Daisen, que había estado paralizado frente a la puerta todo este tiempo, escuchó los gritos del Almirante Whitend, la destrucción del mobiliario y los gritos de Joe Joestar, con una gran preocupación y el semblante roto por el dolor. Igualmente, incapaz de intervenir en una reunión privada con un alto mando, se limitó a esperar y pudo observar cómo el Almirante salía arrastrando el cuerpo de su compañero, y se lo entregaba para que lo llevase a buen recaudo, añadiéndole dos cartas. Daisen recogió a Joe entre sus manos y lo cargó con sumo cuidado cuando se hubo despedido del Almirante, pasando a ir a la enfermería con presteza, depositando el cuerpo de Joe donde los encargados del lugar - que sólo atendían a los marines y miembros del Gobierno, por si las dudas - le indicaron. Y ahí pasó dos días haciendo guardia, sin moverse del lugar. Sus dos días libres, que había reservado para poder estar con su amigo, y ciertamente, pudo hacerlo, aunque no de la forma que imaginaba. Cuando finalmente fue requerido en acto de servicio, se marchó dando indicaciones a los enfermeros y enfermeras de que Joe debía leer esas dos cartas en cuanto tuviera uso de la razón y fuera consciente.
Algunos días más pasaron hasta que Joe volvió en si de forma estable y controlada, y estando hospitalizado de aquella manera, le fueron entregadas ambas cartas. La primera estaba lacrada con el sello de la Marina, con remitente de William Whitend, el Almirante de la Flota. Decía así:
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Vicealmirante Joestar.
Quisiera poder felicitarle personalmente por su trabajo y su ascenso, pero mis obligaciones me lo impiden. Espero que mi hijo, el Almirante Markus, le haya recibido como alguien de su rango y reputación merece. E igualmente, ansío que el regalo que ha recibido le colme de júbilo.
El motivo principal de esta misiva es su próximo destino. Embarcará el 20 de Otoño del año vigente, el 14, en el Acorazado "Pluma Silente", en los puertos de Impel Down, con destino al Archipiélago Sabaody. Con usted irá una gran responsabilidad militar y los nuevos reclutas a sus órdenes. Quiero que allí tome el control de la situación y el mando del cuartel, y siga las órdenes que reciba de sus superiores presentes. Confío en que sepa apreciar la generosidad de esta sagrada institución con tal destacamento y comande a estos hombres y mujeres con honor y valor.
Desde hoy, formarán la División Diecisiete.
Apreciaría que tenga a bien escribir una respuesta cuando tenga un hueco para mi.
Un cordial saludo.
William S. Whitend.
Almirante de la Flota.
"
Por el contrario, la segunda carta era una carta normal y corriente, cerrada sin lacre y con un nombre escrito con unas letras algo más variopintas. El remitente sólo rezaba: "Madafaka Tucrow The King of Kings", y la carta decía lo siguiente:
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Jo-jo-Joe Joestar, the fokin boss in the sky!
Whats up mi brother de another mother? Espero que lo pasases good en las clouds!
Soy yo! El invicible y el incredible Tucrow. Tu aniki!
Aquí tienes los papers de la solititud de tu new style, los rellené yo with the hands para ti
Welcome a mi grupo de madafaka elite, los putos Zoodiacool!
La Serpiente es tu cargo, The Fang lo tiene largo
ayer me cené un pargo, y tú estás en shock por este encargo
Porta con flow y all el estilo que puedas este name, mi broder, ahora eres the master of the masters siendo parte de mi crew
Good luck en las Sabaodys, everybody show sus bodies, ladies give me sus boobies ¡¡yeeeeaaah!!
#TucRoöW!
"
Y tras la carta, había unos impresos rellenados de aquella manera, falseando la información de Joe para solicitar entrar en los Zoodiacool, y aprobados con la misma letra y tinta, por el Almirante Tucrow en persona. Tras esto, el destino de Joe Joestar quedaba zanjada y cerrado. Había sido ascendido a Vicealmirante por órdenes superiores a las de los Almirantes. Había recibido una mayor cantidad de Marines a su mando y un cambio ascendente en la jerarquía de la Marina de manos del mismo Almirante de la Flota. Había sido incluído en los Zoodiacool, el grupo especial de élite del Almirante Tucrow, por él mismo y sin consultarle. Había sido privado del poder de su akuma no mi y recibido otro por el Almirante Markus. Y ahora debía ponerse en marcha hacia el buque "Pluma Silente" en el puerto de la prisión, con destino a reunirse con su tripulación.
La vida de Joe Joestar parecía estar alcanzando cotas de éxito que él, el novato que combatía junto a su compañero Vulkan en las playas de Shelltown y era tan tímido que no podía hablar por encima de él, jamás se podría haber imaginado.
De cero a héroe.
- Pawurs te ha extraído tu akuma no mi.
- Ya no serás el usuario de la Hebi Hebi no mi Modelo Serpiente, que te acompañó desde el día uno de tu aventura (y la apertura de este foro). Has sido un loable ejemplo de que los personajes pueden hacerse fuertes y lograr grandes cosas aun con las frutas más sencillas. Te damos la enhorabuena y las gracias sinceras por haberlo hecho tan bien.
- En su lugar, has adquirido por mano del Almirante Markus Whitend un nuevo poder.
- Esta decisión es puramente administrativa, a coalición del sentido narrativo de tu personaje, su ascenso y curva de crecimiento y los intereses propios de la organización a la que perteneces, en adición al "regalo" que se le ha hecho a todas las demás tripulaciones al ponerles una fruta a su alcance, para que todos los grupos reciban lo mismo.
- Cumples el requisito de no tener más de 100 puntos (sin contar los aleatorios) en Control de Akuma y has sufrido el debuff correspondiente de -3 en todos tus stats.
- Ya tienes tu ficha actualizada.
- Como reza la carta de Tucrow, él ha rellenado el papeleo oportuno para nombrarte Zoodiacool Serpiente sin consultarte, antes de que sucediera todo esto (hecho que él mismo desconoce).
- Tu minievento termina con tu respuesta. Tendrás unos días para consultar tus dudas y preocupaciones en tu hoja de personaje antes de ser movido al evento.
Enhorabuena por el ascenso, el título y tu nuevo poder. Sigue siendo un usuario ejemplar.
20-01-2025, 01:44 PM (Última modificación: 20-01-2025, 02:39 PM por Joe.)
— ¡DEJADME! — Grité desesperado mientras corría hacia delante y me frotaba con mi brazo los ojos.
Alrededor mía, solo veía oscuridad, tinieblas, figuras humanas totalmente deformes que alzaban los brazos hacia mí, como si me quisieran sujetar para no dejarme irme, susurrando palabras, cánticos horribles que eran imposibles de entender, como si fueran rituales fuera de este mundo — ¡PARAD! — Volví a gritar mientras miraba el suelo por el cual corría todo lo rápido que mi cuerpo daba, a la vez que apretaba los dientes y cerraba los ojos. Como resultado, tropecé con algo y caí al suelo de boca, pero no sentí dolor — ¡MIERDA, VENGA VA, LEVANTA JOE! — Dije intentando darme fuerzas, pero en cuanto pude levantar mi pierna derecha, sentí como algo me agarró la izquierda, miré atrás totalmente despavorido, lleno de terror. Una de esas cosas me agarró, y alrededor suya comenzaban a brotar más y más que me sujetaban, haciendo una fuerza colectiva con la que no podía lidiar — ¡SOLTADME! — mientras intentaba zafarme de aquello, pero era imposible. Alcé la mirada, y aquellas formas sacadas de la peor de las pesadillas comenzaron a juntarse en una especie de masa mientras hacían un sonido muy desagradable, dando forma a un rostro totalmente oscuro, el cual solo se podía distinguir unos ojos alargados totalmente en blanco, que me miraban fijamente — ¡BASTA! — Supliqué, pero era inútil, seguía totalmente inmovilizado. Aquel rostro se acercaba lentamente hacia mí, hasta que de repente, de esa oscuridad suya, apareció una boca totalmente afilada de la misma materia de lo que estaba hecho aquella cosa — ¡NO! — Y con una rapidez asombrosa, se abalanzó sobre mí para devorarme y envolver todo a mi alrededor en oscuridad
— ¡NOOOOOOOOOO.............. —
— ..........OOOOOOOOOOOOO! —
Abrí los ojos, lleno completamente de sudor por todo mi rostro mientras respiraba muy rápido y fuerte. Aquella oscuridad fue sustituida por un techo de piedra, iluminado por lo que parecía luz natural — ¿Qué... ha pasado? — Dije levemente mientras recomponía el aliento — ¿Una pesadilla, no? — Chasqueé la lengua — Para variar... — Comenté mientras intentaba levantarme de la cama, pero un dolor nuevo apareció en mi abdomen — ¡Ahh! ¿Qué es esto? — Pregunté llevando mi mirada a donde sentí el dolor para encontrarme con un vendaje que me rodeaba completamente esa parte — ¿Qué me ha pasado? — Me llevé la mano derecha a la cabeza mientras intentaba recordar que fue lo último que me pasó, a la vez que observaba alrededor mío. Por la arquitectura de la sala, parece que sigo en Impel Down. Estaba en una especie de habitación de hospital con todo lo necesario, y una puerta gigantesca enfrente mía. Y mi lado derecho, una pequeña mesita. Con mi Den den mushi, una botella de agua y dos cartas — Umm, ¿para mí? — Dije mientras estiraba el brazo para alcanzarlas y poder ver que eran. Una vez en mi mano, me acomodé lentamente y abrir la primera carta, la cual estaba lacrada con el sello de la Marina, con remitente de William Whitend — ¿Whitend? ¿Ese no es e...? — De repente, mi cabeza recordó lo que me pasó. Markus y Pawurs, me hicieron algo, me obligaron a hacerme algo. Me llevé la mano al abdomen con la imagen del chamán posando su palma en él — ¡Fueron ellos! — Comencé a abrir rápido el sobre cuando, a la vez, alguien tocaba a la puerta de manera muy fuerte, me daba igual quién era en este momento, pero respondí — ¡Adelante! —
20 de otoño.
08:54 AM
Puente de Impel Down
Menos mal que Daisen estuvo allí conmigo y pudo cuidarme. Agradecí que llamase a la puerta al escucharme gritar, pudo ponerme un poco en contexto. Aquellas dos cartas fueron bastante importantes, demasiado, diría yo. Primero, el Almirante de Flota de la Marina, el escalón más alto de todos, se puso en contacto conmigo para darme una misión importante. Cabe decir que no dudé en ningún momento y la acepté. Según caminaba para dirigirme al "Pluma Siliente" y zarpar, en mi mano tenía una carta, la respuesta que el Almirante de Flota esperaba de mí. Pude ver a Daisen en el puente esperándome para despedirse. Me acerqué a él — ¡Gracias por todo, amigo mío, me ha hecho ilusión poder verte de nuevo, y de que hayas cuidado de mí, te debo una! ... Aunque te voy a pedir un último favor. Haz entrega de esta carta al cuartel Central, de mi parte, para el Almirante de Flota ¿vale? Si hay algún problema con ello, házmelo saber por Den den Mushi. ¡Cuídate, y nos vemos pronto! — Terminé posando mi mano derecha en la suya mientras me daba un abrazo.
Contenido de la carta
Entiendo que este contenido le llegará al Almirante de Flota. Daisen no puede abrirla.
Cita:
Es un honor recibir una carta directa de usted, Almirante en Flota Whitend, gracias por sus palabras y felicitaciones lo primero.
En segundo lugar, he recibido su especial regalo, aunque aún necesito un poco de tiempo para poder dominarlo, pero le aseguro que daré todo lo que pueda de mi para darle un buen uso y ser lo más util y leal a la Marina. Y por ultimo, cuando usted reciba esta carta, estaré ya a bordo del acorazado "Pluma Siliente" rumbo a Sabaody, tal y como usted ordenó. Una vez allí, me dirigiré al cuartel para recibir las ordenes establecidas de los superiores y poder trabajar en ello. Cada uno de los hombres y mujeres que están bajo mi disposición y orden estarán en perfectas manos para poder aportar lo mejor a la Marina.
Una vez más, mis mas sinceros agradecimientos por ponerse en contacto conmigo.
Cualquier cosa, puede ponerse en contacto conmigo cuando usted desee.
Un abrazo.
Joe Joestar
Vicealmirante
Por otra parte, la segunda carta era de Aoyagi, el cual me había hecho miembro de su grupo "Zodiacool", más concretamente "The Fang", siendo la serpiente del grupo. Me llevé la mano al cabello para arrascarme mientras pensaba en aquello — ¿Cómo le digo que ya no tengo mi Akuma de serpiente? Otra vez en un lío en el que yo no me he metido... Joder... ¿Estará en Sabaody? — Pensé. Mi akuma no mi que me ha acompañado desde que era pequeño ya no estaba conmigo. Ahora tenía un nuevo poder, un poder que aún no podía controlar del todo. Y me iba de cabeza a una misión. Estaba acostumbrado a usar mi forma híbrida de serpiente para pelear si era necesario, pero ahora no podía. Así que, mientras intentaba averiguar los secretos de mi nueva Akuma no mi, iba a cercenarme en entrenar durante mi viaje otro tipo de movimientos para no quedarme desprevenido. Solicité yo mismo que se me dieran unas clases con algunos entendidos de ello, así que esperaba que el viaje al menos fuera productivo.
Sin mirar atrás, ya en el barco, este zarpó rumbo al Archipiélago de Sabaody, donde, por lo que tengo entendido, me esperaban mis compañeros, los cuales tenía muchas ganas de ver. Ahora éramos la División 17, pero esa noticia quería dársela a todos cuando llegase el momento. Me arrimé a la barandilla, a estribor del barco, y contemplé el mar una vez más, mientras el viento me soplaba en el rostro y hacía ondular mi nuevo uniforme de Vicealmirante. ¿Este era mi destino? No lo sé, pero esta vez lo tenía muy claro. Iba a seguir hacia delante, y tenía objetivos en el punto de mira.