bueno de Krano, un espectacular toro negro reposaba en proa, mis pupilas se dilataron al ver el barco.

"TOTOTOTO esa era la cara que buscaba, Mariscal! El toro lo he tallado yo mismo, venga vamos a subir a bordo y así le enseño como ha quedado por dentro."

Dijo el joven con el orgullo pintado en el rostro mientras ponía rumbo a la tabla que unía el Saint Fermín con la orilla, le seguí aún mudo de la buena impresión que me acababa de llevar, conforme más me acercaba más me impresionaba el trabajo que había hecho el chico, llegue a la tabla y comencé a subir lentamente hasta cubierta, al llegar pude ver que era bastante amplia y a Krano haciéndome señas desde la popa, donde después de subir unas escaleras estaba el timón.

"Es un sparco con acabados cromados y cuero negro. Cree que le gustará al Capitán Kageyama?"

Asentí mientras sonreía.

"Estoy seguro de que le va a encantar, no sé que decir perdona."

Estire mis brazos y abrí las manos mientras giraba sobre mí mismo, cosa de la que Krano comenzó a reír colocando su dedo índice bajo la nariz en una clara muestra de que estaba muy contento con mi reacción.

"Has hecho un gran trabajo Krano."

Dije mientras paraba de girar y colocaba mi mano derecha sobre la cabeza del chico, me sentía muy orgulloso de ese pequeño llorica que no sabe aguantar golpes de entrenamiento ni esquivar, tenía que reconocer que el chico tenía un talento innato para la carpintería naval.

"Pues eso no es todo Mariscal, acompáñame a dentro."

Me agarro por la muñeca y comenzó a tirar de mí hacia las escaleras, casi nos caemos de la escalera por esa tontería, pero al final todo quedo en un susto y una colleja educativa por mi parte hacia Krano, el chico abrió la puerta que quedaba a unos metros de la escalera la cual dio paso a una sala con tres puertas. Abrió una de ellas y al entrar pude ver un camarote bastante ancho con un par de camas, junto a la cama de la izquierda había una pequeña nevera y al lado de la cama derecha había un pequeño escritorio. Mis libros estaban ordenados en una pequeña estantería junto a los que usualmente leía Kisuke y sobre el escritorio había tinta, pluma y varios libros más, estos últimos de medicina y navegación. Así como mi vieja cafetera.

"El barco cuenta con dos camarotes, así que por cuestiones obvias de tamaño decidí colocar tus pertenencias y las del Capitán Kageyama en este camarote."

La verdad ya me había acostumbrado a compartir camarote con Kisuke, puesto que el Mereoleona solo contaba con uno y viendo las dimensiones del camarote, estaba claro que Panda estará más cómodo en su propio camarote, Krano entonces abrió la puerta contigua a nuestro camarote y al entrar pude ver un par de estanterías que ocupaban casi toda la pared que daba a mi camarote, está llena de libros de diversos temas. Una gran cama con visibles refuerzos metálicos para poder soportar el peso de Don Bambú, así como un escritorio y una silla a su medida. Pude ver que tenía bastante agua y comida apilada en una esquina de la habitación.

"La cama la he reforzado a consciencia, podría aguantar a dos Don Bambú. ¡Ahora toca la magia! Por aquí Mariscal."

Salimos de la habitación y nos dirigimos hacia la puerta restante, la abrió y entremos. Era una habitación espaciosa, la cual contaba con una cocina lo suficientemente grande como para poder cocinar a gusto, pero lo suficientemente pequeña para que no ocupase demasiado espacio, con tan solo un par de fogones encima de un horno y un pequeño trozo de mármol junto a este para poder cortar los alimentos, al lado contrario una pequeña pica para poder lavar los trastos. El resto de la estancia estaba lleno de armarios y un par de neveras.

"Esta es la bodega/cocina, el Capitán Kageyama me comento que no suelen cocinar mucho. Así que por optimización decidí colocar la cocina en la bodega y así de paso tienen la comida a mano cuando tengan que cocinar, aunque no hemos podido llenar la bodega del todo, sí que hemos podido llenar de provisiones para que puedan llegar a la siguiente isla sin problemas."

Seguí al chico hasta la cubierta mientras seguía explicando detalles técnicos sobre como deberíamos navegar con el Saint Fermín, pero caían en saco roto al no tener ni idea de como se navegaba en general. Una vez en cubierta me di cuenta de un pequeño detalle que había pasado por alto cuando había abordado el barco, me quede mudo al ver el trozo de metal que hacía de ancla, tan sorprendido que mire a Krano casi buscando una explicación. Un buitre blanco de metal con las alas abiertas reposaba con su mirada hacia el mar casi como si se estuviera posando sobre el costado del barco a la espera de lanzarse a depredar al primer pez que tenga la osadía de nadar cerca de la superficie.

"El Capitán Kageyama me comentó que ese detalle le llamaría la atención. TOTOTOTO! Me pidió que lo agregase mientras reía y decía. "Me apuesto diez mil berries a que se le cae esa dentadura de sierra que tiene cuando lo vea" veo que le gustan los buitres Mariscal."

Maldito Kisuke, tenía que darle las gracias por este detalle, pensé mientras llevaba mi mano derecha hacia el bolsillo derecho y una vez dentro acariciaba el mechón de pelo de Maeve.

"No sabes cuanto, Krano... No sabes cuanto. Estoy muy satisfecho con el trabajo que has hecho con el Saint Fermín."

No podía esperar a enseñarles el barco a Kisuke y Don Bambú, quizás esta noche pudiéramos escaquearnos de la base sin que nadie se dé cuenta, estoy seguro de que les encantara el barco, me dije con una sonrisa de orgullo en la cara. Los toros negros volvían al ruedo.

Resumen

Aclaración

Apariencia del Saint Fermín
#2
Aventura Tier 3 Autonarrada Completada
Cita:Obtienes:
  • 7 Mugiwaras
  • 13.500 berries (15.000 - 10% empobrecido)
  • 30 Reputación (15 + 15 popularidad y fama)


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