[Presente Absoluto] Lista para el combate.
#11
Alcancé a golpear con éxito el brazo derecho de mi compañera, pero parece que aún usando un arma para mejorar mis ataque necesitaba más fuerza para transmitir un impacto verdaderamente nocivo, era lógico, al fin y al cabo mi fuerte nunca fue la pelea en distancias cortas, cuanto más lejos de la acción pudiera estar, mejor. Aún así me había atrevido a hacer frente a Carmilla en un cara a cara, podía ser inexperta, pero estaba claro que sabía usar su arma, manejaba el látigo con una destreza envidiable, me estaba preguntando dónde habría aprendido a desenvolverse con tanta soltura en el uso de esa arma pero un dolor similar al de un pinchazo me devolvió al presente. Carmilla me había arrancado un pelo, — ¿Pero qué demonios..? — mi primera reacción fue de incredulidad, ¿Para qué quería un pelo mío? Afortunadamente para mi la respuesta llegó antes de que pudiera verbalizar la pregunta como tal, pues mi compañera aseguró que este hurto capilar era por una buena causa, — ¿¡Y qué causa es esa!? Si puede saberse. — me erguí después de darle el golpe, visiblemente enfadada por esa afrenta a mi melena.

Carmilla dio un saltó atrás para alejarse de mí y preparar otro golpe de látigo, afirmó, muy convencida, yo sería una inspiración para una de sus obras más famosas, esta chica estaba completamente delirando, ¿Cómo iba un pelo a inspirarla para crear una obra de tal magnitud? A este tipo de cosas debía referirse la gente cuando decían cosas como que los genios siempre parecen locos a las demás personas. Por mi parte esto no quedaría así, me lancé hacia adelante del mismo modo que la peliblanca había hecho para alejarse de mí esos dos metros, apuntando con mi arma a su pecho esta vez, al esternón concretamente, planeaba un golpe directo de la culata contra el hueso, como si mi arma fuera una lanza con intención de empalar. El látigo de mi compañera volvió a golpearme, esta vez en el brazo, pero eso no sería suficiente para frenarme ni detener mi ataque. Tras el impacto contra su tórax me acerqué con una zancada que recortaría todo la distancia entre nosotras para cobrarme mi venganza — Me quedo esto. —, un pelo por un pelo, que de un tirón me quedaría, ¿Para qué? Eso no importaba, lo importante era quedar en paz, igualdad capilar.

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Vitalidad: 3027 - 64 = 2963
Energia: 2768 + 0 = 2768
Espiritu: 999 + 0 = 999
#12
La confusión ante el gesto de Carmilla se reflejaba en el rostro de su compañera, que no entendía a santo de qué le había robado un fino pelo de la cabeza. La peliblanca no pudo evitar soltar una carcajada. No todos eran capaces de entender cómo funcionaba la inspiración de un artista, algo que podía surgir de una cosa tan sencilla como el color de un cabello. Quizás su compañera pensase que estaba chalada, y no podía culparla por ello. Sus métodos probablemente no eran los más comunes, pues la gente solía usar música, un paisaje o incluso el recuerdo de una persona querida, pero Carmilla se fijaba en los pequeños detalles, en una flor perdida entre miles, o en el reflejo de un cabello al sol. No podía dejar pasar ese tipo de oportunidades.

El rápido movimiento de Chloe la sacó de sus pensamientos. Al parecer no le había gustado demasiado aquel pequeño robo, pues hizo caso omiso del latigazo que acababa de recibir de parte de Carmilla y se aproximó veloz hacia ella una vez más, dispuesta a golpearla de lleno en el pecho con la culata de su rifle. No fue capaz de esquivarlo, pero lo que más sorprendió a la peliblanca fue que tras el intercambio de golpes y el acercamiento, Chloe la imitó y le arrancó un pelo de vuelta.

— JIAJIAJIA Este entrenamiento está siendo más divertido de lo que esperaba ¿a que si? — Quizás como luchadoras dejaban mucho que desear, pero Carmilla se lo estaba pasando en grande compartiendo aquel momento con su compañera. Ahora que lo pensaba, era la primera vez que Chloe y ella compartían un rato a solas más allá de hacerse compañía a la hora de tomar el sol en cubierta, y la sensación que eso le causaba no le disgustaba en absoluto. Sentía que poco a poco la confianza entre ellas iba creciendo.

A la distancia a la que se encontraban en aquel momento no podía mover su látigo con soltura, así que optó por levantar la pierna derecha y dirigirla hacia el costado de Chloe, tratando de aprovechar el poco margen de maniobra que tenían. Si no conseguía golpearla, quizás lograba que se alejase lo suficiente para volver a usar su látigo.




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#13
Para cuando ya tenía el mechón de mi compañera en la mano esta empezó a reír, declarando este encuentro como uno divertido, y si era sincera conmigo misma, dentro de todo lo que había pasado, sí que estaba resultando algo divertido. A pesar de que seguramente Shoto lo haría mejor que nosotras, de que Sohem y Viktor nos verían como un intento patético de pelea, de que incluso el asqueroso de Lustig daría más batalla que ambas juntas, a pesar de todo eso, sentía este momento como un momento en el que el vínculo entre nosotras se reforzaba, no era la intención que había detrás de este entrenamiento en un principio, pero si resultaba que ese era el desenlace de este intercambio de golpes con gusto aceptaría el devenir de la situación.

Al haberme quedado tan cerca de Carmilla había, de alguna manera, inutilizado su látigo, ya que no tenía espacio suficiente para utilizarlo como se debía. En su lugar optó por darme una patada desde el lateral, apuntando a mi costado. En comparación a los movimientos de su látigo estos eran mucho más fáciles de ver, de leer y lo más importante, más fáciles de esquivar. El golpe venía desde mi izquierda y con un rápido movimiento me coloqué a la izquierda de mi compañera, fuera del rango de la patada, y con la culata del rifle propiné de nuevo un golpe, esta vez a la rodilla alzada, un golpe descendente en el que mis dos manos sujetaban el arma por el cañón, con el pulgar de mi izquierda directamente tocando el lateral de mi mano derecha. — Si te soy sincera… Si, si que está siendo más divertido de lo que pensaba. — con eso dicho volvió a erguirse, con el rifle cruzado en diagonal sobre su pecho, en guardia. — Algún día debemos repetir, y a la próxima lo haremos como tiene que hacerse. — sonrió, por lo poco que conocía a Carmilla sabía que aceptaría el desafío que le acababa de proponer de manera velada, y en realidad, eso le gustaba de ella, era directa.

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#14
Esta vez, su compañera fue perfectamente capaz de prever sus intenciones y rápidamente esquivó la patada que iba dirigida hacia su torso, colocándose a una distancia lo suficientemente cercana como para poder golpear la pierna de Carmilla usando nuevamente la culata del rifle. La diferencia entre atacar cuerpo a cuerpo y con su látigo era muy notable para ambas, pero su contrincante no le había dejado opción estando a tan poca distancia. La peliblanca no fue lo bastante rápida como para poder esquivarlo, y el arma chocó contra su rodilla. Sin embargo, la fuerza que Chloe empleó no fue tanta como para hacerle algún daño. Carmilla bajó su pierna y aprovechó la postura defensiva de su compañera para dar un pequeño salto de dos metros hacia atrás y así poder recoger su látigo. Necesitaba algo de distancia a su favor.

Chloe parecía sentirse igual que ella respecto a aquel encuentro, y eso entusiasmó a la peliblanca. Tener una rival con la que pasarlo bien entrenando y poniendo a prueba las habilidades de ambas haría de los entrenamientos algo muchísimo más entretenido. Pegarse sin más no era algo que le entusiasmara pero en aquel caso era como un ejercicio de confianza para las dos, como un rato que tenían para ellas sin que ninguno de los tíos a bordo les molestara. De vez en cuando venía bien una tarde de chicas.

— ¡Por supuesto! — Respondió a la sugerencia de Chloe. Se aseguraría de volverse lo suficientemente fuerte como para enfrentarse a ella con todo. No le hacía demasiada gracia recibir un tiro pero seguro que se las apañaría, podía aguantarlo. — Oye, empieza a hacer un poco de calor ¿a que si? — No estaba acostumbrada a tanto ejercicio y ya se notaba. Las gotas de sudor caían por la frente, a pesar de la brisa otoñal que las acompañaba aquella mañana. Carmilla decidió que lo mejor que podía hacer en aquel momento en el que su compañera se encontraba en posición defensiva era quitarse la ropa. Soltó el látigo, se deshizo de la camisa y la falda y las lanzó hacia un lado, dejando su cuerpo únicamente cubierto por la ropa interior. — Aaaah ¡mucho mejor! Ya podemos seguir — Recogió su látigo de nuevo y, aún agachada, apoyó la mano libre en el suelo y lanzó el arma a ras de la madera de la cubierta, con dirección a los pies de Chloe.




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#15
Tal y como había supuesto, Carmilla aceptó en cuanto escuchó lo que le dije, me parecía incluso tierno que fuera tan natural respecto a sus pensamientos, era fácil de leer, casi siempre. Aunque si en algo era genuinamente natural era en su cuerpo, con la excusa de que tenía calor comenzó a desvestirse, mi única respuesta: Alzar una ceja. — ¿Calor? — Pensé, no hacía calor, tampoco frío, una temperatura agradable e intermedia, lo que se podía esperar de las etapas más tempranas del otoño. Fuera o no fuera una excusa el resultado era el mismo, mi compañera acabó en ropa interior, muy bonita, todo sea dicho, frente a mí, y había lanzado la ropa a un lado para que no interfiriera en el transcurso del combate. No quise interferir mientras lo hacía, al fin y al cabo no estábamos en un combate en serio, era algo para practicar, no había necesidad de aprovechar cualquier mínima oportunidad para intentar dar el golpe de gracia, incluso de haberlo querido dudaba mucho de que alguno de mis golpes contra ella fueran a ser un golpe de gracia.

Cuando la propia Carmilla dio por reanudado el entrenamiento me dispuse a recortar la distancia que nos separaba después de su salto, pero antes de que pudiera mover el pie izquierdo para avanzar el látigo de la peliblanca recorrió esa distancia y golpeó mi tobillo derecho, de nuevo esa sensación como la de un pinchazo, más molesto que doloroso, y mi compañera ya había visto que acertar esos golpes no era suficiente para pararme. Avancé y en cuestión de segundos ya estaba en mi rango de ataque, yo con el arma hacia atrás, paralela al suelo de cubierta, y con un movimiento semicircular golpeé el costado derecho de mi compañera con la culata del rifle, teniendo mi arma agarrada por el cañón con ambas manos.

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