04-12-2025, 02:28 PM
Un viaje que inició solamente con la división marine de repente ganó dos nuevos pasajeros, y aunque probablemente sean pasajeros temporales en lo que consiguen hacerse con su propio barco, por lo menos demostraron ser consecuentes con el hecho que necesitaban de ese empujón de momento cada uno se dispuso a ayudar en el marco dentro de sus capacidades. El arquero nota que su fuerza no se compara a la de los minks, aunque básicamente se debe a que su estilo no s centra en la fuerza, sino en mantener las distancias y golpear desde lejos con sus flechas, motivo por el que se plantea mejorar su equipo con un nuevo arco y nuevas flechas, listos para aumentar el daño de sus disparos. Idealmente para este momento el joven marine ya tendría la capacidad de fabricar su nuevo arco y diversos tipos de flechas, y aunque le costara más tiempo hacer una cantidad razonable de flechas para poder usarlas de forma eficiente en combate, merecía la pena para potenciar su daño contra enemigos complicados, o darle mejores probabilidades en las peleas en general.
Ante el grito de Fyodor los marines ya saben que está llegando el momento de moverse y controlar el navío para que se detenga de forma segura, por lo que Bertram ya se empieza a levantar cuando Stroud le indica lo que debe hacer, fijar las amarras de proa y preparar dos cabos listos para cuando tocaran tierra poder atar el barco a tierra y que la corriente no se llevara el barco o lo dañara por el anclaje y la marea. El pelirrojo se mueve con fluidez por la cubierta, evitando a sus compañeros que se mueven para encargarse de sus respectivas tareas mientras que Fyodor parece alzar el vuelo a vigilar desde el cielo, siendo una suerte que no hayan barcos cerca atacándoles, por lo que los piratas o aún no han partido de la última isla o lo hicieron bastante antes que la unión improvisada de marines y cazadores. Poco a poco la inmensidad de la isla se vuelve cada vez más clara, pues cuanto más se acerca el barco a la isla más claro se ve el enorme tamaño de todo en una isla donde reina la ley de la selva, el más fuerte se come al más débil.
Cada uno se mueve en un compás perfectamente sincronizado, fruto de varios viajes en conjunto y un objetivo común que los unió bajo la misma bandera, lo que hace que los viajes no solamente sean seguros y tranquilos, sino que se vea que su trabajo no es solo por ser marines, sino que son verdaderos compañeros de armas. Bertram fija las amarras mientras piensa en lo fácil que sería para ellos crear ofensivas brutales coordinándose en combate si llegan a tener que enfrentar a un enemigo más poderoso pero solitario. Sabiendo las capacidades de cada uno es más sencillo coordinarse y por lo pronto Moja con sus flechas puede potenciar a todos los demás, incluso puede hacer que los disparos del contramaestre Gaufrid sean imprevisibles, pues puede modificar su trayecto a placer o aumentar su velocidad.
Una vez se detiene el barco y Kibai echa el ancla, Moja forma lo que parece una plataforma de desembarque con sus flechas, siendo que el arquero toma los dos cabos que necesitarán, y acompaña a sus compañeros a tierra, donde encuentra un par de rocas lo suficientemente grandes para que sirvan de sujeción, atando los cabos uno a uno mientras dice
-Amarras fijadas y cabos atados, barco asegurado, sir.-
El joven se rasca tras la cabeza mientras observa la inmensidad de la isla anclada en una era anterior, una isla donde la naturaleza es brutal y el peligro constante, pero a su vez, su alma de cazador hace que una sonrisa se esboce en su rostro y no pueda evitar decir
-Una cacería en estos bosques es el sueño de todo cazador, si mis antiguos compañeros supieran donde estoy se morirían de envidia sir.-
Ante el grito de Fyodor los marines ya saben que está llegando el momento de moverse y controlar el navío para que se detenga de forma segura, por lo que Bertram ya se empieza a levantar cuando Stroud le indica lo que debe hacer, fijar las amarras de proa y preparar dos cabos listos para cuando tocaran tierra poder atar el barco a tierra y que la corriente no se llevara el barco o lo dañara por el anclaje y la marea. El pelirrojo se mueve con fluidez por la cubierta, evitando a sus compañeros que se mueven para encargarse de sus respectivas tareas mientras que Fyodor parece alzar el vuelo a vigilar desde el cielo, siendo una suerte que no hayan barcos cerca atacándoles, por lo que los piratas o aún no han partido de la última isla o lo hicieron bastante antes que la unión improvisada de marines y cazadores. Poco a poco la inmensidad de la isla se vuelve cada vez más clara, pues cuanto más se acerca el barco a la isla más claro se ve el enorme tamaño de todo en una isla donde reina la ley de la selva, el más fuerte se come al más débil.
Cada uno se mueve en un compás perfectamente sincronizado, fruto de varios viajes en conjunto y un objetivo común que los unió bajo la misma bandera, lo que hace que los viajes no solamente sean seguros y tranquilos, sino que se vea que su trabajo no es solo por ser marines, sino que son verdaderos compañeros de armas. Bertram fija las amarras mientras piensa en lo fácil que sería para ellos crear ofensivas brutales coordinándose en combate si llegan a tener que enfrentar a un enemigo más poderoso pero solitario. Sabiendo las capacidades de cada uno es más sencillo coordinarse y por lo pronto Moja con sus flechas puede potenciar a todos los demás, incluso puede hacer que los disparos del contramaestre Gaufrid sean imprevisibles, pues puede modificar su trayecto a placer o aumentar su velocidad.
Una vez se detiene el barco y Kibai echa el ancla, Moja forma lo que parece una plataforma de desembarque con sus flechas, siendo que el arquero toma los dos cabos que necesitarán, y acompaña a sus compañeros a tierra, donde encuentra un par de rocas lo suficientemente grandes para que sirvan de sujeción, atando los cabos uno a uno mientras dice
-Amarras fijadas y cabos atados, barco asegurado, sir.-
El joven se rasca tras la cabeza mientras observa la inmensidad de la isla anclada en una era anterior, una isla donde la naturaleza es brutal y el peligro constante, pero a su vez, su alma de cazador hace que una sonrisa se esboce en su rostro y no pueda evitar decir
-Una cacería en estos bosques es el sueño de todo cazador, si mis antiguos compañeros supieran donde estoy se morirían de envidia sir.-
resumen
