[Presente Absoluto] Formar parte de algo
#1
52 de Primavera, Año 17
16:21
Desierto de Arabasta.
Venímos de aquí

Realmente no sabía qué hacer en cuanto a 'enseñar' a esta gente lo que estaban esperando de mi. Yo no era un buen maestro, ¡ni tan siquiera era un maestro de nada!. Había aprendido sólo a sobrevivir a base de casi dejar de hacerlo. Había agarrado un palo gordo y grande y me había puesto a dar golpes hasta que, a fuerza de cargarlo y zarandearlo, había conseguido infringir algo de daño significativo, y nada más. Realmente el hecho de haber conseguido mi fruta me había llevado a tomar confianzas de mi mismo y las situaciones que se habían dado después, fortuitas y gratuitas, me habían puesto en el lugar correcto y contra las personas correctas. Mi instinto había hecho el resto. Sólo había aprendido de un viejo en Skypiea a cómo pegar los golpes más fuertes con el Busoshoku, y de otro en Sabaody a cómo usar mi Haoshoku de una forma factible. Viktor me había enseñado a mejorar el Busoshoku y a aprender Kenbunshoku. Él si sabía enseñar, tenía paciencia y métodos para explicar las cosas, conocimientos... yo, simplemente fluía.
Si hasta había aprendido los nombres de los aparejos del barco en los últimos meses, a base de escucharselos repetir una y otra vez a los tripulantes. Hasta entonces sólo era el "ese de ahí", "la cosa esa", "la cuerda esta" y demás. Puro instinto.

Claro que algo de talento innato tenía que haber en saber manejar un barco a puro instinto y sobrevivir a las aguas del Grand Line, pero un gran factor de suerte había sido más determinante incluso que todo mi empeño personal. Suspiré, y chasqueé la lengua, sentado en aquella roca al lado de aquel cactus. Bajo aquel sol terrible que amenazaba con fundirnos a todos... y el cual no podía sentir, ya que yo era inmune a cualquier tipo de calor o cambio drástico de temperatura.
— Oe — dije, apoyando mi mano sobre mi rodilla para ponerme en pie, mirando en dirección a lo que a lo lejos - muy lejos - parecía ser una ciudad amurallada — Antes de entrar en ese sitio, vamos a ver de qué pasta estáis hechos — dije mirando al trío que viajaba conmigo. Las tropas y Lustig se habían quedado en el barco, por su seguridad y frescos en el mar — No se bien qué coño se supone que tengo que enseñaros, o cómo hacerlo, pero la única forma en la que yo he aprendido nada en esta vida ha sido peleando por ello — me rasqué la nuca mirando al chico pelirrojo y a la muchacha ciega — Así que si queréis que yo os enseñe algo, vais a tener que aprenderlo así — miré al nuevo integrante del Goldreich — Los tres — entonces crují el cuello a los lados — Estamos en un desierto, aquí no hay nada que usar a tu favor en una pelea, y nada en contra, salvo un montón de arena que se te mete hasta en las pelotas. No hay trampas, no hay trucos, no hay distracciones, y sobre todo, no hay gente — agarré a Hellhound y me quedé quieto mirándoles — Venid a por mi, atacadme con intención de matarme y el que consiga hacerme daño se lleva un millón de berries. Y más os vale que tengáis intenciones de verdad de matarme, porque si no y noto que os estáis conteniendo, os voy a matar yo a vosotros — activé mi kenbunshoku y esperé, paciente, esperando a que comenzasen con su 'entrenamiento'.

— Venga — chasqueé la lengua de nuevo, sin moverme ni un ápice.



Resumen

Bélico

Inventario

Tripulación
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
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#2
Nunca ha estado en un lugar caluroso, aun así no pudo sentir lo abrazador del sol. Una experiencia que seguro no extrañará. Escuchó a la gente hablar sobre el clima, en una advertencia que no es para ella, aun así ¿Owen y Jin? Seguro sienten la molestia de avanzar entre la arena que seguro les quema ¡Pobres! No hizo nada más que ofrecerles agua fría y fresca en el viaje, esperando que el pasar sea mejor. Pero es un alivio efímero que no trae soluciones.

—Nunca había escuchado de Arabasta — porque no está en los planes de su iglesia, tampoco estaba en la lista que saliera al mundo, por lo tanto ¿Para qué aprenderlo? Sonrió con suavidad, volteándose a donde el pelirrojo — ¿Se ve bonito?

Habría charlado más, cuando la voz de Sohem la hizo voltear, no al punto exacto en donde está, aun así es la dirección correcta. No pudo ver cuántos metros los separa, tampoco suponer la distancia, aun así son quince metros los que la distancian del hombre de la máscara.

Una mueca apareció en su rostro, no es terror, es algo más. La incomodidad de la situación, porque ya le han avisado que es fuerte, tanto que de compararse con ellos, seguro terminan abrumados — Pelear… ¿Contigo? — es una pregunta retórica que no quiere respuesta, es obvio quién es el oponente en la situación. Su interior se apretó y sus manos sudaron en la situación, porque no ha esperado la resolución ¡Quizás podría haberlos preparado un poco psicológicamente para eso!

Separó los labios para responder. Porque ¿Matar? ¿Matar a alguien porque sí? Cómo se tiene esa intención con alguien que no ha realizado ninguna provocación, se sintió incapaz de simular ese instinto, porque no viene dentro de ella.

¿Es ese el fin del viaje? Apretó los labios y suspiró, porque ya no son advertencias. Son amenazas que serán ciertas de no intentarlo ¡De no hacer nada por ella! Cuántas veces tiene que estar en esa situación para intentarlo, aunque sea una vez.

—Está bien... — no lo está, seguro por eso su mano izquierda apretó el objeto que le ayuda a cantar, antes de llevárselo cerca de los labios. Un canto fue lo que salió de sus labios, que llenó el ambiente vacío. Supuso que tendrá el efecto esperado en los presentes, incluido el hombre que los acompaña.

¿Por qué una vez más terminamos en esta respuesta?
¿Por qué una vez más estamos aquí?

Pelear.

Es la resolución, no importa mi pregunta. La he hecho de tantas formas, le he consultado a tanta gente y siempre llegamos a lo mismo.


Lo odio, lo odio, lo odio, lo odio L̷͖͈̓͌̎̉͒͗͂̓̌̚͝ŏ̸̡̼̺̫̥̻͈̞̍͆̏̓́͜͝ͅ ŏ̸̡̼̺̫̥̻͈̞̍͆̏̓́͜͝ͅd̶̡̲̗̼̮̤̤̳̲͖͓͍͔͓̓̎̽́̽̏̐͂̆͆͘͘͘i̶̡̹͈͎̳̞͙͖̾̂̀͑̀͆̑̓̽̉͐͘͘ͅŏ̸̡̼̺̫̥̻͈̞̍͆̏̓́͜͝ͅ l̶̬̞͎̖͉̹̝͕̝͖̣̉͆ŏ̸̡̼̺̫̥̻͈̞̍͆̏̓́͜͝ͅ ŏ̸̡̼̺̫̥̻͈̞̍͆̏̓́͜͝ͅd̶̡̲̗̼̮̤̤̳̲͖͓͍͔͓̓̎̽́̽̏̐͂̆͆͘͘͘i̶̡̹͈͎̳̞͙͖̾̂̀͑̀͆̑̓̽̉͐͘͘ͅŏ̸̡̼̺̫̥̻͈̞̍͆̏̓́͜͝ͅ l̶̬̞͎̖͉̹̝͕̝͖̣̉͆ŏ̸̡̼̺̫̥̻͈̞̍͆̏̓́͜͝ͅ ŏ̸̡̼̺̫̥̻͈̞̍͆̏̓́͜͝ͅd̶̡̲̗̼̮̤̤̳̲͖͓͍͔͓̓̎̽́̽̏̐͂̆͆͘͘͘i̶̡̹͈͎̳̞͙͖̾̂̀͑̀͆̑̓̽̉͐͘͘ͅŏ̸̡̼̺̫̥̻͈̞̍͆̏̓́͜͝ͅ ŏ̸̡̼̺̫̥̻͈̞̍͆̏̓́͜͝ͅd̶̡̲̗̼̮̤̤̳̲͖͓͍͔͓̓̎̽́̽̏̐͂̆͆͘͘͘i̶̡̹͈͎̳̞͙͖̾̂̀͑̀͆̑̓̽̉͐͘͘ͅŏ̸̡̼̺̫̥̻͈̞̍͆̏̓́͜͝ͅ ŏ̸̡̼̺̫̥̻͈̞̍͆̏̓́͜͝ͅd̶̡̲̗̼̮̤̤̳̲͖͓͍͔͓̓̎̽́̽̏̐͂̆͆͘͘͘i̶̡̹͈͎̳̞͙͖̾̂̀͑̀͆̑̓̽̉͐͘͘ͅŏ̸̡̼̺̫̥̻͈̞̍͆̏̓́͜͝ͅ ŏ̸̡̼̺̫̥̻͈̞̍͆̏̓́͜͝ͅd̶̡̲̗̼̮̤̤̳̲͖͓͍͔͓̓̎̽́̽̏̐͂̆͆͘͘͘i̶̡̹͈͎̳̞͙͖̾̂̀͑̀͆̑̓̽̉͐͘͘ͅŏ̸̡̼̺̫̥̻͈̞̍͆̏̓́͜͝ͅ


¿Es esto… todo lo que hay fuera de la iglesia? ¿Es el destino de la gente que se aventura al mar? 

ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ Nos van a romper la cabeza. 
[Imagen: Gwendolain.gif]
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#3

— ¿Se ve bonito?

[Imagen: rLKBTAc.png]
-Ojalá lo supiera Gwenchi...JOOOOOOOODER.-

La reverberación del calor era abrumadora, tanta, que lo que podría formar parte de una posible ciudad a la gran lejanía tan solo podía distinguirse como manchones en movimiento visual perpetuo, y Owen, bastante sofocado por el calor, tenía su cuello pegado a la nuca para sentir cómo el intensísimo sol daba de lleno contra él. No había manera de mitigarlo, de reducirlo, de dejar de sufrirlo, en lo absoluto. Bueno, el pelirrojo, ahora, tenía una pequeña coleta en su flequillo que evitaba que el sudor se traspasara sobre él, incomodándole en demasía la visión mientras sus piernas, algo arrastradas, buscaban seguir con el camino en dirección hacia adelante. No sabía cómo era que Sohem podría tolerar aquello con esa vestimenta tan cálida y completamente incómoda, ¿Cómo podía respirar con tranquilidad con ese gran yelmo blanquecino y agujereado? El sofoco tendría que ser tan atroz que, al menos el muchacho, no dudaría ni medio segundo en querer arrebatárselo -Toma, Gwen.- y, con su mano izquierda, llevó la mano hacia aquella coleta con gatito para, subiéndola, entregársela a su compañera con el sentir de sus manos, entrando en contacto rápidamente y, así, hacer ese cabello teñido descender hasta darle su característico porte asalvajado y desordenado.

Lo que llamó poderosamente la atención del muchacho y también de los miembros de aquel trío que iniciaba a meterse en una afronta tan complicada como peligrosa, fue la automática petición del enmascarado de "ver de qué pasta estaban hechos". Los ojos celestes del muchacho no dudaron en ampliarse, desviando la mirada un poco hacia un lado -Estás de coña, ¿No?- preguntó exactamente después de la propia Gwen, ambos, incrédulos ante la petición, conservando la posición inicial que mantuvo exactamente al lado de su mujer favorita.

En cuanto la máscara se direccionó hacia el propio Owen, no dudó en prestarle completa atención.

— Así que si queréis que yo os enseñe algo, vais a tener que aprenderlo así —

[Imagen: 2da445833342d2c3293573d226bdae44.jpg]
-Efectivamente, no estabas de coña.-

La contestación del pelirrojo simple y llanamente tenía solo una presencia total de incredulidad, aunque...había una pequeña chispa de intensidad en su mirar. Hubo un acto reflejo mientras el enmascarado seguía hablando, crujiendo su cuello de lado a lado y mencionando que debían hacerle daño, poniendo, como apuesta, un millón de berries por la causa -Y yo apuesto uno solo a que te vamos a poder pegar....creo que...- su mente, rápida, desvió la mirada durante un segundo hacia la mujer de su sus sueños, fingiendo un poco una valentía que no era necesaria abriendo y cerrando su mano izquierda en el proceso pudiendo sentirse el crujir de sus guantes. Hizo un gesto similar con los dedos de su pie izquierdo, apretujando sus punteras, para que, automáticamente, volviese a clavar sus orbes celeste brillante en los agujeros del enmascarado -...es el momento ideal para probar eso.- con su ceño fruncido, se preparó, sin dudar ni un solo segundo más. Inclinó su cuerpo hacia adelante, agazapado, porque las palabras de "como os esteis conteniendo, os voy a matar yo a vosotros" resonaron en el pelirrojo automáticamente: Él no iba a morir, jamás, hasta que Gwen logre cambiar este mundo y él sea el escudo que la proteja.

La voz de Gwen, la cual conocía perfectamente, pudo hacerle sentir ese vigor que solo ella era capaz de provocar con su cantar. El ceño del pelirrojo, completamente fruncido, preparadísimo para lo que sea que estuviese a punto de ocurrir allí, se marcó, al igual que sus piernas reclinadas y el cuerpo absolutamente agazapado, como quien está listo para correr la maratón de su vida.

— Venga —

[Imagen: 28b5fdd2c83bd348e6ef38e9f19c9a20.jpg]
-Venga.-

Utilizando el máximo de agilidad de sus piernas, el muchacho buscó reducir la distancia que tenía con el enmascarado en un fuerte salto ligeramente diagonal derecho y hacia adelante, quedando a la izquierda vista desde el enmascarado. Era el momento perfecto para poder probar aquello, así el calor fuera tan atroz y atronador que le provocase un sudor increíblemente criminal. En pleno salto el puño izquierdo del muchacho (El bueno) se cerró con firmeza, reclinando parte de su cuerpo hacia atrás y, debido a la imposibilidad de obtener mayores beneficios por el terreno, tocaba un enfrentamiento cara a cara para demostrar de todo lo que él iba a ser capaz. De que todavía tenía un potencial infinito de crecimiento, al igual que Gwen, y que el camino de ambos, para nada, iba a cortarse allí.

En cuanto la distancia fue reducida a cero, un puñetazo izquierdo certero y en línea recta, que buscaba dar de lleno contra la zona la boca del estómago del propio Sohem, apareció, pero...no lo hizo solo, ¡BLUMB!, una explosión de grandes dimensiones apareció en el momento del impacto de los nudillos sobre la característica ropa del enmascarado blanco mientras la fiereza del chico, aún mantenida, parecía no querer dar piedad; Automáticamente después del impacto del puñetazo, el codo del mismo sentido (Izquierdo) aparecería para pegarle un poco más arriba, justo en la unión de las costillas, dándole con el hueso del mismo y demostrando que protegería aquello que tan firmemente él cree hasta las últimas consecuencias. Sin siquiera moverse un milímetro, se quedó completamente pegado a él, mirándole con un ojos repleto de fuego.

[Imagen: Nenj11t.png]
-Ahora es tu turno de demostrar de qué estás hecho, Sohem Burnedead.-

Desactiva la bomba:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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#4
Día 52, Primavera.
Año 17.
4:21pm

No había quedado lo suficientemente satisfecho. Un compañero de aquel barco no era lo mismo que disfrutar una sola noche con aquel que tanto extrañaba. Lo único que llenaba su mente había sido la imaginación, la imagen de aquel largo rubio cayendo como cascadas. Condenado fuera el momento que no podía dejar de aliviarse con él. Lo peor era que, incluso tras una ducha y después de un acto sexual con alguien que ni había mirado a la cara, ahora el calor del desierto lo estaba frustrando. Debido a su orgullo solo fingía que todo estaba bien, incluso cuando sus afiliados ojos azul-grisáceos podían apreciar claramente cómo Gwendolyn y su ya, nuevo jefe, Sohem, no parecían verse afectados en absoluto por la temperatura. Fue agradecido con la joven cuando se le tendió el agua. Sabía que no podía beber demasiado ni de golpe si no quería desperdiciarlo. No planeaba beber a menos que fuera demasiado urgente y mantuvo aquella botellita de agua en buen resguardo. 

El sudor corría por su frente, su mano se posicionaba sobre su rostro para evitar que el sol atacara directamente a sus ojos. Ni siquiera sabía bien a dónde se dirigían, solo sabía que tenía que seguir a Sohem y, ahora que era un nuevo integrante, sentía que tenía que demostrar todavía más sus capacidades, ya fuera bajo obediencia o cualquier o demostrar que estaba más que preparado para aprender y enfrentarse sin quejarse ante cualquier adversidad. No solo era eso, recordó bien y, no solo eso, había escuchado a algunos nombrarlo como "Oyabun", un término que conocía demasiado bien. Él sabía cosas, el sabía cómo era moverse entre la mugre. No, no era eso, era más bien que conocía demasiado bien el terreno como para llegar a esa posición. Ese título no se otorgaba a cualquiera, términos que la propia yakuza conocía bien, que él mismo había usado. "Oyabun" "Kumicho". Por ello estaba ahora allí aguantando el calor, el sudor que comenzaba a empañar su traje, con un mayor respeto hacia su ahora nuevo jefe. Se abstuvo de corbatas o el abrigo de su traje, más bien tenía su camisa, pantalón y hasta había desabrochado un par de botones de su camisa, la cual ahora sacudía para airearse mínimamente. Ahora, por supuesto, poseía dos katanas en el cinturón, uno a cada lado de sus caderas, facilitándole cualquier momento en que se vieran atacados.

Sus pasos frenaron en el instante que lo hizo el propio Sohem y del mismo modo que sus acompañantes. No sabía a qué se debía aquella espera, pero si se tuvieron que sentar, no le quedaba de otra que hacerlo también. Aprovechó para airearse un poco más, pese a que el sudor era todavía más plausible. Quizás no fuera el mejor momento, desde luego que no, pero estamos hablando de un compulsivo. ¿Por qué? Porque pese al abrasador calor que había, estaba ahora mismo retirando uno de sus cigarrillos de la cajita de metal que siempre portaba encima, colocando el mismo entre sus labios y dando su calada. Nada como la buena nicotina para, aunque se sufra con el calor, pueda sentir el alivio del mono hacerlo olvidar un poco.


Sus ojos se elevaron, expulsando el humo del tabaco. Entre sus dedos índice y corazón el cigarrillo se iba consumiendo, la ceniza descendía una vez el tono anaranjado se volvía gris. Miraba el movimiento de su nuevo jefe, escuchaba atento sus palabras. Sus ojos fueron a aquella zona amurallada. ¿Qué hacían allí? No lo sabía bien, pero aprendió que lo mejor era no preguntar, todo debía tener algún tipo de motivo, fuera cual fuere. Dudaba que Sohem, pese a los claros problemas de recordar nombres, no hacía las cosas de forma tan aleatoria sin motivo. Así lo quería creer. 

Comprendió lo que significaban esas palabras. Darlo todo o nada. Sus ojos se entrecerraron, expulsando el último halo de su tabaco. Ahora sí, aprovechó el agua que Gwendolyn le había entregado, poniéndose en pie, expulsando la arena que se le hubiera quedado en su traje con una mano. A continuación, tomó un largo trago, quizás demasiado, pero dada la situación, lo mejor que podía hacer era no mantenerse deshidratado, ni tener desventajas frente a alguien que claramente era tan fuerte. Si había sido capaz de cortarle la respiración por unos segundos solo con su presencia, dudaba que no fuera capaz de algo más. Lo que quedaba, que era un cuarto del contenido, lo vertió sobre su cabeza, buscando así refrescarse un poco más. Respiró profundo, cerrando los ojos, tratando de enfocarse. Ah, mierda, adoraba que lo desafiaran. Alguien tan fuerte, tan imponente como el propio Sohem Burnedead. 

—Espero al menos resultarle entretenido, Jefe.

Su sonrisa se dibujaba, de oreja a oreja, cargada de una excitación de adrenalina. ¿Lograría siquiera darle un solo golpe? No lo sabía, no le importaba el dinero, lo que en ese momento le incitaba más eran dos cosas; la orden y, por supuesto, el momento en sí. Amaba pelear, algo que no hacía a menudo por orgullo, mas no significaba que cuando lo desafiaran así lo rechazara jamás. Se sintió algo más refrescado, a saber qué habría sido de él de no haber conservado aquella agua de Gwendolyn. 

Hablando de ella, escucharla cantar en un inicio se le hizo extraño, dada la situación, al menos hasta que sintió su propio cuerpo... algo extraño. ¿Qué era? Era como si sus propios músculos fueran más firmes. ¿Obra de algún dios, quizás? Era un extraño vigor que desconocía, pero lo iba a aprovechar. No importaba, pudo ver a Owen adelantarse, brindando el golpe. Sin embargo, algo le resultó inesperado, dado que desconocía que también era usuario de Akuma, fue aquella explosión en el impacto. ¿Se iba a quedar quieto? Ah no, claro que no. Iba a aprovechar. No podía desaprovechar aquello. Aprovechando que había visto la posición de Sohem y que el humo negro de la explosión pudiera volverle borroso, el propio Jin fue el que se movió durante el diálogo del más joven de los varones. No se encontraba apenas a más de unos escasos metros de distancia de todos, así que no le resultó difícil, siendo incluso más veloz que el propio Owen. Apareció frente al hombre, su rostro serio, cargado de concentración. Realmente iba a cumplir con la petición de Sohem. Si tenía que apostar su vida en ese combate, lo haría como si fuera a matarlo. 

Elevó su puño izquierdo, tratando de imitar a Owen, con un impacto que parecía ir directo al rostro y, sin embargo, lo que pasó fue algo completamente distinto. Una finta, el movimiento fue excepcionalmente veloz, casi como si en un parpadeo pasara de un movimiento a, de forma automática, un movimiento veloz e inesperado, un movimiento recto, alejándolo de la zona invisible del humo, solo logrando verse un medio arco en dicho movimiento cuando el clic de la vaina devolvía la katana en su lugar. Efectivamente, había empleado su Kageuchi, aprovechando que la técnica le brindaba incluso una mayor velocidad durante el empleo de este. 

No bajó la guardia, se volvió hacia Sohem, con la mirada firme. La técnica había logrado disipar un poco el humo ajeno. La cuestión era no dejarlo reposar, no darle la oportunidad de siquiera respirar un momento, ese era su propio estilo de combate. Se acercó nuevamente a alta velocidad, posicionándose apenas a escasos metros de Sohem de nuevo. Con su otra mano ya estaba terminando de desenvainar la segunda katana, con la que hizo un movimiento ascendente en el instante del desenvaine, desde abajo hacia arriba.



Contenido Oculto


Cajita de Tabaco
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#5
Aquella invitación o imposición por pelear fue recibida activamente por los dos varones, y pasivamente por la mujer, quien ante lo que estaba diciendo, empezó a cantar. Arqueé una ceja al ver su espectáculo y de pronto empecé a sentirme más pleno, más preparado y más fuerte. Mis músculos reaccionaban a aquella melodía comenzando a hincharse paulatinamente, dándome un incremento de mis capacidades físicas y otorgándome una mejora temporal.
No sabía cómo pero aquella muchacha ciega era capaz de afectar a mis sentidos y cualidades... ¿no había mencionado que su fruta se parecía a la mía? ¿Cómo era capaz de aumentar mis capacidades por medio de... canciones? Era algo interesante.
Quería probar esta nueva fuerza.


Norbert se lanzó corriendo con entusiasmo y potencia, lanzándose a darme un puñetazo con su mano izquierda. Teniendo empuñado a Hellhound moví la muñeca para impactar sin apenas fuerza en la parte exterior de esa muñeca izquierda, desviando el golpe lateralmente haciendo que el pelirrojo me flanquease por mi siniestra, descendiendo ahora el kanabo para que su puño se dirigiese hacia el suelo, impactando en este y provocando una explosión directamente en la arena que alzó polvo y tierra en suspensión. Abrí los ojos de par en par ¿una akuma no mi que explotaba cosas? Eso era peligroso a corta distancia, había que mantenerlo un poco a raya. Pero ya tendría tiempo de ver en acción esas habilidades, ahora era el momento de ahorrarme un millón de berries.

Recubrí el puño de Emperor en Busoshoku para, aprovechando la posición de ambos - su hombro izquierdo apuntaba a mi hombro izquierdo - impactar un derechazo directamente en su oreja, empujándolo y lanzándolo tres metros hacia su derecha, desplazándose sobre la arena. Un impacto que fue mejorado con la comprensión del pistón del brazo, además de por la mejora de capacidades físicas que sentía en todo mi cuerpo fruto de aquella canción. Era un buen puñetazo, aunque fuera uno sencillo.
Fue entonces cuando, envuelto en aquella nube de arena y polvo, mi Kenbunshoku me advirtió de la inminente aproximación de mi nuevo becario, Steve, con unas intenciones realmente hostiles, así que aprovechando la inercia del puñetazo al pelirrojo giré sobre mi mismo trescientos sesenta grados para asestar un impacto con Hellhound hacia el costado izquierdo del aspirante a Broker, lanzándolo ocho metros en la misma dirección que el muchacho pero a diferencia de él, cayendo al suelo.

Con el giro de mi cuerpo y el abanico de tan pesadas armas - Emperor y Hellhound - el polvo de la explosión se despejó y liberó la zona, mostrándome a mi frente a la muchacha ciega, con ambos brazos extendidos hacia los lados en diagonal hacia el suelo. Emperor emitió una bocanada de humo, y mi mano se apretó en el agarre de Hellhound. Chasqueé la lengua.
— Wryyy ha ha ha... — fue lo único que dije, sin mirarlos a ninguno de los dos, fijándome sólo en la muchacha con los ojos vendados. ¿Por qué ella no me atacaba? ¿Su papel era la retaguardia? Había personas que luchaban así, claro, pero no estaban en una situación en la que pudiera confiarse. Ahora mismo estaba desprotegida totalmente y podía acabar con ella si fuese un enemigo real. ¿Qué se suponía que creían que iba a pasar?

Entonces comencé a correr hacia ella, recorriendo catorce de los quince metros que nos separaban, dejando los brazos colgando atrás para tenerlos ambos libres y dispuestos y poder impactar en cuanto llegase.




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#6
¡PLUF!

El puñetazo explosivo de Owen, aquel que había probado por primerísima primera vez en aquella afronta, había demostrado que todavía faltaban eones para, siquiera, poder ponerle un dedo encima a aquella máscara blanca.

[Imagen: e0157f6bd1e36232f03e7ed943af6e9b.jpg]
-¡¿?!-

El pelirrojo, inhabilitado para responder luego de que aquella enorme tormenta de arena generada por el impacto de su propia técnica, pudo notar la inmensa tormenta de arena que se había levantado del desvío provocado por aquel palo cubierto por pinchos del propio Sohem -¡Joder!- sin siquiera poder evitarlo, los ojos del muchacho se cerraron ante la inminente cortina polvorienta que se había generado de su propia habilidad. Sí, el chico todavía estaba verdísimo con la utilización de sus poderes, y el sujeto que había revelado tener su cabellera rosa...era, literalmente, una máquina bélica en toda regla.

Owen, reactivo ante todo lo que ocurría debido a la inmensa adrenalina que recorría en sus venas por el fragor inicial de la batalla, pudo distinguir una cosa que apareció de entre aquella cortinilla amarronada y llena de destellos marrones, blancos y amarillos: Aquel brazo metálico que ya le había golpeado en una primera ocasión cuando juntó su dedo índice con el pulgar al darle en la frente -¡MIERD- el chico, divisando tarde cómo el mismo viajaba hacia el lateral de su rostro aunque pudiese haberlo visto perfectamente, sufrió el fuerte impacto del ¡TLISH! mecánico contra su propio cráneo y parte de mandíbula, así sus ojos celestes pudiesen haber divisado el mismo. El impacto fue tal que, como si su cuerpo careciera de peso suficiente, le empujó por tres metros hacia atrás desde la izquierda de la máscara blanca. Para más perplejidad del muchacho y posteriormente a su intento de impacto, Jin, con su amplia destreza en el uso de las armas de filo, parecía haber corrido con la misma suerte que el pelirrojo, solo que, incluso, con mucha más vehemencia, pudiendo, el chico pelirrojo, sentir el desplazamiento del cuerpo del mafioso por sobre la arena de arriba hacia abajo desde su propio lado derecho, yendo, incluso hacia más atrás aunque sin voltear a verle, con sus ojos totalmente desorientados y mareados pudiendo distinguir perfectamente la silueta colorida de aquella máscara pese al borroneo de su visión y un tenue trastabillar timidón, seguido de un tenue pitido que acompañaba las sensaciones del chico evidentemente desorientado.

[Imagen: ac72315f91c0e56a86b192ac891d5355.jpg]
-Oh no.-

Un pequeño brote de sangre surgía de su cabeza, uno que viajaba por el tabique de su nariz y que brotaba producto del corte en su piel provocado por el poderosísimo metal que le había golpeado con la fuerza de una estampida. Pese a su impresionante sensación desorientada, la máscara blanca era distinguible al igual que la dirección de su visión debido a los manchurrones negros de los agujeros, denotando hacia dónde estaba mirando -No.- lo escuchó reír, ese gesto que ya había hecho varias veces, "wryy", un poco extraño, sí, pero que no podría venir de otro que no fuese de él. Los ojos celestes del muchacho fueron hacia la mujer de sus sueños, la cual no había cesado aquel cantar que permitía que el fragor de la batalla se haya intensificado muchísimo más de lo que Owen jamás se habría imaginado -Ni se te ocurra.- y, en el instante que clavó sus ojos sobre la máscara, la misma viajó en dirección total y completa del amor de su vida.

No iba a permitirlo por nada del mundo.

-No.Nononono.-

Cita:— Crunch Punch —

¡¡CRUSH!!

El corazón de Owen comenzó a latir a una velocidad en la que la arteria de su cuello empezó a titilar.

Cita:¡CLAAAAAAANG!

El sonido de una campanada, una en la que un cráneo reventó justo delante de su rostro, un espectáculo atroz que todavía no pudo olvidar.

-No.-

Lo había hecho dos veces, ¿Porqué no tres?

[Imagen: mf0aiIa.png]
-¡DEJA A GWEN EN PAZ, GILIPOLLAS!

El sentimiento fue tan aterrador, tan terrible, la adrenalina y el pánico le atacó de forma tan abrumadora que le resultó totalmente incapaz de no salir absoluta y completamente disparado con un gigantesco salto mientras gritaba descontroladamente, quebrándose su voz en el proceso. En el instante que lo hacía, una fuerza atroz, atronadora, tan potente como acaparadora, salió en forma de onda expansiva de manera descontrolada. Era una rabia sin control, como si su presencia se hubiese intensificado tantísimo debido al terror de simple y llanamente que "a Sohem se le pase la mano". En cuanto el sonido de sus pies dio contra la arena, Owen decidió interceptar su accionar justo antes de que siquiera pudiese colocarse delante de la propia Gwen, colocándose él antes al correr desesperadamente y quedar justo entre ella y el enmascarado que venía en línea recta -¡ALÉJATE!- y, aprovechando la inercia de esa abrumadora presencia mortal que el sujeto y venía justo hacia el frente, cerró muy fuertemente su puño izquierdo y, mientras "le ordenaba que se alejase" con el fuerte apretujar de sus nudillos y el sonido de sus guantes crujiendo de la rabia, agachó su cuerpo ligeramente para dar de lleno contra el frontal de la rodilla derecha del enmascarado que venía hacia adelante, casi como si de la mismísima muerte se tratase, gritándole y golpeando a la vez.

La respiración del pelirrojo estaba absolutamente intensificada, no solamente por la inmensidad abrumadora del calor sentido y el sudor que recorría todo su cuerpo, sino, por la fuerte desesperación que sintió al, ante sus ojos, poder ver cómo su amada podría sufrir un destino fatal en manos de aquel tipo. Aprovechando nuevamente el impacto de su puñetazo -¡AHORA!- y, de la misma manera y mientras exclamaba con el ceño totalmente marcado de la rabia, utilizar el codo del mismo sentido para, ahora, intentar darle con el codo del mismo brazo (izquierdo) un poco más hacia arriba: Justo sobre su entrepierna. Owen tenía un deber que cumplir: Proteger al amor de su vida para que ella, con su inmensa capacidad, pudiese cambiar los corazones de aquellos cruentos que le hicieron vivir en un martirio -Si no soy capaz de protegerla de este tipo, no seré capaz de hacer nada.- su mente, viajando a toda velocidad y siendo nuevamente la interferencia entre él y la muchacha, clavó sus ojos celeste resplandeciente sobre uno que podía divisarse entre esa máscara de la muerte: ese ojo ambarino, tan brillante como una perla amarilla, dejándole en claro que él sí iba a ir con todo lo que tenía por ambas cosas: Ser mejores que el resto, y proteger a Gwen así muera en ese mismo instante. Sus dientes, apretadísimos, mostraban esos largos colmillos que tanto le caracterizaban, con una rabia donde podía verse su pecho inflarse y desinflarse y el sangrado de su frente, aún perceptible, brotaba de su cabeza.

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Espiritu: 1020 - 900 = 120
#7
Nunca ha sido buena peleando, no está en su instinto. Como si Dios se lo hubiese quitado para volverla la muñeca favorita, cada día es más evidente que le hace falta ¡Eso y la vista! Cosas importantes para vivir en el exterior y aunque la respuesta es obvia, no le importó, fingió demencia del necesitarlo, porque es la manera más fácil de seguir adelante.

Tragó saliva escuchando que el conflicto comienza, aun así no pudo suponer nada, son ruidos confusos que le causaron escalofríos ¿Y ahora qué? ¿Han dado un golpe? Pensó en decir algo, unas palabras de aliento, pero no llegan a salir. Estática finalmente pudo escuchar unos pasos a su posición y lo que en el pasado habría sido gritar el nombre de Owen esperando que sea él, ésta vez fue diferente. Ya no es tan ingenua como antes ¡Aun así! ¿Quién es? Podría haber preguntado, podría haber esperado, muchas opciones podrían haber sido, pero no dejó que ninguna sea contundente.

[Imagen: pbbZGSE5_o.png]

—¿Eh?

… Se acerca... corriendo... y no dice nada...

[Imagen: MmLOVpss_o.gif]

—¡¿EHHHHH?!—

¿Por qué ella? ¿Es un golpe para cada uno? ¿Ya es su turno? Aún no está lista para eso. No, no, no.

Ay Dios, ayúdame.

Su grito anterior rompió una vez más el silencio típico del desierto, ese que quedó luego de que los intentos de Owen y Jin no dieran frutos. No pensó mucho el qué hacer, simplemente el cuerpo se preparó para correr al lado contrario del que viene a por ella, porque de ser Sohem seguro son malas noticias, solo bastaría un empujón para romperle algo. Una ruleta rusa que solo tiene un espacio sin bala, por lo tanto no se tentó a averiguar de quién son esas pisadas y corrió lo que más pudo su cuerpo.

El grito de Owen fue la pista, es la señal que le dice que se aleje más rápido en un pavor que la empujó aun más. Es la bala del inicio de una carrera que quizás se ve truncada por el pelirrojo ¡O quizás no! Escuchó los pasos de todos golpear la arena, aun así no pudo descubrir quién es quien... Cuál de esos dos es el muchacho que la acompaña. El temor se subió por las piernas y le revolvió el estómago, en una sensación tan fuerte que fue la señal para que la fruta haga su trabajo, enfriando todo el sitio. Es una explosión de frío que se expandió a medida que avanzó. Fue incapaz de ver si les afecta o no, si el efecto resulta o si el frío produce algo en los presentes ¡Qué importa! Porque no es algo que pueda controlar aun, simplemente ocurre ante el temor. Aun así ya no lastima a los demás.

Corrió entre la arena, incómoda por la superficie inestable que la hunde en cada paso, aun así mantuvo el ritmo, sin mirar atrás ¡Porque en realidad no tiene esa costumbre! Nunca ha visto nada, por lo tanto una vez más, fue adelante. Al menos en el desierto no hay nada, no hay obstáculos que le impidan en avanzar.

Solo un hombre que si quisiera la podría matar de un golpe.

¿No es eso lo que me dijiste antes, Owen?


ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ Bueno un brazo roto no es tan feo
[Imagen: Gwendolain.gif]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1814 + 0 = 1814
Energia: 1554 - 425 = 1129
Espiritu: 888 + 0 = 888
#8
Sus ojos podían ver el cuerpo de Sohem moverse en el momento que Owen fue impactado, mas no pudo reaccionar a tiempo ante el que se le vino encima. El golpe fue brutal, a su costado izquierdo. Ni siquiera había conseguido su cometido ni por asomo. La mano que previamente trató de ir a la daga oculta tras él no pudo siquiera alcanzarla. Su cuerpo voló esos ocho metros hacia atrás, el dolor fue más que notorio. Todo comenzó a darle vueltas en el momento que su espalda impactó contra el suelo de la cálida arena. Su mente parecía viajar, todo dándole vueltas, todo parecía lejano, ausente. Ni siquiera sabía si alguien hablaba, o se le escuchaba o no. ¿Qué estaba pasando siquiera? Su mente estaba demasiado difusa, demasiado alejada, casi como si no supiera ni siquiera a dónde estaba. Su mano se elevó sobre su rostro, tratando de enfocarse, posicionarse. ¿Había perdido su katana en alguna parte? ¿Siquiera la tenía en la mano? ¿Quizás solo estaba soñando?

—Mierda...

Todo le daba vueltas y, sin embargo, gracias al sol y ese abrasador calor que comenzaba a dañarlo de nuevo al fin parecía ser capaz de volver en sí. Sacudió su cabeza, notando el sabor de la sangre en sus propios labios. Fue cuando sintió el dolor, intenso, profundo, en su costado, justo en la zona en la que Sohem había impactado. Su mano se dirigió a la zona en sí, el dolor... ah mierda... Maldición... Maldita sea...

—Otra vez no...

Sí, efectivamente, su cuerpo de nuevo reaccionaba al dolor. ¿Qué diantres estaba tan mal con él como para tener una erección después de semejante golpe? El rojo se encendía en sus mejillas, no por timidez, sino más bien la excitación debido a su masoquismo que solo empeoraba debido a la adrenalina del combate. Su cuerpo temblaba, el simple hecho de levantarse le suponía un sobreesfuerzo tremendo. ¿Cómo era posible siquiera que hubiera alguien tan veloz? No había conseguido ni verlo. ¿Realmente estaba tan atrás? Respiró agitadamente, viendo que su mano todavía mantenía la katana.

Incorporarse solo le suponía un sobreesfuerzo, comenzando a toser sangre que escapó de entre sus labios. No le importó, solo aprovechó que tenía todavía su katana en la mano, clavándola en el suelo de la arena, incorporándose lentamente, siendo un esfuerzo brutal el que tuvo que requerir para siquiera lograrlo. Jadeaba, soportando el dolor, la dorsal de su mano pasó por sus labios, limpiando así la sangre que quedaba entre los mismos.


Estaba más concentrado en poder mantenerse en pie y aguantar su erección que en lo que ocurría a su alrededor, soportando el dolor en la medida que le era posible, jadeando por el esfuerzo. Su mente, ahora más libre y despejada, sabiendo que no podría moverse, aprovechó para posicionarse a un lado de su espalda, justo entre el pantalón y dentro de su camisa, revelando un pequeño botiquín. Quizás el efecto fuera mínimo, pero era mejor eso que nada. Comenzó a aplicárselo en la zona del golpe lo más rápido que le fue posible.

Y todo se dio. Una sensación que no había tenido desde que era... ¿Un renacuajo, quizás? Sí. No podía ser. ¿Miedo? ¿Él? No, era una sensación nueva, era como si sus ojos solo pudieran enfocarse en Owen. Algo extraño estaba haciendo. No sabía el qué, o cómo, pero algo sin duda estaba impulsándolo a observarlo. Y no fue lo peor, también la sensación de frío vino apenas segundos después, sus labios expulsaban el frío vaho de la baja temperatura. Maldita sea, ¿eso venía de Gwendolyn? No, si seguía así... Ahora ni siquiera podía moverse. Condenado fuera el momento que decidió juntarse con esos dos locos. Tal para cual. Todavía sosteniéndose de la katana, con una mano en la herida donde había aplicado la pequeña cura, observó a la muchacha. 

[Imagen: i73xDR2.jpg]
—¡GWENDOLYN! ¡CÁLMATE O NO PODEMOS COMBATIR EN CONDICIONES, MALDITA SEA!

Emitió un quejido de dolor. Agradeció silenciosamente que la muchacha estuviera ciega, porque no deseaba que viera aquel problema entre sus piernas. —Apaga tu maldito Akuma, no puedo moverme. Si no mantienes la calma, solo estaremos peleando en vano. — Sentía que estaba perdiendo por completo sus facultades en ese instante, no solo por el golpe de Sohem, sino también por lo que estaba haciendo Owen, y el frío que entumecía su cuerpo viniendo de Gwendolyn. Si no estaba en sus plenas capacidades, por desgracia, ciertamente ni siquiera podía moverse. —Puedes hacerlo Gwendolyn, solo concéntrate, cálmate y podremos hacerlo entre los tres.

Cajita de Tabaco

[Imagen: bTjgVIr.png]
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#9
Cuando comencé a correr hacia la niña de la mirada vendada que huía despavorida, y un grito y una sensación particular invadieron el ambiente. Parecía que el muchacho pelirrojo se había mosqueado, y parecía que era usuario de — Haoshoku... — pensé, sonriendo ampliamente sin que esto pudiera ser apreciado por nadie debido a tener el rostro oculto por mi máscara. Era una energía llameante y anaranjada, interesante, aunque aun débil. Pero siempre era mejor trabajar poco metal bueno, que trabajar poco metal a secas.


Giré el rostro sin detener mi avance para verle saltar en mi dirección y encaminarse hacia mi a lo loco para tratar de defender a aquella chica que parecía importarle tanto — Picaste — me dije a mi mismo, con una sonrisa aun más grotesca y amplia que arrugaba la cicatriz de mi rostro, elevaba mis pómulos y tapaba levemente mis ojos, en aquella mueca macabra y descorazonada que se me ponía cada vez que disfrutaba plenamente de algo en el fragor de la batalla.

Lo siguiente fue el ruido de un cuerpo cayendo en la arena, y el chico retomó la marcha tras de mi. Frené en seco, derrapando un poco en la arena y giré mi cuerpo para encararle a él, que se aproximaba como un jabalí herido hacia una jauría de sabuesos y lebreles tratando de dar una pelea que no podía ganar.
Apreté mi mano aun más en el mango de Hellhound y emitiendo todo mi calor por ese agarre, empecé a calentar el metal a una velocidad pasmosa al mismo tiempo que lo imbuía en mi Busoshoku Haki, haciendo que el pedazo de hierro que era mi kanabo - ya negro de por si - empezase a tornarse con un tono aun más negro opaco con reflejos rosados y comenzase a volverse incandescente con el brillo anaranjado y amarillento que esto suponía, hasta que se prendió en llamas.

— Pay Day —

En mi posición dándole la espalda a Gertrudis y encarando a Oliver, tenía llevado hacia atrás el brazo izquierdo sosteniendo a Hellhound, las piernas abiertas a más de la altura de las cadera y las rodillas semiflexionadas, y mi brazo derecho - Emperor - en horizontal cubriendo mi torso, observando a aquel cachorro pelirrojo venir corriendo a por mi, cayendo en la trampa de ir a proteger al más débil. Por eso siempre había que empezar atacando al más vulnerable, para que los demás cometieran errores.
Contraje los músculos de todo el cuerpo apretando con todas mis fuerzas, tamborileé con los dedos sobre el mango de Hellhound para adquirir algo más de soltura y noté como el hombro, el biceps y el triceps de mi brazo izquierdo se hinchaban levemente pues mi espíritu beligerante veía la oportunidad de conectar un golpe fácil y no iba a flojear. Claro que podría matarlo, pero la idea era que aprendieran algo... aunque nada me prohibía que lo aprendieran sangrando.
Todo aquello aconteció en tan solo un segundo, mientras el muchacho corría hacia mi, y cuando se aproximó lo suficiente bateé con el brazo izquierdo de forma horizontal hacia delante, golpeando por el lateral al brazo que él estaba lanzando para impactarme un golpe. El choque fue con tanta potencia que una onda de viento surgió el impacto, expandiéndose en área, moviendo la arena del suelo como un pulso y quebrando por completo los huesos del brazo del chico en varios pedazos.

Él salió despedido trece metros en la dirección contraria a la fuente del impacto, haciendo que entre las posiciones de los 4 presentes dibujásemos una especie de polígono de cuatro lados que era tan amorfo que no podía llamarse un cuadrado.
Cayó entre la arena y el polvo, rebozándose en el desierto con ese brazo partido y algo de fuego quemando su ropa ante mi atenta mirada. Yo me erguí, observando si podía o no seguir combatiendo, y chasqueé la lengua. Seguramente no se fuera a levantar.
Entonces comencé a acumular calor en mi interior, preparándome para la continuación de aquello — Uno menos. Si no os acercáis no vais a poder golpearme — dije alzando la voz, sin mirar ni a Gertrudis ni a Timmy, esperando que cualquiera de los dos se tomase la molestia de continuar lo que su compañero había empezado. La única posibilidad que tenían era intentarlo todos a la vez, y acababan de perderla, pero al menos quería ver si tenían determinación y huevos o no.
No podía enseñar a nadie que no aguantase lo que acababa de pasarle al pelirrojo.




Resumen

Bélico

Gastos

Inventario
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
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#10
El temor de la situación no es normal, es una tormenta que ha empeorado con algo peor y no supo qué es. Se volteó no para ver, sino para asegurarse que no hay nadie detrás. Y así es, los pasos del hombre se han detenido, pero a un coste muy alto. El sonido y alaridos de alguien que sufre se hicieron presente, no necesitó que le digan quién es para reconocerlo. Aunque en la oscuridad no pudo ver qué tan fuerte ha sido o en el estado que ha quedado.

—¡Owen! — lo llamó en vano, porque las palabras pocos pueden hacer. Se sintió ansiosa y deseó preguntar qué ha pasado, pero no es momento de largas charlas o de situaciones graciosas. Están en peligro, porque es un hombre que ya les ha advertido… el problema es que lo que les ha pedido es lo último que puede hacer.

Se llevo las manos al rostro, no importa si se cubre los ojos porque no es que pierda algo con el gesto. Simplemente escuchó las palabras de Sohem, es pedirles que se entreguen a aquello que no conoce bien y que hace unos meses recién tiene que soportar.

—No… no debo lastimar a los demás

El soltar la oración suena a un chiste mal contado, porque ha terminado provocando lo mismo en la persona que más quiere, por no hacer nada. Es una broma que le aprieta el interior, una ironía extraña que le provocó un cansancio extraño.

No debe lastimar a los demás. No puede hacerlo. No debe lastimar. No puede. No debe lastimar a los demás. No puede.  No debe lastimar. No puede. No debe lastimar a los demás. No puede.  No debe lastimar. No puede. No debe lastimar a los demás. Puede. ¿Puede? ¿Debería? ¿De verdad puede? ¿No ha dicho que lo hará solo en un caso? ¿Y si es éste el caso? 

[Imagen: 9ROv75m1_o.png]

—Ah.
Es como si hubiese aparecido una idea en su mente, una que cambió ligeramente su rostro en una seriedad extraña e hizo desaparecer el frío. Como si algo se hubiese apagado por un segundo.

—Haha ha ha h a .

Una risa que sale suave, como si alguien le hubiese contado algo al oído. Una situación que la hizo reír ligeramentente primero. Que va en aumento, tanto como para extenderse más de lo necesario ¡Algo le ha hecho gracia! Llevó a sus labios una de sus manos, escondiendo la risa, el pensamiento que le ronda y la hace reír.

HA  HA  HA
H AH 
A HA
  HA HA    HA
H  AH A HA
  HA 
HA HA


[Imagen: ZskV6UxS_o.png]


QU É GRA CIO S O

—No veo, no veo en dónde estás así que no me puedo acercar, Sohem ¿Por qué no vienes tú por mi? Ésta vez no correré. No hay donde ir  — Su rostro se mostró apacible a pesar de todo. Pero es como si algo dentro de ella pendiera de un hilo antes de explotar.

—Te espero, sin sorpresas ni trampas, pro-me-ti-do.

¿O si tengo una?


ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ Bueno mi turno de comer tierra 
[Imagen: Gwendolain.gif]
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