[P. Absoluto] Berry, investigadora privada [Aventura T6]
#21
Ante la mención de la tienda de Ergé, la "señora" se quedó muy seria, mirando a la mink sin decir nada. Su aura, siempre tranquila, denotaba un cierto reconocimiento de las circunstancias. Sospechaba que le acababan de pillar. La cuestión de si la tienda de Ergé estaba cerrada o abierta le traía sin cuidado. Un "mujer" con sus capacidades podía abrirse camino a través de cualquier cerradura o hacer uso de su labia para convencer a cualquiera de que le diera información, pero la mención del bigote y de su extraño olor le jugó una mala pasada. —Ya sabía yo que contigo no iba a ser tan fácil, Berry-gachett— La voz de la "señora" se volvió más grave, pero no llegó a perder ese deje de tranquilidad que la venía acompañando desde el principio. —Si mis supervisores se enterasen de que mi tapadera se vino abajo con tanta facilidad... Ante la simple nariz de una mink, nada menos. Los señores Adelo y Lemon me suspenderían al momento... —Con un rápido gesto, la misteriosa "señora" echó mano de su vestido y tiró de él con fuerza, arrancándoselo de golpe y cambiando su ropa en un santiamén por un traje mucho más sobrio. Una gabardina gris que estaba perfectamente conjuntada con un sombrero del mismo color. Por debajo de la misma, camisa blanca con corbata azul y unos pantalones vaqueros para terminar el conjunto. Algo había que ameritarle: ni siquiera se parecía al turista que de aquella mañana. Aquel hombre se disfrazaba como si cambiase de piel, pero para su desgracia, y para suerte de Berry, no podía cambiar de olor tan fácilmente.

Aspecto


—¿Qué se supone que está haciendo una delincuente famosa como tú en Water Seven? Y, mucho más importante, ¿a qué crees que estás jugando? —Aquel hombre hablaba con seriedad y reproche. Había reconocido a Berry por su cartel de Se Busca y, aunque su recompensa ameritaba un intento de captura instantáneo, decidió esperar para no poner en juego la operación que estaba llevando a cabo. —¿Es que ahora a los de tu calaña les da por jugar a los detectives? Eso es trabajo de profesionales-gachett... —La situación era tensa. Tenía a una delincuente famosa, aunque no demasiado, justo delante y para más inri todavía no había podido interrogar a Ergé. Ella, sin embargo, sí que lo había hecho. Y es aquí donde se le presentó una oportunidad dorada. —Pero no pasa nada porque... ¡Vas a decirme todo lo que sabes ahora mismo-gachett! —Y con las mismas empezó a acercarse caminando, señalándola con su brazo derecho y con el izquierdo preparado por si tuviera que defenderse. Haría lo que fuera necesario para sonsacarle toda la información a aquella delincuente.

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#22
La mink arrugó la nariz al ver al sujeto revelar su forma, aunque luego comenzó a reír sin entender mucho su discurso, no sabía a que se refería con ser una criminal famosa lo que ella recordaba era matar piratas y matar piñatas estaba bien visto porque los piñatas hacían cosas malas y su única función en el mundo era ser reventados por la justicia de la libertad. —  ¡Bwahahaha! ¿Famosa? No sé de lo que hablas, pero si quieres un autógrafo o un besito solo debes pedirlo. — comentó con una carcajada con una actitud bastante solemne, ya que Berry no le sonaban de nada esos nombres que había dicho pero sí entendía que estaba frente al investigador que tanto estaba buscando.— No debes alzar las manos, vamos, estamos del mismo lado si desperdiciamos energía peleando los criminales escaparán. Yo sé que una pelea entre nosotros no duraría solo diez segundos... — suspiró mientras levantaba las garras en son de paz, suspirando ante la simple idea de pelear con alguien tan fuerte pero dejarse guiar por aquellos impulsos atrasaría la investigación y juntos podían resolverlo. — ¿Qué hago en Water Seven? Busco aventuras, ya sabes me aburría en la isla anterior pero también necesito un carpintero navegar estas aguas no era tan sencillo como supuse... Sobre lo de investigar, me aburría y supuse que sería divertido entretenerme con algo he descubierto cosas pero como bien dices no soy una profesional mi talento es patear piñatas y criminales lo de investigar no se me da tan bien... —  sonrió encogiendo sus hombros aunque manteniendo la distancia prudencial, cada paso que se acercaba ella retrocedía por seguridad.

— Mira, estamos en medio de una zona comercial, si montamos una escena aquí habrá comerciantes honestos e inocentes que pueden salir heridos. Podemos trabajar juntos, tu reunes los datos y yo elimino a esos criminales... al final del día a nadie le importará como si todos me conocieran o algo ¡Bwahahaha! ¿Qué me dice? —  extendió su garra con una sonrisa, sin intenciones de pelear, estaba dispuesta a colaborar si aquello resolvía los casos y tampoco le gustaría terminar peleando con alguien que quería ayudar sería algo contrario a todo lo que representaba. Contaba con la calle, con las personas alrededor y si todo salía bien podrían analizar los datos. — Y si sospecha de mí, hace poco que llegué y no me interesan las joyas, tampoco un libro de nombre extraño... Puede revisarme, pero tampoco creo que pudiera ocultar joyas tan gigantes como las de Ergé debajo de mi sostén ¿O quiere revisar abajo? Si eso le hace confiar no tengo problemas en mostrarle que no me lleve nada. —  sonrió de manera coqueta, usando sus encantos nuevamente pero dejando en claro que estaba dispuesta a quitarse todo para probar su inocencia si aquello conducía a una resolución no violenta. Irónico viniendo de alguien tan beligerante y amante de los combates, pero no tenía motivo alguno para golpear a un oficial de la ley.

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#23
—¿¡Un besito!? —Un ligero rubor cruzó finalmente el rostro de aquel sujeto. No era posible para muchos hombres resistirse a los encantos de aquella mink tan atractiva, aunque el sentido del deber del investigador era muy fuerte. Como mínimo, su avance se interrumpió a mitad de camino, a unos diez metros de la revolucionaria. El agente estaba escuchando, que era bastante más de lo que cabría esperar. Lo que ella decía tenía sentido. Si malgastaban sus fuerzas peleando, los antagonistas de esta historia saldrían ganando. Los motivos de la presencia de la revolucionaria en Water Seven eran de lo más simple. ¿En busca de aventuras? ¿Una persona con más de cien millones de recompensa por su cabeza? Era una locura pensar que algo así pudiera ser cierto. El Gobierno no le pone recompensas a aventureros, sino a criminales peligrosos. Pero no estaba en posición de cuestionar los auténticos motivos de Berry. Después de todo, él no era más que un agente en prácticas. No era un verdadero efectivo del Gobierno Mundial y no tenía que desviarse de su tarea bajo ningún concepto. ¿Qué pensarían sus supervisores? Tal vez le recriminasen lo que estaba a punto de hacer o tal vez se lo reconociesen como un mérito. Después de todo, estaría aprovechándose de las fuerzas de un enemigo. Y si se diera el caso de que cayera en combate, mejor que mejor.

Miró con recelo la garra extendida de Berry y su rostro se enrojeció ante la posibilidad de registrar a Berry. —N-no digas tonterías, ¡por supuesto que no llevas las joyas! Ya me habría dado cuenta-gachett... —Su labio inferior tembló ligeramente mientras deliberaba. No estaba siendo una decisión fácil. Por primera vez, su aura estaba bastante alterada. —Está bien. Lo que propones me beneficia enormemente, porque tengo sospechas acerca de quiénes son los responsables de todo esto y yo sólo no podría contra ellos. —Se acercó a la mink, todavía con algo de recelo, pero dispuesto a colaborar. Le tendió la mano con un fuerte apretón y se separó rápidamente. Desde cerca, su belleza era todavía mayor. —Primero dime lo que sabes de Fabrizio Ergé. No he tenido la oportunidad de investigar su tienda todavía. Por favor-gachett.—

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#24
Por fortuna el investigador entendió las cosas o cayó en sus encantos, a lo mejor un poco de ambas cosas pero Berry no negaría que el apretón de manos era la manera más simple de terminar ese pequeño altercado y centrarse en la banda de ladrones. Se acercó al investigador para susurrarle la información al oído, incluso en eso su seducción natural imponía bastante. — El asalto fue muy diferente al de la librería, entraron por la ventana y había evidencias de cortes, tanto en la puerta, la ventana, los vidrios... se llevaron la caja fuerte y sospecho que también realizaron un encargo falso mediante una carta. El librero me confirmó que esa carta se hizo en esta isla, que no era común de arabasta y que el sello era muy malo. — suspiró tras brindar la información y describir la escena, mucho más escandalosa que lo que había pasado en la librería. — Al principio creía como el librero, que eran dos hechos diferentes... ¿Pero si son dos bandas o una misma banda compitiendo por cual método es mejor? Ya sabe, cuando dos cazadores comienzan a presumir sus presas pero estos sus robos... además por lo que me dijo Ergé no es una isla de alta criminalidad, por lo que pensar en dos bandas operando no me cierra. — concluyó tras las explicaciones de sus teorías, confiaba que aquel sujeto tuviera una idea más clara y si de verdad tenía un sospechoso su información debería ser lo único que faltaba para cerrar el rompecabezas.

Se cruzó de brazos mientras se recostaba en la pared, todo lo que tenían lo había estudiado en su mente todo el camino, pero no conocía los datos de criminales tan bien como aquel sujeto y tampoco tenía experiencia en resolver casos sin un testigo clave que le diese una pista. De hecho, no habría encontrado al turista de no ser porque el librero le dijo por donde salió y su nariz hizo su trabajo. — Sobre Ergé, no hay mucho más que decir, era un trato sumamente importante para su reputación hasta había contratado a una empresa muy prestigiosa para llevar su encargo y aunque el mismo fuese falso seguramente esa joya valga más de diez barcos visto la calidad que lleva en su tienda... Robaron otras joyas, según él imperfectas, los criminales no parecen ser expertos en identificarlas para mí también todas eran iguales solo piedras pulidas... — no comprendía la obsesión por esas cosas, su vida salvaje y su estilo tribal era bastante alejado de los grandes lujos u opulencias de las urbes. Otros minks si bien usaban joyas las veían como algo decorativo, pero cuando se trataba de humanos parecían muy interesados en ese tipo de cosas. — Supongo que vieron la oportunidad y se aprovecharon de alguien joven, pero para romper esos vidrios y esa puerta necesitaban mucha fuerza, algo me decía que incluso yo debería patear muy fuerte para romper algo. Lo que me sorprende es que los ciudadanos no parecían haber escuchado ruidos, como si algo les intimidase... — concluyó finalmente, no recordaba mucho más importante, simplemente el hecho que la presencia del gobierno o los oficiales de la marina solían poner muy nerviosos a los comerciantes y trataban siempre de minimizar los daños.


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#25
Las cosas marchaban bien para la joven investigadora mink. Se acercamiento para susurrarle sus secretos al investigador le hizo sacudirse con un escalofrío eléctrico que recorrió todo su cuerpo. Nunca en su vida se había visto en esas. No sabía si quería repetir o si quería esconderse para siempre en una caja y no salir jamás. Sin embargo, no era el momento de regodearse en los encantos de una seductora delincuente. Ante la información de cómo había sido el asalto en la joyería, porque otro nombre más sutil no le pegaba demasiado, el agente en prácticas frunció el ceño con gesto pensativo. Se había olvidado por unos instantes de los encantos de la revolucionaria y su cabeza trabajaba a toda velocidad componiendo las piezas del puzzle. —¿Cortes en la ventana y en la puerta? Pero si el informe de la marina decía que eran ventanas reforzadas y una puerta de seguridad que nadie entiende cómo puede abrir el chico del a tienda con lo que pesa... —No hay muchas personas, ni en los Blues ni en el Grand Line, que puedan jactarse de poder cortar elementos de seguridad con tanta facilidad. —¿Dos bandas compitiendo? Puede ser... pero quizás haya una explicación más simple-gachett. —La mirada del investigador descansó sobre Berry, que estaba apoyada en una pared del callejón y meditaba sobre los acontecimientos. Aunque la mirase fijamente, en realidad el agente estaba meditando profundamente. Tenía la mirada perdida mientras llegaba a conclusiones que tenían un elevado porcentaje de ser ciertas, pero que no le gustaban nada.

—Ha habido reportes de una banda criminal muy particular que ha estado actuando en islas de esta corriente de forma esporádica-gachett... —Empezó el investigador. Se cruzó de brazos incómodo ante la información que estaba a punto de revelar. No es que fuera una información ultra secreta, pero decirla en voz alta evidenciaba el tamaño del problema que tenía delante. —Entre las ciudades que han sufrido las consecuencias de su presencia puede encontrarse Arabasta, lo cual podría explicar por qué han escogido esa isla, aunque puede ser mera casualidad. No obstante... —Ese no era el detalle importante. En la librería no había casi evidencias de nada, lo cual quería decir que la persona que la allanó era muy diestra en el uso de ganzúas y en el arte del robo, pero la que asaltó la joyería no lo era en absoluto. Era un matón. —Se nos ha hecho saber que para esa banda criminal trabaja un sujeto extremadamente peligroso-gachett. Un antiguo cazarrecompensas que vio mayor beneficio en actuar para bandas criminales que en la búsqueda de delincuentes para capturar. Se lo conoce por ser uno de los espadachines más fieros de la corriente Rakusei-gachett. —Las piezas parecían encajar. Un espadachín y un ladrón misterioso, ambos trabajando al mismo tiempo para conseguir reliquias de gran valor. ¿Pertenecían ambos a la misma banda? Tal vez fuera así. —Si verdaderamente nos enfrentamos a esa banda criminal vamos a pasarlo muy mal-gachett... Así no hay quien apruebe un examen. —Una vez expuesta la posible situación en la que se encontraban, sólo quedaba decidir qué hacer. El agente lo tenía muy claro.

—Escucha, yo voy a seguir adelante con esto. De ello depende mi trabajo. Actualmente soy un agente en prácticas, es decir, no tengo mi licencia, pero mis supervisores me han dado permiso para actuar con todas las herramientas necesarias para resolver este entuerto. Mi nombre en clave es Artie Lugio-gachett. Si me ayudas puedo intentar que pases algo más desapercibida en Water Seven. Con una recompensa como esa es cuestión de tiempo que alguien se fije en ti-gachett. —Aguardó la respuesta de la mink en silencio. Si accedía a ayudarle incluso tras conocer el peligro que se avecinaba contaría con una gran ventaja.

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#26
Berry esperó las conclusiones, al parecer el sujeto a veces se quedaba como tildado, hasta movió su garra frente a su cabeza en un punto que se quedó mirando la pared como medio minuto pero resultaba ser alguna técnica para pensar o concentrarse. Escuchó sobre alguien poderoso, en lugar de intimidarse la mink no pudo ocultar su sonrisa mientras crujía sus nudillos, eso era lo que estaba buscando y le emocionaba finalmente poder tener algo de acción. — ¡Bwahahaha! ¿Peligro? Deberías tener un poco más de confianza en ti mismo agente... ¡Porque si en verdad son fuertes no podré contenerme! — afirmó con una sonrisa mientras cerraba su puño, un espadachín sería divertido, en su tribu siempre había dicho que alguien fuerte solo necesitaba sus puños y patadas para valerse siendo una de sus mejores aficiones luchar contra personas que confiaban en herramientas para probar su punto. — No he llegado hasta este punto para retirarme, además dije que intentaría traer las cosas robadas... Si me fuese ahora me perdería la mejor parte. — levantó su pulgar afirmando que no tenía pensado retroceder, no le importaban las corrientes o la fama, alguien era fuerte o débil en el terreno de combate y a Berry nunca le había invadido el miedo ante algún desafío.

— Me sorprende que un cazador se haya unido a unos criminales, creí que los piñatas y los cazadores eran opuestos... Pero nunca me aprendo bien esas cosas. — se encogió de hombros mientras se acercaba al agente en espera de las indicaciones, quizás un plan, sabía que el sujeto era fuerte pero a lo mejor acostumbraba a actuar de alguna manera particular. — Como es el más experimentado en estas cosas me ceñiré a su plan, puede que haya alguna pista sobre su paradero o tenga algún plan para hacerlos salir. — sonrió observando su alrededor, su mente ya figuraba el combate que podría desatarse aunque claro si debía actuar en sigilo también tenía un poco de experiencia en eso. Fuera lo que fuera sabía que lo importante era recuperar los objetos antes de que lograran sacarlos del lugar, si además incluía un buen combate toda esa investigación habría valido la pena, además el agente prometió ayudarle a pasar desapercibida se preguntaba que plan tendría en mente ya que en todos los lugares que había visitado su raza era considerada bastante exótica y algunos hasta la habían confundido con una diosa aunque a veces se preguntaba si eso eran recuerdos o simples imaginaciones de su ego. El día se había vuelto muy interesante, nunca hubiera imaginado que un espadachín pudiera aguardar tras unos robos que al principio resultaban insignificantes, se preguntaba si sus patadas lograrían cortar el aire antes que la espada y mientras su mente ya comenzaba a planear los movimientos del combate la ciudad continuaba con esa rutina. ¿Cómo podían estar tan tranquilos sabiendo de la peligrosa banda que había cerrado sus garras alrededor de la misma?

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#27
La mink parecía padecer de la conocida enfermedad del exceso de confianza. Sin duda era fuerte, podía notarlo con sólo mirarla. Además su recompensa... probablemente subiría rápido, lo cual la haría más famosa, lo cual haría al mismo tiempo que fuera mucho más difícil utilizarla para conseguir sus objetivos. Los dos ganaban con ese trato. Ese era el encanto del asunto, que no tenía que engatusarla ni ofrecerle riquezas que no poseía arriesgándose a ser pillado en la mentira. Podía aprovecharse de las fuerzas de la mink para resolver el caso, llevarse la gloria y, a cambio, hacer la vista gorda con una delincuente que será capturada en Enies Lobby sin lugar a dudas. —Muy noble por tu parte pretender devolver las cosas. ¿Seguro que no quieres quedarte con alguna? —Lugio la miraba con suspicacia. No podía ser que alguien con una recompensa tan elevada estuviera arriesgando su vida por hacer el bien. —De todas formas-gachett... voy a tardar un tiempo en hacer averiguaciones. No creo que esta banda criminal vaya anunciándose por todas las esquinas. Quizá tarde unas semanas o unos meses en averiguar sus paraderos y seguramente haya que esperar a que cometan otros crímenes. —Lugio se apretó el puente de la nariz con los dedos índice y pulgar de su mano izquierda con gesto pensativo. Había conseguido la mano de obra, pero restaba todavía el acto de investigación como tal. ¿Qué harían sus supervisores en su situación? Probablemente ya hubieran apreciado algún detalle oculto que él hubiera pasado por alto.

—Tengo una idea-gachett. Tal vez funcione para darnos respuestas y creo que es coherente. Es evidente que estos ladrones están actuando para robar artefactos de gran valor, no dinero como tal. Creo que voy a invertir algo de tiempo en hacer inventario de las obras de arte más famosas de Water Seven-gachett. Es posible que eso nos ayude para averiguar algo más de todo este asunto. ¿Tienes algún den den mushi? Si es así conéctalo con el mío y así podremos estar en contacto. Si no, tendremos que mantener contacto de otra forma más rudimentaria-gachett. —Con aquella palabras, Lugio sacó del interior de su chaqueta un caracolófono de color blanco. Estos siempre son ideales para mantener comunicaciones sin ningún tipo de inconveniente entre los dos interlocutores. Es típico de los agentes del gobierno el manejar, por lo menos, uno de esos artilugios tan útiles. Ese en concreto ni siquiera le pertenece, pertenecía al agente Adelo, pero dada la naturaleza de la misión en la que se encontraba Lugio decidió prestárselo.

Sin poder explicar muy bien por qué, Lugio tenía un buen presentimiento acerca de la situación en la que se encontraban. —Berry... juntos atraparemos a estos malhechores. ¡Puedo presentirlo-gachett! —Una sonrisa cruzó su rostro. Tal vez la primera sonrisa sincera del agente en todo este tiempo. Todavía no es una máquina de matar sin sentimientos como son los miembros de mayor rango del Gobierno Mundial. Todavía siente la emoción de la aventura en las pequeñas misiones que le encomiendan. Y hablando de sentimientos... Un pequeño rumor hizo acto de presencia en aquel callejón. El estómago del agente Lugio empezó a protestar sonoramente por el maltrato que estaba recibiendo en aquellos instantes. —Cielos, qué hambre tengo-gachett... Claro, llevo todo el día investigando.

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#28
La mink observó al investigador al desconfiar de sus intenciones, chistó con la lengua mientras negaba con la cabeza y levantaba sus brazos. — No sé para que querría esas cosas, no sirven para golpear cabezas ni tampoco son sencillas de transportar, simplemente serían un estorbo. — sonrió en su ingenuidad, a lo mejor eran valiosas y podría arreglar el barco con ellas pero a corto plazo solo les veía como un estorbo innecesario y confiaba en poder ahorrarse más molestias ayudando al joyero que aprovechando su mercancía. Además de robarlas tendría muchas más dificultades de irse de aquella isla con tanta presencia de fuerzas de seguridad a diferencia de las islas más salvajes de las cuales venía. — ¿Esperar? Mmm, eso será un problema, no tengo muy buena memoria que digamos... Pero si cuando me llamas me vuelves a contar todo no tendré problemas en ayudarte. — masculló con cierta molestia, no le gustaba esperar pero tampoco podía hacer nada los maleantes habían hecho un buen trabajo ocultando su rastro y no había logrado captar nada en ese callejón por el cual entraron ni tampoco en la librería era como si hubieran utilizado algo para no dejar rastros tan obvios que pudieran alertar a los perseguidores.

— ¿Un den den mushi? ¡Oh uno de esos caracolitos raros! Tengo uno, espere debe estar por algún lugar... — la zorra comenzó a buscar entre su pelo, luego bajo su sujetador para finalmente recordar la chaqueta que tenía en el brazo y retirar de ahí su den den mushi. — ¡Aquí está! ¿Entonces como se conecta? No suelo usarlo, cuando lo adquirí creí que era un simple recuerdo... a veces me llaman pero no lo entiendo mucho... — comentó mientras observaba que el otro era diferente, esas cosas eran algo muy extraño pero el de ella era más colorido y mucho más bonito o eso le parecía. Era incluso una suerte que ese día lo hubiera llevado encima y que no tuviera ninguna pelea que le hubiera llevado a perderlo por dejar su chaqueta tirada en quien sabe que calle.
— ¡Bwahahaha! Esa es la actitud, con dos como nosotros no tendrán muchas opciones, hay que eliminarlos para asegurar que no vuelvan a actuar. — sonrió golpeando sus puños, era evidente que su recompensa se le había dado por matar personas, aunque para su corta memoria solo había eliminado a gente malvada y le había hecho un servicio al mundo limpiando las calles de la escoria. — ¿Hambre? Conozco un puesto que venden empanadillas, está de camino a la librería, podemos pasar a comer algo más o si prefiere ir solo debería tomar esta calle y seguir el aroma. — indicó levantando el pulgar, estaba claro que bien fuese por su personalidad o porque desconocía mucho sobre las diferentes divisiones del mundo Berry no guardaba rencor hacia ese sujeto o la institución que representase siempre que su objetivo fuese ayudar a las personas.

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#29
—Mmm... bueno tendré que creerte-gachett —Murmuró el agente Lugio ante las palabras de Berry. Si verdaderamente no era ese tipo delincuente puede que cometiera otra clase de crímenes para ganarse el precio por su cabeza. Decidió no darle muchas vueltas, porque de hacerlo tal vez tendría que reconsiderar el curso de sus acciones y lo cierto es que la mink le venía muy bien. Se cruzó de brazos ante la mención de la mala memoria de la zorra. —¿Mala memoria? ¿Tan mala como para no...? Bueno, es igual, te pondré al día en cuanto averigüe cosas, no te preocupes-gachett. —El tema no le preocupaba demasiado porque Berry tenía un den den mushi a mano para poder mantener comunicaciones. Lo malo es que era de los normales, cuyas señales son fáciles de interferir con un den den mushi negro. Tendría que valer, sin embargo. —Es muy sencillo. Dejamos que se miren un rato y se conectarán mentalmente. Son unos bichos muy fascinantes-gachett. —Lugio dejó que su caracol blanco mirase con expresión vacía el caracol de Berry, que tenía una expresión vacía similar. Sin ninguna señal aparente, Lugio pareció satisfecho con el proceso y retiró el caracolófono. —Listo. Con esto bastará. —Se lo guardó en el bolsillo del que lo sacó y suspiró ante la despreocupada afirmación de la mink. —Pareces muy confiada, eso desde luego-gachett. —Su entusiasmo era contagioso, sin embargo. Lugio se sentía más cerca que nunca de conseguir superar aquella dura prueba.

El callejón había permanecido solitario durante bastante tiempo, pero era cuestión de tiempo que los transeúntes habituales de la ciudad terminasen de comer y pasasen por allí para atajar hacia sus destinos. —No, será mejor que vayamos cada uno por su lado. No te lo tomes a mal, pero destacas bastante y prefiero pasar desapercibido. —Ciertamente era difícil no mirar a la mink de arriba abajo y después desde abajo arriba. Caminar con ella por una calle transitada y que la reconocieran como una criminal crearía muchísimos problemas. —Intenta mantener un perfil bajo, Berry. Iré a por esas empanadillas de las que hablas. —Y con las mismas, Lugio se despidió de la muchacha para salir corriendo del callejón en la dirección señalada por la mink. No tardaría demasiado en perderse entre el gentío, cambiar de ropa y proseguir con sus investigaciones. No sería la última vez que Berry, nuestra joven investigadora privada, se encontraría con este bravo aspirante a agente del gobierno.

Clic

Lejos de allí, en el reservado de uno de los restaurantes más lujosos de Water Seven, un den den mushi blanco establecía comunicaciones con otro. —¿Qué sabemos del asunto, agente Adelo? —El caracol hablaba con seriedad profesional propia de la altura de su estatus. Una humareda precedió a la respuesta a aquella pregunta. El den den mushi tosió ligeramente. —Artie me ha informado de todo el asunto, jefe. Es posible que tengamos una operación internacional entre manos. Sospecha que la banda que nos daba dolores de cabeza en Arabasta podría estar implicada. ¡Y dice que se las ha ingeniado para aprovecharse de una delincuente famosa que le hará el trabajo sucio! —Adelo, sin embargo, hablaba con una cierta jovialidad. —¿Una delincuente? Desde luego este chaval está hecho un botarate... ¿Qué opina usted, Adelo? —

—¡Yo me fiaría menos de esa mujer que de sus productos capilares, jefe! Pero Artie tiene que ganarse el aprobado como sea. Allá él. —Comentó entre risas Adelo.
—¡No me busque las cosquillas, alcornoque! —El den den mushi enrojeció de golpe.
—Juejuejue vamos jefe no se enfade, que lleva usted sus dos pelos con una dignidad envidiable. —
—Puede que tengamos que intervenir. —El caracol fue perdiendo poco a poco el tono rojizo, evidenciando que la voz detrás del mismo estaba intentando calmarse e ignorar las palabras de Adelo.
—¿Cómo? ¿Va a venir de visita, agente Lemon? —Adelo ya no se reía. Su boca estaba ligeramente abierta de la sorpresa.
—Qué remedio. Si se enteran los de arriba que dejamos que el nuevo lidie con esto sin supervisión nos va a crecer el pelo de nuevo para que se nos caiga otra vez. —
—Con usted aquí esto se resolverá en un santiamén, ya verá jefe. Juejuejue. —
—Ya veremos, Adelo. Corto comunicaciones. —

Clic

—Juejuejue. Esto se pone interesante. —El agente Adelo introdujo su den den mushi de vuelta en un compartimento secreto dentro de su zapato derecho y dio un largo trago al whisky con hielo que había sobre la mesa, justo al lado del cartel de Se Busca de Berry.

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#30
✓
Aventura Autonarrada: Completada
Aventura T6: Completada
RECOMPENSAS:

— Recompensas Narrador (Bambu)

 

— Berries:220k

— Puntos Mugiwara: 55

— Puntos de Rol: 60


— Recompensas Participante (Berry)

 

— Berries:160k 

— Puntos Mugiwara: 45

— Reputación: 60

STAFF DE NAKAMA NO MI
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