[EVENTO FIN BETA] Control de Acceso; Parte 2 (Grupo 2)
#21
De repente el enanito al que maté sin querer se reincorporó y corrió a toda velocidad hacia el pollo en llamas que había mandado al otro barrio. ¡No estaba muerto! Me tranquilizó pensar que aquel esclavo estaba bien y que iba a poder entregarlo de una pieza. Sin duda era resistente… no era la primera vez que chafaba a alguien sin querer y me dejaba las manos perdidas, que quitar vísceras de las uñas puede sonar como algo fácil, pero al contrario, era una tarea bastante tediosa y complicada. El enanito parecía preocupado por el tipo con alas, que yacía en el suelo en un estado lamentable… por lo visto se conocían. Tras eso se rindió y dijo que vendrían conmigo, pero que iban a necesitar a alguien para que aquel muchacho no se muriera. A cualquier otro le habría privado de ese privilegio, pero el joven alado tuvo agallas al venir de frente. Fue un inconsciente, pero yo en su lugar hubiera hecho exactamente lo mismo. Y encima era el gracioso de su amigo narigudo el que me había pedido el favor.

-No te preocupes, tendrá asistencia médica una vez que subamos al barco. Gracias por cooperar… nada de esto hubiera pasado si me hubierais hecho caso desde el principio, ya os avisé. Sólo quiero lo mejor para vosotros. Por cierto, me alegro de verte tan bien… -dije con sinceridad, mientras me rascaba la cabeza y relajaba los hombros.

El pelirrojo comenzó a hablar conmigo sobre el bien y el mal. ¿Qué era ser bueno y ser malo? No lo entendía como muchos otros, yo nunca me he considerado malo, me dejo guiar por el destino. Todo está escrito.

-¿Qué es ser bueno para ti? Yo no he escrito tu destino, tu destino ya estaba escrito desde el día que naciste. Soy un engranaje más que mueve la maquinaria, y la vida te ha puesto en esta plataforma conmigo, y ha decidido que tanto tú como tus amigos sois esclavos. Nadie tiene elección. Y mi pasado es cosa mía, no te hagas el listo conmigo. -dije mientras fruncía el ceño.

El pelirrojo se acercó a Kuraku y a Bepso, que estaba con él mientras hablaban de sus cosas, no me importaba que se juntaran y estuvieran juntos, seguramente cuando los subiéramos navegaríamos hasta venderlos y no se volvieran a ver jamás.

El joven de las tiritas se separó del grupo y me echó en cara que si le había mentido. Me comenzó a hablar sobre que si ya no era pacífico y no se qué hostias… pues quizá comenzara a dejar de serlo, porque se me estaban inflando las narices con su incesante verborrea.

-Os avisé, podríais haber venido por las buenas… pero no, tenía que aparecer un héroe. Siempre hay un héroe. No quiero usar la violencia pero sois vosotros, es vuestra culpa, no queréis aceptar vuestro destino y claro, aparezco yo y os mato a hostias. Siempre pasa lo mismo, y estoy cansado la verdad. Tu vida ahora mismo está en mis manos, no veo a tus amiguitos de la revolución salvándote. Tu vida me pertenece. Estoy teniendo más paciencia contigo que con cualquier otro, no quieras acabar como él. -dije señalando al lunarian que yacía en el suelo.
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#22
Existe la leyenda de que los cuervos son los animales de la mala fortuna, del mal de ojo, de los malos presagios. Es la encarnación, dicen, de la voz de las malas noticias, aquel (animal) que sentencia y decide sobre las vidas de las personas; aquel que, cuando aparece, toda vida desaparece. Es por eso por lo que la mayoría de estos animales se encuentran cerca de cadáveres o lugares donde estos descansan, como los cementerios. Y, esto, en definitiva, es lo que los cuervos que portaba y controlaba Enma traían: simplemente, malas noticias, ya que lo único que le mostraban era un camino sin salida. Después de haberle dado la orden de revisar sus alrededores, lo que los cuervos encontraron no era para nada lo que Enma esperaba, sino todo lo contrario. Pero, ¿qué es lo que había? Un barco, antiguo y bastante sucio, pero un barco más. Su cubierta, repleta de personas realizando diferentes quehaceres, estaba distribuida de forma que los barriles se encontraban en los laterales y la cubierta estaba más despejada, y es por eso por lo que todos los utensilios de la limpieza y restos de comida se amontonaron por aquella zona, pues era donde más espacio había. Pero no había nada más que eso. Fuera del barco, agua y más agua; y más plataformas en las que otros grupos de personas –aparentemente desconocidas para el pelirrojo– se encontraban en una tesitura similar, aunque el ambiente que rodeada aquellas balsas de madera era más tenso y desagradable que el que caracterizaba la plataforma en la que Enma se encontraba. 
 
El panorama, una vez más, resultaba desolador. No había manera de huir hacia el barco más cercano (el que estaba atado a través de unas cadenas a la plataforma), pues estaba ocupado, y se encontraban frente a un gyojin, un hijo del mar. Tampoco podían pedir auxilio en otras plataformas, pues su situación era mucho más delicada y, seguramente, muchas personas se encontrasen ya al borde de la muerte. – Ara, ara… Esto va a ser problemático… – Pensó Enma para sí mismo, mientras se encontraba en la misma posición, sentado cerca del centro de la plataforma, dándole ligeramente la espalda a Bepso y al joven lunarian, que todavía se encontraba en estado de gravedad. En otra etapa de su vida, quizá salvarlo hubiera sido su prioridad, pero, actualmente, el único objetivo de Enma era sobrevivir él mismo. Tal era su motivación, que incluso pensó en acabar con la vida de ambos, tanto del lunarian como del tontatta, pues, en su cabeza, eran más un obstáculo que un soporte. Uno se había rendido en los primeros tres segundos de conversación; mientras que el otro se lanzó al combate, en un intento colérico por vencer al wotan, sin ser consciente de que un dedo no es capaz de tapar el sol. Y una persona como él, tampoco era capaz de vencer a aquel enemigo. En realidad, nadie lo era, ni juntos ni por separado, ninguna de las personas que se encontraban en la plataforma eran capaces de vencer a esa inmensidad. Y esto le producía un cierto sentimiento de tristeza al pelirrojo pues… Haber llegado al Grand Line, ¿para esto? – Quizá… No soy tan fuerte como para llegar a este nuevo mundo… – Volvió a pensar para sí mismo, en un ejercicio de divagación interna, mientras esperaba algún tipo de acción o diálogo por el resto de las personas presentes.
 
No tardó en llegar. La bondad de Bepso fue la primera, que solicitó ayuda médica para el lunarian y el wotan accedió a ofrecérsela, explicándole, cómo no, que esa situación era algo que nos habíamos buscado “nosotros mismos” y que él sólo quería lo mejor “para nosotros”. Pero esta verborrea, completamente errada y deshonesta por su parte, sólo fue el principio de un ligero, largo y denso discurso sobre su magnífica bondad, sobre el destino y la nula capacidad de decisión que tenemos las personas. – Ser bueno para mí… Imagino que es… poder hacer lo que quiera… – Bostezó, mientras apoyó ambas manos en el suelo y alzó la mirada al cielo. – ¿Ser un héroe…? – Omitió todo lo dicho anteriormente por el wotan para entrar en este punto. – Eso quién lo quiere… yo prefiero… ser un simplón, mucho más fácil… – Murmuró. – Hay gente como él… – Señala al lunarian, para luego volver a poner la mano en el suelo. – Que igual sí, pero yo no… – Continuó. – La revolución sólo me dio un objetivo… – Pensó para sí mismo. Enma se había dado cuenta de que el wotan no comprendía lo importante que era la revolución, no ya para él, pues esto es algo subjetivo, sino en términos generales y a nivel histórico. La revolución es la liberación de las personas y el wotan buscaba todo lo contrario: apresarlas, quitarles su libertad. Así que, ¿para qué gastar esfuerzos? Justamente eso es lo que Enma más se quería ahorrar. Si la pereza fuese una persona, sería él. Enma.
 
El pelirrojo se levantó de su sitio para dirigirse a donde estaban Bepso y el Lunarian. – Lo admito… soy débil… – Pronunció mientras caminaba hacia ambos. – Y por eso debería rendirme… – Sentenció, en un intento por captar la atención del wotan, mientras ordenaba a los cuervos que se encontraban sobrevolando la plataforma y el barco enemigo que estaba frente a ellos (y unido a la plataforma por unas cadenas), que se introdujeran en la cubierta de éste desde los laterales, donde no pudieran ser vistos. Era el último intento que Enma podía utilizar para poder captar su atención y pensar en algo más. Necesitaba tiempo, pues fuerza no es algo que fuera a conseguir en cuestión de segundos. – Y lo haré… me rendiré… – Dijo mientras se sentaba al lado del cuerpo convaleciente del lunarian y bajaba la cabeza, mirando hacia sus pies y posando sus manos sobre sus rodillas, apretándolas. Los cuervos, por su parte, tenían un solo objetivo: causar alboroto. Pero, antes de esto… los cuervos se transformaron en ratas, ya que Enma no se podía arriesgar a que alguien gritase “¡Cuervos!” y el wotan lo relacionara con él. Así, las tres ratas de prácticamente medio metro que se encontraban en la cubierta comenzaron a correr tirando los barriles, los utensilios de limpieza, los desperdicios y restos de comida que se encontraban en algunos de los laterales y en el centro de la cubierta… Las ratas (antes cuervos), colocadas en el lateral más cercano a la plataforma de madera en la que se encontraba Enma, habían venido a (intentar) causar el caos, en un último intento por captar la atención del wotan. Porque… – ¡Se escapan! ¡Se están escapando todos! – Comenzó a escucharse desde el barco. – ¡Ayuda por favor! – Se continuaba escuchando. Eran las ratas, ubicadas en los laterales del barco pero ocultadas por el estropicio que se había formado. Enma, aunque seguramente no fuese ningún tipo de técnica ingeniosa ni valiese para nada, quiso realizar un último intento para escapar de esa situación. Y pensó que, si creaba el caos en la cubierta de “su” barco, el wotan podría ir. Al escuchar estos gritos, Enma alzó la cabeza y miró hacia el barco, como preguntándose qué estaba pasando, pero sin expresar nada más que… – Me han arruinado… el momento de rendirme… ¿Qué pasa…? – Preguntó mirando hacia Bepso, para luego voltear la cabeza hacia el otro lado. – ¡¡¡Que se escapan!!! – Se volvió a escuchar de fondo. – ¿Una revuelta…? – Preguntó Enma, volviendo a dirigir la mirada hacia Bepso. Aquí el pelirrojo contaba, a su parecer, con una pequeña ventaja: la inocencia de Bepso. Él no sabía nada del plan, por lo que al escuchar estos gritos seguramente se sorprenda y reaccione de forma honesta. Y, ya que el wotan lo había aceptado, se había aliviado por no haberlo matado y, además, Bepso se había rendido... Enma creía contar con la ventaja de que el enemigo creería también en la bondad de Bepso. Al final, todo se resumía a eso, a la suerte.
 
Lo cierto es que no tenían posibilidades reales de luchar. Tampoco de huir. La capacidad de poder de Enma se limitaba a resistir el golpe de un humano promedio, no de un gigante de once metros. Volar tampoco era una opción, porque era difícil sobrevolar aquella torre –también llamada wotan–. Así que lo único que pudo hacer Enma es intentar distraerlo. Pero no pasa nada, porque tiene más planes, aunque no todos tengan un final feliz. Porque el pelirrojo no estaba nada convencido de ser atrapado y convertido en esclavo, por lo que seguramente preferiría ver muertos a quienes quieren ser sus esclavos que permitir que lo sean. En otras palabras… Sí, Enma llegó a pensar en acabar con la vida del joven lunarian y de Bepso. Al fin y al cabo, el primero estaba al borde de la muerte y no tendría ningún problema en rematar su vida. Con respecto a Bepso, podría ser todo mucho más sencillo. “Bepso, ¿te apetece volar en un cuervo? ¡Claro que sí! Genial”… y el cuervo, desafortunadamente, se hundiría. Bepso, de seguro, por haberse convertido en aquella sustancia blanca, era un usuario de una fruta del diablo así que pocos segundos le restarían de vida. ¿Después de eso? Enma tendría que morir o fingir su propia muerte… de alguna manera. Los recursos eran pocos y limitados, pero había que explotar cada uno de ellos al máximo.
 
Después de haber creado ese alboroto, las tres ratas se juntaron y ocultaron en el lateral del barco más cercano a la plataforma, convirtiéndose nuevamente en hollín. Ese hollín... podría seguir siendo útil.
 
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#23
La decisión de Enma de también rendirse alivió a Bepso. A pesar de que apenas conocía a Enma, que de hecho no lo conocía de nada, la idea de que otro de sus compañeros fuera víctima de la fuerza desmedida de Glotz lo había preocupado. Ahora, al menos, no tendría que temer por la seguridad del chico pelirrojo en manos del enorme pirata.

Haces bien, es lo mejor que puedes hacer ahora...

A pesar de haberse rendido, Bepso mantenía un optimismo inquebrantable. En su mente, tal vez en el futuro encontraría una manera de liberarse de su nuevo dueño o, quién sabe, incluso podría tener la suerte de tener un buen propietario. La situación era difícil, pero Bepso siempre veía el vaso medio lleno. Incluso creía que Kuraku tenía un buen futuro si lograban llevarlo rápidamente al barco para recibir atención médica. Estaba convencido de que su amigo lunarian sobreviviría. Sin embargo, los ruidos y gritos que venían del barco al que Glotz pertenecía lo inquietaron. ¿Estaban celebrando la victoria del wotan o quizás era una fiesta de cumpleaños para alguien a bordo? Bepso, en su inocencia, pensaba en las posibilidades más optimistas. Pero Enma había planteado otra teoría: un motín.

¿Se amotinan contra ti? -preguntó a Glotz, confuso- ¿Cuándo no estás en el barco? Pero si lo hacenn de esa manera no podrías impedir que... Ohh, claro.

Bepso reflexionó sobre lo que había dicho Enma, y a medida que lo pensaba, comenzó a darse cuenta de que tenía todo el sentido del mundo. Era muy probable que nadie a bordo del barco pudiera hacerle frente a Glotz. El hecho de que los motines ocurrieran cuando el wotan estaba ausente cobraba más sentido que la idea de una fiesta de cumpleaños, por desgracia para el tontatta, al que le habría gustado asisir para comer tarta. Bepso estaba convencido de que el motín era lo que había sucedido, o estaba sucediendo.

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#24
Golpes. Voces. Gritos. Todos esos sonidos llegaban a los oídos de Kuraku, pero no le importaba. No tenia esperanza, no tenía fuerzas. Lo único que pareció ayudarle un poco a intentar recuperar algo de ánimo, fue la voz de Bepso a su vera. No entendía lo que estaba diciendo, pero reconoció su tono y eso le tranquilizó un poco. Parecía que el Tonttata había corrido mejor suerte que el. 
Escuchó también a Enma, era bueno que sus dos recientes compañeros estuvieran bien...  

¿Realmente importaba? ¿Algo de eso tenía si quiera sentido ahora? Habían perdido. Kuraku había sido completamente derrotado de un solo golpe. Nada le importaba ahora mismo, sería un esclavo durante el resto de sus días. No quería aceptar su destino, pero no podía hacer nada más. A duras penas consiguió abrir los ojos, seguía con los párpados humedecidos de las lagrimas y al conseguir abrirlos un poco, la luz del sol le deslumbró. Le seguía doliendo mucho la cabeza, parecía que había sufrido algún tipo de herida en esta, notaba un punzante dolor que se extendía desde la frente hacia el craneo.

Lagrimas de nuevo cayeron en sus ojos, pues volvió a revivir las imágenes de lo sucedido en su cabeza. Vio de nuevo al Wotan mover el brazo, vio de nuevo al paisaje moverse bruscamente mientras recibía el impacto. Y vio de nuevo como el mundo que había conocido hasta ahora y sus ideas, se hacían pedazos. 

Impotencia pura y dura, no había más que eso en su interior, había sido un inútil. Lo único reseñable de todo era que parecía que Bepso había sido liberado del puño de Glotz, y eso al menos no se lo podía reprochar nadie. Aunque Kuraku no tenía nada que ver con ese hecho realmente, a el le reconfortaba saber que el pequeño estaba vivo. 

Siguió llorando, intentando evitar ser escuchado por sus dos aliados, no sabía bien bien porque, pero seguia sintiendo vergüenza por mostrar sentimientos como esos. 

Lo siento... - Susurró el Lunarian de manera casi imperceptible. Le costaba horrores hablar, sentía dolor en cada parte de su cuerpo. Pero dónde más dolido estaba, era en su interior,  y no hablo de sus entrañas (que también...), su espíritu había sido destruido, y eso costaría mucho volver a recuperarlo...

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#25
Me empezó a hablar OTRA VEZ sobre ser bueno o ser malo, que ser bueno para él significaba nosequé, que si ser un héroe o no se qué hostias. ¿Pero y este tío no se callaba? La revolución le dio un objetivo decía… y parecía que ese objetivo era morir a mis manos hoy porque estaba teniendo la paciencia del mismísimo santo Buda no habiéndolo matado ya. Quien me ha visto y quien me ve. Al final, tras aquel larguísimo y molesto discurso dijo que se rendiría… ¡pero no dijo cuando!

Por favor que se rinda ya y que deje de hablar… -pensaba, intentando calmar mis ansias de arrancarle los brazos y coserle los labios.

Pero entonces escuché un ruido proveniente del barco, decía que se estaban escapando todos, que necesitaban ayuda… ¿cómo? Me giré para mirar en dirección al barco mientras seguían gritando que se escapaban. Estuve a punto de tirarme al mar para ir a ver yo mismo qué estaba ocurriendo pero entonces mi como O’Dile estaba subiendo ya por la cadena.

-¡O’Dile! ¡Ve a ver qué está ocurriendo en el barco! ¡Avísame si necesitas ayuda!

No lo creía, el cocodrilo era excepcionalmente fuerte, era tan fuerte como egocéntrico y molesto. Siempre me hacía enfadar por diversión, pero no era capaz de hacerle nada. Maldito idiota de los cojones, esta noche igual lo intento ahogar en cuanto se quede dormido. Hijo de puta… no, ¡NO! El camino es la paz. La paz…

Volví a girarme y miré fijamente a Enma, algo cabreado.

-¿Has acabado ya? -le pregunté. -Esa última frase tuya ha sonado a cachondeo… ¿¡HAS ACABADO YA!? -le grité alzando los brazos hacia el cielo y haciendo que el pelo se pusiera de punta por un instante, con los ojos inyectados en sangre. -No se qué pretendes hablando tanto, te he avisado que te calles, una y otra, y otra, y otra vez… veo que no me dejas otra opción.

Entonces agité la mano derecha como quien espanta una mosca, y de la yema de uno de mis dedos salió disparada una gota que fue hacia el muslo de la pierna izquierda del chico pelirrojo que era incapaz de callarse.

-Tómate esto como una advertencia y cállate ya ¡LA PUTA BOCA! -grité, fuera de mí. Había perdido la paciencia.


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#26
La estrategia estaba en marcha y sólo el destino y la suerte podrán dictaminar si esta era o no efectiva. Desde luego, era lo único que entraba en las capacidades y habilidades de Enma en ese momento, por lo que deseaba con todas sus fuerzas que ese último esfuerzo le diera una apertura, por muy pequeña que fuese, para poder abandonar esa plataforma de inmediato. La reacción de Bepso ante la estrategia fue la esperada: una completa y rotunda honestidad que transmitía con una serie de palabras calmas, aludiendo a un posible 'motín' que se podría estar originando en el barco. De hecho, tal y como lo había planteado, podría incluso parecer que era, de facto, el momento más idóneo para realizar una acción como esta, pues el wotan no se encontraba en el barco y podrían escapar sin que este se lo impidiera. Bepso, aún sin quererlo, podría ser un genio. No había duda. Pero ahora sólo quedaba que el wotan creyese que eso estaba sucediendo. Si no fuese así, Enma había pensado en otros posibles diálogos, pero ya más personalizados y referidos a su capitán, porque si algo había quedado claro es que él no lo era. ¿Por qué? Principalmente por tres motivos: el primero, es que existe un barco principal con una bandera de grandes dimensiones; el segundo, es que durante el inicio les ordenó ir con él hacia "el barco", pero no "su barco"; y, en tercer y último lugar, él se define como un engranaje más, pero no como la maquinaria. Un capitán tan colérico como es él, sin duda, se vería como la propia maquinaria, como quien mueve el mundo. Pero el wotan no parecía tener el liderazgo intelectual suficiente para eso. Era mucho más visceral y seguramente un acatador de órdenes, a su manera. Entonces, si esto no funcionaba, quizá que su capitán estuviera “muerto" podría hacerlo. Habría que intentarlo.
 
Pero la estrategia funcionó, o eso parecía. Las voces de las ‘ratas’, los estruendos y el caos que generaron llegaron a los oídos del wotan, que se alertó y adoptó una posición mucho más defensiva de lo normal. Más que defensa, quizá eran nervios o intranquilidad lo que se podía percibir, al intuirse leves intentos por lanzarse al mar y ver qué estaba sucediendo con sus propios ojos. Pero algo, o más bien alguien, captó su atención. Su nombre era "O'Dile" y le había dicho que fuera a echar un vistazo al barco por si algo estaba sucediendo, lo que impidió que el wotan se moviera y abandonara la plataforma como Enma había planeado. Así que el plan, en cierta manera... había fallado. Había fallado hasta tal punto que la situación generada, enfatizada y magnificada todavía más por la perezosa verborrea de Enma, hizo que el wotan le atacara sin dudarlo ni un segundo, después de haber pronunciado unas palabras un tanto ofensivas hacia el pelirrojo. Y así, una simple gota de agua cruzó la plataforma a una velocidad incesante y, como si de una bala se tratase, atravesó el muslo izquierdo de Enma, quien no pudo más que esbozar un gemido de dolor. – ¡Aaaaaah...! – Exclamó mientras la parte superior de su cuerpo caía sobre la plataforma de madera en la que estaba sentado. Utilizó ambas manos para ejercer presión sobre la reciente herida, que dolía como si le hubieran arrancado la pierna de cuajo, y mordió parte de su camiseta, mientras decía... – Esto no hay... tirita que lo cure... – Aunque el plan había funcionado, tenía que continuar para que surtiera efecto, por muy difícil que fuese. Pero ese golpe había afectado no sólo físicamente a Enma, como era evidente, sino también de forma psicológica. Poco a poco, su mente comenzaba a nublarse debido al incesante y punzante dolor que la herida le estaba provocando, generando un efecto de desorientación que le dificultaba centrarse en la situación en la que se encontraba. De pronto, recuerdos de su infancia volvieron a su mente, como si estuviesen sucediendo otra vez: los piratas robándole, los marines agrediéndole y su padre sometiéndole, haciendo uso de la fuerza y las agresiones verbales. Todo parecía volver, como si estuviese recordando todo el dolor, físico y psicológico, que su cuerpo tuvo que soportar a lo largo de su vida. – No... puede ser... Duele... – Murmuraba, mientras se retorcía de dolor. Levantó una de sus manos, la derecha, para dirigirla a la boca. – Me había rendido... – Gimió levemente. Tose un poco de sangre, que cae lentamente desde la boca hasta el cuello. – Y ahora no valdré... ni como esclavo... – Metió el puño en la boca para después morderlo y, a través del dolor, poder mantener la conciencia. Con su mano izquierda, dejo caer un poco de hollín sobre la herida, en un intento por crear un tapón que pudiese cortar la hemorragia que había provocada la herida. Tras esto, dirigió este mismo brazo hacia atrás, estirándolo de forma que su mano se posicionaría detrás de la cabeza del lunarian. ¿Por qué? En medio de aquella situación y con su racionalidad completamente mermada por el golpe, a Enma se le ocurrió que podría hacer uso de la luz que portaba el lunarian a su espalda… por muy suicida que pudiese resultar esta idea. Pero él tenía claro que tenía que darlo todo si quería sobrevivir en este nuevo mundo, aunque su desenlace en esta plataforma parecía indicar que quizá nunca llegaría a pisar el nuevo mundo.
 
Salir de ahí no iba a ser fácil, pero había que intentarlo de alguna manera. Las posibilidades eran pocas, pero Enma nunca se había planteado una situación con cero alternativas. En toda su vida. Siempre hay camino si se quiere andar. De alguna manera, reunió fuerzas para restaurar los restos de hollín que había desechado en el barco para crear una rata de mayor tamaño que las anteriores, pues era mucho más fácil concentrarse en un sólo objetivo en el estado en el que se encontraba que, de repente, hacer tres creaciones y controlarlas a todas ellas como si su mente estuviese en un estado de lucidez. Sin esperar ni un segundo más, y después de que el wotan hubiera ordenado a un compañero consultar la situación, la creación de Enma volvió a gritar. – ¡¡¡Que se están escapando todos!!! – Hizo un parón. – ¡¡¡Han matado a compañeros de otras plataformas!!! – Tenía sentido. Había varias plataformas y Enma había comprobado, a través de los cuervos enviados de forma previa a esta situación, que había batallas en marcha. – ¡¡¡Muere el capitán...!!! – Sentenció, para después volver a convertirse en hollín. Los cuervos que rodeaban las piernas del wotan también se desvanecieron, cayendo los restos sobre los pies del enemigo y los alrededores de éstos. Tenía que mantener las pocas fuerzas que le quedaban por lo que pudiera pasar.
 
Tras todo esto, pareció descansar. Soltó una serie de gemidos, alternados con bostezos y profundos suspiros, mientras divaga en su mente sobre posibles escenarios. – Entonces… puedo prenderle fuego al lunarian… y dejar que todo esto arda… – Pensaba para sí mismo. Mientras en la realidad se había desatado un aparente caos sonoro en el barco del wotan, en la cabeza de Enma la situación era incluso más caótica: había fuego, mucho fuego, que incineraba los cuerpos de las personas que se encontraban sobre esa plataforma. En cierta manera, era un final que podría esperar, pues en estos últimos momentos sólo sentía rabia por no haber podido hacer nada más en esa situación. Nada más que una técnica de despiste y engaño, con nula capacidad ofensiva. Pero también le daba rabia que las personas con las que había topado no tuviesen un carácter, como decirlo… ¿más empoderado? Enma había ido a parar con un pacifista y un colérico. Aunque al primero pudo utilizarlo para explotar su bondad… al segundo todavía no. ¿Quizá el siguiente paso era… incendiarlo y darle utilidad? Enma estaba teniendo pesadillas mientras intentaba mantenerse despierto, apretando su puño derecho con los dientes y ocasionando alguna que otra herida en su mano. – Por favor... – Pronunció en medio de aquel incendio soñado, mientras una banda de cuervos escapaban del lugar entre graznidos. 
 
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#27
La mente de Bepso se veía abrumada por la rapidez de los acontecimientos. Cuando Glotz ordenó a su compañero que comprobara el barco, el tontatta finalmente notó que había una plataforma vecina, y en ella había un enorme pulpo y... ¿Eso era un pájaro? ¿Era un avión? Pero, ¿Qué era un avión? La confusión momentánea de Bepso se disipó cuando sacudió la cabeza y se centró en la situación actual. En la otra plataforma cercana, Sasha y otras dos personas estaban también luchando, una de las personas parecía tener un arma con agua a presión. ¿Habría sido Sasha quien lanzó toda esa agua? No tenía tiempo para pensar en ello ahora; tenía que avisar a Sasha de que Kuraku necesitaba ayuda desesperadamente.
Bepso saltó para bajar del cuerpo del lunarian y se apresuró hacia el borde de la plataforma. Sin embargo, antes de llegar, los gritos que increpaban a Enma por su insistencia lo paralizaron momentáneamente, Glotz sin duda era terrorífico cuando gritaba. Luego, el quejido de dolor de Enma al ser lastimado en la pierna atrajo la atención de Bepso. La situación estaba empezando a superar al tontatta.

Desesperado por la situación y sintiendo una oleada de ansiedad y pena por su propia debilidad, Bepso tomó una decisión. Siguió corriendo hacia el borde de la plataforma, escuchando a Enma murmurar palabras inaudibles en el camino. No podía pararse a escuchar, no quería más distracciones en ese momento. Cuando finalmente llegó al borde más cercano a la plataforma de Sasha, comenzó a gritar con todas sus fuerzas. Intentaba llamar la atención de Sasha, pero sabía que, dada su diminuta estatura, sería difícil que ella lo viera desde esa distancia. Gritar era la única opción que le quedaba en ese momento, y esperaba con desesperación que Glotz no interrumpiera su urgente llamado.

¡¡SASHA!! ¿PUEDES OIRME, SASHA? NECESITO AYUDA, EL HERMANO DE NEKAH ESTÁ MUY HERIDO

El grito desesperado de Bepso resonaba en el aire mientras intentaba llamar la atención de su amiga desde la plataforma vecina. Estaba dispuesto a gritar una y otra vez, incluso si eso significaba que su garganta ardiera por el dolor, decidió que podría valerse de sus habilidades para hacer más grande su brazo y moverlo en el aire mientras saltaba una y otra vez, si no estuvieran tan lejos, o si tuviera más fuerza, lanzaría una bolita de mochi a la plataforma buscando llamar la atención de aquel trío, pero todos esos pensamientos de “y si” no hacían más que quitarle tiempo y energía, tenía que centrarse en Sasha y en captar su atención.

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#28
Tras quedarse sentado unos segundo, el mundo pareció volver a ser el mismo, al menos a nivel perceptivo, pues su mundo había cambiado bastante. Iba a ser un esclavo. 

El Wotan hablaba con un tono bastante agresivo, y de golpe, algo sonó. Fue como un disparo, y un segundo después, se escuchó a Enma sufrirlo. Parecía que Glotz le había disparado algo, aunque Kuraku fue incapaz de ver lo que había sido. Al empezar a recobrar los sentidos, le dió la sensación de que desde el barco se oía mucho barullo, como si hubiera algún tipo de problema. El Lunarian no le dio demasiada importancia pues pronto formaría parte de la gente que hubiera en el navío. 
El pequeño tontatta, nervioso, saltó hacia la izquierda, corrió y gritó. Entonces Kuraku lo vio. No se había percatado de ello ni siquiera cuando alzó el vuelo, en las otras plataformas también había enemigos... si en todas habían tenido problemas... ¿Que habría sido del Lunarian del barco? ¿estaría bien? Aún tenían mucho de lo que hablar, no podía dejar pasar esta oportunidad. Tenía tanto que decirle, tanto que contarle, y no menos importante, tanto que agradecerle. Ya que en poco menos de unos minutos, había cambiado mucho el pensamiento de Kuraku con solo un par de acciones. Recordó que en el barco le llamaron Nekah... (Espero que estés bien, Nekah...) Pensaba Kuraku, mientras se limpiaba las lagrimas de la cara. Había dejado de llorar, mucha gente y estaba luchando, y aunque él no había podido hacer nada, alomejor había algunos que si. 

Bepso se puso a gritar como si la vida le fuera en ello. Llamaba a su compañera, y la llamaba... Por Kuraku. Bepso estaba desgañitandose por la salud del Lunarian. Nadie jamás se había preocupado así por el. Nunca. 

Lagrimas en los ojos de nuevo. Vio en el Tonttata toda la bondad que jamás había recibido. Ese acto, aunque simple, fue algo tan valioso para Kuraku que no pudo contener las lagrimas, y estás cayeron de nuevo por sus mejillas. 

Enma estaba herido también, y sufría por ello. Los 3 estaban a la merced de un gigantesco enemigo, y solo este decidiria su destino. ¿Vendría la compañera de Bepso? ¿Alguien sería capaz de enfrentarse a Glotz?
¿Kuraku aguantaría mucho más? ¿Cuanto tiempo pasaría para poder encontrarse con Nekah? Quién sabe...


Aclaraciones
[Imagen: I_wont_lose.png?ex=65c0cc45&is=65ae5745&...ee93b69aa&]
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#29
Una estrella se apagaba, y sin duda otra renacería en los cielos.
De hecho, desde hacía un rato, quien tuviera la osadía de mirar hacia el cielo y distraerse de los peligros que os acechaban en aquel lugar, podría haber visto como un pequeño punto brillante en la lejanía del cielo dejaba una estela de luz y algo parecido al rastro de las nubes, como si una estrella en pleno día estuviera surcando el firmamento realizando un macabro simbolismo de los que se marchaban del lugar. El dolor y las pérdidas habían sido imperdonables, algo que rompería todos vuestros corazones sin lugar a dudas y que sólo el paso del tiempo os podría enseñar como aprender a vivir con ello. Pero el futuro era de los que ocupaban el presente, no de los que ya yacían en el pasado, y esa era la prioridad absoluta que debía imperar en vuestros corazones: Si no luchabais por vosotros mismos, ibais a acabar reunidos con ellos.

En una de las plataformas de los extremos, un hombre, una mujer, un gyojin y una niña-dinosaurio habían utilizado su ingenio y su astucia para vencer a un enemigo que los superaba por mucho, consiguiendo sobrevivir ellos sin bajas, aunque con algunas heridas. En la plataforma contigua, la inmensa mole de la determinación y la redención frustrada por un mal carácter se imponía frente a un lunarian al borde de la muerte, un tontatta que por tonto o por listo había conseguido salvarse por completo, y un muchacho con uno de los poderes más intrigantes. La plataforma continua a esta, albergaba un cuerpo inconsciente de un hombre pulpo extraño y sorprendentemente afortunado, que no podría llegar a entender el valor de volver a despertarse en su situación. Su atacante ascendía por la cadena que conectaba la plataforma con el barco mientras un inocente mink, que tenía más de aventurero y divertido ser que de maleante, sufría las consecuencias de sus malas acciones y se hundía sin reparo en el mar, al mismo tiempo que quien por su culpa o guiada por buenas intenciones, lo había puesto en esa situación, y escapaba volando en otra dirección. Al lado de esta plataforma un empapado semioni algo ausente, un envalentonado lunarian, una líder gyojin y un confuso mink observaban como su enemigo, uno de los más poderosos que jamás pudieran encontrar ninguno de los presentes, se hundía en las frías aguas del océano mientras arrastraba el cuerpo de otro de sus compañeros combatientes al abismo consigo. Junto a esta plataforma, otro grupo compuesto de cuatro hombres y una mujer lamentaban la muerte de un adolescente y respiraban agitados tras la muerte de su sádico y titánico enemigo. Y finalmente, junto a ellos, los pocos conscientes y supervivientes de haber enfrentado a la ira de uno de los capitanes más terribles de esta parte del Grand Line, se alzaba con la victoria. El hijo de un esclavista y su mink compañero no lamentarían pérdidas. Un skipiano lloraba junto al cadáver de su amigo lunarian, y un joven marine trataba de mantener consciente a su compañero. Todos ellos habían probado las mieles del Grand Line, y esta lección les serviría para los días venideros. Sabrían y entenderían a lo que se enfrentarían de ahora en adelante, y tendrían que ser conscientes no sólo del peligro, si no de la dificultad a la que les iban a llevar sus propios pasos.

Pero lejos de que todo hubiera terminado, el cocodrilo que había llegado comenzó a ordenar bombardear la zona y replegar las cadenas hacia los barcos, y el wotan que reinaba sobre una de las plataformas se sorprendería de ese hecho, mirando en derredor comprobando que Ginni ya no estaba, Odile estaba sobre los barcos, y no era capaz de ver a Karak, ni a su hermano, ni al capitán Finn. Su furia fue en aumento y se predispuso a terminar con los tres supervivientes de su plataforma, con un único pensamiento: Primero limpiar esto. Después limpiar el resto.
Mientras tanto, acompañando al destello tímido del cielo apareció un sonido seco y grave, corto y vibrante, en la lejanía. Una única honda de sonido que sacudió todo el lugar con una baja frecuencia, como si se escuchase una explosión en la lejanía. Tímido, pero suficiente como para que los piratas de los cabos comenzasen a replegarse dando por ahogados a los que aun no habían sido pescados, y se montasen en unos pequeños botes que orillaban sus acantilados, lanzándose a estos cargando con las redes llenas de personas atrapadas que lloraban e imploraban auxilio. No veían a sus comandantes en las plataformas, excepto al gran Glotz, "La Senda", por lo que habrían vuelto ya a los barcos y estos no gozaban de fama de pacientes... así que tocaba recoger las ganancias y marchar. Las barcas ocho en total, flanquearían las plataformas esquivándolas a suficiente distancia como para que no pudieran se alcanzadas de un salto, dividiéndose en dos grupos de cuatro que bordearían de forma exterior el límite colindante de las plataformas más exteriores, llegando al casco de los barcos de los extremos, recibiendo ganchos y cuerdas para amarrar la carga y subirla. Un gran botín, por lo menos de treinta a cuarenta civiles en buen estado, obviando algún hueso roto o heridas fruto del choque. El resultado de un chivatazo más, que llevaba a los piratas Sticky a un éxito nuevo... o eso creerían ellos, ajenos a lo que sucedía en general.

En la lejanía, en el horizonte, en el firmamento más distante... ninguno de vosotros sabía qué es lo que se os venía encima.
Los Piratas Sticky habían tendido esta trampa y muchas otras fruto de un chivatazo de alguien corrupto en la marina que organizaba estos desplazamientos, permitiendo el caos en los embarcaderos poniendo a dos incompetentes en el control de acceso, sabiendo que oleadas de personas buscando una vida mejor en el Grand Line entrarían en los barcos... llevándose un buen pellizco por parte de Finn Slingerland y su banda. Pero abusar de esto tenía consecuencias. Y las consecuencias estaban a punto de llegar.




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#30
— Objetivo localizado —
Realizando análisis de situación y estado:

· Altitud 420 metros_
· Distancia recorrida 612,28km_
· Velocidad actual 210km/h_
· Estado del depósito 81_
· Tanques de reserva 100_
· Escudos orbitales 100_
· Temperatura 63ºC_
· Munición y energía 100%_
· Previsión de hostilidad 97%_
· Resolución del conflicto 98%_
· Previsión de complicaciones 12%_
· Análisis de la misión: ÉXITO_

Sobre los cielos un destello a lo lejos podría haberos indicado el desplazamiento de algo en la lejanía, y en el mejor de los casos avisado la llegada de una unidad de combate avanzada diseñada para intervenciones bélicas. Pero era mucho suponer que miraseis hacia el firmamento.
La banda de los Piratas Sticky había recibido un soplo para actuar de nuevo, esta vez en los cabos gemelos, interfiriendo en la operación de evacuación de personal y civiles provenientes de los Blues con destino en el Grand Line. La información se había filtrado, pues el informante había vendido este soplo a su vez a sus superiores para ganarse un par de palmaditas en la espalda, y el Gobierno Mundial habían solicitado la colaboración de uno de sus cazadores estrella: el Doctor Utakata, un Shichibukai.
El doctor Utakata era famoso por no rechazar nunca ningún trabajo de captura o eliminación de personal problemático siempre y cuando estos tuvieran un precio por su cabeza y pudiera cobrarse las víctimas del conflicto directamente con la base gubernamental más cercana, para emplear dichos fondos en sus investigaciones. Por tanto, era la persona idónea para encomendar el trabajo: Podría llegar rápido, limpiar el desastre, y llevarse las pruebas.
La armadura MDU-06 sobrevolaba el cielo con velocidad supersónica y con mayor elegancia que cualquier criatura viva que así se lo pudiera permitir, y el sonido de su cambio de trayectoria para indicar el descenso fue el sordo apagón de energía que sólo aquellos con una gran capacidad auditiva pudieran presenciar antes de que ocurriese su inminente entrada en escena, frenando sorprendentemente en seco tras impactar sobre la espalda de Odile, el hombre lagarto, sujetándolo por el hocico, cerrado, haciendo que todos los presentes dejasen de disparar con los cañones presos del pavor de la inesperada llegada de aquel tipo.

— Confirmando objetivo: Charles "Chuck" Odile —
y un ligero sonido de pitidos cortos y repetitivos se produjo mientras miraba a su objetivo en sus manos — Wanted confirmado: 40.000.000 — añadío, y con un rápido movimiento de manos partió el cuello y la mandíbula de la criatura, matándolo en el acto — Objetivo eliminado — concluyó, extendiendo ahora su mano diestra hacia el Wotan de la plataforma, quien lo miraba incrédulo — Confirmando objetivo: Glotz Lokhtar — dijo con la misma voz robótica — Wanted confirmado: 60.000.000 — y emitió un disparo de luz verde blanquecino desde la palma de su robótica mano, destrozando el cráneo del gyojin en un instante, del que sólo quedó carne carbonizada y un humo negruzco brotando de donde antes tenía una cabeza — Objetivo eliminado — añadió sin remordimientos. El disparo perforó la plataforma tras el titán, con un limpio agujero de diez centímetros de diámetro. Tras esto, soltó el cadáver de Odile y se elevó sobre los propulsores de sus pies unos centímetros, avanzando otros pocos quedando volando por encima del nivel del mar y por fuera del barco, barriendo con la mirada de lado a lado a los presentes, y con un barrido igual con la mano izquierda, lanzó de la palma seis pequeñas esferas blancas, de un diámetro de dos centímetros, que impactaron sobre el centro de cada plataforma.
— Ubicación del Capitán Finn Slingerland: desconocida — dijo en voz alta — Ubicación de Gwendoline "Ginni" Blakthorne y Karak "Big Red": desconocida — añadió fríamente y paró su mirada sobre el enmascarado que portaba el cadáver del gyojin orca — Confirmando objetivo: Flint Lokhtar — se limitó a repetir — Wanted confirmado: 50.000.000 — añadió, pareciendo dudar un momento y entonces cerró su puño izquierdo y realizó un barrido con la diestra, emitiendo el mismo láser que había acabado con la vida de Glotz para cortar las cadenas que unían las plataformas con los barcos. Al mismo tiempo, las esferas que habían impactado sobre las plataformas emitieron un único pitido acompañado de una tímida luz roja y comenzaron a moverse como si estuvieran imantadas o movidas por la propia magia de un dios, reordenándose y juntándose en dos columnas de tres filas, desde los "ojos" y la perspectiva del imponente ser que se alzaba frente a vosotros, haciendo que todos cayeseis al suelo fruto de la velocidad y brusquedad con la que las plataformas se habían desplazado.

— 
Detección de organismos aproximándose al fondo marino —
dijo mirando a los laterales de la nueva plataforma formada ante él — Velocidad de inmersión: Tres metros por segundo, Veinte metros por segundo — y reparó en otra de las plataformas de nuevo — Detección de organismo bajo la superficie — añadió — Nivel de oxígeno: 20% — y sólo entonces comenzó a descender ligeramente frente a vosotros, parándose a cinco metros de la plataforma y a cinco metros del nivel del mar, volviendo a repasaros con la mirada, despacio y en completo silencio, ignorando vuestras interacciones, de haberlas.
— Criminales por la suma de 178.100.000 berries — e hizo una pausa — Insignificante — añadió con cierto cinismo y alzó ambas manos con un fulgor verdoso hacia vosotros alzando igualmente el tono de su "voz" — Capitán Finn "Sticky Fingers" Slingerland, recompensa de 180.000.000 de berries. Karak "Big Red", recompensa de 120.000.000 de berries. Gwendoline "Ginni" Blakthrone, recompensa de 30.000.000. Total de 330.000.000 de berries — recitó como un mantra — Junto a Charles "Chuck" Odile, recompensa de 40.000.000 de berries. Glotz Lokhtar, recompensa de 60.000.000 y Flint Lokhtar, recompensa de 50.000.000. Total 150.000.000 de berrires — añadió — Total estimado:480.000.000 de berries — dijo, pareciendo finalizar de hacer sus propios cálculos y cuentas, intensificando las luces de las palmas de sus manos — Entregad a Finn Slingerland, Karak y Gwendoline Blackthrone o sufriréis las consecuencias — avisó. Y quedó en completo silencio, sólo suplido por el sonido de sus propulsores en las plantas de sus pies.





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