[EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros II (Ashura y Rapax Gin)
#1
Venimos de este post
En esta zona debéis postear los siguientes personajes: Ashura, Rapax.
Recordad que debéis postear con el código ["personaje=2616"] (quitad las comillas).
¡Mucho ánimo y buena suerte!
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#2
Atributos Personaje


Tras mi llegada a mi futuro hogar escuché a tres metros tras de mí el impacto de unas botas pesadas contra los tablones de madera que soportaban mi peso.

- Así que has decidido… -

No pude terminar la frase, pues un fuerte impactó estalló contra mis tímpanos y la fuerza del golpe me lanzó por los aires.

- El team fucked despega de nuevooooooooo - el gritó de Nicolás me acuchilló.

Mi haki de observación se activó como un acto reflejo para guiarme entre el polvorín que se había levantado. Mi cuerpo se perdió en su forma natural, entre hilos de humo que me descompusieron y me movieron con la violencia del impacto mientras mi mente se fusionaba con los alrededores.

A medida que mi haki se expandía a ciento nueve metros sentí a Korg y Quetzalli desplazarse en una dirección diferente a la mía, sentía como se alejaban, sentí a Rapax volar cerca de mí también presa de la violencia que nos acababa de impactar y sentí una nueva presencia en forma de un aura ventosa que soplaba con colores azulados y naranjas, aunque parecía confusa, era la culpable de lo que cojones hubiera pasado. Pero eso no era lo que me preocupaba, lo que me preocupaba era lo que no sentía. ¿Dónde estaba Artur?

Mientras volaba por los aires el odio galopó entre mis ideas desbocado, abriéndose paso como un caballo de guerra entre filas de infantería, mis pensamientos se amontonan mientras me azotaban ¿culpa? ¿pena? No, no sabía qué eran esas palabras ni mucho menos que significaban. Mientras me azotaba la ira. La ira de pensar que había perdido a otro miembro de mi tripulación, la ira de saber que una vez más era débil como para mantener lo que era mío, la ira de sentir que mis fuerzas volvían a mermar, la ira de no ganar.

No sabía si Artur había muerto o estaba a salvo. No… Ninguno habíamos sido capaces de esquivarlo, el impacto había sido terrible. Me empecé a generar desde los pies como hilos que me enhebraban, mi forma volvía tomarse como una columna de humo en la misma postura  en la que había salido volando. Como si fuera imperturbable. Empezó formándose por mis pies sobre los que el humo empezó a amontonarse como si me hubieran destruido con un cañón y después se fue formando todo lo demás, mi esencia volvía a base de pulsaciones después de haber bailado con la devastación, con una devastación que ella no había generado.

- Hmm - Gruñí. Gruñí porque si Artur no estaba y había alguien cerca significaba muchas cosas. Porque si Artur hubiera muerto significaba que empezaba perdiendo. Porque si mis hombres no dejaban de caer estaría solo. Porque si estuviera solo no dominaría el mundo. Por que si no cumplía mi sueño… No podría vengarme. No podría hacer que todos los demás sintieran mi ruina, mi pena, mi DOLOR.

Apreté los dientes con fuerza mientras acababa de formarse, apreté el agarre de mi fiel espada con mi mano derecha, mientras sentía el filo de la hoja del luto susúrrarme desde lugares muy lejanos, me pedía muerte, y a veces dudaba si era la de los demás o la mía.  Mi pelo, que era una columna de humo, empezaba a caer como una cascada en mi espalda mientras volvía a su forma y apreté con fuerza al odio que me recorría, para no dejarle escapar porque hoy le necesitaba más que nunca. Por qué quizá una vez más mis hombres y yo habíamos entrado en una empresa que nos supera por mi maldito sueño y mi espíritu suicida.

- Churrita… - Parecía querer alentarme, pero me equivocaba - Eres un mierdas. ESTO ES NUESTRO. ESTO ES LO QUE SOMOS. NOSOTROS SEREMOS EL FIN Y POR ESO DEBEMOS ACABAR. SER UN MUSHOKU SIGNIFICA AMAR A LA MUERTE. SER UN MUSHOKU SIGNIFICA SER LA MUERTE -

Frente a mí la calavera se elevaba, como si me observará, como si me desafiara. Parecía que decía: ven y tomame si puedes, mientras las palabras de Nicolás se fundían conmigo y alimentaban la ira que me impulsaba.

El caracalófono tiliquipitenítoco del puto comunista pelirrojo empezó a sonar, moví mi mano hacía él.

Lo iba a coger cuando sentí el aura naranja desaparecer junto a Korg y Quetzalli. Aquella guerra ya había empezado, los cañonazos solo fueron los fuegos artificiales de bienvenida. Mi mano se paró en seco, de nada servía, ahora ellos dos debían apañárselas solo.

Era un aura fuerte, pero… Debía confiar en ellos o por lo menos esperar a que lo debilitaran lo suficiente para terminar con lo que fuera esa cosa cuando me la encontrara. Rapax estaba cerca de mí, había caído a 10 metros a mi derecha, me giré hacia él.

- Vamos. Esto acaba de empezar - ordené mientras con el mentón le indicaba el camino hacía la ciudad que esperaba tras el puerto. Quisiéramos o no teníamos que seguir avanzando - El único camino es destruir el camino - dije mientras le apretaba los dientes y le dedicaba una sonrisa rota y forzada que enseñaba mis encías mientras el humo escapaba por los huecos de mi dentadura como si estuviera soltando la calada de un cigarro.

Ahora con mi haki de observación activo no podrían volver a pillarme de imprevisto o eso era lo que creía. A diez metros de nosotros se abría un camino que conducía desde el puerto hasta la ciudadela. Era el momento de llevar a cabo nuestra conquista.


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#3
Atributos Personaje



Un estruendo nos sacudió y nos desplazó como quiso, separándonos en dos grupos diferenciados. El bueno de Quetzalli, Korg y el joven Artur no estaban en mi campo de visión, por lo que cuando levanté la cabeza, lo vi. A mi lado estaba sólo el demonio, Ashura, formándose otra vez como si la devastación fuera solo una molestia. Como si el mundo no tuviera derecho a romperlo. Esa era la imagen que se estaba granjeando el capitán de los Mushoku: Que el mundo no podía doblegarlo.

Me incorporé despacio, sacudiendo el polvo de la ropa mientras miraba en torno a mi. El aire olía a humo, a pólvora y a algo más viejo. Era un hedor característico como si la muerte se acumulase, como si esta colmena de criminales acumulase los perfumes de la parca para si. Hachinosu no era una isla, era un cementerio con puerto. Y el demonio que nos dirigía hacia un camino de muerte quería hacer de este su hogar. No para cambiarlo, no para hacerlo un lugar mejor, y ni tan siquiera dijo para qué concretamente esta isla en particular.

Activé mi Kenbunshoku Haki para tratar de sentir un poco mejor la situación entorno a nosotros y entonces me di cuenta. Quetzalli y Korg estaban junto a una presencia imponente y peligrosa... pero no había ni rastro del joven Artur. Amplié aun más el área de este Haki a literalmente el doble y seguía sin sentir al muchacho... no había nada, y era imposible que se hubiese separado tanto de los otros dos... así que llegué a la fatídica conclusión de que ese ataque anterior no había sido contra el suelo, si no contra uno de nosotros. Contra uno de los hermanos que habíamos jurado lealtad al diablo para permanecer juntos y que, sin pensarlo, nos arrastraba hacia su trono haciéndose una escalera con nuestros cadáveres. Nada más conocerle me permitió matar a su compañero sin miramientos, y luego empezó a caer todo lo demás. Primero se marchó Eaa, después cayó Gaeru, no sabíamos nada del Doctor Ben desde hacía meses, y ahora el joven Artur caía por la mala decisión de nuestro capitán.... Simplemente por su capricho quería que estuviésemos aquí, y que sacrificásemos todo por él. No podía soportarlo más.

Y entonces habló, o mejor dicho ordenó, como siempre. Lo vi girarse y señalar el camino hacia la ciudadela con ese gesto tan suyo de alguien que da por hecho que el que está detrás va a obedecer. El de alguien que jamás mira por encima del hombro porque se cree con la seguridad de que el mundo le debe la espalda cubierta y se siente mejor y más especial que el resto. Apreté los dientes.
— Siempre igual… — dije reflexionando sobre lo que estaba diciendo entrechocando mis puños como solía hacer — ...siempre caminando delante, demonio. Dejando cadáveres detrás para que otros los cuenten-Gin — le encaré directamente desde su espalda, a cinco metros de esta — Ese ataque de antes... ya no siento al joven Artur. Y seguro que tú tampoco — di un paso seguido de otro, con unas pisadas que no eran para nada silenciosas pero que se ahogaban por el griterío y el bullicio del entorno. Mis recuerdos se mezclaron con el presente como brasas en una herida abierta. Selva. Bestias. Sangre. Órdenes que no pedí. Caminos que no elegí. Personas que se quedaron atrás porque alguien decidió que el objetivo era más importante que los nombres.

— El único camino es destruir el camino… — repetí probando sus propias palabras — ...a ver si también te sirve cuando destruyen el que tienes bajo los pies-Gin — El fuego interno respondió, vibrando, pidiendo salir, pero no con un rugido si no con una respiración contenida... con la promesa de que, pasara lo que pasara después, nada volvería a ser igual.

Me lancé a por él en un segundo, antes de que el destino tuviera tiempo de opinar o el demonio de reaccionar. Con lo altivo que era, no se esperaría un ataque por la espalda y menos de un subordinado — ¡¡Quakesilver!! — impacté con todo, haciendo todo el esfuerzo físico que me era posible, con los músculos hinchados y potenciados al máximo, dejándome todo en ese ataque como si mi intención fuera partir el mundo en dos. El mundo que Ashura trataba de devorar a costa de nuestras vidas. La esfera azul característica en mi puño impactó en el centro de su espalda gracias al busoshoku que pude tocarlo, y asestó un potente golpe que marcaría el principio y también el final de esta contienda. Por mis compañeros. Porque si iba a empezar esta guerra a su lado… primero tenía que matar al demonio-gin.

— Se acabó demonio. ¿Cuántos más deben morir por ti para detener esta locura-Gin? Cuando acabe contigo haré que mis compañeros sean libres de tu demencia-Gin. —



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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 9784 + 0 = 9784
Energia: 5117 - 1202 = 3915
Espiritu: 1845 - 183 = 1662
#4
Me giré después de hablarle esperando a que me siguiera y empecé a caminar hacia nuestro destino cuando Rapax me contestó.

- No… - Le respondí. Sentía su furia por la muerte del chico gracias a mi haki, también debería de sentir la mía, no es que como que no me importara, si no que llorarle no iba a ser la manera de honrar su sacrificio por la causa - Por eso vamos a vengarlo. Vamos - No había tiempo que perder ahora que Korg y Quetzalli estaban en medio de un combate, si matábamos al comandante antes de que empezaran incluso podría intentar reclutar a aquel tipo o a los que sobrevivieran a nuestro ataque, el tiempo jugaba en nuestra contra.

El único camino es destruir el camino…

- Churrita este es tonto, ¡Si es lo que acabamos de decir! -

Pero lo importante no era eso, si no lo que dijo después. Arqué una ceja como respuesta mientras mi haki me decía que algo andaba mal con él, mi haki notaba sus intenciones y su intención eran hostiles, pero al estar a su espalda no pudo verlo venir,. Lo siguiente fue un grito, las botas rasgando el suelo, y después sentí temblar mi cuerpo. Bufe como una bestia de carga con mucho peso y sentí mi columna a punto de ceder ¿ese era el peso del mundo que quería soportar? También sentí un fuego en mi interior encenderse.

- ¡DUELO! - Entonces exploté mientras todavía sus nudillos castigaban bajo sus guantes a mi carne y el humo salió en todas las direcciones mientras mis piernas se perdían a su vez en una turba que emanaba pulsaciones llenando todo de mi humo a nuestro alrededor. 

- ¡HIJO DE TU PUTA MADRE! ¡RATA ASQUEROSA! Menuda hostia nos ha pegado churrita, si le da por darme me hace batido -

Escuché sus palabras mientras me giraba hacia él, elevándome levemente un metro del suelo mientras suspiraba con fuerza y el humo escapaba por mis orificios nasales como si fuera una bestia de pesadillas. Mis manos se juntaron en el agarre de mi espada y noté como la hoja del luto drenaba mi haki de armamento hasta resplandecer de oscuridad, tornándose incluso más negra de lo que ya era su hoja. Mientras mi haki de observación se reducía más hasta el punto en el que se volvió como una vaga claridad en mi mente y solo sentía a Rapax y sus acciones escuchando sus idioteces y su intención de derrotarme. Levante mi postura con la espada hasta que terminó de hablar, entonces desaté mi furia en forma de corte diagonal sobre su pecho.

- ¡DECANDENCIA! -  grité mientras mi hoja que desbordaba haki descendía con una fuerza brutal cortando desde su hombro derecho hasta la cintura de manera diagonal destrozando por completo sus ropas. El golpe sonó con un cañonazo más en el puerto y retumbó en nuestro oídos como un rugido de guerra y arremolinando de manera violenta - que no disipó, por que yo no le dejé, el humo era mío y obedecía a mis órdenes y de tal manera lo agarré cerca de nosotros - el humo que nos rodeaba, haciendo que bailara a nuestro alrededor con una celeridad y movimientos frenéticos, danzando y observando curioso lo que sucedía. Ahí observé a Rapax con rabia, con su flamante armadura de guerrero, como si fuera un adalid de causas perdidas, lo que siempre había querido.

- DOMINIO - Ordené al humo que nos cubría, que empezó a serpentear sobre el cuerpo de Rapax y a cerrarse como un capullo de seda sobre él, hasta que lo apresó por completo dejándolo totalmente a mi merced. Solo ahí, solo ahí pude reaccionar pues el dolor que me había generado había actuado como un catalizador de mi esencia, la que él conocía, la de Ashura, el señor de la guerra, lo que quería dominar pero siempre salía a flote, mi verdadera naturaleza, la de una bestia sin escrúpulos, capaz de matar a sus compañeros solo por seguir avanzando hacia sus sueños, la del hombre que lo había perdido todo y quería que el resto sufría su dolor y tristeza arrebatándoles los sueños mientras peleaban por defenderlos, la de un

- ¿Demonio? - pregunté casi susurrando y completamente loco - Sí… Sí, lo soy. - Dije alzando más la voz -  Y este mundo es un infierno, por eso mismo estoy destinado a gobernarlo - finalicé mientras mi humo nos tapaba como un manto de bruma espesa y yo le mirándolo con furia e ira, aunque en el fondo había un poco de decepción, la decepción de saber que sus acciones no me habían hecho perder solo a un hombre, si no a dos.

Resumen


bélico


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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 10154 - 2719 = 7435
Energia: 4884 - 1890 = 2994
Espiritu: 2811 - 87 = 2724
#5
Cuando impacté en la espalda de aquel demonio, el humo fruto de las cenizas de la muerte que portaba consigo y a su paso se liberó por todo el área que teníamos en la proximidad. Su quejido de dolor no fue ignorado por mi, le había hecho daño. Y si le había hecho daño podría hacerle más... Si puede sangrar, puede morir. Y ese sería el destino que le esperaría al sangriento oni... el destino que él se había buscado con tanto empeño. Antes de morir todos en esta isla por él, moriría él por mi.

En cuanto el humo nos arropó, enmudecí, y usé toda la potencia de mis piernas para saltar verticalmente. Tenía que escapar de esa cortina sin visibilidad y no sabía cuánto podía abarcar lateralmente así que la única alternativa era subir. Salté con celeridad y con potencia, pero no con toda la potencia que podía desarrollar, y salí de allí observando desde las alturas la dimensión de su ataque. No esperé, no me demoré, y desde luego no hablé. Había aprendido de mi combate contra aquel marine que tendía a hablar demasiado y la gente tendía a aprovecharse de esto. Si quería acabar con Ashura tenía que hacerlo rápido y de forma aplastante. Por eso reduje el área de mi Kenbunshoku a sólo cincuenta metros, para economizar mis esfuerzos y centrarme sólo en mi objetivo.


El poder de la Gura Gura empezó a acumularse y a retumbar en mis brazos mientras ascendía. Dos esferas azules cristalinas se formaron en mis puños, envolviendo los Rompe-Cráneos y la energía de mi Busoshoku Haki se condensaba para impactar en aquel cuerpo tan extraño.
Estando ya a cuarenta metros por encima del nivel del suelo, en el punto más alto de mi desplazamiento, lancé un puñetazo con cada brazo en dirección hacia donde estaba la cúpula de humo. Liberé con cada uno de esos impactos una sacudida que abarcaba un área de cincuenta metros, cubriendo todo el terreno que había recorrido ascendiendo con mi salto, y cubriendo por demás el diámetro de aquel círculo de humo de mi, hasta ahora, capitán. Cada golpe sacudió la tierra y destrozó el área agrietándola, como si quisiera empujar el suelo hacia abajo, prensándolo. Y estaba seguro de que no habría podido esquivar aquello — No será tan fácil-Gin... no debo confiarme. Se trata de Ashura... — pensé mientras descendía fruto de la gravedad, flexionando las rodillas para juntarlas al pecho y anteponiendo mis brazos frente a mi en forma de equis, reduciendo la zona de impacto de mi cuerpo y no dejando nada libre para que pudiera disponer de él o atacarme a zonas concretas o vitales, concentrándome para no cometer errores esta vez. Esta era la batalla más importante de mi vida.



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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 9784 + 0 = 9784
Energia: 3915 - 163 = 3752
Espiritu: 1662 - 87 = 1575
#6
Odio a los débiles. Odio a los temerosos. Por eso me odio. Por eso odio al mundo. Mi haki de observación se agudizó en lo amplio de la cúpula y me mostró a Rapax saltando. Quería huir de su

- DESTINO -

El humo me tragó como un turba y empecé a ascender mientras sentía el miedo recorrer su cuerpo como un cosquilleo incesante, mientras sentía como sus temores se escondían tras un manto de determinación que acabaría con su vida. Mientras sentía la cúpula del duelo absorber las esperanzas del que entraba en ellas.

- Vaya mierdecilla, churrita. ¿Tanto para huir? -

Ascendí tras él mientras sentía a la furia apoderarse de mí, mis músculos se tensaron haciéndome más fuerte y resistente mi sien se llenó de venas que serpenteaban entre mis arrugas y mis dientes apretaron como si quisieran morderse entre ellos, pero el odio y los sentimientos me hacía estar más enfocado y menos inteligente, aún así, con esa furia recorriendo mi cuerpo yo era mucho más lento que él. Pero esto no trataba de velocidad, si no de fuerza sin descanso y cuando estaba llegó a los 40 metros de altura y yo empezaba a superar los 20 lo entendí todo. Era la fuerza lo que ganaría hoy. Solo puedes ganarle a una catástrofe natural siendo otra catástrofe natural. 

“Quiere machacarme” pensé mientras la turba de humo que era empezaba a tomar la mi forma, desenvainé entonces con presteza la espada “Daña almirantes”  y empecé a impulsarme con mi tren inferior humeando como si fuera un cohete.

El cielo retumbó y se agrietó, pero aquellas vibraciones bajaban despacio por lo que pude dejar que mis espadas absorbieran mi armamento tornándose negras como el carbón y después me impulsé hacia ellas con las espadas por delante en forma de X.

El golpe retumbó haciéndolas vibrar con un tañido, pero no sentí daño ninguno, mis manos eran más fuertes que un terremoto y fue entonces cuando lo entendí.

No le necesitaba para destruir el mundo.

Sonreí desde la vorágine de humo que me rodeaba y que sentía que le había devorado también.

- ¡RAPAX! - Vociferé lleno de furia y adrenalina - ¿SI MATO AL HOMBRE QUE PODRÍA DESTRUIR EL MUNDO, SIGNIFICA QUE YO TAMBIÉN PUEDO DESTRUIRLO? HArHArHAr - reí completamente loco mientras me impulsaba hacia él sintiendole con mi haki. Él no lo sabía, pero estaba muerto desde el primer momento. Estaba muerto desde que decidió seguirme. Estaba muerto porque quisiera o no, era un Mushoku y todos nosotros estábamos destinados a morir.

resumen



aclaraciones


belico
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 7435 + 0 = 7435
Energia: 2994 + 1890 = 4884
Espiritu: 2724 + 87 = 2811
#7


El demonio surgió de entre el humo como una personificación del mal encarnado. Brotó de aquella cúpula maldita materializándose y haciendo que sus piernas hechas humo le impulsasen hacia mi, anteponiendo sus armas para tratar de parar la potencia de mis golpes. Pero no era tan fuerte como yo. Nunca lo había sido. Si yo había aceptado ser su subordinado fue para escapar de aquella isla y proteger a Eaa, y después de eso, cuidar de los muchachos inocentes que caían en su trampa y se unían a él para ser peones sacrificables. Pero nunca había sido más fuerte que yo, y aunque no me importaba lo más mínimo el liderazgo de la banda, ni seguir a alguien más débil, iba a exprimir aquí y ahora que la realidad me favorecía. Que el poder para destruir el mundo estaba en mis manos y decidir hacerlo o no, en mi voluntad. Y no en la de Ashura "el mata-héroes", Capitán de los Mushoku... no por mucho tiempo.

El cruce de sus katanas no paró el impacto de mis poderosas ondas sísmicas y estas cedieron hacia los lados haciendo que los golpes dieran de lleno en su cuerpo y en el área entorno a él, impactando en el suelo y agrietando este con una furia colosal, dejando abierta la guardia del oni de humo de par en par dándome la oportunidad de continuar con la ofensiva. No detuvo su avance, y yo no podía detener mi caída, así que nuestros cuerpos se encontraron en un punto intermedio de ambas figuras. Abrí mi postura cargando un golpe tras lo cual mi puño derecho, envuelto en una crepitante esfera azul cielo traslúcida, avanzaba por delante de mi — ¡¡Quakesilver!! — grité impactando al aire entre ambos y produciendo una onda de choque que, acompañada de un potente estruendo y las grietas surcando el aire, impactó de lleno de nuevo sobre el cuerpo del diabólico pirata — ¡Tú no podrás hacer nada más que lamentar tus decisiones-Gin! — grité tras el impacto y habiendo reducido por completo la distancia entre ambos cuerpos lanzando la otra mano envuelta en busoshoku para agarrar el cuello del monstruo e impedir que se me escapase más, cayendo ambos juntos dentro de la humareda que él antes había generado y dando paso al final de su sangrienta estela, impactando su cuerpo en el suelo con el mío encima, manteniéndolo materializado por el haki y agarrado por mi propia fuerza, mientras me disponía a asestarle un último golpe que acabaría con todo.



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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 9784 + 0 = 9784
Energia: 3752 - 789 = 2963
Espiritu: 1575 - 87 = 1488
#8
El golpe me impactó de lleno

- CHURRITA PUTO IMBÉCIL HAS FALLADO EN LOS CALCULOS -

¿Cálculos? ¿Qué cálculos? Le había subestimado.

El golpe me hizo retroceder en mi postura, mis manos se vencieron hacia atrás y la fuerza del golpe las hizo retroceder haciendo que mi postura de x se tornase en la de un abrazo al aire… O la muerte.

Mi mano derecha empuñando La Hoja Del Luto quebró su guardia y retrocedió hacia encima de mi hombro izquierdo, por la otra parte, mi mano derecha que empuñaba la Daña Almirante hizo lo contrario retrocediendo debajo del hombro derecho, ambas aún absorbiendo mi haki, teñidas de un negro oscuro capaz de rivalizar con el ocaso de una noche sin luna y con esa postura parecida a la de un abrazo, abrace a la furia de no haber recibido no uno, si no dos golpes. 

- AAAAAAAAAAARGH - Bufé más por rabia que por el dolor del golpe mientras me impulsaba con mi humo hacia él con los codos hacia delante en mi carga.

Rapax caía hacia el suelo, yo me alejaba del terreno ahora agrietado por sus golpes. Mi haki de observación me permitía verlo a la perfección, vi como abría su postura dejando la defensa a un lado para atacar, su puño resplandecer en la carga del golpe con el azul de sus sismos mientras caía en picado como si volara hacia mi.

El grito de su ataque se enfrascó con el mío chocando sobre los vientos del puerto que ahora hacían de espectadores mientras nos azotaban en las alturas.

- ¡DOLOR! -

Grité con fuerza mientras abría mi postura y mi ascenso y su caída se personifica como una representación de lo que iba a pasar a 29 metros del suelo en el que había empezado el combate.

Mi mano izquierda con la fuerza del arma capaz de abatir a los vientos chocó de nuevo contra otra fuerza natural, esta vez un terremoto, el golpe fue poderoso, tanto que retumbó con fuerza, rompiendo el aire entre nosotros y casi generando un vacío

A la vez que eso pasaba, mi otra mano - la derecha - con la Hoja Del Luto, surcó su cara desde la sien izquierda hasta la derecha desgarrando sus ojos y generando que su sangre me manchara presa de la gravedad que tiraba de ella hacia el suelo.

Impacté con la fuerza de un soberano y mi golpe frenó en seco su caída, lanzándolo de nuevo por los aires hacia el cielo que antes había sido su refugio de una muerte segura y ahora se convertiría en el último lugar en el que respirara.

La sangre de su cara cayó sobre mis mejillas y mientras le empujaba me relamí probando el férreo sabor de la vida que estaba a punto de arrebatarle.

Pero esto no había acabado… No hasta que suplicase por su miserable vida, no hasta que su último estertor se perdiese con el sonido de fondo del oleaje que todavía intentaba calmarse por el golpe que había partido el puerto. No hasta que sintiese en su carnes mi desesperación, mi decadencia, mi dominio. No hasta que el mismo humo que me seguía propulsando siguiendo su ascenso bailara sobre sus cenizas. Era hora de poner fin a este combate y hacer lo que de verdad había venido a hacer.

resumen


aclaraciones


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posiciones


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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 7435 - 2972 = 4463
Energia: 4884 - 1316 = 3568
Espiritu: 2811 - 480 = 2331
#9
Sorpresivamente el impacto de mi Quakesilver del que estaba tan orgulloso fue detenido por una técnica de la que mi hasta ahora capitán también sentía lo mismo, su famoso grito de Dolor. Un tajo sin gracia ni elegancia, pura fuerza bruta... pero qué iba a decir yo sobre eso. El filo de su espada impactó contra mi puño y consiguió cortarme levemente, nada importante, pero lo suficiente como para haber cancelado el poder de mi ataque y haberme hecho retroceder el puño, abriendo así una oportunidad para el demonio que aprovechó al instante. Danzando su otra hoja hacia mi rostro, casi pude ver como el filo se aproximaba a una velocidad de vértigo. Como cuando cocinando te salta aceite desde el sartén y cierras los ojos por puro reflejo. Pero esta vez su hoja si consiguió surcar mi rostro de lado a lado y me obligó a cerrar los ojos por el impacto, dañándolos y haciendo que brotase sangre de los mismos hacia su dirección — ¡AAARGHH! — grité por el impacto, mientras con la fuerza de su ataque era despedido hacia atrás varios metros, girando sobre mi mismo hasta que me estabilicé en el descenso, y entonces flexionando las rodillas para juntarlas al pecho y anteponiendo mis brazos frente a mi en forma de equis, reduje la zona de impacto de mi cuerpo y no dejé nada libre para que pudiera disponer de él o atacarme a zonas concretas o vitales, concentrándome para no cometer errores esta vez y tratar de recuperar mi vista parpadeando rápidamente — ¡No me vencerás con tus penosos y malditos trucos demonio-Gin! — dije desde la cubierta de mi propia guardia acumulando mis energías para recuperarme de aquel impacto. Sabía que si le daba pie, Ashura no pararía de golpearme hasta matarme. Tenía que encadenar un golpe con el siguiente si verdaderamente quería matarlo, porque matarlo era la única forma de no morir.
No había ninguna queja por mi parte, yo había buscado esto. Yo había decidido pelear contra él por mis compañeros... sólo lamentaba no haber sido más fuerte para haberlo matado con el primer golpe. Y cuando me alzase sobre su cadáver tendría que recorrer un camino en el que convertirme en alguien aún más fuerte para no volver a pasar por algo así.
Iba a vencer, y me iba a comer ese estúpido coco suyo mientras observaba su cuerpo sin vida.



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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 9784 - 3040 = 6744
Energia: 2963 + 37 = 3000
Espiritu: 1488 - 87 = 1401
#10
Rapax salió despedido mientras me impulsé tras él.

- HOME RUN HIJO DE TU PUTA MADRE. ESTAS FUERA ¿ME OYES? -

Apreté los dientes siguiendo su trayecto mientras mis armas chispeaban con mi haki. Su sangre caía de su testa como una llovizna tímida que a veces impactaba contra mi en el ascenso. Cuando llegó al punto más alto que le había lanzado fue capaz de recomponerse.

- Dominio - pronuncié de manera imperiosa a tres metros de él mientras mi antebrazo izquierdo se deformó para dar paso a dos columnas de humo que se dirigieron hacia Rapax y le rodearon en su posición defensiva rodeando sus puños y sus muñecas contra su cara y frente y sus tibias contra la pelvis mientras él hablaba.

- Siento tú DESESPERACIÓN - le contesté mientras lanzaba mi hoja del luto en mi mano derecha contra él y le reventaba las rodillas con el golpe, proseguí el golpe que me hacía girar levemente y me recompuse de nuevo a la par que emitía otro corte hacia él enseñándome contra sus piernas para finalizar el combo con un tercer golpe en la misma zona de impacto.

A 37 metros del suelo, casi hasta el punto al que él había saltado en un principio, el duelo empezaba a entrar en sus compases finales. Rapax me había drenado mucho y hacía crecer mi furia mientras veía como aquel acto de egoísmo singular había mermado mis posibilidades ante el hombre que custodiaba aquel que era mi hogar por derecho . Sus daños hacia mi no pasarían desapercibidos de cara al verdadero combate que había venido a librar después de deshacerme de él y por mi cabeza no para de pasarse a la idea de que aquel que se estuviera enfrentado a Korg y a Quetzalli le daba por matar al enano me quedaría encerrado en aquella isla, rodeado de enemigos.



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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4463 + 0 = 4463
Energia: 3568 - 1809 = 1759
Espiritu: 2331 - 327 = 2004


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