Un viaje movido // Llegada a Little Garden // Presente absoluto
#11
Kibai aguardaba pacientemente subido a una rama alta de uno de los árboles que componían la jungla circundante a la playa ,escudriñando entre las grandes hojas observando hacia el mar, dónde el barco de los Piratas Olvidados ya había fondeado, y sus ocupantes parecían ir disponiéndose a bajar de la embarcación. De ellos había varios que no reconocía pero el mink captó dos aromas familiares, el de la mujer cubiera de cicatrices que los había increpado en la cima de la torre y otro que reconoció con un punto de amargura: el de la joven oni que había sido atrapada con él en la arena de combate en los Cabos Gemelos.

Maldita sea, qué demonios hacía aquella chica mezclada con los piratas? Apenas si había podido hacer nada contra aquel gyojin, y ahora, al juntarse con aquella gente, se había puesto una diana en la espalda.

Sin embargo, aquel no era momento para remordimientos ni para comerse la cabeza, pues el mink captó por el rabillo del ojo como el contramaestre Stroud comenzaba su movimiento, saliendo de entre la espesura para plantarse sobre la arena  húmeda de la playa. El joven humano se mantuvo con la mirada erguida y las manos a la espalda, con la gorra blanca con el símbolo de la marina protegiendo su vista del sol. Alzando la voz, pero manteniendo con su eterno tono imperturbable, el contramaestre se dirigió a los piratas:

"Alto, en nombre del Gobierno Mundial. Por los crímines que pesan sobre vosotros, quedáis sentencidos a muerte. ¡Venid y pelead! Que sea la Justicia la que os juzgue."

Sonriendo levemente ante los formalismos de su superior, Kibai decidió que ya era momento de intervenir. Extendió las garras de los pies, ahora cubiertos en parte por las protecciones que había adquirido en Whiskey Peak, clavándolos en la madera blanda a la vez que apoyaba las manos y contraía todo su cuerpo como un muelle. Con un solo movimiento, dio un gran salto, arrancado pequeñas astillas de madera con el impulso, cruzando como una exhalación el espacio que lo separaba de la arena, aterrizando con un amplio revuelo de su capa tras el contramaestre. 

Incorporándose cuan alto era, el mink clavó los ojos, inmunes al brillo del sol sobre las olas, en sus nuevos objetivos de caza, mientras se quitaba distraídamente los resto de vegetación y arena de las hombreras de su abrigo de la Marina con un leve ademán, antes de dirigir la mirada de reojo hacia el contramaestre Redgrave.

"Señor, ya le decía yo que había captado que olía mal en esta dirección, pero no me imaginaba que fuese tal cantidad de escoria pirata..."

Con un amplio gesto, Kibai retrasó su pierna izquierda, golpeando la guardia de Raimei con un sono pluc para despegarla de la vaina y dejarla presta para desenvainar.

"Aunque parece que al menos voy a poder desentumecer los músculos un poco tras nuestro viaje"

No obstante, en el último momento, sus ojos se desviaron levemente hacia la joven oni que había peleado a su lado contra el Gyojin Uosan. Clavándole la mirada, Kibai le hizo un gesto de negación casi imperceptible con la cabeza. Si bajaba, el mink tendría que cumplir con su deber, y a juzgar por lo visto, no era rival para él. No deseaba derramar su sangre, pero el deber era el deber. El mink enfocó la mirada de nuevo hacia el frente, sosteniendo la vaina de Raimei con la mano izquierda, presto para apoyar al contramaestre.

OFFROL
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#12
Vengo de aquí

Dos días con aquellos niños vagando por la jungla.
Me estaba empezando a arrepentir de haber dado una semana de plazo a la muchacha ciega para que encontrase los lagartos, pero un trato era un trato y la palabra no se podía romper por nada, aunque... que se lo dijesen a Nitobo. Pero esto era una situación diferente, no me estaba jugando el futuro de mi empresa ni el nacimiento de mi imperio, como esa vez. Estaba aceptando ayuda de unos desconocidos que, realmente, me habían dado bastante lástima. Tan jóvenes, solos y perdidos por la selva... tenía casi por seguro que no tenían ni idea de donde encontrar aquellos lagartos y sólo estaban tratando de sobrevivir pegándose a un grupo de personas, pero eso sería una preocupación del futuro, cuando pasase la semana de margen. Tampoco es que tuviera nada más que hacer y seis ojos - ...bueno, cuatro - ven mejor que dos.

Las tropas del Goldreich dispersas por la jungla, los ciento cincuenta efectivos, se habían reunido en un punto cercano a una de las costas. Habíamos acordado que mejor que tratar de ir en dirección al volcán sería mejor dirigirnos hacia la costa y tratar de bordear toda la isla para poder tener una perspectiva de visión más despejada que apartando cocoteros gigantes. Y ahí estaban en el riguroso silencio y formación militar con la que solían desplazarse, bajo mis órdenes. Dürr venía detrás de mi, con Gwen encima de su grupa y Owen junto a ellos.
— Oe oe ¿Ha habido suerte? — pregunté a los más avanzados de la fila, quienes sólo negaron con la cabeza, y cuando me dispuse a continuar hablando el sonido de las olas del mar captó mi atención. Miré hacia allí, en dirección opuesta a por donde habíamos venido... era el oleaje, y el olor salado que indicaban que ahí estaba la costa — Quietos aquí — ordené, mientras me dedicaba a caminar en esa dirección recorriendo el par de cientos de metros que nos separaban para tratar de llegar a 'campo abierto' en aquella playa, cuando de pronto escuché un grito. Una voz potente ordenaba una detención en nombre del Gobierno Mundial y sentenciaba a alguien a muerte. ¡Diablos, las cosas se habían puesto interesantes!

Emergí casi por completo de entre la maleza y pude apreciar, a diez metros de mi - cinco desde el límite de la vegetación - a un humano rubio junto a un mink felino de pelaje moteado, que justamente le decía a su compañero que iba a desentumecer sus músculos después del viaje. Al fondo de aquella cala, un barco fondeado y algunas personas más. ¿Estaban tratando estos dos marines de detener a una tripulación pirata? ¿Cuántos habría en ese barco? — ¡Oe oe! — dije, estático a diez metros del dúo para llamar la atención de ambos Marines dejando que el silencio y el viento agitando las plantas se fundieran con el momento, sintiendo toda la situación en mi propia piel. El ruidillo del motor de mi brazo ronroneaba ligeramente y una pequeña bocanada de humo salió de los escapes de mi hombro. Parecía que estaba interrumpiendo una masacre — ¡Wryy ha ha ha! — reí, y chasqueé la lengua sonoramente, mirando al muchacho de los cabellos rubios. ¿Qué estaba pasando aquí?




Contenido Oculto

Invasión

Información
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#D86700
#13
El capitán ordeno una serie de cosas que ella no entendió, se tambaleo, pero finalmente pudo hacer algo de lo que le dispusieron, pronto llegaron a su destino. Y algo rondaba en su cabeza, que era… un pez?... no, una fregona en el baño… maldición concentrarte!! el mareo de las drogas era algo delicioso, pero incomodo casi siempre, tomo su guitarra cuando recordó su llamada… tenía que llamar a su amiga del alma, o esclava, o era su reina? avisarle que sus amigos estaban ya en tierra… la llamada fue corta, pues la tonta de Merlot hablaba de un millar de cosas al mismo tiempo y aunque la quería un montón, debía dejarla al tanto de que habían cumplido con su parte de llevar a sus compañeros… aunque ella no tenia idea que era Odeth y ese imbécil del Yakuza en primer lugar… dios… a ratos le volvía el mareo de las alucinaciones. De los colores y la voz en off de todos… dios. Era terrible pero reconfortante…  jaja… ehhehehe… HAHAHAHAHAHA…. Maki se reía con el viento y sus palabras ininteligibles se mezclaban con él. Había logrado hacer lo que le pedían… amarrar cosas y atracar el barco… genial… casi había pasado desapercibida… el capitán le hablo… sus palabras eran vagas, simples, pero algo calo hondo en ella. Quiso callar, pero no… su corazón debía gritar con todo!

—Que le parece una temporada en paz, juntos usted y yo… dejando que nuestros sueños reposen, que nuestros pensamientos se asienten… quiero… quiero decirte que… algo desde hace… hace mucho tiempo… Uker… quiero que sepas… que… bueno yo…— Maki toca el pecho de él apoyando su frente perlada por el sudor de las poderosas drogas que se había tomado… y bajando la vista las lágrimas brotan sin control… —… … … NO!!… es… es… una mala idea… he sido mala, malvada, snif… snif… he querido hacerme con tu corazón y he rogado que dejes de buscar la inmortalidad snif… snif… que dejes de ser quién eres y… snif… snif… al ver que era egoista de mi parte… por … por ello he intentado alejarme de ti… de que recorras ese camino solo…— Sus piernas temblaron con debilidad evidente, intentando sostenerse por sus propias fuerzas pero no pudo… casi cayo de rodillas frente a su dios pues él no la dejo caer, era obvio, era un caballero. —… he… he ansiado tu corazón, noto como me miras, como te sonrojas, como… demonios como susurras… snif… snif… en tu mente que soy hermosa a pesar de… estas… malditas marcas horrendas… Se rasgaba la piel con sus uñas… con ira y frustración… —… snif… snif… sé que quieres o bueno, quizás no sé, es mi imaginación, se que tal vez planeas algo serio… pero… en mi locura, entre drogas y bebida he estado con… … … con… … … muchos hombres… tratando de endurecer mi corazón, no me justifico… pero… tratando de apartarme de ti. De… que me… olvides… Buaaaaa…..— Las lágrimas tocaron la madera del suelo como una suave lluvia. Una llena de tristeza, una madera agrietada y sin reparar. Se limpio las lágrimas, esperando las palabras del capitán, pero cuando se limpio al lado derecho… vio un reflejo en la lejanía… en el linde del bosque… camino hacia el borde… —Que... que es eso…— Trato de aguzar su vista, se movían algo ahí…

Alzo la vista cuando el barco termino de atracar. Y ahí frente a ellos. Marines. Maldición que era… —Y TU QUIEN PUTAS ERES TE PERDISTE NIÑO EXPLORADOR O HEMOS ENCONTRADO EL LUGAR DONDE TE EMPOTRA TU CAPITAN EN SECRETO?— El color… de su uniforme hizo que se le pasara un poco el efecto de sus drogas… pero no podía ver bien, no podía hablar claramente, no podía pensar bien… enfoco la vista… —FIUUUUUFFff…. Si que es una recepción… mira cariño, un oficial ha venido a recibirnos… es que esto lo has preparado tu cariño? Me quieres sorprender con alguna sorpresa— Dijo con una voz suave y melosa y con su vista risueña pero cuando se volvió a Uker… negó con la cabeza… algo raro había… mariposas?... no… arcoíris en el aire?... no maldición… concéntrate… ha el rubio?... si el tonto del marine… si si… el era el foco… se apoyo en la baranda… —Que haces en esta playa solo… es que quieres broncearte amigo!!! Jjasjdajsdjasdj… hay playas mejores y para eso debes quitarte la puta chaqueta.— El calor le empezaba a afectar a ella, aunque estaba de echo solo en bikini… camino un poco al tambor del agua… dejo su guitarra ahí… ignorando al locuras de abajo… —Capitán… si quiere suba al barco… le daré un trago de agua… o ron… si quiere… hace mucho calor.— Ofreció lanzándose agua a la boca chorreando todo su cuerpo empapándose y riendo con algo de locura… de pronto pensaba en los tripulantes… quería que Odeth escapase de alguna forma con sus compañeros de la mano del hombre muerto… había llamado a Merlot y podrían venir a buscarlos quizás, después de todo ella no era buscada por la marina, también quería que Jin se cayera del barco sobre un banco de peces espada… pero intuía que la cosa era con ella y su amado Uker… maldición… justo después de su confesión. serie difícil salir bien parados si era una trampa. Por que vamos… el tonto Marine o era ultra poderoso, o había una compañía completa detrás de los árboles o… maldición cañones.

Estaba impecable, seguro, albo, níveo y al parecer recién bañado como un niño bueno… ella en cambio en bikini con un… no sin sombrero, pues este se lo quito, lo giro en su dedo y lo tiro hacia atrás. A cubierta mientras se acercó a la baranda. El día le parecía fabuloso como para que le provocasen… espera, le estaban provocando? Quien era este tonto?. Maki estuvo a punto de saltar abajo par ir a encarar a los desgraciados… pero algo la detuvo… la sangre se le helo… el aliento aprecio caer solo por su garganta… sus manos comenzaron a temblar… y apareció… aquel que era el rey del bajo mundo… apretó sus dientes… volvió la vista a Uker… era una trampa de los marines? Aliados con el bajo mundo? Con Sohem?... que mierda hizo Uker antes?... que mierda hizo ella?... Jin… Hijo de puta.

Sera que tiene lazos con los imbéciles que mataron a su hermana?. Venia quizás por ella?... sus escamas… debía sacar todo tripas corazón y furia para salir de esta… respiraba agitada con el pecho subiendo y bajando con ira… sus dientes sangraron… —Uker. Amor… huye… yo los entretendré… mi corazón no soportaría verte preso… o… — dijo como un susurro de amor a su hombre, camino decidida a él… apegándose con una ternura que no recordaba darle a otro jamás. le acaricio con la mejilla y una lagrima rodo por su rostro… si tenia que morder y arañar para proteger a su amor… seria un sacrificio mas que justo.

Caja Musical
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#14
—¡Doctor! Encontré lo que estaba buscando con Owen, volveré después.

Fue el mensaje que envió a su grupo antes de avanzar más, aún así no prometió nada. No prometió volver, ni que estará bien, es que ha encontrado lo que estaba buscando, como si la respuesta tuviese prisa, ésta ha llegado a la puerta de su hogar, sin tocar, sin avisar, pasando por el umbral y ya está… no hay más.

Aunque en realidad no ha encontrado mucho más que una obligación. Una deuda que no pudo pagar, porque algo ocurre, como si todo huyera de él, se encontró en una situación que habló, no en susurros, sino más bien en una declaración que no entendió.

¿Por qué no encuentran nada? ¿A qué se debe? ¿Quién es el culpable?

Está ahí, no lo puede ver y aunque le ha dicho su nombre, no lo recordó. No hay pistas de su fama, pero sí una advertencia de que no debería estar ahí, paseándose junto a él, en una ignorancia que siempre existió y que ahora se hizo evidente.

Permaneció sentada y no dudó en acariciar a la montura cada vez que pudo, riéndose al escuchar sus reacciones, como si fuese una entretención nueva. — Algo parece que los aleja, recuerdo que Owen dijo que vio muchos cuando estábamos buscando a sus amigos — no mintió, la seguridad de sus palabras y la simplicidad de la oración, seguramente evidenció que no quiso engañar a nadie — Me pregunto qué será lo que ocurre...

¿Será que Owen podrá ver lo que ella no? Deseó preguntarle, pero en realidad el deseo de saberlo por cuenta propia fue más.

La indicación de que se queden atrás le llamó la atención, suficiente como para voltearse al pelirrojo, esperando que le diga qué ha pasado.

¿Es que finalmente ha llegado lo que tanto esperan?

—¡¿Es el lagarto gordo?! ¿Está ahí? — Sintió la emoción a pesar de que suena el mar a esa dirección. Quizás lo han atrapado finalmente, porque ¿Se tiraría al mar? Si es así, supuso que tendrían que dejarlo ir, porque ninguno puede nadar — Wah, qué ganas de subirme a él si es como este amigo de aquí ¿Creen que me pueda quedar uno?

O quizás lo que se encontró fue algo más, incluso si se ríe de la situación, porque lo ha oído, son palabras que llamaron su atención.

—¿Huh… pasa algo?

Claro que sí, pero no lo vio. Como siempre ¿No?

HOLA GENTE LLEGAMOS JIJI
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#15


— Oe oe ¿Ha habido suerte? —

El tropel, negativo, estaba igual de frustrado de lo que se encontraba Owen.

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-Estoy empezando a pensar que el lagarto con cara de retraso que encontramos era Maki. Joder, necesitamos al menos uno.-

Cuarenta y ocho horas vagando con quien le había indicado el chamán, Pawurs, que no debían siquiera interactuar. La máscara blanca, llena de agujeros, aquel que con su mera presencia había dejado petrificada a su amada y, a él, muerto de miedo. La alianza era clara: Ayudarle a Sohem, como se hacía llamar, a poder encontrar literalmente y cito "Lagartos gordos" y Gwen, ciertamente, tenía una afinidad inusual con los animales y las personas con las que, medio-animales como Owen, se le pegaban con mucha facilidad. Incluso la muchacha delataba al muchacho que, algo apenado y sin detener su marcha, llevaba su mano izquierda hacia el rostro para arrastrarlo de arriba a abajo, deformándolo -...joder...sí, habíamos visto un montón.- Era mentira, había visto a dos, pero necesitaba generar un poco de humo para que aquel sujeto no lo volviese el aclamado y famoso "bebé ceniza" como casi lo hace en cuanto se encontraron.

El muchacho jugaba, de vez en cuando y sin detener su marcha con su amada montada en el extraño monstruito morado, con el medallón que se encontraba tibio producto del contacto con su piel. Había logrado esconder aquella esfera que se había encontrado en la jungla y que aún tenía guardada en el interior de sus ropas, ayudado, gracias al enorme cuello que tenía su chaqueta roja y de manga larga. Tuvo que encontrar un repuesto; Hacía días, aquel lagarto gordo que se aferró a su brazo le había desgarrado por completo la manga pero, por suerte y para el chico, tenía literalmente veinte copias de exactamente la misma chaqueta (Que le encantaba, incluso la propia Gwen tenía una) -Hace meses que no sé nada de Uker, Maki y Jensen. Del borrachín no, ese no sé dónde está ahora.- balbuceó, en un tono en el cual podría ser escuchado por su mujer favorita que yacía a su lado. Sus dos manos guardadas en los bolsillos de su chaquetita, había ganado el toc de palpar el medallón que se había robado -Necesito...encontrarles.- mirada al suelo, tensa, incómoda, siendo incapaz de no recibir un flechazo de recordatorio de aquellos ojos azules, fríos y ojerosos de la persona que tenía amenazada a su madre -Necesito cumplir con el trato pronto.-.

— Quietos aquí —

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-¿?-

Decidió destaparse uno de sus oídos, un gesto que, a veces, hacía para poder escuchar mejor; Sohem, el líder de literalmente todo el pelotón (Que incluía a Owen y Gwen) determino un alto, uno que le obligó a quedarse estático. El pelirrojo era chillón, gritón y muy emocional, pero al enmascarado, al parecer, le gustaba que fuese un poco más sereno (Y menos ruidoso).

Alto, en nombre del Gobierno Mundial.

[Imagen: 3206c4fe936b185866bfd1bad61d68d6.jpg]
-...el gobierno mundial.-

Fue un balbuceo, uno que le direccionó la vista automáticamente hacia donde provenía la fuerte exclamación. El oído del chico era extremadamente fino y, si bien carecía por completo de la gigantesca habilidad de reacción de quien le capitaneaba. El pelirrojo no dudó ni un ápice de segundo en seguirle justo por detrás, el cual pareció envalentonarse en dirección al inicio del conflicto sin ningún ápice de duda; Owen no quería en lo absoluto tener algún tipo de acercamiento hacia cualquiera que estuviese involucrado con el gobierno, muchísimo menos, un Marine -Gwen, tenemos una situación.- no quitó ni un segundo la vista de la máscara blanca vista desde atrás, pero tampoco dudó en aproximarse para balbucear sus palabras, unas imperceptibles, susurrantes, pero capaces para su mujer amada -Recuerda, usa tus poderes a las malas, siempre. Te protegeré con mi vida pase lo que pase.- y, tomando de las riendas del animalejo, tiró de él para que, juntos, se dirigiesen hacia exactamente el mismo destino.

Al mismo tiempo que lo hacía el enmascarado y colocándose a la derecha de Sohem, Owen replicaba el movimiento para intentar asimilar aquello que estaba a punto de ocurrir; Cuando alzó la vista y observó hacia atrás...allí se encontraba -¡! ¿¡Es...el Last Whisper!?- la expresión del pelirrojo se tensó en demasía, haciendo que sus pupilas se empequeñecieran, no dudando ni un ápice de segundo de que el navío que yacía en la costa y donde seguramente se encontraba aquellos a quienes el chico había sido mandado a espiar se encontrarían allí...pero peor fue lo que observaba de nuca.

A la lejanía podía escucharse el replicar de la mujer quemada que tanto reconocía (Y que creía haber confundido con un lagarto gordo varias veces) debido a que la había visto transformarse en aquella torre hace meses. Una rabia visceral invadió al pelirrojo en cuanto observó las nucas que observó.

Unas que reconoció de hace muy pocos meses atrás.
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-Debí suponerlo. Puta rata de la marina, como suele ser.-

La expresión de Owen se tornó extremadamente violenta de repente. No solamente le generaba una repelencia absoluta esa increíble moralidad absoluta de una fuerza de autoridad que se creía superior que a todos, sino, que para más inri, uno que conocía muy bien: un chico gato manchado y el chico rubio y joven de la marina. Incluso, de espaldas, podía reconocer perfectamente su aspecto al ser ya la tercera interacción que tenían mutuamente. Le generó una rabia visceral que, hasta hacía meses, estaban todos juntos siendo compañeros y peleando por su vida, ¿Y ahora? ¿Andaban cazando piratas como si nada? -¿Qué pasa, PAR DE PUTOS GILIPOLLAS?- exclamó, quería llamarles su atención. Estaba enojado, mucho. El retumbar del arma de Sohem a su lado le había hecho desviar la mirada hacia la misma una décima de segundo hasta, nuevamente, volver a clavar sus ojos en ambos, pendiente de su entorno por los nervios de la situación -Hace unos meses estábamos peleando codo con codo contra un tipo que casi me mata, casi NOS mata, ¿Y te atreves a perseguir a mi tripulación?- desconocía por completo si el objetivo de los agentes de la marina era ciertamente Los Olvidados, pero las sospechas eran evidentes; Existía un mínimo de preparación si, al parecer, buscaban a sus miembros. Sí, Owen se había envalentonado demasiado al decir "su tripulación" y más en su gigantesca condición de polizón, pero si algo no iba a perdonar era a esos agentes que...cuando tuvieron que protegerle y sacarle de su situación de precariedad,

le hundieron aún más.

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-¿O acaso me buscabas a mi, Stroud Redgrave, contramaestre de la marina?-

La rabia en la mirada del chico era intensa, demasiada. Creía que si había realizado un mínimo de investigación tendría, a lo sumo, empatía por él y por su tripulación...pero no; El mismo que le había salvado la vida, ahora, le estaba cazando, a él y a su tripulación. Ambos puños se apretaron, sus sentidos se agudizaron, los cabellos de su piel se apretaron y el chirriar de sus guantes se marcó con mucha intensidad.

Me compre una cajita feliz
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
#16
¿Se sorprendía del trato que le estaba dando Uker? En absoluto, ya a este punto incluso él no quería ni escuchar hablar del hombre si no era por los labios de quien había contratado secretamente. Su semblante ni siquiera cambió a las despectivas palabras dirigidas a su persona, solo mantenía la mano preparada para soltar el ancla cuando le fuera indicado

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—No te preocupes, también me das igual.

No había conseguido al final una respuesta a aquella última oportunidad, pero el silencio fue todo lo que recibió, asumiendo un claro rechazo a la propuesta. Más cuando parecía conocer a la muchacha. No tenía nada más que lo atara, además de la pequeña alianza que tenía con la tripulación del barco en la que estaba. Solo tenía que mantenerse en paz, evitar discusiones, conflictos. No era tan complicado. Lo peor fue escuchar, desde su propio sentido del oído, el cual era el que más desarrollado y sensible estaba, los lloriqueos estúpidos de una mujer enamorada. ¿Qué diantres? ¿Las drogas ya le habían frito el cerebro a la peliverde? No había cosa que más le repugnara que ese tipo de cosas. Romances, amores… Cosas que el propio Jin consideraba seriamente motivos de debilidad. Su mano soltó el ancla en el momento exacto que debía hacerlo, dando una última calada a su cigarrillo. Ni siquiera se mantuvo allí en el puesto, una vez terminó, solo se volteó, caminando hasta su camarote… O eso iba a hacer. Su oído, de nuevo, hizo acción. ¿Cadenas? No sonaban a las del ancla, y estaban mucho más lejos de lo que pudiera imaginar quizás. No sabía de dónde. Su cabeza asomó desde un lateral del barco, viendo a alguien, perfectamente vestido como Marine. No podía divisar su rostro al no tener una vista tan elevada, pero los colores ya le gritaban que era el caso. Y lo peor… es que o bien era un estúpido por aparecerse solo, esperando como si nada, o bien estaba acompañado. No podía descartar la opción de que pudiera también ser muy peligroso. Sin embargo… ¿Cómo diantres sabían que el Last Whisper iba a zarpar y llegar en ese momento y ese lugar concreto? ¿Acaso hubo alguien que habló de más? Los únicos que co ¿Había un traidor entre ellos? ¿Alguno había osado hablar de más a cambio de unos Berries? Deseaba que no fuera así. Sean quienes fueren, si es que era el caso, claramente conocían del viaje eran los del Last Whisper y, por supuesto, la tirpulación del Dead Man’s Hand. Chasqueó la lengua, dándose la vuelta de forma instantánea. Lo positivo era que Maki estaba haciendo el ruido suficiente quizás para distraerlos, quién sabe, pero no podía permitirse ser capturado nada más llegar a Little Garden. Todavía tenía asuntos que atender, el cirujano lo esperaba, su propio jefe estaría molesto también que, después de convencerlo por tanto tiempo, ahora terminara preso, o muerto. Ni de broma.

Retiró el cigarrillo de entre sus labios, ahora posicionando su mano en el Den-Den Mushi que poseía en su bolsillo, bajando hasta su camarote. Lo mejor era que nadie escuchara ningún tipo de conversación, aprovechar y exprimir el tiempo al máximo. Quizás podría incluso pedir ayuda. Desconocía, por supuesto, que Maki hubiera estado hablando con María, de su propia tripulación, del mismo modo que desconocía que se conocieran siquiera esas dos mujeres.

Esperó la respuesta, bajando su propia voz, desconociendo que más comenzaban a salir de entre los matorrales, uno tras otro, solo deseando terminar rápido. Primer tono. Segundo…

Clic.
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—Hyákinthos. Soy Jin. Trabajamos juntos.

Se había acostumbrado a tratar de recordarle al joven de poca memoria de qué se conocían, obviamente porque conocía bien el problema que el médico poseía. —Hay un pequeño contratiempo… — sus pasos lo fueron guiando, tratando de dar un resumen rápido de lo que acababa de ver. No había bajado del barco, no iba a hacerlo sin un fundamento. Podía escuchar los gritos de los Marines, cómo venían en nombre del Gobierno, gracias a su oído afinado, incluso desde allí podía oírlo todo a la perfección. En caso de que el otro lado del Den-Den Mushi obtuviera respuestas, estaba atento, quería actualizarlos así que, con los pasos lentos, en absoluto sigilo y tratando de pasar desapercibido desde donde se encontraba, volvió a ascender. Sí, no quería ser detectado, no al menos por los que los estaban esperando fuera del barco. Si había la posibilidad de que no hubiera sido detectado, quizás pudiera ser una ventaja. No planearía quedarse allí, ni ayudar a nadie… Pero tenía que poner a su tripulación al día…

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La sopresa lo hizo abrir los ojos de par en par. No lo había visto antes, pero… allí estaba. Su voz salió baja, suave, imperceptible para quien no tuviera un oído tan afilado, excepto, claro, los que pudieran oírlo desde el Den-Den Mushi.

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—¿Sohem…? ¿Qué diablos hace alguien como él aquí…?

Su voz, de nuevo, sonó baja, suave. Claro que lo conocía, por supuesto que lo hacía. Ese hombre había logrado hacerse un nombre en los mares, por no mencionar sus conexiones. Ahora todo había cambiado. Apretó el Den-Den Mushi con más firmeza, el pobre caracol parecía que se le iban a salir los ojos de las órbitas. —Escuchad, Sohem está aquí. Os intentaré poner al día. — de nuevo habló en voz baja, recomponiéndose velozmente y terminando la comunicación, dejando el objeto de vuelta a su bolsillo.

No, ya no solo era Sohem. Reconoció la figura de Gwendolyn… Por supuesto que lo haría en cualquier parte después del encuentro que habían tenido tiempo atrás. Incluso la del propio Owen. ¿Cómo siquiera habían llegado? ¿Qué diantres hacían con Sohem? Eso estaba siendo demasiado incluso para alguien como él. Aún así, no podía dejarse ver, no a menos que lo hubieran hecho ya. Mantendría su posición, escucharía lo que pudiera y asomaría lo justo y necesario para poder salir de allí. Afortunadamente, el propio Owen parecía captar más la atención de los que parecían haberles tendido esa trampa. Normalmente quería solo enfadarse con él y tratarlo como el niño que era, pero ahora mismo estaba agradecido de que hubiera aparecido en un momento como ese... Quizás iba a ser más compasivo la próxima vez que tuvieran su encuentro. Se acercó a Uker, en el mismo estado de sigilo, aprovechando los gritos de Owen. —Sé que no estamos en buenos términos, pero tenemos que colaborar si no queremos terminar mal. — Su voz sonaba suave, baja, tratando de no captar la atención de los que se encontraban lejos de allí, intentando evitar que fuera escuchado. —Hablé con Hyákinthos.— Algo que no planeaba mencionar, pero ahora mismo, era mejor colaborar. Por ahora, lo mejor era hacer equipo y salir de allí como buenamente fuera posible. Tenía que encontrarse no solo con Owen y agradecerle en privado la ayuda repentina, también debía aprovechar el encuentro con Sohem... Pero eso ya sería algo que dejaría en el momento que todo ese condenado lío se resolviera.

OFF
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#17
La respuesta de Maki lo hizo sonreír ligeramente. Pese a su estado, se la notaba tan ávida como siempre, al menos en lo que respecta a sus encuentros privados. Aún así, sus frases y actitud rápidamente degeneró en tristeza, un llanto y dolor que el muchacho no entendía de dónde salía. - ¿Eh? ¿Qué sucede? No tienes por qué llorar, yo… -. Apenas podía entenderla, entre su tristeza y la confusión que le generó, decía cosas que si las repasaba por segunda vez en su cabeza podría comprender sin problemas. Le hubiera llegado una respuesta, pero el destino no les tenía preparado eso.

Un grito, un anuncio, una declaración de intenciones. No fue lo suficientemente rápido para detener a Maki, pero no temió acercarse a la zona del barco más cercana a la playa, a esa persona que los esperaba. Ahí los vio, dos marines, un rubio bastante joven y un mink.

[Imagen: d9xPQIb.jpeg]

Marines

Verlos hizo que su rostro se tornara en una mueca de odio. ¿Los esperaban? No sería sorprendente, esas personas nunca iban a jugar limpio, por lo que podía asumir otras cosas. - Maki, quédate atrás -. Lo había vivido cientos de veces, tal vez miles, desde que no era más que un niño. Siempre buscado y atacado en grupo, por la espalda, teniendo que correr de divisiones enteras como si se tratara de un criminal peligroso. Ahora no iba a comerse el cuento de que eran solo dos, incluso si el mundo olvidó hace mucho tiempo la existencia de su pueblo, así como de él mismo.

Dio un paso adelante, pero una nueva voz lo hizo mantenerse en su lugar. Al dirigir su mirada hacia esa dirección, pudo verlo, a alguien que creía nunca iba a cruzarse en la vida, a un peligro suficiente para que la idea de bajar y dar la cara se viera opacada por el obvio miedo que supone enfrentarse a alguien como él.

Sohem, el Mar Cruel, el propio dueño del banco que tan firmemente se hallaba en la isla que dejaron atrás hace unos días, una leyenda viva. ¿Qué hacía ahí? ¿Little Garden era una isla del interés de gente como él? Podía oír levemente el motor de lo que en un principio pensó que era una armadura recubriendo su brazo derecho, descubriendo ahora que se trataba de una prótesis, tal vez un arma más poderosa que el mismo Sakana que tanto le había costado derrotar meses antes.

Dejarse ver era una mala idea, incluso lo era antes de su aparición así que imaginarse lo que pasaría si los viera un cazador de esa magnitud. ¿La marina estaba trabajando con cazadores? ¿Cómo siquiera consiguieron que Sohem viniera a buscarlos a ellos en específico? Ahora Jin se acercaba, mientras que él tomaba a Maki entre sus brazos y retrocedía lentamente. Era claro que también iba a conocerlo, como también era claro que si no colaboraban iban a terminar aún más muertos que antes.

¿Siquiera había salida de esta situación?

Una nueva voz, una que había oído miles de veces, ese tono gritón y animado, ese insulto que poco a poco se había acostumbrado a oír. Era obvio de quien se trataba, por lo mismo no podía simplemente quedarse ahí. - Jin, encárgate de que ninguna de las dos salga del barco, y tú tampoco -. Viendo como se trataban , tal vez era un pedido demasiado grande, pero estaba desesperado. Se separó de ellos un poco, tragó saliva, habló sin mirar hacia atrás. - Mi chaqueta está en la cocina, sobre la mesa, cuídenla por mi -. Dicho esto, su cuerpo descendió doblando sus rodillas rápidamente, para luego impulsarse con la misma velocidad, en dirección a quienes habían llegado a capturarlos.


Aterrizó en la arena, con gran potencia, la suficiente para que los granos se levantaran ante su peso y dejara una marca justo a sus pies. Sus piernas se doblaron para resistir el impacto de la caída, dejándolo casi arrodillado al final, teniendo que sostener su peso con su mano para no desestabilizarse. Ahora estaba a algunos metros de ambos marines, viéndolos tanto a ellos dos como al recién llegado. Su vista se alzó, una cargada de odio hacia quienes lo buscaban muerto.


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- Díganme, ¿planean devolverme a mi tripulante? -

Hubiera estado dispuesto a pelear para salvar a Owen, pero un vistazo al panorama fue suficiente para darse cuenta de que Sohem no parecía estar unido a los marines, y mucho menos de que Owen esté capturado por ellos. Los enfrentaba, incluso asumiendo lo mismo que el cocinero había asumido en cuanto los vio aparecer frente a él. También se encontraba Gwen, montando un animal, había supuesto que Owen estaría con ella, pero… ¿acaso tenían una alianza con el cazador?

¿Qué diablos hiciste, Owen?

Su mano dominante fue hacia su espada. No la desenvaino, con el caos de la situación atacar sería una opción suicida, pero estaría preparado para hacerlo si es que las cosas se complicaban. Tal vez presentarse así ante una leyenda como el cazador fue la peor idea que tuvo en su vida, pero...

¿Qué clase de capitán sería si no intentara defender a los suyos?


OFF
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#18
¿Como cojones la situación había escalado de esa manera?¿Sohem Burnedead?¿El mismo líder del disuelto gremio de cazarrecompensas Magna y actual Director del Banco Mundial de la Moneda Real?¿Ha ido a Whisky Peak para comprobar como funcionaba su banco y esta de vacaciones aquí? -Mi cabeza empezó a trabajar a máximo rendimiento mientras observaba desde mi posición como emergía del bosque el que había sido uno de los cazarrecompensas mas temido y, junto a él, el pirata Owen Yang y una desconocida montados en un extraño reptil.. -Imposible. Tiene que ser un impostor que se aprovecha de la mascara. ¿Por que Sohem iría acompañado de un pirata de 55,650M de recompensa? -Continué razonando mientras apuntaba velozmente al que creía que era un impostor, aunque al hacerlo me percaté bien de su brazo derecho, pudiendo apreciar gracias a mi vista todos los sistemas que estaban a la vista, siendo iguales a los de la foto del periódico de hace meses que vi en Samba, deteniendo con ello mi dedo antes de accionar el gatillo. -Tengo que avisarles antes de que la líen. -No sabía como reaccionarían Stroud y Moja ante los hechos actuales, pero si atacaban a Sohem pensando que era un impostor acabarían todos muertos.

Pelirrojo, calmate que te vas a poner como un tomate. Los del barquito, ahora nos ponemos con vosotros, no tengáis prisa. -Inicié tras surgir velozmente de la espesa jungla, con mi característico y sigiloso vuelo, aterrizando a 10 metros a la derecha, en linea paralela a la jungla, de Sohem, con Owen, la desconocida y el extraño lagarto entre nosotros, pudiendo controlarles sin problema a ellos y a los del barco sin tener que mover la cabeza. - ¡Buenas, Sohem Burnehead! No tengo ni idea de que hace el actual jefazo de la moneda en este pequeño jardín, y menos acompañado del pirata Owen Yang de 55,65M de recompensa, pero has llegado en el momento perfecto para disfrutar del espectáculo. -Continué, atentó a los movimientos de los demás y notando que los Olvidados seguían en su barco, aunque Onizuka Jin se había marchado al interior del mismo. -La verdad que tu aparición nos viene de lujo. Sé que te sobra la pasta, pero nunca viene mal tener un poquito más y, como regalo por la admiración que te tengo como cazarrecompensas, te puedo dar tambien una información sobre lo sucedido en el evento de los Cabos Gemelos que puede valerte mucho más que un puñado de millones. -Comencé la negociación sabiendo que esa posible información seguramente llamaría su atención. -¿Que te parece si te entregamos con vida, o muertos si lo prefieres, a estos criminales que ya teníamos echado el ojo y tu nos das la mitad de su recompensa? Ahora mismo no hay ninguna base marine cerca y, sinceramente, me sentaría como una patada en los cojones ver a un bombón quemado como ese sin cabeza. -Concluí haciendo referencia a Maki, viendo como Uker bajaba del barco tras eso y reclamaba a su compañero.

Contenido Oculto


La presencia de Sohem nos daba la oportunidad de quitarnos el problema de cargar con 3 cadáveres durante varios meses hasta encontrar una base marine que nos diese la merecida recompensa, lo que compensaba la perdida de varios millones a cambio.


Pienso - Hablo
Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1782 + 0 = 1782
Energia: 1754 - 42 = 1712
Espiritu: 315 + 0 = 315
#19
¡Oe oe!

Las orejas de Kibai se plegaron hacia atrás, a la vez que su piel se erizaba al percibir un olor del humo a su espalda. Girándose sobre sus propios talones,se colocó rápidamente contra la espalda del contramaestre Stroud, a la vez que su mano volaba hacia la empuñadura de Raimei, listo para lanzar un tajo. Sin embargo, lo que vio delante de él estuvo a punto de dejarlo sin aliento.

Un hombre se erguía a unos cuantos metros de ellos. De estatura no demasiado alta y complexión algo gruesa, no habría llamado demasiado la atención en sí, pues  hasta su atuendo de color verde era bastante estándar, aunque evidentemente militar. No obstante, el motor de aquel exoesqueleto mecánico que cubría su brazo ronroneando suavemente mientras soltaba las pqueñas volutas de humo que Kibai había captado y la máscara con forma de calavera repleta de agujeros que le cubría la cabeza no dejaban lugar a duda: Kibai se encontraba frente a frente con nada más y nada menos que El Señor de la Moneda, Sohem “Mar Cruel”.

¡Wryy ha ha ha! rio el hombre con un chasquido de lengua ¿Qué estaba pasando aquí?

Kibai apretó aún más la mano derecha sobre la empuñadura de la espada. Maldita sea, ¿qué demonios hacía aquel monstruo allí? Los Piratas Olvidados no eran una presa digna de un cazarrecompensas de semejante calibre, era lo equivalente a pescar peces en un barril. Soltando el aire pausadamente para tratar de ralentizar su pulso, alterado momentáneamente por aquella aparición, el mink pasó la mirada a sus dos acompañantes. Con amarga sorpresa, contempló a la muchacha ciega que había conocido en la formación rocosa tras su batalla en los Cabos Gemelos. Parecía que, al igual que la joven Oni del barco de los piratas, se había visto envuelta en algo demasiado peligroso para su propio bien.

Por su parte, el muchacho pelirrojo al que reconoció de la última edición del periódico como  el pirata Owen se había situado al lado de Sohem y escupía palabras con una rabia furibunda.

¿Qué pasa, PAR DE PUTOS GILIPOLLAS? Hace unos meses estábamos peleando codo con codo contra un tipo que casi me mata, casi NOS mata, ¿Y te atreves a perseguir a mi tripulación? ¿O acaso me buscabas a mi, Stroud Redgrave, contramaestre de la marina?

Los ojos de Kibai se entrecerraron ante aquellas palabras, a la vez que se agazapaba levemente y sacaba las garras traseras para anclarse mejor al suelo, agitando la cola de lado a lado para equilibrarse con la siempre cambiante brisa proveniente del mar. No se molestó en contestar con palabras, pero el quedo ronroneo que solía adoptar en situaciones de caza y acecho se elevó unas cuantas octavas, convirtiéndolo en un rugido que se aseguró llegase hasta los recién llegados, a la vez que colocaba el pulgar de su mano izquierda entre la hoja levemente extraída de Raimei y la vaina de la espada.

“Señor, me parece que le ha salido un admirador…” dijo refiriéndose al joven pelirrojo. Acto seguido, bajó el tono hasta convertirlo en un leve susurró, tratando de que solo Stroud lo oyese. “Y creo que tenemos un problema bastante importante, esto se acaba de complicar…”

Acto seguido, clavó la mirada de vuelta en el trío que tenía enfrente, pasando los ojos de manera regular de Sohem a Owen.

“Saludos, señor Sohem. Soldado Kibai, de la Marina” dijo dirigiéndose al primero en el tono más cordial y profesional que pudo emitir. Aquella no era una situación para elevar la tensión más de lo que ya estaba, o de lo que podía escalar con la presencia de Mar Cruel. Kibai tragó saliva, meditando bien sus siguientes palabras. “Estos delincuentes están siendo buscados por los delitos de piratería, entre otros. Nuestra gente está aquí simplemente para cumplir con lo debido: Buscar piratas, detenerlos…”

Tras ello, la mirada del mink se volvió de nuevo hacia Owen que continuaba al lado de Sohem dedicándoles lindezas a él y a Stroud. Su tono se engraveció a la vez que notaba como los dos colmillos asomaban por su boca y las garras delanteras salían como un acto reflejo de su pensamiento.

“Y ajusticiarlos de ser preciso.”

Off
[Imagen: gvCFAP2.png]
#20
La mujer de las cicatrices gritaba gilipolleces desde el barco. Era evidente que estaba fuera de sí, probablemente ebria, como había sospechado. Con paciencia, el joven Marine permaneció frente al barco, contemplándolos, a la espera de ver qué hacían. Sin embargo, el vello en el cuello de Stroud se erizó repentinamente cuando oyó aquella siniestra risa, amortiguada por algún tipo de eco metálico, como si saliese de detrás de una máscara, tan solo unos metros detrás de él. No sabía quién era, pero era suficiente saber que, fuera quien fuera, su presencia se le había escapado todo este tiempo, y no parecía serle un problema venir a cotillear en mitad de una situación tan tensa. Esa era información suficiente como para, en cuestión de un instante, procesar que se trataba de alguien muy imprudente o de alguien peligroso. Se giró sutilmente, sus ojos grises buscando, entornados con suspicacia, al recién llegado, pero con cuidado de mantener el Last Whisper, al menos en lo posible, dentro de su visión periférica. No podía dejarse distraer y perder el control el control de la situación, aquello hubiera supuesto caer en una trampa clásica. Tardó un instante en asimilar quién era el tipo que tenía delante, sus labios torciéndose antes de poder verbalizar nada. Incluso entre la vegetación, aquella máscara resultaba inconfundible para cualquiera que hubiese prestado atención a las noticias últimamente. Su hombro, para estupefacción de Stroud, pareció exhalar humo, al tiempo que su brazo bisbiseaba como una suerte de pequeño motor en marcha. ¿Qué hacía el director del Banco Goldreich en Little Garden? El lado más analítico de su mente no tardó en imponerse al shock que suponía ver a alguien así allí.

Cualquier otro se hubiese acobardado con facilidad, y, en parte, ceder terreno ante aquel recién llegado hubiera sido una reacción natural. Él, en cambio, optó por ceñirse al protocolo más estándar, si es que tal cosa aplicaba cuando se trataba con alguien como el viejo dirigente del Gremio Magna. El discurso de Fyodor, en cambio, le pareció poco adecuado para tratar con el Mar Cruel. Viendo cómo Kibai apretaba su puño sobre la empuñadura de su espada, efectuó un sutil gesto con la mano izquierda, indicándole que se calmase. "Sohem Burnedead," fue lo primero que salió de la boca de Stroud, con aquella voz monótona y sosegada que lo caracterizaba. Fue su forma de saludarlo, dando a entender que su identidad no pasaba desapercibida, ni siquiera entre los recién llegados al Paraíso. Reconocía su presencia. "Contramaestre de la Marina Stroud Redgrave. Asuntos oficiales de la Marina," se limitó a explicar, haciendo un ademán con la cabeza al Last Whisper. "¿Qué trae a alguien como usted por aquí?". Sabía que Sohem no era ningún imbécil, y que no era necesario decir que no se tolerarían interferencias. También fue consciente de que decirlo en alto hubiera sido ridículo.

Al momento, por detrás del siniestro enmascarado llegaba un pequeño manchurrón carmesí, furioso, impulsivo... ¿Ese era el pelirrojo de los Cabos Gemelos? Sí, esa superioridad moral que exudaba cada sílaba de su discurso era inconfundible. El tipo de pirata que se consideraba de corazón puro, un muro idealista contra la fría injusticia y las opresivas garras del Gobierno Mundial: el tipo de gilipolleces sentimentaloides e idealistas que solo los imbéciles sin suficiente contacto con la realidad podían tomarse en serio, en definitiva. No parecía mal chico, pero era el tipo de carne de cañón que los piratas de verdad adoraban por su sencillez de uso y posterior excreción. La clase de aventurero que se convertía en ejemplo de un ascenso rápido por la piratería y un descenso aún más rápido hasta el fondo del mar.

Cuando Kibai indicó que le había salido un admirador, se limitó a asentir con la cabeza. Su postura daba a entender a Kibai que su preocupación por Owen era escasa. Conocía bien aquel tipo de personalidad; se había cruzado con demasiada gente así, explosuva, idealista. Recordó el instante en que tuvo que calmarlo, tiempo atrás, antes de que perdiese la cabeza en aquel cubículo de piedra. Stroud no efectuó gesto alguno cuando el muchacho se refirió a él por su nombre y cargo. "Entiendo que eres más simple que el mecanismo de un botijo, pero, ¿por qué te iba a estar buscando a ti en específico? ¿Te gustaría?," inquirió hacia el pelirrojo con desaire. Le hizo cierta gracia, para sus adentros, contemplar aquel nivel de rabia en los ojos del muchacho pelirrojo, cómo apretaba sus puños, como un niño enfadado porque le han quitado la pelota. El único motivo por el que conocía su nombre, que recordaba a duras penas, era haberlo leído en la sección de Wanteds del periódico. Su mentón, aún alzado con orgullo, sujetaba una fría miraba de desdén, que a duras penas llegó a posarse sobre su volátil figura antes de devolver su atención al Last Whisper. Antes de ello, sin embargo, reparó en la presencia de una chica... ¿Era la mujer de Whiskey Peak? ¿Qué hacía allí, con esa gente? Dejo las incógnitas rodar por el fondo de su cabeza, mientras volvía a enfocarse en los Olvidados. Su oído, sin embargo, continuó pendiente de cualquier cambio en el extraño motorcillo que parecía potenciar el brazo de Sohem y de la zona que ocupaban él y el muchacho. No le hacía ninguna gracia darle la espalda al enmascarado. Contemplando el barco, esperaba que alguno de ellos saliese, como quien prendía fuego a un avispero y se limitaba a esperar. Finalmente, Rackham Uker cayó desde la cubierta, situándose en la arena, frente a él, incluso llevando su mano hacia la empuñadura de su espada. El pétreo semblante de Stroud se fijó en él, asintiendo ligerísimamente con la cabeza en una casi imperceptible señal de aprobación. "Al menos uno, algo es algo," afirmó con seriedad. "No tenemos a ningún tripulante tuyo en custodia... aún. Tal vez te estés adelantando a los acontecimientos."

La situación se había complicado mucho más de lo que hubiera imaginado en un principio, y las soluciones diplomáticas a aquel embrollo empezaban a volverse escasas para cualquiera de los múltiples implicados. Los cazadores, cazados. Se encontraban ahora, tácticamente hablando, en medio de una posible pinza entre dos grupos de piratas. Sohem Burnedead era, en cualquier caso, un factor prácticamente aleatorio. Decir que su presencia allí cambiaba el trascurso de los hechos hubiera supuesto quedarse corto. Fuera lo que fuese que pasase por detrás de aquella máscara agujereada, no tenía el potencial de decantar drásticamente la balanza de un lado o de otro, sino de tirar la balanza por la ventana y redefinir el significado de equilibrio. La mayor incógnita era, naturalmente, qué querría hacer. Un hombre de su riqueza no se dejaría seducir fácilmente por la posibilidad de matar a un puñado de piratas por algunos millones. Y seguramente tampoco por la idea de proteger a los indefensos e inocentes corsarios, a los que él mismo había estado cazando hasta hacía poco, del opresivo Gobierno Mundial. No, aquel tipo estaba por encima de eso. Tal vez solo tuviera sed de sangre, y esas eran tan malas noticias para los piratas como para los Marines.

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