[Pasado-Fic] La perdida de lo irremplazable.
#1
En algún lugar de los Barrios bajos de East Ballywood. 
76 de verano. Hace 7 años.

Corría por las calles del East Bollywood a toda la velocidad que me permitían las piernas, no hacía ni diez minutos que Apolo había llegado corriendo como si su vida dependiera de ellos a la taberna de Vander, abriendo el portón al grito de "Se han llevado a Powder buscaré en la zona de los pijos, tú ve al East lo conoces mejor que yo" y salió disparado con la misma prisa con la que llegó. Buscaba por todos lados desesperado por encontrar alguna pista sobre el paradero de mi hermana sin éxito alguno.


Fue entonces que desde uno de los callejones que estaban a unos 600 metros comenzó a ascender una columna de humo azul, me estaba llamando, me ne estaba al punto de usar la vengala que le di hace tantos años. "Aguanta Pow, tu hermano va en camino." Pensé mientras me dirigía dirección al humo, intentaba convencerme a mi mismo que Powder aguantaría hasta que llegase, no en bando fue aprendíz de Ridel, aún así tenía un mal presentimiento
 
El cual se confirmó en cuanto llegue al callejón en del que provenía el humo azulado, mi corazón se encogió con lo que vi.

OST

Mi hermana yacía tirada en el suelo, corrí hacia ella tan rápido como pude y me arrodille a su lado, tenía la mirada perdida y su sangre brotaba profusamente de su boca, la cual formaba un charco de sangre al rededor de su cabeza, las manos me temblaban mientras las acercaba hacia su rostro, al tocarle la cara su mirada se movió erráticamente para encontrarse con la mía, abrió la boca como querido hablar, mostrando que su lengua había sido arrancada. Fue entonces cuando lo supe, mi hermana se estaba muriendo frente a mi, estaba intentando despedirse y lo único que pude hacer fue acariciar su mejilla con toda la delicadeza del mundo, mis ojos comenzaron a lagrimear, quise gritar pero se hizo un nudo en mi garganta y las lágrimas brotaron como cascadas.

"AYUDA POR FAVOR, QUIEN SEA, MI HERMANA SÉ MUERE"

El eco fue lo que me contestó mientras gritaba una y otra vez esa frase, mientras veía como la luz de mi vida, la razón por qué la estaba haciendo las cosas legalmente se apagaba lentamente frente a mis impotentes ojos.

La mano de Power se poso suavemente en mi pecho, justo en la zona donde se encuentra el corazón, gesto que solía hacer para calmarme, me miro con la luz de sus ojos casi extinta por completo mientras me sonreía y su mano lentamente se deslizaba desde mi pecho, cayendo al suelo con un sonido de peso muerto, en sus ojos ya no habia luz, se habia ido.

Quedé en shock y Melissa me encontro unas horas más tarde, inconsciente por el shock abrazando el cuerpo sin vida de mi hermana, la gente llegaba al enterarse que la pequeña de los Ideale habia sido asesinada, pero yo era ajeno a todo, pues en mi mente solo se conservaban esos tristes ojos grises.
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#2
Todo estaba grisáceo, oscuro, sin luz. La voz de Powder resonaba por todos lados mientras pedía ayuda y yo corría por la oscuridad intentando encontrarla, de tanto en tanto podía ver sus ojos de color gris centellear entre las sombras, pero cuando llegaba hasta donde se encontraban solo había sangre, desperté gritando el nombre de mi hermana.

"POWDER"

Estaba incorporado y con el brazo extendido, casi como si hubiera estado apunto de tocarla, noté el peso de alguien echándose encima de mi y caí en cuenta de quien era en cuanto esos cabellos rizados golpearon mi rostro, era Melissa y lloraba, lloraba tanto que mi camisa rápidamente se había empapado con sus lágrimas, estaba desorientado y lo último que recordaba era... Mi pecho se encogió mientras intentaba sacarme a Mel de encima .

"Donde está? DONDE ESTA MI HERMANA"

Logré quitármela de encima, no quería créemelo, no podía ser cierto, Melissa rompió a llorar nuevamente mientras se sentaba al borde de la cama.

"Zorak... Se ha ido..."

La rabia se abría paso en mi pecho, haciendo que notase todo mi torso caliente como si estuviera al rojo vivo.

"MIENTES"

Mel me entregó el periódico autóctono de Ballywood, lo agarre y comencé a leer la noticia. "Joven asesinada en East Ballywood, un nuevo ajuste de cuentas?" La realidad me golpeó como un mazo, se había ido.

"Tengo que ir a ver a Oxxy"

Dije mientras me levantaba como un resorte, con la cara desencajada por la pena, necesitaba ver a mi mejor amigo y trazar un plan juntos para agarrar al malnacido que había pasado hacerle eso a mi hermana pequeña, fue cuando mi mano tocó el pomo de la puerta cuando Melissa volvió a hablar.

"Ayer hubo un accidente en su casa Zorak... Solo sobrevivió su hermana"

Mis piernas perdieron la fuerza que me mantenía de pie, cayendo de rodillas mientras recordaba a Powder y a Oxxy riendo, agarre fuerzas de flaqueza y sin mediar palabras salí de la habitación corriendo como si de esa manera esas noticias quedasen atrás y no pudieran alcanzarme, al llegar al comedor me encontré a papá dormido en el sofa con varias botellas de alcohol a su alrededor, me dirigí a la puerta y sali corriendo mientras Melissa me llamaba entre llantos, corrí y corrí sin rumbo alguno, maldiciendo a la vida misma por lo que estaba pasando, pensar que no hacia ni 24 horas que habíamos estado riendo todos juntos.

Mis pies me llevaron hasta la parte alta de la ciudad, concretamente donde vivía Oxxy, respiraba con dificultad mientras me acercaba a la entrada con un solo pensamiento en mi cabeza, Oxxy también no, por favor.
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#3
Llegué a la puerta y mientras intentaba controlar los temblores en la mano abrí la puerta, un silencio sepulcral llenaba el ambiente, no es que la casa estuviera siempre llena de vida, por obvias razones ya que la familia Coon se dedicaba básicamente al asesinato, pero estaba .más silencioso de lo normal, los grandes ventanales abiertos dejaban entrar el aire haciendo que sonase como si la casa estuviese encantada.

Cuanto más me adentraba más siniestro se volvía todo, arañazos en la pared, en las cortinas, sangre por todos lados. El corazón bombeaba en mi pecho con potencia mientras le rezaba a un dios en el que no creía por qué mi amigo se encontrase bien, fue entonces cuando escuché un par de voces, no podía distinguir bien que decían así que me acerque rápidamente deseando de todo corazón que una de esas voces fuera la de Oxxy.

Al acercarme al rellano de la puerta pude distinguir la voz de Lydia, la hermana de Oxxy, hablaba con alguien por den den mushi y al estar tan lejos no podía apreciar bien la voz del mismo.

"Todo ha salido acorde al plan, todo el mundo piensa que es un accidente, aunque no fue nada fácil acabar con la familia, aún me duele todo"

Me quedé en shock al escuchar eso, el peso de esas palabras que confirmaban el decesos de la familia Coon cayeron como losas sobre mi frágil psique, no solo se había marchado mi hermana, si no también la familia Coon, la misma que me abrió sus puertas como si fuera uno mas, mi mejor amigo... A manos de su propia hermana. Los pies se me movieron solos antes de darme cuenta de que estaba caminando, al llegar a la puerta hablé con una rabia descontrolada en mi voz.

"Lydia... Los mataste?"

Pregunte hacia la espalda de la que había llegado a considerar una hermana mayor, está se despidió de la llamada y colgó girándose con una sonrisa en el rostro.

"Vaya vaya, pero si es el mestizo de mierda que se paseaba por mi casa como si fuera uno mas. No tienes acaso otra cosa por la que llorar?"

Apreté mis puños hasta que comenzaron a caer finos hilos de sangre, no pude proteger a Powder, tampoco a Oxxy, pero una cosa tenía clara, aún podía vengarlos.
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#4
Me lancé a por ella sin tener en cuenta la gran diferencia que había entre nosotros, el resultado? Fui un simple juguete en sus manos, en cuestión de segundo había roto mi mentón derecho y la ceja del mismo lado, haciendo que se me inflasen los párpados a tal nivel que era incapaz de ver por ese flanco, la cabeza me dolía horrores y Lydia seguía golpeándome una y otra vez en el estómago con sus potentes patadas mientras reía haciendo alusión de que un pez no podía enfrentarse a un gato, cuando se cansó de lanzarme golpes estando en el suelo se agachó a mi lado, agarrándome del pelo y estirando mientras se levantaba, levantándome con ella hasta quedar colgado por mi pelo.

Apenas podía moverme e incluso respirar me dolía, pues tenía por seguro que me había roto alguna que otra costilla, fue a acercar su mano libre hacia mi rostro y hice lo único que podía hacer en esa situación. Un mordisco con todas mis fuerzas se realizó en su mano, al que acompañaban lágrimas, un mar de ellas, pues la impotencia había hecho mella en mi, sabiendo que falle al llegar a tiempo cuando mi hermana me necesitaba y ahora había fallo estrepitosamente en vengar la muerte de mi mejor amigo y su familia.

Lydia grito y soltó mi pelo, mientras alzaba la mano derecha en la que estaba enganchado y descargaba misma en el suelo de piedra, haciendo que mis espaldas chocase contra el suelo haciendo que mis boca se abriese por la falta de aire intentando respirar sin éxito.

Lo siguiente que recuerdo es despertar frente a un chico enmascarado, que me daba golpecitos en la cara mientras suplicaba 

"Tú también no, Zorak. Aguanta por favor"

Apenas podía escuchar bien la voz del chico, pero había algo en el que me tranquilizaba, intenté seguir despierto pero mis heridas eran demasiado graves, volví a perder el conocimiento mientras un compañero del chico me cargaba y el avanzaba a nuestro lado usando unas muletas.
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#5
Había pasado dos días desde el intento de venganza en casa de los Coon, con la mirada perdida cargaba el ataúd que portaba el cuerpo de mi hermana pequeña junto a Apolo y Papá, no tenía ánimo para nada y nada merecía mi atención más que el peso que cargaba ahora mismo sobre mi hombro derecho, el mayor peso que había cargado en toda mi vida, el camino por el pequeño bosque que aún resistía en la industrializada east Ballywood se me hizo eterno, tras lo que pareció una eternidad lleguemos a un pequeño claro, este contaba con un par de lapidas de piedra con los nombres de Vander y Jerry.

Dejemos el ataúd en el suelo y papá se sentó sobre una piedra, dejando la pala que llevaba tirada en el suelo y sacando una botella de alcohol, un impulso de rabia nació en mi interior mientras me encaminaba hacia el, agachándome al llegar a su lado y agarrando la pala mientras le dedicaba una mirada llena de desprecio.

"Incluso en el funeral de tu hija?"

Espeté y escupí al suelo mientras giraba mi cuerpo para encaminarme hacia las tumbas, no daba crédito de que se pusiera a beber incluso en un momento como este, puto borracho de mierda que no es capaz de guardar su maldito vicio incluso en el funeral de su hija adoptiva, la contestación de papá fue simplemente descorchar la botella con los dientes y darle un largo trago a la botella, yo por mí parte comencé a cavar junto a la tumba de Jerry, cada vez que hundía la pala en la tierra una pequeña parte de mi moría.

Tras un buen rato, el agujero estaba hecho así que lancé la pala aguantando el llanto y me encamine hacia Apolo, el cual suponía había estado ocupado tallando la piedra que haría de lápida, entre los dos logremos cargar el ataúd y llevarlo al agujero, por su parte papá comenzaba a adormilarse por la bebida, una vez que el ataúd estaba en su sitio simplemente me quedé mirándolo, recordando la sonrisa de mi hermana mientras sacaba de la camisa una rosa roja para lanzarla sobre el ataúd mientras las lágrimas rodaban por mis mejillas, la rosa roja era una tradición en los barrios bajos de Ballywood para con los muertos, flores extremadamente raras en un sitio donde apenas resiste un bosque y todo es una gran urbe plagada de fábricas, no aguante mas y rompí en llanto mientras buscaba el consuelo en el único amigo que me quedaba en el mundo, Apolo, entre llantos solo pude juntar valor para decir unas palabras.

"No sé cómo Apolo. Pero pagarán por lo que nos han hecho, lo juro por la memoria de Powder."
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#6
Tan sólo llevaba tres años en Ballywood, después de aquella noche en la que João nos traicionó a Tainara y a mí. Tres años sintiéndome un completo extraño en un ambiente en el que no terminaba de encajar, viviendo en un barrio demasiado ostentoso y artificial a coste de la Marina, que se encargó de mí en retorno a aquel accidente. Un pago que se quedaba ínfimo en comparación, la verdad. Lejos quedaba el clima tropical, el ambiente constantemente festivo y la alegría de unos ciudadanos que siempre estaban ahí para ayudarse los unos a los otros, como si fuésemos una gran familia conviviendo en el mismo lugar. En retorno lo que recibía eran miradas altivas de una población clasista, las cuales derrochaban con tal de aparentar mientras en el otro lado de la isla, la gente sobrevivía como podía. Una absoluta mierda.

Realmente no fueron tres años malos, sino dos. Hacía alrededor de uno cuando terminé por accidente en una taberna para sentarme a reparar mi skate y allí conocí a dos hermanos. De primeras no pareció que yo le agradase mucho a él, al contrario que a ella. Powder fue una persona bondadosa que siempre me demostró estar llena de vida y alegría pese a la adversidad, se había convertido en una especie de faro dentro de esa isla llena de polución y oro, cuya luz ayudaba a disipar las tinieblas depresivas que sobrevolaban mi cabeza después de haber perdido a la única familia que me quedaba y a mi gente. Realmente me agradaba.

De la noche a la mañana habían apagado sus ojos, así que nos tocaba darle una despedida y honrarla. Y allí estaba yo, vestido con una camisa y unos pantalones completamente negros, cargando un ataúd en mi hombro derecho dirección a un claro, junto a su familia. Una vez llegamos al lugar, cada uno se dirigió automáticamente a hacer su tarea. A mí me tocó tallar una piedra para adornar su tumba y, aunque yo no fuese precisamente un artesano, le ponía bastante empeño a lo que hacía, alegrándome de que al menos podía ayudar en algo.

Notaba el ambiente mucho más pesado y silencioso de lo normal, como si la nada atrapase a uno y pesase en sus hombros. Mientras tallaba la piedra, a mi cabeza venían imágenes de recuerdos del último año y yo simplemente seguía a lo mío en silencio. Todo se rompió cuando Zorak gritó a su padre, ni siquiera en un día tan duro podía dejar de beber, mostrando un mínimo de respeto. Por una vez mantuve mi boca cerrada y no eché más leña al fuego, simplemente trataba de dejar esa piedra lo más bonita que podía dentro de mis posibilidades.

Una vez dejamos el ataúd en el agujero, Zorak y yo nos quedamos mirándo la caja. Yo aún no daba crédito que de repente hubiese pasado todo ésto, como si nada fuese real y como si de un juego se tratase, podríamos reiniciar y volver a empezar cambiándolo todo. Su hermano depositó una rosa roja, yo me llevé la mano al bolsillo y tras hurgar en él, saqué una de las ruedas de mi skate, la cuál posé al lado de la lápida. Podría ser un detalle tonto pero gracias a tener que cambiar una de esas ruedas fue como acabé en aquella taberna y como, en consecuencia, el último año no había sido tan malo.

Recordaba también con una ligera sonrisa como el primer plan que compartimos fue patinando, tuve que enseñarle debido a que se mostró muy interesada al ver cómo cuidaba tanto la tabla que mi madre me regaló. Al principio era gracioso ver como era un poco torpe y le fallaba el equilibrio, pero rápidamente fue pillándole el truco y esperaba al menos que enseñarle mi hobby le hubiese aportado algo positivo a su vida.

Volví en mí cuando noté a Zorak romper en un llanto. Pasé mi brazo derecho por encima de su hombro, intentando aportarle una calidez mientras le escuchaba. A su vez comencé a apretar los dientes, empezando a llenarme de rabia por lo injusto que estaba siendo todo — Visto que la Marina ni está ni se le espera, quizás tengamos que empezar a cambiar las cosas en esta isla por nuestra cuenta — Toda mi vida había crecido bajo el cuidado y cariño de una Marine formidable, siempre dispuesta a ayudar a todo el mundo y sin temerle a nada. No podía decir lo mismo del resto, ya era la segunda vez que la organización fallaba y que permitía que este tipo de cosas injustas siguiesen sucediendo. Empezaba realmente a plantearme si debería aceptar la oferta de los marines y unirme al cuerpo. Quizás debería seguir los pasos de mi madre e intentar cambiar todo desde dentro, acabando con tanta incompetencia e injusticia. — creo en el equilibrio de las cosas y por lo tanto creo que aquellos que han arrebatado injustamente una vida, deban pagar con la misma — Empezaba a llenarme de determinación mientras apretaba cada vez más fuerte mi mandíbula. La impulsividad y locura de un adolescente era peligrosa, pero más aún lo es si esa persona ya no temía a nada, porque no tenía nada que perder.
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#7
UN MES DESPUÉS

Un largo mes había pasado, un mes donde había perdido también a mi padre en lo que en principio había sido un suicidio. Eso pensé hasta que Jerry se presentó en mi casa para contarme la verdad, mi padre al que tanto había recriminado la falta de sentimientos por mi hermana fallecida había estado investigando por su cuenta para dar con el culpable y se había dado de bruces con la cruda realidad, mi hermana no había sido asesinada por ningún ajuste de cuentas, había sido asesinada por saber demasiado al igual que mi propio padre. En lo más oscuro de mi isla natal se llevaba a cabo transacciones ilegales con armas y de alguna manera Powder se vio involucrada en ello y no dudaron en arrebatarme a todos los míos salvo a mi amigo Apolo.

Las últimas dos semanas me centré en intentar sacar información sobre el tema con un perfil demasiado bajo para todo el odio que había encontrado su hogar en mi interior, pero hace relativamente poco pude lograr mi objetivo y cuando estaba en la fábrica trabajando pude sonsacar información a un compañero el cual desapareció tras dar dicha información, confirmando mis sospechas de que era precisamente en esa fábrica en la que se cocía todo lo turbio que andábamos buscando mi amigo rubio y yo. Gracias a las enseñanzas que Ridel me dio en su día no fue complicado acabar de infiltrarme y escuchar a escondidas que habría una reunión dentro de dos días en la misma fábrica, en el despacho del jefe.

Con toda esa información me comuniqué con Apolo y una vez en mi casa tras servirle uno de los zumos que tanto le gustaban al rubio y un café para un servidor podía ponerle al día, me senté frente a él y encendí un cigarro, lanzando el paquete delante de él por si gustaba de encenderse uno y comencé a hablar.

"Tengo que ponerte al día de todo hermano, ya tengo una idea de quien fue el que nos arrebató todo."

Le di una profunda calada al cigarro y expulsé el humo por mis branquias mientras seguía hablando.

"Pow, de alguna manera se enteró de que en esta isla trafican con armas, por eso fueron a por ella y también me entere de que mi padre no se suicidó, sino que también lo quitaron del medio por intentar investigar sobre el tema a nuestras espaldas."

Di un golpe en la mesa con el puño derecho lleno de rabia, la cual podía verse reflejada en mi rostro el cual ya no era el del amable joven, mis facciones se habían endurecido durante este mes y mis ojos estaban casi desprovistos del jovial brillo que habían tenido antaño.

"Esta noche habrá una reunión en la fábrica donde estoy trabajando, en la oficina del jefe y adivina qué."

Lo miré directamente a los ojos con un deje de locura en ellos, extasiado por la simple idea de poder hacer pagar a quien me arrebato a los que más amaba.

"Es sobre ese puto tráfico de armas."

Me levanté y fui hacia la mesita que había junto al único sofá que había en el comedor, una butaca de cuero que mi padre había usado desde que tenía uso de razón, visiblemente mucho más cara que cualquier cosa que hubiera en mi destartalada casa, abrí el cajón y de ella saque un paquete con un lazo de regalo y una pequeña carta bajo el mismo, me encamine hacia la mesa y deje el paquete en ella, abriéndolo y tirando la parte superior casi al frente de Apolo, en la carta se podía leer con la estilizada letra de Powder el siguiente mensaje. "¡Espero que tengas un feliz cumpleaños Oxxy, de tu amiguísima Powpow!"

Saque de ella una máscara de un tamaño bastante mayor al mío, pues era del tamaño de Oxxy y comencé a colocármela, aunque era tan grande que llegaba a cubrir mis hombros incluso.

"Esta noche me infiltraré y arrasaré con todos los que encuentre, estás conmigo?"

Dije encarando al rubio con la que se volvería mi característica mascara hasta bastantes años después, con los ojos llenos de una mezcla de ira y locura.
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