Kuraku Natta
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
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Noche del día 72, Primavera año 11
En el viaje tras el evento de los cabos gemelos...
Kuraku había optado por seguir durmiendo en las bodegas, pues eran varios hombres en la tripulación, y él media 4 m, quizá no era la mejor idea estar todos en el mismo camarote. Sasha, en cambio, lo tenía todo para ella solita. Qué suerte tenía. De todas formas, tampoco le parecía mal al lunarian dormir en la bodega, con unos sacos vacíos que había encontrado, se había improvisado una especie de colchón y no se estaba tan mal, además, en peores sitios había dormido.
Llevaba ya un rato dando vueltas en la improvisada cama, y no era capaz de conciliar el sueño. No dejaba de darle vueltas a todo lo que había vivido recientemente, desde el encontronazo con Ashura hacía ya tiempo, hasta el haberse unido a esta pequeña y curiosa familia.
Se sentía muy emocionado pese a todo lo ocurrido, ya que después de toda una vida yendo de aquí para allá, con ciertas metas, pero ninguna sólida, el ahora haber encontrado un sitio al que poder llamar hogar y tener unos objetivos tan marcados, hacía que la cabeza le diera vueltas. Habían pasado demasiadas cosas, y Kuraku aún no había sido capaz de procesarlo todo.
Recapitulando un poco, la montaña rusa de emociones que había supuesto todo esto, tuvo su primer pico cuando conoció a Nekah, el primer Lunarian que había visto nunca. Este iba mostrando por completo su ser sin esconderse, y ver a alguien así tan decidido y tan liberado, animó por completo a Kuraku a deshacerse de sus ataduras y dejar de esconderse tras su máscara. Tanto literal como figuradamente.
Se quedó mirando el techo dándole vueltas a como hubiera sido poder conocer a Nekah realmente, pues es algo que se le había quedado completamente pendiente por hacer.
Tras unos minutos dándole vueltas al tema, decidió que lo mejor era salir a despejarse y quizá si veía buena noche, salir a volar un poco. Estaba acostumbrado a volar de noche, pues es cuando menos gente podía verle, así que al salir a cubierta y ver el cielo completamente despejado, abrió sus majestuosas alas negras y alzó el vuelo.
El aire frío contra sus mejillas, sus alas completamente desplegadas y aleteando; pocas cosas le transmitían tanta paz y libertad como estos vuelos nocturnos. Fue cogiendo velocidad, y cuando se percató de que en todo el horizonte, solo estaban ellos, hizo una cosa que muy pocas veces había podido hacer sin pensar en poder ser visto.
Empezó a caer en picado hacia el agua, y cuando estaba cerca del mar, encendió tanto como pudo su llama. Un destello naranja fue lo que vio reflejado en el agua y eso le provocó una sonrisa, ya que de nuevo, todo esto era gracias a su fallecido amigo. Alzó el vuelo con todo su poder, y surco durante un rato más los cielos.
Ojalá pudieras verlo, Nekah, ojalá pudieras ver la libertad que me has dado. - Pensaba el Lunarian para sus adentros.
Tras unos minutos más volando con su llama completamente prendida, fue acercándose lentamente al barco para aterrizar sin problemas. En la cubierta del barco, apoyado en la barandilla de estribor, se encontraba su compañero pelirrojo. Garnet. Esperaba no haberle despertado con sus ruidos al levantar el vuelo. De hecho, probablemente el muchacho lo hubiera visto volar por la zona. El lunarian se sintió algo avergonzado al darse cuenta de ello.
Se acercó a él para intentar entablar conversación, ya que tras sus pequeñas presentaciones durante ese día, no había tenido demasiada oportunidad de hablar con sus compañeros.
¿No puedes dormir, Garnet? - Comentó en un intento de tono amable el lunarian. - Espero no haberte despertado yo cuando me he ido...
Garnet D. Matlock
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C. de Haki
C. de Akuma
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Era la tercera noche consecutiva que no conseguía pegar ojo. Aunque cada vez tuviera más y más interiorizada las muertes de sus amigos, y empezara a reír, el alma en pena y atormentada de Garnet no le dejaba descansar adecuadamente. Miró hacia el pie de la cama y ahí estaba, el laúd que le había conseguido Tobías, todavía tenía que acostumbrarse al instrumento de doce cuerdas, pero, ¿qué clase de músico sería si no supiera tocarlo? Pensó en levantarse y practicar un poco, pero tampoco quería despertar y molestar a sus amigos y a su compi, Kuraku, así que simplemente salió de su camarote (en el cuál descansaban también Tobías y Gronn) y salió a que le diera el aire.
Fue a la cubierta, concretamente al lado estribor del barco, y se limitó a apoyarse en la barandilla y contemplar el mar nocturno. El ritmo de las olas chochando contra el casco del barco y sentir la brisa marina era algo que Garnet jamás pensó que le tranquilizaría, era como si una dulce y serena voz le dijera "todo va a salir bien, estás en casa". Cerró los ojos durante unos segundos para sentir mejor aquella calma y levantó la cabeza. Cuando volvió a abrir sus párpados, se encontró la luna allí, en lo más alto de la cúpula celestial. Por alguna extraña razón, mirar hacia la luna le recordaba a Nekah, el músico a veces se sentía estúpido de pensar en esas cursilerías. En cierto momento de la noche, al pelirrojo le pareció ver un destello en movimiento alrededor del barco que se desvaneció en un santiamén. Al ver a Kuraku aterrizar en la cubierta supuso que se había tratado de una especie de paseo aéreo del lunarian. Intentó no posar su mirada demasiado tiempo en él, de hecho, en todo el viaje había evitado hacer contacto visual con él lo máximo posible. No porque le cayera mal ni en gracia, simplemente no podía, un simple vistazo a esas enormes alas desencadenaba una reacción traumática en lo más profundo de su cerebro. En algún momento, Garnet le debía una explicación a Kuraku, y cuando se percató que el lunarian se había acercado hacia él, preguntando si él tampoco podía dormir, supo que ese era el momento. Garnet giró su cabeza y fijó su mirada en el mar, mientras su largo cabello rojizo danzaba al compás del viento.- Que va, tronco... Llevo un par de noches sin pegar ojo, ¿sabes? A este paso me voy a volver majara puajaja... - Si es que no lo estaba ya- ...Así que ni te ralles tronco, no me has despertado ni nada... Que hay de ti, ¿huh? -. Preguntó a su compañero sobre el motivo de su desvelo. Seguramente la razón sería la misma, que narices. Todos en ese barco estaban dolidos a su manera, y por ende, cada uno sobrellevaba la situación como podía. A lo mejor, hablar con Kuraku esa noche aliviaba el dolor de su corazón.
Kuraku Natta
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C. de Haki
C. de Akuma
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Tras su paseo nocturno, no se encontraba a penas cansado, así que eso significaba que ya estaba prácticamente recuperado de su pelea con Glotz.
Garnet tenía cara de cansado; como el Lunarian, él tampoco había podido dormir demasiado estas últimas noches.
El pelirrojo comentó que se había despertado por culpa de Kuraku, que simplemente no podía dormir, Kuraku se tranquilizó, ya que no quería empezar con mal pie con sus nuevos compañeros. Garnet preguntó también si Kuraku se encontraba en su misma situación. - Sí, tengo la cabeza hecha un lío con todo lo que nos ha pasado... - Kuraku se apoyó en la barandilla lateral del barco, mirando al horizonte, colocándose al lado de Garnet.
Supongo que todos estamos bastante afectados por eso. - Kuraku desconocía como había sido la situación en la plataforma que había caído Garnet, tras el impacto que recibió no fue demasiado consciente de su entorno en aquel momento. - En la plataforma que caímos Bepso y yo no pudimos hacer nada, tuvimos delante un bicho de 11 metros que de un golpe casi me mata... - Se señaló la herida de la frente - No sé cómo fue tu pelea, pero yo al menos no pude hacer nada, por eso me disculpaba tanto cuando me presenté...
Kuraku seguía irremediablemente arrepentido por todo ello, quizá hablarlo con alguien como Garnet, ayudase a cerrar un poco esas cicatrices.
Garnet D. Matlock
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C. de Haki
C. de Akuma
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El lunarian se apoyó también la barandilla, respondiendo a Garnet que tampoco era capaz de dormir, no después de todo lo sucedido. Comenzó a relatar lo que ocurrió en los cabos gemelos, como le tocó enfrentarse a un bicho colosal que casi le mata sin poder hacer siquiera hacer nada. El músico le escuchaba, silencioso, mientras no apartaba la vista del horizonte. Viendo como era el capitán al que se enfrentaron, su tripulación no iba a ser moco de pavo, era lo normal.- Esa peña era demasiado chunga... Y pensar que no fue ni eso lo que mató a Bepso... - Garnet apretó con furia e impotencia sus puños.- ... En nuestro caso, caímos Nekah y yo de cara contra el puñetero capitán... - Alzó su cabeza.- ... No pudimos hacer una mierda... Y fue así como Nekah la palmó en mis narices... - El músico presionaba su mandíbula contra sus dientes superiores. Tras unos segundos en silencio, volvió a relajar la mandíbula y a bajar la cabeza. Garnet vio que ese momento era el adecuado también para disculparse- Te pido perdón por eso, tronco, por no poder salvar Nekah... - Miró de reojo a Kuraku.- ...Y también por no poder ser capaz de mirarte directamente ahora mismo...- Unas pocas lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Garnet.- Cada vez que te veo, mi cerebro comienza a arder y empiezo a ver una y otra vez la muerte de Nekah... .- Golpeó la barandilla con su mano derecha.- ... Y me da coraje, porque eres tío legal, y ver a Nekah en ti no debería hacerme sufrir, pero ahora mismo me duele... ¿qué cojones me pasa? - Garnet se había sincerado completamente con su nuevo compañero Kuraku. Él también estaba sufriendo, así que era lo de menos compartir sus sentimientos con el lunarian. El pelirrojo solo esperaba que se los tomara bien y no como un ataque hacia su persona.
Kuraku Natta
Fuerza
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Destreza
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C. de Haki
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Garnet se mostraba tanto o más afectado que el Lunarian por todo lo sucedido. Él se sentía culpable por la muerte de Nekah, ya que cayeron en la misma plataforma y murió en la propia pelea junto al pelirrojo. Comentaba que incluso se le hacía complicado mirar a Kuraku por su apariencia parecida al Lunarian fallecido.
Para mí es un honor que en mí veas a tu compañero, pese a que no es una situación positiva, tenemos que honrarles lo mejor posible, tanto a él, como a Xas y Bepso... -
Kuraku vio a Garnet empezar a llorar, y pese a que al Lunarian no le faltaban ganas, se aguantó sus lágrimas en los ojos. Kuraku intentaba relajar un poco el ambiente, no quería que Garnet se siguiera sintiendo culpable por todo eso, no podrían haber hecho nada en su situación. El lunarian puso su mano en el hombro de Garnet, apretando un poco como, si de esa forma le traspasase algo de ánimo - Y a mí no me tienes que pedir disculpas, de hecho Nekah y yo no llegamos ni siquiera a hablar...
Pese a sus intenciones, la culpabilidad que ambos soportaban era algo que solo el tiempo y la buena compañía sanarían. Kuraku continuó hablando - Él para mí fue un punto y aparte en mi vida. Nunca había visto a otro como yo, y verle sin esconderse, fue algo completamente surrealista para mí. No te imaginas lo que le debo a Nekah... Me gustaría tanto haber hablado con él y conocerle... - En la cara del Lunarian, se podía apreciar perfectamente la impotencia de no poder conocer algo más sobre Nekah.
¿Erais muy cercanos, Garnet?... - Lo último que quería era hacer sufrir a Garnet, pero si tanto le dolía ver a Kuraku quizá era algo que tenían que curar entre los dos.
Garnet D. Matlock
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C. de Haki
C. de Akuma
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Kuraku se tomó muy positivamente los sentimientos de Garnet, no pudo evitar sentirse aliviado. Le dijo que era todo un honor que viera a Nekah en él, y que debían honrar la memoria de sus amigos caídos. Aunque ahora mismo doliera pensar en ellos, tenía razón. Entonces, el lunarian, al ver que el pelirrojo estaba llorando, posó su mano izquierda sobre el hombro derecho del músico. Sentir la calidez de su mano ayudó a que el skypean se recompusiera. Tras varios segundos de silencio, Kuraku afirmó que no llegaron ni a entablar una conversación ni Nekah ni él pero que, a pesar de eso, conocerle a él, a uno más de su raza, supuso un punto de inflexión muy drástico en su vida. Acabó preguntando si Garnet y Nekah eran muy cercanos.- Nos conocíamos sólo de hace dos meses de nada... Y aún así era como mi hermano, ¿sabes?.- Volvió a fijar su mirada en las estrellas que brillaban en la oscura noche.- Entiendo que en tan poco tiempo pusiera tu vida patas arriba, él era así... Tenía una bondad distinta a Bepso, a él se la sudaba si él la palmaba, si con ello salvaba a uno de los suyos... .- Dio un fuerte suspiro.- Y al final fue eso lo que ocurrió tch.- Chasqueó su lengua. Garnet entonces estuvo dándole vueltas a aquello que había comentado Kuraku, aquello que dijo sobre que Nekah le había ayudado a dejar de ocultarse, entonces ¿conocer a más lunarian ayudaría a su compañero? Si es así, necesitaba contarle sobre la existencia de otro miembro de su raza.- Kuraku, tronco, quizás ya sepas sobre él, pero, ¿sabes? En los Cabos Gemelos, quitándote a ti y a Nekah, había otro lunarian... - Cerró los ojos para intentar visualizarlo mejor.- ...Diría que incluso salió en el periódico de ayer... ¿te suena?
Kuraku Natta
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C. de Haki
C. de Akuma
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Garnet apuntó su mirada al cielo nocturno, comentaba que veía a Nekah como a un hermano, pese a hacer solo un par de meses que se conocían. Suspiraba mientras alagaba la voluntad de caer por los suyos de Nekah. Algo que Kuraku había adoptado como suyo desde que se unió a la banda.
Como hermanos... ¿Eh? Curioso que me conocierais a mí como tal, sin ser yo nada de eso...- Sonrió ligeramente el Lunarian, pues era cierto que le habían llamado así antes de presentarse. No tenía ni idea de porque lo decían, pero ahora incluso le resultaba gracioso. - Siento mucho tu perdida, Garnet..., no creo que tenga derecho a lamentarme como lo haces tú, pero espero que entre todos superemos esto lo mejor posible. - Kuraku tenía muchas gansas de seguir hablando de Nekah, pero quizá aún era pronto para el pelirrojo, no quería pasarse de la raya - No quiero tampoco hurgar en la herida, pero... cuando estés listo me gustaría que me contases más sobre él, ya te digo que nunca había conocido a otro Lunarian y yo no tengo ni idea de donde vengo ni nada...
Garnet calló durante un instante y luego preguntó a Kuraku si no había visto el periódico, pues en el incidente de los cabos gemelos había otro como ellos, otro Lunarian.
Espera... ¿Otro Lunarian? ¿¿y además en el periódico?? - A Kuraku se le iluminaron los ojos, pues de golpe recordó que vio a alguien similar en las plataformas, pero con todo lo que ocurrió no tuvo tiempo de pararse a pensar en ello. Intentó calmar un poco su emoción, ya que la conversación no estaba para esos ánimos. - Perdón, pues le pegaré un ojo cuando pueda, gracias por decírmelo Garnet, eres un buen compañero. - No es que Kuraku hubiese tenido muchos compañeros de aventuras en su vida, pero era la primera vez que se sentía aceptado en algún sitio así de verdad. Kuraku se quedó con el corazón calentito y con la emoción de que había otro más de su raza con el que podría intentar hablar.
Garnet D. Matlock
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Inteligencia
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C. de Haki
C. de Akuma
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Kuraku se sorprendió, entre risas, de que los Shogun Gari pensaran que él era hermano biológico de Nekah. Garnet supo al instante que la inocencia de Bepso tuvo que causar aquel malentendido. Acto seguido, lamentó la perdida, increpándose de que él no debería tener derecho a estar de luto, añadiendo que, cuando el pelirrojo estuviera mejor, le hablara más sobre Nekah.- No digas bobadas, tronco, ¡por supuesto que puedes estar triste por el amoche de Nekah! - Seguía mirando el horizonte .- Pasaremos mucho tiempo juntos, ya te iré contando las batallitas de Nekah puejeje. - Aunque tampoco tenía demasiado que contar, de esos dos meses, uno lo pasaron enclaustrado en un barco, y otro intentando pasar desapercibidos en el Archipiélago Notice.
Cuando Garnet le contó a Kuraku sobre el otro lunarian estalló de asombro y alegría, agradeciéndole la información al pelirrojo. Le miró de reojo, ruborizado entre las lágrimas que habían emanado de sus ojos y el agradecimiento del lunarian.- N-no hay de qué, ¡bobo! Somos compañeros, casi coleguis, es lo menos que puedo hacer, tío. Garnet entonces se irguió, se orientó frente a Kuraku a unos 3 metros, pero mirando hacia el suelo, y le extendió el brazo derecho con el puño cerrado.- Una vez más, Kuraku, bienvenido a esta pandilla de cafres. - Levantó su cabeza hasta clavar su mirada en la del lunarian. Su cabeza empezó a estallar de dolor, pero se lo debía a Kuraku. Intentó que no se notara pero alguna que otra mueca soltó. Esa noche de cháchara le había ayudado a apaciguar su alma y a estrechar más su relación con el peliblanco. Quería que viera que, a pesar de sus defectos, podía depositar su confianza en él. En su nuevo nakama.
Kuraku Natta
Fuerza
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Destreza
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Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
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Garnet fue muy amable con Kuraku, incluso le comentó que sin problema más adelante hablaran sobre Nekah y su pasado juntos. Garnet llamó a Kuraku “Casi coleguis”. Era increíble que ya fuera casi colegui de alguien de la tripulación, esta gente era sorprendentemente amable con él. Kuraku se sentía completamente arropado entre ellos, había sido una suerte encontrarles en el barco hacia la Grand Line. Tras los últimos comentarios del Pelirrojo, Garnet le volvió a dar la bienvenida a la tripulación de una manera más íntima entre ellos, y tras darle la bienvenida, alzó el puño como saludo, esperando la respuesta por parte del lunarian.
Gracias Garnet, de verdad. – Kuraku chocó su puño con el Skypean, sonriéndole sin ningún tipo de reparo. ¿Cuánto hacía que Kuraku no sonreía así? Ni lo recordaba. Quizá una vida de tanto sufrimiento le había recompensado encontrando ahora este variopinto grupo al que llamar Nakamas.
Tras este último choque, Kuraku se irguió, estiró un poco los brazos, instando al pelirrojo a intentar irse a dormir el tiempo que quedaba de nocturnidad. Aunque algo le rondaba la cabeza al peliblanco; tenía que ir a por el periódico y cerciorarse sobre lo que le había dicho Garnet. Si era cierto lo del otro Lunarian, tendría que encontrarlo.
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