[FIC - Pasado] Achicopalado
#1
Día 52 de Primavera, Año 16
9:00am

La mañana amanecía clara y acabábamos de llegar a la isla que Ashura tanto tiempo estuvo jode-quete-jode con que quería venir a quién sabe qué. Ni bien llegar, obviamente habíamos salido todos a cubierta a ver de qué se trataba esto. Yo seguía admirando la enorme carita feliz que desde el centro de la isla observaba todo, como una ciudadela viviente que todo lo ve. Como el libro ese de cocina que había un ojo que veía todo... El Señor de los Aliños creo que era. En fin, que el día estaba lindo y valía la pena salir a tomar un poco de sol al menos, el cuerpo necesita sol y vitamina D. Pero había algo que no me dejaba tranquilo. 

Desde que llegamos, Quetzalli Jr. el "cogeburras" no parecía tener el mismo ánimo que de costumbre. si lo había llegado a ver un par de ocasiones desde lo de la ranita, eso había sido mucho. ni siquiera se impresionó con la carita de la isla. Algo le pasaba, y como senpai que soy del muchacho, imagino que a mi es a quien le correspondía ir a ver qué estaba pasándole a mi amigo y tratar de ver en cué le podía ayudar.

Me llevé mi kit de costura conmigo, pues imagino que sería una larga conversación y seguramente me daría tiempo para terminar lo que estaba haciendo. Dirigí mis pasos retumbantes por el pasillo de los camarotes del niebla, atravesando puertas vacías. La puerta de Ben estaba cerrada y con llave, al igual que la de la ranita, aunque sus carteles seguían reposando en sus puertas. Junto al camarote de Keropi estaba el del cogeburras. Toqué la puerta esperando que alguien me respondiera.

-Hola, muchacho. Soy yo... Me preguntaba si tenías un momento, hay algo que me gustaría conversar contigo-Gin - Dije con mi clásico tono neutro, pero dejando claro que mis palabras buscaban sonar tranquilizadoras.
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#2
Tenía una única cosa en la cabeza, entrenar, entrenar y entrenar, estaba a la espera de la orden del capitan para proceder, para desplegar toda mi fuerza, era nunca mejor dicho un caballo con in ímpetu increible a la espera de que le soltaran las riendas para ser libre, para volar, para arrasar. Parte de mi entrenamiento consistía en nunca apagar mi haki de observación. Todos estaban en mi rango de acción. Pero ademas de mi haki pude escuchar el retumbar de unos pasos que venían por la cubierta, ya habia navegado tanto con él, ademas de que ya habia sentido en carne propia sus golpes, supe que se trataba del Hombre Terremoto, Rapax Gin o como me gustaba decirle, “El Terremotos Gin Senpai”.

Espere paciente el toque de mi puerta, el Senpai me pregunto tenia un momento para regalarle, pues queria conversar algo conmigo. En un momento fugaz pense en no contestarle, no estaba de animos, Gaeru no estaba. Pero tambien debía ser consciente que el Terremotos Gin senpai no tenia culpa de nada, mi ira debía estar enfocada al mundo, a la sociedad, a la marina, no a mis compañeros de armas y menos contra él, quien habia demostrado ser un verdadero amigo, apague mi haki en un suspiro y me ajuste la máscara, eso si era algo que no iba a cambiar, solo Gaeru y Oxxy tendrían conocimiento de como realmente me veía bajo ella.

Me acerque a la puerta y la abri, alli estaba el gigante de cabello plateado, con sus mas de 3 metros solo podia verle el torso, vi que llevaba el kit de costura, eso era algo que me causaba mucha gracia de él, como un tipo tan imponente podria dedicarse a un oficio tan delicado y muestra de su excelente maneja de la aguja y el hilo era mi mascara, que la habia modificado a la perfección.

Me retiré de la puerta aun abierta y le dije. – Senpai, Si, sabia que eras tú, Teniendo en cuenta la manera de caminar tan distintiva que tienes, pude escucharte en lo que saliste de tu habitación, pero donde estan mis modales, pasa.. Agacha la cabeza. Al decir esto le di la espalda, tome mi micrófono que estaba en mi cama y lo coloque en el escritorio y me sente en la cama. Miré al senpai y le dije. - Me parece que vas a tener que sentarte en el piso, no tengo sillas tamaño “Rapax Gin” jajajaja, Cuentame Senpai, ¿Qué quieres charlar conmigo?
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#3
La respuesta del joven luchador nos e hizo esperar y abrió la puerta, cosa que solo le permitió a él verme la panza, pues tuve que moverme un poco para poder ver a través de la puerta. Me invitó a pasar, cosa que le agradecí con toda la educación que mi santa madre me había inculcado, y procedí a entrar. La habitación estaba un poco caótica para mi gusto, pero como me tocó vivir en carne propia, no era apropiado poner orden en el desastre de otros. Estoy seguro que si le pedía un alfiler a mi amigo, sabría dónde encontrar uno dentro de todo ese despelote.

El joven alado me explicó que me podía sentar en el suelo ya que no contaba con sillas de mi tamaño, no había pensado en ello hasta ese momento, pero me causó gracia.

-Rahahaha! es cierto muchacho. No había pensado yo en eso. La próxima vez me traigo un taburete-Gin- Dije al chico tratando de aligerar el tema, pues la conversación que tenía pensada era de un tono más serio en realidad. Me senté haciendo rechinar un poco las tablas del suelo y le indiqué con una mano que por favor se sentara.

-Quería hablar contigo chico- Comencé- Porque sé que el viaje no ha sido fácil. Sé que las cosas han cambiado y que la aventura que te prometí probablemente ahora mismo es muy distinta de la que ambos teníamos en mente cuando nos conocimos en el archipiélago-Gin. Sé que la ranita ha dejado un lugar muy grande y un vacío que es muy dificil de llenar. Tú eras muy cercano y entiendo que su ausencia puede afectar tu ánimo y tus energías-Gin... Por eso quería conversar contigo. Sé que no es la conversación más divertida del mundo y probablemente no es lo que esperabas de mí, pero en cierto modo me siento respondable de tu estadía en la banda, ya que yo te invité a unirte. Sé que venías de separarte de otro amigo tuyo, y ahora con lo de Keropi, no puedo sino pensar que te sientes en un hueco-Gin

Respiré un momento mientras analizaba la expresión y la reacción de mi amigo.

-Necesito que entiendas que nadie está completamente solo nunca, y que aunque no sea la mejor solución, yo estoy para que cuentes conmigo cuando lo necesites, chico-Gin- Mi tono neutro buscaba a todas luces ser el de un alivio para su pesar- No te puedo decir que no te sientas mal, pero no te olvides que aún tienes personas que nos preocupamos por ti, aunque los demás puede que no lo expresen como yo-Gin

Espero que mis palabras sean de ayuda para el chico, que ha estado bastante alicaído últimamente.
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#4
El terremotos gin senpai, entro a mi habitación y mi comentario sobre que no tenía sillas tamaño Rapax Gin, le causo gracia. Sonreí complacido de que mi chiste haya hecho efecto.

Despues de sentarse, el senpai comenzó a hablar, si bien su tono era invariable, eso no atenuaba el hecho de que estaba hablando en serio. Lo escuche en silencio, sin interrumpirlo siquiera con un suspiro, sin parpadear, mi mirada estaba fija en él. Cuando termino suspire y le dije. – Rapax. Dije en tono firme. – No te preocupes, aventuras hemos tenido y seguramente cuando el demonio de la orden tendremos otra. Con respecto a Gaeru, no voy a negar que su partida me afecto, pero eso es algo con lo que necesito lidiar solo. Voltee a mirar la espada, la “Escultora de Marfil”, era una de las pocas cosas que Gaeru me habia dejado, al lado de esta estaba su bufanda amarilla. Volvi a mirar a Rapax y le dije. – No te sientas culpable, ni responsable, yo tambien decidi unirme a ustedes y no me arrepiento de nada.

El senpai suspiro y me miro fijamente, luego retomo su charla. Diciendome que el estaba por si lo necesitaba, que podia contar con el y que todavia quedaban personas que se preocupaban por mí, baje la cabeza, lo sabía, se que a pesar de todo Ashura velaba por nosotros, Korg no nos dejaba morir en los viajes, Arthur… bueno el chico tambien tenia sus maneras. No estaba solo era verdad, pero la ausencia de Gaeru me pesaba demasiado, hace años que no recibía noticias de Oxxy, seguramente se murio o se lo comieron los comunistas muertos de hambre, que según Ashura cuando no tienen que comer, se canibalizan entre ellos y yo he decidido creerle.

Deje de divagar y volvi a mirar a Rapax. Sonriente y le dije. – Gracias Senpai, gracias por preocuparte, pero ahora mismo, solo quiero liberar toda la ira, rabia y tristeza que tengo por dentro. Surcar los cielos no me es suficiente para desahogarme… Quizas esto no sea muy propio de mí, pero quiero hacer daño, tal vez no me ayude a nada, no lo sé, pero quiero comprobarlo…. ¿Me prestaras tu fuerza para liberar mi dolor?

Lo mire serio y me quede a la espera de su respuesta.
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#5
La respuesta del luchador alado me dio a entender más de lo que decía, el dolor estaba allí. El dolor de la pérdida... Uno que yo también había experimentado. Gonjo, Mira, Alfred y ... Ellos. Ahora que sabía de ellos también era más complicado todo. Saber que había perdido más de lo que creía era más difícil de lo que pensaba que sería. Mis pérdidas me habían llevado por el camino que andaba ahora, y si al menos con todo aquello podía darle un punto de partida al chico en su camino a la sanación, por supuesto que lo haría.

- No me lo has preguntado, Carajito, pero si algo he vivido en todo este tiempo es pérdidas. Mis padres, mi mejor amigo de la infancia... Mi primera capitana, entre muchos otros-Gin. El destino tiene un modo cruel de jugar con nosotros. A veces las vidas de unos parecen un camino llano, mientras las de otros es una pendiente empinada y escarpada-Gin - Le dije al chico tras haber notado cómo miraba la espada de la ranita. Aquella espada no había abandonado su vista en todo este tiempo y claramente era para él un modo de mantenerse cerca de su amigo- En el proceso de escalar ese camino, no te puedes olvidar de los que van quedando atrás -Le mosté el tatuaje rojo con forma de X en mi pecho- Y casi siempre vas a tener que seguir adelante, impulsado o arrastrado por sus voluntades según sea el caso-Gin. No creo que Keropi sea un lastre para ti, así que te recomiendo que cuides muy bien de esa espada. Que la guardes y la atesores, pero no la dejes a su suerte-Gin

Rebusqué en mis bolsillos y saqué entonces un kit de limpieza para espadas. Los usaba en mi taller cuando forjaba armas por ocio y les hacía mantenimiento. Puse la cajita con los utensilios en la mano de mi amigo y le di unas palmadas en el hombro.

-Entiendo que ahora mismo tienes rabia y dolor y que lo que deseas es romper todo y destruir, pero romper todo a lo loco y sin sentido no es la solución amigo. Debes enfocar muy bien la ira y las emociones-Gin. ¿Recuerdas cómo me enseñaste a enfocar mi esencia con el Haki? pues gracias a ti pude ordenar mi mente y descubrir una gran verdad sobre mi vida, una que tal vez algún día llegue a contarte. Pero lo que te quiero decir es que así como enfocamos la mente, también debemos enfocar el cuerpo y la fuerza física de la manera apropiada-Gin. Por supuesto que te ayudaré con lo que necesites.
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#6
Rapax me comento que el tambien habia tenido perdidas, cuando lo escuche decir eso, automáticamente active mi haki de observación y sentí que lo que me decia era todo verdad. Cito a su primera capitana, nunca habíamos hablado de nuestro pasado, para mi el simplemente ya estaba con los Mushoku y asumí que siempre habia sido asi.

Me recomendó guardar la espada de Gaeru, atesorarla, cuando dijo esto, la tome entre mis manos y la coloque en mis piernas y le dije. - Gracias Rapax.. si eso hare con la Escultora de Marfil, guardarla, quizás le pida a Ashura que me enseñe un par de movimientos. No lo sé, ya veremos.

El senpai, saco una cajita, arrugue el entrecejo, cuando me percate, era una caja para limpiar espadas, no pude evitar sonrerir, este me puso la mano en el hombro y yo le conteste.- Gracias Senpai… ya sabia yo que eras diestro con las agujas. Dije mientras le miraba tejer. – Pero no sabia que tambien se te daban bien el cuidado de las espadas.

Luego mi compañero retomo su charla, diciendome que entendia mi rabia y mi dolor y que recordara que cuando le enseñe haki de observación le pedi que calmara la mente, que no se dejara llevar por las emociones, y que tal vez algun día me contaría lo que descubrió en ese entrenamiento, más, sin embargo, dijo que me ayudaría en lo que necesitara.

Me quedé callado un momento y luego de soltar un suspiro le dije. -Senpai, la ira y el dolor por la perdida de Gaeru, me ha llevado a sitios a los que nunca pense que podia ir. Esos dos sentimientos solo han hecho una cosa, motivarme….No se si lo sabias, pero Gaeru queria ser el mejor espadachín del mundo y yo cumpliré ese sueño por él, Yo T…. Quetzalli Jr El Aguila de Oro y Plata, será el mejor espadachín que jamas ha visto el mundo, lo hare por mi hermano. ¿Cómo lo lograre?, no lo sé, eso tal vez ahora no sea relevante, espero me prestes tu fuerza para este cometido tambien. Sonreí y deje la espada y el Kit de limpieza en la cama, volvi a mirar a Rapax y le pregunte. ¿Quién era tu capitana?.. ¿puedes hablarme de ella?... Si lo haces te contare de otro compañero que tengo o tenia no sé… pero dale tu primero.

Guarde silencio a la espera de la respuesta de mi gigante compañero.
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#7
Las palabras de Quetzalli estaban llenas de sentimientos. La ira y el dolor que tanto mencionaba estaban allí, pero también lo estaba la duda, el nerviosismo y la incertidumbre. Por mi propia experiencia todo aquello era más que normal.

- Entiendo lo que dices de esas emociones. Antes de salir al mar yo... Perdí a mi madre y mi mejor amigo-Gin. Todo por el capricho de un noble y sus gustos alimenticios. Toda mi aldea ardió. Gracias al sacrificio de ellos pude salir con vida de la isla, volviéndome junto a mi padre adoptivo, los únicos dos sobrevivientes conocidos de esa masacre. terminé en Kuen. Allí bueno, imagino que tuviste tiempo de leer el diario que encontraste en la isla-Gin -dije a mi amigo, recordando que él había conseguido hacerse con aquel diario que otrora hubiera escrito en mi soledad en aquella selva- Pero lo importante, muchacho es que incluso antes del diario, mis instintos y mi rabia se apoderaron de mí-Gin. Me convertí en una bestia. Cazaba y mataba a los animales gigantes de aquella jungla sin ningún objetivo real. Solo quería luchar y matar. No era yo. Me hice mucho más fuerte, sí. Pero me faltaba propósito. Me autoexilié allí, con la esperanza de algún día ser lo bastante fuerte para que otros pudieran confiar en mí y yo ser capaz de protegerles-Gin... Así que tus palabras me llenan de alegría, pues entiendo que estoy en el camino correcto.

Respiré, recordando esos años y mis batallas con las enormes bestias de la jungla, desde el carnero del norte, hasta el enorme pez espada de la costa del sur, una pelea que nunca culminó y que ahora que tenía el poder d euna akuma no mi, seguramente jamás podría llevarse a cabo la revancha.

-Mi primera capitana, en realidad fue mi segunda-Gin- Sonreí con nostalgia- Su nombre era Eaa, y era increíblemente divertida. Pero antes de ella estuvo Maeve. Maeve Knox. Por ella mi mascota se llama así, ¿sabes?- Suspiré- Fue cuando entré al Grand Line. Los tres habíamos caído en la trampa de un cazador de piratas, un tipo llamado Ghunter Fox-Gin. Por poco no la cuento. Resulta que no era lo bastante fuerte para hacerle frente, y la única opción fue huir. Maeve era la capitana de la Rémora Fatua, y en la adrenalina del momento, huí con aquellas desconocidas a bordo de su barco. Eaa y yo estábamos sanos y salvos, pero Maeve... Ella sufrió una herida mortal y cayó en combate, dándome la bienvenida a su barco y encargándome la seguridad de Eaa- Dije, señalando con mi pulgar derecho la cruz roja que ahora estaba tatuada en mi pecho- Una promesa hecha con sangre y que a día de hoy espero que esté cumpliendo-Gin, pues ahora mismo no sé de Eaa, pero no pierdo la fé de que esté bien.
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