[Presente Relativo] El encapuchado amnésico
#1
Día 78, primavera. Año 11
07:05 A.M. Isla Toko, Barranca profunda.

Atributos Personaje


Tobías había amanecido muy temprano, no estaba muy cansado y se levantó el primero. Sus compañeros seguían roncando mientras se vestía. Subió a cubierta y vio amanecer mientras se tomaba un té apoyado en la barandilla del barco, con la mirada clavada en aquella nueva isla que estaba frente a él. Aparentaba que iba a hacer un buen día, no se veían muchas nubes, ardía en ganas de explorar aquel lugar. Improvisó una balsa y dos remos en apenas tres cuartos de hora. Llevó la "embarcación" al agua mediante el sistema que habían usado para bajar la plataforma mortuoria la noche anterior mediante la polea y las cuerdas. Subió en ella y remó hasta la orilla. Cuando llegó debían ser cerca de las ocho y media de la mañana. La ensenada en la que se encontraba hacía de puerta al mar para un riachuelo, decidió seguirlo hacia arriba, pues pensaba que le acercaría a la civilización que pudiera existir en aquel paraje, si era el caso.

Tras una buena media hora había recorrido más de dos kilómetros en un ascenso suave que comenzaba a ser más inclinado. Un poco denso bosque quedaba a la margen derecha del río, pero ni rastro de algún pueblo por ahí, solo algo de contaminación en la aguas le hacía pensar que si seguía por allí podría alcanzar algún atisbo de civilización. Vio también un puente colgante que cruzaba por las alturas el cañón por el que recorría su base, a unos cuatrocientos metros más hacia delante. 

Poco a poco se iba acercando al puente, que estaba suspendido a unos doscientos metros sobre el lecho del río, pero una silueta a unos cien metros concentró la atención del joven carpintero. Debía ser un lugareño, al fin podría preguntar si iba en buena dirección. Tardó poco en situarse a quince metros, estaba sentado en una roca mirando al río. Vestía una capucha la cual cubría su ser, casi de espaldas a él, no podía ver su rostro ni intuir una silueta clara. - Buenos días, disculpe si le molesto. ¿Es usted de por aquí? ¿Si sigo río arriba llegaré a algún pueblo? - Tobías espero las respuestas sacándose un cigarro del bolsillo y encendiéndoselo.
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#2
Atributos Personaje

Día 78, primavera. Año 11
8:00 A.M. Isla Toko, Barranca profunda.


Al despertar del terrible golpe en la cabeza el día anterior, no podía recordar absolutamente nada. No sabía donde me encontraba, no sabía qué había pasado, no sabía quien demonios era. Me levanté del suelo, donde, al parecer había pasado la noche. Miré a mi alrededor analizando el terreno, por si podía recordar qué estaba haciendo allí y vi un pequeño riachuelo al lado mía. Cerca, crecían unos arbustos y al mirar hacia arriba, aproximadamente a unos cien metros, había un puente colgante. Me dolía la cabeza una barbaridad, por lo qué decidí acercarme al río y lavarme un poco la cara, para refrescarme. El agua estaba bastante sucia, pero aún así sumergí la cabeza, lo que me calmó bastante, pero los recuerdos seguían sin volver. La temperatura del agua me era muy agradable, pese a la frescura de la misma. Me puse la capucha y me senté en una roca que sobresalía cerca de la orilla, con las patas traseras en el agua. Las paredes eran de un roca y las plantas que crecían allí, parecían bastante secas, pese a estar al lado del rio. Debía ser una isla desértica. Intentaba recordar, con calma. Me venían flashes a la cabeza. Lluvia, un gorila, una gacela, un ornitorrinco, muy similar a mí, atravesado por un madreo. Eran recuerdos o era una premonición? Quienes eran aquellos minks que veía en lo que esperaba ser recuerdos? Qué demonios me pasó la noche anterior?
 
En ese momento, la voz de un hombre me sacó de mis pensamientos. - Buenos días, disculpe si le molesto. ¿Es usted de por aquí? ¿Si sigo río arriba llegaré a algún pueblo?- Me giré rápido, por la sorpresa de encontrarme a alguien allí. Parecía amable, pero lo miré con cara de confusión. Era un hombre de mi estatura, aproximadamente, con el pelo azul turquesa, barba anaranjada, sombrero de vaquero y una pluma en su oreja a modo de pendiente. En el momento de girarme, tenía un cigarro en la boca, el cual se lo estaba encendiendo.
-No tengo ni idea, amigo. Realmente, no sé ni qué pasó ni donde estoy, pero también necesito ir a alguna población a buscar alguna hierba. Debería ver si tienen salvia o caléndula. Eso me puede ayudar a recordar qué me paso.
 
No me parecía una buena idea revelar que no sabía quien era. Esperaría a que me preguntase mi nombre para improvisar sobre la marcha, o, si había suerte, que me llamase por mi nombre y descubrir mi identidad. Los dioses ahora sí que habían jugado conmigo. Espero que no se comporten siempre así conmigo, pues significaría que no tengo del todo su favor.
Me levanté en la piedra y salté al agua, que me cubría hasta las rodillas. Me sentía bien en el agua. Bien fresca, una pena que estuviera tan sucia, aunque podría ser por la tierra, que la enturbiara bastante, pues, al igual que las paredes de aquellas rocas, era de un tono parecido a la barba del hombre que acababa de aparecer. -Creo que también necesito un trago- dije mirando al agua, mientras hundía la mano derecha y levantaba haciendo que esta se escurriera entre los dedos, quedando parte mínima en mis membranas a mitad de los mismos. Me quité la capucha y le comenté que creía haber visto un camino ascendente detrás de los arbolillos, señalando hacia el lugar dejando caer lo que quedaba de agua en la mano.

Aclaraciones
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#3
Día 78, primavera. Año 11
8:00 A.M. Isla Toko, Barranca profunda.


Atributos Personaje



Al girarse el individuo hacia Tobías mostró parcialmente su rostro y al carpintero de los Shogun Gari le resultó bastante familiar, pues tenía pico igual que Xas. ¿A caso era otro mink ornitorrinco o quizás un usuario de algún tipo de zoan pato? Tobías se quedó absorto pensando que podía ser exactamente aquel sujeto. 

Por lo que respondió no era oriundo de aquella isla y parecía algo desorientado. También buscaba un pueblo para conseguir plantas que le ayudaran a recordar que le había sucedido. A Tobías le sorprendió que necesitara recordar que le había sucedido. ¿No sabía como había acabado allí? Su intriga le animó a dar unos pasos hacia aquel tipo con la intención de ayudarle y conocer más acerca de él. Pero entonces se quitó la capucha revelando por completo su rostro, añadiendo que también necesitaba un trago. Fue entonces cuando barba naranja casi se cae de culo, era un mink, un mink ornitorrinco. El destino debía estar pasándoselo en grande con esa situación.

- ¡Ey! ¿Eres un mink ornitorrinco? ¿En serio? No me lo puedo creer. Mi hermano Xas también era un mink ornitorrinco. ¿Lo conocías? ¿Acaso Xas era de tu tribu? Esto es increíble, mira. - Tobías se levantó la manga del pantalón hasta su muslo, mostrándole al mink su cicatriz. - El destino te ha puesto frente a mi. Esta cicatriz en forma de ornitorrinco es la prueba. ¿Lo ves? - El carpintero esta eufórico, otra vez se había plantado frente a él un ornitorrinco, si eso no era una señal era una mofa del destino, que debía estar descojonándose del pobre barba naranja. Se bajó la manga del pantalón y se acercó al mink ofreciéndole la mano como señal de saludo. - Me llamo Tobías Murray, soy un valiente pirata y te ayudaré en lo que necesites. Tengo que presentarte a mis amigos, van a flipar contigo, pero primero busquemos el pueblo. Por cierto. ¿Cómo te llamas? -
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#4
Atributos Personaje


La cara de asombro del hombre de barba naranja era un poema. Pero había reconocido mi raza, por lo que debía ser un hombre de mundo. Su hermano Xas… No me sonaba de nada ese nombre, y aunque el hombre parecía ilusionado y muy sincero, aquello de tener un hermano de otra raza no me convencía. No quería mentirle, pero tampoco me fiaba de un hombre desconocido para abrirme y contarle lo poco que recordaba. De hecho no me fiaba ni siquiera para contarle que no me acordaba de nada, solo imágenes y flashes muy escuetos.
-Si, parece que está claro que soy un mink ornitorrinco, pero no conozco más minks a parte de mí mismo. -Más bien no los recordaba- Creo que llegué a esta isla solo cuando no tenía ni recuerdos aún. Siento decepcionarte.
En aquel momento, el hombre, visiblemente ilusionado, se levantó la pernera del pantalón y me mostró una cicatriz que, según él, tenía forma de ornitorrinco. Ladeé mi cabeza con cara de confusión para buscarle la forma, pero nada. Aún así, era increíble que ya hubiese conocido a un Mink ornitorrinco.
-El dios del destino, Urtike parece que quiere que vivas aventuras con un mink ornitorrinco. Debe tenerte un gran futuro reservado. Me encantaría conocer a ese hermano tuyo, por si me pudiese contar algo de los nuestros.
Mi cara empezaba a tener esperanzas y me había salido solo el nombre del dios que estaba seguro que controlaba el destino. Mis recuerdos parecía que volvían poco a poco. El vaquero extendió su mano en señal de saludo diciendo que se llamaba Tobías Murray y ofreciéndome su ayuda a lo cual acepté con una sonrisa y devolví el apretón de manos. También agregó que era un pirata y que me presentaría a sus amigos. Cada vez me parecía más raro todo aquel asunto. Quién se iba a creer que, justo después de despertarme en un lugar que no reconocía, me encontraría un hombre que conocía mi raza, muy amistoso, que me quería ayudar y presentarme a sus amigos. Mi cara se volvió más sospechosa, dejando de sonreír y entornando los ojos.
-Encantado, Murray. Me encantaría conocer a tus amigos, pero primero creo que deberíamos ir a buscar un pueblo. Me muero de sed. Te invito a un trago y me cuentas tu historia.
Fui hasta la orilla y, guiando al extraño hombre hacia el camino que me había parecido ver, deseando que condujera al puente o a algún pueblo, y prestando atención a todo lo que había a mi alrededor por si me había preparado una trampa. De cualquier manera, no dejaba de ser un pirata...

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#5
Día 78, primavera. Año 11
8:36 A.M. Isla Toko, Barranca profunda.
Por lo visto no conocía a otros minks y creía en el destino en forma de un dios llamado Urtike, a Tobías le sorprendió esa referencia, nunca había oído hablar de ese mitológico ser. Se entristeció al escuchar que a aquel mink le gustaría conocer a Xas. Tras el apretón de manos y remarcar que necesitaba un trago y una charla esclarecedora, el ornitorrinco le señaló un camino que ascendía hasta la parte alta del cañón en el que estaban. 

Se pusieron a ascender aquella estrecha senda.  - Lo siento colega, Xas ya no está entre nosotros, un terrible incidente a la entrada de este hostil mar termino abruptamente con su vida... - El ascenso duro varios minutos. Una vez arriba, se encontraban a un lado del barranco, justo en uno de los extremos del puente que lo cruzaba por arriba. Un camino partía de cada uno de los lados de este, perpendicular al cañón, se perdía en ambos horizontes. Ahora tocaba decidir que dirección tomar, cruzar el puente hacia el este o seguir el camino hacia el oeste. Tobías sabía como decidir eso, miró a su alrededor buscando un palo o una rama, tomó una ramita y apoyó la parte más ancha en el suelo, en mitad del camino. - Bueno, Urtike, dinos hacia donde tenemos que ir. - Soltó la rama y la punta cayó hacia el oeste. - Ya se ha decidido, tomaremos el camino en dirección hacia el oeste. - Tobías miró al mink y sonrió. - Todo camino nace en un pueblo y va a parar a algún lugar de interés. ¿No? espero que esta dirección sea la del origen, yo también tengo ganas de un trago, empieza a hacer calor en este inhóspito lugar y solo son las nueve de la mañana, como mucho. - El mink y Tobías comenzaron a caminar hacia el oeste. Delante suyo un camino que apuntaba hacia un paso entre dos pequeños picos, el lugar era muy árido, tierra rojiza y anaranjada, vegetación escasa representada por unos pocos rastrojos más secos que la mojama y algún cactus desperdigado.

El sol seguía ascendiendo a sus espaldas al igual que los jóvenes subían por una ladera que terminaba en las lomas de aquellos discretos picos. Tardaron una media hora larga en alcanzar el paso entre éstos. Una vez cruzaron el desfiladero el terreno tendió a descender y logaron ver el mar en la lejanía y pegado a la orilla se atisbaba un pequeño pueblo. - Mira... ornitorrinco, lo siento, es que no me has dicho tu nombre todavía, no se como llamarte. Urtike nos ha señalado el camino correcto, allí abajo está el pueblo. Apuesto mil berries a que tardaremos menos de una hora en alcanzarlo. - Tobías no esperó para continuar el camino, las distancias no eran exageradas pero el calor apremiaba y tenía ganas de llegar al pueblo, explorarlo, tomar un trago y regresar al barco para presentarles a sus hermanos aquel mink ornitorrinco antes de que anocheciera. Quien sabe cuan peligroso podría ser recorrer aquel árido terreno por la noche, sin contar con el frío que acarrearía la madrugada en aquel desierto.

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#6
Al enterarme de que el hermano mink de Murray ya no estaba entre nosotros se esfumaron mis ilusiones de poder conocer algo de mi pasado, y recordé aquella siniestra y traumática imagen del mink adulto con un tablón clavado. No quería acabar así, ese no era mi destino. Quizá había sido así la muerte de Xas, el misterioso ornitorrinco del que me hablaba. ¿Y si había muerto por mi culpa? ¿Y si una serie de malas decisiones habían creado tal trauma en mí, que me habían hecho perder esos recuerdos? Tenía que asegurarme de que no fuese así. De todas formas, no creo que en el mundo existan muchos más minks de mi especie.

 
El sol era abrasador y parecía que el aire se escapaba de nuestros pulmones, dejándonos con una sensación de ahogo continua. El sol quemaba la espalda y nos hacía encorvarnos. Apoyado en el palo y con la boca seca, llegué a la cima del sendero estrecho y árido. Dhanna, la diosa de la tierra y los bosques no se había presentado en esa isla en siglos y la única vegetación que se atisbaba eran unos pequeños matorrales que hacía mucho que habían muerto por falta de agua. Había recordado el nombre de otra deidad, en concreto, la reina de los suyos, lo cual me alegraba inmensamente. El paisaje era desolador. ¿Cuánto tiempo llevaba yo en aquella isla? No creo que hubiese aguantado más de dos o tres días. En ese momento, Murray tuvo la brillante idea de dejarle a los dioses nuestro destino, cogiendo una rama e invocando al caprichoso dios del destino, Urtike. Soltó la ramita, la cual cayó hacia el oeste. - Urtike nos ha señalado el camino correcto. - Sonreí y asentí con la cabeza. No se tomaba lo de los dioses a broma y eso me hacía relajarme y confiar un poco más en aquel extraño pirata de barba naranja. - Todo camino nace en un pueblo y va a parar a algún lugar de interés. ¿No? – Tenía razón, así que asentí y comenzamos a caminar hacia el oeste. Al cruzar un desfiladero ascendente, aproximadamente a una media hora del puente que no llegamos a cruzar, comprobamos que el camino bajaba hasta un pueblo. Murray no se había equivocado y el mar brillaba con el sol de la mañana. Parecía que nos iluminaba como si de un premio por las buenas decisiones se tratase. Me aclaré la garganta. Aunque el pueblo no estaba lejos, creo que era el momento de esclarecer si el mink de su visión era el misterioso y difunto Xas. - Mira... ornitorrinco, lo siento, es que no me has dicho tu nombre todavía, no se como llamarte. Urtike nos ha señalado el camino correcto, allí abajo está el pueblo. Apuesto mil berries a que tardaremos menos de una hora en alcanzarlo – Me cortó antes de poder hablar. Asentí y pensé que tenía razón, pero que, si apurábamos un poco el paso, llegaríamos en menos de 45 minutos. Aunque con aquel sol era complicado apurar mucho más el paso. Así que decidí rechazar la apuesta.
Urtike nos dio su favor por confiar en él, sí. Pero no debemos confiarnos de que siempre nos lleve por el camino correcto. Opino lo mismo que tú, en una hora, aproximadamente, estaremos en el pueblo. Si te soy sincero, Murray… -Pensé que, finalmente, sí podía confiar en aquel pirata. De una forma u otra me había recordado dos de los dioses más importantes. – No recuerdo mi nombre, y espero que alguien me conozca en el pueblo. Aunque con el calor que hace aquí, no creo que lleve demasiado tiempo. Es complicado…
 
Mientras caminábamos hacia aquel pueblo, el cual estaba cada vez más cerca, me pareció una buena idea que, por fin, me contara algo de la historia de aquel amigo suyo tan cercano como para llamarlo hermano. De cualquier forma, habríamos andado por lo menos la mitad del camino en silencio y necesitaba romper el hielo de alguna forma y el barbanaranja parecía abierto a hablar. Podría ser útil para saber de dónde venía yo. Así que empecé a hablar, visiblemente nervioso.
Entiendo que puede ser bastante duro, pero ¿puedes contarme algo de lo que le ocurrió a ese hermano tuyo? Quizá me ayude a esclarecer varios flashes que tengo muy difusos. Entendería que no quieras, pero, creo que puede ser importante para mí saber cómo acabó.

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#7
La peculiar pareja comenzó el descenso en dirección a aquel pueblito que se veía en la lejanía. El paisaje seguía siendo monótono y monocromático, pocas plantas y muy secas, los cactus eran lo único que rompía la regularidad de aquel páramo, pero aparecía uno cada varios cientos de metros. El joven mink ornitorrinco no tardó en preguntar a Tobías por Xas, por qué le había sucedido si no era molestia, que podría ayudarle a recordar. Tobías ya le estaba cogiendo confianza al mink, su educación y tranquilidad le abrieron paso para ello. - Claro que si colega, no hay problema. Te haré un breve resumen de lo que nos ocurrió a la entrada del Grand Line. - Cuando Tobías decía que iba a resumir algo lo mejor que podía hacer la audiencia era tomar asiento, pues lo de resumir era un dicho, le era inevitable explicar las cosas con peros y señales.

Yo si que voy a hacer una elipsis hasta que comenzó a explicarle al mink lo sucedido en los Cabos Gemelos, pues el loco comenzó a explicarle la historia desde que desembarcó en isla Oykot. Cómo conoció a Xas y al resto de la tripulación, el viaje hasta el archipiélago Notice y el último tramo hasta cruzar la Reverse Mountain. 

- Tras el choque contra el nuevo mar, el barco se hizo mil pedazos y salimos todos volando hacia delante, hasta aterrizar en seis plataformas, acabamos todos desperdigados, solo sé que Sasha y Gronn compartieron plataforma, también que Garnet y Neka en otra y Bepso y Kuraku otra, los únicos que estábamos "solos" fuimos Xas y yo. De pronto fueron apareciendo los tripulantes más fuertes de aquella flota pirata que nos emboscaba... - Bueno voy a hacer otra elipsis, que si no esto se va a alargar demasiado.

- ...Ese fue el final de aquel horrible gyoijin orca que acabó a su vez con la vida del joven marine. Entonces llegó volando un robot blanco, era increíble aunque lo odiaré eternamente por lo que hizo después... - Suprimo también la descripción al detalle que hizo Tobías sobre aquella obra de ingeniería. Tras explicar la unión de las plataformas, la muerte de Nekah y de Bepso finalmente llegó a lo que le interesaba al mink (pobrecillo... Pero bueno ya conocía con detalle toda la historia de los Shogun Gari y a sus tripulantes)

- Una vez se fue el maldito robot, nos agenciamos uno de los barcos de aquellos infames piratas y comenzamos a buscar al desaparecido capitán. Gronn se puso a buscar bajo el mar, ya que sobre las plataformas no había ni rastro de él, los demás no podemos ni tocar el agua, ya sabes, por las frutas. Finalmente apareció nuestro navegante con el cuerpo sin vida del capitán. Nunca supimos que sucedió en su plataforma ni como terminó cayendo al mar... Si no hubiera aparecido aquel puto robot... Si no nos hubieran preparado aquella emboscada... Si nos hubiéramos quedado en el North Blue... Pero bueno, ya no hay nada que podamos hacer. Nunca sabremos como habrían ido las cosas, solo sabemos que debemos ser más fuertes para afrontar lo que viene, que no será poco, eso seguro. - Después le explicó lo del periódico, lo de sus recompensas y siguió contando el resto de la travesía hasta llegar a aquella primera isla del Grand line en la que pusieron los pies los Shogun Gari, buen resumen... (No hace falta que me deis las gracias, es mi trabajo hacer más liviana la narración). A la vez que terminaba el relato, se plantaron frente al cartel de entrada al pueblo.

- Bueno, hemos llegado amigo. Kakutasu Ville. Suena bien, busquemos un bar jijiji. -  Parecía un pueblo tranquilo, no se veía mucho ajetreo, por no decir cero. Diversas casas de madera y una calle principal que partía el pueblo en dos mitades bastante iguales. Tobías recordó entonces que ya no era una persona desconocida para el mundo y por precaución se cubrió la cara con su pañuelo, aunque así parecía más sospechoso que antes.
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#8
Tras una gran historia por parte del pirata vaquero, recordé algo. El gran muro rojo, la entrada a otro mar, en donde mi padre había perdido la vida. Ya sabía cual era mi objetivo y de qué se trataban aquellas visiones horrendas y traumáticas que tenía tantas veces aquel día.
-Tu historia me ayuda más de lo que crees. Yo también estuve en la entrada del mar, pero para mi era más bien una salida. El objetivo era cruzar el Red Line hacia el nuevo mundo, pero mi padre pereció allí. No puedo contarte más detalles de lo ocurrido ni saber si realmente fue así, pero tras esa gran historia, tengo claro que puedo ayudaros en la búsqueda de vuestros objetivos. Quien sabe, quizá esa cicatriz tuya sí que sea una señal de que nuestros destinos estén entrelazados.
 
Al decir que ninguno de ellos podía nadar debido a los poderes de las frutas demoníacas, me quedé perplejo, aunque mi cara apenas cambió. Yo no me comería nada que me impidiera nadar. Es un placer que muchos, al parecer no pueden disfrutar. No creo que me comiese una fruta de esas por mucho poder que me diera, los ornitorrincos nacimos para nadar. ¿Qué compañero de especie sería tan estúpido para quedarse sin ese privilegio? Obviamente esto no lo iba a decir en alto, pues no quería ofender a Tobías, que, según narró en su historia, el tampoco podía nadar debido a su poder de controlar la gravedad. Se adentraron en el pueblo y buscaron un bar. A mi me sonaba cada calle por la que pasábamos, pero no conseguía recordar nada de aquel pueblucho árido y caluroso. Al pasar entre dos casas hechas ambas con maderas atravesadas horizontalmente, con pequeñas ventanas y construidas sobre una pequeña plataforma también de madera, vi que alguien, al fondo de la calle llevaba una túnica como la mía, con dos bultos en la cabeza como si tuviera moños o cuernos. ¿Podría ser in mink con cuernos?. Paré a Murray con el brazo y le dije que tuviera cuidado. No se por qué esa reacción, pero estaba claro que aquella persona, que vestía igual que yo, pero con una ropa menos desgastada, me tenía que conocer. ¿Acaso éramos algún tipo de sacerdotes? ¿Vendríamos del mismo sitio? También estaba la posibilidad de que a los dos nos gustase el mismo tipo de ropa o compramos en la misma tienda, pero, al verlo entrar en un local de bebidas, pensé que, si no le preguntaba, no podría estar tranquilo. Tenía que verle, hablar con él. De la poca gente que se veía en el pueblo, él era el indicado.
Oye, Murray, ¿has visto a aquel encapuchado entrando en el bar? Tengo que hablar con él. Además, podremos saber algo más sobre el pueblo si le preguntamos al tabernero. En este tipo de locales, siempre existe el cotilleo puro. No hay ningún sitio en el mundo que no tenga un barman que sepa qué ocurre en toda la localidad o incluso en la isla.
 
Me puse la capucha y le hice una señal a Tobias para que me siguiera con sigilo. No quería abordar de repente al misterioso encapuchado ni asustarlo, pero creo que lo mejor es ir de incognito cuando hay gente alrededor. El bucanero también se había puesto el pañuelo. Por lo que me había dicho, tenía una gran recompensa por su cabeza de 55.500.000 Berris. Era una recompensa bastante grande para las aventuras que había narrado. Lo que sí estaba claro, es que el gobierno mundial le tenía miedo. ¿Sabría algo más de lo que me había contado o habría quitado heroicidad a la historia? En cualquier caso, a él también le venía de perlas pasar inadvertido. Aunque… Cubrirse la cara con el pañuelo, lo hacía ver bastante sospechoso. Lo mejor era pasar inadvertido hasta llegar al bar, en el momento en el que se tendría que quitar el pañuelo y yo la capucha para que nos contasen algo con más confianza.
 
Tras avanzar por la semi-agachados y andando con sigilo, pero deprisa, conseguimos llegar al bar sin más problemas que la mirada extrañada de los pocos transeúntes que se encontraban en la callera. Enfrente da la puerta apilable del bar, nos erguimos y le dije a Tobias -Oye, Murray, deberíamos destaparnos y parecer algo más confiables si queremos algo de información. No creo que haya marines dentro, y menos si están de servicio. Aún así, si alguno te quiere poner la mano encima, te protegeré con todas mis fuerzas. Te seré sincero: Me encantaría poder viajar contigo y tus amigos, los Shogun Gari, después de la preciosa historia que me contaste. Pero primero, hay que buscar información y tengo que saber quien demonios soy y de dónde vengo. El encapuchado está aquí, por lo que este es el lugar donde por fin, encontraremos todo lo que necesitamos saber.

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