[Presente Absoluto-AventuraT4] Tesoro Cretácico
#11
OST


Charo llegó corriendo donde estaba el jefe, como le había dicho Richard. No había sido mucho pero se había dado toda la prisa que pudo en llegar allí, a unos 300 metros de donde se estaba dando la refriega. Afortunadamente cuando llegó, vio que el jefe se había pertrechado ya con su katana y se disponía a ir hacia el lugar donde estaban teniendo lugar los acontecimientos. Al verla llegar con cara de susto y asfixiada por la carrera el sargento Saturnino, vestido impecablemente con su uniforme de la marina, se giró hacia ella y le puso una mano en el hombro.

-Coge aire, Charo. No tienes que explicarme nada, yo escuché el disparo también. Utiliza el den den mushi y notifica a la base lo que ocurra. Mantente oculta, al menos tú debes sobrevivir.

Sin esperar respuesta el jefe del escuadrón se echó a la carrera al claro del pirata muerto. Sonrió siniestramente mientras se llevaba la mano a la empuñadura de su querida katana, Yōshanai seigi, la Justicia Implacable, y, con ella rebanaría a cualquiera que hubiese puesto un dedo en su escuadrón, y, si se trataba de un asqueroso pirata, ¿qué mejor lugar para darle muerte que aquel claro?



José Luis y Richard estaban pataleando sujetos por aquel enorme tipo que los tenía sujetos como si fuesen muñecos, y, no contento con eso, estaba haciéndolos colisionar el uno contra el otro con una fuerza abrumadora. José Luis estaba muy débil, sangrando con varios huesos rotos seguramente, y Richard no tenía nada claro cuanto más podría aguantar. Él tampoco podría derrotar a aquel bicharraco, de eso no tenía dudas tras haber comprobado en sus propias carnes el poder de aquel salvaje, pero sabía que podría aguantar un poco más, al menos, hasta que llegase su jefe. Ahora la prioridad era que José Luis no muriese, pues no podría resistir mucho más los embates de aquel tipo. Así que sin dudarlo, clavó dos veces sus dagas en la muñeca del tipo enorme buscando que le soltase.



La ira de Saturnino hervía como un cocido hecho en una cazuela de barro a fuego lento, abrasadora e implacable, cuando vio el estado de sus hombres José Luis y Richard cuando entró en el claro llegando por el flanco izquierdo de un gigantesco sujeto y que estaba utilizando a sus validos, los hombres en los que había depositado sus esperanzas como trapos viejos. José Luis estaba en un estado lamentable, supuso que sería el que había encontrado a aquel tipo gigantesco, el doble de alto que Saturnino, que era un hombre alto de más de dos metros, y estaba sujetando a sus pupilos como si fuesen muñecos de trapo.

OST 2

Pudo ver como ambos pataleaban, siendo asfixiados por aquel energúmeno, y echó a correr hacia el tipo desenvainando su katana y atacando el brazo que sujetaba al pobre José Luis con un tajo vertical, entre el codo y la muñeca, más cerca de la muñeca, concretamente, buscando que aflojase el agarre sobre su subordinado. Tras realizar el ataque, miró con una mirada fría y llena de odio al hombre y le dijo con su voz más calmada:

-Más te vale que sueltes a mis hombres... Si quieres combatir aquí estoy yo...

Saturnino sujetó con firmeza su katana en posición vertical delante de él, mirando a su adversario a la cara. La batalla final iba a dar comienzo.

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#12
Ubbe se lo estaba pasando bien, sorprendentemente hasta ahora no se había enfrentado directamente contra ningún marine, había tenido roces, está claro, pero nunca ninguna pelea como esta, así que la estaba disfrutando bastante. 
- ¡GAHAHAHA! - Seguía riendo, sobre todo cuando veía que el marine que tenía agarrado con la mano derecha, Richard, le estaba clavando sus dagas en su brazo, como si eso le hiciera algo al Buccaneer. 
- ¡Baby, eso son solo cosquillas! - Le dijo al marine mientras este intentaba hacerle el daño suficiente como para soltarse. 

Antes de decir otra frase elocuente como solía hacer, notó cierto dolor en el otro brazo, donde estaba el medio muerto Jose Luis, no fue consciente hasta ese momento que había llegado otro marine a la escena, el cual era un poco más grandote y quizá por fin un verdadero adversario para Ubbe. Antes de que ninguno de los presentes pudiera hacer nada, Ubbe saltó unos cuantos metros para atrás poniéndose en guardia mirando al marine que acababa de llegar. El marine le dijo que soltase a sus hombres para combatir contra él. 

- Oh, así que aquí está vuestro superior, ¿no? - Les dijo a los marines hablando a sus manos - Oh mi sargento, menos mal que ha llegado, justo iban a morir sus hombres! - Dijo Ubbe con sorna medio sonriendo. 
- Quiero combatir, claro que quiero combatir, pero primero debería usted saber que el que apretó el gatillo sin ser consecuente fue este inútil de aquí, yo solo me estoy defendiendo, baby. - dijo mientras hacía más fuerza con su mano donde tenía agarrado a Jose Luis, haciendo que este soltase algún ruido indescriptible mientras se ahogaba. Con las distancias aseguradas, y antes de que el marine pudiera hacer nada, volvió a pegar entre sí dos veces a sus discípulos, causándoles aún más daño, esperando que así al menos pudiera liberarse de una mano y poder plantarle cara de manera más eficaz al recién llegado. Ubbe sentía cierto resquemor en ganar una batalla de esta manera, no era su estilo el ser rastrero ni ganar con tácticas baratas, pero al final la supervivencia es lo primero, si quería plantarle cara al grandullón, debía encargarse primero de los pequeños para que luego no causaran problemas, y hacerlo así era la manera de asegurarse su pelea tranquila de uno contra uno con el sargento. Notaba cierta diferencia entre Saturnino y los dos que tenía en las manos, se notaba ya solo en el porte que era distinto a ellos, ya no más fuerte, sino más capaz. Y eso quería probarlo en sus carnes, quería ver si a estas alturas, estaba al nivel de un sargento. 

- Vamos a hacer una cosa colega, nos vamos a pegar tú y yo, pero no quiero que nadie nos moleste, voy a soltar a este. - Ubbe soltó a Jose Luis desde cierta altura, y antes de que cayese siquiera un metro en el aire - ¡C'mon Baby! - con el mismo brazo que le había soltado, cerró el puño y le pegó un puñetazo al cuerpo del marine mientras caía, atravesando el moribundo cuerpo de Jose Luis, terminando con el sufrimiento del joven marine -  ¡OH SHIT! - Ubbe se sorprendió ante la explosión de sangre que le salpicó el brazo entero, no esperaba destruir de esa manera el cuerpo del chico. 

Ubbe sacudió su brazo ensangrentado y dejó caer el cuerpo sin vida al suelo. Pese a la sorpresa, lo hecho hecho estaba, un marine menos, casi que le hacía un favor al mundo. El otro joven seguía ahogándose en su mano, y ahora el Buccaneer podía intentar hacer algo con su mano libre contra el sargento. Ubbe no le quitaba el ojo de encima al sargento saturnino, el cual parecía por fin que podría plantar cara a Ubbe. 

INFO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3669 - 476 = 3193
Energia: 2261 - 408 = 1853
Espiritu: 564 + 0 = 564
#13
Como fuegos artificiales. Las entrañas de José Luis salieron disparadas al impactar un brutal puñetazo de el enorme tipo en su vientre, reventándolo por dentro, y, el cuerpo del joven recluta no lo soportó, cubriendo todo de sus tripas. El sargento Saturnino apenas se detuvo un instante a apenas seis metros de donde se había producido aquella carnicería. No había sido lo suficientemente rápido, no había podido salvar a su muchacho. Siguió con su carrera para hacerle pagar por ello a aquel energúmeno, no habría piedad alguna.

"Descansa en paz, José Luis."

Lo hizo. Ese cabrón lo había hecho. Tras retroceder por el ataque de Saturnino, unos veinte metros, había terminado de reventar a José Luis, que cayó indudablemente muerto tras los brutales golpes que le propició el energúmeno este. No había sido capaz de reducir la distancia para atacarlo antes de que eso sucediese, no había sido lo bastante rápido por lo que ahora se encontraba a 2 metros apenas del enorme delincuente. Richard seguía ahogándose en la manaza enorme de aquel tipo pero parecía bastante entero aún. Menos mal que había dicho a Charo que contactase a la base para que diera el reporte. Era muy posible que allí murieran todos, o al menos varios de ellos por lo que era imprescindible poner el punto de mira sobre aquel sujeto. Tenía potencial de convertirse en un problema serio a futuro. Aún así, no pensaba rendirse, estaba claro que iba a ser un combate largo y pesado pero no iba a dejar que el tipejo aquel se fuese de rositas, menos aún después de haber aniquilado a su pupilo. Esperaba que con el desgaste que pudiese aportar Richard y sus propios ataques conseguirían reducirlo.

-Ni olvido, ni perdón, mocoso...

Y cogió una ramita de romero que llevaba en el bolsillo y la espachurró, lanzándole los restos al enorme tipo, tras lo cual, se abalanzó sobre él atacando nuevamente el brazo que sostenía a Richard con dos cortes rapidísimos, justo al tiempo que Richard, en un alarde de resiliencia y valentía volvió a clavar sus dagas en la muñeca del asesino de José Luis. Tras el ataque, puso de nuevo seis metros de distancia entre él y el enorme delincuente quedando a su izquierda, con la espada alzada y los ojos clavados en el hombre que le había arrebatado a uno de sus preciados subordinados. No saldría de allí indemne, por su orgullo.

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#14
Tras hacer explotar el cuerpo de Jose Luis, Ubbe no se había percatado que el sargento se había acercado tanto. No tuvo tiempo de reaccionar y tanto el sargento Saturnino como Richard desde su mano, atacaron para intentar medrar la amenaza a la que estaban enfrentando.
El Buccaneer recibía los ataques sin inmutarse, le hacían daño, sí, pero nada que no pudiera soportar. El sargento Saturnino tras atacar se había quedado a unos seis metros mirando fijamente a Ubbe. 
Ubbe sintió que la sangre le hervía con más ganas aún; no era sorpresa, la Marina siempre olía igual, a pompa y a órdenes de mierda. Lo de José Luis le había sabido raro, no le gustaba rematar, pero lo hecho hecho estaba y eso le dejó un regusto metálico en la boca que no se quitaba. Se frotó el antebrazo ensangrentado con el dorso de la mano, apartando restos con un gesto brusco, y miró al sargento como quien mira a un juguete que se va a romper.

Ubbe antes de hablar e intentar negociar con el sargento volvió a saltar hacia atrás, por precaución saltó unos 10 m, alejándose de su contrincante. 
- Baby, esto del dos contra uno me está tocando la polla ¿eh? - tras esto, pegó dos puñetazos limpio al estómago de Richard con su mano libre - tú estate quieto, insecto - apretó más con la mano para intentar entorpecer a Richard y sus ataques. 

- Hacemos una cosa, Sargentucho - señaló a Richard - si no quieres que este acabe como el otro, baja esa espada. - Ubbe se recolocó sus gafas de sol con la mano libre "a ver si son tan honorables como dicen ser" - Yo suelto a este inútil, se pira, y nos liamos tú y yo a hostias, que te parece, ¿baby? - Chasqueó los dedos de su mano libre señalando al sargento. 

Lo de negociar una pelea no era algo que le gustase hacer, pero en esa situación lo importante era sobrevivir, además que si tenía los dos brazos libres podría dar todo de sí en la pelea, y eso sí que era algo que quisiera hacer, y más contra un sargento de la Marina. Quería reventarle la puta cara al tipo ese, y más después de estar cortándole estando en ventaja numérica.

INFO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3193 - 776 = 2417
Energia: 1853 + 14 = 1867
Espiritu: 564 + 0 = 564
#15
OST


Parecía que estaba funcionando, los ataques de Saturnino estaban teniendo efecto, no el que el marine deseaban, porque el enorme tipo seguía sujetando con firmeza a Richard, pero si lo suficiente para que retrocediese diez metros alejándose del rango de acción del veterano marine. Hizo un gesto como limpiándose la sangre, aunque los cortes eran superficiales, no creía que le supusiesen un problema a un tipo como aquel. Tras retroceder asestó dos puñetazos al pobre de Richard que seguía atrapado en la manaza de aquel titánico delincuente. Saturnino mantuvo la sangre fría, aquello era casi más una provocación que otra cosa, pero estaba demasiado lejos para intentar algo.

Por su parte, Richard apenas podía ver u oír con la manaza de aquel animal sujetando su cabeza, así que apenas pudo emitir un grito ahogado cuando el enorme puño de aquel tipejo impactó en su estómago dos veces, cortándole momentáneamente la respiración, que ya de por si era dificultosa con el agarre férreo que estaba haciendo ese tipo sobre él.

Tras esto, el gigantón se dirigió de nuevo a Saturnino tratando de negociar. En la marina su maestro había intentado enseñarle que no debe o no se puede negociar con los delincuentes, porque son gente que te va a traicionar. Pero el veterano marine no era así, él había crecido fortaleciendo los lazos de hermandad con sus amigos, y había tratado llevar la misma filosofía para con sus hombres; lo más importante era la seguridad de su escuadrón. Por lo que envainó su katana aunque no soltó la empuñadura, dispuesto a saltar sobre aquel tipo si no cumplía en liberar a Richard.

-Eso es lo que quiero, macarra de tres al cuarto... Libera al muchacho y tu y yo arreglaremos las cosas como debe ser...

No tenía claro si aquel tipo mantendría su palabra, pero quería que, al menos Richard, sobreviviese y junto con Charo se largasen de aquel lugar. Una cosa estaba clara, o aquel tipo acababa muerto o saldría de allí siendo un hombre buscado, pero no iba a permitir que se fuese de rositas ni sin consecuencias, por su orgullo.

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#16
Cuando escuchó las palabras de Saturnino y a este envainar la espada, Ubbe levantó una ceja, incrédulo. 
El Buccaneer no pensaba que esto fuera a funcionar, pero empezaba a estar bajo presión y la situación no mejoraba. 
Creía en sí mismo y en su superioridad hacia el marine, pero la balanza de este combate no se había decantado del todo por ningún lado aún. 
Ubbe Apretó su mano donde tenía atrapado a Richard estiró un poco el brazo hacia atrás, y lo impulsó con fuerza hacia adelante, lanzando al Marine hacia su Sargento, esperando que el trato fuera cierto. 
El cuerpo de Richard salió volando hacia Saturnino como si hubieran lanzado un saco de carne, entre que estaba al borde de la inconsciencia y que Ubbe lo había lanzado desde su propia altura, chocó contra el suelo a escasos metros de su superior. 
—¡Vete y déjanos pelear tranquilos, insecto! Tienes suerte de que no hayas acabado como tu amigo, ¡baby! —bramó, empezando a reír a continuación como era costumbre—. ¡GAHAHAHAHA!
El gigantón no se movió de su sitio tras el lanzamiento. Se recolocó las gafas de sol con calma, mirando fijamente a Saturnino expectante. Quería ver qué como reaccionaba el marine, cómo respondía a que le tiraran a su propio subordinado en ese estado frente a él.

Ubbe empezaba a ser consciente de todos los cortes y heridas que le habían hecho tanto el sargento, como los dos soldados. Quizá había perdido su oportunidad de negociar su huida lanzando así al marine en pos de una pelea justa. Cada segundo que pasaba Ubbe se replanteaba la pelea, pensando en los golpes de Saturnino, y en unos simples cortes y la superioridad que podría tener si se esforzaba de verdad ahora que podría pelear al 100%. En un principio cuando el sargento apareció en batalla Ubbe pensaba en llevarlo como trofeo ante el otro Buccaneer que había conocido y así poder irse de esta isla en su barco, pero ahora no las tenía todas consigo. 
Por otro lado, Ubbe había advertido en los movimientos de su rival, que quizá no era tan rápido como el Buccanner mismo, así que a muy malas, siempre podría salir corriendo, aunque eso fuese la última opción. 
"Esta isla ya me ha dicho una vez que aún tengo que ser más fuerte, quizá esta sea la segunda..." 
Ubbe seguía replanteándose todo, huir no parecía ya tan mala opción, quién sabe como avanzaría la pelea a partir de ahora. Fuera como fuese, Ubbe avanzó un par de pasos y se colocó en posición de batalla, alzando ambos puños frente a sí, sin quitarle los ojos de encima a su rival, esperando cualquier movimiento que fuera a hacer Saturnino. 


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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2417 + 0 = 2417
Energia: 1867 + 14 = 1881
Espiritu: 564 + 0 = 564
#17
OST


Por fin el enorme pirata, si es que era tal, había soltado a Richard, aunque de muy malas maneras. Cayó de bruces contra el suelo, a tres metros del sargento que no le miró y echó a andar hacia el delincuente con la mano en la empuñadura de su katana. Sin volverse, usando su tono más formal y autoritario posible, puesto que no quería exponerle más al joven, le dio sus órdenes.

-Soldado Ricardo, vaya al punto de encuentro y notifique la situación que estamos viviendo... Lo ha hecho bien, ahora, retírese.

Richard se levantó como pudo, pues sentía que le había pasado un tren por encima, y echó a correr en la dirección opuesta a la real, para no dar pistas de la ubicación de su puesto de mando al enemigo. Aunque tardase más en llegar, era prioritario mantener a Charo y la guarida a salvo. No dijo nada, se limitó a correr todo lo que podía aguantando las lágrimas por la pérdida de José Luis, y rezando en su fuero interno para que el sargento sobreviviese a aquel combate. Sabía muy bien del poder arrollador que tenía aquel enorme sujeto, y, aunque había visto en acción muchas veces al sargento, no tenía claro que pudiese derrotar a aquel malandrín.

Una vez Richard abandonó el claro, Saturnino volvió a desenvainar su katana y, parándose a 7 metros del gigantón, le miró desafiantemente. Ahora que toda la atención de este estaba focalizada en él, no podía lanzarse temerariamente, por lo que mantendría un poco las distancias antes de hacer cualquier ataque. Sonrió torvamente ante la perspectiva de un combate difícil, y su sangre comenzó a bullir, porque como buen guerrero iniciado en el camino de la espada, la idea de un combate que suponga un reto, es una motivación y un acicate para seguir mejorando. Aquello podría ser un punto de inflexión.

-Vamos, grandullón, ya no tienes excusas... Muéstrame lo que sabes hacer...

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#18
El Buccaneer se quedó mirando como el soldado raso se iba como podía entre la selva y se perdía entre la maleza. Solo quedaba uno. El Sargento que tenía frente a él. 

Ubbe no perdió más tiempo. El intercambio de palabras con aquel sargento ya no significaba nada; lo único que importaba era medir fuerzas de verdad. Sus músculos ardían, sus heridas sangraban, pero todo eso quedaba en un segundo plano cuando el instinto le gritaba que había llegado el momento de ir con todo.
Flexionó las rodillas y echó el torso hacia delante, clavando la mirada en Saturnino como un depredador a punto de lanzarse sobre su presa. 
"Haz que jugármela valga la pena, Sargento de mierda" Pensaba Ubbe antes de lanzarse de cabeza hacia él.
Cada zancada levantó la tierra del suelo, cada paso fue un golpe en el llano que marcaba la sentencia de su contrincante. Ubbe aceleró con toda la potencia de sus enormes piernas hasta cerrar la distancia en cuestión de segundos, una velocidad que el Sargento no podía igualar. O eso creía Ubbe. 

Cuando estuvo a su alcance, echó el brazo derecho hacia atrás, tensando hasta el último tendón de su cuerpo. Los músculos se hincharon bajo la piel, las venas se marcaron como raíces de acero, y la fuerza contenida en su torso era tanta que parecía que iba a desgarrarse a sí mismo desde dentro. Iba a poner absolutamente todo en ese puñetazo.
—¡C’MON BABY! —rugió con una fuerza brutal, liberando al mismo tiempo la energía acumulada.

El puño salió disparado hacia el pecho del sargento con la fuerza de un cañón, concentrando todo el poder de un cuerpo curtido en mil batallas. No había contención alguna, aquel golpe era un martillazo que buscaba atravesar hueso, músculo y todo lo que se le pusiera por delante, un impacto destinado a dejar claro que no estaba frente a un delincuente cualquiera, sino frente a un bucanero que forzaba su cuerpo hasta el límite absoluto.

El impacto retumbó en el aire como un trueno. Ubbe apenas esperó a comprobar el efecto, porque la inercia lo empujaba hacia delante. En el mismo movimiento giró la cadera y soltó un primer puñetazo limpio al costado de Saturnino, un golpe cargado de la rabia que le recorría la sangre. El crujido del aire al romperse bajo sus nudillos marcaba la violencia de cada ataque.
—¡Toma esta, baby! —escupió con una sonrisa torcida, y acto seguido descargó otro golpe, esta vez con su pierna derecha, antes de caer tras la embestida. 
Ubbe no se detuvo a mirar si el sargento caía o no; lo único que quería era seguir golpeando hasta que aquel uniforme blanco se tiñese por completo de rojo. 



Info
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2417 + 0 = 2417
Energia: 1881 - 408 = 1473
Espiritu: 564 + 0 = 564
#19
OST


Podía sentirlo. En cada fibra de su cuerpo, en como retumbaba el suelo con cada paso que daba avanzando hacia él. Aquel hombre, grande, arrogante y musculoso, era fuerte, mucho. Quizá tanto como él, quizá más o quizá menos. Ahora lo averiguarían, así que apretó sus piernas fijando su posición en el suelo, dispuesto a recibir el embate de aquel poderoso enemigo que tan sorpresivamente había aparecido en aquel lugar. Ya había acabado con uno de los suyos, y había malherido a otro; no podía permitir que aquella afrenta terminase sin castigo alguno. Si aquel hombre pensaba que iba a tenerlo fácil lo llevaba claro, no por nada el era un Sargento de la marina. Así que cuando descargó su primer puñetazo con todo su poder, Saturnino hizo gala de su excelente técnica con la espada descargando un golpe hacia el puñetazo que se le avecinaba. El impacto fue demoledor, y le hizo retroceder por el empuje, ligeramente, pero además, provocó que su espada cayese de su mano y se clavase en el suelo tres metros por detrás.

"Tiene un poder arrollador... Habrá que tener mucho cuidado"

Sin darle apenas tiempo a recuperar la compostura, y mucho menos a contraatacar, pudo ver como le lanzaba un puñetazo al costado y sintió como si un camión le arrollase o un oso de montaña le atacase, recibiendo unos impactos fuertes y poderosos que le hicieron sangrar. Puede que tuviese incluso algún hueso fracturado. Le ardía la muñeca del golpe que había intentado bloquear sin éxito.

El sargento no cayó pero si tuvo que retroceder tres metros, llegando hasta donde se encontraba su espada y la desclavó dispuesto a seguir su pelea; no iba a rendirse ante la ferocidad de la embestida de aquel sujeto. Y, justo cuando se iba a lanzar a atacar, recibió una llamada insistente, al Den Den Mushi blanco. Aquello era algo con lo que no contaba, pero tenía que ser algo importante. Así que descolgó sin quitar el ojo de encima a aquel mostrenco con el que estaba peleando.

-Sargento, tenemos órdenes de ir a Whiskey Peak de inmediato.

Saturnino soltó una maldición, ante aquello. Seguramente aquel arrogante tipo pensaría que huía con el rabo entre las piernas. Pero no podía anteponer sus asuntos personales a las órdenes. A fin de cuentas, era un miembro de la Marina, así que no tenía más remedio. Envainó su katana y miró al enorme tipo. No era muy de hacer ese tipo de cosas pero le quería dejar las cosas claras a aquel peligroso tipo:

-Eres fuerte, macarra de playa... lo admito... pero como has oído, me reclaman en otro sitio... Tendremos que dejar esto para más adelante, porque ten algo claro... has matado a uno de mis hombres así que te perseguiré hasta el fin del mundo y me cobraré venganza... no lo olvides...

Y dicho esto, echó a correr hacia la jungla de la misma manera que había hecho Richard.

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#20
Ubbe sintió como la fuerza del sargento intentaba parar su golpe, pero no fue capaz de detenerlo y acabó recibiendo de lleno su puñetazo, seguido de sus otros golpes. El sargento retrocedió tres metros tras los golpes e intentó recoger su espada del suelo, la cual había salido volando tras el choque de titanes.

"¡Bien, puedo con él, lo sabía!" Se decía a sí mismo Ubbe mientras veía al Sargento sangrando mientras recogía su arma. Antes de volver a la acción un sonido extraño alertó a ambos. 
Era una voz que provenía de uno de los bolsillos del Sargento, parecía otro marine por el tono que utilizó. Era una llamada de emergencia que decía que tenían que ir a algún sitio urgentemente. 
Tras esto, el Sargento le comentó a Ubbe que tenía que marcharse y que se volverían a encontrar si o sí. El Sargento Saturnino empezó a correr hacia donde había ido el otro marine. 
- Y una mierda, baby, ¡esto se acaba aquí y ahora! - Ubbe flexionó sus fatigadas piernas hacia atrás y salió disparado hacia el sargento, dispuesto a volver a atacarle como hacía un momento. Tan solo un par de pasos después de arrancar, Ubbe tropezó con algo que no había visto y le hizo caer al suelo. Era una espada de la marina, que tras caer de algún sitio se había clavado en el suelo. 
- No es la espada del Sargento... ¿Entonces? - La mirada de Ubbe fue un par de metros más allá donde yacía la mitad del cuerpo superior de Jose Luis "¿la de ese cabrón?" La espada de Jose Luis en algún momento de la refriega se le había caído y se había incrustado en el suelo. 
Sorprendentemente, ese gesto de su ya muerto soldado, había salvado en ese momento al Sargento Saturnino. 
Ubbe se quedó en el suelo, mirando la espada y el cuerpo espachurrado de Jose Luis. El Buccaneer pensó en las palabras que le había dicho el Sargento antes de irse jurando venganza ante el. 
- Así que quieres vengarte, ¿no? Pues encuéntrame en este inmenso mar GAHAHAHA


Tras recomponerse un poco, Ubbe cogió la gorra de Marine de Jose Luis y se la guardó en un bolsillo, se la entregaría al melenas cuando lo volviese a ver, intentando que le sirviese como presa cazada. 
Cuando metió la gorra en el bolsillo, sin querer se le cayó el pergamino que había guardado ahí con anterioridad, el que tenía el esqueleto del claro en la cabeza, ocultando así para siempre su información a ojos del Buccaneer. ¿Qué contendría? ¿Quizá la ubicación de un tesoro? ¿El lugar donde encontrar huevos de dinosaurio? Nunca lo sabremos...
Después, Ubbe puso rumbo a la orilla de la isla, donde tenía su mini puesto de acampada. 

Info
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2417 + 0 = 2417
Energia: 1473 + 14 = 1487
Espiritu: 564 + 0 = 564


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