Esa es la distancia que alcanzó la sangre y sesos del animal después de tu golpe. Su materia gris, que hasta hace unos segundos organizaba las tareas vitales básicas y pensamientos primarios de la bestia, yacía esparcido en la arena que ahora se tornaba de un rojo carmesí. Los aullidos de lo que se presuponen lobos (ya que en esta isla no se puede asegurar nada) parecían estar ligeramente más cerca, pero no mucho más.
Continuando tu camino, finalizaste tu trayecto por la arena y a los pies del risco, descubriste una pequeña formación rocosa que sobresalía en un lago interior. Este estaba arropado por el muro de piedra que dejaste a tu diestra y se alzaba cerca de cincuenta metros sobre el nivel del terreno. La subida fue larga y tediosa, pues tenías que trepar y andar a través de grandes raíces selváticas que abrazaban el risco, como si de una enorme mano de madera cogiendo una roca del suelo se tratase. En lo más alto, coronaba la formación del terreno un enorme y denso árbol, que se estiraba y ampliaba, cubriendo toda la roca y dando sombra al lugar.
El tiempo que te tomó subir hizo que la luz ambiental disminuyera, acercando al sol a su inexorable destino, el horizonte en el mar. Las sombras de la isla habían comenzado a alargarse y volverse un poco más densas, aunque todavía te permitían moverte con total libertad. Una vez arriba, desde una rama prominente de las raíces que enfocaba al centro de la isla, pudiste divisar varias cosas dignas de mención, pero no sin antes ser sorprendido por una bandada de murciélanguilas, un híbrido local entre anguilas eléctricas y murciélagos, que anidaban en la zona y con tu presencia, salieron espantados. No parecían agresivos, pero desde luego en bandadas así de grandes no eran un enemigo a ignorar. Sin embargo, salieron volando espantados por tu llegada.
Desde tu posición era claro el terreno. La isla se extendía ampliamente y desde allí tuviste visual de una formación de cuevas a apenas un kilómetro que tenían en su interior algo de luz (o eso parecía), una enorme montaña en cuya ladera una clara fogata resaltaba, probablemente a más de cinco kilómetros y, finalmente, un barco en la orilla del mar hacia el oeste de la isla, sitio al que te costaría llegar el mismo tiempo que tardaste en llegar aquí sin contar con tu imprevista pelea. El único camino claro era hacia la montaña, si quisieras ir hacia las rocas, lo harías selva a través. Sería más duro, pero cercano.
Los aullidos de lobo dejaron de oírse hace rato. La selva vuelve a tornarse en silencio.
Resumen
El daño de tu último golpe sobre pasa los puntos de vitalidad de la Serpentuga y esta cae derrotada, esparciendo sus restos craneales sobre la playa. El sol se sitúa a un palmo de la línea del horizonte, midiendo con la mano hacia él. Cabe destacar que hemos cometido un error de cálculo con tus daños, ya que hemos dado por hecho que al tener 50 de fuerza, el golpe blanco es ese; sin embargo y según el punto 2.2 de la "Guía 9 de Maestrías, estilos, armas, daños y golpes blancos", al realizarlo con tu kanabo se coge el daño base de este y se le suma el bonificador de fuerza (0,5 en este caso para kanabo de tier 1), dando como resultado que cada golpe blanco de tu kanabo es 45 (20 base + 0,5 fuerza) y no 50, como puede apreciarse en la tabla. Esta diferencia la vamos a pasar por alto, ya que no modifica en nada el resultado. Habiendo impactado 2 veces limpiamente, realizarías 90 de daño total que supera los 85 de vitalidad de la Serpentuga.
El camino, tan variopinto como su fauna y tan abrupto como la naturaleza misma que se iba mostrando frente a mi, no fue precisamente un paseo. Saltar, trepar, algún resbalón... un sin fin de pasos de bailes en esta travesía incierta con rumbo a lo desconocido. Por el momento, una especie de broma del destino conectaba animales para ponerlos en mi camino. Una serpiente tortuga y a saber qué más criaturas podría encontrar de seguir adentrándome en la jungla. Lamentaba a cada paso haberle hecho caso a la nota de Taka y al rumor correspondiente.
El ascenso por la pedregosa estructura se tornaba un esfuerzo - de esos que odiaba realizar - medianamente moderado, pero mantenía un ritmo lo suficientemente aceptable como para poder distanciarme ligeramente de aquellos aullidos extraños que inundaban mi antigua localización, de cuando di buena cuenta del monstruo.
No era nada de lo que enorgullecerse especialmente, pues distaba mucho de ser alguien atlético y al final quedaba delegado a tener enfrentamientos cuerpo a cuerpo rígidos y estáticos, dejando evidente esa carencia por cubrir por mi parte.
Al alcanzar el destino que me había prestablecido fui sorprendido por una ¿bandada? de ¿murciélagos? ¿cosas brillantes eléctricas voladoras?. Me sobresaltó haciendo que retrocediese dos pasos descubriendo que se trataban de otro animal extraño, híbrido de dos especies distintas: un murciélago y una anguila eléctrica. Era además un grupo considerablemente grande, pudiendo constar de varios pares de miembros, aunque no pude estimar si pasaban de la decena o no. Revoloteaban mucho, muy rápido, se mezclaban entre si, y se estaban alejando. A la mierda, ni que me importasen lo más mínimo.
Cuando me recompuse en la cima de aquel risco, oteé los distintos caminos y opciones que tenía, pero antes, me quité el casco.
Hacía bastante tiempo que mi rostro no era besado por el viento puro de un lugar libre y salvaje, y estar ajeno a la civilización, sin peligro por ser reconocido, y sin testigos de atesorar haber visto mi cara, era el momento de poder airear mis pensamientos y mi faz.
Mi cabello seguía algo corto, de unos cuatro centímetros de longitud los mechones más largos, haciendo que ya no estuviera tan rasurado como de costumbre. Su tono rosado reflejaba la luz tenue de los últimos rayos de este sol. La barba, del mismo color, empezaba a asomar incipientemente, fruto de un par de días sin afeitar. Algunos pelillos duros que sonarían al rascar, y poco más. Un par de ojeras marcadas daban profundidad al ambarino de mis ojos, y la cicatriz... la enorme cicatriz que surcaba mi rostro de lado a lado picaba como cada uno de los días. Cerré los ojos y aspiré profundamente el aire de aquel lugar, permitiéndome un segundo de descanso y recibiendo una brizna de aire fresco con corriente y rumbo desconocido, haciéndome sentir por primera vez en mucho tiempo, más libre de lo que era capaz de recordar que había conseguido.
Un instante de paz para un corazón que siempre está en guerra, no es más que una caricia para un doliente en cama, pero de igual forma se agradece por sobre todas las cosas.
Cuando abrí de nuevo los ojos me cercioré de mis posibilidades: Una cueva con algo de luz en su interior - lo cual me extrañó mucho, pues no había registros de civilización aquí - a aproximadamente un kilómetro. Una montaña con una fogata en una ladera - lo cual me extrañó aún más - y pareciera estar a más de cinco kilómetros. Y un barco. Un bendito barco a aproximadamente la misma distancia que había recorrido para llegar hasta aquí.
Eso explicaba la fogata o la luz de la caverna, y solucionaba el tema de la huida de la isla. Pero no podía escapar de la misma con las manos vacías, así que el lugar más próximo era la mejor opción a comprobar: La cueva.
De esta forma me coloqué de nuevo el casco y emprendí el camino hacia la cueva para descubrir qué era esa luz que provenía del interior de la misma, pensando ya en derivarme después a la fogata, y progresivamente, al barco. Si no encontraba nada en ninguno de esos dos lugares aparentemente manipulados por la presencia del hombre, tomaría la embarcación para volver y decirle a Taka que sus consejos son lo mismo que su transformación. Una puta mierda.
La bajada del árbol te llevo algo menos de tiempo. Quizá porque habías calentado, quizá porque habías cogido un ritmo más adecuado o simplemente porque patinaste y usaste tu trasero de tobogán por las ramas. En cualquier caso, llegado al suelo, sin ningún rasguño, por suerte, comenzaste tu camino hacia la cueva. El camino era angosto y cubierto de árboles y maleza, pero, por alguna razón, poseía un terreno que era obviamente había sido transitado antes. Pasaste cerca de media hora introduciéndote por las ramas y arbustos, enganchándote con absolutamente todo. Pareciera que el lugar no te quería permitir la entrada. Lo que en un camino normal se hubiera hecho en diez minutos cómodamente, a ti te costó el triple de tiempo.
Finalmente, tras mucho trabajo peleando con la naturaleza, llegaste a tu destino. Una formación rocosa grande y prominente que tenía una abertura de gran tamaño en la zona inferior. La cueva, que aún estaba a unos metros, despedía un pequeño halo de luz naranja titilante. La luz del día había ido desapareciendo y eso te permitía ver más el contraste de esta luz naranja con el entorno, por lo que era más evidente. Conforme te acercaste a la entrada, pudiste sentir que el suelo estaba muy maltratado. La tierra era blanda y había sido machacada repetidas veces, además de estar extrañamente húmeda.
Una vez llegado a la entrada, las dudas se disiparon. La cueva era enorme, podía albergar un batallón, tanto a lo largo como de pie, y estaba compuesta por rocaje puro y duro que se extendía en vertical hasta cielo abierto. Podías distinguirlo porque cerca de la entrada había dos antorchas en el suelo, aún encendidas e intactas, cuya luz permitía vislumbrar sin problemas la cueva. Todo el suelo estaba encharcado de un líquido que conocías bien, sangre. El líquido vital, rojo carmesí, veía su color intensificado con la luz de las antorchas, que, ahora que miras bien, deduces, pertenecen a dos cuerpos que hay a unos escasos metros. Al fondo de la cueva, el premio gordo. Un pequeño cofre con Dios sabrá qué, y dos cuerpos más, aparentemente desmembrados. El silencio es sepulcral y el único ruido que se atreve a perturbarlo es el viento que sisea entre los recovecos de la cueva.
La escena era dantesca.
Resumen
Como seguramente intuyes, esto es el escenario final. La luz ambiente se está reduciendo y el atardecer está ya entrado en horas. La cueva mide cerca de 10 metros de ancho y 20 de largo. La altura es ligeramente mayor, por lo que una vez dentro, la única salida será por donde entraste. Obra con precaución.
El descenso y el consiguiente desplazamiento a través de la maleza y las inclemencias de la vegetación no pretendieron lo más mínimo ponerme las cosas fáciles en mi travesía. Pequeños desprendimientos de rocas, zarzas, ramas, raíces gordas y desniveles del terreno parecían poner de su parte para tratar de obligarme a ensayar una coreografía variopinta sin buenos resultados. La caída del astro rey sólo me precipitaba hacia el inclemente tic-tac del destino y el otrora reinado de la penumbra pareciera asomar por la fina línea del horizonte, conforme absorbía y devoraba aquella inmensa bola de fuego celestial.
Mis pasos me llevaron hasta la entrada de la cueva, frente a un escenario que gritaba con muchísima fuerza que había peligro. Paré en seco en las inmediaciones limítrofes del habitáculo pedregoso. Dos antorchas en el suelo, aun luciendo, aun enteras pese a estar sobre lo que parecía ser un líquido. Me agaché para acuclillarme y pude apreciar mejor el lecho bajo mis pies: un mar de sangre. La luz de las antorchas tintineaba frente al tapiz carmesí bajo mis pies y este se extendía mucho más allá de lo que mi mano extendida pudiera alcanzar. De hecho, al fondo en la cueva aun bañados por dicha sangre, dos cuerpos más desmembrados junto a ¿un cofre?. Entorné los ojos y me sumí en el absoluto silencio que inundaba el entorno.
Si ese cofre era lo que estos tipos habían venido a buscar, seguramente fuera lo mismo que la nota de Taka revalorizaba. Lo cual daría sentido a la fogata de la jungla, o al barco de la costa: El soplo había llegado a más personas y querían lo que fuera que estuviese aquí. Tanto es así que estaban dispuestos a perder la vida por ello... algo que yo no estaba tan seguro de querer. Lo que era obvio es que esos cuerpos habían encontrado su fatal destino dentro de la cueva, pues no había signos de haber sido arrastrados desde fuera, ni sangre, ni tierra removida. Así que esto debía de ser el cubil de algo que había sido capaz de despiezar a... suponía que dos hombres adultos, pero a saber.
Me incorporé y chasqueé la lengua, en parte por costumbre y en parte molesto por la situación. No podía dejar pasar ese cofre, pero tampoco podía acabar como esos dos, de modo que me concentré al máximo posible para que mi capacidad auditiva - que ya era mejor que la media - me permitiera discernir algo entre el silencio que imperaba. Un crujido, un siseo, una pista... mas sabía que un depredador no se mueve hasta que sabe que puede atacar. Era algo que había aprendido bien.
Así pues, me agaché y agarré una de las antorchas, lanzándola con fuerza hacia el interior de la cueva, avanzando el pedazo de madera describiendo un círculo de fuego que se precipitaba hacia el suelo, impactando contra el mismo y lo que quiera que hubiera en él, fuese todo sangre o no. Tras eso, esperé. Simplemente, ahí parado en la puerta, observé, escuché y esperé.
Los minutos se fueron sucediendo poco a poco. Bien ubicado en la entrada de la formación de cuevas, escuchaste durante largo rato con la mayor atención, intentando atisbar algún tipo de ruido te diera información sobre el enemigo al que te enfrentabas. Durante bastante tiempo el sonido era nulo, pero poco después, pequeños sonidos de roca desmenuzándose recorrieron la cueva levemente, con un eco que resonaba tímidamante entre los huecos. El sonido, aunque perfectamente perceptible para ti gracias a tu agudo oído, era complicado de ubicar por el eco ambiente. El ambiente era tenso y el tic tac cada vez resonaba con más fuerza en tu cabeza, plenamente consciente del destino que te aguardaba en la negra noche de la selva.
Sin embargo, y para tu sorpresa, el depredador, que esperabas no te atacara ni se mostrara hasta que viera una abertura en tu defensa, se hartó de esperar que la comida saltara a las llamas y se mostró. Desde la zona superior, donde la cueva se abría mostrando el cielo que, comenzaba a estrellarse poco a poco, un enorme animal saltaba al interior de la cueva. Cuando aterrizó, pudiste reconocerlo gracias a la poca luz ambiente y la de las antorchas que hábilmente ubicaste. Se trataba de un enorme oso de cerca de 2 metros y medio, quizá algo más. El animal, grande y de complexión férrea, portaba en su cuerpo una especie de coraza que más parecía una bioarmadura natural que una coraza artificial, ya que ésta se originaba en su pecho y se expandía por el torso, cubriendo sus partes más vulnerables. Su pelaje era oscuro, con tintes amarronados. Sus armas naturales, unas grandes zarpas afiladas como el acero en manos que, bien parecían tener función prensil como las de un humano; y, por otro lado, sus enormes dientes con los que podía desgarrar un cuerpo sin problema. Pudiste fijarse sin problema en ellas porque el animal rugió ante ti según aterrizó, abriendo sus brazos y bajando su posición. Para colmo, parecía poder mantenerse en bipedestación. Era una máquina de combate acorazada, y, estaba claro, estabas en su casa.
El animal, ni corto ni perezoso, se lanzó en embestida a por ti, buscando dar su primer zarpado en diagonal desde su diestra, intentando rasgarte y aplastarte contra el lecho rocoso de la entrada o el suelo para desmenuzar tu diminuto cuerpo a comparación al suyo y hacerte su comida como hará con los otros aventureros que osaron entrar en su guarida.
El Grizzly ataca moviéndose a ti, hacia la entrada de la cueva donde esperabas, y dando un zarpazo diagonal desde tu flanco superior izquierdo hacia tus pies. Como no es ninguna técnica y su Fuerza es 50 a una velocidad de 40 por su Agilidad, el daño de este será 50. Al tener entre 50 y 99 de resistencia, mitigas la mitad de esta, es decir, 25.
Cálculo de daños
Daño Zarpazo: 50 - (50/2) = 25 Daño
Gastos y daños
Vitalidad: Sin daños – Energía: Sin gastos – Espíritu: Sin gastos
10-09-2023, 01:29 AM (Última modificación: 10-09-2023, 01:32 AM por Sohem.)
No pareciera que yo fuera el que menos paciencia tenía de esa isla, pues del techo de la caverna cayó un gran oso grizzly, o eso pudiera parecer de primeras hasta que le vi incorporarse y percatarme de que ¿llevaba una armadura? Si, llevaba una armadura y venía corriendo a por mi — No me jodas... — musité entre dientes cargando el kanabo en el lateral derecho de mi cadera mientras la bestia se dirigía ferviente y rabiosa a por mi.
Era grande, parecía rápido, tenía muy mala hostia y unas zarpas con las que fácilmente podría partirme la cabeza con un impacto limpio. A fin de cuentas era un puto oso, pero con el aliciente negativo de que encima era táctico. No tenía muchas opciones y las pocas que se me ocurrían no contemplaban en ningún momento una huida existosa, así que sólo me quedaba una cosa por hacer: ser más bestia que esa bestia.
Cuando estuvo frente a mi se dispuso a darme un zarpazo con su diestra - contemplado por mi, a mi flanco izquierdo - que buscaba una trayectoria diagonal descendente desde mi hombro izquierdo a mi cadera derecha. Aun así no tuve ninguna intención de parar mi acometida. Tenía que aprovechar cualquier apertura, cualquier resquicio para tratar de impactar y herir lo suficiente a aquel tanque de combate como para hacerle huir, desmayarlo o matarlo, en el mejor de los casos. — ¡ ¡ H E L L ' S ... — grité con fuerza mientras al instante de levantar mi kanabo del suelo, lo ascendía de nuevo en un movimiento que buscaba impactar con toda la potencia que era capaz de esgrimir hacia su cabeza— ... B E L L S ! ! — finalicé en un alarido feroz con la voz más gutural y rasgada que mi garganta podía concebir en un grito desgarrador e intimidante, mientras un gong parecido al tañir de una campana se extendía tras el golpe contra la bestia, desequilibrándola y dejándola ligeramente confundida por el impacto, permitiéndome sujetar el kanabo como aquellos deportistas que golpeaban pelotas blancas con palos de madera, quedando dispuesto para realizar otro golpe al mínimo movimiento por parte del animal.
Aclaraciones
Dado que el ataque viene a 40 de Agilidad y yo tengo 45 de reflejos, debo poder verlo venir.
Mi ataque se mueve a 45 puntos (por mi Destreza) +5 por la técnica e impacta con [20(arma) + 25(0.5 FUE) + 100 (FUEx2)] 145 puntos de daño.
Deduzco que aparte de poder ver venir el ataque del oso, puedo atacar yo más rápido e impactar con Hell's Bells.
Al no tener el oso 50 puntos de Resistencia, se come el daño limpio del ataque. El ataque daña 145 y la voluntad del animal es de 5. Según la guía de combate avanzada punto 3, parte 3.2.1 dice:
Cita:Daño mayor a 5 veces tu atributo Voluntad: Verás interrumpidas tus acciones al recibir el daño y entrarás en el estado de Desorientación/Confusión durante 3 segundos.
Por lo que no solo cancelo su ataque, si no que en la misma guía indica que el estado Desorientación/Confusión tiene el siguiente efecto:
Cita:Desorientación/Confusión
Estado que dificulta la percepción y el entendimiento. Baja INT y REF un 25%.
Al tener el oso 5 de INT y 30 de REF y restarles a estos el 25% se quedaría así:
25% de 5 es 1,25 redondeado a la baja (por no llegar o superar el 0,5) a 1, por lo que se quedaría en 4 INT
25% de 30 es 7,5 redondeado a la alza (por llegar o superar el 0,5) a 8, por lo que se quedaría con 22 REF.
· Karma Positivo: Voz Intimidante
[tecnicainvalida=sohem001]
Gastos y daños
Vitalidad: — Sin daños Energía: — 334 -83 = 251 Espíritu: — Sin gastos.
El impacto sonoro de tu kanabo contra el oso resonó con fuerza y eco en las cavernas. La vibración de este provocó que varias rocas se resquebrajaran al encajar de manera perfecta su frecuencia de resonancia con la del sonido emitido del golpe. El temblor fue palpable y acompañado de la rotura de varias partes más frágiles de la cueva como estalactitas. La cueva parecía estructuralmente bien, pero que se derrumbara si la pelea se alargaba era una opción muy plausible.
Por su parte, el oso, que recibió el impacto en la cabeza de forma directa, cayó derrumbado hacia atrás, girando sobre su espalda y tardando un largo instante en levantarse. Tras ponerse de pie, el animal llevó una mano a su cabeza, justo donde tu kanabo había impactado. Su cuerpo se tambaleaba y tuvo que reajustar sus pies en el suelo para no caer nuevamente. Tras unos segundos, pasó su mano a la boca, ajustando su mandíbula y mirándote con una expresión casi humana de furia, escupiendo varios dientes al suelo que quedaron clavados en la tierra empapada de la sangre de los aventureros.
El oso había encontrado una presa digna, pero, estaba herido y acorralado, cosa que lo volvía más agresivo. Tras un gruñido leve y un bramido a gran volumen, el animal lanzó su contra. Comenzó a embestir hacia ti a cuatro patas para finalmente saltar encima de ti y golpear con todo su cuerpo en tu cabeza para aplastarte. Su salto abarcó un metro de distancia y de alto, cayendo sobre ti como una bola de demolición para hacerte trizas contra el suelo.
Resumen
Sobre el ataque
El Grizzly ataca moviéndose a ti, saltando levemente y golpeando con su cabeza y cuerpo. De nuevo es un ataque blanco y su Fuerza es 50 a una velocidad de 40 por su Agilidad, el daño de este será 50. Al tener entre 50 y 99 de resistencia, mitigas la mitad de esta, es decir, 25.
Cálculo de daños
Daño placaje: 50 - (50/2) = 25 Daño
Gastos y daños
Vitalidad: 604 - 145 = 459 – Energía: Sin gastos – Espíritu: Sin gastos
12-09-2023, 01:52 AM (Última modificación: 12-09-2023, 01:52 AM por Sohem.)
Eso es lo que llamaba un buen golpe. El oso cayó de espaldas y pareció levantarse dolorido y de una forma extrañamente humanizada, resentirse por el golpe colocándose la mandíbula y escupiendo unos dientes. Eso me hizo ladear mi cabeza y sonreír bajo la máscara ¡me estaba volviendo realmente fuerte! Chasqueé la lengua al mismo tiempo que arrastraba el pie derecho ligeramente por el suelo para ampliar la postura de mi guardia y mejorar mi posición para obrar en consecuencia con el siguiente movimiento del animal.
Estaba eufórico. La sangre de mis venas rugía y ardía. Los recuerdos asaltaban mi cabeza. La niñez tratando de desbloquear distintas disciplinas que poder usar en mi favor. La adolescencia, con tardes tirado en el jardín, gordo, comiendo uvas y bebiendo vino viendo el día suceder a la noche. La juventud, decrépita vida presa del lujo y los excesos. Aquella tarde en la taberna local... ese cazador de recompensas... esa impotencia que sentí cuando vi que por primera vez en toda mi vida había una persona a la que no podía controlar, comprar, o usar... Las imágenes de cómo despilfarré los ahorros, cómo acabé en lo más hondo del agujero, en las cloacas... aquel callejón, aquel pirata, aquella tubería. El cómo me adapté para sobrevivir, cuánto mentí, cuánto robé, cuánto hui... El día en el que tallé este casco para ocultarme al mundo... o para dejar de ver en el reflejo y recordar todo lo que estaba dejando atrás.
Volví al ahora. Todo eso era muy distante. Habían pasado años desde aquello y ahora, me encontraba en una isla perdida llena de mutaciones y criaturas extrañas golpeándome contra un oso acorazado táctico, simplemente con mi fuerza y este pedazo de hierro que usaba para golpear las cosas.
Ahora el oso había decidido que su mejor opción era saltar para atacarme, tratando de realizar un descenso forzoso sobre mi para ajusticiarme con todo su peso en un intento de golpe que le dejaba con muchas coberturas. Aprovechando la postura establecida previamente asesté con toda mi fuerza usando las dos manos, un golpe lateral hacia las costillas del animal para desplazarlo y apartarlo de mi rango.
Aclaraciones
Dado que el ataque viene a 40 de Agilidad y yo tengo 45 de reflejos, debo poder verlo venir.
Mi ataque se mueve a 45 puntos (por mi Destreza) e impacta con [20(arma) + 25(0.5 FUE) + 40 (técnica)] 85 puntos de daño.
Deduzco que aparte de poder ver venir el ataque del oso, puedo atacar yo más rápido e impactar.
Al no tener el oso 50 puntos de Resistencia, se come el daño limpio del ataque. El ataque daña 85 y la voluntad del animal es de 5. Según la guía de combate avanzada punto 3, parte 3.2.1 dice:
Cita:Daño mayor a 5 veces tu atributo Voluntad: Verás interrumpidas tus acciones al recibir el daño y entrarás en el estado de Desorientación/Confusión durante 3 segundos.
Por lo que no solo cancelo su ataque, si no que en la misma guía indica que el estado Desorientación/Confusión tiene el siguiente efecto:
Cita:Desorientación/Confusión
Estado que dificulta la percepción y el entendimiento. Baja INT y REF un 25%.
Al tener el oso 5 de INT y 30 de REF y restarles a estos el 25% se quedaría así:
25% de 5 es 1,25 redondeado a la baja (por no llegar o superar el 0,5) a 1, por lo que se quedaría en 4 INT
25% de 30 es 7,5 redondeado a la alza (por llegar o superar el 0,5) a 8, por lo que se quedaría con 22 REF.
· Karma Positivo: Voz Intimidante
[tecnicainvalida=aco103]
Gastos y daños
Vitalidad: — Sin daños Energía: — 251 -40 = 211 Espíritu: — Sin gastos.
Durante el vuelo del mamífero acorazado para aplastarte, su pelaje se movió bajo la capa de armadura que lo recubría. La velocidad generó un sonido de corte de viento que se vio opacado por el impacto del kanabo sobre su costado. Sus costillas habían sido impactadas desde el lateral. Tu golpe había aterrizado sobre el borde de la armadura y gracias a su gran potencia, no solo había dañado al animal, sino que habías podido comprobar que el material que lo recubría sonó con un claro tono de amortiguación. Como un sonido seco que escuchas a través de otra pared. No tenía mucho que ver con el acero o el hueso que daba la sensación de estar hecha la armadura.
El golpe lateral lanzó a la bestia hacia un lado, haciéndola rodar hasta impactar contra la pared de la cueva brutalmente. El lecho rocoso de la cueva absorbió el impacto, desmenuzando grandes partes de este y haciendo que una larga grieta surgiera desde la zona del impacto hacia arriba. Daba la sensación de que la resistencia estructural de la cueva estaba sucumbiendo a la fuerza de los golpes y poco a poco cedía parte de su integridad. Pequeñas grietas surgieron de esta, ramificándose como raíces en la tierra hasta el final de la cueva, que comenzaba a dejar ver las primeras estrellas de la noche en el firmamento a través de la abertura del techo.
El oso, de nuevo visiblemente confundido, se levantó y se puso sobre sus dos patas traseras mientras comenzaba a rugir mirando al cielo. Tras esto, y visiblemente furioso, se arañó a sí mismo en los brazos. La frustración del animal tras dos ataques fallidos era evidente. A sus ojos, eras un invasor en su casa y estabas en el menú, y, sin embargo, estaba recibiendo daños.
El úrsido acortó distancias contigo y se ubicó a un metro, donde cargó su zarpa hacia atrás para golpearte lateralmente en dirección al interior de la cueva. El zarpazo viajó a gran velocidad y con potencia con un movimiento horizontal hacia tu cuerpo. Estaba claro que no quería dejarte escapar.
Resumen
Sobre el ataque
El Grizzly ataca con un zarpazo en línea paralela al suelo desde tu costado. De nuevo es un ataque blanco y su Fuerza es 50 a una velocidad de 40 por su Agilidad, el daño de este será 50. Al tener entre 50 y 99 de resistencia, mitigas la mitad de esta, es decir, 25.
Cálculo de daños
Daño placaje: 50 - (50/2) = 25 Daño
Gastos y daños
Vitalidad: 459 - 85 = 374 – Energía: Sin gastos – Espíritu: Sin gastos
De nuevo un impacto limpio y la bestia salió rodando para finalizar impactando contra el lecho de la pared rocosa de la cueva. Pero no fue un golpe normal, evidentemente la armadura que tenía no era una pieza puesta sobre su cuerpo, pareciera más bien que formaba parte de su propio cuerpo en si y servía para amortiguar los golpes que le estaba dando. Sólo una teoría, pero una lo suficientemente fuerte como para poderme envalentonar pensando que si no tuviera un cuerpo tan extraño mis golpes le estarían haciendo mucho más daño.
El movimiento rodante del oso terminó con él impactando contra la pared, la sacudida de la misma y un nuevo resquebrajamiento de esta... algo que me dio una idea. No sabía cuánto más podría aguantarme aquel monstruo, ni cuánto tiempo podría yo seguir su ritmo, así que tenía que acabar con él rápido aprovechándome del entorno. De este modo mientras el animal se levantaba y se rasguñaba la cara preso de la frustración me fuí acercando a él para propinarle otro golpe en lugar de quedarme quieto y esperar a que viniera. Fue en el momento exacto en el que - de nuevo - intentó atacarme sin éxito con una de sus zarpas y yo le propinaba mi movimiento estrella por excelencia horizontalmente contra el pecho buscando estamparlo de nuevo y con más fuerza aún contra la pared.
— ¡ ¡ HELL'S BELLS ! !— grité al mismo tiempo que mi ataque impactaba sobre su piel y huesos, propinando todo mi esfuerzo en hacer un ataque masivo que produjera el máximo daño tanto en la criatura, como en la cueva.
Tenía varias opciones. Podía matarlo, pero eso me tomaría tiempo y esfuerzo extra, visto lo visto. Podría herirlo lo suficiente como para dejarlo incapacitado, aunque también lo sentía difícil. Podría hacerle huir, algo improbable dado que estábamos en su territorio y morada. Podría intentar escapar, pero dudaba que esta bestia me dejase hacerlo. Y podría intentar escabullirme para obtener el cofre, pero nada me garantizaba que pudiera lograrlo con más éxito que una supuesta huída. Por lo cual, sólo tenía una alternativa: Tratar de enterrarlo vivo en su propia morada y luego, ver qué pasaba. Problema del Sohem del futuro.
Aclaraciones
Dado que el ataque viene a 40 de Agilidad y yo tengo 45 de reflejos, debo poder verlo venir.
Mi ataque se mueve a 45 puntos (por mi Destreza) +5 por la técnica e impacta con [20(arma) + 25(0.5 FUE) + 100 (FUEx2)] 145 puntos de daño.
Deduzco que aparte de poder ver venir el ataque del oso, puedo atacar yo más rápido e impactar con Hell's Bells.
Al no tener el oso 50 puntos de Resistencia, se come el daño limpio del ataque. El ataque daña 145 y la voluntad del animal es de 5. Según la guía de combate avanzada punto 3, parte 3.2.1 dice:
Cita:Daño mayor a 5 veces tu atributo Voluntad: Verás interrumpidas tus acciones al recibir el daño y entrarás en el estado de Desorientación/Confusión durante 3 segundos.
Por lo que no solo cancelo su ataque, si no que en la misma guía indica que el estado Desorientación/Confusión tiene el siguiente efecto:
Cita:Desorientación/Confusión
Estado que dificulta la percepción y el entendimiento. Baja INT y REF un 25%.
Al tener el oso 5 de INT y 30 de REF y restarles a estos el 25% se quedaría así:
25% de 5 es 1,25 redondeado a la baja (por no llegar o superar el 0,5) a 1, por lo que se quedaría en 4 INT
25% de 30 es 7,5 redondeado a la alza (por llegar o superar el 0,5) a 8, por lo que se quedaría con 22 REF.
[tecnicainvalida=sohem001]
Gastos y daños
Vitalidad: — Sin daños Energía: — 211 - 83 = 128 Espíritu: — Sin gastos.