[Pasado]Viaje onírico en buena compañía.
#1
Día 90 de otoño
Manglar número 13, Saint Fermín, en algún lugar de la psique de Zorak.


Zorak luchaba por su vida mientras yacía en su camarote del Saint Fermín, cuidado y atendido por sus compañeros junto al recién conocido Comilón el cual vigilaba fuera del barco, las heridas que había recibido el mestizo era tan duras que lo habían sumido en un profundo sueño, un sueño del que el mestizo quizá no quisiera despertar.

El viento soplaba cálidamente entre las llanuras mientras cargaba la leña junto a Ridel, había sido un día productivo en cuanto a la recogida de leña se refería y con lo que habíamos conseguido más lo que ya teníamos en casa, estaba seguro de que podríamos pasar el invierno entero sin tener que salir más al bosque, era agradable poder estar con el sin querer matarnos el uno al otro, recorrimos el sendero que estaba desprovisto del trigo que normalmente habitaba a los lados del camino mientras charlábamos amigablemente sobre la posibilidad de lo que habría cocinado Maeve, pues estábamos muertos de hambre.

Al llegar a escasos metros de la casa, una gran casa de piedra con un tejado de paja, lo suficientemente grande para que toda la familia pudiera vivir en ella sin problemas de espacio construida por todos, nuestro pequeño paraíso, una pequeña cabeza se asomó por la ventana como si de un destello plateado se tratase, dándonos la bienvenida con la sonrisa más bonita que he logrado ver en toda mi santa vida, se volvió a esconder fugaz y tras un par de segundos se abrió la puerta mientras una pequeña niña de pelo plateado y ojos color azul salía despedida hacia nosotros mientras gritaba.

"PAPÁ!!! Papí ha vuelto!!"

Ridel agarro el saco de leña que portaba en mi espalda y me agache extendiendo los brazos mientras la pequeña corría hacia mí y saltaba para que la agarrase, levantándola por encima de mi cabeza y girando sobre mí mismo mientras ella reía, la cargue en mis hombros y me encamine hacia la puerta de la casa mientras Ridel hacia lo propio hacia la pequeña barraca donde guardábamos la leña.

"Que habéis preparado mamá y tú para comer, Lyza?"

La niña jugueteaba con mis pelos mientras reía.

"Hoy nos ha ayudado la tía Powder, hemos hecho lasaña de espinacas"

Lleguemos a la puerta y deje a la pequeña a mi derecha, dándole la mano mientras entrabamos en casa y Maeve me recibía con un tierno beso, la mesa estaba lista y mi hambre demandaba comida, fui a sentarme en la mesa, pero cuando estaba por hacerlo un golpe dio en la parte superior de mi cabeza, seguida de la voz de Powder y Maeve al unísono.

"PRIMERO DÚCHATE QUE ESTÁS HECHO UN CERDO!"

Las dos se miraron y estallaron en carcajadas mientras seguía su orden rascándome la cabeza.

"Lyza, siéntate en la mesa y comienza a comer hija."

Le decía Maeve a la pequeña la cual se ponía de morros inflando los mofletes.

"Yo quiero comer con Papí."

La imagen de la niña encarándose a su madre me sacaba una sonrisa, sin duda alguna había sacado el carácter de Maeve.

"Me daré toda la prisa que pueda pequeña, ves sentándote en la mesa que ahora vengo."

Entre en el baño y abrí los grifos para que se comenzase a llenar la bañera de agua mientras me desnudaba y suspiraba contento, mientras las voces de Powder, Maeve y Lyza se colaban por las paredes entre risas y regañinas, que podía decir, esto era la mejor de las felicidades para mí.

Resumen

Apariencia de la pequeña Lyza
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#2
La tarde había pasado sin nada más que hacer en la casa que estar estirados pasando el rato, no por ello era menos interesante la cosa, me encantaba ver a la pequeña Lyza jugando con el pelo de su madre y comparándolo con el suyo mientras sonreía. Maeve disfrutaba también con una expresión que solo era por y para su hija, muy lejos de la mirada feroz que me robo el corazón en Akarui, desde el sillón de cuero que papá me regalo cuando nació su nieta y mientras miraba a ambas jugar estiradas en el suelo me encendí la pipa y seguí moviendo los troncos del fuego, acercándome a él desde el pequeño sillón, azuzando el fuego para que ardiera con fuerza y mantuviera la casa caliente. Maeve agarró a la niña y la oculto bajo de sí misma mientras podía escuchar claramente como hacía ver que susurraba entre risitas mientras le hablaba a nuestra hija con el tono suficiente para que yo la escuchara.

"Pssst... Ahora que papá esta distraído vamos a por él"

La niña reía a carcajadas con la sola idea de añadirme al juego de ambas, deje la pipa en la mesita que había junto al sillón, pues sabía de sobra lo que vendría, no tardaron en abalanzarse ambas sobre mí y hacer volcar el sillón entre carcajadas, mientras Maeve sostenía mis muñecas contra el suelo yo hacía ver que pataleaba y lanzaba dentelladas al aire haciendo ruido al chocar los dientes, Lyza carcajeaba tanto que no era capaz de mantener las gomas de pelo en sus manos, pues la sola idea de hacerme "trencitas" como ella lo llamaba la hacía temblar intentando aguantar una risa que hacía tiempo que estaba desbocada.

"AHHH AYUDA!! ¡ME ATACAN!!"

Grite mientras la niña por fin agarraba mi mechón de pelo favorito, el de la frente y lo hacía un pequeño moño haciéndome ver ridículo, ambas estallaron en carcajadas mientras me levantaba y hacía ver que era un rinoceronte con un pequeño cuerno en la cabeza, Lyza se puso de pie casi al instante y salió corriendo mientras gritaba y reía.

"NOOO QUE VIENE EL TORO!!!! BAAATOTOTOTO"

Comencé a seguirla mientras paraba de tanto en tanto para dar con la pata en el suelo como si fuera un toro embravecido y así de esa manera tan placentera pasemos la tarde en familia, pero la noche llego y tras comer lo que había quedado de lasaña del medio día, cosa rara que quedase algo gustándole como le gustaba a Maeve y Lyza, llego la hora de acostarse y la pequeña ya estaba con el pijama listo y con su osito panda de peluche bajo el brazo, al mirar al peluche por un momento me vinieron imágenes de un mink panda en camisa verde, agite la cabeza para librarme de esos pensamientos.

"Papí me lees un cuento?"

Pregunto haciéndose la melosa mientras se frotaba el ojo izquierdo con la muñeca derecha.

"Claro que si, cariño"

Me levante y tras besar la frente de una exhausta Maeve, parecía que se había cansado más ella que Lyza, agarre a la pequeña por debajo de los hombros y la acune en mis brazos mientras nos encaminábamos hacia su habitación, la cual estaba pintada de un color blanco con una pared negra en la izquierda "la pared de tía Powder" la llamaban Lyza y mi hermana, esa pared era de uso exclusivo para los dibujos que hacían ambas cuando les venía en gana, por suerte mi hermana era alguien a la que se le daba bastante bien dibujar y la pared no era tan desastrosa como lo podría haber sido, tras acostar a la niña en su cama y taparla me senté en un lado de la cama.

"Veamos que cuento te podría contar hoy..."

Sopesaba mientras jugueteaba con el mechón de pelo de mi frente, el mismo que hacía unas horas habían transformado en una suerte de moño.

"Cuéntame el de la gyojinita porfis"

Dijo la pequeña mientras se recostaba entre las almohadas, era el cuento favorito de la niña, quizás por esa lejana ascendencia gyojin de la misma, pero lo que estaba claro es que le encantaba esa historia, así que comencé a narrar el cuento que me sabía ya de memoria.

"En el fondo del océano, en la isla gyojin había un precioso palacio en el cual vivía el Rey del Mar junto a sus tres hijas, todas ellas eran bellísimas sirenas. La más joven, Maribel, además de ser la más hermosa, poseía una voz maravillosa. Cuando cantaba, todos los habitantes de la isla gyojin acudían para escucharla. Además de cantar, la Maribel soñaba con salir a la superficie para ver el cielo y conocer el mundo de los hombres, como lo relataban sus hermanas. Pero su padre le decía que solo cuando cumpliera los..."

Así paso el rato hasta que la niña ya cabeceaba, intentando llegar al final de la historia antes de caer presa de las garras del sueño, me di algo de prisa en acabar la historia, pues estaba seguro de que Maeve volvería a estar dormida en el sofa y me tocaría llevarla a nuestra habitación, además que uno también estaba cansado después de ir a buscar leña por la mañana.

"¡Maribel! ¡Maribel! ¡Somos nosotras, tus hermanas!. Escucha con atención, hay una forma de romper el hechizo y recuperar la voz que la bruja te ha robado. Si besas al príncipe conseguirás que se enamore de ti y se rompa el encantamiento.

Maribel corrió y corrió hasta el gran salón donde iba a comenzar la ceremonia de la boda. Se lanzó a los brazos del príncipe y le besó, dejando a todos boquiabiertos. La hechicera recuperó su desagradable voz y aspecto, y Maribel pudo explicar lo que había ocurrido realmente. La bruja fue encerrada en el calabozo, y el príncipe se disculpó con Maribel. Esa misma tarde se celebró la boda entre Maribel y el príncipe, y todos cantaron para celebrar su amor. Fin"

Me recosté sobre la pequeña y le di un suave beso en la frente, me levante y me encamine hacia la puerta para antes de cerrar la luz dedicarle unas palabras a mi hija.

"Que descanses mi vida, sueña con los angelitos."

Deje la puerta entre cerrada y me volví a encaminar hacia el comedor, para mi sorpresa Maeve no estaba dormida, al contrario, por la mirada que me estaba dedicando parecía que hoy tocaría hacer un extra, aunque siendo sinceros, cuando me miraba con esa picardía en los ojos me era imposible no ceder a sus deseos y menos cuando había tomado las medidas necesarias para que no pudiera mirar hacia otro lado, pues estaba con la camisa completamente desabrochada, aunque tapando sus pechos, mientras fumaba un cigarrillo y me miraba con la palabra "pasión" pintada en la cara.
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#3
Unas horas mas tarde...

Desperté en la madrugada con Maeve recostada sobre mi pecho, el silencio de la noche reinaba solo interrumpido por el crujir de la madera y el aire que hacía mecer las ramas de los árboles circundantes a la casa, la respiración profunda y calmada de mi mujer me mantenía en un estado de calma y si le sumábamos el poder ver el rostro de la misma bañado por la luz de la luna que entraba por la ventana, haciendo que su pálida piel pareciera emitir un brillo místico, me hacía pensar que todo estaba bien y que nada podía pasar, pero no pasó mucho hasta que se escuchó un tremendo golpe fuera de la casa, seguido del ruido de un árbol cayendo por la fuerza de la inercia en el absoluto silencio de la noche, ambos nos sobresaltamos y se comenzó a escuchar jaleo por la casa, me puse los pantalones mientras Maeve se colocaba los propios y una camiseta de tirantes y ambos salimos corriendo a ver que estaba pasando.

Maeve salió despedida hacia la habitación de Lyza y yo bajé las escaleras para encontrarme a Powder con cara de espanto mirando hacia la puerta de la casa, la cual estaba abierta de par en par, mi hermana apenas pudo levantar el brazo para señalar lo que estaba viendo y al estirar su brazo las pocas nubes que ocultaban parte de la luz de la luna se movieron por el viento que comenzaba a aullar, la luz baño su cuerpo y la vi llena de heridas, a su lado estaba papá inconsciente con una herida bastante fea en el pecho, gire mi cabeza hacia fuera nuevamente y parecía que Ridel estaba peleando contra alguien, aunque no lograba ver bien quien o que era su enemigo, Maeve por su parte apareció con la cara desencajada.

"ZORAK! ¡LA NIÑA NO ESTÁ EN SU CUARTO!"

Antes de poder girarme a ver a Maeve pude ver que lo que fuera que estaba peleando con Ridel tenía algo bajo su brazo derecho, podría reconocer ese brillo plateado en cualquier parte, salí despedido sin mediar palabra hacia donde estaban peleando mi maestro y lo que fuera que nos estaba atacando, si el maldito hijo de puta se atrevía a poner un solo dedo encima de mi pequeña princesa le haría pagar con algo peor que la muerte, cuando estaba apenas a dos metros del conflicto mi maestro se dirigió hacia mí sin mirar atrás.

"Esa cosa tiene a Lyza."

Yo apreté el paso mientras lo que fuera eso lanzaba un golpe a Ridel el cual aún protegiendose en su guardia salia despedido y pasaba volando a mi derecha, impactando con la pared de piedra de la casa, haciendo que estallara en pedazos.

"SUELTA A MI HIJA!"

Espeté mientras lanzaba un golpe hacia lo que parecía una sombra con seis ojos rojos, mi puño fue frenado en seco por el suyo, haciendo que al chocar resonase el golpe por todo el terreno adyacente a la casa, pero sabía que no estaba solo en esto y casi al mismo tiempo que nuestros puños chocaron un plumaje blanco pasó fugaz a mi izquierda, seguida del chasquido de un látigo el cual se había cerrado sobre el cuello de la monstruosa sombra, Maeve había llegado con todo dispuesta a proteger a nuestra hija, yo por mi parte lancé un golpe justo al codo del brazo derecho de esa cosa, haciendo que liberase a la niña y Maeve no dudo en recogerla.

"Llévala a dentro, cuando acabe con él os seguiré."

Le dije mientras pasaba a mi lado como una exhalación metiéndose en casa con la niña inconsciente en brazos, esta cosa era lo suficientemente fuerte para haber vencido a Powder, Papá y Ridel, así que una cosa estaba clara, no debía menospreciarla.

"Quien eres, que quieres de nosotros."

Mi tono autoritario se vio roto en mil pedazos cuando la sombra comenzó a reír como un demente, dejando a la vista unos dientes afilados muy parecidos a los míos.

"Ya sabes quién soy pequeño mestizo soñador, TENÍAMOS UN TRATO!"

La sombra comenzó a tomar una forma más parecida a la de un lobo, pero un lobo monstruoso de un color negro más profundo que la noche misma, un lobo con seis ojos rojos que me miraban directamente y que me parecían extrañamente familiares, lancé un combo de golpes y los esquivo todos con gran facilidad, para después levantarse volviendo a tener forma humanoide, esta vez, sin embargo, comenzaron a salir hilos de sus manos y pies, hilos negros que comenzaban a recubrir su cuerpo haciendo una suerte de armadura negra, pero esto era imposible, según Kisuke los poderes de las frutas del diablo son únicos y esta cosa estaba usando el poder de mi fruta, pero... quien era Kisuke? No lograba recordarlo por alguna razón, pero este no era el momento de perder el tiempo dándole vueltas a la cabeza, la bestia ahora erguida comenzó a aullar y se lanzó hacia mi golpeándome de tal manera que hizo que el aire de mis pulmones se escapase de los mismos en un suspiro.

"TENÍAMOS UN TRATO MESTIZO MENTIROSO!"

Seguía gritando mientras me golpeaba una y otra vez, sin poder hacer yo nada para cubrirme de sus golpes, por acto reflejo mis dedos tomaron la posición de una garra de dragón y mis dedos se recubrieron de hilos haciendo que realmente pareciesen las uñas del mismo animal mitológico, la bestia estaba cerca de golpearme de nuevo y aproveche su propia inercia para golpearlo con todas mis fuerzas, golpee en la cara del mismo, en su lado izquierdo del rostro y la armadura salió despedida así como la sombra que cubría esa parte de su rostro, me quedé en shock al ver mi propio rostro devolviéndome la mirada, qué mierda estaba pasando aquí, es que acaso esto era una pesadilla?

ambas apariencias de la bestia
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#4
El monstruo el cual ahora mismo dejaba ver su rostro no era otro que yo mismo, parecía que el mismo había dejado de ocultarse, pues las sombras y la suerte de casco formado por hilos retrocedían, dejando un rostro exactamente igual al mío, pero con el pequeño detalle de que este portaba una máscara negra que de nariz para abajo, solo dejando ver los afilados colmillos, su mirada estaba presa en la locura, la rabia brillaba en su mirada con una fuerza abrumadora que estaba acompañada por una sed de sangre que me hacía temblar de solo aguantarle la mirada, eso sumado de ver mi propio rostro en la persona que estaba atacando mi casa y hacía unos segundos se llevaba a mi hija, por lo que no pude reaccionar cuando se volvió a lanzar hacia mi mordiéndome en el hombro derecho y clavando sus dientes con fuerza, acompañando el movimiento con un veloz zarpazo que mando hilos a mi alrededor agarrándome el tronco superior del cuerpo, grite de dolor al recibir el mordisco, la bestia se retiró lo suficiente para mirarnos cara a cara, directamente a los ojos. Este sonrió con la boca llena de mi propia sangre, el ente giraba la cabeza como un animal que sopesa cuál debería ser el próximo paso para con su presa, agarró mi cabello con la mano izquierda y entre risas excéntricas comento.

"Escondiéndote en tus propias ilusiones para sobrellevar tu vida de mierda, que bajo has caído Zorak."

Dos golpes de rodilla siguieron a sus palabras justo hacia mí estómago, el cabrón pegaba duro de cojones, pero a que coño se estaba refiriendo con esa mierda de "ilusiones" hice ademán de hablar, pero el que ahora era mi captor golpeo mi boca con su frente, rompiéndome en el proceso varios dientes.

"Recuerda, tienes que recordarlo... Todos están !"·$·"%&, todos ellos me escuchas?!"

Que recordase el qué? Todos estaban qué? No estaba entendiendo nada, pero no por ello me quedaría quieto a verlas venir, por suerte los hilos que apresaban mi tronco superior no llegaban a agarrar mi mano derecha, así que con un rápido zarpazo mandé hilos hacia su propio cuerpo, pero al tocar los suyos simplemente se deshicieron, el monstruo volvió a reír, esta vez con sorna y tiro de mis cabellos hacia el suelo, haciendo que golpease con un sonido seco el mismo.

"Maldito bastardo llorica, ¡no pones atención a lo que te digo, nunca lo haces y mira como acabamos siempre por tu maldita culpa!"

Descargo dos potentes pisotones en mi espalda.

"Recapitulemos... ¿quieres? Hablemos de Powder, de como la asesinaron arrancándole la lengua. Hablemos de papá, al cual colgaron e intentaron vernos la cara de imbéciles haciéndolo pasar por un suicidio. Hablemos de Ridel, el causante de las dos muertes anteriores, al que perseguiste durante diez largos años hasta poder acabar con su vida, ES QUE NO RECUERDAS NADA DE NADA MALDITO HIJO DE PUTA?! NO RECUERDAS NADA DE LO QUE HEMOS TENIDO QUE HACER PARA SEGUIR ADELANTE?! NO RECUERDAS NI A KISUKE, NI A PANDA?"

Nada de lo que decía esa presencia tenía sentido para mí, Powder, Papá y Ridel estaban justo detrás de mí, heridos, pero vivos, pero entonces, ¿por qué estaba llorando? ¿Quiénes eran esos dos que el monstruo comentaba?

OST

Poco a poco un rostro que me era extraño y familiar a la vez se abría paso en mi cabeza, pelo canoso, facciones duras pero una mirada háblame. "Qué coño miras boca sierra." Decía el hombre mientras estaba sentado en la taza del lavabo, todo se volvía negro y de pronto un pelaje negro y blanco se hizo presente, "honhonhon buenos días maris... Zorak" que estaba pasando aquí, sentía que me estaba volviendo loco recordando cosas que no había vivido.

Una cantidad abrumadora de recuerdos volvían a mi mente, sobre todo dos en concreto, uno era peleando junto a Kisuke contra lo que a todas luces parecían agentes del gobierno mundial, recordé que esa fue la primera vez que Kisuke mató a alguien y como los siguientes meses intente animarlo, intentando que aceptase lo que había pasado y no se viniera abajo. El otro era junto a Panda, ambos enfrentando a un gigantesco gorila sobre un barco, pude escucharme a mí mismo diciéndole una frase que detonó el resto de recuerdos. "Un dragón no debe sentir piedad por las ovejas". Ahora los recuerdos entraban uno tras de otro, Powder cubierta de sangre en el suelo mientras su mirada se apagaba, privada de unas últimas palabras al tener la lengua arrancada, la sensación de dolor que eso me causó, sensación que solo creció cuando al día siguiente me entere de que Oxxy había corrido el mismo destino, recordé cuando llegue a casa y me encontré a mi padre ahorcado, el cual se fue justo después de discutirnos sin saber que todo lo que yo le reprochaba no era nada más que una forma absurda de sacar el dolor que llevaba dentro, sin darme cuenta de que perdí la oportunidad de despedirme de él en buenos términos, la discusión con Apolo y la separación de nuestros caminos, el recuerdo de Ridel cayendo desplomado frente a mí, sus últimas palabras y la sensación de calor en mi espalda mientras ardía su base en el reino de Kano, que estaba pasando, porque tenía recuerdos tan lucidos de algo que en principio yo no había vivido, pero parecía que mi cuerpo recordaba bien lo sucedido, pues lo que había comenzado como un pequeño lloriqueo en mis ojos, ahora era un llanto con todas las de la ley, me estaba acaso volviendo loco?
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#5
Entre el caos y dolor de los recuerdos que me bombardeaban no pude hacer otra cosa que colocar mi cuerpo en posición fetal, pues estaba hiperventilando por la abrumadora cantidad de los mismos, la dulce sonrisa de Melisa la mujer que hizo las suertes de madre para mí y mis hermanos, esta sonrisa cambiaba a lágrimas y una mirada cargada de decepción seguida de un bofetón en mi mejilla y las palabras "márchate y no vuelvas más Zorak.", el último paseo con Jerry de camino a las tumbas de nuestros compañeros caídos en traición, vi también la cara de alivio de Jerry al enterarse de la muerte de Ridel, la masacre que junto a Maeve llevemos juntos en Akarui cuando nos marcaron el rostro a ambos y decidimos bailar macabramente rodeados de cadáveres, vísceras y sangre, la discusión en el bosque de Ohara donde expusimos lo que sentimos y le confesé el porqué me había marchado de su lado, el sabor de sus lágrimas en sus dulces labios, el tenue olor a manzana que desprendía la albina.
Entre ese caos, unos pequeños brazos se cerraron alrededor de mi cabeza, casi al mismo tiempo en que comenzaba a comprender que esta no era mi vida real, esto era un espejismo.

"Está bien papá ha sido divertido, verdad?"

Levante la cabeza para ver el rostro de Lyza con una sonrisa de oreja a oreja, si esta no era mi vida real, entonces eso significaba que Lyza...
Intente agarrarla y abrazarla, pero todo a mi alrededor comenzaba a desdibujarse, mis manos pasaron a través de mi hija y fue entonces cuando Maeve se agachó al lado de nuestra pequeña, mientras me miraba con cara de lástima y un rasero de lágrimas en los ojos, el cual sabía bien que no estaba cayendo por el simple orgullo de la albina.

"Ha sido un placer estar contigo de nuevo Zorak, nos veremos pronto."
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#6
Todo se desdibujaba, rodeándome de unas oscuras nubes negras mientras Maeve y Lyza desaparecían como si fueran polvo al viento, el ente que estaba frente a mí me tendió su mano, dude por un instante en sí aceptarla aunque lentamente lleve la mano hacia la suya y me aferre a él, me levantó y ese ente ahora tenía otro rostro, la sonrisa de Kisuke me recibía, detrás de él estaba Panda recostando su espalda en lo que comenzaba a tomar forma como la bodega del Saint Fermín. Ambos me miraban con una sonrisa amable y la tristeza pintada en la mirada.

"Tienes que volver con nosotros, Zorak."

Las palabras de Kisuke aunque simples removieron todo mi interior, comenzaba a recordar quien era, Zorak Ideale Mariscal de la revolución y miembro del escuadrón revolucionario "Toros Negros", deje el amor de mi vida atrás para perseguir un sueño, un ideal y aunque me muriese de ganas de quedarme en el bonito sueño de vivir una vida tranquila la realidad era otra, ya deje atrás todo lo que tenía en post de ese ideal y rendirme ahora sería escupirle a la cara a Maeve. Debía seguir adelante y buscar un futuro mejor para las siguientes generaciones, sin importar el costo a pagar.

"Yo... siento haberos preocupado, chicos."

Panda se acercó hacia mí y puso su gran mano en mi hombro con mucha amabilidad, parecía casi como si fueran conscientes de lo que estaba dejando atrás.

"Por la revolución."

Sentenció el mink, palabras simples que una vez más volvieron a remover mi interior, levanté el rostro mirando a ambos y viendo de fondo pálidas imágenes de los rostros de mi mujer e hija, con todo el dolor de mi corazón asentí a las palabras de Panda, contestando a las suyas con las mismas.

"Por la revolución."

Una persona como yo, que había causado tanto daño a inocentes durante mis años de locura sangrienta no tenía derecho a descansar hasta que marcase un cambio, hasta que el glorioso ejército revolucionario cumpliera su sagrada misión para con el pueblo, hasta que pudiera perdonarme a mí mismo por dejar tanto dolor entre la gente que no tenía culpa alguna, no puedo negar lo que fui en su día, un asesino frío y calculador al que le daba igual absolutamente todo con tal de llevar a cabo una venganza que solo logro dejarme cicatrices en el alma y aunque la duda de si podría llegar a cambiar seguía resonando por mi interior, era lo que le debía al mundo así que tenía que volver con los míos, tenía que despertar para poder seguir luchando por el cambio, no solo en el mundo, sino en mi interior también.
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