[Pasado] No tengo de na'
#1

Día 62 del año 13, Otoño - 7:22 a.m.
Aledaños de Isla Chika - Frog Guild

Aquel día amaneció frío y gris. Tobías podía ver, a través de la porta de su camarote, una gran nube cubriendo el cielo por completo. La escena estaba teñida con tonos color ocre, más bien típicos de un atardecer, bastante curiosos para un amanecer. Esa estampa se adueño de las retinas del carpintero, manteniéndolo hipnotizado por varios minutos, inundándolo de inspiración. Le encantaba ese color, por extraño que fuera que se encontrara en esa inmensa nube, simplemente admiro la imagen sin hacerse preguntas. Un delicado y pausado movimiento sobre la sábana que cubría su pie izquierdo, trajo devuelta a Tobías al Frog Guild. Pascal se desplazaba a trompicones sobre la pierna del vaquero en dirección a la cara de su padre adoptivo. Cada paso que daba sobre la fina tela, desplazaba la susodicha hacia la pendiente correspondiente a cada lado de la espinilla izquierda del joven barba naranja. La hazaña resultó tierna y cómica a partes iguales. Parecía que el pequeño reptil también se había despertado repleto de vitalidad y eso motivó aún más a Tobías, quien sonrió al camaleón antes de colocarlo sobre su cabeza. 

- A la ducha Pascal, que olemos un poco a ciervo. - Barba naranja se incorporó de un salto, cogió una toalla limpia y salió de la habitación rumbo al baño. La primera ducha que se dio tras la perdida del brazo, no le había resultado tan complicada como su imaginación le había planteado, no hasta que se mal enjabonó como pudo su axila izquierda. Nada que un cepillo a medida, hecho con un trozo de madera tallada y un mechón de pelo de Kenzo (puro alambre) como cerdas, no pueda solucionar. Tras secarse y vestirse, ubicó a Pascal sobre su perfectamente alineado sombrero, para ir a preparar café y algo de desayuno. 

La cocina estaba desierta, quizás era el primero en haberse levantado, lo que único seguro era que iba a ser el primero en desayunar. La estancia estaba limpia y perfectamente ordenada, tal y como la había dejado Tobías la noche anterior. Se tomó con calma el proceso, tanto la preparación como la ingesta. Dejó preparado café, zumo de mango y unas galletas para los demás, antes de ponerse manos a la obra. Tenía muchas ideas y ganas de hacerlas realidad, la lista era larga, pero un diseño que había realizado hacía pocos días, acaparaba toda su motivación. Ya en su taller, acompañado por el pequeño camaleón, preparó su mesa de trabajo colocando los planos del proyecto al que quería atacar, destapando el bote de tinta y sacando del cajón un par de sus mejores plumas. Repasó la lista de materiales y la contrastó con su stock. Por desgracia le faltaba más de un 80% de lo necesario para armar su idea. En Momoiro no había podido abastecerse lo más mínimo y se arrepentía profundamente por haber desperdiciado la oportunidad en esa tierra firme llena de vida. No, el mar no es un buen lugar para hacerse con cables, chapas de acero o madera, seca. Sólo le quedaba esperar a llegar a su siguiente destino, el cual, si tardaban mucho más en alcanzar, no sólo aumentaría la impaciencia en el carpintero, también el hambre en toda la tripulación. 

Tobías tomo las escaleras para subir a cubierta y airear un poco su frustración. Se acercó a proa para encenderse un cigarro mientras oteaba el horizonte esperando ver la silueta de alguna isla, pero sólo un calmado mar se perdía en el infinito. "¿Qué es eso?" No todo era agua salada, un par de bultos flotaban a unos cien metros por delante. No soplaba mucho viento y remolcar el Tango de la Sultana, no permitía avanzar a demasiada velocidad. Aún tardarían varios minutos en alcanzar aquello que acababa de divisar el pistolero.
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#2
La refrescante brisa que marcaba la transición del otoño al invierno hizo que Garnet se despertara castañeando su dentadura del frío.- Jodeeeer... Hace un fríiiiiio que te toooorras... ¿Es o no es? - Dijo a la nada, observando el grisáceo cielo que marcaba el inicio de un día que olía a perros. El músico, como era habitual, se había quedado a dormir en la cofia, arropado por varias mantas debido a lo sensible que era a las bajas temperaturas.- BWUAAAAAAAAUUUU- Bostezó, abriendo de par en par su boca, a la par que se rascaba con su diestra el trasero.- Bueno, ya que estamos habrá que ir preparándole el desayuno a estos puejeje... - Comentó mientras se incorporaba, revelando que su cuerpo estaba en pelotas salvo un tanga de color verde fosforito y pegando un salto hasta aterrizar en la cubierta, quedando con sus dos piernas flexionadas.

Tras eso, se puso de pie, se abrazó a sí mismo - para darse calorcito - y miró hacia su alrededor.- No huelo ni un alma... ¿Soy el primero? - Se dijo a sí mismo, para seguidamente cerrar sus ojos.- A ver... - Añadió, usando su haki de observación hasta un alcance de 100 metros a la redonda.- Hmmm... Parece que está toda la peñuqui tostada en sus camas... - Analizó las auras de todos sus colegas, o mejor dicho, de casi todos.- ¡Nanai! Falta Tobi que... ¿Está en el taller? - Se fijó más detenidamente en la ubicación del aura de su amigo, quedándose un rato parado, quieto y callado, concentrándose en la presencia del vaquero.- Da tanta paz... - Pensó al sentir el alma del peliazul, siendo esta del mismo color que el ancho y vasto mar, y produciendo la misma sensación que este cuando está en calma. Absoluta tranquilidad. Era increíble, como a pesar de haber recibido tanto daño - hasta el punto de perder un brazo -, aquello no le permitía quedarse estancado ni mucho menos. Tenía mucho que aprender aún del capitán de los Shogun Gari. - ¡Para el carro! Hay un buen desayuno que hacer, ¿es o no es? - Se percató de que se había quedado en babia, sacudiendo su cabeza hacia los lados y dirigiéndose hacia la cocina.

- Pues manos a la... - Comenzó a decir, abriendo la puerta del comedor lentamente, hasta que se encontró que, mágicamente no sólo estaba el desayuno preparado, sino también servido para todos y cada uno de los Alas Negras.- ...¿Obra?... ¿¡HUH?!- Se quejó extrañado, cerrando parcialmente su ojo derecho.- Esto ha tenido que ser...- Murmuró, poniendo su diestra sobre su barbilla y entrecerrando los ojos, pensativo.- ¡TOBÍAS! - Exclamó el pelirrojo, dándose media vuelta para salir de la cocina.- Mira que se lo tengo más que mascado... - Refunfuñaba, hasta salir a la cubierta y otear al susodicho en la proa, observando el horizonte mientras fumaba un cigarrillo. Garnet exhaló un suspiró, calmándose para, a continuación, dirigirse hacia dónde Tobías estaba.

Cuando estaba lo suficientemente cerca del vaquero, le dio un suave puñetazo con su izquierda en la espalda, poniéndose seguidamente a su derecha.- ¿Sabes lo que es la "expropiación gutural"? Pues eso es lo que haces cada vez que metes las narices en la cocina, ¿no te dije que me encargaba yo del papeo o qué? - Dijo de morritos y con el ceño fruncido, mirándole de reojo.- Además...- Se fijó en su muñoncito, relajando su expresión facial.- Concéntrate en tus movidas de tío listo y manitas... - Comentó, percatando del poco sentido que tenía ahora la pluralidad de la última palabra, hinchando sus mejillas.- O debería decir "manita"... PUAAJAJAJJA- No pudo evitar soltar una carcajada, llegando hasta secarse una mejilla con su índice derecho que salía del ojo del mismo lado.- Perdona, colegui...- Se disculpó, dirigiendo ahora su mirada hacia el mismo horizonte que vislumbraba fijamente Tobías. Ya llevaba más de un año navegando con el vaquero como para saber que era lo que estaba haciendo allí en un momento como ese.- Dándole al coco en una de tus locas ideas, ¿es o no es? - Preguntó, sonriente, esperando a la respuesta de su hermano.

TECNICA Y GASTOS
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#3
Un toque en el hombro izquierdo alertó a Tobías de la presencia de Garnet, realmente lo sobresaltó, pero se mantuvo inmóvil, como si no fuera con él la cosa. - Vaya susto, 'jo puta. - No estaba acostumbrado a que nadie apareciera a su lado sin haberlo escuchado a distancia, eso o había estado más ensimismado de lo que hubiera querido. Los Alas Negras eran una tripulación bastante ruidosa en general, la calma sólo aparecía en una franja horaria bastante reducida, entre las cinco y las nueve de la mañana. Como era una tripulación bastante variopinta siempre había alguien armando jaleo desde el amanecer hasta altas horas de la madrugada. No le molestaba demasiado, al carpintero también le gustaba la jarana, pero no le importaría tener un taller en condiciones donde poder trabajar sin interrupciones, con tamaño suficiente para meter todas las herramientas que iba consiguiendo y poder hacerle un hueco a su pupilo. La familia que se había formado, hacía no tanto, llenaba el espíritu del vaquero. Por mucho que la liaran e incordiaran, no podía imaginar el viaje sin ellos. 

Garnet le recriminó haber preparado el desayuno, pues la cocina era su territorio. Tobías sabía que las palabras del pelirrojo, aun siendo socarronas, realmente querían decir que su condición actual no era la idónea para esas tareas, y le agradecía la preocupación. - Jish jish jish. Lo se, lo se, capullo. Es que hacer cosas me ayuda a mantener activo el cerebro, si no encuentro las necesidades jamás se me ocurrirán las soluciones. La inspiración está en todas partes. Como artista, tienes que saber de lo que hablo, jish jish jish. Por mucho dolor que haya, la vida es un regalo donde lo bueno, por escaso que sea, siempre supera a lo malo. - De hecho, la imperiosa necesidad de volver a tener dos manos, era la causante de ese pedazo de diseño de brazo que se hallaba sobre el escritorio del joven barba naranja. El músico era el miembro de la tripulación que más debía comprender al carpintero en esos momentos. Un instrumento es una extremidad más del cuerpo de un artista, y él acababa de perder el suyo. 

- Pues si, aquí estoy con mis ideas, pero necesito material para lo que tengo en mente. Me voy a hacer un brazo nuevo. - Tobías se giró a su hermano y acarició su hombro derecho con la zurda antes de recolocarse el sombrero tras el soplo de una traviesa brisa. Volvió a mirar al frente, buscando esos bultos, los cuales cada vez estaban más cerca y no sólo eso, habían seguido apareciendo más en el horizonte. En los primeros divisados, el carpintero alcanzaba a ver que eran un par de arcones de madera con forma de prisma rectangular, flotando sobre las calmadas aguas. - Puede que eso nos venga bien. - Una sonrisa se dibujó fugazmente en el rostro del vaquero. Con suerte habría más que madera en esos arcones, la presencia de clavos armando la madera ya alegraba al pirata, todo iba a ser bienvenido. -¡Estamos de suerte! No es nada fácil encontrar algo así en el mar, y menos en la cantidad que se aprecia. ¿Tu necesitas algo, Garnet? - Sabía perfectamente la respuesta, su intención era aclarar más bien los aspectos estéticos. Ya tenía algún diseño, pero esperaba que la idea de adquirir un instrumento nuevo, provocara excitación sobre el músico y describiera, sin tener que pedírselo, con detalle, como lo imaginaba e incluso llegara a puntear un solo sobre el aire tarareándolo en falsete.
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#4
Por extraño que pareciera, la presencia de Garnet pasó completamente desapercibida por el vaquero, llevándose
un susto cuando posó su puño en la espalda de su amigo. Desde luego que sí que debía estar inmerso en sus pensamientos para no percatarse de alguien tan ruidoso como el músico. En parte se lo merecía por haber osado excederse en tareas que podía haber evitado realizar... Pero a quién trataba engañar, en el fondo entendía que, lo último que querría Tobías ahora era que se le menospreciara debido a su nueva condición. Era algo que entendía perfectamente pero, aún así, no podía evitar preocuparse.

De esta manera, fue que le soltó una amistosa reprimenda pues, él ya tenía sus cachivaches y su taller por lo que, no era necesario que se encargara de la cocina cuando el músico se había estado nutriendo del conocimiento gastronómico para que a sus amigos no les faltara de nada. Y Tobías comprendía esto a la perfección, pero expresando que, aún así, necesitaba que su cerebro estuviera en continuo funcionamiento, pues era una necesidad a la hora de afrontar los problemas y hallarles una óptima solución. Si Garnet era el alma inquieta, Tobías era, a su vez, la mente inquieta. Ciertamente, admiraba la imaginación y lo inteligente que era su amigo. Igual no era un tipo de inteligencia igual que la de Ikirami, pero para el pelirrojo, Tobías era una de las personas más listas que jamás había conocido. Cuando mencionó que la inspiración se encontraba en todas partes, no pudo evitar sonreír, ante la veracidad de aquella afirmación.- Inspiración, ¿huh? - Pensó, cambiando su sonrisa por una algo entristecida por su ausencia de instrumento. Por cada segundo que pasaba sin poder tocar una sola nota musical, sentía que perdía práctica y que se alejaba más de su pasión y de su sueño. Era una situación la mar de estresante, aún más si se tiene en cuenta que llevaban semanas y semanas sin arribar a ninguna isla.

Sin embargo, las palabras de Tobías llegaron por completo al corazón de Garnet.- Lo bueno, por escaso que sea, supera a lo malo... - Repitió para sí mismo esa última frase, resonando en su cabeza y siendo casi que una valiosa lección que podía definir a la perfección su viaje y su vida. Como esta no había sido un camino de rosas precisamente, apareciendo obstáculos y trabas que le hacían la vida imposible y como, aún así, todo lo bueno que tenía, al final, conseguía relucir y sacarle todos los males que le acechaban. No pudo evitar esbozar una cómplice sonrisa. Sí, por muy duro que fuera el camino, sabía que siempre podría contar con sus amigos y su novia. De hecho, en algún momento debería contarles, al menos a Tobías - pues junto a Sasha, era su más fiel amigo - que estaba saliendo con una marine, a pesar de la poca gracia que le haría. Pero algo le decía que aún no era el momento para aquello, pues, ahora mismo, prefería saber en que ingeniosa idea estaba meditando el carpintero.

Cuando exteriorizó esa pregunta Tobías, acariciando el hombro derecho de Garnet con su mano, declaró que se iba a hacer un brazo nuevo. Al escuchar esto, los ojos del semidesnudo skypiean se abrieron como platos emitiendo, sus pupilas, un brillo lleno de ilusión y, rodeando inmediatamente al vaquero con su diestra por detrás del cuello, apoyando dicho brazo en sus hombros.- PUAJAJAJJA ¡PERO ESO ES FLIPANTE TOBI! ¡Si es que el menda se olía que eso de no tener brazo no te detendría en la vida! ¿Es o no es? - Celebró el pelirrojo, zarandeando a Tobías por la pedazo idea que había tenido. Con la maña e ingenio que tenía, a saber la de barbaridades que era capaz de hacerse de brazo. Mientras seguía meneando al pistolero, éste posó su mirada al frente nuevamente, murmurando algo de que eso podría venirles bien.- ¿Eso qué? - Preguntó, con la ceja izquierda arqueada, viendo como Tobías sonreía para, seguidamente, seguir la trayectoria que seguía su mirada y encontrarse con dos especies de baúles de madera.- Y una polla como una olla, ¡un botín! Puejeje- Acompañó la sonrisa de su amigo con una llena de picardía ante haber encontrado un suculento regalo caído del cielo. ¿Qué clase de piratas serían si lo dejaran pasar como si nada? - Ya ves, ¡parece que hoy estamos de suerte! - Respondió a Tobías, dejando de rodearle con su brazo para, seguidamente, acercarse a la barandilla y asomarse más.- ¿Te hace que salte y los recoja o los intentamos pescar? -  Propuso Garnet como opciones, al no saber, aún, que volvía a ser un usuario de akuma no mi.

Tras eso, miró al cielo, serio.- ¿Si necesita algo el menda? - Se cuestionó, bajando su cabeza, hasta posar su vista en el mar, para después suspirar.- El menda necesita... - Se giró dramáticamente hacia Tobías, con los ojos inyectados en sangre y sus fosas nasales dilatadas.- ¡TETAS! - Gritó, abriendo y cerrando repetidas veces los dedos de sus manos. Maldita sea, estaba necesitado de amor de cierta pelirroja y su falta de sexo también le hacía la vida imposible. Pasaron como tres segundos que se hicieron eternos, tras lo cual, Garnet meneó su cabeza hacia los lados bruscamente.- Perdona, se me ha ido la flapa... La verdad que lo que si necesito es volver a tener un instrumento... Me está matando en el alma no poder expresar todo lo que llevo dentro en forma de música, ¿es o no es? - Declaró, con seriedad, y mirando fijamente a los ojos de Tobías.- Aunque con Fallen Sound tenía un vínculo irremplazable, es hora de que suba un nivel más y ya que estamos, poder tener un nuevo instrumento que ruja incluso con más intensidad que el laúd, ¿es o no es? - Declaró, cerrando sus puños con fuerza y poniéndolos frente a él, para luego volver a mirar hacia el horizonte.- Me huelo a que habrá que esperar hasta llegar a la siguiente isla...- Murmuró, quedándose pensativo durante algunos segundos.- Ah coño, ¡el botín!¿Qué hacemos entonces? ¿Huh? - Recordó la existencia de aquellos dos baúles que se encontraban al alcance del Frog Guild, esperando pacientemente por las directrices de su amigo.
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#5
Un instrumento nuevo, esa idea embriagó de entusiasmo al manitas, era un reto perfecto para él. Ya tenía alguna idea pensada, pero esperaría a ver que encontraban entre esas masas flotantes. Con un poco de suerte podrían recoger algo de madera en buen estado y algo de acero o metal con el que reproducir cuerdas. El entusiasmo se vio duplicado al imaginar los tesoros que estaban por ahí dispersos en la superficie del mar. La predisposición del músico era perfecta para recuperar el mayor número de útiles gratuitos, iba a ser una gran mañana de pesca. El bulto más cercano estaba a unos doscientos metros, ligeramente a babor. Con el delicado viento que soplaba, tardarían un par de minutos en alcanzarlo. El frío calaba hondo, la humedad lo empujaba hasta la médula de los huesos. Tobías lo toleraba bien, pero aquella mañana era realmente helada, alucinaba con la estampa que ofrecía Garnet, con los mocos colgando y abrazándose con sus propios brazos. El vaquero comenzó a caminar hacia el músico. - Gracias por querer ayudarme. - Sonrió sinceramente mientras lo alcanzaba. - Si vas a estar en cubierta ponte esto. - Tobías se quitó la chaqueta,  descolgándola primero de su hombro derecho y sacando el brazo izquierdo después, dejándola caer hasta atrapar el cuello con la mano y levantándola hasta la altura del pecho de su hermano, con el brazo completamente extendido. - Toma, y prepárate para entrar en calor cargando el botín, jish jish jish. - El carpintero se recolocó el sombrero y volvió hacia el mascarón de proa para preparase y mantener la vista alerta, se empezaban a ver más objetos flotando en frente. Si que iba a ser un buen día de pesca. 

 - Vale, el plan es simple. Yo voy haciendo flotar lo que parezca aprovechable y tu lo vas recogiendo y apilando sobre cubierta. - Tobías se giró hacia Garnet con una tímida sonrisa. - ¿Qué te gustaría encontrar? - Parecía una pregunta simple, pero su respuesta ofrecía un deseo puro del que respondiera, descubriendo así un pedacito de su ser. - A mi me encantaría encontrar un robot, para poder descubrir como funciona. - El vaquero se adelantó a la respuesta del pelirrojo, a ver si con su infantil ejemplo, lograba atraer al niño que llevaba su hermano dentro. El bulto más cercano se encontraba apenas a cincuenta metros y el vaquero podía ver otros tres relativamente cerca. Con el objetivo fijado, Tobías comenzó a hacer flotar aquel arcón cubierto con una verde capa de algas. - ¡Han picado! Jish jish jish. A ver quién le cae su tesoro antes. Me apuesto doscientos mil berries a que lo encuentro yo primero. - Otra apuesta perdida. ¿Un robot flotando por el mar? (Suspiro).
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#6
Por supuesto que Garnet iba a ayudar en todo lo que hiciera falta a su hermano. La curiosidad, creatividad e ingenio de Tobías, eran algo digno de envidiar y el pelirrojo temía que, la ausencia de su brazo, viera truncada todo esas cualidades de alguna manera. El vaquero ya había demostrado que él estaba hecho de otra pasta pero, si Garnet, podía hacer todo lo posible por brindarle, mejor que mejor. Tras agradecérselo al músico sin instrumento, el carpintero de los Alas Negras le ofreció su chaqueta para poder combatir mejor el frío, a lo cuál el skypiean, apreciando el buen gesto, se negó abiertamente.- ¡Wow wow wow! ¡Echa el freno magdaleno! Este cuerpamen hay que exhibirlo haga sol, lluvia o nieve, ¿es o no es? - Le dejó más que claro, con una sonrisa socarrona.- Así que mejor ponte de nuevo esa chaquet... - Pero antes de continuar, una ráfaga de aire gélido le caló los huesos, haciendo que se arrepintiera profundamente de lo que acababa de decir, agarrando, cabizbajo y avergonzado, la prenda del vaquero para ponérsela acto seguido.- El menda no ha dicho nanai de a nanai. - Comentó, refunfuñando.

Seguidamente, estando ambos en el mascarón de proa, fue que Tobías explicó como proceder para coger todos los posibles tesoros que marcharían a la deriva en el basto océano, siendo el propio vaquero quien lo haría flotar gracias a los poderes de su fruta y, Garnet, el que lo apilaría en la cubierta.- Clarinete, cocinete. - Afirmó haber comprendido el plan, extendiendo su brazo derecha con el dedo pulgar de esa mano hacia arriba. A continuación, Tobías le preguntó que que le gustaría encontrar, empezando él por confesar que un robot en mitad del mar le vendría de perlas.- ¿¿Un robot en mitad del mar?? PUAJAJAJJAA ¡eso estaría guapo que te cagas! ¿Es o no es? - Le dio una palmada en la espalda mientras soltaba la carcajada.- En cuanto al menda, un nuevo instrumento vendría de perlas, para que te voy a mentir, me hace falta mucho la música. - Suspiró, lleno de nostalgia, pensando en todos los momentos que había vivido junto a Fallen Sound.- Y un brazo para ti estaría cojonudo también, aunque... - Pasó a mirar de reojo a Tobías.- Si apareciera una revistilla cachondona, tampoco se iba a negar el menda pueje pueje, ¿es o no es? - Reía, con cierta perversión, a la par que le daba codazos con su diestra al carpintero.- Sea lo que sea, acepto tu apuesta, colegui, ¡mucha mierda! - Deseo buena suerte a su amigo mientras hacia flotar un arcón cubierto de algas hacia el dónde se encontraban los dos.

- No te voy a mentir, pero el menda está nervioso con este juego, puede estar divertido, ¡prepárate para morder el polvo! - Exclamó emocionado, pasando a agarrar con firmeza el baúl, conforme estaba ya a la suficiente cercanía como para poder sostenerlo.- ¡Ya es del menda, colegui! - Dio la señal a su amigo para que anulara los poderes de su fruta, pasando a dejar el arcón sobre la cubierta.- Yyyy yépale. - Lo dejó suavemente sobre la superficie de madera, pasando a restregarse ambas manos entre sí para quitarse la humedad del mar y de las algas.- Oye, ¿te imaginas que al abrirlo nos cruzamos con un cadáver? - Planteó una loca idea que, dentro de lo suyo, podría ser bastante posible, pasando a sentir como un sudor frío descendía por su frente.- ¿Te hace abrirlo tú, colegui? - Sugirió, con una sonrisa un tanto incómoda.
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#7
Aunque no de primeras, Garnet termino aceptando la chaqueta del carpintero, hacía un frío del carajo y el músico no iba a poner en riesgo su salud y menos si no había ninguna joven que estuviera admirando su desnudo cuerpo. - Tranqui, no le diré a nadie que has cubierto tu hercúleo torso, jish jish jish. - El vaquero acompañó su frase con el guiño de su ojo derecho. Su hermano estaba preparado para comenzar a recolectar, sus objetivos eran dos, un instrumento y revistas para adultos. - ¿Así que dos cosas, eh? Vamos a poner más interesante la apuesta. Sumo a mis deseos una lámpara de lava. Desde niño que he querido una. - Tobías sonrió con nostalgia. - Será más interesante. Bueno, más rápido, dentro de los márgenes establecidos y de las igualmente bajas probabilidades. Bien, que empiece el juego. - Garnet estaba entusiasmado con la apuesta, iba a ser una buen entretenimiento para el largo viaje. Con el primer arcón sobre cubierta, los dos piratas se hallaban rodeándolo, uno en el lado opuesto al del otro. Se miraron, impacientes y prudentes. Se adelantó el músico a teorizar que podrían encontrar dentro. - ¿Un cadáver? La verdad es que no me había plateado esa posibilidad. - Al joven barba naranja le recorrió la espalda un escalofrío, desde la rabadilla hasta la nuca. Sus cejas descendieron hasta pegarse a las cuencas de sus ojos. - ¿Por qué tengo que abrirlo yo? - El arcón media poco menos de un metro por algo más de medio metro. El carpintero acercó su nariz a la tapa del arcón, antes de comenzar a olisquearlo con cautela. - ¿Cómo va a caber un cuerpo en esta caja? A no ser que este troceado, o sea el cadáver de un niño, o el de un enano. - Tobías forzó su gesto de concentración mientras realizaba un segundo olfateo más próximo a la junta de la tapa, esta vez menos tímido. - No huele mal, la verdad. No huele a nada más bien. - El vaquero se reincorporó y comenzó a caminar hacia la bodega. - Ahora vuelvo. - 

Tobías hizo una visita fugaz a su camarote, AKA taller, para coger una pata de cabra y volver raudo a proa. Situó el extremo recto en la junta de la anclada tapa de madera, asegurada con clavos, haciendo juego hasta introducir un par de centímetros la cuña. No era tarea fácil con una sola mano, pero era un cabezón y no iba a pedirle ayuda a Garnet, por orgulloso. Una vez la pata de cabra se hallaba clavada en la junta, completamente horizontal, Tobías alzó su pié derecho por encima de su cadera y lo proyectó contra la barra metálica con todas sus fuerzas. La tapa se alzó apenas un centímetro y la pata de cabra salió catapultada hacia la borda, perdiéndose en la inmensidad del fondo marino. - ¿En serio? - El gesto de frustración de Tobías era exagerado, pero se recompuso rápido. - Bueno, tengo otra. Ahora vuelvo. - Un viaje al taller más tarde, el carpintero se hallaba con su herramienta frente a esa maldita caja, preparado para enfrentarla de nuevo, esta vez con una estrategia mejor. Tras ajustar la punta, de la parte curva, en la apertura de un centímetro que había logrado la pata de cabra nadadora, el ángulo que formaba la herramienta sobre la tapa del arcón era perfecta para que Tobías pudiera ir estirándola con un solo brazo y abrirla de una puñetera vez. - Al fin. - Retiró la tapa. - Veamos, parece paja. - El vaquero se puso a revolver con prudencia, no fuera a tocar el cadáver del dichoso niño o enano. - No parece haber nada más. Esperaba que la paja estuviera para proteger algo delicado o de va… Espera, aquí hay algo. - La mano del pistolero surgió de la paja con una cajita de ébano en la mano. La zarandeó, produciendo un ruido sordo múltiple, como si en su interior hubiera piedras. No tardó en abrir el pequeño cofre del tesoro para descubrir un juego, a primera vista completo, de piezas de ajedrez, todas de negro ébano, como el de su recipiente. - Tienen que estar el tablero y las piezas blancas. - Tras otra batida, apareció el tablero, muy detallado y bien acabado, también con materiales nobles, así como la cajita de blanco alabastro y sus piezas. - Parece bueno. ¿Sabes jugar? - Siguió rebuscando en la paja para no encontrar nada más. - Bueno, no se si le va a hacer más ilusión la paja a Jimba o a Jolyne. Jish jish jish. -
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#8
Después de añadir a su lista de deseos una lámpara de lava - o como Garnet pensó, una lámpara de esmegma de Kuraku -, el primer objeto de su ludopatía apareció, siendo arrastrado gracias a los poderes de Tobías y la fuerza del pelirrojo hasta cubierta. La caja, a pesar de no ser demasiado grande, dio pie a que el músico de los Alas Negras pusiera sobre la mesa la posibilidad de que, dentro de esta, hubiera un cadáver, entrándole cierto pudor y ofreciendo al vaquero que abriera la caja, cuestionándose esto último.- Porque quien inventa, experimenta, y la idea ha sido tuya, ¿es o no es? - Respondió con una veracidad innegable. El humano de barba anaranjada, tras barajar la posibilidad de que dentro de la caja hubiera el cadáver de un niño, un enano o incluso que estuviera troceado, olisqueó su contenido, no notando ningún hedor pestilente emanando de él. Garnet, que ahora sentía cierta curiosidad, se acercó e hizo lo mismo.- Pues ya ves, no huele a una mierda. - Reafirmó, observando como Tobías ponía pies en polvorosa en dirección al taller.- Nos olemos en un trix, ¡no tardes, colegui! - Exclamó conforme se alejaba el vaquero, quedándose el skypieano esperando con los brazos cruzados, mirando fijamente hacia el arcón.

No pasó mucho tiempo cuando, el peliazul, regresó con una pata de cabra para facilitar la apertura de aquel misterioso baúl. Tobías comenzó a usar el palitroque ese - como bien llamaría Garnet -, con cierta dificultad pues, siendo manco, necesitaba realizar el doble de esfuerzo para conseguir la misma eficiencia hasta que, inevitablemente, la pata de cabra, por el efecto palanca, salió disparada por una falta de cálculo hasta el fondo del mar.- ¿Necesitas una mano? - Preguntó con sorna, hasta que vio la fugaz pero extrema frustración del carpintero.- Nanai, no he dicho nada... - Se arrepintió de burlarse momentáneamente de su hermano de otra madre, pasando a animarle.- ¡Vamos tú puedes, colegui! ¡Métele toda la polla! - Exclamaba conforme Tobías volvía a desaparecer hacia el taller, aprovechando su ausencia - y asegurándose de que Tobías seguía en su camarote - para, usando sus dos manos, introducirlas en la leve apertura que había conseguido sacar con la pata de cabra, para aflojar levemente la tapa del arcón, quedando prácticamente suelta. Para que no quedaran evidencias de la escena del crimen, Garnet se alejó lo suficiente de la caja y se puso a silbar disimuladamente. Aquel era un secreto que se llevaría a la tumba.

Finalmente, tras regresar con una nueva herramienta, consiguió abrirla con mucha más facilidad - por lo que fuera -, causando que el pelirrojo se pusiera a aplaudir con una forzada expresión de felicidad.- ¡Ese es mi Toby! ¿Es o no es? - Celebraba falsamente la hazaña del pistolero, acercándose para ver el contenido de la caja.- ¿Eso es paja? - Arqueó su ceja izquierda, incrédulo, casi recibiendo al instante la respuesta por parte de Tobías.- Pues el menda se huele que ya tenemos la cena de Jimba, ¿es o no es? - Comentó, pasando a posar su diestra sobre su propia barbilla.- ¿Habrá algún plato cojonudo con paja? - Se preguntaba así mismo, sin darse cuenta de que Tobías había dado con algo más.- ¿Qué es eso? ¿Unas maracas o qué? - Preguntó extrañado al ver a su amigo agitar una especie de cajita, observando cómo, al abrir la caja, se ocultaban varias piezas de color negro.- Que maracas más raras... - Pensó, poniéndose de morros, mientras escuchaba como Tobías si parecía saber del tema.- ¿Tablero? ¿Piezas blancas? - Se cuestionaba conforme, como si fuera un mago, el vaquero hizo emerger de la caja de paja justo lo que había mencionado, pasando Garnet a aplaudir genuinamente.- Ahora que lo sueltas, seguro que a Jolyne casi que le hará más ilu la paja PUAJAJAJAJ. - Soltó una carcajada, pasando a coger una tira de paja para introducírsela en la boca.- ¡Yew Hahahaha! ¡No veía una paja igual desde que gané aquel concurso de pesca de tiburones allá por la primavera del año 6! - Imitó a la granjera, quitándose la paja de la boca y volviéndola a soltar en la caja.- Me huelo a que diría algo así, ¿es o no es? - Vaticinaba, señalando con los dos dedos índices al vaquero.

- Ahora, ¿qué si sé jugar? Nanai del paraguay... Ni sabía que era un juego. - Se cruzó de brazos y ladeó su cabeza hacia su derecha.- Pero puede estar divertido, ¿es o no es? - Volvió a enderezar la cabeza, esbozando una sonrisa brillante.- Me da que conoces el juego, ¿cómo se llama y cómo se juega? - Sintió curiosidad el pelirrojo por el objeto que había escondido en el arcón.
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#9
Decepcionante sorpresa la que se habían llevado ambos al ver el contenido, bueno, Tobías no era un gran fan del ajedrez, pero el juego que habían encontrado era muy bonito y de calidad. Garnet bromeó con la paja, imitando realmente bien Jolyne, provocando un ataque de risa al vaquero. - ¡JISH JISH JISH JISH JISH! La has clavado. Lo mejor es que no tiene ningún sentido la paja con la pesca de tiburones. ¡JISH JISH JISH JISH! Eres el mejor. - Tobías agarró una una ramita de paja y se la puso en la boca, cambiando su gesto a uno bastante neutro. - ¡Yew ha! No veía tanta paja desde que… desde que… ¡Yew ha! ¡Yew ha! - Acompañó esos últimos gritos dando un pequeño circulo al trote, con su brazo izquierdo levantado, girando la muñeca imitando el gesto del que gira un lazo. Las artes miméticas y Tobías no eran muy amigos, de hecho no se hablaban. Tras la lamentable imitación del carpintero, el músico se compadeció de él cambiando el punto de atención al tablero y fichas que habían rescatado. No había visto uno nunca, y por supuesto, no sabía jugar. - Bah, es un juego bastante aburrido, es mucho más divertido tocar un instrumento. Centrémonos en encontrarlo, vale la pena perder la apuesta jish jish jish. - Tobías sonrió a su compañero fijando la mirada en el horizonte después. - Nos acercamos al siguiente tesoro. - 

La razón por la que Tobías aborrecía el ajedrez era por quién le había enseñado a jugar, por la extrema competitividad que emanaba por sus poros, convirtiendo todo, hasta los más mundano, en una guerra sin cuartel. Era arrogante, despiadada, ambiciosa, concienzuda y muy cabezota, mucho. Aquella mujer había invertido media vida y una gran fortuna en lograr que le creciera barba, solo por heredar el trono (si se le puede llamar trono a eso) de aquella pequeña y fría isla del North Blue. Loretta Murray era la primogénita de la generación de Tobías, su hermana mayor, su juez y verdugo. La personalidad apacible y poco beligerante del vaquero chocaba abruptamente contra la despiadada y competitiva Loretta. Su infancia había sido un sin fin de carreras sin sentido, las cuales no podía obviar ni rehuir, pues la negativa era castigada físicamente cosa que agravaba la notoria diferencia de edad, pues ella era 12 años mayor que él. La constante humillación solo hizo que reafirmar la flexibilidad mental, la asertividad y la paciencia que caracterizaban a Tobías y que le ayudaron a sobrellevar aquella constante presión. 

El Solar Karma estaba a poco más de cincuenta metros del arcón más cercano. - Volviendo a los instrumentos, en cuanto recupere el brazo, pienso ser el batería del grupo. - El vaquero fingió tocar con su único brazo. - Cuando mi madre cantaba, yo le seguía marcando el ritmo, y no se me daba nada mal. - Tobías volvió a mirar la gran caja que flotaba más próxima al galeón, para comenzar a hacerla flotar. - Primer objetivo, tu instrumento. Segundo, el mío. Jish jish jish. - El arcón pasó por encima de las cabezas de ambos piratas, mojándolas levemente con el agua de mar que saturaba la superficie de la caja, terminando en las manos del músico, quien la acompañó hasta la tarima de cubierta. Aquel recipiente de madera medía aproximadamente casi dos metros de largo por uno y medio de ancho, pero no podría haber un cadáver dentro, pues solo debía medir veinte centímetros de alto. - Bueno, te toca abrirlo. Aquí no cabe un cuerpo, suertudo. - Tobías se rascó la cabeza por debajo de su sombrero, dejándolo después en perfecta posición. - Tampoco tiene pinta que haya un robot… pero una guitarra, o dos, igual si. - El vaquero estaba ansioso por ver que contenía. Cogió la pata de cabra y se la ofreció a su hermano para que se cargara esa intriga que le carcomía por dentro de una maldita vez.
[Imagen: l47Ucve.png]

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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
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#10
Ante la soberana imitación que realizó Garnet sobre Jolyne, el vaquero no pudo evitar estallar de risa, felicitando por completo, sobre todo, por el sinsentido que suponía lo que había dicho. Seguidamente, Tobías intentó seguirle la corriente al pelirrojo, haciendo otra imitación que, al contrario que la anterior, no fue tan bien como el peliazul esperaba. No obstante, el cómo interpretó esa última parte con aquel giro, hizo que el skypiean se riera como el que más.- PUAJAJAJAJJAJAA NO HA ESTADO NADA MAL COLEGUI PUAJAJAJAJA, ¿ES O NO ES? - El músico de los Alas Negras sentía como sus mejillas ardían. Aún no sabía como no había ido nadie de la banda a mirar que estaban haciendo con todo el escándalo que estaban montando.

Después de las risas, Tobías confesó, con cierta nostalgia y melancolía, no gustarle en absoluto ese juego del ajedrez. Le iba a preguntar la razón detrás de aquello pero, al cambiar de tema para expresar sus ganas de encontrar un instrumento, hizo que la atención de Garnet se desviara por completo.- ¡Ya te digo! De verdad que un instrumento sería la pollísima, ¿es o no es? - Sonrió, oteando hacia el horizonte, al igual que Tobías, fijándose en si encontraba algo más digno de su colección y fortuito juego. En ese momento, el carpintero comentó algo que hizo que los ojos del skypieano se abrieran de par en par.- ¿¡Hacerte batería!? - Exclamó lleno de ilusión, viendo como el vaquero hacía el ademán de tocar uno de esos instrumentos.- ¡Eso sería la pollísima! ¡Podríamos montar una banda! ¿Es o no es? - Dio un pequeño puñetazo con su diestra en el pecho de Tobías, cuando añadió que le hacía los ritmos a su madre cuando cantaba. No pudo evitar sonreír con cierta dulzura, creía recordar que era la primera vez que Tobías le hablaba sobre su madre. - Así que tu vieja cantaba, ¿huh? ¿Le pirraba mucho la música, o qué? - Preguntó, pasando a apoyar sus brazos sobre la barandilla, observando la inmensidad del océano.- La mía estaba loca por la música, de algún lado tuvo que salir la pasión del menda. - Comentó, con nostalgia, mientras observaba como el baúl más cercano estaba más próximo al barco.- Muchas veces me contaba historias de cuando tocaba y era una especie de estrella musical o así. - El arcón empezó a flotar, gracias a los poderes de Tobías, pasando por encima de su cabeza y siendo chorreada en el acto, interrumpiendo el monólogo de Garnet.- ¡Eh! ¡Con cuidado, colegui! ¡Que me vas a dejar borni! ¿Es o no es? - Bramó a Tobías, pasando a terminar de seguir con la mirada al baúl, ya colocado sobre sus propias manos. No pesaba demasiado así que tenía pinta de que se iban a comer otro mierdón.

Después de que se dirigiera hacia la cubierta y dejara la caja junto al anterior arcón recolectado dónde encontraron el tablero de ajedrez, Tobías, que indicó que era imposible que se ocultara un cadáver en el recipiente, designó a Garnet para que lo abriera ipso-facto.- ¡Eso está hecho, colegui! - Exclamó, pasando a ponerse de cuclillas y, agarrando con firmeza el tablón que tapaba el baúl, lo levantó con brutalidad, arrancándolo de cuajo en el momento. Con la tapa aún en sus manos, giró su cuello hacia Tobías, con una mirada burlona.- Pueje, y sin aparatejos raros, mira. - Se mofó, señalándole la tapa que, acto seguido, colocó en el suelo, pasando a levantarse y a observar lo que escondía su interior.- Y una polla. - Dijo, atónito, tras ver el contenido. No se lo podría creer.- Vas a flipar en colores, Toby. - Agitó su mano derecha, indicando que se acercara y sin dejar de mirar al interior de baúl. Esperó, hasta que estuvo a la suficiente distancia para poder observar lo que escondía la caja.- Pero mira que tíos más guapos hay ahí, ¿es o no es? - Y señaló a un espejo, bastante extravagante y recargado de adornos y florituras que mostraba el reflejo de los dos piratas. Al verse a los dos en el espejo y, sobre todo, a él mismo, a Garnet se le ocurrió una idea.- ¡Eh! Podríamos llamarnos "The Matlock's" si montamos una banda, ¿es o no es? - Garnet, chasqueó ambas manos para finalizar señalándole con sus dos dedos índices y guiñando su ojo derecho.
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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