Impact Welcome [Priv. Kiyoshi] [Pasado]
#21
Si no fuera por el trato que había hecho a sus padres, ahora mismo habría aprovechado para incrustar su daga en el cráneo a ese joven. Se mantuvo calmado, pese al nuevo golpe, las nuevas amenazas, ahora quieto en el suelo. La sangre comenzaba a formar un pequeño charco en el suelo. Alguna excusa deberá encontrar para que los hombres no le vayan detrás a Kiyoshi, pero en eso ya pensaría más tarde.

—No tenían otra alternativa tampoco. — habló de nuevo, elevando la cabeza y buscando la mirada ajena. Jadeaba, ya por el dolor, obviamente lo demás ya era secundario, la falta de sangre comenzaba a ser algo más severo, cada vez siéndole más dificultoso concentrarse para conversar. Apretó los dientes, soportando el momento que se daba. —Tenían amenazado a su hijo, y se lo aseguro, no fuimos nosotros. Los Maeda nos hacían el favor a cambio de ofrecerles su protección, la misma que sigo manteniendo incluso después de su muerte, jovencito. Créame que hay gente detrás de usted. ¿O acaso cree que solo se acercan a darle el pésame o saludar porque sus papás fueron quienes fueron?

Emitió un nuevo quejido de dolor, dejando caer la cabeza, jadeando, luchando internamente por mantener la consciencia y soportar el dolor. No se inmutó tampoco al sentir la boca del arma sobre su frente. Dos veces ya en tan poco tiempo. Owen con una ficha en su cicatriz, y ahora un arma sobre su frente, ¿qué iba a ser lo siguiente? Sus ojos de todos modos se mantenían calmados, no se veía amenazado ni alterado. No temía a la muerte, la había visto a diario.

[Imagen: B4ndLpP.png]
—Elena Grace seguramente le sonará más. Su hija.

Elevó lentamente la cabeza, ahora buscando la mirada del joven. Su voz sonaba más temblorosa por el dolor, pero firme y segura. —Me resulta familiar la mención que trataron concertarle una cita con ella, si no me equivoco. — Aunque podría aprovechar las pocas fuerzas que le quedaban para arrebatarle el arma y dejarlo inconsciente, decidió que la mejor opción era dejarlo hacer. Necesitaba que, por mucho que hubiera un odio dirigido a su persona, confiara en él. Por eso, incluso cuando el arma descendía, alejándose de su frente, solo se mantuvo quieto, contemplándolo. Ahora al menos el tono de voz parecía tener un pequeño cambio. Apoyó su cabeza en la pared, cerrando los ojos y dejando escapar un suspiro de alivio.

[Imagen: 7U3EIMB.png]
—Como le dije, joven Maeda, no tengo razones de mentirle.

Lo vio alejarse, guardar el arma, él mismo apretó la mandíbula tratando que el sonido de quejidos o gimoteos no escapara de entre sus labios. —Puedo llevarle por el momento hasta uno de ellos. Se están escondiendo, como le dije. Por fortuna la jovencita Elena no sabe esconderse demasiado debido a su pequeña rebeldía.

El momento había llegado, le hizo arquear una ceja, ahora confundido. ¿Por qué de la nada se ponía a sanarlo? No se iba a quejar, pero resultaba irónica ahora mismo la situación. Lo dejó hacer, respirando con cierta dificultad. La tensión de su cuello incrementaba a medida que había puntos de dolor, evitando sonidos innecesarios, apretando los ojos alguna que otra vez. Elevó su rostro, con expresión de alivio en el momento que sintió la retirada de la bala. Respiraba con cierta dificultad por el esfuerzo de soportar el dolor, mas no emitía quejido alguno.

[Imagen: IA3k9hS.jpg]
—Por ahora no tengo la dirección de un hogar, pero sí dónde puedan frecuentar algunos de ellos.

Palabras sinceras, mejor que solo tratarlo como un dios o como alguien importante, cosas que prácticamente tenía que ver a menudo. Lo prefería así. Pasó su mano libre de sangre por su flequillo, peinándose adecuadamente. —Me parece bien. Quiero hacerles pagar también. Una cosa es que lo que hagamos no sea lo más legal, y otra que sea a base de mentiras. Tus padres no me desagradaban del todo. — Sí recordaba esa sobreprotección, evitar hablar demasiado del joven Kiyoshi en un intento de protegerlos. Muchas cosas que conocía y no el contrario. Sus ojos volvieron hacia él. —No quiero contratarte como un médico personal para mi jefe, ni mucho menos para mis hombres. Solo quiero que cuides de una sola persona a cambio de esto, y obviamente me trates a mí también. Si me muero, pues no hay pérdida, soy alguien que tiene asumido que su vida será corta. Eres libre de tratar a otros si te place, pero si te necesito, quiero que esté a salvo.

No mencionaría de momento la persona. Al menos ahora tenían un trato, y con eso podrían avanzar. No esperaba que se llevaran bien ni mucho menos, pero sí que ya era un paso. —Quédate aquí por hoy, todavía tienes la cabeza vendada y por mucho que puedas salir, allí fuera estaba lleno de Marines. Llevarte hasta aquí sin que nos vieran ha sido un grano en el culo. — Se mantuvo sentado en el suelo, elevando la mirada hacia el joven, quien lo superaba en altura. —Puedes quedarte con el médico si te quedas tranquilo. No suele hacer cosas fuera de la medicina. Yo en cuanto me recupere del todo de la pierna, te guiaré hasta donde está Elena. Quizás tú puedas convencerla de que suelte un poco de información que buscas. Yo me encargaré del encuentro y de seguir recopilando información. 
[Imagen: bTjgVIr.png]
  Responder
#22
— Elena Grace, Elena Grace, Elena Grace… — Su mente trabaja, busca asociar el nombre a una imagen, a una palabra, a un recuerdo. Mientras sigue curando la herida ajena, aplicando medicamentos y técnicas avanzadas para el cuidado de impactos de bala, su mente se encuentra en otro lado, intentando hacer memoria. Menos mal sus manos se mueven perfectamente por instinto debido a los muchos años que lleva dedicándose al ámbito de la medicina. Desde que se terminó sus estudios, no ha habido día en que no haga algo al respecto. No es el tipo de persona que se toma días libres o descansa el fin de semana. Para él todos los días son iguales.

La expresión en su rostro cambia cuando al fin recuerda de quién se trata. El comentario acerca de la cita ayudó bastante, pues efectivamente llegaron a tenerla. — Ya veo, esa chica tiene algo que ver en esto. Me molestaba bastante que me buscase tanto, es un fastidio cuando no te dejan tener tu espacio. — Con estas palabras, Jin ya puede hacerse una idea de cómo y por qué termino ese intento de relación que buscaron crear los padres de ambos, pero más motivados desde el bando familiar ajeno. Por parte de Kiyoshi, nunca hubo especial interés más que cumplir un favor a sus padres.

La pierna ajena ya se encuentra bien, con un vendaje apto y, aunque seguramente continúe el dolor por unos días, ya debe ser mucho más aguantable. Aparte de todo lo aplicado, también saca un pequeño frasquito con pastillas, el cual coloca dentro de uno de los bolsillos de la ropa ajena. — Tómalo cada 12 horas durante tres días. Luego deberías estar bien, solo sé responsable con los horarios. Los tontos se olvidan y no mejoran nunca. — Ahora ya depende del propio Jin el demostrar si será un tonto o no. Quizás es mucho para él, pero los pacientes deben poner de su parte para la recuperación.

Independiente de que en este caso haya sido el propio médico el culpable del malestar.

El cambio en su actitud es meramente por la información y propuestas concretas de colaboración que da Jin. En un principio se quiso hacer el rey misterio y por eso Kiyoshi se vio obligado a acomodarle las ideas a base de disparos y golpes.

— No necesito tu protección. — Siempre acepta la ayuda en términos defensivos, pero curiosamente ahora es diferente. Cierto orgullo le impide aceptar de buenas a primeras como normalmente haría. — Sí estoy de acuerdo con tu cooperación. Aceptaré ayudarte en mi labor de médico, pero para encargarme también de esa persona que dices, deberás presentármela o al menos decirme dónde encontrarla. — No es tan tonto, se da cuenta que intencionalmente Jin mantiene en secreto la identidad de tal persona, cosa que cree carece de sentido. ¿Cómo atenderá la salud de una persona con la que no puede tener contacto?

— Algo debe estar escondiendo aún. No puedo bajar la guardia. — Pero tomar nuevamente su arma será sospechoso. Confía en que el yakuza no intentará nada en su contra.

— Llévame con ella lo más pronto posible entonces. Sí quiero que estés presente cuando deba tratarla. Es una mujer… complicada. — Ya lo verá Jin cuando se encuentren los tres. — Además, si no habla, necesito que uses métodos que la obliguen. No es mi estilo ser así. — Aunque no es muy creíble luego de lo agresivo que ha sido el encuentro con el yakuza. — No les daré la oportunidad de callar y no decirme lo que necesito. Haré lo que sea con tal de vengarme por mis padres. — Incluso abandonar ese orgullo suyo como médico que se centra en la ayuda al bienestar de la salud del mundo.

— Lo que sí, soy un profesional, así que te pediré que redactes un contrato que lleve la firma de ambos. De ese modo me aseguro de que podré ir tras de ti con todo el peso de la ley si me fallas. — Parece que no entiende que está estableciendo un trato con un yakuza. No, se equivocan, él realmente sabe con quién está tratando. Lo que sucede es que es demasiado profesional cuando su profesión como médico está involucrada. Fue educado de esa forma y, al menos por el corto plazo, no cambiará, por lo que Jin deberá acostumbrarse a esta metodología de trabajo que Kiyoshi posee.

— Me quedaré aquí dos días entonces. Dije que en tres días estarás bien, pero te daré otra pastilla para que puedas mejorar un poco antes. Luego de estos dos días de descanso me llevarás con esa mujer. No quiero perder el tiempo y supongo que tú tampoco. — Se le nota la ansiedad. Por primera vez hay una pista que seguir y no desea arriesgarse a perderla por tomárselo con calma. Quiere que sea ya, ahora. Si no fuera por las heridas de ambos, tomaría el rifle para amenazarlo y obligarlo a iniciar el viaje de inmediato.

— Entonces te dejo marchar para que hagas el contrato. Deberás colocar algo de dinero para que sea aceptado legalmente, pero pon el monto que quieras. Lo que me importa es la información. — Lo invita a irse. Desea quedarse solo un tiempo. Tiene mucho que pensar y procesar. — Ah, y recuerda lo de la persona que deseas que atienda. No puedo tratar gente invisible.
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
  Responder
#23
Jin dejó trabajar al joven, sin decir mucho más, permitiendo que la memoria le reflejara de quién hablaba. Afortunadamente no fue demasiado después de la pequeña aclaración. Se mantuvo calmado, descendiendo la mirada con el escaso dolor que todavía le quedaba. El sudor por soportar el dolor se mantenía, igual que la respiración que estaba conteniendo hasta al menos que finalizara la cura por completo. 

[Imagen: nLz4OmG.jpg]
—Hizo bien en no estar con ella de todos modos.

Respiró profundo, ahora poco a poco recuperando la compostura facial, su expresión calmada. ¿Dónde había caído su cigarrillo? Por alguna parte, a saber, ahora solo quería encender otro, aliviar el pensamiento con una larga calada. —No puedo confirmar del todo que la muchacha tenga algo que ver, pero sí que por lo menos podrá darnos alguna pista. Tenga en cuenta que nos costó mucho tiempo poder siquiera llegar hasta ella. — muchos problemas, amenazas y detalles que era mejor omitir. Su rostro cambió instantáneamente al ver el frasco de las pastillas en la mano del joven. 

[Imagen: KxJPwiM.png]
—Ya... Cada doce horas...

En efecto, los medicamentos no eran su mejor aliado precisamente. Lo odiaba con toda su alma. Tomó de hecho el frasco como si fuera un insecto del que desprenderse. Chasqueó la lengua, guardando el frasco en el bolsillo, evitando ahora la mirada del propio Kiyoshi. —Su protección se la debo a sus padres, no a usted, joven Maeda. Como dije, soy un hombre de palabra. Que muera en otro tipo de circunstancias ya es otro asunto. — De nuevo, trató de esforzarse para ponerse en pie. Ahora el dolor al menos no era tan intenso, pero sí suficiente para sentir la punzada de dolor que le hizo retorcerse, apretando los ojos, respirando un poco. Por supuesto no podría caminar bien, mínimo, por ese día. 

[Imagen: i73xDR2.jpg]
—No podía decirte su identidad si rechazabas la oferta.

Hizo una pausa para poder relajar los músculos que ahora tiene tensos. —Antes de presentártela, haré ese contrato. Nos vendrá bien a ambos. — porque no iba a revelar del todo la identidad, mas sí su nombre. —Akura se llama. El resto de la información y la presentación te la revelaré más aldelante. — Trató de caminar, con mucho esfuerzo, valiéndose más por su pierna sana al no tener alternativa, con una mano apoyada en la pared. —Después de aceptar los términos y el contrato que le extenderé, le revelaré el resto de la información. — Por supuesto, requería de ello para que guardara silencio sobre su existencia. No podía permitirse el lujo de tener un desliz que pudiera ponerla a ella en peligro. —Y no se preocupe, no tiene nada que ver con nosotros, ni con sus padres. — Se apoyó en un asiento, manteniendo la pierna estirada, elevando la cabeza y aflojando la corbata de su traje. 

[Imagen: arW2P7s.jpg]
—Le puedo conseguir la cita en una semana, menos si nos recuperamos los dos antes. 

Deslizó su mano en el bolsillo de su pantalón, retirando de nuevo la cajetilla de metal que había poseído hasta entonces. Abrió la misma, sacando uno de sus cigarrillos y colocándolo en sus labios. —Si se resiste, no se preocupe, me encargaré personalmente de que abra la boca, pero prefiero que primero trate usted de convencerla para que no corra demasiado la voz o el resto podrían entrar en alerta y los responsables buscar métodos más intensos para ocultarse, incluso huir. — retiró el mechero, encendiendo el cigarrillo, dando una larga calada, agradeciendo que al fin la nicotina regresara a sus pulmones. 

[Imagen: FLIXToE.png]
—En cuatro días, si es cierto que estoy recuperado, tendrá la cita con Elena e iré con usted.

Ahora solo tenía que preparar ese condenado contrato, cuando la pierna le permitiera andar un poco mejor, y tratar de ver qué hacer con su jefe. Una vez más, tocaba moverse, hacerlo todo, preparar cosas... Todo fuera por terminar ese desmadre que había acabado con la vida de los padres de aquel joven que lo acompañaba.
[Imagen: bTjgVIr.png]
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)