[Presente Absoluto] Un clavo
#1
30 de Primavera, Año 17
17:24
Orilla frente al Jagd Hund; Costa de Little Garden
Vengo de aquí



— ¡¡BIENVENIDO, SEÑOR BURNEDEAD!! —

El eco de las voces de todos los presentes al aparecer en escena ensordeció incluso el sonido de las olas rompiendo en el casco del Jagd Hund, cuadrándose juntando los pies y saludando militarmente alzando el brazo hacia su cabeza a modo de visera. Parecía que habían llegado todos a juntarse de nuevo antes que yo mismo... y es que al final habíamos estado una estación entera en esta isla del demonio, viendo pasar el invierno y llegar la primavera. Alcé el brazo y moví la mano de arriba para abajo repetidas veces, haciendo alusión a que se relajasen, y las tropas que marchaban detrás de mi se apresuraron a adelantar el paso y reunirse con las demás, que empezaban a formar haciendo un pasillo que conducía hacia el navío. Y de la cubierta de ese navío, mi navío, surgió una cabeza grande y con aire de idiota con los ojos algo entrecruzados y la lengua por fuera soltando babas — ¡¡Oe oe!! — grité, parándome en seco y abriendo los brazos de par en par. El animal lo interpretó al momento y saltó del navío con brutalidad, cayendo torpemente al agua y chapoteando un poco con su cuerpo, anormalmente enorme por momentos, hasta incorporarse de forma errática y encaminarse galopando hacia mi torpemente — ¡¡Lustig!! — grité, diciendo su nombre, viendo como el animal trotaba con la lengua al viento y su cara de déficit neuronal — YIIIIAJUJUJUJU — rió el animal de forma escandalosa y tronchante, como siempre. Era lo que más me gustaba de él — ¡¡WRYYY HA HA HA HA!! — reí de vuelta, y el animal me alcanzó. Estrelló su cabeza contra mi torso - y ya era más grande que este - y yo cerré los brazos entorno al pelo de los laterales de su cuello, girando sobre mi mismo dos veces haciendo girar el enorme cuerpo del animal conmigo — ¡Estás enorme hijo de puta! — dije tras parar de girar, dándole una palmadas en el lateral del cuello a Lustig, que se sentaba e inclinaba un poco para estar a mi altura y poder olerme, venteando fuerte y rápidamente — ¿Qué coño te han dado de comer estos gilipollas? — pregunté retóricamente rascando con fuerza el pelaje del animal.

Lustig había doblado su tamaño, como poco. Había pasado de ser una hiena común y corriente a medir un poco más que un caballo, con el correspondiente aumento de masa muscular y tamaño del resto de su cuerpo. Estaba no sólo más alto, si no más ancho y musculoso y se veía que era una bestia mucho más capaz que el cachorro asustado y medio muerto que me encontré en Báltigo. Mientras lo rascaba, uno de los soldados se acercó tímidamente a hablar aludido por mi comentario — Creemos que comía más porque lo echaba de menos, Señor Burnedead — dijo con un tono que se notaba amable — Y algunos aquí aseguran que en sus islas natales existen criaturas como ella, que no es una hiena normal, si no una Hiena Grodon y bueno... cuando están nerviosas son mucho más grandes... — añadió, haciendo que arquease una ceja mirando a mi animal — ¿Eres como una polla adolescente, eh? ¡Te pones gorda cuando la cosa pinta interesante! ¡wryyy ha ha ha ha! — reí, terminando de acariciar a la criatura dando de nuevo unos suaves golpes — ¡Buen chico Lustig! ¡Huele a los nuevos! — le ordené, señalando hacia atrás donde me seguían When All in montando a Dürr, Cagüen a su lado, y Plin al final de todos.

— ¡Soldados del Goldreich! — dije gritando refiriéndome a la compañía, parando un segundo para chasquear la lengua — ¡Estas tres personas son mis invitados, que alguien les de un cuarto a bordo! ¡Y preparen todo para zarpar, nos vamos al amanecer y no quiero más retrasos aquí! — anuncié a pleno pulmón, recibiendo un sonoro "osu" por parte de todos los presentes, quienes comenzaron a ponerse manos a la obra recogiendo el campamento y abordando el barco para preparar lo necesario. Entonces me giré hacia mis nuevos acompañantes — Vosotros dos podéis subir cuando queráis, alguien a bordo os dirá donde podéis instalaros — dije mientras veía de reojo que Lustig agitaba la cola y se agazapaba oliendo a Dürr — Y tú ponte a lo que has venido. Tienes dos horas o te quedas aquí por fantasma y vendehumo — le advertí, y paré a darme cuenta de aquello — ¡Já! Humo fantasma. Te pega. — me di la vuelta y me dirigí al barco, chasqueando los dedos haciendo que Lustig se pusiera a mi lado y caminase junto a mi en esa dirección.





Resumen

Lustig

Inventario

Navegación
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
  Responder
#2
[Imagen: 5PhWR2i.jpeg]
-Jooooooooder...el barquito se ve casi tan tosco como el propio Sohem.-

Un balbuceo, casi imperceptible y un poco dicho para sí mismo, fue dicho por el pelirrojo que observaba un navío que oscilaba entre lo espectacular y lo mecánico. Parecía tener un clarísimo enfoque: Dureza, resistencia, con un color que era destacadamente opaco a diferencia de lo que podría ser un navío más convencional. Incluso el propio Last Whisper (Barco de los Olvidados) o el Crimson Stage (Barco de los Cabaret, ni hablar de lo estrafalario de este último) no se comparaban ni en dimensión ni en protecciones. Este parecía una bola mecánica flotante, con compuestos metálicos que se combinaban estrechamente con la madera de su estructura para darle un porte muy poco estético, pero sí, terriblemente práctico, como si pareciese capaz de resistir la ira de cualquier Dios de los mares que envidie a esas banderas completamente negras con un último banderín rojo ondulante.

¿Cuál era la razón de que un barco tan oscuro y metálico ondease una bandera roja? -¿Una advertencia?- pensó el muchacho en el instante que la divisó, había aprendido a medir sus palabras y comentarios ante un sujeto que no demostraba tener ninguna pleitesía en volverte "bebé ceniza" si la situación lo ameritase.

— ¡¡BIENVENIDO, SEÑOR BURNEDEAD!! —

[Imagen: sp1UQkB.png]
-Mira nada más...imagina lo caro que será mantener a todos esos degenerados.-

Fue estruendoso, como si hubiese caído un relámpago de voces que le daban la bienvenida a quien era, a todas luces, el mandamás indiscutible. Owen, dando un fuerte trago de saliva que marcaba su incomodidad, sintió una tensión en todo el cuerpo producto de estarse subiendo a un lugar del cual, incluso nadando, carecería total y completamente de escape -Gwen.- sonó serio, algo tenso, nombrándola, mientras se mantenía aferrado a su mano derecha entrelazada, debiendo alzarla ya que ella, ciertamente, iba montada; Durr acompañaba a la muchachita de antifaz blanco, ahora, habiendo cambiado de dueños debido a las quejas del enmascarado con su peso y el sufrimiento de la lagartija morada.

Se demoró unos segundos en proseguir, inevitablemente, mirando hacia justo detrás de lo que se encontraba frente a la Costa de Little Garden; Su travesía con Butch y Cassidy, el posterior encuentro con Sohem, el...incidente de la playa con los Olvidados y, por sobre todas las cosas, aquella esfera pinchuda que aún yacía guardada entre sus ropas. Como un acto reflejo y casi en una maniobra defensiva, llevó la misma hacia adentro del bolsillo de su chaqueta para poder sentirla: Sigue ahí, después de todo, jamás había abandonado sus ropas ni había decidido qué iba a hacer con ella. Las palabras de pelirosado que, ahora, yacía con su yelmo blanco de agujeros puesto, rebotaron en su cabeza:

Cita:
— Así que usa el cerebro y no seas un puto inútil. Echarle la culpa a la fruta del diablo que tengas es de ser un perdedor —

Cuando estaba por proseguir con el andar, una gran cabeza apareció de entre la muchedumbre de personas trabajadoras del propio Sohem, una que cortó sus pensamientos de cuajo -...qué es...- al intentar alzar la mirada, el sol molestaba un poco la visión, obligando al pelirrojo a que llevase su mano izquierda hacia las cejas y, luego de escuchar al dueño de todo el convento gritar, observar cómo una variante de perro moteado, estrafalario y con ojos ligeramente cruzados se lanzaba torpemente hacia el agua -¡JODER!- ¡SPLASH!, el sonido fue intenso, pero lo extraño no era tanto verle en su suprema intensidad (que recordaba un poco al pelirrojo) -¿Qué e- y, automáticamente, sus palabras se detuvieron: El canino lleno de manchitas negras comenzaba a, progresivamente, hacer que los chapoteos fueran más y más profundos e intensos. El can, progresivamente les alcanzaba hasta su posición, iba haciéndose cada vez más grande de forma anonadante -¿¡Qué cojones!?- y, cuando quiso percatarse y acercado a ellos, ya no tenía el tamaño de un perro, ¿Cómo era posible?

La interacción con Sohem y el can le generó mucha simpatía, fue inevitable. Se veía enternecedora, agradable, tierna, y compañera, como si fuesen un equipo que llevase eones juntos no solamente de conocerse, sino, que este fuese un abrazo de miles que se han dado durante toda su vida. Le resultó completamente inevitable no elevar la vista hasta poder coincidir con esos ojos torcidos y algo bizcos, esa lengua saltona y mirada juguetona que el animalejo (Ahora, animalote) tenía -¿Qué es esa cosa?- preguntó Owen genuinamente señalándole mientras su expresión mostraba una confusión genuina, ¿Cómo podía agrandarse hasta alcanzar el metro ochenta (O más, incluso) en cuatro patas siendo un perro con anterioridad? -¿Se comió una fruta de las del diablo, esas?- su pregunta era capciosa, incluso, ¿Acaso un ser vivo que no sea humano podía comerse una? Todas las personas que el pelirrojo había conocido, ciertamente, pertenecían a la misma raza, pese a que había conocido muchas más en esta estrafalaria y forzosa aventura que tuvo la suerte y desdicha de vivir.

Owen ya había comprobado varias verdades dichas a lo largo de estos días: Este sujeto era importante, era poderoso, y, lo más importante, era peligroso, ¿O acaso el incidente de las playas de Little Garden no quedaría recordado como un hecho feroz que le hizo temer por la chica que más amaba? Su pregunta fue respondida no por Sohem, sino, por uno de sus subordinados que parecía dar un poco de contexto de "qué era esa cosa" y, posteriormente de hablar sobre el funcionamiento de las pollas adolescentes, solicitó que oliese a los nuevos -¡!- a Owen le encantaba los animales, por lo que no dudó ni un solo ápice de segundo en ponerse delante del "gran can" para acariciarle el mentón -¡HOLA, PICHÓOON!- comenzó a rascarle la cabeza enorme que había adquirido al igual que su cuello, como se haría con un caballo, palmearlo, llamándolo con un tono lo suficientemente agudo como para cambiar su voz...hasta que se distraiga con Gwen, claro está, porque a ella se le pegan todos los animales (No por nada le sigue uno de pelo rojo, claro está).

Finalmente, los soldados se cuadraron ante el llamado del enmascarado que, finalmente, comenzó a dar instrucciones claras y concisas: partimos al amanecer. Ellos, reactivos, automáticamente comenzaron a ponerse manos a la obra. Owen no sabía si es que él pagaba demasiado bien o era demasiado estricto, pero todos y cada uno de los presentes se pusieron automáticamente manos a la obra a una velocidad criminal, una que le provocó hasta sorpresa de la falta de vaguería y completa diligencia de cada uno de sus subordinados -Qué guapo. Necesito gente así.- comentó mientras su cabeza iba y venía tanto hacia la izquierda como la derecha.

— Vosotros dos podéis subir cuando queráis, alguien a bordo os dirá donde podéis instalaros —

[Imagen: be47c8cb3e773717275f0e8e61f0e415.jpg]
-Hablando de todo un poco, ¿Dónde cojones vamos?-

Claro, lo habían hablado con anterioridad, pero a Owen se le había hasta olvidado con su inmenso divague mental -Gwen.- pero, antes de poder proseguir y con su ceño fruncido, tragó saliva con fuerzas. Ya no podía dudar, ni titubear, ¿Querían cambiar el mundo cruento que les ha tocado vivir? Debían empezar por el paso número uno: tener la fuerza para hacerlo -No hay marcha atrás. Vamos a cambiar el mundo.- y, con esa determinación vibrante, esa mirada envuelta en desafío y ese andar decidido, apretó la mano derecha que tenía firmemente aferrada de Gwen, con fuerza mínima, pero apreciable, comenzando a acompañar al enmascarado y que, luego de chasquear los dedos y provocar que el canino moteado le siguiese, el pelirrojo, con el tirar del agarre con la mujer, también guiase al lagarto morado que la cargaba.

-Para bien.-

Parecía un mantra que debía repetir hasta que se cumpla.

Como si hubiesen dudas de que fuese a cambiarse para bien.

Desactiva la bomba:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
  Responder
#3
Es un viaje más corto de lo esperado, quizás por las ansias no de partir, sino de lo que viene después. Metió su mano al bolsillo, tocando algo con suavidad, como si esperase el momento adecuado para ser usado. No es un arma, no es lo que le ayuda a cantar, pero sí es importante para ella, porque ha sido un regalo de alguien que se ha perdido en el mar y que seguro no volverá jamás.

La bienvenida de Sohem no le sorprendió, supuso que hay más gente por ahí que ellos y el séquito de personas que le sigue. De ser tan famoso como para que el mundo lo conozca, entonces habrá más gente — Qué ocurre, Owen — no vio el panorama, no observó el barco o lo que ocurre. Pero sí pudo oír un par de detalles que la hicieron tocar el lomo de Dürr con suavidad, esperando que llegue alguna información del panorama, una pista de lo que ocurre o lo que deja de pasar.

Lustig. Tiene cuatro patas y se rie de una manera que movió sus cejas en un baile extraño, como si no pudiese determinar si le gusta o no. Parece ir a juego con Sohem en su peculiaridad al menos, por lo tanto no hizo nada más que sonreír con suavidad — No todo se relaciona a las frutas  — porque hasta ahora siempre han sido una cosa rara ¡Claro! No es experta, pero no deseó que la obsesión por las mismas comience a rondar la cabeza del pelirrojo, por lo tanto no hizo nada más que apretar la mano que los une y reírse por lo bajo — Pareciera que quieres una para ti, Owen. Ya encontrarás una y será perfecta para ti.

La cercanía del acompañante del hombre de la máscara no la asustó, incluso ofreció su brazo, en un gesto peligroso, porque ¿Qué tal si se lo muerde? Ya ha ocurrido una vez y podría volver a pasar, aun así al parecer no sucede — Mucho gusto, Lustig — fue incapaz de ver el rostro del animal, simplemente tocó el pelaje intentando descubrir qué es — ¿Es como un perro? — es lo más cercano que pudo reconocer, aunque en realidad para reírse así algo más debe ser ¡Quizás qué cosa tiene en frente! Lástima que no puede verlo.

—Gracias — por la oportunidad de poder avanzar en un camino de ida, que por ahora no presenta vuelta. Es avanzar sin mirar atrás, aun así no pudo evitar inquietarse una vez más. — Subiremos de inmediato.

Un resalto fue lo que le dedicó a Owen cuando la llamó, como si se hubiese perdido en algún sitio — Lo sé — por eso es que cada paso es más difícil que el anterior, incluso si declaran que es para bien, es alejarse aún más —  Será para bien. — repitió, en una excusa para su acción, es la justificación para andar a zancadas, como si el tiempo se fuese a agotar, cuando en realidad nadie los apura.

—Kiyoshi, Varo y Eros — sacó el caracol, llamando al primero. Porque se ha comunicado con ellos, diciéndole que están bien, pero ahora el mensaje no es un volveré, es un hasta pronto sin fecha — Encontré lo que estaba buscando — eso ya se los ha dicho, no es un secreto para nadie. En la primera llamada que hizo en la isla se los comentó.

—Encontré la forma de poder ver ¡¿N-No es fantástico?! Aunque no está aquí la respuesta.

Una buena noticia, una que la hizo sonreír, pero tinturó su rostro de rojo, es un carmín que no debería estar ahí, porque aunque es lo que quiere, trae un problema que la obligó a soltarse de Owen con suavidad para limpiarse el rostro, en un mal tiempo que ha contenido dentro  — Por eso tengo que partir  — sin voltearse ningún segundo o seguro se arrepentirá de dejar cosas atrás — Ahora mismo, porque no me van a esperar. Es ahora o nunca.

Y no quiso desperdiciar el momento, incluso si eso implica llenarse de lágrimas.

—La próxima vez que nos encontremos espero verlos.

Espero poder decirles que todo ha valido la pena.

—¡E-En realidad así será!

No es un adiós, porque nos volveremos a encontrar.

—Los estaré esperando más adelante.

No sintió necesidad de decir algo más, simplemente guardó el objeto, dejándose subir al navío con ayuda de quienes la acompañan. No hay queja o llanto, porque de todos, ella es la última que se lo tiene merecido.

Gracias por el favor concedido.

Cositas
[Imagen: Gwendolain.gif]
  Responder
#4
Día 30, Primavera
Año 17
5:24pm

Podría actuar tan sorprendido como Owen, pero había dos factores que involucraron la ausencia de dicha emoción; la primera, el conocimiento del nombre de Sohem. Nadie pasaba por alto su poder, sus contactos, todo lo que llegaba hasta él. En segundo lugar, aunque con muchísima menor medida, lo había visto en su propio clan. Sus ojos fueron tranquilamente al propio Sohem, sin mediar palabra alguna con ninguno de los dos jóvenes. El cigarrillo de entre sus labios humeaba como de costumbre. Sí fue sorpresivo ver aquel… aquella… ¿Eso era una mascota? Eso tenía un tamaño enorme para ser solo una hiena. Incluso cuando era el más alto de los tres se le seguía haciendo demasiado grande. Estaba claro que, sin embargo, adoraba y extrañaba a su dueño. Una fidelidad de la que los propios humanos carecían. Quizás era normal que el gran conocido como “Mar Cruel” necesitara alguien como aquella mascota. No le disgustaban los animales, por lo contrario, le agradaban más que a muchas personas que había tenido que ver a lo largo de su vida. Por eso, cuando se acercó, elevó su mano izquierda, utilizando la diestra para apartar el cigarrillo de entre sus labios y evitar quemarlo, aunque dudaba que un poco de ceniza le hiciera nada. Dejó que, con la mano que elevó, lo oliera en caso de hacerlo, para que se habituara a su sentido del olfato. 

[Imagen: pGVi1oa.png]
—Te ves contento de ver a tu Amo.

Una extraña sonrisa calmada, algo extraña viniendo de alguien como él, se dibujaba al ver la alegría del animal, dejándolo estar poco después, regresando nuevamente a su expresión para dar una nueva calada a su cigarrillo. Ahora sí, pudo ver mejor sin aquel altercado el barco que se elevaba frente a ellos, detrás del ejército. Sus ojos, ya expertos, pudieron ver un estado cuidado, al menos desde fuera. Sin embargo, posiblemente con su experiencia pudiera hacer alguna cosa con el barco. Faltarían probablemente algunas reparaciones, y habría que evitar que el agua entrase en cualquier momento. No sabía a dónde se dirigían, pero estaba claro que si había hecho mención en un inicio de que requería de reparación, no iba a ser por nada. Menos mal que el propio Owen fue el que había hecho la pregunta de su dirección. Una cosa más que se había quitado de encima.

Sus ojos volvieron a Sohem cuando, de nuevo, se dirigió hacia él. Odiaba que no lo llamara, como mínimo, por su nombre. Solo rodó los ojos, dejando escapar el humo de su cigarro. Sus ojos siguieron de reojo los pasos de la pareja que cada vez se le hizo más empalagosa, para luego enfocarse total y completamente en el enmascarado.

[Imagen: QOkilXg.jpg]
—Señor Sohem.

Trató de frenarlo por algunos segundos, dejando caer el cigarrillo y pisándolo con sus zapatos para apagarlo. —Más tarde, en privado, tengo algo que mostrarle. Puede que sea interesante. Pero no delante de los críos. — aquellos objetos que había logrado en el saqueo, cuando le ordenó “limpiar” los cadáveres. Pese a lo de “vendehúmos”, no podía negar que “Humo Fantasma” le gustaba. “Phantom Smoke”… Quizás, solo quizás, algún día pudiera ser un buen apodo al que pudieran temer. Tomó su baúl, donde tenía todo su equipaje, todo lo necesario para el viaje y se acercó junto al resto a embarcar. Por mucho que odiara las formas de Sohem, era efectivo, era alguien grande y una oportunidad así no se le iba a presentar de la mañana a la noche. La obediencia era algo que ya ofrecía a su propio jefe, y gracias a ella había escalado hasta su puesto, ahora solo era repetir el proceso: obedecer, ir escalando poco a poco.

Sus pasos, firmes, seguros, prosiguieron el camino. No había grandes despedidas como los otros dos chicos más jóvenes, solo un objetivo delante. Lo primero sería revisar todo el interior de aquel barco, literalmente planeaba revisar cada mínimo detalle, reparar hasta lo más mínimo, no por nada en su baúl había cargado con sus mejores materiales de carpintería.


Cajita de Tabaco
[Imagen: bTjgVIr.png]
  Responder
#5
Justo antes de saltar a bordo del Jagd Hund, mientras la muchacha agradecía e informaba que subirían de inmediato, la voz del pelirrojo, el chico llamado Cagüen resonó en la playa preguntando que a donde nos dirigíamos en nuestro próximo destino. Me paré en seco y giré sobre mi mismo para mirarle, directamente a los ojos desde los orificios de mi yelmo. Chasqueé la lengua con calma y me encogí de hombros — No tengo ni puta idea — respondí con sinceridad plena y sonreí. Realmente no tenía ni idea de a donde íbamos a ir. Pretendía volver a meternos en el Calm Belt y salir por otro punto, y lo que tuviera que ser que fuera, pero no tenía pretensión de ir a ningún sitio en particular.

Entonces el otro, Plin, me llamó Señor Sohem y dijo que mas tarde tenía algo que mostrarme cuando no estuvieran los chicos delante. — Jefe — dije con autoridad — Si trabajas para mi me llamas Jefe, y ya — añadí, mientras Emperor soltaba un suspiro de vapor siseante — Sé que internamente algunos de estos me llaman Oyabun, pero cuando te dirijas a mi me llamas Jefe, ¿estamos? — dije mientras me rascaba la nuca con la mano zurda terminando de reflexionar en ello, pasando a girar sobre mi mismo y terminar de caminar hacia el barco tranquilo — Mañana hablamos de lo que sea, hoy arregla el barco — y salté seguido de Lustig, embarcando dentro del Jagd Hund y llegando a la cubierta.

Alguno de los soldados a bordo estaban tendiendo una pasarela para que los que estaban en tierra pudieran subir, y me saludaron como los anteriores, recibiendo por mi parte el mismo gesto de desgana — Aligerando caballeros, tengo ganas de no ver nada más que agua alrededor — dije viendo como Lustig se deshinchaba de golpe para entrar hacia las zonas de los camerinos, arqueando una ceja con asombro y observando como cambiaba de tamaño tan fácilmente. Era una habilidad muy divertida, parecía un sapo enfadado, o un pez globo de esos que se encabrona y se hincha. Lustig no dejaba de demostrarme por qué era mi ser vivo favorito.

Negando con la cabeza me dirigí tras sus pasos, buscando mi camarote y pretendiendo dormir hasta la mañana siguiente para descansar de todos estos días por la jungla. Al menos me iba con el corazón pleno por haber visto aquellos dinosaurios... o lagartos gordos.






Resumen

Inventario

Navegación
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
  Responder
#6
Excelente, ahora ni siquiera aquel hombre sabía a dónde íbamos. Esperaba al menos haber traído suficientes provisiones para estar en alta mar. ¿Cuánto tiempo les tomaría? ¿Un día? ¿Diez? ¿Quizás meses? Inhaló aire desde sus pulmones, expulsándolo en un suspiro, hasta que lo volvió a escuchar dirigirse a él. Arqueó una ceja, con los ojos fijos en los agujeros de su máscara, como si con eso realmente pudiera llegar a ver a través de ella. Ya le suponía un sobreesfuerzo llamar así al líder de su clan. Cerró los ojos unos segundos, manteniendo su serenidad y solo contempló el barco de Sohem una vez más, caminando detrás de él.

[Imagen: PwnrOJK.png]
—Como desee, jefe.

Su mandíbula se tensó, pensando en dónde se iba a acomodar. Volvió la mirada de nuevo al hombre, solo viéndolo de reojo mientras hablaban. Ciertamente tampoco tenía demasiada prisa en mostrarle aquello que tenía en mente.

[Imagen: ISlOTKt.png]
—No dude en que haré un excelente trabajo con su barco...

Hizo una pausa. Mierda, tenía que empezar a acostumbrarse. —...jefe...— Ya, solo era cuestión de tiempo. Lo siguió hasta ascender en el barco, con pasos firmes y seguros, sin exageraciones. Incluso la pasarela de hombres con el recibimiento se le hizo sorprendente a él. Había acostumbrado a liderar personas, pero no semejante cantidad. Sus manos se acomodaron en sus propios bolsillos, hasta que cada uno parecía organizarse en su propio camerino.

Una vez él fue guiado al que iba a ser el suyo, lo primero que hizo fue desabrochar su corbata, dejarla sobre la cama y organizarlo todo. Retiró en primer lugar del baúl sus materiales de carpintería más cuidados. Hacía un tiempo que no se ponía con ello, pero no había duda en su mirada. Acomodó todo en su cinturón, cambiando sus armas por dicho material, se retiró el abrigo, dejando solo su camisa, que aprovechó para arremangarse correctamente, dejando entrever sus antebrazos.

Salió pronto de su camerino, pasando su mano por su flequillo, poniéndolo hacia atrás y se acercó a uno de los hombres de Sohem o... Más bien, ahora debería llamar uno de sus compañeros. —Muéstreme el barco. Necesito hacer mi trabajo.

Los ojos de Jin, a medida que sus pasos se volvían más seguros, contemplaron cada detalle de la estructura interior. Sus dedos pasearon sobre la madera, sus ojos analizándola, sus uñas dando toques a lo que parecían ser algunos desgastes, daños... Había mucho trabajo por delante, más del que en su mente había inicialmente. —Tráiganme madera de la buena, si no tienen, con barriles vacíos puedo hacer un buen apaño. — malas costumbres de dar órdenes todavía, sus ojos analizando cada detalle. ¿Tendrían madera de Teca al menos? ¿O quizás le traerían el de Caoba? Prefería el primero, más por su calidad, resistencia y aguante. Si no, no quedaba otra que llegar a la siguiente isla y conseguir la mejor madera posible.

Sin dudar, pateó la madera de una de las estructuras más dañadas. Esta se hizo añicos, como bien esperaba. El martillo ahora bailaba entre sus dedos de la mano derecha, comprobando con pequeños toques los alrededores. Parecía que el resto de la estructura soportaba bien y mejor los golpes. En su mente comenzó a trazar un dibujo técnico imaginario. Podría mejorarlo quizás, buscar reforzarlo con algo más, como metal, quizás incluso acero. Menos mal, tendría con qué entretenerse durante el viaje. Sus ojos se entrecerraron, en el leve pensamiento de aquel al que ya extrañaba en secreto. Empezaría desde la zona inferior del barco e iría ascendiendo. Le iba a demostrar a Sohem que sus palabras no eran el humo del que tanto parecía presumir. Cuando estuviera reparado a su manera, dado su perfeccionismo, incluso él tendría que darse cuenta de sus capacidades. El cigarrillo se encendió entre sus labios, costumbre que adquiría cuando trabajaba en algo más seriamente... Nah, qué puñetas, incluso cuando trabajaba. Les esperaba un buen viaje. A saber qué sería de la pareja en esos momentos.

Un paso más para cumplir su sueño, cada vez lo sentía más cerca. Tenía que confiar en sí mismo.

Podía hacerlo.

Cajita de Tabaco
[Imagen: bTjgVIr.png]
  Responder
#7

Mientras observaba la nuca blanca de aquel enmascarado, dueño, amo y señor de todo lo que estaba justo frente a sus narices, el pelirrojo realizó una pregunta simple aunque, honestamente, repleta de curiosidad. Sintió el cuerpo del sujeto detenerse en su marcha en ascenso hacia el navío y, volteando, pudo observar, incluso desde la máscara, aquellos orbes ambarinos que había visto con anterioridad clavándose sobre los suyos, celeste brillante -...qué pasa.- preguntó sin siquiera preguntar, porque un silencio sepulcral, de al menos cuatro segundos, invadió la escena.

Hasta que ocurrió la respuesta que cambiaría su expresión de duda a una genuinamente desconcertada.

— No tengo ni puta idea —

[Imagen: T35yLyR.png]

En la diferencia de altura que yacía entre ambos, el pelirrojo le miró mientras podía prestarse perfecta atención a cómo, automáticamente, comenzó a ponerse nervioso; Sí, Owen era un chico que se aventuraba sin codicia ni temor a cualquier afronta que su ser tuviese que encarar. Lamentablemente, Sohem era quien lo arrastraría hacia un camino de ida en pos de poder obtener la primera parte de lo más importante de su vida: El poder para cambiar las cosas. No hablamos de algo místico, ni esotérico ni abrastacto, sino, en lo pura y enteramente literal. Nadie que se precie querer "cambiar algo" puede, simplemente, "pensar-muy-fuerte" para que esto suceda -...flipante...- su mano mala (la derecha) llevó su dedo índice y pulgar hacia el puente de la nariz, apretando el entre-cejo en un pequeño pellizco. La izquierda, casi en un acto reflejo, volvió a guardarse sobre su bolsillo sintiendo, accidentalmente, aquella esferita pinchuda que nuevamente volvía a recordarle algo tan simple como real: Debía tomar una decisión, y debía hacerlo ya.

Una cosa era curiosa: Mientras que a Jin directamente le decía que fuese llamado como "Jefe", no parecía responder con la misma autoridad ni en contra de Owen ni de Gwen, ¿Acaso, debido al pacto tácito que tenía con ambos, no afirmaba tenerlos como parte de su empresa bancaria? Aquello provocó cierta mueca de sorpresa en el muchacho de cabellos rojos que, sin soltar a su compañera, resonó una única palabra en su cabeza -Oyabun.- lo repitió por lo bajo, jamás había escuchado un término semejante. Primero fue Yonko, Oyabun, el muchacho no sabía si todas esas terminologías eran códigos para referirse a alguien con un rango en particular o una manera especial de referirse a alguien. 

Seguido del salto dado por Sohem con aquel canino transformado en caballo hacia el navío, Owen le observó en ese pequeño margen de distancia que les separaba. No habría marcha atrás. No habría camino de vuelta. No habría "un punto de retorno" a partir de ahora. Como guía que el muchacho solía ser para su compañera (Aunque ya no la necesitase tanto gracias a la ayuda de esa lagartija morada que servía de montura) miró cómo, el enmascarado, movilizaba nuevamente a sus soldados. Era hora de partir, como si la campana de salida de una carrera ya hubiese sonado, una y otra vez, y los estuviese esperando a aquellos tres. Su ceño se frunció. Su mano izquierda, sosteniendo aquella esferita, la apretó. 

[Imagen: 6aa9dbcf2c139ac3c4ee34b4033b3494.jpg]
-Es a todo o nada, Gwen.-

Y, generando una pequeña tensión muscular debido a su caminar adelantado en la unión de ellos dos, le daba pie a su compañera (Y la lagartija morada) que, a su vez, saltasen hacia el navío para poder subirse a un camino del cual ninguno de los dos sabía dónde les depararía -Y apuesto mil trillones de berries a que cambiaremos este mundo.- para, una vez adentro de aquel oscuro, metálico y algo aparatoso barco subidos, comenzar un viaje sin ningún rumbo claro pero con un único objetivo: El cambio. ¿Del mundo? Para nada.

De ellos mismos.

-O me moriré intentando cambiarlo.-

-Y protegiéndote a la vez.-

Desactiva la bomba:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
  Responder
#8
Le habría gustado ver la reacción de Owen y Jin al escuchar que no saben a dónde van, pero solo pudo oír la risa del navegante del navío. Se rió también, es una risa que le regresó el ánimo, porque en realidad ¿Importa a dónde se dirigen? La meta no es un lugar físico, podría ser cualquier isla, o al menos eso supuso.

—No importa a dónde nos toque ir. Dejemos que sea una sorpresa — se volteó a Owen y mantuvo el buen humor, sintiendo como el ardor del rostro se desvanece gracias al tiempo y la brisa del mar. Es una caricia suave que curvó ligeramente sus labios para intentar ser una sonrisa. Le habría podido sentirla con más intensidad, que el amargor de la despedida no estuviese ahí, pero permanece, quizás porque no ha dejado de sentirla. Aun así, al menos ésta vez ha tenido oportunidad de despedirse.

Se acomodó sobre Dürr para la subida, se dejó guiar por alguien nuevo, para no ser una carga tan pesada para Owen. Supuso que estará bien, que han tomado la elección adecuada y una oportunidad que no volverá a presentarse más. Tomó aire, un trago grande, como si fuese a calmar una sed que antes no estaba ahí, son los nervios y la ansiedad, incluso la expectativa de una nueva aventura ¡Incluso de poder ver! Debería estar feliz, o al menos eso se repitió en silencio.

—No necesitas decírmelo, Owen — porque han decidido ir con un hombre peligroso, a un destino sin nombre solo por una ambición que podría ser más de lo que pueden soportar — ¿Tanto apuestas? Pero si no tienes tanto dinero para eso — volvió a reirse con suavidad, sintiendo finamente como el cuerpo se mece al estar sobre el barco. Una sensación que aunque nunca pensó le parecería nostálgica, ahí se encontró revolviéndole el estómago y reconfortando el cuerpo.

—Ya verás que no necesitarás protegerme.

Es una oración que deseó que sea verdad. El no molestar a otros y que no den nada a cambio por su bienestar — Te apuesto que todo saldrá bien — ¿Para quién? Es una buena pregunta que no tuvo respuesta, muy pronto para decidir y muy tarde para arrepentirse.

Le pediré a Dios que me mire con atención, que lo haga sin prestarme ayuda, simplemente que espere, mientras descubro para qué nos encontró. Con Jin, Sohem y contigo, Owen.

Debe haber una razón.


Cositas
[Imagen: Gwendolain.gif]
  Responder
#9
  • Buen viaje chicos!

Cita:Resultado del viaje:

Zona:

- Paraíso Pre-Skipia :Riesgo (6)

Navegante:

- Sohem: Timonel 3 (-6)

Barco:

- Velero : Riesgo (-3)

Riesgo total: 0

- No hay daños -

(Guía de navegación)

Cierro petición y tema.
✘
TEMA: CERRADO

STAFF DE NAKAMA NO MI
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)