[EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria
#91



Había caído, todo acabó al fin, la batalla había sido corta, pero muy intensa. 

Al abrir los ojos lo vi, en el suelo, derrotado. Mi nuevo poder era capaz de derrotar incluso a bestias de ese tamaño. Era impresionante.

Baje al suelo, ya despacio, como sin creerme aún lo que había pasado. Jamás había desatado tanto poder... estaba agotada, me dolía la cabeza, era como si de alguna manera, todos mis fuertes sentimientos y mi furia, me hubieran abandonado para centrarse en mi enemigo.

El Dragón en el suelo era magnífico, una bestia maravillosa, sabia que no estaba muerto, pues ya había usado este poder más veces y apreté mis garras al recordar el estado de Joe. Era magnífica, pero había dañado lo que yo más quiero en este mundo. A mis amigos. Concretamente a mi mejor amigo. Entonces me di cuenta, a su lado, también en el suelo, yacía Fuguwu. La última vez que le vi estaba luchando fieramente por nosotros, con toda su voluntad y valentía. Comprendí que al desatar mi poder le había derribado a él también ¿Habría alguna forma de evitar que esto pasara? Por mucho que lo intentaba, aún no dominaba bien esta extraña habilidad, solo sabia que cuando me sentía acorralada o furiosa, me era más fácil desatarlo involuntariamente. Y cada vez era más fuerte.

Más lejos estaba Joe, muy herido, de nuevo, mi sangre se calentó, había llegado tarde a protegerlo, mis ganas de llorar aumentaron y apreté mis garras, dispuesto a vengarme de la magnífica bestia indefensa que tenía delante de mí por dejar así a mi amigo, pero entonces, Apolo volvió a aparecer.

Sus palabras fueron un bálsamo para mí, no estaba acostumbrada a verle tan serio, pero tenía razón, algo tan "pequeño" no podía acabar con Joe. - Gracias, Apolo...

Me costaba articular las palabras, pero luego él se quiso echar la culpa por lo ocurrido, lo cual me ayudo a despertarme un poco

- ¡No! ¡No digas eso Apolo! Estamos todos vivos, sin ti, todo esto sería pasto de las llamas, has hecho un gran trabajo hoy, has dado lo mejor de ti ¡ Hasta te has enfrentado a fantasmas!. Estoy orgullosa de tenerte como compañero. Y como amigo y camarada. Sí, déjame a mi trasportar los cuerpos de Joe y Fuguwu.

Ya con todas las piedras, que recogió y transporto Apolo, me pregunto que íbamos a comer y bromeo un poco, aliviando la situación, pero algo que dijo, llamo mi atención, era cierto, ya no hacía tanto calor en la isla ¿EL monstruo al que habíamos vencido era quien lo generaba? No lo sabía, pero sabía que volveria a despertar y tendríamos que estar preparados para entonces. Nosotros estábamos invadiendo su hábitat, es cierto, pero lo hacíamos por un bien mayor, que era la libertad en el nuevo mundo y la justicia. Si ese ser intentaba volver a atacarnos, esta vez acabaría con él sin pensarlo. Lo tenia decidido.

Marchamos hasta el faro, volví a mi forma semioni para transportar los cuerpos de forma adecuada, seguía siendo mucho más grande que mis dos compañeros. Una vez llegamos al faro, deposite con cuidado los cuerpos de Fuguwu y Joe apoyándolos en la pared, esperando que pronto despertaran, ambos estaban vivos y la misión casi había terminado.

Apolo se puso a colocar las piedras y yo miré, de nuevo como la primera vez, por la ventana del faro. Parecía que llevábamos allí siglos. Arañas, fantasmas, hienas salvajes, pájaros hermosos y legendarios viviendo en lagos, volcanes asfixiantes, incendios descontrolados y un Dragón legendario. El paisaje era impresionante desde el faro, desde el que podiamos ver todo. Curioso nuevo hogar para la división. Todos juntos y todos vivos, lo conseguiríamos.

Puse mi atención en Apolo, que estaba probando con la última piedra que tenía Joe, resolviendo por fin el enigma del puzzle. El faro al fin empezo a activarse.

- Obrigado arenoso amigo. Lo hemos hecho.

Quedaban muchas preguntas sin resolver ¿Quién habito esta isla alguna vez? ¿El Dragón gobernaba sobre ella y por eso estaba desierta? ¿Desde hace cuanto? ¿Quién construiría este faro y que antigüedad tendría este extraño dispositivo?

En fin, me valía verga, lo importante no era el pasado misterioso de aquella isla que seguramente si me lo contaran tampoco entendería, sino el futuro brillante que esperaba forjar en ella liderado por los hombres que hoy me acompañaban. La justicia llegaría al nuevo mundo y empezaría con esta gran proeza. Apreté mi puño derecho acercándomelo a la cara algo incrédula:

- El poder de derribar a un dragon ¿No está mal, no Apolo?

resumen

gastos

fruta


[Imagen: 9GdOzk1.png]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 10363 + 0 = 10363
Energia: 3713 + 136 = 3849
Espiritu: 151 + 116 = 267
#92
La calma se instauró en la cordillera del colmillo, donde un fénix logró derribar a un dragón con una sola palabra. Un imperativo verbal que hizo al enemigo más temible de la isla caer como si de las hojas en otoño se tratase. No había nada que hacer. El poder de un rey era incomparable y frente a eso, todos los animales y seres inferiores estaban en desventaja cualitativa. Cuando los instantes pasaron, la, ahora mermada, División 9 se reagrupó. Apolo cargó a Fuguwu sobre el lomo de una aún convertida Karlglass y junto a ellos bajaron a la parte baja de la costa, donde Joe reposaba inconsciente. El vicealmirante, que había cumplido su parte de la obra de teatro que Mystoria tenía preparados para ellos, dormitaba en paz con las piedras aún firmemente sostenidas en sus manos. El vicealmirante, incluso derrotado, seguía protegiendo a los suyos, impidiendo que lo único que podía sacarlos de la inhóspita isla se perdiera en el mar, sin posibilidad de encontrarlo y salir de ahí.  La sorpresa fue tal cuando Apolo, recogiendo las piedras, descubrió que Joe portaba tres similares, siendo que solo necesitaban una. Tras recogerlo, los Marines emprendieron la marcha hacia el faro, subiendo primero con dificultades el acantilado, hasta la zona de la pelea donde, para sorpresa de los sobrevivientes, el dragón había desaparecido. No había rastro del lagarto obsidiana ni del calor ambiental que emanaba del animal alfa, por lo que, incluso sin ser muy listo, era obvio que el dragón había huido lejos. El sol, que antes brillaba en las cabezas de los Marines, comenzaba a inclinarse peligrosamente conforme Karlglass y Apolo se dirigían cargando a Joe y Fuguwu hacia el faro. Durante su trayecto hacia el horizonte, el astro rey, fue cubriéndose de unas nubes densas y oscuras que amenazaban lluvia. El efecto calorífico del Obsidrake había conseguido acumular una gran cantidad de valor que a todas luces se convertiría en la lluvia que limpiara los males de Mystoria. El camino fue lento y tortuoso, muestra de las heridas y cansancio acumulado de los guerreros que no solo cargaban con sus heridas, sino con sus amigos, llegando justo hacia el ocaso al blanco faro de Mystoria. Allí, Karlglass descargó a sus compañeros en lo alto del faro junto a su amigo Apolo, con quien pudo observar por la ventana que la sección de la trompa, antes en llamas, había sido completamente arrasada por el fuego, pero ya se encontraba simplemente humeando. Columnas de denso humo negro que se juntaban con las nubes, que ahora sin el sol para alumbrarlas, daba la sensación de un cielo opaco y opresivo.


Apolo, quien portaba las piedras obtenidas y las legadas por sus compañeros, comenzó a introducirlas en el pedestal. Cada piedra introducida resonó con un clic característico y comenzó a iluminar, poco a poco, de manera antinatural la habitación. Primero la piedra lunar, después la piedra fuego, la piedra agua, la piedra hoja y finalmente… la piedra solar. Una de las tres que Joe portaba. Sin éxito. Dos intentos restaban al Marine que, con todo su ánimo, probó una segunda vez sin éxito de nuevo. Finalmente, con la última bala, el último as, la última piedra en su poder, se armó del valor para introducirla, escuchando un audible clic que terminó por iluminar la sala y sumió todo en silencio. Unos segundos después, el pedestal comenzó a brillar con un fulgor blanco inmaculado que poco a poco se canalizaba hacia el techo del faro. Joe y Fuguwu, quienes estaban inconscientes, pudieron comenzar a abrir los ojos a tiempo para unirse a Karlglass y Apolo, que podían observar desde la ventana del faro como una enorme columna de luz se disparaba al horizonte, hacia el cielo nublado, rompiendo por completo el mar de nubes negras y despejándolo como quien sopla el humo, permitiendo a los Marines ver las estrellas y, segundos después, el chorro de luz blanca que iluminaba desde la punta del faro a todas partes moviéndose lenta, pero segura y afianzando su posición en la isla más mística que habían pisado unos Marines.

Mystoria volvería a ver la luz.

RESUMEN

MYSTORIA

VALORACIÓN FINAL

INFO NARRADOR

RECOMPENSAS AVENTURA TIER 8
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