[Pr Rel - Av T4] Un Oasis de Ilusiones
#11
—Oh… Bueno… no queríamos problemas…

Bueno, cualquier intento de negociar ha terminado en nada, en un insulto de Owen ¿Por qué ha esperado algo distinto? Se levantó de la silla con suavidad, notando como Owen está ahí frente a ella. No dijo nada inicialmente, es esperar que las negociaciones fallen, porque no necesita ver para saber cómo deben estar sus rostros o en qué terminará todo. Le tomó la ropa unos segundos, habría tirado de ella, pero en realidad simplemente permaneció ahí sin saber qué hacer. Los conflictos de ese tipo no son su fuerte, aunque debería ya comenzar a acostumbrarse.

La descripción de ambos solo indicó problemas, porque podrán encontrarlos sin importar a dónde vayan ¡Y lo peor es que no son personas tan corrientes por lo que dice!  La advertencia de Owen sobre usar sus capacidades es la señal de que en cualquier momento todo va a explotar. Qué adecuado para él, como si no pudiera evitarlo ¡Ha comido la fruta correcta para él! Lo ideal sería que ambos lo supieran ¿No? Elegida a dedo por el destino, seguro se ha reído más de la cuenta al hacer eso.

En el pasado habría intentado negociar algo, el bajar las tensiones una vez más, pero no tiene caso ya. No hizo nada más que dar un par de aplausos, en un ritmo suave que seguro Owen reconoce por sus prácticas, va a hacer algo ¿Pero qué?  — No hay necesidad de pelearnos — no miró a nadie, simplemente deslizó su mano al bolsillo, sacando el objeto con discreción. No supo si lo han notado o no, pero se lo acercó a los labios — ¡OH! He visto algo en sus destinos, señores ¿Por qué no se los cuento?

Que sea con una canción.

Detrás de Owen no hizo nada más que comenzar la canción, protegida por él. Seguro llama la atención, pero no es un canto normal, hasta la gente a su alrededor lo puede notar, que no solo ve el destino, que algo cambia en sus pasos, como si todos pudieran avanzar más, al mismo tiempo.

La elegida de Dios, para ser atrapada por la marina, claro, porque no es tan afortunada como para ser la elegida de no tener ningún problema.

—Nos vemos después — no avisó a quién, simplemente avanzó terminando la canción, antes de intentar perderse en la multitud. Se movió a tropezones, sin saber a dónde va, aun así se desplazó alejándose esperando que Owen pueda hacer lo mismo ¿Y si no? Ya lo averiguará, seguro encontrarán una forma de salir de este problema nuevo. Los choques la hicieron quejarse, hasta que el impacto con un puesto la hizo detenerse por unos segundos antes de girar, esperando que cambiando de dirección pueda esconderse mejor.

Pensar que nada de esto habría ocurrido de traer a Dürr o su bolso. Qué problema ¿No?

ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ Bueno yo me voy, adiós (???
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#12


[Pequeño Flashback]

42 de Primavera, Año 17
15:30
Barco Jagd Hund
Camarote de Owen

[Imagen: c7b699c81eda03617311c995b7104615.jpg]
-Todavía no entiendo qué puedo hacer.-

Owen, sentado justo al lado de la mujer de su vida, se mostraba preocupado. Habían pasado casi 24 horas del consumo de aquella fruta, y no sentía ni apreciaba ninguna diferencia en particular. Se movía, caminó, movía las manos, nada -¿Acaso estaba podrida por haber tardado tanto en comérmela?- preguntó, dirigiendo su mirada al vacío, sin necesidad de buscar respuestas de la muchacha que también parecía ser espectadora de aquello. Una mirada repleta de frustración apareció -¡SIGH!- suspirando con mucha fuerza, pegando la nuca al cuello -Pues vale, volve- y el típico acto reflejo que cualquiera podría realizar para pasar de una situación a otra, le provocó generar un aplauso. Ese característico recurso para decir "pasemos a otra cosa", pero no. Algo ocurrió.

¡PLASH!

Un bramido no demasiado intenso, casi el sonido de un petardo, se expulsó justo del impacto de sus palmas mientras un fuerte destello de luz le acompañaba. En el impacto se provocó una onda de choque, una que provocó una ligera separación de sus manos y un sacudón que revolvió un cuarto de segundo sus ropas, cabellos e igual lo hacía con Gwen -¿Qué...cojones...?- la sorpresa fue tan anonadante que sus ojos se abrieron de par en par, provocando que mirase ambas palmas abiertas -¿Cómo...?-
¡PLASH!¡PLASH!

Aplaudía más despacito, casi solo el toque de ambas manos. No podía escucharse el sonido de un aplauso, sino, de una explosión corta y concentrada. Era ruidosa y posiblemente Sohem pudiese darse cuenta automáticamente al respecto, pero esperaría que no lo regañe al darse cuenta de que, de sus palmas, por alguna razón...podía generar un destello que explotaba -¿Puedo...hacer explotar de las manos?- balbuceaba, elevándolas. No salía humo de ellas, sino, calor, como si la explosión no fuese hecha, ni siquiera, con pólvora, ¿Qué era lo que podía hacer?

[Fin del flashback]

– “No me interesan las excusas. Lo que me interesa es la documentación que acredita el pago de tasas municipales para operar un puesto comercial en el mercado central de Nanohana” –

[Imagen: 9JALQWp.png]
-¿Qué te parece si te doy ÉSTA documentación?-

La mirada del pelirrojo no se movió ni a un solo segundo de ambos, fijando su atención en ellos mientras realizaba un gesto tan obsceno que demostraba no solamente su inmadurez, sino, la fuertísima animadversión que tenía hacia aquella figura de autoridad que, afirmando ser la ley, le dejó morir de hambre y dolor más de una vez.

Desconocía si aquello iba a terminar en una emboscada, aunque suponía que, debido al alboroto que no habían cesado de hacer, los refuerzos o no dudarían en llegar o ya, tal vez, estaban rodeándoles, cosa que justificó más aún su comportamiento de "no echarse atrás", incluso cuando el que estuviese incorrectamente fuese él. Sus orbes celeste brillante viajaron hacia la mano que parecía querer tomar el sable, mientras que el pelirrojo, automáticamente vio la futura postura defensiva que atentaba contra la seguridad de ambos, empezó a cerrar y abrir los puños con mucha fuerza. No era el típico movimiento de tirar los dedos hacia adentro y hacia afuera, sino, mover toda la articulación como un resorte. Interior, y exterior, como si estuviese estirando. Sus palmas sudaban por los nervios, su posición no se inmutaba ni un milímetro y su ceño se mantenía tan firme como decidido -En los próximos treinta segundos tendrás que darte media vueltita con tu colega, y nosotros nos vamos por donde vinimos.- contestó casi de manera inmediata, incluso ante su amenaza de que aquello "no era una sugerencia". Mientras esto ocurría, pudo divisar y distraerse pocos segundos en ver como aquel que tenía el mismo uniforme que Stroud, repentinamente, tomaba un caracolito y lo posaba en su mano -¡!- lo que despertó su atención automáticamente mientras que el más mayor de los dos, aún, se mantenía tan firme como estoico ante las provocaciones del muchacho.

Una verificación de identidad, Owen tenía que reaccionar pronto. ¿Que lo capturasen a él o lo detuviesen? Una mancha más al tigre, ¿Que lo hiciesen también, con Gwen? Ni hablar. Ella buscaba mitigar la discusión, aclarando que no había "ninguna necesidad de pelearse", pero el muchacho conocía a "aquella calaña" demasiado como para simplemente pensar que los dejarían ir de rositas, al menos no a él, que tenía un wanted que superaba los cuarenta millones aunque no recordase el número exacto. cuarenta millones de berries son, en efecto, demasiados berries.

– “Aquí Contramaestre Felix, patrulla mercado central, sector norte. Solicitamos verificación de identidad. Dos
[Imagen: 49704152c797867dd0ccb4d7533575a0.jpg]
-¡ES HORA DE PROBAR ESTO!-

En el medio de la conversación y de posible solicitud de verificación de información de aquellos dos, Owen maniobró rápido. Su cuerpo se agazapó como un lince, inclinándose un poco hacia abajo mientras estiró ambas manos hacia atrás. Si había podido provocar la explosión de un petardo solamente aplaudiendo despacito, ¿Qué podría pasar si aplaudía con todas sus fuerzas? Estiró los brazos hacia atrás con ambos brazos estirados a los lados de su cuerpo y, posteriormente, los impulsó con mucha fuerza mientras fruncía todo su cuerpo por la posible inercia que provocaría, apretando el rostro. En cuanto el contacto se produjo entre sus manos,

¡PLUUUUUUUUSHHHHHHHHHH!

El sonido de una explosión agudísima, seguida de un destello abrumador de luz apareció en el toque de ambas palmas. Una nube de polvo se levantó de golpe, mezclada entre el polvo de la calle y los residuos de la arena, generando una cortina de humo lo suficientemente persistente para que Gwen, en el momento que empezó a escapar, tuviese el tiempo suficiente para poder ocultarse sin ser vista. Owen solo podía escucharla cantar y alejarse, mientras que sentía un enorme vigor en sus piernas, uno que también le provocaba atender a la voz de la mujer e, incluso, seguirle, pero sabía que la chica tenía un vértigo atroz para utilizar su tan extremadamente fuertes poderes. Todo quedaba en él.

Hasta que la nube de polvó descendió, al igual que el brillo.

[Imagen: lrdXrpr.png]
-...qué pasó.-

Se había desnudado por absoluto completo.

No solamente sus ropas habían salido volando exactamente en el instante de la explosión, haciendo que las telas marrones volaran en direcciones aleatorias y, por acción del viento, se resistiesen a su caída mientras se hallaban quemadas, destrozadas y hasta ardiendo en algunos rinconcitos. Sino, que Owen había quedado total y completamente en pelotas sin haber hecho, siquiera, ningún daño verdaderamente notable a ninguno de los dos presentes, ya que la explosión ocurrió en el metro de distancia que les diferenciaban, la misma, ocurriendo alrededor pura y exclusivamente en el cuerpo del chico...ahora, explosivo. Era muy, muy curioso, porque su cuerpo yacía absoluta y completamente intacto al igual que lo hacían sus cabellos, ¿Todo su cuerpo podía explotar, no solo sus manos? ¿Sus ropas sí podían? Eran demasiadas preguntas para una situación tan riesgosa y, para su desgracia, hacía tan solo dos días descubierto qué era lo que hacían sus nuevos poderes.

Se quedó petrificado por la sorpresa y la vergüenza, mientras que sentía como su virilidad se movía al son de su cuerpo nervioso que aún yacía con ambas palmas una cerca de la otra -Joder.- si antes él había llamado la atención, ahora, el escándalo estaba servido. Tal vez, gracias a su altanería, soberbia y, ahora, descubrir que tiene la capacidad para poder explotar llamaría abrumadoramente la atención de todos los presentes e, incluso, de las fuerzas de autoridad -Esto es incómodo. Todavía no sé usarlos, déjenme intentar devuelta.- no se inmutó, miraba al superior y al inferior de los Marines, pero más allá de escuchar la voz de Gwen a sus espaldas, ciertamente, ignoraba cualquier cosa que no sea la suprema incomodidad que tenía de andar con las nalgas de aire siendo visto no solamente por las autoridades, sino, por las propias fuerzas de autoridad que se burlasen. Parecía un castigo divino, como si existiese un ente superior de otra dimensión que dictaminase su destino y le hiciese pasar deliberadamente una vergüenza que se podría ahorrar. Pero su Dios personal, caprichoso, quería ponerlo en muchísimos más aprietos de los que él solito podía hacerlo.

Por suerte, Gwen no podría verlo en pelotas.

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#13
Los treinta segundos exigidos por el Teniente no llegaron. Gwen es la primera en moverse juntando sus manos en un aplauso suave y rítmico para luego sus dedos deslizarse discretamente hacia su bolsillo y extraer su instrumento sin que los marines, concentrados en Owen, lo noten. Las notas que Gwen produce se filtran entre el ruido del mercado como agua entre piedras; el flujo de personas alrededor del perímetro de cinco metros cambia imperceptiblemente, los pasos se vuelven más ágiles, más decididos, más rápidos. Incluso los marines notan algo, aunque ninguno de los dos sabría explicar exactamente qué. El Contramaestre Felix desplaza su peso de un pie al otro sin razón aparente, y el Teniente parpadea una vez, confundido por una fracción de segundo. Al terminar, Gwen se pone de pie con calma, se despide suavemente y se pierde entre la multitud. Su cabello bicolor violeta y negro ondea detrás de ella mientras avanza a trompicones hacia el interior del mercado, su figura reduciéndose progresivamente entre los cuerpos y los toldos de colores hasta desaparecer por completo.
 
En ese preciso momento, mientras el Contramaestre Felix, quien no ha dejado de observar a Owen, habla con sus compañeros por Den Den Mushi y llegando a completar la descripción de Owen, el pelirrojo aplaude. Lo que ocurre a continuación dura menos de un segundo, pero resulta imposible de ignorar. Una detonación contenida estalla exactamente alrededor del cuerpo del pelirrojo, una nube de polvo y humo se levanta suficientemente para cegar momentáneamente a los dos marines y a los seis individuos que aún permanecían en la fila, quienes se dispersan gritando en todas direcciones, terminando de ofrecer la pantalla perfecta para que Gwen realice su escape con éxito. Cuando el polvo comienza a asentarse, la figura de Owen emerge del humo completamente intacta en lo que respecta a su cuerpo, sin embargo, la túnica color crema, el chaleco terracota con sus bordados dorados, el turbante beige y hasta la última tira de tela que cubría su cuerpo han desaparecido completamente. Es entonces cuando el Den Den Mushi en la mano del Contramaestre Felix empieza a repetir las palabras de su emisor – “Contramaestre Felix, confirmación de identidad. La descripción coincide con la del pirata Owen Yang con cartel de Wanted vigente. Vamos en camino.” – y con un “catchan” se corta la transmisión. El Teniente se dirige a Owen, sus ojos fijos en el pelirrojo desnudo, su mano desenvainando su arma de su cinturón – “Owen Yang” – dice, su voz idéntica a la de hace treinta segundos, como si nada de lo ocurrido en el último minuto hubiese alterado su compostura en lo más mínimo – “las fuerzas de la marina de Nanohana lo ponen bajo arresto.” – el Contramaestre a la vez le apunta con su rifle el cual preparo al instante siguiente de recibir confirmación del Wanted del pirata.
 

 
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#14
Escuchó la explosión y no hizo nada más que quedarse quieta unos segundos. No hay pisadas que la estén siguiendo, no hay nada más que la gente avanzando y el cuchicheo de la gente por lo que ha ocurrido. Llamó a Owen, pero no está ahí ¿En dónde está? ¿En dónde se lo puede encontrar? Caminó con paso apurado, usando su mano sobre la superficie más cercana a los puestos y la pared, todo en busca de no perderse.

Por los giros, pudo suponer que se se acerca al mismo punto en el que ha corrido. Se acomodó la ropa, tomando su cabello para acortarlo más. Aunque es difícil saber si ha quedado bien o no.

La confirmación de la captura de Owen llevó una mano a sus labios por la impresión ¿Y ahora qué? ¿Debería volver al barco en busca de ayuda? Es un problema en el que se han metido solos -una vez más- como si no pudiesen vivir tranquilos ¡Como si todo lo demás no fuese suficiente!

Tomó aire preguntándose que hacer, incluso se cruzó de brazos, manteniendo la distancia ¿Cuánto? Lo suficiente como para poder oírlos, aunque no puede verlos — Uh… — es solo una idea la que aparece, por lo tanto se acercó a una persona cercana que ha pasado por ahí. Con una sonrisa en el rostro y un semblante amable — Hola… Me… Me he perdido y me robaron mi bastón ¿Podría ayudarme un poco?

Qué mentirosa se ha vuelto, pero eso solo le recuerda a un tiempo pasado, el hablar de milagros y promesas, hechas por un Dios que no responde jamás.

Esperó que el hombre se acerque más, antes de alzar el rostro y abrir los ojos. No es que pueda ver, pero es parte de vender la fantasía, aunque no quiere dinero, sino un enorme favor — Creo… creo que vendrá un día frío... una tormenta ¿Podría creerlo? Siento que un milagro vendrá pronto o más bien una maldición — esperó diez segundos antes de activar su fruta y fijarse en un hombre escondido en la oscuridad — ¿Puede sentirlo también?

No es que ella pueda notar la baja de temperatura, aun así movió su mano para tocarlo. Está fría como una tormenta, tanto como para no estar viva con esa temperatura.

—Uhmm… debe ser — apuntó a la zona en la que están los marine o en donde deberían haber estado — Lo que ocurrió ahí. Seguro a Dios no le gustó lo que pasó, después de todo estábamos ayudando a la gente... Necesito reencontrarme con el chico de cabello rojo que estaba ahí — retiró su mano y sonrió con suavidad, en un gesto amable — Ayúdeme a detener esto, mientras más gente nos ayude mejor o seguiremos sufriendo por esto o se pondrá peor.

Esperó que la anomalía provoque una reacción, la necesidad de ayudar a quien los puede salvar o escuchar las palabras de un Dios que nunca se presenta.

—Antes que el castigo sea mayor... Seguro puede sentirlo ¿No? El dolor en su cuerpo. Ayúdeme a ayudarlos y detener todo esto.


ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ ¿Por qué dejan a la ciega a cargo? Aiuda politsia
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#15


 – “Contramaestre Felix, confirmación de identidad. La descripción coincide con la del pirata Owen Yang con cartel de Wanted vigente. Vamos en camino.” –

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-¡No le crean! ¡Está borrach-

Y, debido al enorme llamado de atención que realizó el pelirrojo, escuchó el "catchan" que siempre decían los caracolitos en cuanto cortaban su comunicación. Owen había intentado, desesperadamente, interrumpir aquella comunicación, sin ningún tipo de éxito: Estaba en bolas, sin su compañera y delante de dos Marines intactos. Sus guantes y punteras, en cambio, debido a su resistencia natural a las batallas, seguían ahí, haciéndole ver aún más bizarro que lo que uno podría imaginarse.

Owen, estático mientras sentía el frescor en su entrepierna, dirige muy nerviosamente su mirada, primero, hacia el contramaestre que decide apuntarle con lo que ahora podía apreciarse más sencillamente como un rifle, sin demasiados conocimientos al respecto. En efecto, sí era diestro: Tenía el dedo en el gatillo con la mano derecha -Se va a liar.- el pensamiento fugaz del chico voló en el segundo que sus ojos celestes, ahora, envueltos en la adrenalina y los nervios que se disparaban hacia el agudo sonido de desenvaine de la espada de quien era el mayor de la dupla. Otra vez, había acertado, otro diestro más, mientras lo veía estático en su posición, aún, a un metro del pelirrojo ambos oficiales.

Mientras anunciaba la orden de arrestro hacia el pelirrojo, exactamente en el medio de sus palabras, -¡¡¡!!!- una aterradora corriente de frío apareció casi de la más absoluta nada -¿¡Gwen!?- no podía voltearse ni aunque quisiese, pero el aspecto del clima era tan abrumadoramente bizarro que no podría existir otra razón para no sentir ese frío tan atroz que hasta hacía arder la piel: Un clima árido, seco, desértico. Las ropas de los transeúntes perfectamente diseñadas para evitar que el calor sea tan sofocante que atolondre. Ahora, el frío era tan terriblemente abrumador que toda la expresión del muchacho se tensó, frunciéndole el ceño, los labios y apretando los dientes debido a que, ahora incluso, carecía de ropas mínimas para que poder mitigarle. Sin siquiera quitar la atención de cualesquiera de ambos aunque sintiendo cómo el frío hacía tronar hasta los músculos del cuerpo solo con moverlos, se abalanzó hacia ellos -¡GROAAAH!- y mientras exclamaba e iba progresivamente juntando las palmas en el aire, recorrió aquel metro de un breve salto hacia adelante, elevándose un poco del suelo. Necesitaba volver a intentar aquello, más si había salido bien (Bueno, "bien") por primera vez -¡TOMEN!- la resistencia del viento sacudía todo: Sus cabellos que elevaban su flequillo, sus guantes y punteras...todo. Cuando finalmente redujo la distancia con ambos a cero, aplaudió.

¡CLAP!

[Imagen: V6k0r7g.png]
-...EEEEEEEEEEH?!-

Solo aplaudió en el aire, nada más.

¡PAF! El cuerpo de 69 kilos de Owen buscó golpear directamente hacia el más veterano y experimentado de los dos Marines simple y llanamente por no haber sido capaz de poder detener su marcha con el impacto -¡AGH!- pero debía pensar rápido, ¡TUF!, el sonido de ambos pies apoyados en el suelo, con ambas manos que ya se habían despegado de entre sí. Ligeramente agachado a lo más rápido que pudo, sintiendo el fuerte estremecimiento del cuerpo -¡Debo distraerlos! ¡Gwen está cerca!- pensó, con una mente viajaba a muchísima velocidad al igual que lo hacía un puñetazo izquierdo de nudillos marcados que, buscando la cien derecha en primera persona del marine, ¡TAF!, golpearle para poder desorientarle y ganar algo de tiempo.

[Imagen: 1b26024ab7e448351b4945859a00b92d.jpg]
-¡EL TIRADOR DIESTRO!-

No lo había olvidado bajo ningún concepto, y un balazo podría ser algo no solamente peligroso, sino, que ser imposible de ocultar debido al sangrado. Owen giró en movimiento lunar creciente su cuerpo para quedar aún pegado al cuerpo del Marine más veterano, a su izquierda visto en primera persona. No había olvidado para nada la posición inicial de aquel que tenía el mismo uniforme que Stroud Redgrave y que le había apuntado automáticamente supo quien era el chico de cabellos rojos, casi como si estuviese proyectando un futuro combate con aquel Marine pelirubio -La tendrá más difícil así.- el ceño fruncido del muchacho se mantenía clavado en el más anciano de ambos oficiales, pudiendo notar que, a varios metros de él, estaba el tirador. Fue un vistazo, casi un destello de sus ojos, ya que su foco estaba completamente en aquel sable desenvainado por el veterano al cual, automáticamente, el chico llevó automáticamente hacia la muñeca derecha del mismo con su propia derecha, en movimiento cruzado -¡TE TENGO!-. La expresión del chico estaba tan encendida como enloquecida, no podía detener todo aquello que se había gestado y la violencia empezó a escalar a niveles insospechados -¿¡Porqué cojones mis poderes fallan ahora!? ¿¡Está puto defectuosa mi fruta de mierda!?- en un estado de nerviosismo total, aquella pregunta voló en su mente y su cuerpo se estremecía por el gélido clima. No negaba que el combate le estaba encantando y haciendo que su cuerpo, hormonas y cada fibra de su piel tiemble de gusto mientras era completamente imposible regular el calor corporal, ni siquiera era capaz de poder sentir ese sudor que expulsaba por cada poro de su piel hasta hacía un minuto atrás.

¿Porqué el Dios personal de Owen, que soy yo, le hace tanto Bullying? ¿Porque es divertido? En buena parte, sí.

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#16
“Felix” – la voz del Teniente se escucha, calmada – “Acordone la zona y traiga refuerzos. Ahora.” – el Contramaestre no necesita que se lo repitan. Da media vuelta y sale disparado hacia el sur con una velocidad que él mismo no esperaba. No sabe explicarse la sensación que siente cuando sus botas golpean el suelo empedrado de la calle, simplemente sus piernas responden mejor de lo habitual, como si se sintiera más ligero de lo habitual. El rifle sigue firmemente en sus manos mientras su figura se pierde entre los puestos del mercado central en dirección a las tropas estacionadas al sur, en el puerto de Nanohana. La gente que aún permanecía en los alrededores del perímetro empieza a dispersarse. Aunque no por órdenes exclamadas por el Teniente. Ni por Owen desnudo frente a ellos. Es por el frío. Un frío que no tiene ningún sentido bajo el sol de las 2:30 de la tarde en Arabasta, 38 grados centígrados que de repente ceden ante una temperatura que desciende con una rapidez antinatural en un radio que se expande progresivamente desde algún punto perdido entre los puestos del mercado. El Teniente lo siente en todo su cuerpo, entumeciéndole, y frunce el ceño sin apartar los ojos de Owen. También Owen lo siente, ese frío específico que ya conoce, que tiene un origen específico y una persona específica detrás. Los comerciantes abandonan sus puestos. Los compradores sueltan sus mercancías a medio regatear. Una mujer señala en dirección al origen del frío y grita una sola palabra que otros recogen y amplifican hasta convertirla en el sonido dominante del mercado central de Nanohana – “¡Monstruo!” – y entonces la estampida es inmediata. Quinientas personas que hace apenas diez minutos transitaban el mercado con la normalidad de un día cualquiera se convierten en una marea desordenada que huye en todas direcciones alejándose de Gwen, alejándose del frío inexplicable, alejándose de todo. Los puestos temporales caen, las mercancías ruedan por el suelo empedrado, los toldos de lona naranja y roja se agitan violentamente por el movimiento masivo de personas. En menos de cuarenta segundos el centro del mercado, que hace un momento albergaba quinientas personas, ha quedado en un silencio relativo interrumpido únicamente por el viento y los pasos apresurados de los últimos rezagados.
 
El Teniente pierde esos segundos mirando la estampida. Son pocos, pero Owen no los desaprovecha. El pelirrojo se lanza con todo su cuerpo hacia adelante. El Teniente reacciona levantando el brazo derecho en el que porta el sable, pero llega tarde. El cuerpo desnudo de Owen impacta contra él, miembro viril y todo. El Teniente recupera su postura en un segundo, sus décadas de experiencia haciendo el trabajo que sus músculos ya no hacen tan rápido. Owen no le da tiempo. Se desplaza hacia la izquierda del Teniente con rapidez y orienta su siguiente ataque directamente al brazo derecho con el cual porta el sable. El golpe llega limpio, concentrado, y el Teniente siente el entumecimiento recorriendo el brazo desde el punto de impacto hasta los dedos. Su mano pierde momentáneamente la sensibilidad pero no suelta el arma, los dedos aprietan el mango del sable por puro instinto de supervivencia. Y el Teniente contraataca. La hoja del sable describe un arco hacia el pecho desnudo de Owen en un corte limpio, diagonal, atravesando la piel desde la parte superior derecha del pecho hacia el centro. La sangre aparece de inmediato, una línea roja que se expande lentamente sobre la piel del pelirrojo bajo el sol implacable de Arabasta. El Teniente recupera su guardia y se dirige a Owen – “Veo que eres un luchador.” – su tono de voz no cambia, su respiración sigue siendo controlada – “Teniente Neko. No volveré a manchar tu honor pidiendo que te rindas, pirata.” – le dice al pelirrojo, sus ojos fijos en Owen – “pero igual debo capturarte, por el bien de Nanohana.” – termina, con una expresión que no ha cambiado desde el principio de todo este asunto.
 

 
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#17
No ha salido como lo planeó, su mano atrapó el aire, porque todo el mundo ha salido corriendo.

No pudo ver a la gente huir. No observó nada, pero lo sintió.

Un suspiro largo salió de sus labios, un signo de resignación que dejó un silencio que solo se rompió por las palabras de la gente que está presente, la conmoción la obligó a detener el frío, o quizás es el rechazo quien la empujó a hacerlo o quizás es el plan fallido ¡Una pena! Tomó aire con suavidad, uno que comienza a perder el frío. No logró orientarse, porque el sonido ha cesado ¡Hasta que hay alguien que se mueve! No pudo ver que es Owen, que es su enfrentamiento con el Marine. Habría soltado un sonido de impresión de ver a quien se supone debe impartir justicia contraatacar al pelirrojo, pero el sonido aunque claro, no da pistas de lo que está ocurriendo, hasta que finalmente las palabras salen. 

—¡No te rindas! — es un grito que seguro llamó la atención de la poca gente que quede ahí ¡Si es que queda, claro! Fue incapaz de observar, por lo tanto solo se volteó a donde han estado ambos sin conocer la distancia que los separa — Deberíamos aprovechar e irnos — su mano apretó el objeto que le ayuda a cantar, soltando un suspiro, aunque seguro no puede oír lo último por la distancia.

Llevó el objeto a sus labios preparándose para hacer un movimiento nuevo una vez más. Es otra canción, que seguro solo ellos escucharán, no habría esperado tener problema con la marina, después de todo nunca ha existido una situación con ellos ¡Con el chico contramaestre tampoco! Por lo tanto ¿Por qué ahora hay tantos problemas? La ignorancia la azotó una vez más.

Un canto salió, es ese que trae fuerza a la gente. Habría preferido hacerlo entre la gente para no tener los reflectores sobre ella, aun así ¿Qué más va a hacer? Simplemente llenó un espacio vacío con la canción, hasta que finalmente terminó, esperando que el sonido llegue a Owen.

—¡O-Owen! ¿En dónde estás? — aunque lo pueda sentir de a ratos, fue incapaz de determinar su posición, simplemente esperó alguna señal.

—Y-Ya sé, iré por Sohem, seguro él podrá hacer algo.

O no, pero siempre está bien creer que todo puede ir mejor. Incluso si la respuesta que aparece, es mucho peor que el problema inicial. 

A todo esto... ¿A dónde está el barco y el puerto? 

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#18
Como siempre era usual en la vida del pelirrojo, las cosas empezaban a escalar a unos niveles tan inauditos como absurdos. Sí, tanto él como Gwen estaban en la fina línea de ser capturados o no, pero, ¿Acaso él iba a permitirlo? Nunca.

Todo estaba ocurriendo a un nivel tan criminal como atronador; Para empezar, las personas se habían vuelto tan locas repentinamente que el griterío y la estampida de personas se hizo tan protagonista como el enfrentamiento feroz que aquellos dos masculinos estaban teniendo, tanto el desnudo como el uniformado. Mínimos temblores podían sentirse por el tropicón incansable de individuos corriendo en direcciones que el chico no pudo atender debido al sujeto de mayoría de edad que tenía justo delante de él. La sensación de frío, al mismo tiempo, se mantenía, haciendo que el cuerpo del pelirrojo se estremeciera con algo de violencia, ¿Acaso lo bizarro de la incongruencia climática era lo que alertó a las personas, o algo más? Ni siquiera fue capaz de atender a aquello, ya que el brillo de aquel sable derecho voló hacia el pelirrojo casi de manera automática.

[Imagen: JT4knY1.png]
-¡¡!!-

Pero era demasiado tarde, incluso siendo capaz de poder ver el ataque venir, ¡SHS! -¡AGH!- el espadazo fue lo suficientemente preciso como para demostrar que, pese al aspecto anciano y deteriorado del mayor, todavía mantenía una fortaleza férrea y una habilidad de combate atronadora. Un corte diagonal, lateral, que involucraba la mayoría del pecho y provocaba una intensa mueca de dolor en el pelirrojo que apretaba los dientes a la vez que lo hacía con el ceño, cerrando uno de sus ojos por mero acto reflejo. El frío que tanto lo azotaba había desaparecido de manera progresiva y posteriormente el impacto de la espada fue realizado -¿¡GWEN!?- no pudo distraerse pero no evitó pensar en ella, ¿Porqué desactivó sus poderes? -¿La habrán capturado?- el desconocimiento sobre las condiciones de su amada, ciertamente, habían elevado el stress de su cuerpo al máximo de su límite. Sus hormonas empezaron a brotar con una intensidad sin igual no solamente por la alteración del cortisol propio del ataque, sino, de tener parcialmente mitigados los sentidos debido al polvo que comenzaba a levantarse progresivamente por la estampida de personas embravecidas y enloquecidas, acompasadas por la caída de los puestitos, la madera y metal que rechinaban producto de la contundencia de sus impactos.

El teniente, con un aspecto tan controlado como llamativo, comenzó a dirigirse hacia un Owen que parecía verse excesivamente nervioso: "Veo que eres un luchador" -Tsch.- se quejó, con esa determinación tan abrumadora que le califica al pelirrojo.

– “Teniente Neko. No volveré a manchar tu honor pidiendo que te rindas, pirata.” –

[Imagen: 67570a6b6fcc45b0a37f64ce7e5c57b9.jpg]
-Owen Yang. Deberías cambiar de profesión, ser un Marine es un chiste mal contado.-

No iba a continuar con la charla. El frío había cesado hace tiempo, pero hubo algo que reconoció casi de manera automática: El canto de la mujer de su vida -¡!- que despertó sus sentidos de forma abrumadora, tanto, que su propio vigor y voluntad de pelear se enardeció muchísimo más. Pudo escuchar llamarle, era buena señal: Se la oía desesperada, más no arrinconada ni bajo el yugo de alguien más, pero no podía perder más el tiempo. El escándalo en aquella ciudad se había vuelto tan tremendo que hasta comenzaba a ser algo difícil ver más allá del contacto que esos dos peleadores tenían.

– “pero igual debo capturarte, por el bie-

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-¡CALLA!-

Ni siquiera le dejó terminar sus palabras que, automáticamente, lanzó un puñetazo derecho sobre el puño del mismo sentido del Marine que sostenía el arma a la vez que lo callaba, pero...este puñetazo, fue distinto. Muy.

¡BLOOM!

-¿Eh?- cuando el pelirrojo quiso percatarse, una violenta explosión apareció justo en el impacto que había realizado. El impacto fue tal que por la propia inercia de la misma, el teniente debería haber salido despedido varios metros hacia adelante y en línea completamente recta. Si estaba comenzando a levantarse polvo y arena a borbotones solamente por la estampida de personas, ahora, la cosa se había vuelto incluso hasta más abrumadora: Una gran nube apareció propia de la explosión que fue una maniobra pura y enteramente defensiva. El combate era algo que tenía totalmente atrapado al pelirrojo, pero había algo que resultaba ser, incluso, mucho más importante: La supervivencia de la mujer que más quería en todo el mundo y, ahora mismo, tratar el profundo corte que había sufrido y, que ahora, le hacía sangrar más de la cuenta -¡Gwen!- la seguía escuchando cantar y, gracias a su excelente oído, volteó automáticamente en dirección hacia donde podía sentirla, saltando con mucha intensidad hacia atrás hasta que su espalda chocó con lo que parecía ser un puestito mercante aún derruido. A medida que se alejaba del encuentro, más fuerte podía escucharse la voz de la muchachita que, al aterrizar, le hizo correr hacia su izquierda y detrás, pudiendo sentir el origen de dónde provenía la canción que solía ser su llamado -¡GWEN!- exclamó para llamar su atención, mientras la polvareda y los transeúntes que se agolpaban y molestaban impactaban de manera descoordinada con el chico. Owen, rápido para la improvisación, se colocó justo delante de la chica y la empujó con su espalda al frente de la chica del velo, dejándole en claro que se subiese "a caballito" -¡Súbete!- así ella no pudiese ver, sí podría sentirle, algo que habían repetido ni una, ni dos veces, sino sientas desde que se habían conocido.

Tal vez a ella le parezca extraño sentir TODO su cuerpo con las manos y no la textura de su ropa y sus telas. Ya tendría tiempo para explicarle -¡Necesitamos correr! ¡Como se entere Sohem me arranca un huevo y me lo sirve de merienda!- si la distracción y pantalla de la gente era suficiente para poder ganar tiempo, que así sea, y más para poder aprovechar la adrenalina que mitigaba un poco el enorme picor de su pecho sangrante.
Defuse the bomb:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3309 - 643 = 2666
Energia: 2833 - 581 = 2252
Espiritu: 1270 + 0 = 1270
#19
La nube de polvo y arena levantada por la estampida y la explosión convierte el centro del mercado en un paisaje irreconocible. Los toldos caídos, las mercancías desperdigadas y la madera astillada de los puestos derrumbados alfombran el suelo empedrado en todas direcciones. El Teniente Neko escucha el nombre que Owen pronuncia con esa determinación característica suya y sus ojos se entrecierran apenas un milímetro. Owen Yang. El mismo nombre que el Den Den Mushi confirmó hace menos de dos minutos. Un pirata con cartel de Wanted. El marine mayor abre la boca para responder a la grosería del pelirrojo, pero el puñetazo llega antes de que las palabras salgan. La explosión que acompaña el impacto es diferente a la anterior que dejo sin ropa al pelirrojo. Es directa y concentrada en el punto de contacto entre el puño de Owen y la mano armada del Teniente. La misma genera una quemadura violenta que se extiende por la zona impactada del brazo de Neko, y la onda expansiva lo desplaza exactamente un metro hacia atrás, sus botas arañando el suelo empedrado mientras su cuerpo absorbe la fuerza del golpe. El sable sale despedido de su mano, girando en el aire antes de caer con un sonido metálico seco a los pies del Teniente. Neko queda de pie, pero sus ojos tardan un segundo en enfocarse, su cabeza sacudida por la detonación, su brazo derecho con la quemadura todavía palpitando con un dolor que no ha sentido en años. Son apenas tres segundos de aturdimiento, pero Owen ya no está frente a él.
 
Neko sacude la cabeza, recupera la orientación y localiza el sable en el suelo, lo recoge con la mano izquierda dado que la derecha todavía responde con lentitud y para su suerte es ambidiestro, y sigue la dirección en que el polvo y el ruido indican que Owen se ha movido. No tarda en encontrarle, el pelirrojo desnudo y sangrante es imposible de perder incluso entre la polvareda, especialmente ahora que está junto a Gwen. Neko avanza con rapidez cerrando la distancia en segundos y descarga un sablazo lateral hacia Owen. La hoja impacta, añadiendo una nueva herida al cuerpo ya castigado del pelirrojo. La sangre del primer corte en el pecho todavía escurre bajo el sol y ahora hay más. Los ojos del Teniente se desplazan desde Owen hacia la figura esbelta de la muchacha del velo, su cabello bicolor violeta y negro, su túnica marfil, su collar de plata con la gema azul. Ella es una joven claramente extranjera, claramente ciega, claramente fuera de lugar en medio de todo este caos. Neko baja el sable a su costado y se dirige a la chica. Su voz sale con el mismo tono controlado de siempre, dirigida directamente a Gwen – “Jovencita.” – dice, ignorando momentáneamente a Owen – “El impresentable que está junto a usted es Owen Yang, un pirata con cartel de Wanted activo y recompensa por su captura. Si está siendo retenida contra su voluntad, dígamelo ahora. Nadie le hará daño.” – extiende su brazo quemado hacia la chica, y declara – “La Marina le protegerá.”
 

 
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Belico

OFF
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#20
No entendió cómo ha sucedido, tampoco lo que ha pasado, es una seguidilla de cosas que no encajan. Quizás si pudiese ver sería distinto, sintió la frustración tinturarle el rostro, en un ligero carmín que se posó en las mejillas, incluso su corazón se agitó, porque todas sus ideas parecen no funcionar ¡Y es lo lógico! Recién comienza a conocer el mundo.

La voz cercana de Owen le sorprendió y movió sus manos adelante como si lo buscara, aunque en realidad alguien más detuvo su interacción. Es la marina, es la justicia o lo que se supone que debería serlo, pero ahí se encontró lastimando a quien más quiere — Uh — no respondió nada ante sus primeras palabras, porque la primera opción es defender a Owen, siempre lo ha hecho, aunque ¿Es conveniente tirar más leña al fuego? — Yo… — se encontró entre la espada y la pared, porque claramente no está presa de Owen, es la compañía que ha elegido entre todos sus conocidos.

¿Pero debería decirlo?

—¿De verdad me protegerá? ¡H-Hay algo allá afuera que es peor que Owen! Asustó a toda la gente del mercado, no sé cómo era — sintió la pena subir desde el estómago, porque el monstruo es ella. Es el invierno en un sitio que vive un eterno verano por las mañanas — Todos salieron huyendo — el dorso de su mano se paseó por sus ojos, no porque pueda ver, sino más bien porque las lágrimas molestan — Estaba tan asustada porque no sabía a dónde ir.

Esa es la única parte cierta de todo el discurso ¿A dónde ir si no se puede ver nada? Si el silencio es lo que reina el lugar. Ya no hay risas o discusiones, es un silencio tan largo que podría estar en cualquier lugar.

No se acercó al marine, tampoco correspondió el gesto, porque no lo vio. Quizás de poder observar habría hecho algo con eso ¡Pero cómo esperan que alguien que no puede ver reaccione! Es lo común entre la gente, es lo típico, por lo tanto incluso de saberlo no podría culparlo — Creo que eso debe ser peor que Owen ¿N-No lo cree usted?

¿Quién es peor, un hombre buscado o el monstruo que llenó de pánico su hogar?

Me pregunto qué le importa más a la justicia.

ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ -
[Imagen: Gwendolain.gif]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2072 + 0 = 2072
Energia: 1145 + 16 = 1161
Espiritu: 1186 + 0 = 1186


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