Una vez Maki asintió en conformidad con mi plan, corté la cuerda y ella empezó a llorar una y otra vez hasta llamar la atención de los guardias. Era un llanto creíble, que penetraba en mis oídos y, por supuesto, en el de los guardias, era ideal para forzarlos a acercarse. Ambos guardias se acercaron descuidadamente, uno con la intención de golpear a Maki y el otro para tener su ojo sobre mi mientras lo hacía, ambos estaban confiados, lo que nos daba la ventaja de la iniciativa. Al momento en el que mi compañera se movió para atacar a su objetivo, yo hice lo mismo, y, sin ponerme totalmente de pie, hice un barrido con mi pierna izquierda que forzó al guardia a poner su rodilla en el suelo. Estaba preparado para un contraataque de su parte, pero eso no pasó, en su lugar, se llevó la mano al bolsillo con rapidez y sacó un silbato que se llevó a la boca, se había rendido ante la opción de combatir antes de empezar y quería alertar al resto del campamento. Antes de que pudiese silbar, le agarré del cuello con un rápido movimiento de mi pinza, si no tenía aire no podría soplar después de todo, y mientras se intentaba zafar de mi agarre, lo mandé a dormir con un estrujón acompañado de un *CRACK*
Con los dos vigilantes fuera de juego, era el momento perfecto para largarnos —Bien ahora podremos...— Pero Maki no parecía estar por la labor, había puesto su mira en un grupo de traficantes que se encontraban calentándose en las hogueras al otro lado del campamento, lo mirase por donde lo mirase era una locura. También estaba convencido de poder neutralizar a ese grupo, pero si cualquiera de ellos lograba dar la voz de alarma para alertar al grueso del grupo, no tendríamos ninguna posibilidad, y esta vez no acabaríamos solo atados en un póster. No había manera de convencer a mi compañera, así que tomé una decisión que, si bien no me agradaba, era la más lógica dada la situación. Me disculpé de antemano —Disculpa por esto— Y al momento de hacerlo, la agarré de la cintura y la cargué en mi hombro derecho, con su cabeza mirando hacia mi espalda. Una vez con Maki a hombros, salí corriendo hacia el bosque, parecía que sería sencillo salir de allí, pero antes de entrar en la maleza, se empezaron a escuchar gritos escandalosos a mi espalda, gritos que en pocos segundos pasaron a ser disparos.
La carrera por el bosque fue lo más ágil que mi físico me permitía, estaba cada vez más adentrado entre los árboles, lo que me daba cobertura para los disparos que eran implacables e incesantes, pero, cuando ya pensaba que estábamos fuera de su alcance, algo impactó en mi hombro izquierdo —Arghh— Era una sensación fría y punzante, pero no lo suficiente como para hacer que me detuviese. Una vez en la rivera del río, y sin pararme a pensarlo, salté al agua y nadé en el sentido de la corriente para evitar que nos siguiesen el rastro. El agua por la noche estaba bastante más fría, intenté mantener mis hombros por encima del agua mientras nadaba, pero no podía evitar que Maki también se mojase.
Cuando ya parecía imposible que nos siguiesen en rastro, salí por la orilla contraria del río y solté a Maki en la orilla, preparado para lo que me tuviese que decir, ya que había actuado por mi cuenta en esta ocasión. Pero lo primero que hice fue agarrarme el hombro, una vez pasada la adrenalina del momento, el dolor era muy intenso y no paraba de salir sangre —Supongo que la coraza no es aprueba de balas jajaja. Al menos no ha atravesado de lado a lado, Maki ¿Tu tienes algo de conocimiento en primeros auxilios? No llego con la pinza para sacármela— Una vez descansados, intenté explicarle un dato muy importante a mi compañera —Aún no hemos fallado, parece que nadie te vio con el veneno. Así que una vez vuelvan al campamento y se pongan a cenar... ¡Careán como moscas! Creo... Espero... Por el momento deberíamos informar de lo ocurrido a nuestros superiores y rezar porque no nos regañen demasiado— Para ser nuestra primera misión había sido bastante movida, si se miraba de una forma objetiva nuestro desempeño había sido bastante notable, pero los jefes no siempre miran las cosas así, a ellos solo le importan los resultados y nuestras excusas no tenían pinta de ser lo que querían oír a nuestro regreso, que además... Iba con retraso.
Fue simple deshacerse de ellos, después de todo, eran los mas tontos siempre los que cuidaban a los prisioneros, nunca podrías al mejor de todos los soldados a cuidar a dos idiotas amarrados a un tronco, sin embargo, estos eran los idiotas mas cabeza dura de todo el cuartel. Con los puños atómicos de Maki y la gran armadura “inprentebratrabilisisisisisisisisisima”, jamás les derrotarían, Maki no dudo en lanzar sus golpecitos al aire sintiéndose “indivisible” o como sea que se llame eso que nadie le gana.
Los ojos de Maki, certeros como una bestia salvaje, acechadores, llenos de una afilada sed de matar que nunca antes había sentido se apodero de ella de su mente, su sonrisa amena poco a poco disminuyo… hasta convertirse en una especie de sonrisa diabólica que contrastaba con sus ojos dorados y llenos de rencor. Creía que podía atacar a uno o dos antes de que alertaran a los guardias, después de todo la sorpresa era la madre de las batallas ganadas, ella era ágil, liviana y certera, al menos con la espada, así que lo pensó, lo analizó, y lo vio en su futuro inmediato… se acerco a los matorrales agachada ignorando completamente a su compañero de tres jodidos metros de alto.
Maki salto al combate… pero le agarraron en el aire como un gatito y sus manitas se movieron como rasguñando en el aire, cuando pudo hacer algo mas se vio en el hombro de Rojito —Si vale… Lanzame, es mejor idea para sorprender a esos… espera donde vas? HEY HEY HEY… ROJITO DONDE VAS NO HUYAS… LOS HIJOS DE LA GRAN FRUTA ESTA HACIA EL OTRO LA…. — un disparo reboto y se incrusto en el tronco del árbol al lado de Maki que se agarro la cabeza como si le hubieran dado… sus lagrimas saltaron por la impresión junto con un agudo chillido de miedo —Ahora nos expusiste!!! Corre… corre… camaroncito que no me quiero morir aún. Tan bella, virgen y con una rival tan fuerte como Mai volvería como espíritu maligno no lo permitas!!! CORRE!!!— el disparo en el hombro de Rojito hizo que Maki montara en furia nuevamente… se comenzó a contorsionar para zafarse… —HIJOS DE PUTA NADIE HIERE A MI AMIGO!!! LOS MATARE!!!— El chapuzón fue un verdadero… balde de agua fría?... claro… Maki estallo nuevamente en colera, mojada hasta las bragas nunca pensó que volvería a mojarse menos en la noche. El viento le congelaría hasta los huesos, dios como odiaba eso. Esta vez en lugar de cruzar como era lógico, se dejaron llevar por la corriente despistando a los tontos cazadores mercenarios o lo que maldita sea fueran esos tontos.
Cuando la tiraron al otro lado del rio, Maki respiro aire por fin la jodida agua estaba en todos lados y tosió como un millón de litros antes de poder hablar. Se levanto como un espectro salido de las profundidades del infierno, con el cabello mojado, lacio y con un aura asesina… casi los tenían y se le había ocurrido escapar… su mano empuñada en forma de piedra se adelantó al cangrejo, pero a medio camino se volvió seda dulce y amorosa… —JuSe querido esa herida es feísima… chale… no se mas que poner curitas y dar besitos en las heridas… pero… si me dices… espera no tuvimos una clase de primeros auxilios?... repampanos… crees que te duela mucho su meto mi… buarg….— Hizo como el ademan de que vomitaría en cualquier momento. —… … mi Maita en la herida?... bueno ahí voy… diosito si me escuchas porfa tráeme al doctor vivienda que me ayude, que se hubiera perdido en el bosque…— Mientras Maki metía sus delgados dedos en el caparazón buscando la bala, el valiente o quizás no teniendo el mismo sistema nervioso que un humano, Maki no tenía idea ni de su propio cuerpo. Quizás por alguna razón no parecía estar sufriendo demasiado… le explicaba que aun no estaban vencidos. Que había oportunidad.
Maki entonces toco el acero defornado de la bala y con sus uñas pequeñitas como una hojita de papel logro agarrarla y sacarla lentamente… su mano llega de sangre, JuSe agotado seguramente por el dolor. —Espera aquí… traeré algo de agua para lavar la herida y quizas algo de mi ropa para vendarla te parece?...— Maki atolondrada, mareada y con nauseas se tropeso con exactamente 7 piedras y ramas antes de caer de rodillas en el rio para tomar un pedazo de tela de su propio uniforme, de la manga, seria suficiente… mas repuesta volvió a donde su compañero de aventuras… Maldición. Algo titilo en su oído… Maki se agazapo y lanzo sobre el cuerpo del gigantesco Marine un par de hojas para ocultarlo. Shhhhhhhh el shisheo fue tan silencioso como una araña tejiendo, apenas ambos podrían decir que alguno de los dos lo emitió… y entonces escucho lo peor del mundo…
—ADELANTE!! CADETES DE LA MARINA, ACABEMOS CON LOS RESTANTES DE ESTOS TONTOS… NADA SE INTERPONDRA ENTRE LA JUSTICIA Y LA SANTA TIERRA QUE PISA CADA UNO DE LOS SOLDADOS DE LOS DIOSES. POR LA JUSTICIA POR LA MARINA!!!— Que? Su hermana, era Mai, su voz característica, su discurso rimbombante vacío y sin vida. Maki quiso ir a ver… pero no, jamás dejaría a su compañero a merced de… nada.
Mierda… la maldita Mai acabara con los mercenarios adormecidos envenenados y enfermos?... REALLYYYYY… Maldito destino de mierda… comenzó a escucharse una batalla campal rio arriba y parecía que las banderas azules arrasaban el campo verde… como una marea que engulle el mal que se avecina. —No te preocupes Rojito, ya llegaron refuerzos… Chale… creo que el plan hubiera funcionado… bueno… a veces se gana a veces se pierde. Puedes caminar?— Dijo levantándose, y ofreciéndole al cangrejo dos cosas… una mano abierta y una sonrisa cálida.
Maki estaba frustrada por haber perdido la oportunidad de derrotar a los malhechores que nos habían humillado, pero aún así reprimió su ira y me ayudó, haciendo gala de su gran corazón y su sentido de la justicia. De la mejor manera que pudo sacó la bala que tenía incrustada —Ayayayaii— El dolor era punzante, y aunque era un crustáceo acostumbrado a sufrir heridas, nunca me habían disparado, el dolor era... ¿Punzante? —Gracias por todo Maki, vas a ser una gran marine— le dije con una amplia sonrisa.
Mi compañera fue al río para coger agua y lavar mi herida, en mi opinión no era necesario, pero al verla tan aplicada no pude decirle que no lo hiciese, se veía que estaba preocupada de corazón por mi situación. Cuando estaba volviendo se agachó de repente, y lanzó algunos matojos sobre mi. No tenía ni idea de que estaba pasando —¿Nos habrán seguido? Imposible, hemos tomado todas las precauciones...— De golpe escuché a las personas que estaban cerca nuestra, suspiré aliviado al escuchar que se trataba de una tropa de la Marina. Al poco rato de escucharlos pasar se escuchaba en la distancia como entraban en batalla contra los delincuentes, batalla que presumiblemente ganarían los marines dado que para este punto nuestros enemigos deberían estar cerca de empezar a caer por el veneno.
Maki me ofreció su mano con amabilidad para que pudiese levantarme. La escena era bastante cómica teniendo en cuenta la diferencia de tamaño entre ambos —Muchas gracias. Estoy como nuevo— Dije mientras estiraba mi torso girándolo de un lado a otro —Deberíamos volver para dar el informe. Ya me imagino la cara del viejo cuando se lo contemos todo jajajaja— Mi risa trataba de ocultar de la mejor manera posible la frustración de no haber podido cumplir por nosotros mismos con la misión y al mismo tiempo el miedo por la inevitable bronca que se avecinaba.
El camino de vuelta fue más silencioso, no por falta de ánimos, eso se me pasó rápido, después de todo ya llegarían más oportunidades de ganar méritos, lo que hizo el regreso más apagado fue el cansancio, entre nadar, caminar por la selva, correr para huir y la falta de sueño... Fue el día más agotador de mi vida, pero al menos estaba de mejor humor, estas cosas cansan menos si tienes amigos de tu lado. Quedaba poco para llegar, y tenía un plan perfecto para terminar de subir los ánimos de ambos antes de que nos echaran la bronca. Agarré a Maki de la espalda y de las piernas y comencé a lanzarla en el aire repetidas veces, mientras vitoreaba repetidas veces —Victoria de la Marina, Victoria de la Marina— Ella había hecho todo lo posible para animarme así que ahora me tocaba a mi.
Al llegar al llano donde se encontraba nuestro superior lo primero en lo que me fije fue en la figura del instructor que me pegó por la mañana, que se dirigía corriendo a nuestra posición, una carrera desesperada se podría decir. Claro, realmente tenía sentido, no era mala persona ni mucho menos, era estricto porque tenía que cumplir con su papel, pero en el fondo seguro que se preocupaba por nosotros. Al situarse a 2 metros de mi, dio un salto y me golpeó fuertemente en la cabeza tumbándome e el suelo de un solo golpe —LLEGÁIS TARDE MALDITA SEA. INTENTO DE MARISCO, INFORME DE LA MISIÓN ¡¡RESPONDA SOLDADO!! MALDITA SEA...—Un breve silencio, tan breve que terminó antes de empezar le dio tiempo para girar su torso como si fuese un robot y dirigirse a Maki—RECLUTA ZEN'IN ¡¡INFORME!! ¡¡YA!!— Afortunadamente el golpe que me propinó hizo que fuese incapaz de escuchar sus gritos, lo lamentaba por mi compañera por tener que dejar que fuese ella quien tuviese que lidiar con el mal genio de nuestro superior. Mientras tanto yo solo podía balbucear mientras yacía en el suelo —Una langosta...Dos langostas...Tres langostas...—
Apunto de vomitar por quinceava vez guardo la compostura, y trato medio sano, medio no sabía qué hacía con la herida de Juan Sebastián, pero afortunadamente pudo a pesar de todo. Sintió algo que jamás había sentido desde hace muchísimo tiempo, algo como… mierda no sabía ni identificaba ese sentimiento… pero después descubriría que era orgullo. Marine… ser una gran marine no sonaba nada mal… sin notarlo se encontraba sonriendo muy grande y muy amplio perdida en sus pensamientos navegando en mareas de sueños dulces y de gran poder, imagino sus puños duros, aun mas duros, su guitarra colgada en la pared de su habitación como un sueño truncado, solo entonces sintió algo de amargura pero estaba dispuesta a abandonar todo si la paz y la armonía en el mundo era posible.
La algarabía era grande pero todos a favor de la marina, y además… estaba sin duda la maldita Mai, aunque esto le hacía respirar aliviada. Escuchaba gritos de dolor y vómitos y tonterías propias de enfermedades a lo lejos, así que era al menos el veneno había resultado. Un plan solido y genial, salvo por el echo de que la tonta se llevaría todo el crédito, Rojito se levantó con algo de dificultad, pero se recuperó en un segundo… los ojos de Maki se abrieron tan grandes como platos, como dos luciérnagas perdidizas en la noche no podía apartar la vista de la fortaleza tanquesca, si es que esa palabra existía, del gran Gyojin, de echo inconscientemente aplaudió mientras se levantaba como una maquina de pelea. —UUOOOOOO eres increíble… no quisiera que algún día tengamos que pelear tú y yo, sé que ganare, sin duda pero si me lo pides me rendiré jejeje pero no sin probar mis puños FU… FU… FU…— Volvió a lanzar sus puñetazos al aire como era su costumbre para mostrar su inconmensurable poder.
Entonces después de caminar a un lugar más seguro Maki sentía que habían hecho todo mal, habían puesto en riesgo sus vidas, sus carreras y también en lugar de dar aviso que era lo correcto decidieron enfrentar la situación pero. No era decisión de ambos, era solo de ella… Maki… Maki arruinaba todo, todo para ella y para todos que era lo peor, pero en ese momento, en ese pensamiento sintió el agarre del cangrejo y como si celebrase le lanzo al aire. La primera vez sintió temor, un terror verdadero, pero después reconoció el sentimiento de celebración, su risa inundo el bosque y se sintió de verdad mucho mejor. —SISIIIIIIII YAAAYYYYY SOMOS LO MEJOR ACABEMOS CON TONTOS MERCENARIOS Y PIRATAS ROÑOSOS AYUDAME JUAN AYUDAME A LIMPIAR LOS MARES DE ESOS PERVERSOS!!!!— agitaba los brazos en el aire tratando de volar
Al llegar al llano donde habían iniciado operaciones Maki sintió alivio, JuSe se sentía más fuerte y mejor que hace unos segundos ahora. Estaba todo bien y realmente comenzaba a sentirse más aliviada, salvo por que como un si un camión a isekai world se tratase el instructor corrió a Maki y Rojito y con una fuerza inhumana le pego tan fuerte que Maki sudo frio… esperaba el suyo y no se dejó esperar… el coscorrón de ella fue mucho más suave en comparación e intuía que al gyojin quizás para sentir el golpe necesitaba más fuerza, pero era a opinión de Maki. Un jodido demente…
—Este… este… mire … ay… esta bien, nos adentramos al bosque y encontramos un campamento de mercenarios… … … y… los… derritamos.. pero.. en .te.ro.otr.isa.. por que.sdespues… s— Dijo pero la vista del instructor le perforaba la mente… y se enredó, volviéndose disléxica… poco a poco su voz comenzaba a apagarse… cuando el instructor les interrumpio con un grito de terror…
—ESTA HABLANDO DEL ESCUADRON DE MERCENARIOS QUE DERROTO SU HERMANA? DE LA IMPECABLE VICTORIA QUE ACABA DE REPORTAR DONDE APRESARON A TODOS SIN UNA SOLA HERIDA? ESTA MAL… MUY MAL AL SUELO DEME 100 CON EL CAMARON!!! AHORA!!!— El grito del instructor fue doloroso, no le creyó, no investigo ni nada… esto apestaba… esto… —Esto apesta viejo.— se agacho y al lado de Juan sebastian comenzo a hacer lagartijas… podia hacer un montón pero despues de todo el ajetreo… cada una parecía… una… puta… mierda… solo seis y cayo derrotada… —A LAS CUADRAS!!! COMO CASTIGO… ESTAN DE GUARDIA UNA SEMANA!!!— Finalizo el instructor dejando a ambos ahí tumbados en el suelo.
A nosotros se nos había dado por fracasada la misión, a pesar de haber hecho todo el trabajo duro, pero mirándolo desde el lado bueno, habíamos actuado como unos marines de primera (Con algún que otro traspiés), gracias a nosotros, otro escuadrón había podido capturar a un peligroso grupo de mercenarios que ya no sería capaz de sembrar temor entre los civiles, el pacífico Reino de Samba era más pacífico y seguro que el día anterior.
No sabía cuánto tiempo había pasado, pero allí seguía… En el suelo…Contando langostas —Cuarenta y cinco langostas, cuarenta y seis langostas…— Hasta que, al llegar a las cincuenta, desperté de mi letargo, incorporándome en el sitio pero sin llegar a levantarme. Me rasque la cabeza dolorido, siendo capaz de apreciar un bulto que me había salido —Pero será hi- — Tenía toda la intención de maldecir a mi superior, pero une escalofrío recorrió mi acorazada espalda, ¿Y si estaba observando? El siempre observa…
Luego de mirar a mi alrededor, comprobando que, efectivamente, el oficial se había ido, miré a mi lado, donde Maki yacía tirada en el suelo mirando al cielo. Me tiré sobre mi espalda para reincorporarme completamente aprovechando el balanceo de mi cuerpo —¡Alehoop!— Y le tendí la mano a mi compañera para que se levantase también. —Bueno… Esperaba algo peor— Dije mientras me apretaba el bulto de mi cabeza, intentando meterlo hacia adentro sin éxito —Un bultito más que menos… ¿Qué más da? JAJAJAJA—
Una vez nos levantamos, fuimos directos a las cuadras, no queríamos ni imaginar lo que nos pasaría si desobedeciésemos las órdenes del oficial. Había escuchado por los rincones del campamento, que había destinos peores que la muerte, pero era algo nunca me tomé enserio, hasta ahora… Me habían pateado mientras estaba amarrado a un póster, e incluso me habían disparado en el hombro, pero todas esas dolencias palidecían frente a algo tan simple y directo como el puñetazo de ese maldito viejo.
Lo primero que teníamos que hacer era limpiar, porque aquello estaba hecho un desastre, y para limpiar el establo era encargarnos de los caballos. Yo empecé a recoger la paja, agarrando de mala manera un rastrillo, mientras Maki se llevaba a los caballos a la finca que estaba al aire libre, la distribución no fue la más adecuada, pero no caímos en ello hasta que vi a mi compañera volando, agarrada a las riendas de uno de los caballos. Todo bajo la atenta mirada del viejo oficial, que apuntaba desde la distancia, ni él parecía querer acercarse a las cuadras. —Me va a pegar luego otra vez ¿Verdad?— Dije, mientras Maki se limitaba a darme palmaditas en la espalda.
Limpiar las cuadras era un asco, un festival maloliente y fangoso —¿Es qué nunca han limpiado este sitio o que?— Pero al menos estábamos juntos en ello, las cargas pesan menos si las compartes con una buena amiga. Y de esta manera terminó nuestra primera misión como Marines en entrenamiento, heridos, cansados, sucios y lanzándonos excrementos mientras limpiábamos… Una preciosa amistad.