Ambos se encontraban ya en el punto de encuentro acordado, a Karl se le sentía ansiosa, posiblemente con ánimos por terminar el día tan pronto fuera posible, y a Apolo alegre y concentrado en terminar su labor. Salí del agua con un salto y aterricé a 20 metros de distancia de Karl y Apolo, y diez metros playa adentro. Durante el salto aproveche la inercia para recolocar al pirata inconsciente sobre mi hombro derecho lo que me permitió tener mi brazo izquierdo libre el cual agite a modo de saludo a la vez que me dirigía a Apolo y Karl – “Ahoy marineros, ¿alguno de ustedes invito a este trio de desagradables?” – claramente hablando en muy buen humor dado que habíamos vencido los tres a nuestros rivales quienes, a juzgar por su haki, no eran unos debiluchos cualquiera. Desconocía si habíamos capturado a una gran banda pirata o a tres de menor tamaño. Haciendo cuentas, asumiendo similares números en las embarcaciones de los rivales de Karl y Apolo, eran más de 500 piratas capturados. Pero daba igual, a partir de hoy habría menos piratas en el mar y eso era lo que en verdad importaba. Nada mal para justificar el sueldo de la división.
|
Presente Absoluto / T9 - Social Piratismo
|
|
03-02-2026, 05:42 PM
Karl nos dio instrucciones de reunirnos donde se encontraba Apolo – quien se encontraba en las playas de la costa sur – llevando a los jefes que habíamos capturado con nosotros por lo que me puse manos a la obra. Desamarre al inconsciente gyojin y me asegure de que sus tripulantes estuvieran bien amarrados por tercera vez para, seguidamente, cargar en el hombro con mi rival inconsciente y empezar a nadar alrededor de la isla para llegar hacia la playa sur. Dada mi condición de gyojin, era mucho mas sencillo cargar y nadar con el capturado pirata que cruzar la isla caminando, particularmente el cruzar la cordillera seria problemático, aunque no imposible. Salte hacia el mar, las olas me abrazaron nuevamente con ese manto fresco y familiar. El nivel de inconsciencia de nuestro inesperado ‘no invitado’ era tal que ni el salto al mar, ni la frescura del mismo, le hizo recuperar la consciencia. Nuevamente sentí como la ropa que llevaba puesta se pegaba a mi cuerpo cosa a la que, como siempre, preste poca importancia. Comencé a nadar. Impulsado por mis fuertes piernas únicamente, pues cargaba con mi captivo con ambos brazos dentro del agua, consciente de que al ser gyojin esto no le sería un inconveniente, nos sumergimos ligeramente bajo el nivel del mar, no mas de un metro, suficiente para evitar el oleaje y poder moverme libre y veloz hacia nuestro punto de encuentro. Luego de treinta minutos le había dado la vuelta a la mitad de la isla y me encontraba cerca de la playa sur, por lo que expandí mi haki de observación a medio kilometro de distancia para ubicar las auras familiares de Apolo y Karl.
Ambos se encontraban ya en el punto de encuentro acordado, a Karl se le sentía ansiosa, posiblemente con ánimos por terminar el día tan pronto fuera posible, y a Apolo alegre y concentrado en terminar su labor. Salí del agua con un salto y aterricé a 20 metros de distancia de Karl y Apolo, y diez metros playa adentro. Durante el salto aproveche la inercia para recolocar al pirata inconsciente sobre mi hombro derecho lo que me permitió tener mi brazo izquierdo libre el cual agite a modo de saludo a la vez que me dirigía a Apolo y Karl – “Ahoy marineros, ¿alguno de ustedes invito a este trio de desagradables?” – claramente hablando en muy buen humor dado que habíamos vencido los tres a nuestros rivales quienes, a juzgar por su haki, no eran unos debiluchos cualquiera. Desconocía si habíamos capturado a una gran banda pirata o a tres de menor tamaño. Haciendo cuentas, asumiendo similares números en las embarcaciones de los rivales de Karl y Apolo, eran más de 500 piratas capturados. Pero daba igual, a partir de hoy habría menos piratas en el mar y eso era lo que en verdad importaba. Nada mal para justificar el sueldo de la división.
Resumen
Belico
Gastos
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
11436
+
0
=
11436
Energia:
736
+
39
=
775
Espiritu:
2765
-
360
=
2405
03-02-2026, 08:50 PM
Seguía sosteniendo por el cuello al invasor sepultado por mi arena, drenando lentamente su espíritu y su energía vital, con el ansia de que por dentro se estuviese lamentando una y otra vez el querer asaltar nuestra isla y atacar a nuestro hogar. A través de mi control sobre el elemento que le aprisionaba, ordené a la arena que le tapaba la cabeza que se apartase hacia los lados, para liberar únicamente su testa y que pudiese ver, quizás por última vez, lo que le rodeaba. — Mi nombre es Apolo Bahía, vicealmirante de la Marina. — dije acercando mi cara a la de ese pirata, mientras observaba por primera vez su rostro, en el que destacaba un bigote que me causaba cierta repugnancia, así como los huesos de su rostro se iban marcando cada vez más en su piel, fruto de la deshidratación. — No has aceptado mi invitación a cantar conmigo y eso me parece de muy mal gusto. ¿me sigues?. — hablaba de forma serena, con una falsa sensación amistosa. — ¿Debería acabar ya contigo... o dejarte así enterrado a merced de lo que quiera Mystoria?. La marea podría subir y ahogarte... o quizás las hienas podrían alimentarse con tu cráneo. — A medida que hablaba, en la lejanía detecté a través de mi haki el aura familiar de Karl. Una vez llegó a nuestra posición, aterrizó soltando a otro pirata que tenía toda la pinta de ser un aliado de mi improvisado amigo. — Nos llevamos muy bien, Karl, ahora mismo me pillas jugando a enterrarnos en la arena, ¡kakahaha!
Mientras Karl procedió a hacer una llamada, me volteé nuevamente hacia el pirata — Verás... llevo muy mal eso de que me reciban de forma hostil con disparos — dije mientras apartaba hacia un lado la semi máscara que cubría la mayor de mis heridas, mostrándole al hombre enterrado cómo en la mitad derecha de mi rostro destacaba la ausencia de mi ojo y mi oreja. — En una ocasión un viejo gordo y borracho decidió saludarme de esa manera mientras intentaba salvar a la gente... — señalé al lugar donde en un día hubo un ojo derecho en mi cara — se trataba de un yonko y aquí sigo. ¿Crees que has estado a la altura de alguien así por algún instante? — Seguí deshidratando a mi víctima de una forma cada vez más violenta, escuchando el crujido que hacía su cuerpo al notarse cada segundo que pasaba con menos agua. Su piel se notaba cada vez más tirante y acartonada y sus huesos se debilitaban, mientras el volumen de su musculatura se reducía cada vez más. Mi mano zurda que se encontraba disecándolo a través de su nuca, se movió para sujetar al pirata por la parte delantera de su garganta. Sin soltar mi agarre, hice que mi mano volviese a unirse a mi muñeca, arrastrando el cuerpo de ese hombre. Mantuve la arena del terreno sosteniendo sus muñecas para evitar que intentase a hacer algo, mientras tiraba de él para sacarlo del sarcófago en el que estaba enterrado. Rápidamente quedó suspendido en el aire ante mí. Lo sostenía del cuello mientras mi arena le aprisionaba sus extremidades, extendiendo sus brazos a los lados. Pude ver como en una de sus manos sostenía una pistola... pistola que habría intentado usar contra mí una vez desembarcó. Sus brazos, manos y piernas se notaban cada vez más esqueléticos. Su peso se estaba desvaneciendo, provocando que la ropa le quedase cada vez más holgada. Su calzado cayó sobre la arena y su pantalón habría hecho lo mismo de no ser por su cinturón. Mientras tanto, provoqué que la arena que inmovilizaba su mano armada, le quitase la pistola y me la diese a mí, dejándola caer sobre mi mano derecha. — Creo en la justicia retributiva... y aún me debes algo para equilibrar la balanza. — Recordar el disparo del yonko me desequilibró por un momento y, sostener a ese pirata en el aire con mi mano izquierda mientras lo secaba, me recordó a la última vez que momifiqué a uno de ellos. Había sido en Ballywood, años atrás antes de que me destinasen al Grand Line. No podía olvidar como en aquel festival de verano, dos piratas abusaron de aquella joven quinceañera que me encontré esa noche. La recordaba como si fuese ayer, la ira me pudo hasta el punto de no poder controlar mi propia Suna Suna no Mi, convirtiéndolos en momias. Me coloqué de nuevo mi semi máscara cubriendo mi cicatriz, con la mirada perdida y clavada en los ojos de ese invasor. Mis dedos inconscientemente se clavaban cada vez más en su tráquea, tenía intención de deshidratarlo por completo hasta que mi mano reclamase por completo su vida. Hasta que oí la voz de Karl. Mi compañera ya había terminado de hablar por den den Mushi y, no sé qué me estaba diciendo, pero reaccioné mirando hacia ella cuando bromeó diciendo que no matase a ese pirata, que no éramos como ellos. Tras ello volví a mirar a mi presa, apuntándole con su propia pistola al centro de sus ojos. — Aún me debes un disparo... pero es verdad, no soy tirador ¡kakahaha! — lancé la pistola todo lo lejos que pude hacia la playa. No sabía qué estaba pensando ese hombre pero tampoco me importaba. — Shigan — dije sin que se lo esperase de una forma tranquila, lanzando el dedo índice de mi mano derecha a toda velocidad sobre su ojo diestro. — No tengo un cañón a mano para devolver el cañonazo que recibí... pero algo es algo. Un disparo por un disparo, deuda pagada — retiré mi dedo índice ensangrentado de su cara, limpiándomelo con su camiseta mientras la sangre del propio tipo caía por su ojo derecho como si fuesen lágrimas. Tras ello lo estampé de vuelta contra el suelo de la playa boca abajo mientras la arena lo volvía a inmovilizar de pies y manos, sentándome sobre su espalda sin perder el contacto de mi mano izquierda con su cuello, que volvía a agarrarle de la nuca por si se atrevía a intentar hacer algo. No me había dado cuenta pero Fuguwu también se había desplazado hasta nuestra posición, llevando a otro de los piratas con él. — ¿Los tiramos al volcán? — pregunté a mis compañeros, bromeando. — Con lo tranquilos que estábamos... yo sólo quería dar un paseo. — Aquellos pobres inconscientes no sabían donde se estaban metiendo en el momento en el que nos bombardearon, pero eso ya no era nuestro problema. — Por cierto... ¿qué comemos hoy, Fugu? — Me rugieron las tripas, sólo había que esperar a que viniesen a por lo poco que quedaba de ellos y se deshiciesen de los barcos parados en nuestra costa. La justicia había vuelto a ganar.
Resumen
Bélico
Gastos
Karmas aplicados
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
9794
+
0
=
9794
Energia:
3179
-
1248
=
1931
Espiritu:
2199
+
0
=
2199
05-02-2026, 05:17 AM
La primera en llegar a la playa fue Karl, y el escenario que encontró confirmó lo que Apolo le había comunicado previamente por Den-Den Mushi. Lo tenía todo bajo control, con su rival enterrado bajo la arena, reducido a una presencia invisible cuyo estado apenas requería más que una constatación rápida. La playa conservaba las cicatrices recientes del enfrentamiento, surcos irregulares, restos de movimiento y un silencio que no era natural, sino impuesto. Tras observar todo, Karl desplazó su enfoque hacia lo que realmente importaba en ese punto de la operación: asegurar las consecuencias. Con un gesto medido, activó la comunicación a través del den-den mushi, y comenzó a coordinar la llegada de refuerzos desde la base marina más próxima. Más que una conversación, fue una discusión. Parecía como que no querían trabajar los marines de la base cercana, aunque la Vicealmirante Karl era bastante persuasiva. La marea subía con una paciencia indiferente. En la playa, todo parecía contenido dentro de márgenes aceptables, y esa contención era, en sí misma, una victoria discreta. La coordinación avanzaba, los tiempos se ajustaban, y la operación entraba en una fase más administrativa que combativa, aunque no menos importante.
Mientras Karl permanecía ocupada al den-den mushi, afinando detalles logísticos con la precisión de quien entiende que una victoria también se administra, Apolo volvió su atención hacia el montículo de arena que había funcionado como una tumba provisional. Con un gesto controlado, deshizo aquella estructura y extrajo a su rival de ese ataúd improvisado, permitiendo que sus pulmones volvieran a llenarse de aire con una bocanada torpe y ruidosa que sonó más a reflejo que a alivio. El cuerpo que emergió era una imagen incómoda incluso para ojos acostumbrados a la violencia: la piel reseca, los labios cuarteados, las venas y los huesos marcados bajo una tensión antinatural, dando la impresión de que no se trataba de un hombre exhausto, sino de un cadáver que aún no había aceptado su quietud definitiva. Apolo lo sostuvo suspendido en el aire por un hilo de arena, una sujeción tan precisa como humillante, y durante un instante pareció evaluarlo no como enemigo, sino como objeto de estudio, una pieza que todavía podía rendir algo más. Entonces ocurrió el cambio, una especie de trance silencioso que recorrió su postura y su mirada, una concentración estrecha que borró el entorno y redujo la escena a un solo punto de impacto. El movimiento fue casi invisible, demasiado rápido para que el ojo lo siguiera con comodidad, y sin embargo el resultado fue inmediato y brutal: su dedo se hundió en el ojo derecho del pirata con una fuerza desorbitada, provocando un estallido de sangre que manchó el aire y la arena con una violencia seca, definitiva. El cuerpo suspendido se estremeció, no tanto por resistencia como por reflejo, y la escena quedó marcada por un silencio espeso, de esos que no celebran nada. Incluso para los estándares de una operación dura, aquello fue un exceso, una línea cruzada que no aportaba control ni información, solo una demostración cruda de poder sin propósito claro. La arena seguía obedeciendo a Apolo, pero algo en la atmósfera se volvió más pesado, como si la propia playa registrara la desproporción del gesto. Tras aquella llamada que hizo Karl y el acto desmedido de Apolo con su rival, el sonido del agua rompiéndose anunció una nueva presencia antes incluso de que alguien girara la cabeza. Fuguwu emergió del mar con la contundencia de quien no necesita anunciarse, avanzó un par de pasos y dio un salto corto para quedar frente a sus compañeros, con el cuerpo de su adversario completamente derrotado y atado sobre el hombro, como si se tratara de una carga incómoda pero necesaria. La escena se reordenó en torno a esa llegada: la playa, que hasta entonces había sido un espacio de control tenso, adoptó una quietud distinta, más cercana a la clausura que al combate. Karl, ya con la coordinación en marcha, observó el conjunto con una atención práctica, registrando en silencio que las piezas estaban donde debían estar, aunque no del todo como habría preferido. Apolo, todavía con la arena respondiendo a sus gestos, evaluó a Fuguwu y a su prisionero con una mirada que mezclaba satisfacción operativa y una inquietud difícil de nombrar, quizá el eco de su propio exceso aún flotando en el aire salino. El prisionero de Fuguwu no ofrecía resistencia; su cuerpo era la evidencia de un desenlace cerrado, y esa evidencia, sumada a la situación del otro cautivo, marcaba el fin efectivo de la defensa de la isla frente a la incursión pirata. Entre los tres, sin necesidad de palabras ceremoniales, se estableció una comprensión tácita de que el peligro inmediato había sido neutralizado y que lo que quedaba por delante era el trabajo menos visible, pero igual de decisivo. Apolo, con un gesto que apuntaba a la logística más básica, hizo saber a Fuguwu que ahora la preocupación giraba hacia lo cotidiano, hacia la organización de lo que vendría después, incluyendo algo tan prosaico como la comida, y en ese cambio de foco se percibió el cierre real del conflicto. La isla, con sus huellas recientes y su silencio recuperado, quedó como testigo de una operación que terminaba no con un golpe final, sino con la transición hacia una rutina de custodia, traslado y decisiones pendientes. En ese punto, la invasión ya era un recuerdo inmediato, y lo que se abría ante ellos era un tiempo de consecuencias, de administración del resultado y de preguntas que, aunque aún no se formulaban, ya estaban en camino. Horas después, el horizonte de Mystoria se vio cortado por las siluetas imponentes de dos buques de guerra que avanzaban con una solemnidad casi ceremonial, como si el mar mismo entendiera que aquel no era un arribo cualquiera, sino el cierre formal de un episodio que había puesto a prueba el equilibrio de la isla. Sus cascos desplazaron el agua con un rumor grave y constante, y cuando las anclas cayeron, el sonido metálico pareció sellar la transición entre el caos reciente y una nueva etapa de orden vigilado. Los marines comenzaron a desembarcar con precisión medida, organizándose en grupos que se dispersaron por la playa y los alrededores para recoger a los piratas derrotados, muchos de ellos aún marcados por la fatiga, el miedo o la confusión de haber pasado de atacantes a prisioneros en cuestión de horas. Karl, Apolo y Fuguwu observaron ese despliegue con una mezcla de alivio y cansancio acumulado, conscientes de que su papel en el combate había terminado, pero también de que las consecuencias de lo ocurrido seguirían resonando en decisiones futuras, informes oficiales y miradas que buscarían explicaciones. Sin grandes proclamaciones ni celebraciones, la isla comenzó a consolidarse como un lugar más seguro para los civiles y la gente de bien, no por la ausencia total de peligro, sino porque ahora había una presencia firme dispuesta a enfrentarlo, y ese detalle, en un mundo tan inestable, ya era una victoria significativa.
Resumen
Bélico
![]()
Alas Negras
- Narro - Hablo -"Pienso" -
05-02-2026, 02:44 PM
✓ Aventura T9: Completada Recompensas Narrador (Tenoch Titlan) — Puntos Mugiwara: 85 — Puntos de Rol: 45 — Berries: 1.000.000 Recompensas Narrador (Kenzo Fujiwara) — Puntos Mugiwara: 85 — Puntos de Rol: 45 — Berries: 1.000.000 Recompensas User (Apolo Bahía) — Puntos Mugiwara: 135 — Reputación: 150 — Atributos: 12 — Berries: 1.000.000 Recompensas User (KarlGlass) — Puntos Mugiwara: 135 — Reputación: 150 — Atributos: 12 — Berries: 1.000.000 Recompensas User (Fuguwu) — Puntos Mugiwara: 135 — Reputación: 150 — Atributos: 12 — Berries: 1.000.000
Recompensas narradores
|
Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)

![[Imagen: Firma-Fuguwu.png]](https://i.ibb.co/Z6VjRFKr/Firma-Fuguwu.png)
![[Imagen: oSgdXs8.png]](https://imgur.com/oSgdXs8.png)