[Aventura T2] - Los Red Fish Pirates atacan a Lorenzzo.
#11
 
El arma clavándose en el hombre de arcilla no generó sorpresa alguna. Niichi sabía que no le haría daño, tan solo fue su intento desesperado por darle algo más de tiempo a su hermano.

Lo que transcurrió a continuación apenas fue una muestra más de la arrogancia humana. Sin temor, resentimiento o malestar, Tezca tan solo le dio la espalda a su oponente para abandonar el restaurante.

El infierno se cernía sobre ellos, el humo impedía que respiraran, los gritos desorientaban, pero aun con todo eso encima, la humillación al guerrero hizo que su sangre hirviera. Sin embargo, no hizo nada, el escudo de arcilla desapareció como por arte de magia con la salida del rubio y el de cabeza de medusa, corrió para socorrer a su hermano Chichi con la intención de poder escapar antes de que el fuego terminara de consumir el lugar con todos adentro.

Una vez desechó el muro de arcilla, los comensales, corrieron desesperados a la ventana que Sanchi había quebrado, lanzándose por ella como animales, tosiendo y resintiéndose del dolor.

En menos de unos minutos varios médicos llegaron al lugar, con algunos miembros de la comunidad. Y allí se encontraba Lorenzzo, con una sonrisa en el rostro frente a su restaurante. “¡Eccezionale!” Canturreaba el pequeño hombre mientras agitaba la mano de Tezca. “¡Davvero impressionante!” Continúo elogiando al usuario logia. “¡Grazie! ¡Te debo la vida mío amico! ¡Per favore! ¡Toma este dinero por haber protegido el mio ristorante!” Una bolsa de berrys se posó sobre la mano del oji azul, mientras el anfitrión actuaba frente a todas las miradas.

Era bastante evidente que su única intención era quedar bien ante el ojo público, por eso ofrecía dinero al chico, por haber lidiado con el atraco; aunque la verdad era que no hizo nada heroico, ni siquiera protegió a los civiles que estaban dentro. Pero eso solo lo sabían los comensales que yacían moribundos en el callejón, tras salir algunos con vida.

Lorenzzo era un hombre ingenioso, no tardó en salir por la cocina cuando lo peor inició. Y ahora, utilizaba el momento para ganar aún más prestigio al mostrarse como un agradecido dueño de restaurante. “¡Ohhh nooo, miii ristorannnteeee!” Pareció acordarse de que debía actuar también dolor al ver su restaurante en llamas, pero mientras no lo veían, se relamía los labios, pensando en la cuantiosa suma que ganaría con el seguro.

Viéndolo desde la espalda, Tezca también tendría opción de robarle la billetera en su bolsillo trasero. Tendría que agarrarle el culo, pero seguro no era la primera vez que hacia algo así.

INFO
[Imagen: ELRAliP.png]
#12
Atributos Personaje

 
Bueno, fin del desastre… por ahora.
 
Aunque, siendo honesto conmigo mismo, tenía la ligera sospecha esa vocecita traviesa que rara vez se equivoca de que volvería a cruzarme con esos tres sashimis con armas si es que lograban salir vivos del incendio. Y si el destino insistía en reunirnos otra vez… bueno, la próxima no habría medias tintas. Terminaría el trabajo con la pulcritud que merecía.
 
Me quedé en el exterior del restaurante, inhalando con dramatismo el aire fresco como si fuera el primer ser humano en redescubrir el oxígeno. Ah, qué maravilla. Nada como no oler a madera ardiendo, grasa chamuscada y ambición mal cocinada. Estaba a punto de marcharme, ya mentalmente lejos de aquel desastre humeante, cuando de la nada, literalmente de la nada, apareció el regordete dueño.
 
Tomó mi mano entre las suyas con una emoción casi religiosa. Yo sonreí, claro. Siempre sonrío en esos momentos. Sobre todo cuando noté el agradable peso de una bolsa de dinero deslizándose hacia mí como una disculpa tardía del universo. A nuestro alrededor, algunas personas observaban la escena.
 
Bueno… si he de aprovechar el momento, que sea con estilo.
 
El hombre hablaba. Lo sé porque su boca se movía. Supuse que eran agradecimientos, promesas, quizá juramentos de reconstrucción y prosperidad. Yo asentía con una expresión noble, comprensiva, casi heroica. La verdad es que no escuchaba nada. Mi mente seguía atrapada en el olor a humo que se negaba a abandonar mi nariz mientras el restaurante crepitaba detrás de nosotros como si aplaudiera el espectáculo.
 
Cuando finalmente se giró para lamentarse, fue entonces cuando lo vi.
 
Ah.
 
Esa cartera.
 
Jugosa. Abultada. Despreocupada. Asomándose del bolsillo trasero como si estuviera pidiendo ser rescatada de una administración claramente deficiente. Y en ese instante comprendí algo profundamente injusto: me habían pagado muy poco para lo que tuve que soportar.
 
Sonreí.
 
—Anímese, venga… con comida tan buena la gente vendrá incluso a comer sobre el suelo ¿me entiendes? —dije con tono alentador, dándole una amistosa y estratégicamente calculada nalgada.
 
El movimiento fue natural. Fluido. Preciso.
 
La billetera cambió de dueño con la elegancia de un truco de magia bien ensayado. Ni un tirón brusco. Ni una pausa sospechosa. Solo eficiencia profesional. —Bueno, mucha suerte… adiós. —añadí con una sonrisa traviesa que probablemente habría sido sospechosa si alguien hubiera tenido el valor de mirarme demasiado tiempo.
 
Guardé la cartera en mi bolsillo con la misma serenidad con la que uno acomoda un recuerdo agradable. Luego caminé alejándome del humo, del caos y de las futuras demandas legales, perdiéndome entre la multitud como si jamás hubiera estado allí.
 
El fuego seguía rugiendo a mi espalda.
 
Yo, en cambio, ya estaba pensando en la cena.
 
Karmas

 
Resumen

 
Agradecimientos

 
Inventario
#13
✓
Aventura T2: Completada

Recompensas Narrador (Ryota Miyamoto)

— Puntos Mugiwara: 15

— Puntos de Rol: 20

— Berries: 30.000


Recompensas User (Tezca Norova)

— Puntos Mugiwara: 10

— Reputación: 25

— Atributos: -

— Berries: 22.000

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